Archivo de la categoría: Periodismo

Hermann Tertsch: “Hay una mafia izquierdista dentro de Twitter” -Javier Benegas/Disidentia.com-

Twitter ha suspendido la cuenta del conocido periodista y analista político Hermann Tertsch. Una decisión que ha sido la gota que colma el vaso de una cadena de suspensiones y cierres de cuentas con una característica común: sus usuarios comparten en su mayoría una posición ideológica que no se sitúa en la izquierda.

Se suele explicar estas cadenas de bloqueos por la existencia de algoritmos bastante deficientes. Y por la posibilidad de que los usuarios se denuncien mutuamente, sin que exista un verdadero mecanismo de control que garantice la ecuanimidad y la transparencia de estos procesos.

Sin embargo, muchos usuarios de esta red social empiezan a sospechar que no es sólo el fallo de los algoritmos, ni los muy deficientes procesos de denuncia e indagación, lo que está detrás de los cada vez más recurrentes cierres de cuentas. La razón de esta sospecha está, precisamente, en que, como en una manipulada versión Ley de Murphy, la tostada siempre cae del lado de los usuarios que no son de izquierdas. Y lo cierto es que los indicios parecen corroborar esta percepción.

¿Es Twitter una red neutral? ¿O en realidad tiene un sesgo cada vez más acusado hacia la izquierda? ¿En España, es una herramienta que está favoreciendo determinadas posiciones políticas, incluso la ofensiva contra la unidad de España? Estas y muchas otras cuestiones salen a colación en esta entrevista. Y uno de los damnificados por la arbitrariedad de Twitter, Hermann Tertsch, responde a todas ellas. Y también a otras muy inquietantes. Léala porque no tiene desperdicio.

[Disidentia] ¿Qué es lo que ha pasado con tu cuenta en Twitter?

[Hermann Tertsch] Pues simplemente que la han cerrado. Es la segunda vez que la cierran. Esta vez es por una semana, la vez anterior creo que fue por un día, creo recordar. Y bueno, parece que son más o menos los procedimientos habituales para cerrar las cuentas definitivamente.

Yo creo que es, bueno, una operación de limpieza, que hay una, hay una mafia… Hay una mafia izquierdista dentro de Twitter, compuesta por el personal de la propia compañía y con la aprobación de la dirección. Y en otras redes sociales también. Esas mafias exteriores que aquí en España son, sobre todo, gente del entorno podemita. Los de Podemos están intentando impedir que haya una versión real y que se diga la verdad frente a todo el rodillo de mentiras y de agitación política que ellos consideran favorable. Es una situación de golpe de Estado efectivo en la que estamos en España, en el cual ellos jugaron un papel muy importante.

[Disidentia]¿Podemos decir que Twitter España es en cierta manera cómplice de la conspiración, por decirlo así, que están llevando a cabo la izquierda y los separatistas?

[Hermann Tertsch] Hay una vocación de Twitter claramente a la izquierda que ve con simpatía todos estos los movimientos… y sin ningún distanciamiento y ninguna crítica. Y se inclina a proteger y a alimentar los procesos de esa especie de lo que no debemos llamar conspiración sino lo que es. Estamos viendo como los enemigos del Estado, los que empezaron un golpe de estado están siendo ayudados, apoyados y coordinados también desde España; o sea, desde el Gobierno de España… desde la capital de España y desde el Gobierno.

En un año, con  la ayuda de todos estos energúmenos y sinvergüenzas, fanáticos y ladrones, mezclados todos, el separatismo catalán ha logrado dar un golpe de estado. Gracias también a la miseria moral y política de los anteriores gobernantes, y me refiero concretamente a Mariano Rajoy y a Soraya Sáenz de Santamaría, han logrado con todos los medios a su disposición hacerse con el poder del gobierno y con el poder de las instituciones y, por supuesto, no tienen intención de abandonarlas.

[Disidentia] Entonces, si las redes sociales expulsan a las voces disidentes que tienen una cierta repercusión, como es tu caso; si los partidos políticos e, incluso, la mayoría de los medios convencionales están en esta deriva, digamos, de totalitaria, ¿qué es lo que puede hacer el ciudadano común?

[Hermann Tertsch] Defenderse como pueda, esperando realmente la reacción, que la está habiendo. Y que es por lo que ellos están también apurando, están insistiendo, tienen prisa, porque saben que hay una reacción en marcha. No solo en España, pero también en España hay una reacción nacional que puede dar al traste con sus planes, y por eso están nerviosos.

En la época de Aznar hubo un momento en que se pensó que se iba a dar la batalla cultural. Al final la batalla cultural no se dio

Por primera vez tienen una contestación real, porque la contestación que han tenido en los pasados treinta y cinco años ha sido una contestación dentro de los parámetros o de los escenarios creados por la propia izquierda, incluso en la época de Aznar, donde también se pusieron nerviosos, porque hubo un momento en que se pensó que se iba a dar la batalla cultural. Al final la batalla cultural no se dio y después llegaron las bombas de Atocha que hicieron que descarrilara todo.

Yo creo que lo que hay que hacer primero es resistir, después estar, llamar al coraje. En esta situación dramática nos estamos jugando la libertad y el bienestar de nuestros hijos, de nuestros nietos y probablemente de un par de generaciones. Como les pasó a los venezolanos en su día, como les pasó a los cubanos, que llevan ya tres, o cuatro generaciones como están.

Nos estamos jugando mucho más que una legislatura, mucho más que dos legislaturas y mucho más que subidas de impuestos. Nos estamos jugando realmente la libertad y el bienestar para mucho, mucho tiempo. Y yo creo que la gente debiera ser consciente de eso, la gente debiera alarmarse lo suficiente como para saber que, si no asumen ahora algunos costos, puede que tengan que asumir unos inmensos costos más adelante.

A mí muchas veces me dicen que no me vale la pena el asumir este tipo sacrificios o, digamos, de pagos. Yo hubiera estado muchísimo más cómodo sin significarme, como dicen las madres a los niños españoles, ¿no?: “No te signifiques hijo que si no te vas a meter en líos”.  Pero el siglo veinte nos ha dado muchas, muchas lecciones de que si no hay quienes resistan en un primer momento para evitar que cuaje la tiranía, la tiranía después tiene unos precios inmensos.

Y aquí por desgracia ya está muy avanzado todo, tenemos partes, regiones de España donde ya los españoles no tienen derechos, ni tienen derecho a protestar contra la falta de derechos. Como hemos visto en Cataluña, donde salen españoles a pedir su educación en español y se les echa encima la canalla de los comandos de la CDR. Y si (esos españoles) son más que los CDR pues llegan los mozos a ayudar a los CDR para evitar la protesta de la gente decente que defiende sus derechos.

Podemos tener muertos y podemos tener muertos pronto, podemos llegar a las manos muy pronto

Hemos avanzado, como digo, en una especie de golpe de estado desigual. Territorialmente desigual porque depende de dónde se cede más, dónde se ha cedido más y dónde hay más armas por parte de los enemigos de España. La nación es la única garante de la libertad. Y dónde más débil es la nación, menos libertad hay. Y cada vez hay menos libertad ahí dónde la nación es especialmente débil, por eso el rearme de la nación es absolutamente fundamental para que España recupere su libertad y para que tengamos una mínima garantía de volver a un estado con “checks and ballances”, con equilibrio de poderes.

¿Qué esta situación es peligrosa? Desde luego, es muy peligrosa. Podemos tener muertos y podemos tener muertos pronto, podemos llegar a las manos muy pronto. Pero eso no es lo peor, lo peor sería que todos se entregaran realmente sin resistencia. En ese sentido, cuando dicen “la crispación, la crispación…” La crispación es resistir ante el atropello. Eso es lo que llaman crispación algunos.

Es decir, crispación es resistir y manifestarse a favor de la nación, de la democracia, de la igualdad entre todos los españoles en Barcelona. Llaman crispación a manifestarse por España y por la unidad de España en Alsasua. Yo no lo llamo crispación, si se crispan será porque no están acostumbrados a que haya manifestaciones en favor de la unidad de España y de la libertad de todos los españoles en Alsasua. Probablemente tengamos que acostumbrar a toda España a que los españoles se pueden manifestar a favor de los derechos de todos los españoles, entre otros el de hablar, estudiar y vivir en español en todos los rincones de España ¿Eso crispa? Lo siento muchísimo. Si eso crispa es que los crispados tienen un problema.

[Disidentia] ¿Cómo ves, por ejemplo, a los partidos políticos que quedan y los que han surgido? ¿Crees que van a defender lo dices que es necesario defender, la vindicación de la nación? ¿Cómo ves, por ejemplo, a Ciudadanos? ¿Cómo ves, por ejemplo, al Partido Popular de Pablo Casado? ¿Cómo ves el partido Vox de Santiago Abascal?

