Archivo de la categoría: Cataluña

Orden de prioridades. -Hermann Tertsch/ABC-

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Iglesias consulta a sus bases, pero no sobre Cataluña. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

Rajoy telefoneó este sábado a Sánchez y a Rivera para consensuar la opción de mantener el control sobre Cataluña, sin permitir que decaiga el 155, después de que Torra nombrase como consejeros a dos encarcelados y a otros dos huidos. Rajoy llamó también el jueves a Iglesias, que lo explicó en su Twitter: “He hablado con Mariano Rajoy. Hemos acordado vernos en los próximos días para hablar de Cataluña”. Pero ese mismo día OKDIARIO daba la primicia del casoplón que se ha comprado a medias con la portavoza Irena Montera y, claro, desde entonces anda tan liado que no está para otra cosa que para atender a los muchos detalles que necesita una mansión de esta categoría.

A largo plazo no tendrán problemas para pagar los más de 700.000€ gastos incluídos, que costó la lujosa finca. Cuentan con el impresionante patrimonio inmobiliario que heredarán de los sesentañeros padres de Pablo, seis inmuebles valorados en más de un millón de euros. Parecen muchos para que se pueda decir que son todos “para vivir y no para especular”, que es la diferencia que Pablo e Irena ven entre la adquisición honrada de patrimonio y la vergonzante. Pero para el corto plazo se han tenido que agenciar un préstamo hipotecario. Y lo han hecho fenomenal, porque se lo han dado en unas condiciones espectaculares, financiando el 90% del precio de adquisición a un tipo de interés del 0,5% que es casi regalado. Todo esto debe haberles tenido muy ocupados para andarse con reuniones ni sobre Cataluña ni sobre nada.

Y lo peor les viene ahora, porque ese palacio no se prepara en dos días, que son 268 m2 de vivienda en 2.352 m2 de parcela. Contratarán a un decorador que les ayude a encontrar su estilo, bolchevique y revolucionario, pero al final el color de las paredes, la tela de las cortinas, las alfombras, la iluminación…, son mil detalles de los que o están encima o luego no estarán a gusto en su dacha. Por la mudanza no tienen que preocuparse, porque del pisito en el que la pareja vive en Rivas no van a poder aprovechar nada para su nuevo palacio, mejor tirarlo todo. Aun así con la decoración no habrán acabado, esa parcela tan grande o estás encima todo el día o en una semana se te convierte en una selva tropical. Tendrán que contratar a un jardinero. Y ya puestos a seleccionar, necesitarán a alguien para el servicio doméstico, limpiar tantas habitaciones, planchar, cocinar, etc. y encima los dos trabajando. En esas urbanizaciones de lujo también puede ser que necesiten contratar seguridad y un chófer que les lleve y les traiga a Madrid. Y las niñeras hay que empezar a buscarlas ya, que luego el tiempo se echa encima. Así que lo de Cataluña ya si eso tendrán que dejarlo para otro día.

El “proyecto familiar”, que es el original nombre que los podemitas le han puesto a su casoplón, es una mansión que les sitúa ya cerca de sus admirados Fidel Castro, Hugo Chávez o Nicolás Maduro. La diferencia es que los otros se convirtieron en millonarios ostentosos después de alcanzar el poder y estos nuestros han empezado antes. Este domingo, el presidente títere puesto a dedo por el fugado Puigdemont; el nazi, racista y xenófobo Quim Torra, ha declarado que si se mantiene el 155 se “provocará una crisis institucional de dimensiones considerables”. Pero Pablo Iglesias igual no se ha enterado, porque él está con lo de consultar a sus bases si debe seguir al frente de Podemos, dado que se cuestiona su coherencia. Pablo a lo suyo.

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España,mírate. -Daniel Ari/Hilo twittero-

A todos los que estáis acojonados y acongojados con la llegada de Torra a la Generalidad: no lo estéis. Es una magnífica noticia. Después de 40 años viviendo bajo el chantaje permanente de indepes de distintas regiones, y de barrer la mierda bajo la alfombra,es bueno que la pus se haga visible y los españoles la vean y la huelan. Solo así se puede poner en funcionamiento el sistema inmunológico de la nación, que hasta ahora permanecía dormido. Es bueno que España despierte de su mortal indiferencia.

Hasta hace apenas 3 años, los sediciosos de hoy solo querían tensar y tensar la cuerda para obetner más dinero y privilegios. Los separatas catalanes y vascos formaban parte del paripé de los “hechos diferenciales” con los que se mantenía el chiringuito autonómico.

Cuanto más presionaban, cuanto más hacían las víctimas, más les daban los mal llamados “partidos constitucionalistas” bajo la excusa de que había que ser sensibles a las diferencias. Ese era el negocio. Porque los separatas tiraban de la cuenda, pero TODOS ellos se beneficiaban.

