Archivo de la categoría: Justicia

La corrupción de los aforados. -José García Domínguez/LD-

Hablando de aforamientos, que es la cortina de humo de moda durante esta semana, resulta que aquí está aforado hasta el adjunto al Defensor del Pueblo de Andalucía. No el mentado y prescindible Defensor, que por supuesto que también lo está, sino el adjunto al mentado. Y no está aforado el gato del concejal de Abastos del Ayuntamiento de Betanzos porque no se acordaron de él cuando se redactó la última reforma del Estatuto de Autonomía de Galicia. Solo por eso. Y es que, como tan frecuente resulta en el diseño desquiciado del modelo de descentralización política español, el problema no reside en que esa figura discutible, la del aforamiento, esté contemplada en la Constitución con el fin exclusivo de amparar a diputados nacionales y senadores, prerrogativa que una ley orgánica hizo luego extensiva a jueces, fiscales y magistrados integrantes de los máximos tribunales del Reino, además de los miembros del Consejo de Estado, el Tribunal de Cuentas y el Defensor del Pueblo (el de verdad). El definitivo disparate es que el señor alcalde de Castellón, al igual que el adjunto del otro en Sevilla, resulten ser igualmente cargos institucionales que gozan de un absurdo aforamiento por obra y gracia del incontinente afán de las comunidades autónomas por emular la apariencia externa y el oropel formal propio de un estadito soberano de la señorita Pepys.

Una paranoia narcisista, la que alimenta esos delirios de grandeza de nuestros napoleoncitos y napoleoncitas regionales, que, más allá del afán permanente por imitar los atributos propios y exclusivos del Leviatán, tiene algunas implicaciones prácticas particularmente golosas para los corruptos y corruptas periféricos con denominación de origen. Y es que, para que en una democracia liberal exista de verdad la separación de poderes, esa separación debe ser también física, no sólo jurídica. Por algo el caciquismo ha sido siempre una lacra asociada a los pequeños territorios alejados de las grandes ciudades. Y por eso mismo en muchos países con democracias viejas el Tribunal Supremo suele estar ubicado en una ciudad distinta y distante de aquella donde tiene su sede el Gobierno. Contra lo que ordena el prejuicio popular, en una gran ciudad como Madrid resulta mucho más difícil corromper a un juez que en alguna de esas pequeñas capitales de provincia donde todos los notables del lugar se conocen desde la infancia y coinciden cada tarde en el casino. Y no sólo porque el adjunto del de Sevilla, el edil de Alicante y el conselleiro de Santiago se tuteen con los miembros del correspondiente tribunal superior autonómico, valga el oxímoron, sino porque, además de tutearse y merendar con ellos, también los nombran. Y eso ya son palabras mayores.

De ahí el entusiasmo de los parlamentos regionales por extender el chaleco salvavidas de los aforamientos hasta al que toca la bandurria en el Orfeón Donostiarra. El tan buscado chollo del aforamiento pedáneo ofrece al delincuente autonómico potencial la garantía cierta de que, en el caso de ser pillado en acto de servicio, dos de los cuatro miembros de la Sala llamada a juzgar y condenar sus fechorías habrán surgido de una terna elegida por ellos mismos, merced a la facultad que se otorgó en su día a los parlamentos regionales para que metieran la nariz en los nombramientos judiciales. Dos de cuatro. Un cincuenta por ciento de probabilidades a priori de que el juez del caso resulte ser un compadre del reo. ¿Se atreverá a intentar acabar con eso Pedro Sánchez? A que no.

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Del Pacto del Tinell al Pacto del Máster. -F.J. Losantos/LD-

Estado del Golpe de Estado de otoño de 2017 en el verano de 2018 (I).

Esta semana hará un año de la masacre islamista de Barcelona y Cambrills, cuya abyecta manipulación por el separatismo catalán, con la sonámbula aquiescencia del Gobierno de Rajoy y la todopoderosa Soraya, que se echó a llorar y se escabulló heroicamente cuando los separatistas rodearon e insultaron al Rey culpándole del atentado “por vender armas a Arabia Saudí”, como si fuera cosa suya y no del Gobierno, fue el primer capítulo de la movilización que perpetró el Golpe de Estado, culminado el 1 de octubre con la proclamación de la República Catalana, aunque, en rigor, todas las garantías legales a la Oposición y a la ciudadanía ya habían sido abolidas en dos jornadas de septiembre por el Parlamento regional.

Lo que Domingo Gascón ha llamado El golpe post-moderno (Ed. Debate, 1918), aunque por algunos de sus rasgos de pronunciamiento entre miliciano y policial (mozos de Escuadra golpistas del Mayor Trapero) cabe también llamar decimonónico o pre-moderno, tuvo lugar en los medios y no en las instituciones representativas, en la calle y no en un Parlamento que ya se había puesto él mismo fuera de la Ley, en la televisión antes que en la realidad mostrenca. Pero como un año después ni aquel Gobierno ni el actual, hijo ilegítimo de la desidia del anterior y de las fuerzas políticas que lo perpetraron, han dejado claros los términos de la respuesta del régimen constitucional al golpismo que busca liquidarlo, es previsible que en unos días veamos la reposición del espectáculo, con la misma cadencia:

  1. Algarada antiespañola con el Rey como pararrayos.
  2. Desaparición de los órganos coactivos del Estado: en Rajoy por cobardía, en Sánchez por neta complicidad “dialogante”, a lo Soraya, con el Golpe.
  3. Reafirmación de los golpistas de 2017 en la Diada del 11 de septiembre, apoyados en su verdadero partido político: los medios de comunicación con TV3 a la cabeza millonariamente subvencionados por la Generalidad de Torra con el dinero de todos los españoles, como Mas y Puigdemont ya hicieron gracias a los fondos generosa y delictuosamente entregados por el Ministerio de Hacienda, ayer de Montoro y hoy de Calviño, como prueba de la permanente “voluntad de diálogo” que nos ha conducido hasta aquí; y…
  4. Tensa espera del juicio instruido a los golpistas en el Tribunal Supremo.