[Hermann Tertsch] Hay que ver también a los culpables de lo que está pasando. Culpables son fundamentalmente el Partido Popular y el Partido Socialista, los dos partidos que eran los pilares del sistema, del proyecto Constitucional.

Después de la dictadura teníamos el deber de aprender la lección de la tragedia de la guerra, para que no volviera a pasar

El partido Socialista con Zapatero traicionó el proyecto constitucional que está basado en la reconciliación nacional, en que la guerra es culpa de todos, en que fue una tragedia nacional, no otra cosa. Y que después de la dictadura teníamos el deber de aprender la lección de aquella tragedia, para que no volviera a pasar dentro de una democracia en la que se respetara la verdad. Las causas de aquella tragedia están en la república, están en la historia general de España, también en la historia previa, en el siglo diecinueve, pero fundamentalmente, están en la radicalización de una serie de fuerzas, están en una semana trágica, a principios de siglo, están en la huelga general revolucionaria del diecisiete, están en el treinta y cuatro, y están después en el treinta y seis, y en el treinta y nueve, por supuesto cuando concluye la guerra.

Pero como ese pacto constitucional, ese pacto de la reconciliación, ese pacto para todos los españoles se rompió y lo rompieron… Lo rompió Zapatero. Y lo rompió Zapatero con un proyecto de Frente Popular que se empieza gestar ya a espaldas del gobierno de la Nación, del gobierno de Aznar. Empieza con las negociaciones secretas con ETA, y el tripartito en Cataluña.

Hubo una crisis (la Gran recesión) que lo interrumpió. Y Zapatero perdió unas elecciones. Llegó Rajoy y consiguió una mayoría suficiente como para abortar todo aquello y hacer una reconducción general de la política española. Era el mandato que tenía y no lo hizo ¿Por qué no lo hizo? Pues, no lo hizo por incapaz, por cobarde, por desidia, por inanidad moral… Vete a saber. Busca la causa que quieras…

Yo no pienso que Rajoy sea una persona especialmente mala, pero sí pienso que es una persona especialmente egoísta, que desprecia todo lo que no es su interés, su interés inmediato, y que realmente ha despreciado a los españoles. Y al final Rajoy ha quedado prácticamente a la altura de Zapatero en cuanto al daño que ha hecho a España. Porque nos ha dejado a los pies de los caballos cuando podía haberlo evitado. Lo pudo evitar durante siete años y sin embargo al final el peor de todos los finales posibles que había tenido ese tándem de oportunistas cobardes que eran Mariano y Soraya.

Y hablando de los otros partidos, el Partido Socialista es históricamente el partido que tiene la culpa de prácticamente todas las desgracias violentas de España. Las tiene en el diecisiete en la huelga revolucionaria; las tiene en el treinta y cuatro; y las tiene en el dos mil cuatro, después de la bomba con los acosos a las sedes… Ahí es cuando realmente quiebra lo que es la normalidad democrática que duramente habíamos establecido a partir del año setenta y ocho.

De Podemos… es un hijo de Zapatero. Es la radicalización socialista que va a esa especie de juventudes socialistas unificadas, “versión 2.0”, que desemboca en un partido comunista dirigido por comunistas y que cuenta con un Partido Socialista postrado, que le da la razón. que doblega a la abogacía del estado, que desprecia a la Cámara, que desprecia tanto al público como a la prensa y a la sociedad. Con sus “explicaciones” desde la estafa de la tesis doctoral [de Pedro Sánchez] a la infamia de la declaración de propiedades de la portavoz que ha engañado vilmente, que tiene diez veces más propiedades de las que declaró. Con la ministra de justicia que tiene una especie de banda con Baltazar Garzón, en las cloacas del estado, que se regodea de la prostitución utilizada para sacar información a los empresarios mediante chantajes. ¡La actual Ministra de Justicia! ¿Eh? Y resulta que no hay un feminismo, no hay nadie en la izquierda que le parezca mal. Todos están justificando cuestiones absolutamente injustificables, también como lo de Pedro Duque. Todos saben que sí fueran del Partido Popular toda esa gente no estaría en su cargo porque no habrían aguantado la presión social que ellos habrían montado a través de unos medios de comunicación que están en sus manos. Y sin embargo ellos resisten con una procacidad, con una absoluta falta de vergüenza que está simbolizada en el macarrismo del jefe. El jefe que es un auténtico macarra de portería, de discoteca. Eso es Sánchez.

[Disidentia] Ahora hay polémica porque, según parece, los empresarios han declarado que los aliados del gobierno de Pedro Sánchez no son los más indicados para la garantizar la estabilidad política y económica. Y tengo dos cuestiones que me gustaría comentar contigo, o que me comentaras. La primera es que, en los países democráticos y serios, que los empresarios tengan opiniones políticas y las manifiesten es algo bastante normal, y no pasa absolutamente nada, porque son otros agentes más, como pueden serlo el resto. Y segundo, al hilo de esta apreciación, llama la atención el silencio del poder económico en los momentos críticos en los que se ha gestado todo este despropósito en el que nos encontramos ahora; es decir, ¿el dinero ha sido muy miedoso, demasiado?

[Hermann Tertsch] Vamos por partes. En este país llevan treinta y cinco años educando en el odio al empresario, es decir en el descrédito al empresario, el desprestigio. “Al empresario y patronal goma dos”, escribe una serie de gente. Hay una subcultura de violencia contra el empresario tremenda que se ve en los colegios; es decir, el que ensucia los ríos es el empresario no son los demás, No son los políticos de la izquierda bi los políticos de la derecha, ni los políticos. Es el empresario el que destruye el medio ambiente, etcétera. Son los odios que en España se han cultivado y se cultivan con tanto fervor.

Muchos intelectuales de las élites de ahora, como Bernard-Henri Lévy, desprecian a la nación porque piensan que los ciudadanos corrientes son unos bárbaros

Otra cosa es la profunda cobardía de las élites españolas. Las élites españolas llevan traicionando a España desde el siglo dieciocho, desde luego, quizás nos podíamos ir incluso un poquito antes. Pero, desde luego, desde el dieciocho cometen traición tras traición, pero de una forma increíble. La nación aquí siempre la ha defendido el pueblo, Y todas las élites han estado siempre en la duda, en contra de la Nación. Muchos intelectuales de las élites de ahora desprecian a la nación porque piensan que los ciudadanos corrientes son unos bárbaros. Como Bernard-Henri Lévy, un mega snob, rico de siempre, que está muy preocupado. Él, uno de los causantes de alguna de las catástrofes serias por el seguimiento que hizo Sarkozy de él por, ejemplo, en Libia. Pero más allá de ese tipo de cosas, en las que te puedes equivocar, está esa actitud frente al pueblo, Esa idea que la democracia es una cosa para gente fina. Aquí en España lo estamos viendo, con una serie de personas que lo que quieren es una democracia regulada, una democracia controlada. No que nos vaya a a salir un Trump. Tenemos que tener formas de trampear para que no salga Trump. No vaya a querer la gente de repente un Trump español Que ordinariez… Que ordinariez…

Bueno, pues la democracia es precisamente que pueda haber un Trump y que la gente quiera un Trump para corregir otro tipo de cosas. Porque en la democracia de los Estados Unidos si hay división de poderes. Aquí no. En Europa, en ningún sitio. Pero en Estados Unidos la hay. Si hay división de poderes, la democracia tiene esa maravillosa virtud que, en Europa, con tantos vasallos de los reinos absolutistas que siguen siéndolo después de ciento cincuenta, doscientos o cuarenta años de democracia, pues no se entiende. Y esa la grandeza de la que realmente la gente que no ha leído.

La nación no se suicida normalmente por los necios. No se suicida por los trabajadores y por las naciones en sí, sino por los listos. Por los que van de listos o por los que se consideran los más educados y los únicos que pueden decidir. Son esas aristocracias de antes, por eso tienen esa mezcla de despotismo ilustrado y neo marxismo en que se convirtió la democracia en Europa, esa socialdemocracia cada vez más alejada de los intereses reales de la gente y sobre todo cada vez más alejada de la verdad. Se ha ido abriendo un abismo inmenso entre lo que es la realidad que vive la gente en la calle y el discurso que escuchan a los gobernantes, a los listos de los periodistas, a los académicos, a los sabios de los lugares, etcétera, etcétera.

