Doctor Cum Fraude… porque le dejan. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

Es imposible pensar que en algún país civilizado se demuestre que el presidente del Gobierno ha hecho con su tesis doctoral la mitad de lo que sabemos que hizo Pedro Sánchez y no presente inmediatamente su dimisión. Sin excusas, sin dilaciones, de forma inmediata, avergonzado y pidiendo perdón, se marcharía en el instante en que se publicara la primera noticia por alguno de estos tres motivos. En primer lugar por decencia, honestidad y dignidad; cualidades que deberíamos exigir a cualquiera que ocupe tan alto puesto. Pero si no fuera por eso, se marcharía obligado por su partido, temeroso de las consecuencias que causaría a la organización un presidente tan temerario como para no dimitir por decisión propia. Y en tercer lugar, si no se diera ninguna de las circunstancias anteriores, tendría que marcharse obligado por sus votantes y militantes, que en ninguna democracia occidental consentirían un fraude como el de Pedro Sánchez.

El problema es que los votantes de la izquierda española no son homologables a los de ningún otro país civilizado. En España existe una doble vara de medir según la cual a la izquierda se le consiente absolutamente todo mientras que el centroderecha debe hacerse perdonar continuamente su existencia. La diferencia está en los votantes, no en los líderes políticos y fundamentalmente está causada por su ignorancia. El español de izquierdas no siente vergüenza de su pasado porque se cree heredero de los santos de la Segunda República, mientras que el de centro derecha se la coge con papel de fumar, creyéndose hijo de un franquismo del que se avergüenza. Así, Pedro Sánchez puede prometer en el Congreso de los Diputados que la moción de censura que está defendiendo es exclusivamente para convocar elecciones generales y cuando consigue ser investido asegurar con todo su descaro que piensa agotar la legislatura, sabiendo que sus votantes le perdonarán todas sus mentiras, todos sus plagios, todos sus enchufes y todos sus fines de semana de juerga en el Falcon oficial.

Y a los podemitas les ocurre tres cuartos de lo mismo. Pablo Iglesias y la madre de sus hijos pueden comprarse tranquilamente un casoplón de lujo, pese a haber prometido que vivirían en su pisito de Vallecas. A Echenique no se le cayó la cara de vergüenza cuando se descubrió que defraudaba a la Seguridad Social y mantenía en condiciones de semiesclavitud a su asistente. A Monedero lo pillamos intentando defraudar a Hacienda usando una empresa pantalla y sigue dando lecciones. Errejón fue sancionado por la Universidad de Málaga a la que estafaba con su beca black y tan tranquilo. De Espinar supimos que especuló con su VPO y ahora pontifica sobre el derecho a una vivienda digna. Podríamos escribir una enciclopedia con la lista de fraudes que los podemitas les perdonan a sus líderes, pero no hacen falta más ejemplos porque los conocéis todos.

Esta doble vara de medir, así como la pretendida superioridad moral de la izquierda, no es más que ignorancia de su verdadera historia. Los colegios, los cines y los medios de comunicación españoles llevan décadas contando una tergiversada historia de España en la que no se estudian los crímenes de la izquierda que nos llevaron a la Guerra Civil. No se saben los desmanes cometidos por los comunistas que usurparon la Segunda República ni las barbaridades que cometieron durante la guerra. Hasta que en España no se estudie la verdad de nuestra historia, sin tergiversaciones partidistas ni falsos héroes, hasta que todos sepan lo que ocurrió de verdad y las vergüenzas se repartan a todos por igual, la izquierda española seguirá tragando sapos y culebras.

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Avanza el golpe por toda España. -Hermann Tertsch/ABC-

En Barcelona quedó dramáticamente escenificada el domingo la plasmación práctica del golpe de Estado que sufre España. Porque ya se hace efectivo y patente en la radical pérdida de derechos y de libertades de los españoles. Nada lo plasma de forma más gráfica que la actuación de una policía política totalitaria que reprime a españoles que demandan sus derechos. Ese golpe comenzó el pasado año y por culpa de gobernantes débiles y mezquinos no tuvo respuesta real. Ahora triunfa de plaza en plaza y ya se ha hecho fuerte en varias regiones. Contra la Constitución, no contra el Gobierno. Porque éste ni defiende la Constitución ni hace cumplir la ley. Al contrario, alimenta su permanente cuestionamiento para mayor medro de las fuerzas golpistas, con las que ha pactado y a las que debe su existencia. En regiones como Cataluña, el País Vasco y Navarra, quienes defienden a España ya no tienen derechos. Y en Valencia o Baleares se aplasta sin escrúpulo a quien defienda el español.

El domingo, miles de catalanes salieron a las calles de Barcelona a exigir un derecho que tienen todos los europeos menos los españoles, el de estudiar y vivir en la lengua oficial de todo el territorio nacional. Es el derecho constitucional de todo español a estudiar, trabajar y vivir en español en toda España. Un derecho que se le ha arrebatado cada vez a más españoles, cada vez en más sitios. Todos los partidos han jugado un ignominioso papel en esta trágica deriva que causa inmenso sufrimiento y daños a millones de españoles. Solo piden que pueda elegirse la lengua. Imposible. La tiranía nacionalista lo excluye. El domingo, los golpistas convocaron a sus CDR, como los camisas pardas nazis, una fuerza de choque que reventó la manifestación. Los Mozos, ya abiertamente policía política del golpismo, ayudó a los grupos CDR de terrorismo urbano.

Las culpas del pasado están muy repartidas. La izquierda se unió a los nacionalistas en su hispanofobia. Como si el español o castellano cargara con un «pecado de franquismo» como la unidad nacional o el propio nombre de España. Todo lo disgregador era progresista, todo lo que evocara la España unida, «rancio», fascista y «casposo». Es el legado traidor a España de la izquierda, que entregó parte de España a unos nacionalismos minoritarios en la Transición. La derecha no tiene menos culpa. El PP emuló lo peor de la izquierda. En Galicia con el PP de Nuñez-Feijóo, la persecución del español es igual que en regiones en manos del frente popular. Ciudadanos pudo ser esperanza y se frenó ante la batalla de la idea nacional. Nadie ha hecho una defensa de la nación consecuente. Finalmente ha surgido Vox, cuyo crecimiento es parte de una revuelta de reacción nacional. Que puede alimentarse de la gran revuelta europea en favor de los estados nacionales. Pero nadie se engañe, si Sánchez, gracias a la hegemonía mediática izquierdista que el PP regaló, sobrevive al escándalo de su estafa académica y a otros, si no hay un gran acuerdo de fuerzas nacionales para hacerle frente, nadie escapará a este Frente Popular de un jefe de gobierno con dictado comunista de Podemos que, como si fuera Nicolás Maduro, dice que él en el Parlamento hará lo que quiera. Y que quien le cuestiona, cuestiona la democracia. Se extiende la obscena desigualdad en el trato oficial entre quienes propugnan ese Frente Popular y quienes defienden la unidad de España y su monarquía. Avanza el abuso censor y amenazante contra medios y periodistas discrepantes. Planean una España rota, sí. Pero con regímenes todos como ese que en Cataluña lanza a su policía a reprimir a españoles desesperados ante la pérdida de sus derechos.

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