Estas circunstancias, junto a otras también recurrentes, no deberían hacernos olvidar, sin embargo, la raíz de este golpe de Estado que no ha triunfado ni fracasado del todo, y que, por tanto, sigue vivo. Y es lo que ha recordado Mayor Oreja en una Tercera de ABC: ‘Un acuerdo marco letal’. Aunque, como democristiano, Mayor Oreja suscite la lógica desconfianza en el ciudadano común, tiene acreditado no sólo un emotivo patriotismo sino una rara capacidad de adivinación de los peligros nacionales. Desde lo que en el primer Gobierno Aznar llamó “tregua trampa” de ETA, nunca ha fallado en sus pronósticos. Por desgracia, sólo en aquel Gobierno, del que, aunque bastante aislado, formaba parte, el presidente le ha dado la razón. Tal vez por eso hemos llegado a esta situación, dramática cuanto ridícula.

El implacable análisis de Mayor Oreja

El artículo de Mayor es, sencillamente, magistral. Y por su sencilla claridad, resulta espeluznante. He aquí los puntos básicos de su reflexión:

“Todo, absolutamente todo lo que está sucediendo en términos políticos en España no puede sorprendernos, porque nada de lo que sucede es fruto de la casualidad y del azar. Hace más de una década, a partir del año 2004, el Gobierno presidido por Rodríguez Zapatero y ETA suscribieron un compromiso que para comprender su significado podríamos caracterizar e identificar como un “acuerdo marco”. Ambos protagonistas acordaron un proceso una vez que no fueron capaces de alcanzar un acuerdo concreto sobre la única y gran reivindicación del movimiento nacionalista: la autodeterminación, el derecho a decidir, el derecho unilateral de secesión, escojan ustedes la denominación más adecuada.”

“El proceso pactado, que se formuló en términos de proyecto “estándar” de resolución de conflictos, consistía básicamente en lo siguiente: ETA dejaba de matar y Rodríguez Zapatero se comprometía a una transformación radical de España en términos morales, territoriales y de carácter social” (…)

“El proyecto político de Rodríguez Zapatero significaba la marginación y el aislamiento del Partido Popular, versus pacto catalán del Tinell, y simultáneamente, la incorporación progresiva de ETA y de su proyecto a la democracia española. En consecuencia, ello significaba impulsar un inequívoco “vista la izquierda”, utilizando un símil militar, en todos los ámbitos, singularmente en el orden cultural y moral. El proceso arrancó, fue dando sus frutos y paulatinamente, hizo que tanto el Partido Popular como el Partido Socialista perdieran su razón de ser y de existir en Cataluña y en el País Vasco.”

“No se puede olvidar que antes de este acuerdo marco, tanto los nacionalistas vascos y catalanes habían pactado con ETA su proyecto de ruptura, en Estella en septiembre de 1998 y posteriormente en Perpiñán en enero de 2004. Por todo ello, tras el efímero Plan Ibarretxe, el proceso impulsa que el nacionalismo catalán sustituya a ETA en la vanguardia de la ruptura del movimiento nacionalista, y de esta manera llega el procés. Mal que les pese a muchos nacionalistas catalanes, el procés es un corolario del proceso en el que, recordemos, inicialmente no estaban ni el PNV ni la antigua Convergència y Unió”.

“El tercer hito que destacaría es el frente popular populista-nacionalista que se constituye en España el pasado mes de junio, tras una moción de censura contra el presidente Rajoy. La moción de censura tras la publicación de la sentencia del caso Gürtel fue un pretexto, una mera excusa. El frente popular populista-nacionalista es simplemente otra consecuencia de aquel acuerdo marco, de aquella dirección emprendida. El presidente Sánchez continúa simplemente la estela del proyecto Zapatero, de una alianza potencial con ETA, y lo intenta en el arranque de la legislatura, pero la impaciencia desmesurada de Podemos y el lógico temor y miedo de una buena parte del PSOE lo impidió. Pero antes que después, en la primera ocasión y pretexto, una vez que Pedro Sánchez recupera el poder en su partido, lo iba a volver a intentar y así lo hizo.”

“El acuerdo marco, hablo ya del presente y del futuro inmediato, tiene que actualizarse y traducirse en términos políticos más allá del procés, de la metamorfosis de ETA y del recién llegado frente popular. Aquel proceso que se puso en marcha tendrá que cristalizar en algo más que en una fotografía. Tiene que concluir en un nuevo proceso, un proceso llamémoslo “pseudo constituyente”, que arranque con la reforma del Estatuto de Cataluña y culmine con la reforma de la Constitución española, como ya han dejado caer tanto el presidente Sánchez como su ministra de Política Territorial y Función Pública.”

Estos tres puntos están claros. El cuarto, no desarrollado aún, parte o debería partir de la llegada de Casado a la Presidencia del PP:

“Cuando estoy terminando de redactar este artículo, Pablo Casado se ha convertido en el nuevo presidente del Partido Popular, y se constituye en una esperanza para este difícil reto que se deduce del diagnóstico descrito. Habrá refundación, regeneración, renovación de nuestro espacio político en la medida en que primero se comprenda y se asuma la existencia de este proceso, fruto de aquel acuerdo marco que acabo de describir, para de este modo entender la envergadura del reto en el ámbito cultural, moral y social que tenemos por delante.” (…)

“El proceso, aunque en ocasiones chirría, está más vivo que nunca, tiene más poder que nunca y por ello, cualquier refundación del centro-derecha español exige una envergadura moral singular, ya que el debate, más que nunca, se ha situado en el ámbito cultural, en el seno y corazón de nuestra sociedad.”

¿Qué es el Pacto del Máster?

De aquí parte nuestra reflexión. Me parece evidente que el Pacto del Tinell se ha actualizado como Pacto del Máster con el mismo fin que en 2004: liquidar al PP, pero no aislando a un partido satanizado sino asesinando civilmente a su nuevo líder, enemigo declarado del Proceso, para anular a la Derecha como obstáculo político esencial.

Hay un precedente, hijo también del PSOE y de la manipulación de los medios, que la izquierda dominaba casi tanto como ahora: al poco de llegar Aznar a la Presidencia del PP, el Gobierno, la policía y un juez de su cuerda hicieron estallar el caso Naseiro, un episodio de financiación ilegal de la antigua AP con el que se pretendía salpicar al nuevo líder de la derecha y anular su discurso contra la corrupción. Es decir, cortar el efecto moral del impulso antes de que echara a volar.