La democracia es la gente de verdad, no los grupos marxistas o los grupos comunistas, que andan por ahí, pagados desde el exterior, agitando aquí dentro con unos programas y con unos proyectos totalitarios criminales

(La democracia) Es la gente de verdad, no los grupos marxistas o los grupos comunistas, que andan por ahí, pagados desde el exterior, agitando aquí dentro con unos programas y con unos proyectos totalitarios criminales. [A estos grupos] Los tenemos en el gobierno en este momento, de una forma indirecta, pero en el gobierno y mandando mucho. Y la gente de verdad, el pueblo, lo que es la nación está reaccionando ahora, y está reaccionando contra esa mentira, contra toda esa verdad única, ese rodillo socialdemócrata, esa corrección política que te dice que es maravilloso que vengan todos los negros posibles del África, que los vamos a tratar a todos estupendamente porque eso va a enriquecer esta sociedad. Y eso te lo dice gente que tiene La Navata. Como Pablo Iglesias, que tiene un muro de trescientos metros que rodea su casa, con tres metros de altura, con cámaras. Y ahora con un retén de la guardia civil veinticuatro horas al día. Ese te dice a ti, que estás viviendo aterrado porque tu madre no puede salir de casa en La Línea o en cualquier sitio de Europa, en Malmö, en pueblos alemanes, etcétera, etcétera. Te lo están diciendo gente como Iglesias, o gente como la Koplowitz, o gente como Patricia Botín, que te dice que todos somos hermanos y que todos nos tenemos que juntar porque no favorece, a todos. Porque la gente la padece la multicuturalidad en los barrios sabe que la multiculturalidad no existe, ¿verdad?

La gente corriente sabe que no hay convivencia en la multiculturalidad, porque si no se aceptan las leyes y si no se integran quienes vienen y si no hay voluntad de integrarse y no se les anima a integrarse, si no a lo contrario, se les convence de que tienen un plus precisamente por ser ajenos a la sociedad que les acoge. Sí, eso se hace como se está haciendo aquí en España y se está haciendo en tantos sitios, se destruyen las comunidades, se genera la violencia y se crean unos compartimentos que nos llevan al brote del choque civil. Y eso es lo que ha pasado en Italia, y por eso en Italia han dicho basta, han puesto pie en pared, y han ganado quienes han ganado las elecciones… y van ganando quienes van ganando las elecciones una tras otra en otros sitios, en Alemania, en Holanda, en Suecia. Van ganando quienes están en la calle… Quienes dicen la verdad frente a la mentira del mensaje social demócrata.

[Disidentia] ¿No crees que está ocurriendo, incluso, que no ya los partidos que califican de ultraconservadores o extrema derecha, sino los propios partidos que hasta ayer defendían lo que calificas como de multiculturalidad, están tomando medidas políticas contrarias a ese principio que antes defendían?

 [Hermann Tertsch] Hombre… Hombre es que están cambiando porque están viendo que se les está yendo la gente a mares. Al Partido Social Demócrata Alemán se le ha ido la gente y no se le ha ido a la izquierda, se le ha ido a la derecha, a lo que llaman extrema derecha. Por supuesto, los partidos tienen todos que modificarse. Ahora la gran cuestión, el gran fenómeno es Alemania. En Alemania en diciembre hay un congreso de la CDU, y en la CDU hay dos candidatos. Hay una candidata que es la continuidad de Merkel, pero hay otros dos candidatos. Uno de ellos tiene un mensaje muy parecido a la AfD, el renacimiento nacional, apoyar la cohesión nacional. Y una actitud opuesta a todo el rodillo Marxista, frente a la ideología de género, frente a todo lo que es la destrucción de la igualdad, porque es de lo que estamos hablando. La destrucción de la igualdad de derechos, la proliferación de leyes especiales para diferente gente.

En España ahora nos van a poner leyes especiales para cada persona que sea enemiga del gobierno: Una ley para Billy el Niño, una ley para Franco, otra ley para no sé quién… Cuando no existen leyes que puedan aplicar contra gente que quieren quitar de la circulación, hacen una nueva ley a la medida. Eso es la arbitrariedad, eso es la tiranía. Y ese es el proceso que está en marcha. Pero dicho eso, en la CDU no va a ganar el, digamos, el que tiene unos preceptos más conservadores, pero tampoco va a ganar la sucesora de Merkel. Probablemente ganará Friedrich Merz, el favorito, que es una derecha como la de Sebastian Curts, que llegó con veintiocho añitos y dijo: “Esto se ha acabado”, y propuso a su partido ir con un proyecto propio. Ganó las elecciones he hizo una alianza con la derecha, con la ultraderecha, con la extrema derecha. Y todos se pusieron a gritar. Bueno, pues sí, con esos… pero no son ni ultraderecha ni extrema derecha, son gente que respeta la Constitución Austríaca, no como aquí que todos los aliados del Partido Socialista son partidos que quieren destruir la Constitución Española.

Aquí se está llamando ultraderecha y extremistas a todos los que respetan las constituciones de sus países

Aquí se está llamando ultraderecha y extremistas a todos los que respetan las constituciones de sus países. Y aquí resulta que tenemos en el Parlamento un gobierno de ochenta y cuatro diputados cuyos apoyos, todos, son de gente enemiga de la constitución, enemiga del Estado, enemiga de las instituciones. Es un disparate, pero por eso digo, hay una reacción. Y esa reacción la temen, por eso tienen prisa. Tienen prisa porque en Europa va a haber muchas conmociones. Los proyectos en Europa van a divergir mucho, y podemos ir a la ruptura. En España, si gana un frente popular, podemos ir rápidamente a un régimen de deterioro general de las libertades, pero a una velocidad tremenda. Por supuesto, países que vayan en otra dirección, no van a aguantar eso, porque no van a estar pagando lo que van a romper aquí las izquierdas.

[Disidentia] Y, para terminar, como ya no puedes lanzar mensajes en Twitter, pero aún puedes usar la palabra,¿qué dirías a los cientos de miles de seguidores que tienes en Twitter, y que están ahora mismo pasmados con lo que ha sucedido con tu cuenta, contigo mismo?¿Qué consejos les puedes dar, o qué mensaje quieres darles?

[Hermann Tertsch] Que todos tienen que estar muy atentos. Que todos tienen que hacer algo para evitar que España siga en la deriva en la que está. Que nos jugamos mucho… Mucho para mucho tiempo. Y no crean que estas cosas sólo afectan a unos cuantos, y que mejor no meterse en líos porque la vida seguirá igual. Eso lo pueden creer las élites. Que les va a afectar a ellos y que en gran parte, se lo merecerán, porque todos esos accionistas de esas televisiones que están atacando a España las veinticuatro horas del día, atacando a las instituciones, despreciando a España, despreciando su historia, ridiculizando cualquier tipo de intento de recuperación de dignidad, de cohesión, etcétera… digo, que esos accionistas espero que algún día paguen por esos directivos que tienen sin escrúpulos, que consienten a esa gentuza de periodistas que ganan dinero con la destrucción de lo que es la convivencia española, Y con ese matonismo que tienen en La Sexta y en todas las demás que han ido creando.

Que nadie piense que no le va a afectar lo que está pesando. Lo hemos visto a lo largo de la historia, lo hemos visto en Europa, lo vemos en América ahora y lo vemos en muchos sitios, en América del Sur. Venezuela es un país mucho más rico que España, donde amplias capas sociales pensaban que era muy bueno que llegara el señor Chávez para hacer un poquito de limpieza, que había mucho corrupto por ahí y que allá lo apañarían. Eso es exactamente lo que pasó en los años treinta en Alemania, que allá lo arreglarían. Bueno, pues no se arregló. Lo que hay es matanzas y miseria, miseria y crimen. Y que nadie piense que eso no nos puede pasar. Tanto los muy ricos como como los españoles de a pie deberían pensarlo.

Se nos viene encima un rodillo de prepotencia y arrogancia y, sobre todo, de aplastamiento, de vocación totalitaria. Se ve en el Frente Popular que están montando y en el cual, de momento, Pedro Sánchez es una figura ridícula, pero muy, muy útil por esa falta total de pudor y de relación con la verdad, y de escrúpulos que tiene. Es una figura perfecta para los fines de un proyecto de este tipo. Un proyecto para liquidar, destruir la Monarquía, destruir la Constitución, destruir la Democracia e implantar un modelo que cuadra con los ideales de Pablo Iglesias y de Monedero, que son en realidad dos empleados de la peor dictadura que existe en este momento en Latinoamérica, que es la cubana, por supuesto. Un inmenso campo de hambrientos, donde lo único que genera dinero para sus dirigentes es el narco tráfico.

Todo el mundo debiera estar avisado. Si no paramos esto y volvemos a recuperar el pulso de una España de individuos libres, de una nación libre, vamos hacia una situación muy dura, tremenda.