Más privilegios, más puestos en la administración, más presupuestos de los que robar a manos llenas y sin control, etc. ¿O ya nos hemos olvidado del “España es un concepto discutido y discutible” de ZP y del “España es una nación de naciones” de Sánchez?

¿O ya nos hemos olvidado de que tanto el PSOE como el PP han venido financiando con dinero de los españoles a los chantajistas a cambio de nada? ¿O de que el mismo PP apoya la exclusión de los castellano hablantes en Mallorca y en Galicia?

El guión era ese: chantajear, cobrar, llorar, cobrar, chantajear, cobrar. Indefinidamente. Pero hubo un punto de inflexión. En un momento determinado, a los socios del chiringuito se les cruuzó la CUP. Cuatro gatos en el parlamento catalán que querían más.Y sin los cuales todos estos imbéciles de JuntosPorSuPutaMadre no podían gobernar. Y entonces se empezó a torcer el guión.

Hubo un momento en que la oligarquía catalana, representada por CiU, ERC, etc., tuvieron que elegir entre seguir tensando la cuerda y perder votantes o echarse al monte para no quedarse fuera de la foto.El resultado de esta deriva es que una parte importante de la población catalana, a los que ellos mismos adoctrinaban en las escuelas públicas catalanas mientras mandaban a sus propios hijos al colegio alemán,es hoy víctima de una histeria o psicosis colectiva. Les habían prometido una y mil veces el shangri lá, les habían dicho hasta la saciedad que eran más buenos y mejores, pero que no lo podían disfrutar porque estaban oprimidos por una raza de catetos fascistas y,ya completamente infantilizados, los del lacito amarillo no piensan soltar el hueso que les habían dado para roer durante tantos años. Si les dejas sin hueso, les dejas sin su falsa identidad y sin sus ilusiones.

A veces las grandes oportunidades vienen envueltas en mucha mierda. Solo hay que saber identificarlas y aprovecharlas. En manos de los españoles, solo en nuestras manos, está deshacernos de toda esta basura, la de Moncloa,la del Congreso y el Senado, y la de los miles y miles de oportunistas y chupópteros que viven de la cosa autonómica. Quitaos las vendas y mirad a vuestro alrededor. En Cataluña no hay gobierno y no pasa nada.

Tanto Cataluña como las demás regiones de España pueden sobrevivir perfectamente sin autonomías. No nos benefician en nada. Solo nos dan problemas, solo aumentan las desigualdades entre españoles, solo se llevan miles de miles de millones de euros al año que podríamos dedicar a temas más importantes y causas más nobles.

Aprovechemos que la pus apesta, que más y más gente empieza a ver que el rey está desnudo, para mandar a toda esta mafia de la partidocracia a su casa. A todos. Desde el PP hasta Bildu, pasando por Cs.Todo partido que no plantee la disolución del estado de las autonomías es porque tiene intereses en ese negocio y, por tanto, es enemigo de la nación. Lo es, al menos, para mí.

¿Os quejáis de los casos de corrupción de todos estos partidos? Pues os digo una cosa: ni sumando todos los casos de corrupción más célebres, los del PSOE en Andalucía y Valencia, los del PP en Valencia y Madrid, los de los separatas en Cataluña, os acercáis a un 1% de la corrupción anual que supone la existencia del estado de las autonomías. Corrupción legal, pero la más grandísima de las corrupciones. La madre de todas las corrupciones.

Mirad a vuestro alrededor. Abrid bien los ojos. No déis por sentado que toda esta mierda es eterna. Aproveche¡mos las oportunidades que se nos brindan. Mandémoslos a todos a su casa, de donde nunca tendrían que haber salido.

Merecemos algo mejor. Y tenemos más fuerza de la que creemos. Pero unidos. Anotad esta palabra: UNIDOS. Exactamente lo contrario de lo que todos estos políticos hacen con nosotros a cuenta del estado autonómico. UNIDOS. Acordaos.

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Rajoy dimite de España. -Fran Carrillo/OK Diario-

Cuesta creerlo. Pero hoy el Gobierno de España es quien sostiene al independentismo catalán. No debieron en Moncloa leer a Burke cuando esgrimió aquella incontestable sentencia que acusaba del triunfo del mal a la dimisión de los hombres buenos. Tampoco pasó por sus estantes las advertencias de Zweig alertando del miedo irracional que promueven entre las asustadas masas los líderes mesiánicos. Conservador como el filósofo irlandés, el presidente prefiere ver los hechos antes que ordenar acciones. Sigue tensando la cuerda de los tiempos antes que liderar conforme a un mandato establecido. Todo lo dejan a Llarena, que está haciendo de Llarena y de Rajoy, pero es el Gobierno central quien debe frenar al gobierno protofascista de Cataluña. Y no parece estar por la labor. Cada investidura en el Parlament constata la apuesta sectaria de un nacionalismo que ha devenido racista en fondo y formas.