La diferencia es que, entonces, Aznar, que se enterró tres días en Canarias preocupadísimo, antes de plantar cara, tuvo a su lado a una parte respetable -o al menos, respetada- de los medios, y entre todos, junto a las irregularidades en la instrucción del caso, éste zozobró. En el caso del Máster de Casado, se ha comprobado que no hay una sola cadena de televisión, apenas una de radio, sólo dos diarios de papel y dos o tres de internet que hayan salido en defensa del líder del PP. Y ello aunque la instrucción del caso ha ido más allá de la prevaricación notoria, pero difícilmente demostrable, de las ambiciones de una juez.

Si no nos hubiéramos acostumbrado al derecho de los medios de extrema izquierda ayuntados con jueces extremadamente ambiciosos de liquidar a cualquier político del PP, mecanismo que el PP de Rajoy y Soraya ha convertido en norma para eliminar a gente molesta de su partido, la kafkiana, tendenciosa y disparatada instrucción del caso por la juez Rodríguez-Medel, con el objeto no sólo implícito sino descaradamente explícito -y por ende, prevarigalupador- de destruir por completo la imagen pública del nuevo presidente del PP, habría levantado un clamor de indignación en medios supuestamente afectos al orden constitucional. Porque, insisto, el ataque a Casado por parte de la Izquierda y de la derecha sorayina y arenosa, que increíblemente la hay, se debe al obstáculo que supone para el Frente Popular su liderazgo en el PP. De ganar el Congreso del PP, no le hubiera pasado a Soraya algo parecido, porque ya ha demostrado cumplidamente que su política es la misma del PSOE: templar gaitas, ‘dialoguear’ y, en última instancia, rendirse, o sea, aceptar lo que temía Mayor en su artículo y el catanazi Torra ha ofrecido: alguna paz a cambio de un referéndum.

Para irregular, la instrucción del caso

Lo peor para el crédito personal y profesional de la instructora del “caso Master” -el crédito político en la Izquierda es ya ilimitado- es que Ignacio Escolar, denunciante del máster de Cifuentes aunque él no haya terminado siquiera Periodismo, que así es este pájaro-flauta, anunciara en su blog que era él el que había instruido a la jueza sobre los posibles casos de irregularidades en el “máster” de Álvarez-Conde que en realidad no era máster sino habilitación para futuros estudios de doctorado que Casado no realizó y, por tanto, nunca aprovechó. Y si malo es que un periodista conocido por su sectarismo totalitario y odio al PP, amén de nula ética profesional, presuma de que fue él quien indicó a la jueza cómo debía ir contra Casado (sin denuncia, ni caso como tal, cabe entrever, si no asegurar, que la animadversión política y la persecución personal son las bases reales de la instrucción del caso) más grave es que la jueza, en la exposición de motivos para que sea el Supremo el que ejecute o indulte al que ella ha condenado, exhiba una prosa de periodista panfletario, no de juez instructor.

Hablar del “regalo” del máster a quien ha pagado las tasas y cumplido todos los trámites legales que la Universidad impone es digno de Escolar. Y de Pre-Escolar, asegurar, con un par o dos, que Álvarez-Conde le hizo ese “regalo” por su “relevancia política”, ¡hace diez años!, cuando era un joven diputado autonómico. ¡Ni Rappel!

Pero lo que en cualquier país no acostumbrado a linchamientos mediático-judiciales daría lugar a una denuncia por prevaricación y a la apertura de un expediente disciplinario por falta más que grave, son los dos presuntos delitos con los que la jueza busca enterrar a Casado: “prevaricación administrativa” y “cohecho impropio”. ¿Cómo va a prevaricar el alumno si ha cumplido con la ley, en el caso de que el profesor actúe irregularmente? Hay precedentes legales que la jueza, ciega en su persecución, se ha negado siquiera a considerar. En cuanto al “cohecho”, ni propio ni impropio: ¿Cómo pudo cobrar el que pagó? ¿Qué pruebas tiene la jueza? Ninguna. Sugiere que hay que buscarlas.

Y es que, como ha significado el abogado De Pablo, la propia jueza (que privó a Casado de la declaración voluntaria en aplicación del Artículo 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal) enjuicia criminalmente y condena moralmente a Casado, presidente del PP, al sugerirle al Supremo que falsificó unos trabajos que no tenía por qué conservar y que, sin embargo, presentó en rueda de Prensa. Y que el Alto Tribunal debe pedirle ordenador, trabajos, autentificación, etc. Vamos, que como no puede instruir o insultar más, el Supremo debe seguir instruyendo un caso que, si no lo es, parece de total corrupción judicial. ¿O es que esta sucesión de irregularidades, teñida de arbitrariedades, puede pasar por la instrucción de un caso? ¿Y es éste tan grave como para destruir personal y políticamente al jefe de la Oposición, en un momento de peligro para la supervivencia del régimen constitucional?

Por supuesto que no. Todos los que hemos sido alumnos y profesores sabemos que no. Puede que la misma jueza lo sospechara, si su ascensión a los altares caníbales de la Izquierda se lo permitiera. Pero si existe el Caso Master (y no el caso Begoña Gómez de Sánchez, que será “cohecho propio”) sea consciente o semiconsciente la jueza que lo ha co-instruido con el zurupeto Escolar, es sólo porque la Izquierda quiere lograr lo que casi logró el Pacto del Tinell: echar al PP de la política española para poder dinamitar definitivamente el régimen democrático nacido en la Transición, que es lo que quiere la ETA, busca el separatismo catalán, impulsa el PSOE y hubiera aceptado, con algún mohincito, un PP presidido por Soraya Sáenz de Lomismo.

Ver artículo original:

El caso Robinson: a prisión por islamófobo. -Daniel R. Herrera/LD-

No hay ningún riesgo de que ninguno de los grandes popes de la libertad de expresión en nuestro país, esos mismos que se han indignado por que la Guardia Civil haya notificado una denuncia a Evaristo La Polla Records Páramos, diga una palabra más alta que otra por el encarcelamiento de Stephen Lennon, más conocido como Tommy Robinson. El activista había sido ya sentenciado el año pasado a tres meses de cárcel –más otros dieciocho en suspenso– por llamar a una banda de pedófilos musulmanes “banda de pedófilos musulmanes” antes de que hubiera sentencia. Fueron declarados culpables.

Ha sido detenido de nuevo, el pasado viernes, mientras grababa delante de otro tribunal en Leeds donde se juzgaba el caso de violaciones masivas de bandas de musulmanes de este mes: 29 acusados (todos ellos con nombres como Mohammed, Zahid, Abdul… ya saben) por violar a 18 mujeres de entre 11 y 17 años en un caso similar a los de Rotherham o Telford, o el de Alicante en España. Esta vez tuvo cuidado en hablar de “presuntos”. Pero dio igual. Los policías que detuvieron a Robinson lo justificaron con que “alteraba la paz”. Lo malo es que está todo grabado y, salvo preguntar a algunos de los acusados a la entrada del juzgado cómo se sentían ante el posible veredicto, no hizo nada más que grabarse a sí mismo hablando. Sin acceso a su abogado, el defensor de oficio le recomendó que se declarara culpable de desacato y ha sido condenado a trece meses de cárcel por el juez Geoffrey Marson, quien ordenó además a los medios británicos que no publicaran la noticia. Varios ya lo habían hecho, y tuvieron que eliminar sus noticias o tacharlas para no incumplir la orden, que lleva acarreada una pena de hasta dos años de cárcel.

Mientras, en casos de violaciones masivas de bandas de musulmanes de otros meses, a familiares y amigos de los acusados se les ha permitido manifestarse a la puerta e insultar y acosar a las denunciantes sin castigo ninguno. Uno podría pensar que las feministas británicas se indignarían con estas cosas, si no fuera porque sabemos que son como las nuestras: lo importante es denunciar el despatarre en el metro, no proteger a las denunciantes de bandas de violadores. Al fin y al cabo, suelen ser chicas de clase baja procedentes de familias desestructuradas. Que les den.

Tommy Robinson ya ha pasado tiempo en prisión. Fue condenado a dieciocho meses por no decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad en los papeles de su hipoteca y apalizado en la cárcel por presos de, digamos, religión y procedencia étnica distintas a la suya. “Asiáticos”, que es como se les llama oficialmente en el Reino Unido y que solivianta a muchos hindúes, porque los mete en el mismo saco. Robinson no es un angelito. Ha pasado por fases muy extremistas y también ha colaborado con grupos musulmanes moderados. Pero la cuestión no es esa. El periodista Rod Liddle ha dicho:

No soy fan de Robinson ni de lejos. Pero no me gusta la idea de que te puedan detener simplemente por ser Robinson.

Y es que parece claro que Robinson ha sido declarado no-persona porque está en contra de los mantras de la diversidad y el multiculturalismo y porque denuncia. Etiquetarlo en la extrema derecha ayuda a que nada de lo que se le haga produzca indignación entre los biempensantes. Pero nos equivocaríamos si lo dejáramos pasar. Robinson, en sí, da igual. Lo que no da igual es que, en un país que tantas y tan buenas aportaciones ha hecho a la libertad, un juez te pueda condenar a trece meses de prisión por hablar delante de un juzgado y además prohibir que se informe sobre ello, a pocos metros del lugar donde la presunta banda de violadores musulmanes de este mes recibe un juicio justo y con todas las garantías.

Cada día que pasa, y aun siendo consciente de los muchos abusos que se pueden cometer en su nombre, soy más firme admirador de la Primera Enmienda norteamericana. En los países donde no la tenemos, deberíamos trabajar para que las restricciones a la libertad de expresión fueran cada vez menos, y no más. Donde se pudiera hornear a un cristo y también pasear un autobús que diga que los niños tienen pene y las niñas vagina. Y donde se pueda decir que si estamos todos los meses condenando a bandas de musulmanes violadores, igual es que tenemos un problema con los miembros de la comunidad “asiática” y todo. Aunque no estemos de acuerdo.

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Arrestado por pensar distinto:

Cientos de personas se concentran en Down Street en apoyo de Tommy Robinson:

Declarar la independencia tiene que volver a ser delito. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

En 1995 el PSOE de Felipe González rectificó el Código Penal para que declarar la independencia sin violencia no fuera delito. En 2005 el PSOE de Zapatero eliminó del Código Penal el delito de convocar referéndums ilegales. El Partido Popular ha tenido mayorías absolutas con Aznar desde el año 2000 hasta el 2004 y con Rajoy del 2011 al 2015. Supongamos que mañana mismo Torrent convoca un pleno urgente del Parlamento catalán cuyo único punto del orden del día sea declarar la independencia de la República de Cataluña, obedeciendo el mandato del referéndum ilegal del 1-O, dejado en suspenso por Puigdemont, decisión que imaginemos que es aprobada por la mayoría independentista. Inmediatamente el presidente títere Torra sale al balcón, quita todas las banderas, coloca sólo la estrellada y declara la independencia. Así, sin gastar ni un euro de fondos públicos y sin el menor atisbo de violencia ni tumulto ninguno.

Torrent y Torra se podrían ir esa noche a dormir tranquilamente a sus casas, después de celebrar su audacia con una buena cena en el mejor restaurante de Barcelona, porque nadie podrá acusarlos por el golpe de Estado que han dado, ni por rebelión, ni por sedición ni por malversación. Tan sólo se les podrá acusar quizá por prevaricación y desobediencia, si el Gobierno de España y los tribunales han estado veloces para impugnar la convocatoria del pleno y sus acuerdos, delitos que sólo conllevan penas de inhabilitación y multa, que en ningún caso serán efectivas hasta la firmeza de la condena. A lo mejor PP, PSOE y Cs conseguirían ponerse de nuevo de acuerdo para aplicar otra vez el artículo 155 de la CE y así destituirlos a los dos mientras se inicia el larguísimo proceso judicial que en ningún caso podría enviarlos a la cárcel.

No es ciencia ficción, es un anuncio de lo que va a pasar en Cataluña si el Gobierno del Partido Popular no está hábil y se pone de inmediato a reformar el Código Penal que se ha demostrado absolutamente inútil para atajar una declaración de independencia no violenta ni tumultuaria. Torra puede acabar en la cárcel si conduce su coche a una velocidad excesiva o con dos copas de más, pero no por dar un golpe de Estado. Ya hemos visto las dificultades que está teniendo el juez Llarena y lo controvertidas que están siendo sus decisiones, por culpa del Código Penal que le han dado nuestros nefastos políticos. Y eso que a Puigdemont y sus secuaces la cosa se les fue de las manos y se produjeron los tumultos violentos que harán que den con sus huesos en prisión. Pero ese error no lo cometerán dos veces, el Gobierno de España tiene que estar preparado.