De todas formas, como nota final de optimismo, creo que va a haber una reacción y creo que al final en España, pese a toda la miseria moral de las élites, pese a toda la dejadez de todos, la desidia, la falta de implicación, el individualismo llevado a los extremos de la indolencia máxima, pese a todo eso creo que al final volverán a ganar los buenos.

Ver artículo original:

Anuncios

Twitter y la arbitrariedad. -Hermann Tertsch/ABC-

Está claro que si acaban de bombardear Pearl Harbor no te preocupan los baches al garaje en Hawai, si entran las tropas alemanas en tu granja polaca no te irrita la fiebre de la vaca favorita y si te sorprende el 18 de julio de 1936 frente al Cuartel de la Montaña se te olvida la multa más reciente. Salvando las distancias, por la misma razón, inmersos en un golpe de Estado en España, no solo de los separatistas, con la complicidad de fuerzas con poder directo o indirecto en el Gobierno nacional, que te suspendan una cuenta de Twitter es lo de menos.

Y sin embargo, la ofensiva de cierres de cuentas en Twitter, sus sanciones arbitrarias, intimidaciones y mecanismos de censura son tan preocupantes como las amenazas de querella de Sánchez a ABC y otros medios. Querella que se cuidó de no presentar contra información fehaciente sobre la estafa de tesis doctoral de Sánchez. Preocupan las amenazas como los desprecios del matonismo ya habitual en los ministros, contagiado por el jefe y que es propio de los comunistas de Podemos en España y sus patronos en Cuba y Venezuela. Y alarman las leyes especiales que este Gobierno se quiere sacar de la manga para todo lo que le contraríe a él o a sus aliados comunistas y separatistas.

Aunque Sánchez no tenga palabra hay que tomarse muy en serio sus amenazas a los pocos medios que no defienden la operación que ha llevado a los enemigos del Estado a tener un poder decisivo sobre el Gobierno de la Nación. Van en serio, se consideran capaces y han demostrado que tienen el mismo respeto a las leyes y al Estado de Derecho que sus socios Torra o Junqueras, Otegui, Rufián o Iglesias: ninguno. Por eso hay que hacerles frente. Allá donde se pueda. Nos jugamos no una legislatura ni unos impuestos. Nos jugamos la libertad de los españoles para varias generaciones.

Es cierto que Twitter es muchas veces un nauseabundo lodazal. Los peores se sienten iguales a los mejores y pretenden vomitar más alto que ninguno. Twitter no tiene además el éxito de Facebook con sus 23 millones de usuarios en España. Instagram tiene 13 y Twitter que no llega a 5 millones. Pero es la red más política y como tal, las fuerzas de la extrema izquierda despliegan una presencia masiva y control por medio de la tecnología y su voluntad acosadora. Grupos de comunistas de Podemos concentran ataques contra quienes se significan como defensores de España y de la legalidad. Y la compañía forma parte de ese entramado globalista siempre amable a los comunistas. Por eso hay que estar. Porque España ha entrado en una decisiva batalla política y cultural. La Nación reacciona por primera vez en siete lustros ante una larga agresión totalitaria que cree poder acabar ahora con España y las libertades. Pero por primera vez esto puede acabar de muy diferente forma. Con el restablecimiento de las libertades, el fin del acoso a la verdad y la liquidación definitiva de la hegemonía mediática izquierdista que ha traído a la sociedad española a este estado de postración.

Ver artículo original:

Prohibido lo malo. -Hermann Tertsch/ABC-

Estén atentos los españoles, porque si este Gobierno no cae pronto, sea por inepto, por tramposo, por mentiroso, por plagiario, por traidor, por cómplice de mafias, por colaborador de golpistas y enemigos de España, puede que se quede. Puede que transforme tanto los métodos de trabajo en nuestro sistema que no podamos, no nos dejen hablar sobre su relevo hasta que las condiciones de miseria, violencia y caos ocupen organismos internacionales. En España asistimos ya a muchos pasos consecuentes que dicta el guión de una toma de las riendas del poder, no solo del Gobierno, sino del sistema, para poder casi excluir la alternancia. De ahí que sean tan alarmantes las palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo que anuncian la intención del Gobierno de imponer límites a la libertad de expresión e información. Siempre en defensa de la verdad, faltaría más.

Tras los baratos eufemismos de Calvo, queda claro que el Gobierno considera que jueces y tribunales no son suficientes como hasta ahora para perseguir los delitos en opinión e información. Porque hay informaciones u opiniones que este Gobierno quiere perseguir y que aún no puede. «Necesitamos seguridad». Se regulará -dice que con otros países- lo no regulado hasta ahora en el ámbito de la libertad de expresión y del derecho a la información. Las amenazas a los medios de este Gobierno no tienen precedentes en España desde 1978. No quieren que se hable mal de ellos. Y decretan que todo lo malo sobre ellos es mentira. Ya lo advirtió Pedro Sánchez, menos solemne que macarra, que quien le critique a él o al Gobierno critica al Estado. Al principio nos hizo gracia. ¿Qué rayos se habría creído ese galán de grandes superficies? La risita se nos ha borrado. Con su carácter práctico, no serán ni el principio de contradicción, ni la honradez, ni la vergüenza ni el sentido del honor lo que frene la incontrolada ambición de Pedro Sánchez. No tiene dudas ni muestra escrúpulos. No hay elecciones. Los golpistas son buenos. Los constitucionalistas, malos. Monto cuando quiero en avión. Mi mujer trabaja donde me dé la gana. Quien me ataca ataca a España. Punto.

Atentos españoles, el Gobierno quiere armas para combatir «la mentira» de los periodistas. Eso que les gusta llamar «fake news» porque hacen mucho daño, «a veces», dramatizaba ayer Calvo, «daños irreparables». En un ambiente tan comprensivo de la leal soldadesca izquierdista del periodismo patrio nadie le haría reparar ayer que los daños que sufre actualmente el Gobierno no los generan unas mentiras sino unas verdades. Estas nuevas medidas para limitar la libertad de expresión y de información encajan con las disposiciones de la nueva ley de memoria histórica que tiene en la recámara el PSOE y que impone penas de prisión, graves multas e inhabilitación a quienes cuestionen la interpretación de la guerra civil española y del franquismo que hacen quienes se consideran herederos de los perdedores. Dará con sus huesos en la cárcel quien crea como yo que la tragedia española no comenzó el 18 de julio de 1936, sino con la criminal quema de iglesias y conventos de 11 de mayo de 1931 y que, por supuesto, fue una inmensa suerte para España que la guerra la ganara Franco y no Stalin.

Ver artículo original:

 

Marcando paquete. -Gabriela Bustelo/CuartoPoder-

Conforme se nos escapa el 2017 entre los dedos, el ciclo informativo se ha acelerado tan agresivamente que las noticias españolas parecen devorarse unas a otras como pirañas, compitiendo a vida o muerte en una actualidad cada vez más líquida. En este contexto virulento, por momentos grotesco, el papel del curador de información ―periodista o gurú mediático― que hace de intermediario entre la noticia y el público es hoy tan crucial como traicionero. En el río revuelto de la sobreinformación, los ‘expertos’ echan sus redes temprano, atrapan la noticia y la revenden ya etiquetada, es decir, clasificada por el feroz sistema binario que discrimina toda nuestra vida ideológicamente. En España este binarismo dogmático que ordena todo pensamiento o acto es una guerra civil posmoderna que dispara palabras como balas de AK-47. Al entrar en las redes cada mañana los mercaderes mediáticos nos venden su ‘pescaíto informativo’ ―la piraña es comestible, por cierto― con técnicas variadas que van desde la simpatía individual tipo tendero de barrio hasta la presión teledirigida de cientos de miles de escuderos mediáticos.

No hay nada inocente en esta feroz manipulación de la actualidad desde el instante mismo en que sucede. Sin esperar a que la historia la escriban los vencedores, el siglo XXI adapta a Orwell al mundo global posbélico, demostrando que hoy los vencedores son los que antes logran codificar la realidad, convirtiéndola en ‘historia’ desde el minuto uno. Como nos avisaba Roland Barthes, esta apropiación de la realidad sitúa el discurso histórico y el literario en el mismo plano, pues ambos se manifiestan en un formato narrativo y emplean técnicas comunes. Lo que hace el historiador con el dato es, denuncia Barthes, un acto poético casi idéntico al de la prosa literaria, que aplica una serie de teorías plausibles para explicar “lo que de verdad pasó”. La historia que nos enseñan en el colegio es por tanto una colección de versiones del pasado, que a su vez ha pasado por un proceso subjetivo de selección y discriminación institucional antes de llegar a nuestras sufridas entendederas. Del mismo modo, el curador de información del siglo XXI ―periodista o gurú mediático― pretende validar una hipótesis elegida a priori y que coincide con su particular visión del mundo.