La hemeroteca digital separatista es una anécdota en el sentir histórico de un movimiento marcado por el estigma del odio. Las Bases de Manresa consolidaron a fines del XIX la arquitectura supremacista que hoy vemos. En esta nueva Renaixença totalitaria, el nacionalismo se quita las prepotentes caretas que siempre le han caracterizado y que el falso sentido de Estado que nos vendió el pujolismo durante años tuvo escondidas. Su relato atávico, que rebusca en el pasado un supuesto ADN superior, influye en tanta gente porque la contraparte hace mutis por el foro. La exclusión manifestada en el discurso de impostura de Torra no es una escisión en la historia del independentismo de butifarra. Antes incluso que los nazis, ya hubo quién escribió del superhombre catalán, la raza catalana y demás perlas étnicas supremacistas. Así, Pompeu Gener, un publicista barcelonés de principios del XX, decía: “No podemos ser mandados por los que nos son inferiores. Somos catalanistas y no regionalistas porque el regionalismo supone iguales derechos y eso es falso. Como hombres —los catalanes—, valemos más” (‘Herejías’, 1903).

Da miedo. Porque toda limpieza étnica, propia de un sentir ideológico totalitario, empieza por las palabras. Cualquier intención de borrar al disidente siempre ha comenzado con el lenguaje. Una vez normalizado el discurso de hegemonía racial, la acción posterior será un mero cumplimiento del programa político. Agrieta las carnes escuchar a un subordinado del Estado proferir insultos y manifestaciones xenófobas contra la población que ahora tiene que representar. Ese “la república somos todos”, repetido sin cesar por Torra en su kukluxkaniana intervención, en un trasunto versallesco de “El Estado soy yo”, manifiesta que no hay plan fuera de ella en el independentismo. Pero cuando todo es república, nada es república. Se constata, en fin, que vivimos en la política inédita, que supera los estadios de comprensión que la posmodernidad garantizaba. Se les has dado tanto, se les ha permitido tanto, que ahora se sienten legitimados a no renunciar a nada, aunque nada sea lo que debieran conseguir por la vía de la ruptura y la rebelión.

El gobierno, este gobierno, sigue creyendo que podrá apaciguar a los golpistas porque, en su raro proceder, hay un elemento de persuasión que lograrán entender. Pero no hay manera de derrotar al nacionalismo por vía de la seducción. La historia nos dice que las armas o la ley, o la combinación de ambas, acaba por triturar la resistencia del sedicioso. El fascismo se acabó cuando se liquidó a los líderes fascistas, no seduciendo a sus seguidores. El régimen nazi murió definitivamente cuando se detuvo a los líderes que sobrevivieron al asedio de Berlín, no construyendo campañas de tranquilización de masas. Al golpista no se le dan palmadas en el hombro. Se le detiene, se le procesa, se le juzga y se le condena. Pero quien debería tener los redaños de hacerlo ha dimitido de España.

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Declarar la independencia tiene que volver a ser delito. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

En 1995 el PSOE de Felipe González rectificó el Código Penal para que declarar la independencia sin violencia no fuera delito. En 2005 el PSOE de Zapatero eliminó del Código Penal el delito de convocar referéndums ilegales. El Partido Popular ha tenido mayorías absolutas con Aznar desde el año 2000 hasta el 2004 y con Rajoy del 2011 al 2015. Supongamos que mañana mismo Torrent convoca un pleno urgente del Parlamento catalán cuyo único punto del orden del día sea declarar la independencia de la República de Cataluña, obedeciendo el mandato del referéndum ilegal del 1-O, dejado en suspenso por Puigdemont, decisión que imaginemos que es aprobada por la mayoría independentista. Inmediatamente el presidente títere Torra sale al balcón, quita todas las banderas, coloca sólo la estrellada y declara la independencia. Así, sin gastar ni un euro de fondos públicos y sin el menor atisbo de violencia ni tumulto ninguno.

Torrent y Torra se podrían ir esa noche a dormir tranquilamente a sus casas, después de celebrar su audacia con una buena cena en el mejor restaurante de Barcelona, porque nadie podrá acusarlos por el golpe de Estado que han dado, ni por rebelión, ni por sedición ni por malversación. Tan sólo se les podrá acusar quizá por prevaricación y desobediencia, si el Gobierno de España y los tribunales han estado veloces para impugnar la convocatoria del pleno y sus acuerdos, delitos que sólo conllevan penas de inhabilitación y multa, que en ningún caso serán efectivas hasta la firmeza de la condena. A lo mejor PP, PSOE y Cs conseguirían ponerse de nuevo de acuerdo para aplicar otra vez el artículo 155 de la CE y así destituirlos a los dos mientras se inicia el larguísimo proceso judicial que en ningún caso podría enviarlos a la cárcel.

