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Viktor Orban, el húngaro que seduce a las masas. -Hermann Tertsch-

Orban

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El agente Zapatero y la tortura. -Hermann Tertsch/ABC-

Llegan terribles nuevas procedentes de Venezuela que nos afectan gravemente a los españoles. Ya no se puede mirar en España hacia otro lado como tantos han hecho tanto tiempo. Son noticias que dicen también mucho sobre lo que pasa en España donde gobierna hoy un hombre, Pedro Sánchez, cuyo principal apoyo político y parlamentario es una franquicia del régimen criminal comunista que ha destruido aquel país hasta unos límites inimaginables. Venezuela sufre sin cesar un dolor de espanto por miedo, violencia, hambre, tortura y privaciones sin fin. Un dolor que no se habría dado en estas dimensiones y con semejante brutalidad sin la implicación de asesores comunistas españoles durante la construcción de la dictadura y sin la increíble pero ya muy constatada implicación como estrecho colaborador de Maduro, el criminal que preside aquel régimen, de un expresidente del gobierno de España. Se trata del socialista Rodríguez Zapatero, cuya influencia en el gobierno de Sánchez también es muy grande. Zapatero es hoy asesor común de Maduro y de nuestro jefe de Gobierno. Y Sánchez está bajo la influencia combinada del asesor de Maduro y de Podemos que debe su existencia y obediencia a aquella dictadura. Ante estos datos, quizás debieran alarmarse un poco más los españoles.

La humillación como forma para destruir al individuo, quebrar a la persona, su voluntad, su autoestima, es tan vieja como el poder y la tiranía. En tiempos modernos todas las dictaduras lo han hecho, aunque los nazis y los comunistas, esos dos gemelos del diablo, son los más afamados especialistas. Los nazis en el poder no existen desde 1945, los comunistas sí y son como siempre maestros de humillación y tortura. El SEBIN, la policía política de la dictadura de Maduro, distribuyó hace tres días unas imágenes del diputado Juan Requesens, detenido en flagrante violación de su inmunidad parlamentaria. En ellas aparece en unos calzoncillos manchados por lo que parecen excrementos y con síntomas de haber sido drogado. Requesens fue detenido ilegalmente en la redada montada por el régimen tras el supuesto atentado contra Maduro el 4 de agosto. El partido de Requesens ha denunciado que, además de drogado, fue amenazado con la ejecución de su familia y la violación de su hermana.

Pues aquí, en lo más turbio y sórdido de las sentinas violentas de un régimen comunista criminal y narcotraficante aparece Zapatero. Porque un compañero de partido del torturado Requesens, Julio Borges, ha acusado al expresidente del Gobierno español de amenazarle con la cárcel si no se plegaba a la voluntad del dictador Maduro. Zapatero llegó hace más de dos años a Venezuela pretendiendo ser un mediador. Pronto la oposición le acusó de ser un agente más de la dictadura de Maduro, que por grandes cantidades de dinero nunca especificadas, defiende al régimen y maniobra para levantar sanciones internacionales a los criminales de la cúpula. Zapatero es el único líder europeo con la impudicia de defender a la narcodictadura. Su mediación se resume en el balance de Felipe González: Ha logrado «multiplicar por seis la cifra de presos políticos». Zapatero dijo el domingo que la acusación de Borges era «una burda calumnia». Pero no son las primeras de este tipo contra él. Hace tiempo presos políticos denunciaron visitas de Zapatero para hacer exigencias que favorecían a la dictadura. Convendría que en España se abra un debate sobre lo que Zapatero hace en Venezuela. Que el socialista Zapatero, considerado agente de un dictador comunista y narcotraficante que tortura a diputados de su parlamento, sea asesor de Sánchez e ídolo de su Gobierno, dice mucho de lo peligrosamente que vivimos los españoles últimamente.

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La reunión de Sánchez y Soros

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Antes de salir a la reunión de la UE Sánchez recibio en la Moncloa a Soros Pedro Sánchez acudirá este jueves a su primera cumbre migratoria. Tras una breve gira por Francia y Alemania para rendir pleitesía a Emmanuel Macron y Angela Merkel, el presidente del Gobierno ha asumido el discurso oficialista en torno a la inmigración y ha incorporado a su vocabulario el término populista, que en Bruselas sirve para señalar a aquellos cada vez más políticos que se plantan contra las imposiciones de unos pocos.

Aunque haya pasado menos de una semana de la llegada del Aquarius a nuestras costas, el cambio de parecer de Sánchez es más que notable y el socialista aboga por crear centros de internamientos los CIE de toda la vida fuera de las fronteras de la Unión Europea. Basta un simple vistazo a la hemeroteca para comprobar que el primer político en proponer…

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Palestinos: no hay lugar para los gais. – Jaled Abu Toameh/LD-

Se estima que el pasado día 8 unas 250.000 personas asistieron al desfile del Orgullo Gay en Tel Aviv. Turistas de todo el mundo acudieron a Israel a participar en el acontecimiento. El lema de este año era La comunidad hace historia, en referencia a la comunidad LGBT en Israel.

Mientras los israelíes celebraban la tolerancia en las calles de Tel Aviv, sus vecinos palestinos estaban ocupados haciendo precisamente lo contrario: exigiendo que se despidiera a gente por producir una telecomedia sobre los gais en la Franja de Gaza.

El polémico programa, titulado Fuera de foco, ha recibido duras condenas de los palestinos, que están pidiendo que se castigue a los responsables por “afrentar los valores árabes e islámicos”.

En la sociedad árabe-palestina, la homosexualidad es denunciada y estigmatizada. La homosexualidad es ilegal bajo el régimen de Hamás en Gaza, y decenas de gais palestinos han huido a Israel por miedo a la persecución y el hostigamiento. En la Margen Occidental, las leyes de la Autoridad Palestina (AP) tampoco protegen los derechos de los palestinos gais.

En las últimas décadas, varios palestinos gais han sido asesinados en la Margen y la Franja.

En 2016 Hamás ejecutó a uno de sus altos mandos militares, Mahmud Ishtiwi, de 34 años, tras haber sido declarado culpable de “comportamiento inmoral”, referencia apenas velada a la homosexualidad. Ishtiwi, al que se ejecutó con tres disparos en el pecho, habría tenido una vida segura si hubiese sido ciudadano israelí. Si hubiese vivido en Israel, incluso podría haber participado en el desfile del Orgullo Gay en Tel Aviv sin tener que ocultar su identidad. Pero vivía en Gaza, entre personas que consideran que la homosexualidad es un pecado castigable con la muerte y obraron en consecuencia.

El caso de Ishtiwi revela una importante diferencia entre las sociedades y culturas israelí y palestina. Israel ha ido avanzando hacia la tolerancia y la aceptación de los derechos de la comunidad gay, mientras que los palestinos siguen siendo tan intolerantes como siempre hacia quienes se atreven a actuar y hablar de manera distinta.

El clamor por el programa sobre los gais en Gaza es otro ejemplo de cómo la sociedad palestina está aún lejos de reconocer y respetar los derechos de la comunidad gay. Fuera de foco, que se rodó recientemente en la Franja, incluye una escena cómica del tipo cámara oculta en la que un actor se insinúa a los jóvenes. Es decir, que las insinuaciones no son reales, su propósito era cómico; aquellos a quienes se acercaban ni siquiera sabían que les estaban grabando. Pero en el mundo palestino éste no es un tema para bromas.

Musa Shurrab, humorista gazatí y creador del programa ofensivo, está en graves apuros. Fue obligado a disculparse con un mensaje de Facebook. “Pedimos disculpas a todos nuestros espectadores”, escribió. “El programa fue eliminado tras publicarse. Cometimos un error y lo lamentamos”. La disculpa, sin embargo, no ha logrado calmar a sus críticos, que en las redes sociales han expresado su repulsión por el show y por el comportamiento de Shurrab. “¿Qué tipo de disculpa es esta, después de haber ofendido todos los valores religiosos y culturales sólo por la fama?”, comentó Tagrid Alemure. Otros usuarios de Facebook acusaron al humorista de promover la “anormalidad sexual” y emplearon expresiones denigrantes y palabras malsonantes para acusarlo y amenazarlo. “Eliminar el vídeo no te exonera de este crimen moral”, dijo Mohamed al Aila.

Algunos palestinos pidieron a Hamás que tomara medidas contra Shurrab y los productores del programa. Su petición no cayó en saco roto. El Ministerio del Interior llamó rápidamente a uno de ellos, Emad Eid, para interrogarlo. Aunque le dejaron marchar horas después, Hamás dice que seguirá investigando.

La agencia de noticias Maan, de Belén, que ha sido acusada de producir el show, está haciendo ahora todo lo posible para marcar distancias. Por medio de un comunicado, afirmó que nunca había autorizado que el programa se emitiera y que alguien lo había filtrado. “Uno de los actores publicó el programa en las redes sociales con nuestro logo. Nos reservamos el derecho a emprender medidas legales contra los responsables de este acto ilegal”, comunicó. Asimismo, pidió disculpas “por herir a nuestro pueblo y nuestros valores”.

Por su parte, la AP ha puesto en marcha su propia investigación sobre el programa, que considera “perjudicial para nuestro pueblo y sus valores”. El Ministerio de Información anunció que tenía previsto emprender medidas legales contra los responsables.

¿Qué puede uno aprender de esta polémica? Básicamente, que es más seguro ser miembro de Hamás que gay. Los líderes palestinos preferirían que los jóvenes trataran de matar israelíes en vez de hablar sobre los gais. En el mundo de Hamás y la AP, no hay lugar para la comedia o la sátira.

¿Cómo puede haberlo, sin espacio para los gais o para cualquiera que se atreva a tocar cuestiones que son tabú? Es un secreto a voces que en la sociedad palestina hay gais, pero sus vidas son muy distintas a las de sus semejantes a sólo unos pocos kilómetros, en Israel.

Casual y elocuentemente, la polémica sobre los gais palestinos se produjo el mismo día en que decenas de miles de israelíes festejaban el Orgullo en Tel Aviv.

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El caso Robinson: a prisión por islamófobo. -Daniel R. Herrera/LD-

No hay ningún riesgo de que ninguno de los grandes popes de la libertad de expresión en nuestro país, esos mismos que se han indignado por que la Guardia Civil haya notificado una denuncia a Evaristo La Polla Records Páramos, diga una palabra más alta que otra por el encarcelamiento de Stephen Lennon, más conocido como Tommy Robinson. El activista había sido ya sentenciado el año pasado a tres meses de cárcel –más otros dieciocho en suspenso– por llamar a una banda de pedófilos musulmanes “banda de pedófilos musulmanes” antes de que hubiera sentencia. Fueron declarados culpables.

Ha sido detenido de nuevo, el pasado viernes, mientras grababa delante de otro tribunal en Leeds donde se juzgaba el caso de violaciones masivas de bandas de musulmanes de este mes: 29 acusados (todos ellos con nombres como Mohammed, Zahid, Abdul… ya saben) por violar a 18 mujeres de entre 11 y 17 años en un caso similar a los de Rotherham o Telford, o el de Alicante en España. Esta vez tuvo cuidado en hablar de “presuntos”. Pero dio igual. Los policías que detuvieron a Robinson lo justificaron con que “alteraba la paz”. Lo malo es que está todo grabado y, salvo preguntar a algunos de los acusados a la entrada del juzgado cómo se sentían ante el posible veredicto, no hizo nada más que grabarse a sí mismo hablando. Sin acceso a su abogado, el defensor de oficio le recomendó que se declarara culpable de desacato y ha sido condenado a trece meses de cárcel por el juez Geoffrey Marson, quien ordenó además a los medios británicos que no publicaran la noticia. Varios ya lo habían hecho, y tuvieron que eliminar sus noticias o tacharlas para no incumplir la orden, que lleva acarreada una pena de hasta dos años de cárcel.

Mientras, en casos de violaciones masivas de bandas de musulmanes de otros meses, a familiares y amigos de los acusados se les ha permitido manifestarse a la puerta e insultar y acosar a las denunciantes sin castigo ninguno. Uno podría pensar que las feministas británicas se indignarían con estas cosas, si no fuera porque sabemos que son como las nuestras: lo importante es denunciar el despatarre en el metro, no proteger a las denunciantes de bandas de violadores. Al fin y al cabo, suelen ser chicas de clase baja procedentes de familias desestructuradas. Que les den.

Tommy Robinson ya ha pasado tiempo en prisión. Fue condenado a dieciocho meses por no decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad en los papeles de su hipoteca y apalizado en la cárcel por presos de, digamos, religión y procedencia étnica distintas a la suya. “Asiáticos”, que es como se les llama oficialmente en el Reino Unido y que solivianta a muchos hindúes, porque los mete en el mismo saco. Robinson no es un angelito. Ha pasado por fases muy extremistas y también ha colaborado con grupos musulmanes moderados. Pero la cuestión no es esa. El periodista Rod Liddle ha dicho:

No soy fan de Robinson ni de lejos. Pero no me gusta la idea de que te puedan detener simplemente por ser Robinson.

Y es que parece claro que Robinson ha sido declarado no-persona porque está en contra de los mantras de la diversidad y el multiculturalismo y porque denuncia. Etiquetarlo en la extrema derecha ayuda a que nada de lo que se le haga produzca indignación entre los biempensantes. Pero nos equivocaríamos si lo dejáramos pasar. Robinson, en sí, da igual. Lo que no da igual es que, en un país que tantas y tan buenas aportaciones ha hecho a la libertad, un juez te pueda condenar a trece meses de prisión por hablar delante de un juzgado y además prohibir que se informe sobre ello, a pocos metros del lugar donde la presunta banda de violadores musulmanes de este mes recibe un juicio justo y con todas las garantías.

Cada día que pasa, y aun siendo consciente de los muchos abusos que se pueden cometer en su nombre, soy más firme admirador de la Primera Enmienda norteamericana. En los países donde no la tenemos, deberíamos trabajar para que las restricciones a la libertad de expresión fueran cada vez menos, y no más. Donde se pudiera hornear a un cristo y también pasear un autobús que diga que los niños tienen pene y las niñas vagina. Y donde se pueda decir que si estamos todos los meses condenando a bandas de musulmanes violadores, igual es que tenemos un problema con los miembros de la comunidad “asiática” y todo. Aunque no estemos de acuerdo.

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Arrestado por pensar distinto:

Cientos de personas se concentran en Down Street en apoyo de Tommy Robinson:

George Soros financia a grupos de izquierdas y antisistema para impulsar su campaña contra Occidente. -AlertaDigital-

El megalómano proyecto “filantrópico” de Soros no deja rincón del mundo que no se vea afectado por sus esfuerzos ni deja intacta ninguna área política sin tocar.

Los principales medios de comunicación en los EE.UU. han pasado por alto la fuga de miles de correos electrónicos de la Fundación Sociedad Abierta (OSF por sus siglas en inglés) de George Soros por el grupo de hackers activistas DCLeaks. OSF es el vehículo a través del cual Soros ha canalizado miles de millones de dólares en los últimos dos decenios a organizaciones sin ánimo de lucro en los EE.UU. y en todo el mundo.

De acuerdo con los documentos, Soros donó más de 30 millones de dólares a los grupos de trabajo para la elección de Hillary Clinton en las presidenciales norteamericanas. Así que es probable el caso de que el apoyo de los medios a Clinton jugase algún papel en la oferta de los principales medios de comunicación para enterrar la historia más oscura de Soros.

También es probable sin embargo, que al menos algunos editores de noticias no llegaran a entender por qué merecía cubrir los documentos filtrados. La mayor parte de la información ya era de conocimiento público. La financiación masiva de Soros a los grupos de extrema izquierda en EE.UU. y en todo el mundo ha sido documentada desde hace más de una década.

Pero no ver la importancia de la historia más amplia porque muchos de los detalles ya eran conocidos es como no ver el bosque por culpa de los árboles. El documento volcado DCLeaks es una historia importante porque expone el bosque de las redes de financiación de Soros.

Lo primero que vemos es la naturaleza del megalómano proyecto filantrópico de Soros. No hay rincón del mundo que no se vea afectado por sus esfuerzos. No hay un área política que deje intacta.

En la superficie, la gran cantidad de grupos y personas que apoya parecen ajenas. Después de todo, ¿qué tiene que ver el cambio climático con la inmigración ilegal africana Europa? ¿Qué tiene que ver “Occupy Wall Street” con las políticas de inmigración griegas? Pero el hecho es que los proyectos respaldados por Soros comparten atributos comunes básicos.

Todos trabajan para debilitar la capacidad de las autoridades nacionales y locales en las democracias occidentales para defender las leyes y valores de sus naciones y comunidades.

Todos trabajan para impedir el libre mercado, sean esos mercados de carácter financiero, ideológico, político o científico. Lo hacen en nombre de la democracia, los derechos humanos, la justicia económica, racial y sexual y otros términos elevados.

En otras palabras, su objetivo es subvertir las democracias occidentales y hacer que sea imposible para los gobiernos mantener el orden o que las sociedades conserven sus identidades y valores únicos.

“Black Live Matters” (La Vida de los Negos Importa), que ha recibido 650.000 dólares de grupos controlados por Soros durante el año pasado, es un ejemplo clásico de estos esfuerzos. Hasta hace poco, la policía era universalmente admirada en los EE.UU. como el equivalente interno de los militares. BLM emergió como una fuerza social corrupta para politizar el apoyo a la policía.

Su argumento principal es que en EE.UU., la policía no es una fuerza para el bien, que permite que la sociedad funcione mediante el mantenimiento de la ley y el orden. Por el contrario, según dicen estos siervos de Soros, “la policía es un instrumento de los blancos de represión de los negros”.

Aplicar la ley en las comunidades predominantemente afroamericanas está bajo asalto como inherentemente racista. La agitación de BLM, que ha sido acusado de inspirar los homicidios de la policía en varias ciudades de Estados Unidos, ha producido dos respuestas de la tropa de la policía. En primer lugar, se han desmoralizado, ya que son penalizados por tratar de mantener a sus ciudades a salvo de los delincuentes.

En segundo lugar, su disposición a usar la fuerza en situaciones que exigen el uso de la fuerza ha disminuido. El miedo a cargos criminales, por un lado, y la condena pública como “racistas” por el otro hace que la policía prefiera la inacción, incluso cuando las situaciones requieren que actúen.

La desmoralización y la intimidación de la policía es muy probable que cause un fuerte aumento de los crímenes violentos.

Luego están las acciones de Soros a favor de la inmigración ilegal. Desde los EE.UU. a Europa, Soros ha implementado un impulso mundial para utilizar la inmigración con el objeto de socavar la identidad nacional y la composición demográfica de las democracias occidentales. Los correos electrónicos filtrados muestran que sus grupos han interferido en las elecciones europeas para conseguir que salgan electos los políticos que apoyan la política de fronteras abiertas para inmigrantes del mundo árabe y dar apoyo financiero y de otro tipo a periodistas que informan favorablemente sobre los inmigrantes.

Los grupos de Soros están localmente permitiendo que inmigrantes ilegales entren en EE.UU. y Europa. Han tratado de influir en las decisiones de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la inmigración ilegal desde México. Han trabajado con grupos musulmanes y de otro tipo para demonizar a los estadounidenses y europeos que se oponen a la apertura de fronteras.

La idea central del impulso para legalizar la inmigración sin restricciones es que los estados no deben ser capaces de proteger sus identidades nacionales.

Si es racista que los griegos protejan su identidad nacional, tratando de bloquear la entrada de millones de sirios a su territorio, entonces es racista que Grecia – o Francia, Alemania, Hungría, Suecia, EE.UU. o Polonia – existan.

Paralelamente a estos esfuerzos hay otros dirigidos a rechazar el derecho de las democracias occidentales a defender las normas sociales de larga data. Los grupos apoyados por Soros, por ejemplo, están detrás de la presión no sólo para el matrimonio homosexual, sino para los baños públicos unisex.

No sólo apoyan el derecho de las mujeres a servir en unidades de combate, sino los esfuerzos para obligar a los soldados a vivir en cuarteles unisex. En otras palabras, contribuyen a los esfuerzos dirigidos a negar a los ciudadanos de las democracias occidentales el derecho de mantener cualquier distancia entre ellos y el rechazo de Soros a sus valores más íntimos: su privacidad e identidad sexual.

Los grupos respaldados por Soros trabajan para deslegitimar todos los aspectos de las sociedades occidentales como racistas e ilegítimas. Los fondos de Soros alimentan a los grupos de izquierda, los grupos radicales de izquierda y antisistema.

La idea central de los esfuerzos de Soros es el de inducir el caos mientras las autoridades locales, paralizadas por los grupos que apoya, no son capaces de proteger a sus sociedades ni siquiera de argumentar coherentemente que merecen protección.

En muchos sentidos, la campaña de Donald Trump fue una respuesta directa no a Clinton, sino al propio Soros.

Llamar a la construcción de un muro fronterizo, apoyando la salida de Gran Bretaña de la UE, apoyando una prohibición temporal de la inmigración musulmana y apoyando a la policía contra el BLM, Trump actuó directamente para frustrar los esfuerzos de billones de dólares de Soros.

DCLeaks expuso la inmensidad de la campaña de izquierda financiada por Soros contra los fundamentos de las democracias liberales. Los movimientos de “democracia directa” que Soros apoya son nada menos que llamadas antisistema al gobierno de la calle.

Los pueblos de Occidente tienen que reconocer las bases comunes de todas las acciones de Soros. Tienen que darse cuenta también que la única respuesta a estas campañas premeditadas de subversión es que la gente de Occidente defienda sus derechos nacionales y su derecho individual a la seguridad. Deben apoyar las instituciones nacionales que garantizan la seguridad, de conformidad con la ley, y sostener y defender sus valores y tradiciones nacionales.

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No nos hagamos trampas al solitario. -Ramón Pérez-Maura/ABC-

Hacerse trampas al solitario es de idiotas. Donald Trump ha podido romper el acuerdo nuclear con Irán porque era un acuerdo de Barack Obama con terceras partes. No era un acuerdo de Estados Unidos. En Estados Unidos, los tratados con terceras partes lo son cuando los ratifica el Senado. Y Obama nunca sometió este acuerdo a esa Cámara porque sabía que no se lo hubieran aprobado. Por eso Trump hizo campaña con él y anunciando su derogación cuando ganara. Pero claro, en Europa seguimos pasmados de que haya un político que cumple lo que promete en campaña electoral. Verdaderamente asombroso.

El mejor ejemplo de auténtico desarme nuclear lo dio a principios de la década de 1990 el régimen racista sudafricano de Frederik de Klerk: dio la orden de destruir toda materia cuestionable y autorizó a los inspectores de Naciones Unidas a ir donde quisieran y cuando quisieran. Por más que la Alta Representante europea, Federica Mogherini, esté encantada con la marcha de las inspecciones en Irán, parece legítimo preguntarse por qué no se autoriza a los agentes de la Agencia Internacional de la Energía Atómica a visitar algunas bases militares sospechosas. Y por más que a Mogherini le dé igual, a mí me parecen extremadamente relevantes las pruebas presentadas por Israel de las pasadas mentiras de Irán a los inspectores de Naciones Unidas. Aunque hay que reconocer que esas mentiras de Teherán le han llevado a conseguir una de las mayores hazañas de la historia de la diplomacia de Oriente Medio: la actual alianza (tácita) entre Israel y Arabia Saudí. Dos enemigos irreconciliables hace una década, van hoy de la mano en muchos aspectos.

No se presten a engaño: las sanciones a Irán perjudican a todos, empezando por las empresas norteamericanas que tienen contratos en vigor. Y, como es lógico, Estados Unidos no va a permitir que además de que sus empresas se vean dañadas, otras empresas se aprovechen de ello. Como es lógico, se sancionará a quien no respete el embargo que promueve Washington. E igual que Irán fue, comercialmente, el país más beneficiado con el acuerdo de 2015, también Irán va a ser el más perjudicado con el abandono norteamericano del mismo.

Vivimos rodeados de mucha gente deseosa de manifestar su favor por este régimen iraní que es un notable violador de los Derechos Humanos. Un régimen en el que, cuando se quema una bandera de otro país en la tribuna del Parlamento, el presidente no llama al orden: sólo mira arrobado y pide que procuren no quemar la Cámara entera. Quienes así piensan, harían bien en recordar que lo que pretende el presidente de los Estados Unidos es un acuerdo que garantice la no proliferación nuclear de este régimen. Él pretende renegociar el acuerdo, no una escalada militar. Y, como dijo Trump al «pueblo largamente sufriente de Irán» al anunciar la retirada del acuerdo, «el pueblo de los Estados Unidos está con vosotros». No hay mejor camino hacia la paz en el mundo que ver finiquitado el régimen de los ayatolás. Manifiéstese quien esté en contra de ese objetivo.

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Zapatero, cayado de Maduro -Emilio Campmany/LD-

Se supone que el español José Luis Rodríguez Zapatero está en América tratando de lograr un acuerdo entre el Gobierno venezolano y la oposición. Tan difícil gestión no podía haberse encargado a nadie más incompetente. De forma que no es de extrañar que su misión sea un rotundo fracaso. Y, sin embargo, la falta de pericia en el dialogante exmandatario español no es ni mucho menos lo peor. La carta enviada por él a la delegación de la oposición venezolana en la República Dominicana, donde se han llevado a cabo las negociaciones bajo el arbitraje de Zapatero, es una inequívoca prueba de cargo. La misiva hace que las sospechas de falta de parcialidad que pesaban sobre quien fue durante siete años nuestro presidente del Gobierno se confirmen más allá de toda duda razonable.

La carta contiene un primer párrafo larguísimo, que no se puede leer en voz alta sin ahogarse, donde cuenta que se ha redactado un documento que supuestamente da cumplida respuesta a las exigencias de ambas partes, pero que es descrito de una forma vaga, sin ofrecer una sola garantía que pueda mínimamente tranquilizar a la oposición. Luego, el solemne confiesa:

De manera inesperada para mí, el documento no fue suscrito por la representación de la oposición. No valoro las circunstancias y los motivos, pero mi deber es defender la verdad y mi compromiso es no dar por perdido el lograr un compromiso histórico entre venezolanos.

O sea, que lo que hizo el ínclito es acordar con Maduro lo que iba a pasar a la firma a la oposición y, tras rechazar ésta el trágala, Zapatero hace pública la carta en que la regaña por no haber aceptado lo que Maduro graciosamente concedió. No sólo, sino que, en el último párrafo, conmina a la oposición a firmar el acuerdo con el irrefutable argumento de que Maduro ya lo ha suscrito. Es imposible que Zapatero no supiera que los términos de lo que él llama acuerdo no habían sido aceptados por la oposición y que, en consecuencia, carecía de sentido pasarlo a la firma, y resultaba ultrajante proferir una velada amenaza pública por no haberlo aceptado. El que tanto México como Chile, los países elegidos por la oposición como observadores, hayan abandonado la mesa de diálogo da idea de la clase de conversaciones de las que Zapatero era árbitro.

Por menguadas que sean las capacidades intelectuales de nuestro compatriota, no puede estar inadvertidamente obrando por cuenta de uno de los interlocutores en perjuicio del otro cuando se supone que lo que debería hacer es mediar entre ellos. ¿Qué espera recibir a cambio de tan parcial arbitraje? La respuesta a esta pregunta, ahora que ya no es, gracias a Dios, presidente, no es importante. La pregunta importante es: ¿por qué el Gobierno de España, presidido por Rajoy, sigue consintiendo que Zapatero nos deje a la altura del betún fingiendo una mediación que no tiene otro objeto que sostener a Maduro como dictador de Venezuela? Cualquier respuesta que tenga esta pregunta es letal para España y su imagen en el mundo.

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