Cuando el ciudadano occidental entra en las redes para informarse, a menudo creyéndose astuto por ahorrarse el precio de un periódico tradicional, se encuentra con una realidad ya tratada o producida donde todo ―desde el resultado de unas elecciones hasta un partido de fútbol, el estreno de una película o el tiempo soleado en la costa cantábrica― lleva una etiqueta política. En vez de informarse, el incauto individuo se da un chute de ideología que es, a fin de cuentas, una deformación de la realidad y, en última instancia, una deformación del pensamiento. Esta desfiguración de la realidad impone un esquema binario artificial, donde se incrustan todos los temas de la actualidad política, económica, social, cultural, deportiva e incluso meteorológica. Las redes sociales ―la “prensa” del siglo XXI, admitámoslo― engullen los temas y los vomitan en forma binaria, para que el público receptor multiplique por miles y por millones sus consignas prefabricadas y enfrentadas. Millones de usuarios creen estar pensando y tomando decisiones cuando, de hecho, sufren un ‘efecto contagio’ idéntico al vivido en un estadio de fútbol.

Pensar ha dejado de ser necesario, porque los curadores de información ―periodistas y gurús mediáticos― se encargan de machacar a diario lo que uno debe asumir. Al pretender acoplar los elementos arbitrarios de este universo binario, los políticos patinan. José Luis Rodríguez Zapatero nos contaba en 2004 que “la igualdad entre sexos es más efectiva contra el terrorismo que la fuerza militar”. El pospartidista Emmanuel Macron caía en el binarismo hace unos meses al pregonar que “para acabar con el terrorismo hay que acabar con el cambio climático”. Entre tanto, el ciudadano elige su equipo ideológico basándose en variables con frecuencia alejadas de los programas de los partidos políticos y, a menudo, sin saber bien por qué defiende violentamente las ideas del bando que se ha visto casi obligado a elegir. En noviembre de 2016 la muerte de Fidel Castro se revendió en Twitter España como una comparación con Franco y degeneró en un tema falsamente binario, igualando a ambos dictadores. Los ejemplos son infinitos. En España prácticamente no hay noticia que se salve. El desafío intelectual es desmontar esta mentalidad futbolística que consiste en elegir un bando ideológico y aceptar obligatoriamente la imposición doctrinal ―o caja respectiva de ideas― que conlleva. El gran reto para el 2018 es romper con esta dictadura binaria y empezar a pensar fuera de la caja. Y sobre todo rebasar la obligación de los paquetes de ideas etiquetadas arbitrariamente como ‘de izquierdas’ o ‘de derechas’. Occidente es la admirable creación conjunta de la izquierda y la derecha, que no pueden existir la una sin la otra.

Ver artículo original:

Hermann Tertsch: Te amo y Te Odio – TRIANGULANDO –

Un hombre entregado al periodismo y a decir la verdad sin cortapisas se enfrenta a un sistema que conoce desde dentro. Lo aman o lo odian pero para nadie es indiferente. Ahora le llaman derechista, pero ya siendo escolar perteneció a las juventudes comunistas de Euskadi, hijo de una familia de periodistas, creció rodeado de política e información. Conoce bien cómo funcionan los regímenes totalitarios, al haber sido corresponsal para España en las dictaduras de Europa Oriental y la guerra de Yugoslavia, durante los años 80 y 90, respectivamente. Entre sus múltiples ocupaciones está el haber sido subdirector del diario El País, entre 1993 y 1996. Actualmente, y desde hace 10 años, es analista político y columnista del periódico ABC así como un reconocido generador de opinión en las redes sociales.

Hablamos de Hermann Tertsch, periodista español de larga trayectoria en la defensa de las libertades y quien, precisamente por asumir ese rol, planta cara de manera constante a las cúpulas del poder. En una entrevista exclusiva para Triangulando, desde Madrid, nos ha comentado sobre su más reciente querella con Pablo Iglesias, la convulsa actualidad política mundial, el bochornoso papel de Zapatero en Venezuela, la asesoría de Podemos al régimen chavista y su libro “Días de ira”.

Hermann Tertsch: “Hay un intento por parte de la izquierda de secuestrar el pasado”

¿Por qué cree que la justicia le dio la razón a Pablo Iglesias por usted publicar datos -de sobra conocidos- sobre su abuelo?

La justicia ha dado la razón al padre de Pablo Iglesias de forma incomprensible. Por eso ha sido recurrida la sentencia. Yo espero que en instancias superiores se reconozca la evidencia de que el artículo no tenía ánimo de difamar a nadie sino muy por el contrario de hacer un llamamiento a la mirada limpia hacia el pasado y la honradez al hablar también de las sombras de quienes nos son cercanos. Condición básica para la verdadera reconciliación. Hay un intento por parte de la izquierda de secuestrar el pasado. Ellos pueden estar todo el día llamando asesinos a todos los que no les gustan. Y rescriben la historia de España a capricho para que sus muchísimos crímenes y tropelías se pierdan en el olvido. Por eso les molesta mucho que alguien señale y cuente aspectos concretos que no les favorecen como fueron los asesinatos sistemáticos de inocentes, los paseos de civiles sacados de sus casas, en la retaguardia del Frente Popular. Yo exijo respeto a mi derecho a recordar la verdad de la guerra aunque no guste a los comunistas ni al padre del líder de la oposición comunista en el parlamento español. Y defiendo el derecho de todos los españoles a conocer la verdad histórica y no dejarse intimidar por las mentiras y manipulaciones que la izquierda intenta imponer como verdad absoluta.

Considera que ¿hay crisis de institucionalidad en España?

España está en una grave crisis institucional, política y moral que por la tolerancia hacia los enemigos del estado se ha convertido en una crisis existencial. Personalmente, creo que España sobrevivirá a esta crisis, pero el precio será con seguridad muy alto y no excluye que conlleve violencia y muertes. Y desde luego son muchos los que apuestan por la destrucción de España, la nación que probablemente más profunda y decisiva huella ha dejado en el desarrollo de la civilización occidental.

Venezuela no era Cuba, decían. ¿Podría España ser Venezuela si Podemos alcanza el poder? ¿Por qué?

España puede sin duda correr una senda similar de descomposición y falta de reacción en la deriva hacia un régimen autoritario y dictatorial de izquierdas. Y muchas de las condiciones se dan. Cuarenta años de juegos de mayorías a base de concesiones y entregas de soberanías a los nacionalismos periféricos han dañado de forma casi irreversible el sistema. Cuando Mariano Rajoy ganó en 2011, lo hizo con suficiente margen para hacerse un poder que, en plena crisis profunda económica, habría permitido, con el aplauso mayoritario interno y unánime en el exterior, una reforma radical del sistema, incluido el reparto de competencias a las autonomías. Todos saben que España necesita una recentralización para ser viable. Pero no hay políticos con el coraje de decirlo. Porque todos los partidos viven del infame reparto de las prebendas que las autonomías multiplican.

En 2015, usted viajó a Venezuela. ¿Pudo observar de primera mano la asesoría de la cúpula de Podemos en ese país? ¿Podría decirme algún caso en concreto?

Estuve dos veces en Venezuela en 2015, la última vez fue en las elecciones que el 6 de diciembre le confirmaron a Maduro que se había agotado su posibilidad de mantener el poder con apariencias democráticas. Entonces quedó claro que para garantizar su supervivencia en el poder y por tanto en la impunidad, la mafia que gobierna Venezuela tenía que cerrar la jaula. El levantamiento heroico de esos jóvenes venezolanos aceleraron el proceso de cubanización total del régimen que llegó con la Constituyente.

Respecto a Podemos, estuvieron asesorando y siendo asesorados. Porque fueron a impartir doctrina comunista clásica al ejército y los cuadros, todo ello bajo el control de los cubanos, pero también a aprender precisamente de los cubanos esas tácticas de movilización, insurgencia, propaganda y desinformación necesarias para ese desembarco en Europa. Chávez quería una cabeza de playa en Europa y aunque también cuidó a los comunistas griegos de Syriza por lógica su opción favorita era la española. Es muy probable que el proyecto español de Chávez sea muy temprano. Chávez ya estaba muy presente en los oscuros cauces o cloacas internacionales con los cubanos y los iraníes cuando gracias a una gran matanza con bombas en Madrid llegó al poder quien habría de ser un importantísimo amigo y aliado del chavismo, Zapatero. Chávez fue el primer jefe de estado que visitó a Zapatero. También fue en aquella visita a la Complutense, a la facultad de la que habían salido sus cuadros. Los que habían estado presentes antes de las elecciones que dieron la victoria a Zapatero en el acoso al Partido Popular en Madrid en la jornada de reflexión para generar las imágenes que repetidas por televisión condicionaron el voto en toda España.