No es ciencia ficción, es un anuncio de lo que va a pasar en Cataluña si el Gobierno del Partido Popular no está hábil y se pone de inmediato a reformar el Código Penal que se ha demostrado absolutamente inútil para atajar una declaración de independencia no violenta ni tumultuaria. Torra puede acabar en la cárcel si conduce su coche a una velocidad excesiva o con dos copas de más, pero no por dar un golpe de Estado. Ya hemos visto las dificultades que está teniendo el juez Llarena y lo controvertidas que están siendo sus decisiones, por culpa del Código Penal que le han dado nuestros nefastos políticos. Y eso que a Puigdemont y sus secuaces la cosa se les fue de las manos y se produjeron los tumultos violentos que harán que den con sus huesos en prisión. Pero ese error no lo cometerán dos veces, el Gobierno de España tiene que estar preparado.

Y no sirve la excusa de no tener mayoría suficiente. Igual que se consiguió el consenso del PSOE y C´s para la aplicación del artículo 155, Rajoy tiene ahora la responsabilidad de convencerles de que, cuando ocurra lo que sin la menor duda va a pasar, los votantes no vamos a perdonar a quienes sean responsables de que el nuevo golpe de Estado quede impune por haberse negado a realizar las reformas legales necesarias. Eso es ahora lo más urgente, aunque evidentemente no sería suficiente para revertir este proceso. Mientras no tengamos un gobierno valiente y con la mayoría suficiente para retirar las competencias en Educación y cerrar TV3, tan sólo podemos esperar a que el lento pero incesante proceso de empobrecimiento económico al que los golpistas están conduciendo a los catalanes haga que dejen de votar a los independentistas que están arruinando a todos los catalanes.

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Los dedócratas. -Antonio Burgos/El recuadro-ABC-

Un sedicioso rebelde que proclamó la República Independiente de la Señorita Pepis, perdón, de Cataluña y que aún anda de prófugo, en movimientos de salto de caballo de ajedrez sobre el mapa de Europa, esperando el santo advenimiento de la extradición y tratando de evitarla, va y el tío cara nombra a su sucesor, como si eso de los honorables que dejar suelen de serlo fuese una dinastía. Y me parece que lo es. La Dinastía Catalana del Dedo. Porque Pujol, el que recibe ahora homenajes y grandes ovaciones (será por lo bien que se montó lo del Tres por Ciento) nombró sucesor a Mas. Y Mas nombró sucesor a este sedicioso Puigdemont. Quien, a su vez, ha nombrado sucesor a un señor que nadie conocía, insultador profesional de España y de los españoles, un tal Quim Torra. Nombre que pronunciado todo junto, del tirón, “quintorra” suena a señora que decide hacer del servicio a las armas su profesión y acaba de sentar plaza. Y nombre que en sus dos primeras sílabas, “quim-to” suena o bien a dictador de Corea del Norte o a letra cuartelera puesta al toque de diana: “Quim-to levanta/tira de la manta”. Pero aquí nadie tira de la manta. La manta, en todo caso, sale volando del suspiro de alivio que va a pegar Rajoy el día que no tenga que aplicar el artículo 155 en Cataluña. Se le ve a chorros que quiere largar el mochuelo y soltar cuanto antes esa patata caliente. Para cabreo de sus mosqueados votantes por cierto, encantados con lo que ha dicho Ciudadanos: que la aplicación del 155 por el Gobierno en Cataluña les suena a aquella rumba, catalana por cierto, del difunto Peret, el “Canta y sé feliz”: “No sirve de ná”. Métanlo por rumbita catalana, que verán qué bien llega y pega, y con qué compás, lo que ha dicho Ciudadanos: “El 155 en Cataluña, no sirve de ná… Como no han intervenido esa fábrica de separatismo que es TV3, no sirve de ná…”

¿Dónde está la democracia interna de los partidos, de la que tanto presumen cuando convocan primarias tras tenerlo todo “atado y bien atado”? Porque no sólo el fugado Puigdemont ha puesto con el dedo a Quim Torra, sino que eso ocurre en las mejores familias. Sin más consulta a las bases ni más tonterías, Rajoy ha puesto con el dedo a Ángel Garrido como presidente de la Comunidad de Madrid cuando a Cristina Cifuentes la cogieron no sólo con el carrito del helado, sino del helado, del máster y de las cremas de belleza distraídamente caídas en su bolso. Y no contento Rajoy con el dedazo de Garrido para presidir la Comunidad, de la misma tacado señaló a Pío García Escudero como presidente del partido en Madrid, en sustitución de la Masteresa.

Pero es que en Podemos, que iban contra estas malas prácticas de la casta (y de la Susana), Iglesias pone y quita portavoces a su antojo, sin la menor consulta a los “círculos”, como ellos llaman a las bases, a las células de esta metástasis de sinrazón a la venezolana que se extiende por España. Y manda poco menos que a su casa a la lactante Bescansa, porque no entra por el aro ni se presta a aceptar caudillismos. Y en el PSOE, tres cuartos de lo propio: funciona mucho más el dedo del líder salvador que la democracia interna, cada vez más insólita en los partidos.