Y no sirve la excusa de no tener mayoría suficiente. Igual que se consiguió el consenso del PSOE y C´s para la aplicación del artículo 155, Rajoy tiene ahora la responsabilidad de convencerles de que, cuando ocurra lo que sin la menor duda va a pasar, los votantes no vamos a perdonar a quienes sean responsables de que el nuevo golpe de Estado quede impune por haberse negado a realizar las reformas legales necesarias. Eso es ahora lo más urgente, aunque evidentemente no sería suficiente para revertir este proceso. Mientras no tengamos un gobierno valiente y con la mayoría suficiente para retirar las competencias en Educación y cerrar TV3, tan sólo podemos esperar a que el lento pero incesante proceso de empobrecimiento económico al que los golpistas están conduciendo a los catalanes haga que dejen de votar a los independentistas que están arruinando a todos los catalanes.

Ver artículo original:

La Manada podemita sigue violando a la víctima. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

La izquierda abusa impunemente de la víctima de ‘La Manada’. La usa como si fuera un objeto con el que satisfacer sus deseos y cuando ya haya quedado satisfecha la dejará tirada en el suelo, igual que hicieron las cinco malas bestias condenadas a nueve años de prisión por haberla violado en un portal de Pamplona. Porque en realidad la izquierda neofeminista utiliza a las pobres víctimas de violaciones para conseguir votos o subvenciones y para eso no sirven todas. Si abusa de ti un soldado o un guardia civil tendrás que aguantar estar durante meses en todas las portadas. Montarán manifestaciones en la puerta del juzgado hasta que tus violadores sean guillotinados en una plaza pública y no te dejarán llorar tu dolor.

Pero si quien abusa de ti es un inmigrante africano puedes apostar a que la izquierda neofeminista te ignorará. Se esfuerzan por ocultar los casos en los que los violadores son inmigrantes y mucho más si profesan la religión de aquel que, con 53 años, se casó con una niña de 6 ó 7 años con la que consumó el matrimonio cuando cumplió 9. Esa religión que condena a morir lapidadas a las mujeres que son violadas jamás será criticada por la izquierda neofeminista. Porque su enemigo es sólo el heteropatriarcado y el capitalismo, o sea, los que no les votarán jamás. Existen infinidad de ejemplos pero para mi uno de los más claros es el de una sentencia que acaba de emitir la Audiencia Provincial de Asturias por la que condena a 6 años de prisión a un hombre que violó a una niña de 18 años en Avilés.

En este caso la sentencia considera hechos probados que la víctima acudió voluntariamente al domicilio del condenado. Cuando la niña manifestó su deseo de irse, el violador la agarró por los brazos, le tiró del pelo y la penetró vaginalmente, mientras la niña protestaba y se resistía. Como en el caso de La Manada el tribunal entiende que el uso de la fuerza no fue suficiente para considerarlo agresión sexual y lo condena por abuso. Y también en este caso una de las tres magistradas del tribunal ha pedido la absolución al no dar credibilidad a la niña violada. ¿Sabéis por qué la izquierda neofeminista no ha montado un escandalazo con este caso tan similar al de La Manada? ¿Por qué no ha ocupado durante meses las portadas de la prensa progre? ¿Por qué las redes sociales no han ardido de indignación? Porque el violador es un inmigrante guineano y la violación ocurrió en un piso de acogida. Tan repugnante como real.

No es un caso aislado, lamentablemente la izquierda neofeminista siempre actúa igual. Cuatro argelinos violaron en grupo a una niña de 19 años hace unos días en Alicante. A finales de marzo, también en Alicante, diez argelinos fueron detenidos por violar a tres niñas de entre 14 y 17 años. A la más pequeña la retuvieron durante 24 horas mientras la violaban repetidamente todos ellos. En octubre cuatro marroquíes violaron en la calle a una turista danesa, en Gran Canaria. En septiembre seis menores marroquíes internos en un centro de acogida, violaron a dos niñas de 12 y 13 años en Cádiz. Habrá que poner un presuntamente delante de cada caso, pero la que no es presunta es la poca vergüenza de la izquierda neofeminista, que oculta todos estas violaciones que no les van a dar ni votos ni subvenciones y sólo usan a la pobre niña a la que primero violó La Manada sevillana y de la que hoy sigue abusando La Manada podemita.

Ver artículo original:

Análisis de la sentencia de #LaManada realizada por un “profano” en la materia @Anonimo_Abogado y no por “expertos” que pululan por twitter,#Podemos y #Feminazis .

Las estupideces que uno lee en los hashtag de ignorantes/ignorantas que opinan sin leer sentencias y entenderlas me hacen para poder opinar libremente tener que crear esta cuenta. Abro hilo…

1) En primer lugar la victima del abuso cambió su declaración de forma abismal. >En dependencias policiales dijo que fue usada violencia e intimidación. >En el juicio fue negado por ella misma. Esto lo resalta la propia sentencia: Pag 33, 171, 179 entre otras

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2) Otros ejemplos de las contradicciones serian los que publico en estas fotos. Los 2 magistrados que deciden la condena entienden que los cambios de criterio no son de importancia, a diferencia del voto en particular que entiende que los cambios son de gran importancia

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4) > La turba del dice que hubo violencia > La victima confirma que no hubo violencia para acceder al lugar, cambiando su declaración policial en la que decia que si hubo.

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5) Para existir violación se requiere: – Violencia o.. – Intimidación La propia victima niega en juicio que hubiera violencia o intimidación y el informe medico pericial indica que no habia indicios de violación

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6) El informe medico aprecia que no existían en base a las lesiones que tenía indicios de agresión sexual. ¿Los/las feministas pancarteras pasarán por la guillotina también a los servicios médicos? Que facil opinar sin tener estudios y sin leer la sentencia…

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7) Y aun con todo esto se ha condenado a 9 años del maximo posible, 10 años. Parece como si no hubiesen sido castigados y lo cierto es que no. Es más, hay dudas razonables de que tampoco deberían haber sido condenados por abuso sexual, tal y como expresa el tercer magistrado.

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8) Los 3 magistrados están deacuerdo en que no hubo ni violencia ni intimidación en el caso de La Manada. Sin embargo uno de los 3 opina que tampoco hubo abuso sexual. Desgloso alguno de sus argumentos

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9) Ni tan siquiera está acreditado según los informes médicos forenses de ambas partes que la victima estuviera en estado de shock. Esta es otra de las criticas que el tercer magistrado hace respecto a la opinion de sus 2 compañeros.

