Archivo de la categoría: Corrupción

El PP sospecha que cuatro ex altos cargos tienen cuentas en Suiza — HispaniaMagna

Desde el núcleo orgánico que une a Aznar y a Rajoy apuntan en concreto a cuatro nombres de la plana mayor. Las distintas causas del PP sustanciadas en los tribunales «no pueden leerse por separado», la advertencia sale estos días de las entrañas de la estructura que controló al partido durante décadas, bajo la presidencia…

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El proveedor hongkonés del Gobierno dificulta su rastreo tras los cambios en su estructura

HongKong Travis Asia, creada un año antes de que estallase la crisis del coronavirus, ha sufrido varias modificaciones recientes en sus estatutos, …

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Los abogados de Podemos fueron despedidos cuando investigaban el desvío de 500.000 euros

Una denuncia interna apuntó a un pago de 300.000 euros para proyectos de la fundación del partido. Sospecharon la existencia de una “tapadera” para “…

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Solidaridad, el sindicato que impulsó Vox empapela las sedes de UGT con “cerrado por corrupción”

Colocan de noche carteles en Madrid, Sevilla y Valencia con artículos de periódicos que denuncian las presuntas corruptelas de los “viejos sindicatos…

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La misteriosa pyme que logró con la pandemia contratos millonarios con Ábalos y se convirtió en socio de Ferrovial — HispaniaMagna

Soluciones de Gestión cuenta con cinco trabajadores y acumula pérdidas superiores al millón de euros. Esta pequeña empresa de origen desconocido se ha convertido en un proveedor de confianza de la Administración. La pandemia ha golpeado con fuerza a la gran mayoría de empresas españolas. Aunque hay unas pocas que han sabido estar en el momento preciso…

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Las otras tarjetas “black” que no eran de Rato. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

La prensa apenas se ocupó de ello, así que muchos ni siquiera os enterasteis de que ayer entraron en prisión otros dos condenados por las tarjetas black de Caja Madrid, José Antonio Moral Santín y Francisco Baquero Noriega. Moral Santín perteneció durante los años 80 al ala dura del Partido Comunista, el sector prosoviético enfrentado a Carrillo. Como fundador del Partido Comunista de los Pueblos de España se integró en Izquierda Unida, quienes lo propusieron como vicepresidente de Caja Madrid. Este comunista se fundió 456.522 euros con la tarjeta, de los que 366.350 los dispuso en efectivo sacado de los cajeros y 64.782 los gastó en restaurantes de lujo. Francisco Baquero fue el secretario de Comunicación de la Federación de Banca de CCOO, quienes lo propusieron como consejero. Gastó 266.433 euros con su tarjeta en viajes, hoteles, restaurantes, joyas y hasta 5.000 en colegios privados. Ninguno de los dos devolvió nada de lo robado.

Apenas ha sido noticia porque no se llaman Rodrigo Rato y no militan en el PP, por eso apenas se comenta nada de los otros condenados que van a ingresar en prisión o ya lo han hecho. No conviene que nos enteremos de que con Rato van para dentro 5 consejeros nombrados por el PSOE, 3 de CC.OO., 2 de UGT y otros 2 de I.U. Sus nombres, sus biografías y los cientos de miles de euros que se fundieron quedan tapados por los 99.000 euros que Rodrigo Rato devolvió voluntariamente antes de ser condenado. Y estos son sólo los condenados con penas superiores a dos años de prisión. En total han sido 64 los condenados por el uso fraudulento de las tarjetas, de los que 22 pertenecían al PSOE, a I.U., a CC.OO. o a UGT, incluido el padre del podemita Ramón Espinar.

Con los 178.400 euros robados, Espinar compró objetos de lujo en Hermès y Loewe y pagaba las vacaciones familiares en estaciones de esquí. Y es que ya dijo su vástago que él es “hijo de los obreros que no pudisteis matar”. Pero hay más tarjetas black, están también las de la Fundación Andaluza Fondo Formación para Empleo (Faffe), dependiente de la Junta de Andalucía, que era una especie de agencia de colocación para familiares y dirigentes del PSOE. La UCO ha desvelado que esta fundación, que llegó a gestionar hasta 300 millones de euros de dinero público que debían haberse destinado a la creación de empleo en una de las regiones con más paro de toda la Unión Europea, llegó a tener 8 tarjetas bancarias asociadas a una cuenta corriente que tuvo un saldo de 828 millones de euros, con las que se gastaron incorrectamente más de 80.000 euros; 32.000 de ellos en clubes de alterne y 22.000 en restaurantes.