Dicen que vivimos en la era digital. Totalmente de acuerdo. Digital de dedo. Está más que visto y demostrado que aquí el dedo sigue funcionando en los partidos como cuando la dictadura. Sólo que se ahorran el motorista del cese antes de pegar directamente el dedazo. Busco y no encuentro la democracia interna de los partidos. Pero en cambio hallo el estribillo de un coro de Cádiz en los albores de la Transición, de 1997, que marcó época y se llamaba “Los Dedócratas”. Ese estribillo tiene que escucharse mucho ahora en el PP de Madrid y en el Parlamento Autonómico de Cataluña: “Aquí no pasa ná,/esto es un cachondeo,/porque todos los cargos/y nombramientos/han sido a deo…”

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Mucho cuidado con las alucinaciones colectivas. -Jesús Laínz/LD-

A partir de 1918, Carl Jung observó que los sueños de muchos de sus pacientes alemanes, a diferencia de los de otras nacionalidades, se caracterizaban por elementos comunes inexistentes antes de la guerra. Aquellos sueños manifestaban primitivismo, violencia y crueldad, perturbaciones que, en su opinión, no eran atribuibles a la psicología individual de sus pacientes, sino a agitaciones en el inconsciente colectivo del pueblo alemán. Jung lo atribuyó a la derrota en la Gran Guerra, que había provocado una inmensa frustración, el deseo de venganza y el reforzamiento del instinto gregario de una Alemania “víctima de un movimiento de masas desatado al soliviantarse las fuerzas que dormían en lo inconsciente, dispuestas a romper todas las barreras morales”.

El principal problema se encontraba precisamente en el carácter masivo del fenómeno, pues ante este tipo de circunstancias los individuos se unen como atraídos por una fuerza magnética, dando lugar a una masa. Y, según Jung,

cuanto mayor sea el número de individuos que se juntan, tanto más se disuelven los factores individuales, y en consecuencia también la moralidad basada en la libertad del individuo.

Como ya había señalado Gustave Le Bon un par de décadas antes en su clásico La psychologie des foules, el hombre disuelto en la masa desciende a un nivel intelectual y moral inferior, en el que la razón estorba y las barreras desaparecen. Por eso Jung advirtió sobre el cambio de carácter de las personas cuando irrumpen las fuerzas colectivas: una persona apacible y razonable puede llegar a transformarse en un maniaco furioso o en un animal salvaje. Además, el hombre-masa se escuda en la cantidad para justificar cualquier cosa: si lo creen muchos, será verdad; si lo quieren muchos, es digno de ser conseguido; si lo desean muchos, hay que obligar a los demás a aceptarlo por las buenas o por las malas.

Un caso más cercano, y todavía más evidente por no haber necesitado de las fuerzas del subconsciente para manifestarse, es el del nacionalismo vasco, doctrina política que ha conseguido inocular en varias generaciones de vascos la alucinación de que forman parte de una nación invadida por España. Algunos establecen el origen del “conflicto” –ese conflicto que es el único culpable de los crímenes de unos etarras obligados a asesinar en contra de su voluntad– en tiempos tan alejados como los visigóticos o incluso los romanos. Por ejemplo, esto fue lo que Kándido Azpiazu declaró a El País en 2001 para justificar el haber asesinado al concejal de UCD Ramón Baglietto dieciocho años después de que éste le salvara la vida al arrebatarle de los brazos de su madre instantes antes de que fuese atropellada por un camión:

Yo no soy un asesino. Yo he matado por necesidad histórica, por responsabilidad ante el pueblo vasco, que es magnífico, que tiene una magnífica cultura, que habla una de las lenguas más antiguas de Europa, que nunca fue vencido por los romanos, ni por los visigodos, ni por los árabes.

La cosa se había acercado un poco más en el tiempo cuando Sabino Arana fijó en el siglo IX, en la inexistente batalla de Arrigorriaga, el momento en el que los vascos rechazaron la primera invasión española, finalmente triunfante a lomos del caballo de Espartero mil años más tarde. Y tras aquella invasión de 1839 llegaría la reinvasión de 1876 y la definitiva de 1937. Porque, por algún motivo todavía inexplicado, la entrada de las tropas franquistas –en gran medida vasconavarras, para mayor ironía– en las Provincias Vascongadas significó una invasión por parte de un país extranjero. En ninguna otra región de España sucedió algo semejante. Solamente allí. Y de ahí viene lo de las “fuerzas de ocupación” que justifican el nacimiento de la ETApara expulsarlas. Es decir, cientos de miles de vascos han vivido durante décadas –y siguen viviendo hoy– convencidos de que 1937 fue para ellos lo que 1808 para todos los españoles: el momento en el que el ejército de un país extranjero les invadió y en el que nació la obligación de los patriotas de levantarse en armas contra el enemigo. Así de sencillo. Y que nadie se ría de esta alucinación colectiva, pues cerca de mil personas han muerto asesinadas a manos de los desquiciados que se la han creído. ¿Se necesitan pruebas de que siguen creyéndosela? Véase cómo ahora, en el momento de escenificar su autodisolución, siguen exculpándose con el argumento del “conflicto”. La culpa de sus crímenes la tienen los demás. Es decir, España.