Por lo demás la asesoría ha sido una forma de financiar a estos grupos creados para desestabilizar, con ayuda del aliado iraní, este eslabón más débil de la alianza de democracias europeas que es España. Monedero, Verstrynge, Veciano, Iglesias y los demás fueron asesores haciendo papeles y mucho más. Y parte de ellos volvieron como agentes del chavismo para formar la franquicia en España. La crisis económica y ese movimiento bienintencionado del 15M les resultaron especialmente oportunos. El 15M fue secuestrado por estos cuadros comunistas bien organizados y con medios. Venezuela rebosaba dinero en aquellos años.

Los líderes políticos españoles siempre muestran solidaridad con el pueblo venezolano y su falta de libertades, pero nunca van más allá de un tuit o una foto. ¿Qué opina el respecto?

Opino que la actitud en general ha sido vergonzosa. Aunque Mariano Rajoy ha tenido momentos en que mostró cierta atención hacia la situación al recibir a la familia de Leopoldo López y hablar en unas cuantas ocasiones claramente del régimen, lo cierto es que el gobierno ha apoyado la operación personificada en Zapatero que yo no dudo en calificar de miserable. No cambio el calificativo pese al lamentable hecho de que Rajoy y su ministro de exteriores no han dejado de apoyarlo cuando había quedado descalificado como mediador y su verdadera función como agente de Maduro que quiere imponer a la oposición la continuidad de la dictadura es absolutamente evidente.

Grave ha sido también que por la política del gobierno de buscar la división de la izquierda y debilitamiento del PSOE por vía de la promoción de Podemos, la vicepresidenta ha entregado literalmente las televisiones políticas a Podemos. Causando, por cierto, un daño inmenso y terrible a España, quién sabe si enmendable en décadas. Con esas televisiones dominadas por la extrema izquierda los que denunciamos el carácter totalitario de los chavistas españoles y su condición de franquicia de las dictaduras de Venezuela e Irán hemos sido silenciados o neutralizados ante la superioridad de quienes ocultan o ridiculizan las conexiones subversivas de la narcodictadura con Podemos.

Los medios están sometidos a la hegemonía cultural de la izquierda gracias al apoyo de la derecha. En mi libro “Días de ira” describo como la derecha ha entregado sistemáticamente a la izquierda todos los recursos culturales y mediáticos. Es porque la derecha se ha integrado en esa socialdemocracia donde entrega toda la dirección moral e intelectual a una izquierda por lo demás de cada vez menos calidad intelectual. De ahí el páramo resultante.

La Casa Blanca ha dicho que no dejara de sancionar a Maduro y a su entorno mientras no reestablezcan la democracia plena en el país. ¿Cree que la UE debería hacer lo mismo? Al pueblo de Venezuela llevan dos décadas diciéndole que pasa hambre por culpa del imperialismo, ¿cree que han tomado esto en cuenta a la hora de las sanciones?

La Unión Europea está jugando también un papel vergonzoso que queda expuesto en el trato a Cuba, que es –y lo saben- el centro de control y mando de todo el régimen venezolano. En competencia con Barack Obama –otra infinita desgracia para la libertad, la dignidad y la decencia- que con sus regalos al régimen de Cuba y su visita cubría la necesidad de algún hito exterior en su nefasta presidencia (el otro fue su desastroso acuerdo con Irán) la UE ha intensificado su entreguismo y obsequiosidad ante los Castro hasta el bochorno. Los europeos comparten con los hispanoamericanos una patología de debilidad y sumisión ante el mito castrista que genera muchas escenas vergonzantes y concesiones de náusea. Es grotesco bramar con sanciones contra Maduro y tratar a Cuba como si fuera Suiza. Ha de haber sanciones para la mafia venezolana sin duda. En la línea de las norteamericanas de las que espero se intensifiquen y aumenten. Pero también hay que ejercer esa presión sobre Cuba que es quien tiene la palanca para un cambio de actitud de la narcodictadura.

La franquicia del chavismo en España (Unidos Podemos) no da indicios de pronunciarse contra la dictadura venezolana, pero los petrodólares están escasos, ¿cree que cuando les rebote el cheque por falta de fondos sí hablaran del tema?

Los de Podemos jamás hablarán ni reconocerán sus profundísimas complicidades con el régimen criminal. Tampoco es necesario. Si cae el régimen de Maduro quedarán expuestos con pruebas. Si logra bunquerizarse y subsistir como una Cuba continental, allí quedarán las pruebas y se guardará un secreto a voces. Me importa más la libertad de Venezuela que el futuro de unos miserables comunistas que fueron a ganar dinero y poder a costa del dolor y el hambre de inocentes.

En este sentido, y sobre lo que usted dice en su libro “Días de ira” en cuanto a que la socialdemocracia está desapareciendo dando paso a dos nuevas formas de populismo divergentes e irreconciliables, me gustaría preguntarle cuál es su postura sobre la anti política, una forma de liderazgo que ha llevado –por ejemplo- a Hugo Chávez al poder (a través de los militares y/o el pueblo) o a Pablo Iglesias a obtener escaños en el Congreso reivindicando siempre su triunfo al 15M. Incluso, en este mismo orden, estaría Donald Trump.

No, yo creo que hay una socialdemocracia que se ha transformado y es hoy la opción totalitaria del siglo XXI de una izquierda con rostro medianamente moderado –cada vez menos- donde puede permitírselo y con dureza donde no. Creo que en toda Europa y en EEUU estamos asistiendo a una guerra cultural en la que la socialdemocracia con sus unidades de choque que son los izquierdistas, intentan aplastar todo disenso y toda alternativa en los países desarrollados. Y esa socialdemocracia que son Macron y Merkel, la UE y Clinton y demás llama populismo a todo lo que no les gusta o no controlan. Yo creo que es muy sano que surjan las resistencias a esa socialdemocracia con vocación totalitaria mundialista, pero quiero que sean democráticos. Por eso no me vale como alternativa Putin porque él personalmente responde a un despotismo cruel que nada tiene que ver con una solución a mayor libertad y verdad, sino a menos. En cambio, sí aplaudo desde luego los movimientos surgidos en Hungría y Polonia y en muchos países europeos en contar de las imposiciones de Alemania, de la UE o del arrogante Macron. Y creo que también Trump es una reacción a esa arrogancia izquierdista que es ese capitalismo globalista de desprecio a las naciones y a la voluntad popular. A mí me disgustan mucho las formas de Trump, pero creo que responde a una necesidad y por supuesto lo prefiero a esa reinona corrupta y cínica de Hillary Clinton. Suelo decir en ese sentido que Trump es un “casting”, una elección de protagonista, muy imperfecto para un guion absolutamente necesario que es devolver poder y libertad a la sociedad frente a todas las inmensas tutorías y restricciones a las libertades que ha construido el sistema para actuar en beneficio de pocos.

En este sentido, y, por último, quisiera saber si ¿cree que en España la hipótesis de: “repite una mentira mil veces y se convertirá en verdad” puede estarse gestando? ¿Pasa factura en este país hacer periodismo riguroso?

España siempre suele ser el país donde los males de Europa se muestran de forma más aguda, dramática y a menudo sangrienta. En Europa occidental y en EEUU muchas universidades se han convertido en conventos del fanatismo del que salen los nuevos clérigos de la izquierda y la corrección política, intolerantes y con una superioridad moral que los legitima hasta la violencia. Los jóvenes periodistas salen de las universidades con lenguaje bolchevique y tan adoctrinados que están convencidos de que nada tienen ya que aprender porque poseen la verdad de los justos y buenos. Los periodistas en España, eso también lo cultivamos en esos países hispanos que muchas veces cuando nos atacan no saben cuánto se parecen a nosotros, tienen bando. Hoy en día es sobre todo la izquierda totalitaria o su versión suave de la corrección política socialdemócrata. Ahí se mueven todos y quien esté fuera es un extraterrestre o un fascista. Y quien no lo tenga en su trabajo y esté solo tiene que tener un especial aguante. Siempre digo que para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen fascista. Algunos hemos decidido que es la única forma en que merece la pena ejercer. En aras de unas verdades que cada vez menos se atreven a articular. Sabemos que tiene su precio. Y desde luego queda claro que somos buenos pagadores.