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10) Otra mentira de quienes no se han leido una linea de la sentencia es decir que no se ha escuchado a la victima. Todo lo contrario. Se basa el tribunal en su declaración en la que niega la violencia e intimidación.

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11 a) Por último y clave del asunto son las declaraciones de la víctima. Lo normal hubiera sido que no las conozcamos pero gracias al magistrado tercero, en la exposición para justificar su voto las muestra, asi como sus multiples contradicciones. Puede comprobarse…

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11 b) como la victima niega existir cualquier clase de violencia o intimidación… Sin violencia ni intimidación no hay violación. De ahi que les condenases por abuso sexual. Comprendo que debe ser complicado leer este resumen de menos de 20 páginas para los/las ignorantas…

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Es lamentable criticar una sentencia ignorantas e interesados que les da igual la verdad y no tienen formación para ello. Los magistrados han pasado como minimo 5 años de carrera de derecho, luego unas oposiciones durisimas y por ultimo muchos años de experiencia para estar alli

A los/ las ignorantas les da igual la verdad, no tienen la formación y lo único que les importa es atacar a los hombres. Si por ellas fuera se colgaria a los jueces y a la manada del cuello y lo llamarian justicia… Luego esas mismas critican la prision permanente revisable…

Si eres de las personas que no tienen miedo a difundir la verdad se agradece la difusión (RT) Si eres una persona que no está deacuerdo con todas las pruebas expuestas con gusto responderé a las dudas o debatiré los comentarios (siempre desde el respeto).

Enlace con el twitt original:

 

El racismo alemán humilla a España y destroza la UE. -F.J.Losantos/LD-

No, no ha sido un juez de provincias, ni una instancia judicial mal informada por el Gobierno de Rajoy. Ha sido la ministra de Justicia socialista la que en una rueda de prensa tan innecesaria que sólo podía ser deliberada, se comportó de forma insultante y ofensiva contra España, ciscándose en el principio básico de la creación de la UE, que es la inviolabilidad de las fronteras de los países miembros, un principio que se debe a la propensión alemana a invadir y masacrar a los países vecinos, la última vez en 1939. No ha sido la “decisión judicial” que acataron cobardemente Soraya y Catalá, porque la sentencia antiespañola fue respaldada y ampliada por el Gobierno. Y tampoco unas declaraciones “desafortunadas” como musitó penosamente Dastis, porque avalan una acción judicial que humilla a España y destroza cualquier principio de unidad judicial europea en los casos más importantes.

La Rieffenstahl socialista de Merkel

Repasemos las claves del discurso de la ministra germana, que a mí me recuerda a Leni Riefenstahl, la brillante cineasta nazi cuya obra maestra El triunfo de la voluntad tanto contribuyó a deificar a su admirado y admirador Adolf Hitler y, de paso, a retratar el fanatismo del pueblo alemán. Tras escapar de las ruinas del Reich Leni se dedicó a la filmación y disfrute de otra raza superior, en este caso negra, masai, en Africa Central; y murió casi centenaria, discretamente venerada en todas las filmotecas del mundo. La esbelta y racista ministra socialista Katarina Barley no tendrá su talento, pero sí su arrogancia. Lo que dijo fue nada más y nada menos que esto:

1. Que ya conocía antes de ser pública, y que compartía plenamente los argumentos de la sentencia del tribunal de Schleswig-Holstein. O sea, que el tribunal, sabedor de su importancia y gravedad, la había adelantado al Gobierno Merkel, que la ocultó aviesa y deslealmente al Gobierno español. No fue, pues, una decisión independiente, sin prever su efecto político. Los jueces de esa región tuvieron previamente el respaldo del Gobierno alemán.

2. Que sobre negarse a cumplimentar la euroorden por el delito de rebelión -lo único que debía hacer el tribunal, sin entrar en el fondo del asunto, que no es de su incumbencia según los acuerdos de la UE, “no le será fácil” al Gobierno español “probar el delito de malversación”. Como si fuera el Gobierno y no el Tribunal Supremo, máxima instancia judicial, el encargado de calificar los delitos de un prófugo de la Justicia española, es decir, que la ministra, léase Gobierno alemán, comparte lo que los golpistas catalanes dicen del Estado Español: que no es una democracia. Si no lo es y no respeta los principios fundamentales de la UE, sorprende que la ministra pro-golpista alemana y los propios forajidos golpistas esperen que respeten, sin embargo, lo que decida un juzgado alemán, con su Gobierno detrás. ¿Ha de ser España un protectorado alemán para considerarse Estado de Derecho? Para el Gobierno alemán, evidentemente, sí. Y para sus jueces, también.

3. Para que no haya duda al respecto, la ministra alemana comunica al Estado racial y políticamente inferior -la aceitosa colonia sureña llamada España- que si no demuestra -y ya ha adelantado que le será muy difícil- la malversación de fondos públicos, Puigdemont “será libre en un país libre, que es la República Federal Alemana”. Está claro que para la máxima autoridad en materia de Justicia del Gobierno alemán, ni España es libre ni, por tanto, merece ser un país, así que resulta moralmente imperativo que Alemania dedique todo su esfuerzo a destruirlo. Como el propio Pigdemont.

La raza superior sí tiene derecho a combatir el separatismo

Oportunísima para entender la Leyenda Negra contra España es la exposición que esta semana presentó María Elvira Roca sobre Lutero en Alcobendas, porque el fundador del protestantismo lo es también del racismo alemán moderno, que culmina en Hitler pero se alarga hasta Katarina Barley, criatura anglo-germánica que no oculta el secular desprecio de los países reformistas a los católicos, cuyo gran exponente era España. Aquí no quedan casi católicos ni allí protestantes, pero el racismo contra el Sur sigue intacto.

El racismo protestante -ferozmente antisemita desde Lutero y Calvino– contra los españoles no era sólo por ser católicos, sino por tener sangre judía, lo mismo que decían los padres del nacionalismo catalán, que los españoles somos muy judíos. Hace poco escribía Junqueras que los catalanes tenían un ADN más parecido al francés que al español. No se atrevió a decir que eran arios puros. Ahora, tal vez se atreverán, porque el IV Reich ha iniciado la desmembración de Europa que el III llevó al paroxismo. En Memoria del Comunismo cuento que una de las hazañas hitlerianas que desembocaron en la II Guerra Mundial, la anexión de los sudetes, fue saludada por Companys y Aguirre como “un triunfo de la autodeterminación de los pueblos”, y le enviaron un caluroso telegrama de felicitación a Chamberlain por permitirla. La historia no se repite, pero a veces se parece horrores.

¿Por qué digo que lo de la socialista Katarina Barley es racismo puro? Porque para la izquierda europea la libertad y la democracia, cuya garantía es el Estado de Derecho, no es natural en los países o razas inferiores, eslavos y católicos, sobre todo hispanos. Carlos Rangel explica en Del buen salvaje al buen revolucionario cómo anglosajones, alemanes y franceses defienden para Iberoamérica las dictaduras comunistas que para sus países rechazan. Creen que para Cuba, Nicaragua, Colombia o Venezuela, como para España en 1936, el imperio de la Ley, el Estado de Derecho son productos exóticos para los que nunca estaremos realmente preparados. Una dictadura con toques pintorescos, atractivos para el turista político, es más que suficiente.

El recuerdo político-legal de Sosa Wagner

La prueba de que sólo el racismo político de la izquierda europea, perfectamente representado por la socialista Barley, explica la miserable agresión no de un juzgado de Shleswig-Holstein -insisto- sino del Gobierno alemán contra España y la UE, es que el tribunal constitucional de Karlsruhe condenó tajantemente, y hace bien poco para que un juez pueda olvidarlo, un referéndum para la independencia de Baviera. Lo recordó ayer en El Mundo el eurodiputado Francisco Sosa Wagner en un artículo formidable: El horror de Schleswig-Holstein, del que transcribo estos párrafos esenciales:

(…) ustedes, señores de mohosas togas de Schleswig-Holstein, han considerado que un proyecto de secesión como el de Cataluña que implica violar el texto constitucional y además -¡una bagatela!- alterar las fronteras de un país europeo, es asunto menor y que desde luego no es motivo para mantener en prisión a su autor y entregarlo a los jueces y tribunales españoles. Y todo en virtud de una confusa argumentación, propia no de juristas sino de rábulas, sobre la inexistencia de violencia que ustedes por supuesto no aceptarían si de analizar una alta traición (Hochverrat) se tratara.

¿O es que no recuerdan ustedes la celeridad con la que el Tribunal Constitucional de Karlsruhe zanjó la pretensión de celebrar un referéndum en Baviera (2 BvR 349/16)? Lo hizo con estas escuetas palabras contra las que no creo que ninguno de ustedes se revolviera: “En la República Federal de Alemania, Estado nacional fundamentado en el poder constituyente del pueblo alemán, los Länder no son señores de la Constitución. En la Constitución no existe ningún espacio para las aspiraciones secesionistas de los Länder. Son contrarias al orden constitucional”.

Tan clarito es lo que he tratado de contar que me inclino a pensar que su disparatada decisión -sea dicho con el máximo de los respetos- es el fruto, por un lado, de su ignorancia de lo que significan España y el orden establecido en los Tratados europeos; por otro, del hecho de que viven ustedes en una burbuja periodística y televisiva en la que prácticamente no han tenido cabida más que las tesis de los secesionistas catalanes.

Al siempre educado Sosa Wagner le faltó añadir: y porque ustedes son unos racistas siniestros, que desprecian para España lo que defienden para Alemania: fronteras seguras, orden constitucional y defensa de la integridad nacional garantizados por la cooperación internacional de la UE. ¿No apoyó España la reunificación de Alemania pese a la oposición de las Francia y Gran Bretaña? ¿Y así nos lo pagan? ¿Diciendo que en 340 actos violentos no hay violencia? ¿Porque pegan a policías españoles? ¿Esto es cooperación entre democracias o repugnante racismo político? Para mí no hay duda: puro racismo, desprecio del grande al chico, del rubio al moreno, del izquierdista al español, que sólo si es comunista deja de ser franquista, en todo caso fuera de las delicatessen democráticas de los arios civilizados.

Si la UE no condena a Alemania, que disfrute el IV Reich

Duro es el golpe a España, pero mucho más duro a la UE, cuyo primer país, Alemania, respalda la destrucción física y legal del cuarto, que es España. Y no es sólo culpa de Rajoy, aunque si tuviera decencia, tras el estrepitoso fracaso internacional de su política ante el golpismo catalán, dimitiría de un cargo del que pocos dudan que para él es sólo el parapeto ante el banquillo. La oposición con una cierta idea de España, es decir, Ciudadanos, debería poner en marcha no sólo una moción de censura para echar al Gobierno y convocar elecciones, sino una campaña internacional -aquí quiero ver a Macron– para que la UE desautorice a Alemania y defienda nítidamente la integridad nacional española. Y si no, que disfruten otros del IV Reich. Al final, si no nos defendemos nosotros, en esta Europa nadie nos defenderá.

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Si los golpistas se libran de la cárcel será gracias al PSOE. -Liberal Enfurruñada/OKDiario-

En 1995 el PSOE, IU y los independentistas vascos y catalanes, suprimieron del Código Penal un artículo que castigaba con prisión cualquier declaración de independencia. Era el artículo 214 y decía que “son reos de rebelión los que se alzaren públicamente para… declarar la independencia de una parte del territorio nacional”, sin ninguna mención al uso de violencia. El Código Penal reformado por el PSOE, exige, en su artículo 472, para que exista rebelión, que dicha declaración de independencia debe ser violenta. En su auto de procesamiento el juez Llarena imputa este delito de rebelión a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Raül Romeva, Antonio Comín, Josep Rull, Dolors Bassa, Clara Ponsatí, Joaquim Forn, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Carme Forcadell y Marta Rovira, además de imputar por malversación a los nueve primeros y por desobediencia a otros 12 imputados, entre ellos la fugada Anna Gabriel.

El delito de desobediencia tan sólo está penado con multa e inhabilitación para cargo público y el de malversación con un máximo de ocho años de cárcel. Así pues la clave para que los golpistas puedan ser condenados por rebelión a penas que conllevan condena de hasta 25 años de prisión se encuentra en que el juez demuestre que su alzamiento ha sido violento. Y aquí es donde comienzan las discrepancias entre juristas. Los términos violencia, violenta/o y violentamente aparecen 35 veces en un auto de apenas 70 páginas, lo que nos da una idea de la importancia que el juez otorga a su acreditación. Pero no todos coinciden en que lo haya conseguido porque la jurisprudencia del Tribunal Supremo, para apreciar que alguien ha actuado con violencia, exige que se haya “usado la fuerza física para producir un daño de intensidad suficiente para doblegar la voluntad de aquel contra quien se dirige”. O sea, que no cualquier uso de la violencia significaría un alzamiento violento, sino tan sólo cuando esta violencia fuera tal que sin ella no se conseguirían los objetivos de los alzados, opinan algunos.

Los hechos violentos en los que se centra el magistrado son los que ocurrieron los días 20 de septiembre, cuando convocaron a la población ante la sede de la Consejería de Economía, y 1 de octubre, cuando instigaron a los ciudadanos a obstaculizar que las fuerzas policiales cumplieran su cometido de impedir el referéndum. Y detalla una reunión ocurrida en medio de ambas fechas, el 28 de septiembre, en la que los máximos responsables de los Mozos se reunieron con el presidente de la Generalidad, su vicepresidente y el Consejero de Interior, para informarles de que “la gran cantidad de colectivos movilizados en aquellas fechas… hacían prever… una escalada de la violencia, con brotes importantes de enfrentamiento… Pese a ello, la decisión de los miembros del Gobierno fue que la votación había de celebrarse”.

El magistrado entiende que existe delito de rebelión porque ya hubo violencia el 20 de septiembre, el 28 de septiembre los jefes de los Mozos advirtieron de que el 1 de octubre habría enfrentamientos violentos y pese a todo ello, el Gobierno catalán celebró un referéndum ilegal que no se habría llevado a cabo sin el uso de dicha resistencia violenta, de lo que hace responsables a todos los imputados por rebelión. Ciertamente todos vimos que se produjeron tumultos violentos. La clave está en si, como exige la jurisprudencia del Tribunal Supremo, dicha violencia tuvo una intensidad decisiva o sólo fueron altercados de incontrolados entre una multitud mayoritariamente pacífica, y aquí caben interpretaciones. Lo que está claro es que si finalmente los golpistas se libran de la cárcel deberemos agradecérselo al PSOE.

 

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Otra fuga en las narices del Gobierno: ¿incompetencia o connivencia? -LD-

Del “lucharemos hasta el final” que blandía entre sollozos ante la prensa en noviembre de 2017 al ahí os quedáis que yo me fugo a Suiza de este viernes. Marta Rovira, secretaria general de ERC y madre de la utópica “república catalana”, es la última golpista que toma las de Villadiego para evitar la cárcel, junto a sus compinches ya fugados Carles Puigdemont, Anna Gabriel, Clara Ponsatí, Meritxell Serret, Lluís Puig y Toni Comín.

La esperpéntica fuga que ha protagonizado Rovira demuestra, en primer lugar, su profunda cobardía a la hora de no querer afrontar las consecuencias de sus irresponsables e ilegales actos contra el Estado de Derecho y la Constitución. La misma que gritaba en las calles “No tenemos miedo”, bajo la confianza de que la Justicia nunca actuaría contra el golpe de estado separatista, emprendió su huida de madrugada, dejando como legado una carta de justificación que ha sonado a traición entre los que este viernes han entrado en prisión, pero que, en realidad, constituye la esencia del gran engaño secesionista.

Los nacionalistas catalanes, desde los Pujol hasta los Puigdemont, han alimentado durante décadas esa retrógrada y liberticida ideología supremacista entre la población con el único fin de mantenerse en el poder a toda costa para seguir ejerciendo el clientelismo y la corrupción institucional. Pero a la hora de la verdad, y después de haber fracturado Cataluña por la mitad, causando de paso un daño irreparable a su economía, los artífices de la mayor amenaza que ha sufrido la democracia española emprenden la huida en nombre de los catalanes para salvarse, única y exclusivamente, ellos mismos. Además de cobardes, son una panda de viles e hipócritas.

Dicho lo cual, resulta incomprensible que el Gobierno, y más concretamente el CNI que dirige Soraya Sáenz de Santamaría, sabiendo el evidente riesgo de fuga que existía por parte de los encausados, tras los precedentes de Puigdemont, Gabriel y compañía, no hiciera absolutamente nada para evitar semejante vergüenza. Una de dos. O bien la incompetencia de la vicepresidenta es muy superior a la que muchos ya atisbaban desde hace tiempo o bien los separatistas cuentan con la favorable connivencia del Ejecutivo, lo cual sería mucho más grave. Es inaceptable que nadie en el seno del Gobierno haya movido un dedo para evitar dichas fugas. En cualquier otro país europeo, este bochornoso episodio se cobraría, sin duda, la cabeza de uno o varios responsables políticos. La intocable Soraya, sin embargo, artífice, además, de la desastrosa “operación diálogo” con la Generalidad de Cataluña, sigue tan tranquila en su puesto, sin que nadie siquiera la señale. ¿Se imaginan algo así en EEUU? La prensa estaría triturando a la responsable de los servicios de inteligencia ante semejante ridículo y muestra de incompetencia, en el mejor de los casos. Pero en España, en la prensa que maneja con mano de hierro, Soraya es intocable.

El pasivo papel que desempeñó el Gobierno de Mariano Rajoy durante los meses previos al referéndum del 1 de octubre, la tardanza y debilidad con la que, finalmente, se decidió a activar el artículo 155 de la Constitución, previo requerimiento del Rey, y el repentino cambio de criterio que ha protagonizado la Fiscalía General del Estado para intentar propiciar la salida de la cárcel del exconsejero de Interior Joaquim Forn son señales nada halagüeñas.

De hecho, si Turull, Rull, Forcadell, Bassa y Romeva, junto al resto de procesados por rebelión, duermen hoy en prisión no es gracias, precisamente, a la actuación del Gobierno, ni tampoco de iniciativas de Ciudadanos ni mucho menos del PSOE, sino al buen hacer del juez Llarena, que ha desoído fortísimas presiones del Gobierno para dejar en libertad a los golpistas y, sobre todo, a la iniciativa que, en su día, puso en marcha VOX, en su papel de acusación popular, contra la cúpula secesionista que orquestó y lideró el golpe. Es justo reconocer el enorme mérito del partido que lidera Santiago Abascal, especialmente ahora que otros que no han hecho nada querrán apropiarse de este éxito.

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