Lo mismo sucede ahora en Cataluña. El primer paso, heredado del catalanismo clásico de hace un siglo, fue el meticuloso diseño totalitario de Pujol. Pues, a través de la escuela y los medios de comunicación, logró convencer a millones de catalanes de la alucinante patraña de que España invadió Cataluña en 1714. Por supuesto, partes esenciales de la agresión española, como en el caso vasco, son la Guerra Civil y el régimen franquista, perpetuamente agitados para envenenar cada día un poco más a los contagiados. Otro paso esencial ha sido el “España nos roba”, tan eficaz para agitar a las masas en la recta final hacia el referendo ilegal. Y la delictiva parálisis de los sucesivos Gobiernos españoles desde Suárez hasta hoy, culpables de que España no sea un Estado de Derecho aunque lo proclame el papel mojado constitucional, ha acostumbrado a gobernantes y ciudadanos catalanes a creerse por encima de la ley. Por eso ha sido tan fácil provocar ahora en millones de personas una nueva, definitiva y letal alucinación: los presos políticos.

En la emponzoñada Cataluña de hoy no sirve de nada explicar que Junqueras y compañía no son presos políticos, sino políticos presos. Porque serían presos políticos si estuvieran entre rejas por sostener ideas políticas prohibidas. Pero no están presos por eso, sino por haber quebrantado algunos artículos del Código Penal. El hecho de que ejerzan de políticos es irrelevante, pues lo mismo habría sucedido si hubiesen sido cirujanos, taxistas o agricultores. En Cataluña hay millones de personas, presas de la alucinación colectiva inoculada por la propaganda separatista y contagiada inconscientemente por la fuerza del número, incapaces de comprender tan sencillo razonamiento. Si sólo lo demostraran adornando clónicamente sus solapas con el lacito amarillo, el problema no sería grave. Pero su indignación contra España, su desprecio hacia los demás españoles, su sorpresa con los catalanes que no comparten su alucinación, su fanatismo, su irracionalidad, su agresividad, su odio y su violencia crecen cada día.

Veremos en qué acaba todo esto. Pero muy probablemente no acabe nada bien.

Torra es ilegítimo, Rajoy se ha deslegitimado. -F.J. Losantos/LD-

Plácido Fernández-Viagas, letrado del parlamento andaluz e hijo del primer presidente de la Junta de Andalucía, luego senador por el PSOE y miembro del CGPJ, publicó ayer en El Mundo un gran artículo que, a mi juicio, ilumina la gravedad de la situación institucional española tras la proclamación del candidato “limpio” que buscaba Rajoy y que ha resultado ser un racista redomado llamado Torra, cuyo discurso de investidura fue una burla al Estado, un reto a los jueces y una llamada al conflicto civil entre catalanes, que son los separatistas, y los “fascistas españoles que viven en Cataluña”, más de la mitad de los votantes que no aceptan el apartheid antiespañol. Nunca se vio con tal claridad la condición criminal del proyecto separatista y la gravísima responsabilidad de las instituciones españolas si lo aceptan.

La ilegitimidad del nombramiento de Torra

Aunque Rajoy, empeñado en conseguir, para evitar nuevas elecciones, un gobierno de la Generalidad a cualquier precio, salió de inmediato a decir que “no le gustaba” el discurso de Torra, pero que aguardaba a “sus hechos”, la elección de alguien que anuncia que proseguirá el golpe de Estado plantea un problema no sólo ético -¿debe firmar el Rey el nombramiento de alguien que insulta a los españoles y proclama su empeño en la ilegalidad?- sino legal y político: ¿es legítima la elección de Torra con un programa guerracivilista?

Tres son los aplastantes argumentos de Fernández-Viagas. El primero es el del nombramiento de Torra y su elección por el Parlamento regional.

“¿Reúne los requisitos necesarios para superar los límites impuestos por la aplicación del artículo 155 de la CE? Es muy dudoso la verdad, sobre todo si se tiene en cuenta que participar en un proceso de carácter delictivo lo impediría claramente. No se puede incidir en una rebelión y, al mismo tiempo, presidir una de sus comunidades autónomas. Un Estado serio no puede aceptar, por comodidad, miedo, prudencia incluso, una actuación fraudulenta contra su ordenamiento jurídico.”