Virginia Linares / Madrid / @VirginLinares 

Origen: Hermann Tertsch: Te amo y Te Odio – TRIANGULANDO

Medios en Cataluña – El Periódico, o el alto precio por disparar al sheriff

 

‘El Periódico de Catalunya’ pegó este jueves un bofetón al padre, a quien se le llenaba la boca con la libertad de expresión, pero mientras tanto colocaba a sus peones en el Consejo Audiovisual de Cataluña para no perder el control sobre las televisiones y las radios. Y quien, con la excusa de potenciar el catalán, entregó decenas de millones de euros a los periódicos para conseguir su amistad. En algunos casos, a prueba de incendios.

En esta España de la eterna pelea entre Villarriba yVillabajo, en la que el odio cainita ha aplastado a la razón tantas y tantas veces, no resulta extraño que quien actúa en favor del bien común se lleve más golpes que quien se empeña en reventar la convivencia. La podredumbre está tan extendida y el horizonte está tan nublado que este jueves, cuando El Periódico de Catalunya dejó en evidencia a la Generalitat al publicar el mensaje de la CIA que revelaba que los Mossos d’Esquadra conocían riesgo de atentado en Barcelona desde el pasado mayo, no fueron pocos los que la emprendieron contra el director del diario y firmante de la noticia, Enric Hernández.

No es este articulista defensor del absurdo corporativismo que rodea a esta profesión, que provoca que una parte de quienes la ejercen caigan en un delirio onírico que les hace pensar que son importantes y necesarios. Ahora bien, eso no es óbice para denunciar un fenómeno que se ha vuelto últimamente demasiado habitual: emprenderla contra quien airea una exclusiva. Por desconfianza, por inquina o por motivos políticos o empresariales. Por esta razón, hubo un momento este jueves en el que dio la impresión de que se estaba llevando más palos el mensajero que quienes habían tratado de instrumentalizar el atentado para ganar posiciones en su batalla política.

Resulta curioso, en este sentido, que algunos de los periodistas que con más asiduidad acuden a la cloaca para arramblar con toda la información posible, limpia o intoxicada, hagan gala de un paladar tan fino a la hora de evaluar el trabajo de otros. O que algunos de los políticos con más tachones en rojo en su currículum –como en este caso Juan Carlos Monedero– se erijan como una especie de inquisidores.

Todo el mundo tiene el derecho (y el deber) de dudar de lo que figura en negro sobre blanco. Pero, francamente, hacerlo después de escuchar el jueves a Joaquim Forn admitir que los Mossos recibieron el 25 de mayo un aviso –“poco fiable”- sobre la posibilidad de que se produjera un atentado suena raro, cuanto menos. De hecho, quizá obedezca a razones políticas, empresariales o vaya usted a saber de qué tipo.

Territorio Comanche

En cualquier caso, lo que hizo El Periódico de Catalunya con la publicación de dicha exclusiva tiene implicaciones más allá del periodismo. Básicamente, porque osó plantar cara a la Generalitat y disparar al sheriff de una comunidad autónoma donde los medios han tenido tradicionalmente una fuerte dependencia del poder político. Pegó un bofetón al padre, a quien se le llenaba la boca con la libertad de expresión, pero mientras tanto colocaba a sus peones en el Consejo Audiovisual de Cataluña para no perder el control sobre las televisiones y las radios. Y quien, con la excusa de potenciar el catalán, entregó decenas de millones de euros a los periódicos para conseguir su amistad. En algunos casos, a prueba de balas.

Eso explica que desde que el Parlament aprobó la declaración de desconexión, el 9 de noviembre de 2015, y hasta el pasado marzo, los informativos de la televisión pública catalana dedicaran el doble de tiempo a hablar del proceso soberanista (27 horas, 8 minutos y 28 segundos) que de todos los casos de corrupción que desde entonces han estado de actualidad. Y eso explica que La Vanguardia, el periódico más influyente de Cataluña, emprendiera un viaje hacia el independentismo durante los últimos años de José Antich como director, abandonando a su suerte a su lector nacionalista.

El Grupo Godó, propietario de esta cabecera, ha sido el principal beneficiario de las subvenciones de la Generalitat durante los últimos años. El pasado lunes, sus responsables enviaron un burofax al columnista Gregorio Morán para comunicarle su despido. Sucedió pocas semanas después de que criticara en un artículo -censurado- la docilidad de los medios de comunicación de esta comunidad autónoma, bien regados con dinero público.

Este viernes, el director de contenidos de Lavanguardia.com, Jordi Juan, publicaba un polémico artículo en el que lanzaba un dardo envenenado a El Periódico (“Crear campañas artificiales, manipular burdamente supuestos documentos oficiales”) y lamentaba la falta de ética de quienes se dejan intoxicar por las fuentes políticas interesadas. Eso sí, obviaba que Godó no ha estado precisamente alejado del Govern ni ha renunciado a las famosas ayudas públicas por la edición en catalán.

Del artículo, también llama la atención la referencia a esos “nobles periodistas que no dudan abiertamente en decir que son independentistas o defensores de la unidad de España antes que periodistas”. Resulta chocante, precisamente, porque columnistas habituales de ese periódico, como Pilar Rahola, hace mucho tiempo que entraron en ese juego.

Sin ir más lejos, en el artículo que ha publicado este 1 de septiembre se ponía una venda en los ojos y, lejos de reconocer que los Mossos sabían de la existencia de un mensaje que advertía de la posibilidad de que se produjera un atentado en La Rambla –aunque no le dieran el crédito suficiente-, hablaba de una operación de desprestigio contra Cataluña que será contestada el 1-0 por la imparable “marabunta catalana”.

Salvar al soldado Puigdemont

Sería injusto obviar que el rotativo dirigido por Màrius Carol ha sido últimamente crítico con el devenir del proceso soberanista. Un mero vistazo a los editoriales que figuran en la hemeroteca sirve para comprobar que ha denunciado el sectarismo que impulsó recientemente a Carles Puigdemont a apear de su Gobierno a quienes dudaron del éxito de su viaje hacia la independencia. El diario también ha reprobado la falta de voluntad de diálogo tanto del Ejecutivo central como de la Generalitat; y los más febriles argumentos antisistema de la CUP. Y el pasado domingo, horas después de la manifestación de Barcelona, expresó su rechazo a la actitud de quienes pitaron al Rey.

Pero este viernes, con inesperada fiereza, el rotativo ha puesto en duda la veracidad del documento publicado por El Periódico y ha criticado a quienes tratan de incluir la ‘seguridad’ en la brega política. También ha valorado la labor de los Mossos d’Esquadra. Es decir, ha echado un capote al Govern y ha sembrado dudas sobre la labor de Enric Hernández, que da la impresión de haberse quedado solo en Cataluña. O casi.

A la campaña de una buena parte de los medios de comunicación de esta comunidad autónoma, que ha porfiado de lo publicado por El Periódico, se suma la de uno de los baluartes ideológicos del independentismo, la Asamblea Nacional Catalana (ANC), que publicaba hace unas horas un mensaje en Twitter que decía lo siguiente: “¿Flores en los coches o mierda en los periódicos? Nosotros lo tenemos claro. Yo, con Trapero (mayor de los Mossos. ¿Y tú?”.

 

Pura demagogia. Una nueva muestra de que la batalla contra El Periódico de Catalunya y contra quien ponga en duda la versión oficial de los Mossos y la Generalitat ha comenzado. De momento, ya han sido varias personas del mundo de la política y del periodismo que le han acusado de nutrirse de la cloaca del Estado. Lo han hecho pese a que el propio Puigdemont reconoció hace dos meses a Enric Hernández que conocía la advertencia de los servicios de inteligencia. Da igual, todo vale. Lo importante es que el prusés siga en marcha.

Medios al servicio de ‘la única verdad’

Está claro que ningún medio está libre de polvo y paja. También es innegable que prácticamente la totalidad de los empresarios del sector ingresan dinero público con una mayor o menor frecuencia. En algunos casos, de forma reprobable, como revelaba la investigación del caso Lezo, en la que se observaba cómo la prensa de la cuerda de Ignacio González recibía trato de cliente VIP. Cama balinesa, botella de champán, fresas con nata y una generosa ayuda económica.

El problema es que en Cataluña da la impresión de que el Govern, con estas subvenciones, ha pretendido que la prensa de esta comunidad autónoma difunda sólo su verdad y nada más que esa verdad, que incluye la suficiente dosis de odio como para agrandar la inquietante fractura existente entre España y una parte de la sociedad catalana.

Eso ha situado en la misma trinchera mediática a los fervientes defensores del proceso soberanista, a los que estaban medio convencidos y a los que ni fu ni fa, pero necesitaban mantener abierto el chiringuito en medio de la tormenta perfecta que se desató cuando llegaron, al mismo tiempo, la crisis de la prensa escrita y la recesión económica.

Publicó el diario El Mundo hace un tiempo que, entre 2008 y 2014, la Generalitat inyectó 181 millones de euros en los medios de comunicación. En esas circunstancias, ¿quién va renegar del independentismo?

