El incomprensible caso de Francisco Javier Torronteras,uno de los héroes del 11-M.

Subinspector de los GEO Francisco Javier Torronteras

torronteras

(La Gaceta 11 03 13): “El incomprensible caso de Francisco Javier Torronteras: Un policía con su experiencia no podía haber cometido lo que a todas luces fue un error de novato.”
– Denuncia públicamente uno de los GEO que interviene, que no se cumple ninguna de las reglas del protocolo de actuación.Fue enterrado mucho antes de que se cumplieran las 24 horas de su defunción. No hubo autopsia, aunque ahora aparece “una”,Su tumba fue profanada y el cadáver, mutilado.Uno de los sucesos más extraños de los atentados del 11-M fue la profanación de la tumba del miembro de los GEO de la Policía Francisco Javier Torronteras.

Como se recordará, Torronteras falleció en la explosión que costó la vida a los terroristas refugiados en un piso de Leganés. Su propia muerte llamó la atención porque, en principio, un policía con su experiencia no podía haber cometido lo que a todas luces fue un error de novato. Pero lo más extraño vendría justo después. Torronteras fue enterrado de manera completamente inusual: mucho antes de que se cumplieran las 24 horas de su defunción y, según parece, sin que se le practicara la autopsia. Después, como se sabe, la tumba fue profanada y el cadáver, mutilado, deformado y quemado hasta quedar irreconocible. Incluso se le amputó una mano. La versión oficial de los hechos asegura que a este cadáver quemado y mutilado se le aplicó la prueba del ADN y así se determinó que era Torronteras. Lo que algunos dudan es que el cadáver hallado de tal guisa, tan horriblemente profanado, fuera el mismo que estaba enterrado en el nicho.

¿Quién y por qué?

La pregunta es quién y por qué profanó la tumba. Nadie ha averiguado nada jamás. Se ha hablado de islamistas radicales en busca de venganza, pero sería la primera vez que hacían algo así, y desde luego fue la última. También se habló de simple gamberrismo, pero esta es una acción demasiado aventurada para simples vándalos. El hecho es que quienes profanaron la tumba de aquel valiente policía se tomaron la molestia de dejar el cadáver aún menos reconocible de lo que estaba. Teoría de la conspiración: alguien se llevó el cadáver original y puso en su lugar este otro. Y sin embargo, las pruebas de ADN verificaron que era Torronteras. Bien es cierto que a la opinión pública no trascendió cómo se hizo aquella prueba ni a partir de qué familiares directos.

Lo último que se supo del cadáver de Torronteras fue que se procedió a su incineración. A partir de ahí, este hilo de la densa trama del 11-M quedó literalmente cegado. Lo único que sobrevivió al episodio fue el nombre de un buen policía que murió en acto de servicio. Uno de los héroes del 11-M.

El 19 de abril de 2004, el cadáver del inspector Francisco Javier Torronteras, muerto en la operación de Leganés, fue sacado de su nicho y quemado con gasolina. Todo indica que era una terrible venganza porque las autoridades no entregaban los cadáveres de los terroristas de Leganés, pendientes de análisis y pruebas de ADN. Meses después, en agosto de 2004, un informe de la policía al juez Del Olmo señala a dos sospechosos, dos marroquíes llamados Abdelkader M. y Noureddine Y. La policía escribe que “pueden estar detrás de este hecho. (…) Abdelkader estuvo interesado en la obtención de un recipiente de gasolina días antes de la profanación. Se ausentó del trabajo dos días, 18 y 19 de abril, coincidiendo con la profanación”. Ambos trabajaban en un hotel de la A-2, a la salida de Madrid. “Son muy religiosos, cumplen con el ramadán y no beben alcohol. Se preocupan por saber si alguno de los alimentos que consumen contiene cerdo”. Abdelkader “comentó ante sus compañeros de trabajo y en relación a un atentado suicida en Israel que si era para ir contra los judíos, él era capaz de colocarse un cinturón de explosivos”.

Toda esta línea de investigación quedó frenada cuando el juez Del Olmo decidió que ese delito no era terrorismo y que debía ser otro juzgado –ordinario– y otra unidad policial –con menos medios– la que investigara. Los dos marroquíes ya no trabajan en el hotel y el caso languidece. Mientras, en el País Vasco, los autores de daños en el nicho de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA, serán acusados de terrorismo.

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Torronteras estaba el día 3 de abril disfrutando su día de fiesta con su esposa, ultimando detalles en la casa que que se estaban construyendo con el escaso sueldo de un policía  en Guadalajara, donde está el cuartel general del GEO. Buena parte de sus compañeros de unidad estaban de vacaciones y otros estaban en plena misión en Andalucía. A media tarde sonó su teléfono móvil. Era el comisario jefe de su unidad pidiéndole que se reincorporase de inmediato a su puesto. En Madrid está ocurriendo un hecho “muy grave”, le dijo.

Torronteras no dudó ni un segundo. Se trasladó en coche de inmediato, junto a su esposa, al acuartelamiento del GEO. La esposa regresó a casa, nada más dejarlo a la puerta de la unidad policial, mientras que Torronteras salía urgentemente para Madrid con otros 14 compañeros. Todavía no sabían que deberían enfrentar un peligroso grupo de terroristas islámicos.

En Leganés tuvieron que esperar al equipo tedax para que les pusiera al corriente sobre posibles riesgos de explosivos en la guarida terrorista. Cuando entraban sabían con claridad que era muy posible no volver a salir. Una banda de asesinos en masa con armas de repetición y casi seguro con la suficiente dinamita como para no dejar a nadie vivo.

Es Torronteras quien sube y mete una carga controlada para abrir la puerta; es él quien baja y avisa a los compañeros que tienen paso libre.

Ante el umbral hay un geo que porta el escudo y por su complexión y equipo está preparado para frenar una explosión hacia sus compañeros. Ese geo, 1º en la fila de asalto, tiene problemas con su casco, no puede cerrarlo bien y los segundos corren… Torronteras se adelanta, coge el escudo y toma su puesto. Les instan a salir con las manos en alto y escuchan gritos desafiantes con algún disparo. Hacen el signo para lanzar los botes de humo, Torronteras se parapeta, los botes explosionan mientras se oyen gritos !Allah ahbar! En ese momento los terroristas, al ver el asalto inminente, decidieron activar parte de los explosivos que almacenaban e inmolarse. Hubo una tremenda explosión… Y luego silencio.

La onda expansiva lanzó a Torronteras hacia atrás golpeándole brutalmente contra la pared y produciéndole diversas heridas de consideración en cuello, muslo y una herida contusa en el occipital. En el Informe de Autopsia que obra en la Pieza de Leganés (realizado el 5 de abril de 2004), consta:

En la región posterior de la cabeza presenta una herida contusa con afectación de plano óseo, probablemente por proyección por onda expansiva contra un plano resistente.

Es decir, el cuerpo de Torronteras salió despedido hacia atrás y golpeó con la cabeza contra una superficie dura (una pared o similar)

En la herida de la parte posterior de la cabeza presentaba una fractura ósea. El hueso del cráneo tiene dos láminas, tábula externa e interna; ignoramos si sólo se afectó la tábula externa o las dos, pero en todo caso no hubo fractura abierta ni pérdida de masa encefálica (figuraría en el informe)

A nivel del triángulo de Scarpa derecho presenta la incrustación de un gran fragmento de ladrillo, que afecta el paquete vásculo-nervioso, donde ha presentado una hemorragia profusa por la arteria y vena femorales.

El triángulo de Scarpa es una región anatómica de la parte anterior y superior del muslo; el peligro de una herida allí es la sección de la vena y sobre todo arteria femorales, que puede causar la muerte en unos ocho minutos si no se recibe asistencia.

El fragmento de ladrillo penetró a través del traje de protección porque la protección abdominal y la del muslo no se continúan en la misma pieza, sino que dejan una separación necesaria para doblar la articulación.

La causa de la muerte fue un traumatismo cráneo-encefálico y una hemorragia con shock hemodinámico por la sección de la arteria femoral en el muslo, a nivel del triángulo de Scarpa.

Murió en acto de servicio, protegiendo a sus compañeros. Desde aquí, una horación por su alma y un recuerdo a su heroísmo.

– (La Gaceta 11 03 13): “El incomprensible caso de Francisco Javier Torronteras: Un policía con su experiencia no podía haber cometido lo que a todas luces fue un error de novato.”
– Denuncia públicamente uno de los GEO que interviene, que no se cumple ninguna de las   reglas de protocolo de actuación.

– Nombramiento, no consensuado como es norma, del nuevo Director del CNI, Alberto Saiz.(19 04 04)
– Teatralización de la (falsa) profanación del cadáver del GEO F. J. Torronteras.

Son muchos los claroscuros que enfangan aún la investigación de los atentados del 11M. Es algo que clama al cielo pero que, por desgracia, perece ser la tónica dominante en éste país. Un buen policia que tuvo el peor de los finales y que no pudo ni tan siquiera descansar después de muerto.

La PROFANACIÓN DE LA TUMBA Y EL CADÁVER, AL QUE POR CIERTO CORTARON LA CABEZA Y SE LA LLEVARON, ¿No TE Parece Que Es PRUEBA MUY CLARA DE “QUE ALGUIEN TEMÍA UNA AUTOPSIA “IMPARCIAL”, QUE QUIZÁ DETERMINARA QUE LA CAUSA DE LA MUERTE FUERA OTRA DISTINTA DE LA “OFICIAL”?

Éste tema se oculto a los medios o mas bien se le prohibió a los medios publicar sobre ello. Igualmente hicieron con el juicio, que seguimos a la espera de saber que paso en realidad.
Como el 23F, Faisán, niños asesinados por ETA y demás corruptelas, se disolverán en el olvido si algunos no nos dedicamos a recordar estas acciones asesinas.Según escuche por las cloacas del estado, el tema ha quedado en “secreto de estado”, que con eso ya podemos pensar lo que queramos, a fin de cuentas todos sospechamos muchas cosas y lo mejor es recordar estos temas para que no queden impunes a perpetuidad.

  1. Al Geo Torronteras lo llevaron al matadero. Incluso el “no cerrarsele el casco a otro agente” es incomprensible en una unidad de élite.
  2. Los enemigos son siempre los de dentro. Los malos se ven venir.
  3. Esa forma de “profanar” es tan cateta como sus autores. Los mismos que montaron la farsa del piso de Leganes, por cierto no musulmanes. Ni los que “inmolaron” (que no se inmolaron) ni los que “profanaron”.
  4. Un musulmán no se inmola si ha conseguido “asesinar al infiel” (el único mandamiento que tiene todo musulmán es asesinar al infiel)
  5. Ni los moritos de Leganes se inmolaron ni los moritos presos tuvieron nada que ver en el asunto.
    La farsa del juicio de Bermudez admitiendo informes falsos, mochilas falsas y sentenciando, en un país democrático sería suficiente para procesarlo. No puede tener su propia sentencia tantas contradicciones.
  6. Cuando un musulman profana un cadáver lo hace siguiendo las aleyas del Corán. Lo arrastra y quema PERO SIEMPRE EN PUBLICO PARA INFAMIA DEL INFIEL. En privado, a oscuras en un cementerio sin público no tiene sentido alguno para el islam. Los autores- catetos- debían previamente haberse informado de cómo actúan los musulmanes.
  7. ¿En el silencio sepulcral del cementerio el guarda jurado (o quien fuera disfrazado a tal fin) no oyo los golpes del destrozo de la tumba? ¿Además de sordo mudo?
  8. Voy a citar la aleya y la azora en que se basan los musulmanes y por qué precisan público en todas las profanaciones de cadáveres de “infieles” (todo no musulmán):
    Azora 8 llamada EL BOTIN(aleya 59)…”Y si los cogeis en tierra, haced un escarmiento con ellos para que los que vengan detrás lo vean y lo recuerden siempre”
    Lo importante para el “escarmiento” de las bestias de Alá (los infieles que son todo aquel que no es musulmán) es que la crudeza y rudeza sea pública.
    Por eso despellejaban vivos a los soldados soviéticos de Afganistan y los dejaban atados a postes en zonas de paso de sus compañeros. Precisamente para que “los vieran sufrir” Los insectos invadiendoles la carne despellejada hacian el resto. Y la muerte es horrible y pública tal como ordena el Corán.
  9. A quienes hicieron la profanación del cuerpo del GEO Torronteras les faltó “tocar las campanas” Además de un asesinato y una infamia, es una chapuza. Propia de los “faisanes”

En resumen:Que le llevaron a morir y le dejaron morir….
Cualquiera que ha asistido a víctimas de un atentado sabe de la sangre y destrozo de miembros ensangrentados. Eso siempre que la víctima estuviera viva antes.
Ni una gota de sangre de “moritos” en el piso de Leganés con tan tremenda explosión.
Los muertos no sangran. captura-de-pantalla-de-2016-09-10-162102

11-M: La extraña profanación

Ver artículo original de LOSROCKEFELLER

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