A partir de ahí, esgrime tres argumentos. El primero, la continuidad de la actividad delictiva de Puigdemont, expresamente exhibida por ambos:

“La candidatura de Quim Torra ha sido impuesta por un señor, Puigdemont, que está encausado por hechos susceptibles de ser tipificados como rebelión, conspiración para la rebelión, o sedición, y que se considera aún presidente legítimo de la Generalitat. Más grave aún, pretende utilizar a Torra como un elemento meramente ejecutor de su proyecto calificado como delictivo. Si es consciente el candidato de todo ello, y no parece muy tonto, debería tener en cuenta que nuestro Código Penal cuando determina la responsabilidad criminal señala, en su artículo 29, que “son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos”, algo en lo que podría incidir claramente Quim Torra. ¿Cómo puede considerarse, entonces, legítima una propuesta dirigida a consolidar una rebelión?”

El segundo argumento, aunque no lo cite el artículo, cabría integrarlo en la instrucción del Juez Llarena en el Supremo y el agravamiento del delito:

“Sería disparatado no tener en cuenta que los efectos de los delitos de que viene acusado el señor Puigdemont no han sido consumados. Sus propios autores recuerdan que su único objetivo es “implementar la República”. Y en ese propósito se enmarcan las actuaciones que vienen realizando a nivel internacional, los distintos hechos de resistencia, activa y pasiva, que se desarrollan en Cataluña y, sobre todo, la enorme campaña que su aparato de propaganda, desde medios oficiales incluso, sigue protagonizando. El proyecto criminal, de existir, se encontraría en una fase decisiva, la de consolidación del enfrentamiento con parálisis de nuestro aparato estatal.”

Y el tercer argumento, escrito -ojo- antes del discurso de investidura de Torra, plantea el problema de fondo: la “vuelta a la normalidad”… golpista:

“Para restablecer la legalidad constitucional no basta con la elección de un “presidente limpio” de imputación penal. Es ridículo siquiera plantearlo, lo que es necesario es que no participe en forma alguna en hechos que, en su día, pudieran merecerla. Y lo cierto es que el señor Torra está siendo utilizado de manera instrumental en hechos muy posiblemente constitutivos de un delito de rebelión, que el Estado no puede tolerar.”

Evidentemente, si los tres argumentos bastaban y sobraban para rechazar la investidura del candidato por lo que había manifestado antes de la sesión de investidura, el discurso de Torra despreciando la Ley, retando al Estado e insultando a los partidos españoles de Cataluña, lo convierten en absolutamente intolerable. Nadie que acepte la investidura de Torra podrá decir que no participa en el Golpe, porque lo hace. A PP y PSOE, que han hecho del borrón y cuenta nueva la política ante el golpismo catalán, les resultará difícil rectificar, pero si Ciudadanos mantiene -debe hacerlo- la ilegitimidad de la investidura de Torra, Rajoy y Sánchez serán socios de sus fechorías, al mismo nivel de Podemos. Pero el partido más afectado es el del Gobierno.

Ni normalidad, ni legalidad: insurrección que pagan los españoles

El “manejo magistral de los tiempos” de Rajoy, que tanto elogiaban sus turiferarios cuando tuvo una mayoría absolutérrima y no la usó para nada, se ha revelado como una pereza pavorosa a cualquier compromiso con la acción de Gobierno, que es para lo que está en la Moncloa. La vergonzosa dejación de funciones ante el separatismo catalán durante casi seis años, los que consigna Llarena en la instrucción del caso contra los golpistas, ha sido fundamental para que la situación haya desembocado en esto: la designación de un racista por un forajido para representar al Estado Español en Cataluña.

Pero Rajoy tiene un problema: al entregarse de pies y manos al separatismo para tirar año y medio en La Moncloa, sin otro plan que el de su particular y exclusiva supervivencia, sus socios debían procurar no delatarle. Urkullu lo ha hecho al elogiar su “sensibilidad” con los asesinos de la ETA, y ahora la famosa estrategia del “candidato limpio” desemboca en este Torra, que empieza re-proclamando la República, despreciando la Constitución e insultando a los españoles de Cataluña, en los que antaño tenía votos el PP.

Torra ha dejado en ridículo a Rajoy y a Pedro Sánchez a las primeras de cambio. Y le ha servido a Rivera el menú completo para hartarse de votos del PP y el PSOE, indignados por su actitud ante el golpismo vasco y catalán. La estrategia “normalizadora”, de la que Rivera supo salirse a tiempo y que Arrimadas enterró ayer con otra gran actuación simbólico-parlamentaria, es un filón electoral sencillamente inagotable para Ciudadanos. Cada fechoría que haga Torra, y las hará a diario, porque es un fanático racista y místico, genuinamente pujolista, como explicaba ayer su examigo Miquel Giménez en Vozpopuli, se cargará en el debe de Rajoy; y en el de Sánchez; y en el de Podemos, porque comunismo y racismo separatista nunca encajan del todo.

El dilema del Rey

Por último, por si faltaba algo, está el dilema del Rey, que apareció en televisión justo cuando, por la deserción bipartidista, ganaba el golpismo y sacó a la calle a la nación española, mostrando la inmensa fuerza que atesora y los partidos desprecian. Afrentado institucionalmente por Torra, que además participó en un escrche contra él, debe firmar (o no firmar) su nombramiento como representante en Cataluña del Estado que quiere violentamente destruir. Porque cuando Arrimadas dijo que Torra no venía a presidir la generalidad sino los CDR dijo exactamente lo que va a hacer: la máxima violencia contra los catalanes no nacionalistas y el máximo desafío al Estado.

¿Y puede el Rey hacerlo como si estuviera respaldando cualquier nombramiento del Gobierno en el ejercicio de su papel constitucional? Dicho de otro modo: ¿es constitucional colaborar con el golpe anticonstitucional? No me extrañaría que, por prudencia y previendo violencias futuras, el Rey retrasara la firma del decreto de nombramiento de Torra como representante del Estado hasta tener un informe del Consejo de Estado sobre la legitimidad de ese nombramiento. Sólo entonces, si fuera positivo, debería firmarlo. En mi opinión, por las razones dadas al principio -o sea, tomadas de Fernández-Viagas- no debería hacerlo. En todo caso, y respetando la difícil decisión que tome, un gesto formal de reprobación sería necesario.

Y si Rajoy y Sánchez se atreven a alegar que eso es salirse de sus funciones, que se preparen. Todos hemos vimos que tuvo que salir en televisión porque ellos no las cumplieron, ni las cumplen, ni piensan hacerlo. España ha entrado en un terreno pantanoso por su personal y política cobardía. Ya veremos cuándo y cómo podemos salir.

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Abran forocoches,cierren TV3. -María Jamardo/OK Diario-

El Gobierno que ha estado cruzado de brazos ante la mayor maquinaria mediática de odio de los últimos años, TV3, con su asedio, propaganda sectaria y adoctrinamiento constante, ahora se plantea cerrar Forocoches. El Gobierno afirma observar indicios suficientes para cerrar el portal a raíz de la publicación de los datos personales de la víctima de La Manada. Ni una palabra al respecto de la publicación en más de cuatro digitales de todos y cada uno de los detalles de los ahora condenados, entonces presuntos, inmersos en un proceso judicial sometido a la protección del secreto de sumario. En un país crispado y que se ha propuesto, contraviniendo cualquier gesto de respeto a las libertades individuales y el sentido común, dinamitar la separación de poderes toca una vez más aplicar la justicia populista. Un nuevo episodio del melodrama podemizador del Partido Popular.

La posición ha sido clara y contundente: hay argumentos jurídicos para cerrar Forocoches, pero… ¿Cuáles? ¿Nadie ha sabido o querido detallarlos? ¿Cómo es posible que el secretario de Estado de Igualdad afirme que se trata de un gesto de normalidad cuando él mismo ha reconocido desconocer el procedimiento que recientemente ha llevado al Ministerio del Interior a cerrar múltiples páginas web por diversos motivos? ¿Ignoran quienes responden ahora, no al cumplimiento de la legalidad sino a las presiones de un clamor dirigido, que en España la orden de cancelación de un sitio web tiene que adoptarla un juez? ¿Está el Gobierno lanzando el mensaje a los ciudadanos de que no pueden interactuar libremente ni opinar sin supervisión o moderación previa? Prepárense entonces porque en esta ocasión ha sido Forocoches pero la próxima serán Twitter o Facebook, teniendo en cuenta el precedente.

Forocoches criminalizado. La parte —una acción reprobable y penalmente punible— por el todo. Y la libertad de expresión cercenada, en una nueva ocasión, por la dictadura de lo políticamente correcto. La última acción totalitaria y lobista del feminismo radical en pie de guerra que invade todos los estratos de la sociedad y, como no podía ser de otra manera, instaurado en una cruzada abierta y frontal contra el mayor foro de habla hispana. Las que exigen respeto a la intimidad de una víctima instaladas en el doble rasero y la incoherencia de difundir toda la información disponible del fundador de Forocoches. La coherencia rebozada en el mismo estiércol contra el que se apuran a protestar.

Y todo ello bajo el solícito amparo de un Gobierno que se ha inhibido frente a Catalunya Radio y TV3, medios públicos dependientes de la Generalidad de Cataluña —teóricamente intervenidos en virtud de la aplicación del 155— que han delatado sistemáticamente posiciones de guardias civiles y policías destacados durante el pasado 1-O, que ensalzan a terroristas en entrevistas masaje, que han hecho apología del golpismo promocionando sin descanso un referéndum ilegal, que señalaron a los discrepantes e inoculan odio a raudales, financiados por todos esos españoles a los que insultan y desprecian permanentemente desde sus tribunas de mentiras y manipulación. Catalunya Radio y TV3 siguen abiertos porque la prioridad, sin duda, es Forocoches. Sigamos con el ridículo, la contradicción, el oportunismo y la crispación social. Asfixiemos la libertad. Todo en orden…

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