¿Hasta dónde llega la mierda? -Luis del Pino/LD-

Harry Gross nació en Nueva York, en el seno de una humilde familia de inmigrantes rusos. En 1940, con 24 años, empezó un negocio de apuestas ilegales que poco a poco comenzó a crecer. A principio de 1941, un policía lo abordó por la calle: “Tú, eres un maricón por saltarte las reglas. ¿Qué haces operando sin permiso?”. Gross le dio al policía un billete de 50$ y le preguntó qué había que hacer para “sacarse el permiso”. Una semana después, el policía volvió con la respuesta: “Te podemos ofrecer protección, pero me preguntan en la división si estás dispuesto a ir hasta el final”. Gross no se lo pensó dos veces: “Por supuesto que sí”.

Durante la siguiente década, Harry Gross estuvo operando sus negocios ilegales en la ciudad de los rascacielos en la más absoluta impunidad, gracias a las mordidas que generosamente repartía. Las investigaciones judiciales posteriores demostraron que llegó a repartir en comisiones para la policía, en un solo año, lo que al cambio de hoy serían unos 13 millones de dólares.

Una escena chusca retrata hasta qué punto los negocios de Gross se habían convertido en una necesidad para la policía neoyorquina: muy al principio de su carrera criminal, Gross se sumió en la bancarrota apostando en partidos de baloncesto y huyó a California. Allí fueron a buscarle dos policías de Nueva York, que le prestaron los 50.000$ que necesitaba para saldar sus deudas inmediatas y le llevaron de vuelta, para que continuara con sus negocios. Sin ellos, el flujo de las comisiones hacia la policía se paraba.

Cuando cayó la red criminal de Harry Gross en 1950, 22 policías fueron condenados y
otros 240 policías y funcionarios de Nueva York dimitieron o fueron despedidos. Entre
los que se vieron forzados a dimitir estaba el propio alcalde de la ciudad, William
O’Dwyer.

La lección que cabe destacar del caso de Harry Gross es que cuando alguien ejecuta una prolongada operación delictiva en la más absoluta impunidad, la explicación más obvia es que quien tendría que poner fin a esas actividades criminales está sacando provecho de las mismas.

Viene esto a cuento, por supuesto, de la red de extorsión que al parecer ha estado operando en este país durante décadas, y en la que juega un papel destacado el comisario Villarejo. Si esa red ha podido operar con total impunidad es porque quien tenía que desmantelarla (es decir, el poder político del que esos mandos policiales dependían) sacaba provecho de la misma, de una u otra manera.

¿Nos estamos refiriendo a dinero? No necesariamente. Si fuera solo dinero, el problema no sería tan grave para nuestra democracia. En realidad, no tenemos que irnos a los años cincuenta del siglo pasado para buscar unos antecedentes mejores al tema de Villarejo. ¿Se acuerdan Vds. de Cambridge Analytica?

Cambridge Analytica era una empresa inglesa que asesoraba en campañas electorales y que se vio obligada a cerrar este año , después de demostrarse que recopiló ilegalmente los datos personales de 87 millones de usuarios de Facebook, aprovechando una brecha de seguridad en el sistema.

Pero no era la única práctica ilegal de esa empresa. Reporteros camuflados de la cadena de televisión británica Channel 4 grabaron a directivos de Cambridge Analytica ofreciendo servicios especiales para influir en las elecciones de Ceilán. Esos servicios especiales incluían sobornos y el uso de prostitutas ucranianas de alto nivel (¿les suena el tema?) para luego chantajear a políticos de la oposición.

Volvamos a la red en la que, según declaración propia, estaba encuadrado Villarejo. ¿Qué beneficio sacaban los responsables políticos que permitieron a Villarejo operar con impunidad durante tantos años? Si es cierto, como él mismo declaraba en la cinta que hemos conocido, que Villarejo montó, entre otras cosas, una empresa de señoritas de compañía para obtener información sobre políticos y empresarios y someterlos potencialmente a extorsión, ¿a quién llegó esa información?

Lo pregunto más claramente: ¿alguien en el PP o el PSOE, o ambos, recibió y utilizó la información recabada por Villarejo de manera ilegal?

Y no es esa la pregunta más inquietante: ¿a quiénes se ha sometido a chantaje estos años, dentro del mundo de la política y de la judicatura? ¿Qué decisiones políticas se han tomado en este país bajo la influencia del chantaje? ¿Qué sentencias o instrucciones judiciales se han visto adulteradas gracias a la información recabada por la red de extorsión? Y algo que me interesa especialmente: ¿operó algún chantaje durante la instrucción del 11-M, para condicionarla?

Me llama mucho la atención que ni Ciudadanos, ni PP, ni Podemos, hayan salido inmediatamente a la palestra a preguntar lo evidente: ¿hasta dónde llega la mierda? ¿Hasta dónde alcanzaba la red de extorsión y para qué se ha venido utilizando en las últimas décadas?

¿Hasta qué punto y desde cuándo nuestra democracia ha sido manipulada por una red mafiosa? Porque esa es la pregunta fundamental, y no de dónde han salido las cintas.

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Chaves, Griñán y dinero para asar una vaca. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

Tanto Chaves como Griñán son hijos de franquistas. Manuel Chaves es hijo de un coronel del ejército de Franco y de una dirigente de la Sección Femenina de Falange Española, estudió en colegios católicos privados hasta licenciarse en derecho. Se afilió al PSOE en 1968 y fue diputado en el Congreso desde 1977 hasta 1990, ministro con Felipe González de 1986 a 1990, presidente de la Junta de Andalucía desde 1990 hasta 2009, vicepresidente del Gobierno y ministro con Zapatero de 2009 a 2011, presidente del PSOE de 2000 hasta 2012 y diputado en el Congreso hasta 2015, cuando dimitió tras ser imputado por prevaricación en el caso de los EREs fraudulentos de la administración andaluza, por lo que podría ser condenado a 10 años de inhabilitación.

José Antonio Griñán es hijo de un conocido comandante de la Guardia de Franco destinado en El Pardo, y de una sobrina de un falangista presidente de la Diputación de Madrid. También estudió en colegios privados católicos hasta que se licenció en derecho. Se afilió al PSOE en los primeros años 80 y fue viceconsejero de la Junta de Andalucía de 1982 a 1986, consejero andaluz de 1990 a 1992, ministro con Felipe González de 1992 a 1996, diputado del Congreso de 1993 a 2004, de nuevo consejero de Economía andaluz de 2004 a 2009, presidente de la Junta de Andalucía desde 2009 hasta 2013, presidente del PSOE de 2012 a 2014 y senador de 2013 hasta 2015, cuando también dimitió tras ser imputado por prevaricación y malversación en el caso de los EREs. Podría ser condenado a 6 años de cárcel y 30 de inhabilitación.

Aunque los grandes medios de comunicación pasan de puntillas sobre este caso que ensucia al actual PSOE, el juicio de los EREs llega a uno de sus momentos cumbre con las declaraciones ante la Audiencia de Sevilla de los dos expresidentes de la Junta de Andalucía. Están acusados —junto a otros 20 ex altos cargos, entre los que destacan la exministra Magdalena Álvarez y Gaspar Zarrías— de diseñar un “procedimiento específico” con el que repartieron de forma arbitraria y opaca más de 741 millones de euros en ayudas sociolaborales entre 2001 y 2010, dejando por medio comisiones, desvíos y hasta juergas con cocaína más que suficientes para “asar una vaca”, como presumía la madre de uno de los mediadores entre la Junta, las empresas beneficiarias de las ayudas y la aseguradora. Y de todas estas irregularidades la Intervención General de la Junta avisó hasta en tres ocasiones a unos imputados que ahora quieren hacer creer que ellos no sabían nada.

Chaves y Griñán no están acusados de haberse lucrado personalmente ni se les han descubierto patrimonios ocultos. Tampoco de haber financiado ilegalmente al PSOE. Están acusados por haber manejado los fondos de la Junta de Andalucía como si de su cortijo se tratase, como aquellos señoritos amigos de sus padres que a principios del siglo pasado compraban el voto de los jornaleros a cambio de una golosina. Quizá ninguno de estos dos hijos del franquismo más rancio tenga una cuenta oculta en Suiza, pero el daño que habrían hecho a los andaluces es mucho mayor que si sólo hubieran hecho eso. Porque el dinero “para asar una vaca” que presuntamente malversaron tenía que haberse usado para generar empleo y riqueza en Andalucía, y no para dotar un “fondo de reptiles” con el que comprar votos, agradecer favores, silenciar a los críticos y asegurar lealtades a un régimen clientelar del que los andaluces no son capaces de deshacerse aunque los excrementos les lleguen hasta las cejas.

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