¿Y quién va a disparar al sheriff?

Origen: Medios en Cataluña – El Periódico, o el alto precio por disparar al sheriff

Pablo Iglesias acosa al periodismo libre. -LiberalEnfurruñada/OK Diario-

De lo que se trata es de enfrentar a la sociedad polarizándola en dos bloques radicalizados: de un lado, los míos, la gente, el pueblo, los demócratas; del otro, los fascistas, la casta, los enemigos de la democracia, los vendidos al capital, los malditos terroristas neoliberales. El esquema es muy burdo pero funciona. Lo demostró Hugo Chávez y copiando su estrategia les funcionó también a Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega y Cristina Kirchner. Todos siguen el mismo modelo que en España está impulsando Pablo Iglesias. Lo primero que hacen es atacar a los medios de comunicación que les son críticos, lanzando contra ellos a sus hordas de perros de presa, señalándolos como el enemigo a batir, a silenciar. Y para conseguirlo todo vale: ridiculizar a periodistas en actos públicos, dudar de su profesionalidad sentenciando que sólo actúan por lealtad a quienes les pagan. Difamar, amenazar con demandas judiciales, insultar… Y si con esos ataques se consigue provocar al periodista amenazado para que aún radicalice más su crítica, pues miel sobre hojuelas, porque eso carga de razones a su clan y lo moviliza aún más.

Pablo Iglesias usa los medios de comunicación del mismo modo que hizo Chávez. Las redes sociales le permiten crear esa posverdad que el diccionario de Oxford define como el fenómeno que se produce cuando “los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales”. Y para crear una verdad a su medida es preciso silenciar “la otra verdad”, la que se basa en los hechos, la que relatan los periodistas críticos e independientes. No es necesario imaginar lo que haría con la prensa Pablo Iglesias si alcanzara el poder, sólo hay que recordar lo que ha anunciado que hará y comprobar lo que hizo Chávez en Venezuela.

Iglesias ha asegurado que hay que establecer “mecanismos de control público para regular a los medios de comunicación” y que “el mayor ataque contra la libertad de expresión es que haya medios de comunicación que sean propiedad privada”. Cuando Hugo Chávez señalaba a un medio de comunicación como fascista y opositor, sus ‘colectivos’ comenzaban inmediatamente a perseguir a sus periodistas para insultarles, apedrearles, y hasta orinarles encima. Y ese sólo era el principio, a continuación se le cerraban todas las puertas oficiales, todo acceso a la información pública, se les imponían multas millonarias y le seguían infinidad de demandas al medio y a los periodistas, escraches y agresiones físicas. Se cerraron medios y hasta se dejó a la prensa sin papel. Todo entre aplausos de la turbamulta.

La Asociación de la Prensa de Madrid ha acusado a Pablo Iglesias y a sus colaboradores más cercanos de ejecutar una “campaña sistematizada de acoso” contra los periodistas que cubren la información de este partido con el fin de “amedrentarles” para que “escriban al dictado de Podemos, además de tratar de conducirlos hacia la autocensura”. Es un primer paso del periodismo en la dirección correcta, pero no es suficiente. Los hechos denunciados son tan evidentes, y llevan tanto tiempo realizándose impunemente, que se hace imprescindible una reacción unánime de todos los medios de comunicación y de todos los profesionales. Pablo Iglesias debe tener claro que no se le va a consentir que siga sembrando odio contra quien le critica. No caben bandos, no caben intereses bastardos de audiencia, cuando lo que está en juego es la auténtica libertad de prensa. Si hoy les permites morderme a mí no te quepa la menor duda de que mañana te van a devorar a ti.

Ver artículo original:

En honrosa compañía. -Arturo Pérez-Reverte/ABC-

Nunca en esta democracia en España, como en los últimos años, se ha visto un maltrato semejante del periodismo por parte del poder, o los poderes. Una agresión tan descarada. Aquel objetivo elemental, que era obligar al lector a reflexionar sobre el mundo en el que vivía, proporcionándole datos objetivos con los que conocer éste, y análisis complementarios para mejor desarrollar ese conocimiento, está en peligro. Y más en estos tiempos de intenso tráfico de información, no siempre seria, a través de las fácilmente manipulables redes sociales.

El hecho básico es el mismo: el poder y cuantos aspiran a conservarlo u obtenerlo un día no están dispuestos a pagar el precio de una prensa libre, y cada vez se niegan a ello con más descaro. Saben que el periodismo solvente, lúcido, culto, eficaz, independiente, es garantía de una democracia sana y saludable. Sin ese contrapoder, la libertad, la democracia, la decencia, son imposibles. Por eso me preocupa la docilidad con la que a veces, en los últimos tiempos, el periodismo se pliega a la presión económica del poder. Nunca se ha visto tan frecuente mansedumbre, tanta complicidad. Y en algunos casos extremos ni siquiera se trata ya de hacer reflexionar al lector sobre esto o aquello. Se trata de imponerle una supuesta verdad. No ayudar al ciudadano a pensar con libertad. Sólo convencerlo, adoctrinarlo.

Así, con frecuencia, asuntos importantes se transforman, no en debate razonado, sino en rifirrafe bajuno del que están ausente el rigor y el sentido común. Diálogos de sordos y demagogia. Destaca significativa y terrible, como he escrito más de una vez, la necesidad de encasillar. En España parece imposible que alguien no milite en algo; y, en consecuencia, no desprecie o ataque cuanto queda fuera del territorio delimitado por ese algo. Aquí, reconocer un mérito al adversario -los españoles no reconocemos adversarios, sino enemigos- es tan impensable como aceptar una crítica hacia lo propio. Eso agota al lector, al oyente, al telespectador de buena voluntad. Lo aburre y lo aparta del debate, desinteresándolo de la política, haciéndolo atrincherarse allí donde las palabras reflexión y lucidez desaparecen por completo, o sumiéndolo en la peligrosa frivolidad de los 140 caracteres de Twitter.

Para cualquier lector atento de medios informativos serios, resulta evidente que el periodismo se ha contaminado de ese virus peligroso. Y tampoco la crisis económica contribuye a la libertad ni la independencia. Los ingresos publicitarios se desploman, lo que aumenta la tentación de cobijarse bajo los poderes establecidos; de modo que el periodismo como contrapoder se vuelve un ejercicio casi heroico. Y así, los partidos, las grandes empresas de la banca, las comunicaciones y la energía, entre otras, aprovechan la dependencia de los medios para dar por supuesta, cuando no imponer, la autocensura en las redacciones. La adscripción disimulada o sin complejos de cada diario a quien lo sostiene o le facilita la vida.

Por eso estoy tan satisfecho de escribir cada semana, desde hace casi un cuarto de siglo, en «XL Semanal»: la revista dominical que sale con los diarios del grupo Vocento y algunos otros asociados. Porque se trata de un territorio transversal, diverso, no acotado por banderas ni etiquetas ideológicas concretas o comunes. Aquí el conjunto es amplio y los puntos de vista variados; y como tales, enriquecedores. Porque la libertad real ciudadana, la opinión libre y lúcida que de ella proviene, no la hace en este caso un solo periódico, sino la coexistencia respetuosa de muchos de diversa orientación y variados intereses. Voces distintas, respetables y siempre de calidad -se compartan sus puntos de vista o no-, que permiten al lector razonar, elegir, comparar.

Estoy a gusto así, y por eso sigo aquí semana tras semana con mi Patente de Corso, confiando en que todos esos periódicos amigos, cuya compañía dominical me honra, sean capaces de afrontar los nuevos retos y sobrevivir en este mundo cada vez más difícil e incluso hostil. En este territorio donde nunca nadie, en dos décadas y media de artículos no siempre cómodos para quien los alberga, me ha pretendido orientar, influir o censurar jamás. Ni una sola vez. Nunca.

La transición del papel a lo digital, los productos de pago en la red, la eventualidad de que nuevos filántropos, capital riesgo y empresarios particulares unan sus esfuerzos para mantener un periodismo solvente y de calidad, son posibilidades ilusionantes; esperanza para quienes creemos que sólo un periodismo que pide cuentas al poder, en cualquier forma de soporte inventada o por inventar, tiene futuro. Ésa es, y será siempre, la verdadera fuerza del periodismo y de quienes lo practican: pelear por la verdad, la independencia y la libertad de información. La garantía es una prensa plural e independiente que mantenga a raya a los demagogos, a los oportunistas y a los canallas, y sostenga el futuro de los hombres libres. Confío en que los diarios del grupo Vocento sigan siendo, en la medida de sus posibilidades, esa honrosa garantía.

Ver artículo original: