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Hermann Tertsch: Te amo y Te Odio – TRIANGULANDO –

Un hombre entregado al periodismo y a decir la verdad sin cortapisas se enfrenta a un sistema que conoce desde dentro. Lo aman o lo odian pero para nadie es indiferente. Ahora le llaman derechista, pero ya siendo escolar perteneció a las juventudes comunistas de Euskadi, hijo de una familia de periodistas, creció rodeado de política e información. Conoce bien cómo funcionan los regímenes totalitarios, al haber sido corresponsal para España en las dictaduras de Europa Oriental y la guerra de Yugoslavia, durante los años 80 y 90, respectivamente. Entre sus múltiples ocupaciones está el haber sido subdirector del diario El País, entre 1993 y 1996. Actualmente, y desde hace 10 años, es analista político y columnista del periódico ABC así como un reconocido generador de opinión en las redes sociales.

Hablamos de Hermann Tertsch, periodista español de larga trayectoria en la defensa de las libertades y quien, precisamente por asumir ese rol, planta cara de manera constante a las cúpulas del poder. En una entrevista exclusiva para Triangulando, desde Madrid, nos ha comentado sobre su más reciente querella con Pablo Iglesias, la convulsa actualidad política mundial, el bochornoso papel de Zapatero en Venezuela, la asesoría de Podemos al régimen chavista y su libro “Días de ira”.

Hermann Tertsch: “Hay un intento por parte de la izquierda de secuestrar el pasado”

¿Por qué cree que la justicia le dio la razón a Pablo Iglesias por usted publicar datos -de sobra conocidos- sobre su abuelo?

La justicia ha dado la razón al padre de Pablo Iglesias de forma incomprensible. Por eso ha sido recurrida la sentencia. Yo espero que en instancias superiores se reconozca la evidencia de que el artículo no tenía ánimo de difamar a nadie sino muy por el contrario de hacer un llamamiento a la mirada limpia hacia el pasado y la honradez al hablar también de las sombras de quienes nos son cercanos. Condición básica para la verdadera reconciliación. Hay un intento por parte de la izquierda de secuestrar el pasado. Ellos pueden estar todo el día llamando asesinos a todos los que no les gustan. Y rescriben la historia de España a capricho para que sus muchísimos crímenes y tropelías se pierdan en el olvido. Por eso les molesta mucho que alguien señale y cuente aspectos concretos que no les favorecen como fueron los asesinatos sistemáticos de inocentes, los paseos de civiles sacados de sus casas, en la retaguardia del Frente Popular. Yo exijo respeto a mi derecho a recordar la verdad de la guerra aunque no guste a los comunistas ni al padre del líder de la oposición comunista en el parlamento español. Y defiendo el derecho de todos los españoles a conocer la verdad histórica y no dejarse intimidar por las mentiras y manipulaciones que la izquierda intenta imponer como verdad absoluta.

Considera que ¿hay crisis de institucionalidad en España?

España está en una grave crisis institucional, política y moral que por la tolerancia hacia los enemigos del estado se ha convertido en una crisis existencial. Personalmente, creo que España sobrevivirá a esta crisis, pero el precio será con seguridad muy alto y no excluye que conlleve violencia y muertes. Y desde luego son muchos los que apuestan por la destrucción de España, la nación que probablemente más profunda y decisiva huella ha dejado en el desarrollo de la civilización occidental.

Venezuela no era Cuba, decían. ¿Podría España ser Venezuela si Podemos alcanza el poder? ¿Por qué?

España puede sin duda correr una senda similar de descomposición y falta de reacción en la deriva hacia un régimen autoritario y dictatorial de izquierdas. Y muchas de las condiciones se dan. Cuarenta años de juegos de mayorías a base de concesiones y entregas de soberanías a los nacionalismos periféricos han dañado de forma casi irreversible el sistema. Cuando Mariano Rajoy ganó en 2011, lo hizo con suficiente margen para hacerse un poder que, en plena crisis profunda económica, habría permitido, con el aplauso mayoritario interno y unánime en el exterior, una reforma radical del sistema, incluido el reparto de competencias a las autonomías. Todos saben que España necesita una recentralización para ser viable. Pero no hay políticos con el coraje de decirlo. Porque todos los partidos viven del infame reparto de las prebendas que las autonomías multiplican.

En 2015, usted viajó a Venezuela. ¿Pudo observar de primera mano la asesoría de la cúpula de Podemos en ese país? ¿Podría decirme algún caso en concreto?

Estuve dos veces en Venezuela en 2015, la última vez fue en las elecciones que el 6 de diciembre le confirmaron a Maduro que se había agotado su posibilidad de mantener el poder con apariencias democráticas. Entonces quedó claro que para garantizar su supervivencia en el poder y por tanto en la impunidad, la mafia que gobierna Venezuela tenía que cerrar la jaula. El levantamiento heroico de esos jóvenes venezolanos aceleraron el proceso de cubanización total del régimen que llegó con la Constituyente.

Respecto a Podemos, estuvieron asesorando y siendo asesorados. Porque fueron a impartir doctrina comunista clásica al ejército y los cuadros, todo ello bajo el control de los cubanos, pero también a aprender precisamente de los cubanos esas tácticas de movilización, insurgencia, propaganda y desinformación necesarias para ese desembarco en Europa. Chávez quería una cabeza de playa en Europa y aunque también cuidó a los comunistas griegos de Syriza por lógica su opción favorita era la española. Es muy probable que el proyecto español de Chávez sea muy temprano. Chávez ya estaba muy presente en los oscuros cauces o cloacas internacionales con los cubanos y los iraníes cuando gracias a una gran matanza con bombas en Madrid llegó al poder quien habría de ser un importantísimo amigo y aliado del chavismo, Zapatero. Chávez fue el primer jefe de estado que visitó a Zapatero. También fue en aquella visita a la Complutense, a la facultad de la que habían salido sus cuadros. Los que habían estado presentes antes de las elecciones que dieron la victoria a Zapatero en el acoso al Partido Popular en Madrid en la jornada de reflexión para generar las imágenes que repetidas por televisión condicionaron el voto en toda España.

Por lo demás la asesoría ha sido una forma de financiar a estos grupos creados para desestabilizar, con ayuda del aliado iraní, este eslabón más débil de la alianza de democracias europeas que es España. Monedero, Verstrynge, Veciano, Iglesias y los demás fueron asesores haciendo papeles y mucho más. Y parte de ellos volvieron como agentes del chavismo para formar la franquicia en España. La crisis económica y ese movimiento bienintencionado del 15M les resultaron especialmente oportunos. El 15M fue secuestrado por estos cuadros comunistas bien organizados y con medios. Venezuela rebosaba dinero en aquellos años.

Los líderes políticos españoles siempre muestran solidaridad con el pueblo venezolano y su falta de libertades, pero nunca van más allá de un tuit o una foto. ¿Qué opina el respecto?

Opino que la actitud en general ha sido vergonzosa. Aunque Mariano Rajoy ha tenido momentos en que mostró cierta atención hacia la situación al recibir a la familia de Leopoldo López y hablar en unas cuantas ocasiones claramente del régimen, lo cierto es que el gobierno ha apoyado la operación personificada en Zapatero que yo no dudo en calificar de miserable. No cambio el calificativo pese al lamentable hecho de que Rajoy y su ministro de exteriores no han dejado de apoyarlo cuando había quedado descalificado como mediador y su verdadera función como agente de Maduro que quiere imponer a la oposición la continuidad de la dictadura es absolutamente evidente.

Grave ha sido también que por la política del gobierno de buscar la división de la izquierda y debilitamiento del PSOE por vía de la promoción de Podemos, la vicepresidenta ha entregado literalmente las televisiones políticas a Podemos. Causando, por cierto, un daño inmenso y terrible a España, quién sabe si enmendable en décadas. Con esas televisiones dominadas por la extrema izquierda los que denunciamos el carácter totalitario de los chavistas españoles y su condición de franquicia de las dictaduras de Venezuela e Irán hemos sido silenciados o neutralizados ante la superioridad de quienes ocultan o ridiculizan las conexiones subversivas de la narcodictadura con Podemos.

Los medios están sometidos a la hegemonía cultural de la izquierda gracias al apoyo de la derecha. En mi libro “Días de ira” describo como la derecha ha entregado sistemáticamente a la izquierda todos los recursos culturales y mediáticos. Es porque la derecha se ha integrado en esa socialdemocracia donde entrega toda la dirección moral e intelectual a una izquierda por lo demás de cada vez menos calidad intelectual. De ahí el páramo resultante.

La Casa Blanca ha dicho que no dejara de sancionar a Maduro y a su entorno mientras no reestablezcan la democracia plena en el país. ¿Cree que la UE debería hacer lo mismo? Al pueblo de Venezuela llevan dos décadas diciéndole que pasa hambre por culpa del imperialismo, ¿cree que han tomado esto en cuenta a la hora de las sanciones?

La Unión Europea está jugando también un papel vergonzoso que queda expuesto en el trato a Cuba, que es –y lo saben- el centro de control y mando de todo el régimen venezolano. En competencia con Barack Obama –otra infinita desgracia para la libertad, la dignidad y la decencia- que con sus regalos al régimen de Cuba y su visita cubría la necesidad de algún hito exterior en su nefasta presidencia (el otro fue su desastroso acuerdo con Irán) la UE ha intensificado su entreguismo y obsequiosidad ante los Castro hasta el bochorno. Los europeos comparten con los hispanoamericanos una patología de debilidad y sumisión ante el mito castrista que genera muchas escenas vergonzantes y concesiones de náusea. Es grotesco bramar con sanciones contra Maduro y tratar a Cuba como si fuera Suiza. Ha de haber sanciones para la mafia venezolana sin duda. En la línea de las norteamericanas de las que espero se intensifiquen y aumenten. Pero también hay que ejercer esa presión sobre Cuba que es quien tiene la palanca para un cambio de actitud de la narcodictadura.

La franquicia del chavismo en España (Unidos Podemos) no da indicios de pronunciarse contra la dictadura venezolana, pero los petrodólares están escasos, ¿cree que cuando les rebote el cheque por falta de fondos sí hablaran del tema?

Los de Podemos jamás hablarán ni reconocerán sus profundísimas complicidades con el régimen criminal. Tampoco es necesario. Si cae el régimen de Maduro quedarán expuestos con pruebas. Si logra bunquerizarse y subsistir como una Cuba continental, allí quedarán las pruebas y se guardará un secreto a voces. Me importa más la libertad de Venezuela que el futuro de unos miserables comunistas que fueron a ganar dinero y poder a costa del dolor y el hambre de inocentes.

En este sentido, y sobre lo que usted dice en su libro “Días de ira” en cuanto a que la socialdemocracia está desapareciendo dando paso a dos nuevas formas de populismo divergentes e irreconciliables, me gustaría preguntarle cuál es su postura sobre la anti política, una forma de liderazgo que ha llevado –por ejemplo- a Hugo Chávez al poder (a través de los militares y/o el pueblo) o a Pablo Iglesias a obtener escaños en el Congreso reivindicando siempre su triunfo al 15M. Incluso, en este mismo orden, estaría Donald Trump.

No, yo creo que hay una socialdemocracia que se ha transformado y es hoy la opción totalitaria del siglo XXI de una izquierda con rostro medianamente moderado –cada vez menos- donde puede permitírselo y con dureza donde no. Creo que en toda Europa y en EEUU estamos asistiendo a una guerra cultural en la que la socialdemocracia con sus unidades de choque que son los izquierdistas, intentan aplastar todo disenso y toda alternativa en los países desarrollados. Y esa socialdemocracia que son Macron y Merkel, la UE y Clinton y demás llama populismo a todo lo que no les gusta o no controlan. Yo creo que es muy sano que surjan las resistencias a esa socialdemocracia con vocación totalitaria mundialista, pero quiero que sean democráticos. Por eso no me vale como alternativa Putin porque él personalmente responde a un despotismo cruel que nada tiene que ver con una solución a mayor libertad y verdad, sino a menos. En cambio, sí aplaudo desde luego los movimientos surgidos en Hungría y Polonia y en muchos países europeos en contar de las imposiciones de Alemania, de la UE o del arrogante Macron. Y creo que también Trump es una reacción a esa arrogancia izquierdista que es ese capitalismo globalista de desprecio a las naciones y a la voluntad popular. A mí me disgustan mucho las formas de Trump, pero creo que responde a una necesidad y por supuesto lo prefiero a esa reinona corrupta y cínica de Hillary Clinton. Suelo decir en ese sentido que Trump es un “casting”, una elección de protagonista, muy imperfecto para un guion absolutamente necesario que es devolver poder y libertad a la sociedad frente a todas las inmensas tutorías y restricciones a las libertades que ha construido el sistema para actuar en beneficio de pocos.

En este sentido, y, por último, quisiera saber si ¿cree que en España la hipótesis de: “repite una mentira mil veces y se convertirá en verdad” puede estarse gestando? ¿Pasa factura en este país hacer periodismo riguroso?

España siempre suele ser el país donde los males de Europa se muestran de forma más aguda, dramática y a menudo sangrienta. En Europa occidental y en EEUU muchas universidades se han convertido en conventos del fanatismo del que salen los nuevos clérigos de la izquierda y la corrección política, intolerantes y con una superioridad moral que los legitima hasta la violencia. Los jóvenes periodistas salen de las universidades con lenguaje bolchevique y tan adoctrinados que están convencidos de que nada tienen ya que aprender porque poseen la verdad de los justos y buenos. Los periodistas en España, eso también lo cultivamos en esos países hispanos que muchas veces cuando nos atacan no saben cuánto se parecen a nosotros, tienen bando. Hoy en día es sobre todo la izquierda totalitaria o su versión suave de la corrección política socialdemócrata. Ahí se mueven todos y quien esté fuera es un extraterrestre o un fascista. Y quien no lo tenga en su trabajo y esté solo tiene que tener un especial aguante. Siempre digo que para ser libre en España hay que perder el miedo a que te llamen fascista. Algunos hemos decidido que es la única forma en que merece la pena ejercer. En aras de unas verdades que cada vez menos se atreven a articular. Sabemos que tiene su precio. Y desde luego queda claro que somos buenos pagadores.

Virginia Linares / Madrid / @VirginLinares 

Origen: Hermann Tertsch: Te amo y Te Odio – TRIANGULANDO

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Tontos 1 punto 0  -Antonio Burgos/ABC-

Al jefe de los Mozos de Escuadra lo nombran por su apellido y parece que lo están insultando: «El Mayor Trapero»

No sé si usted lo ha hallado, pero tras hartarme de mirar las fotos de los periódicos y las imágenes de los telediarios, he echado en falta en la manifestación de la Diada Independentista de Cataluña a un personaje importantísimo, que ha hecho rabona: al Tonto de la Bandera Republicana. Y me lo explico. Consideran española a la bandera de la II República y no olvidan que su Gobierno fue el que cuando proclamaron el «Estat Catalá» sin tembrarle el pulso aplicó la ley, el general Batet echó a las tropas a la calle y encarcelaron a Companys y compañía. ¡Como para sacar ahora la bandera que tan malos recuerdos puede traer al que conozca la historia de esa parte irrenunciable de España que es y debe seguir siendo Cataluña!

Aunque zahorí en el afloramiento de Tontos de la Bandera Republicana, esta ausencia septembrina se ha visto compensada por el hallazgo de muchos otros nuevos tipos de tontos. Por usar el lenguaje de la informática, serían Tontos 1 punto O, con balcones a la calle del pretendido referéndum ilegal de la fecha de ese número y esa letra. Por no entrar en los listos 1 punto 0, que también los hay a manojitos, como el jefe de los Mozos de Escuadra, a los que por cierto no sé por qué en español hemos de escribir como «mossos» a estos mocitos pintureros del tópico catalán de la independencia. Al jefe de los Mozos de Escuadra lo nombran por su cargo y apellido y parece que lo están insultando: «El Mayor Trapero». A mí me dice alguien que soy el mayor trapero y de momento le parto la cara y después ya veremos… Pero vamos con los tontos que la liada en la Diada e islas adyacentes me ha permitido hallar.

El Tonto de la Urna.- No sé por qué tanto misterio del Tonto de la Urna defendiéndola y ocultándola, si luego se verá que, como en el 9-N, ni son urnas ni son nada. Son como microondas de cartón y creo que de los chinos de los veinte duros. Y como mandan los tribunales, a la hora de recogerlas donde osen ponerlas el 1-O, lo más adecuado es que, como se trata de cartón, y el cartón lo pagan muy bien los chamarileros, las requise el mayor Trapero y los otros traperos menores y traperillos a sus órdenes; de ahí que ayer lo llamara el Fiscal Superior de Cataluña para encomendarle el trabajito. El Tonto de la Urna, además, sabe que lo suyo es el secreto mejor guardado. Quizá para que nadie le copie una chorrada tan grande como liar la que están liando por un referéndum sin fundamento legal, sin censo, sin colegios electorales y sin vergüenza. Ah, claro, la moda «sin».

El Tonto de la Papeleta.- Es la principal competencia del Tonto de la Urna. Son en cierto modo complementarios: no hay Tonto de la Urna sin Tonto de la Papeleta y viceversa. El Tonto de la Papeleta es verdaderamente 2.0 o 3.0, pues es informático total. Ha descubierto que usted mismo se puede hacer su papeleta en su casa, con la impresora del ordenador. ¿Y el que no tenga impresora? Pues que se joda, seguro que es un facha españolista. Ahora, que papeleta, papeleta, papeleta, lo que se dice papeleta, la que tiene el Gobierno del Reino de España con la que están liando entre el Tonto de la Urna, el Tonto de la Papeleta, el mayor Trapero y el del mocho de fregona en la cabeza.

Ikea es culpable.- Este no es tonto, sino más listo que el hambre que se quitaban los emigrantes andaluces que hicieron grande a Cataluña con su trabajo lejos de su tierra. Hablo de Albert Rivera. Que igual que Serrano Suñer dijo que «Rusia es culpable», ha venido a proclamar, viendo a tanto tonto de urna y papeleta: «Ikea es culpable». Dice Rivera que es el Referéndum Ikea, para montarlo uno mismo. ¡La que han montado! Todo por culpa de Ikea, con tanto anunciar el felpudo con lo de «Bienvenido a la República Independiente de mi Casa». (Cuando aquí no hay más casa que la Unidad de España, la Constitución y la Monarquía Parlamentaria).

Origen: Tontos 1 punto 0

Entre Caracas y el CIS: nadie aprende nunca nada. -F.J.Losantos/LD-

Una de las razones para crear medios de comunicación, además de ejercer el sagrado derecho a la libertad de expresión, es la comprobadísima costumbre del ser humano de no aprender nunca nada. Y en esta semana se ha podido comprobar hasta qué punto la experiencia, por trágica y cercana que sea, no sirve de nada cuando tropieza con la comodidad del juicio, abonado a la ley del mínimo esfuerzo.

Los datos del CIS que muestran la posibilidad, apuntada aquí mismo, de que el PSOE de Sánchez, o sea, el pluripsoe del plurisánchez se haya convertido en alternativa parlamentaria -y por tanto de gobierno- a Rajoy iban acompañados de una valoración ciudadana bastante más grave que la intención de voto: menos del 3% de los españoles se muestra preocupado por la situación de Cataluña. O sea, que el 97% sigue sin preocuparse por España, que es como el Titanic a punto de zarpar del puerto de Barcelona.

Rajoy triunfa al predicar la vagancia

La alarma en los medios ‘rajoyanos’ se ha centrado en lo que deberían celebrar, ya que ellos contribuyen cada día a desdramatizar con las más diversas excusas el drama nacional. Siguen el guión de la única estrategia seguida hasta ahora por el Gobierno con respecto al separatismo catalán: no pasa nada que no se arregle con el diálogo, y si no hay diálogo es lo mismo, porque nunca pasará. En realidad, ha pasado, sigue pasando y va a pasar a mayores el 1 de octubre, en realidad el 15 de Septiembre, fecha de arranque de la campaña oficial, pagada con dinero robado a todos los españoles. Sin embargo, el Gobierno ha optado por el cómodo expediente de hacer como que no pasa nada. Y una mayoría aplastante de los españoles se muestra dispuesta a pensar lo mismo, es decir, a dejar de pensar en lo molesto o desagradable. Si algo pasara, parecen decirse, el Gobierno ya habría hecho algo. Y si dice que no pasa nada, será que, en realidad, no pasa gran cosa.

Curiosamente, esa confianza en el Gobierno para negar la gravedad del problema separatista no se da al valorar una situación económica que, por muchos peros que merezca, es infinitamente mejor que la política. La mitad de los españoles piensa que la situación económica es mala o muy mala, cuando el paro ha bajado del 18% y el ritmo de crecimiento general empieza a notarse, como siempre, en la subida del precio de las viviendas. Es cierto que hay grandes lagunas en ese crecimiento, en todo caso, el mayor de la UE, pero me parece evidente que lo que se está produciendo, también en este caso, es el triunfo de un discurso oficial u oficioso sobre los datos de la realidad.

Los medios de comunicación, en manos de Rajoy pero entregados a la extrema izquierda, han instalado en los ciudadanos la idea de que, haga lo que haga, el PP no puede hacerlo bien, ni siquiera en la economía. Pero que, como dicen el PSOE y Podemos, en realidad lo de Cataluña mejoraría sólo con echar del Gobierno a Rajoy. Así que vuelve la intención de voto al PSOE porque, en realidad, en España no pasa nada. Sólo que el PP lleva ya seis años en el Poder y va siendo tiempo de echarlo, a ver si para siempre.

De confiar en Zapatero a la infame palabrería

Lo de Caracas es tan trágico, tan triste, tan grotesco, que, de no mediar la trágica historia de los cien años de comunismo (se cumplen el 7 de noviembre) que es la de una desmemoria, una cobardía, una búsqueda continua de cualquier excusa para no afrontar los hechos desagradables, podría habernos sorprendido. Por desgracia, lo que está pasando es lo que pasó en Cuba hace casi sesenta años cuando la gente decía: “aquí no puede triunfar el comunismo”. Y bendecido por el Papa, santificado por Obama y financiado por Rajoy, que perdonó al castrismo cien mil millones de euros, no sólo sigue imperando despóticamente en La Habana sino que acaba de abrir su primera narcosucursual en Caracas.

España fue la abanderada en la Unión Europea de la política de apoyo a la oposición cubana en tiempos de Aznar. Con Zapatero volvimos a los primeros tiempos de Felipe González, cuando colegueaba con el Monstruo de Birán en Tropicana, con mucha mulatona y sóngoro cosongo. Pasada la época nefasta de Morán -como la de Matutes en Aznar- Felipe se convirtió con Fernández Ordóñez en lo más parecido a un socialdemócrata, flanqueado por Semprún y otros excomunistas de tronío. Naturalmente, un personaje tan infame como ‘Zetapé’ no podía perpetrar más que infamias en Cuba. Pero abrigábamos la esperanza de que, al menos en lo de Cuba, un Gobierno del PP dejaría de abochornarnos como españoles. Ha sucedido al revés. ‘Zapatereando’ siempre, Rajoy ha hecho ‘como que… pero ná de ná’.

Hasta hace un mes, la política oficial del Gobierno con respecto a Venezuela ha sido -según confesión de Dastis– hacer lo que dijera ZP, convertido con su antiguo equipo económico en una especie de mediador comisionista para los empresarios españoles atracados por el chavismo. Esta semana, de pronto, la Moncloa ha dejado de confiar en las virtudes del diálogo que, mediante jugosas comisiones, propicia el infame Zapatero. Pero en la Unión Europea, donde España debería marcar la pauta, la desidia diplomática y el narcotráfico cubano-colombiano-venezolano han logrado evitar hasta las sanciones económicas. El colmo de la indignidad es ver a Dastis, el zapatereado, explicando ahora en sólidos artículos como el de El Mundo la deriva totalitaria del chavismo. ¡Como si fuera novedad!

Lo trágico es temer que, salvo triunfo de Uribe y creación de una guerrilla con base en Colombia, al modo de la Contra nicaragüense en los años 80 del siglo pasado, cuando ser anticomunista era vocación e incluso profesión (y no como ahora, una especie de maldición), lo que va a pasar en Venezuela es lo que Zoe Valdés ha escrito en LD esta misma semana:

“No es por predecir, aunque como cubana la experiencia me asiste, pero siento augurar que Venezuela ya se encuentra en sus últimos estertores. Se avecina el fin de ese gran país, o tal vez ya estemos asistiendo al derrumbe inevitable, lento aunque aplastante. Sí, habrá más muertos, muchos más, al igual que en Cuba, y además no quedará nada, arrasarán con la más mínima fuente de vida y de creación.

Era de esperar. Venezuela cayó en manos del castrismo de manera irreversible en 1998, cuando Hugo Chávez tomó el poder. A partir de ahí, lo que hemos visto ha sido la entrega más humillante, absoluta y totalitaria al poder de los Castro y del castrocomunismo. Y, como sabemos, todo lo que el castrismo toca lo convierte en cenizas.

Nadie hará nada. Sólo paripés. Paripés de la Unión Europea, paripés de la ONU, paripés de las diversas ONG. Paripés del gobierno estadounidense. Es comunismo, señoras y señores, y en contra el comunismo nadie mueve un dedo.

Nadie prohibirá la bandera comunista, ni los himnos comunistas, ni las feas canciones comunistas, ni los saludos comunistas, ni los discursos comunistas, ni las discriminaciones y abusos comunistas, ni los crímenes comunistas. Nadie hará absolutamente nada por condenar el comunismo, y mucho menos el castrismo.

¿Vergüenza? Todo lo contrario. Salvar el comunismo siempre ha dado ventaja y prestigioa los que se dedican a semejante bajeza. Así íbamos y así vamos.”

Por esto creamos medios de comunicación liberales, y siempre serán pocos: porque la historia de estos últimos cien años, que son los que en este 2017 cumple el comunismo, demuestra que nadie ha aprendido nunca nada.

 

Origen: Libertad Digital

Lo negro de la roja. -Antonio Burgos/ABC-

Aceptemos corrupción como animal de compañía y aceptemos La Roja como apodo de nuestra Selección Nacional de Fútbol en boca de aquellos a quienes la palabra “España” les produce una comezón extraña y a algunos, unos deseos irreprimibles de irse, naturalmente que exigiendo antes que Madrid y el resto de sus connacionales les paguemos el billete de ida. Aceptado lo de La Roja, pues, recuerdo los tiempos de Porta. ¿Se acuerdan? Bueno, pues aquella perra de cada noche radiofónica de José María García con “Pablo, Pablito, Pablete” era un juego de niños al lado de cuanto se está descubriendo en la FEF con el caso Villar. A Pablo, Pablito, Pablete nunca lo metieron en la cárcel ni se le probó nada raro ni sucio, y ahora, ya ven, lo de La Roja era bastante negro todo, según muestran los autos de inculpación y prisión.

Y, como siempre ocurre en España en los casos de esta naturaleza, resulta que esto de los tejemanejes y mangoletas de Villar en la Federación lo sabía todo el mundo. Ha pasado como con el famoso Tres por Ciento de comisión en la Generalidad de Cataluña: que no sólo todo el mundo lo sabía, que ponían la mano para las comisiones casi oficialmente establecidas y tarifadas, sino que el asunto incluso llegó al Parlamento, y nadie lo tomó en cuenta. O no lo quiso tomar. ¿Tanto reparten en estas cosas al parecer tan españolas que interesa más callar, mirar hacia otro lado y poner también la mano que actuar como al cabo de los años y casi al humo de las velas empiezan a descubrir entre la UCO, la UDEF y los jueces, poniendo “negro sobre blanco”, que se dice, cuanto andaba de boca en boca no en las lenguas de doble filo, sino en las personas bien informadas y de recto criterio y moral intachable?

Llueve sobre mojado. Lo de la familia Pujol era conocido en Cataluña entera, e incluso más abajo del Ebro, y nadie decía nada, ni le metía mano a nada. ¿Y se acuerdan de lo que ya nadie recuerda, del Caso Juan Guerra, que fue el chupinazo de esta Calle de la Estafeta de la corrupción en España? En Sevilla todo el mundo sabía que Mienmano se dedicaba a lo que se dedicaba en el despacho que le habían puesto en dependencias oficiales. Y no sólo lo sabían, sino que se lucraban muchos de los cafelitos que se servían en aquel tristemente famoso despacho, que hasta merecería una lápida de recuerdo: “En este despacho empezó oficialmente algo tan típico, tan racial y tan nuestro como la Corrupción en España”. ¿Cómo es posible que, presidente del Gobierno tras presidente del Gobierno, el Caso Villar siguiera siempre su curso, inasequible al desaliento, con los votos de las Federaciones Regionales comprados y todo el entramado bien urdido, a costa nada menos que del nombre de nuestra nación en futbolística materia? Y según he leído hasta ahora por lo investigado, lo más chocante del caso es que cuanto más gloriosos y triunfales eran los días de la Selección de Fútbol, más apaños y negocietes se tramaban en aquel despacho del incombustible y reelegidísimo señor Villar, contra el que no tengo nada hasta que la Justicia lo condene, pero que me duele el daño que le ha hecho a la llamada Marca España. Sí, la Selección, la Roja, el Mundial, Sudáfrica, eran hitos de esa Marca España que resulta que llevaba por debajo toda una trama de traficantes de influencias y de algo más que influencias. Toda España orgullosa de su Selección de Fútbol, y algunos haciendo los grandes negocios fraudulentos a costa del propio nombre de la nación, que era el que llevaban a jugar amistosos, de aquella manera que dijimos, a Corea del Sur, a Colombia, a México, para exprimir al máximo en personal provecho el prestigio de la Marca España. Me niego a pensar que la Marca España sea la corrupción. Pero me extraña que siempre tarden tantos años en llegar a los tribunales las mangoletas que son clamorosa vox populi.

Ver artículo original:

La tiranía de la minoría. -Santiago Navajas/LD-

Madison, Tocqueville y otros pensadores liberales advirtieron constantemente contra la posible degeneración de la democracia en “tiranía de la mayoría”. Por eso insistieron en que al principio regulativo de la mayoría se opusiera el principio limitativo del respeto a los derechos de las minorías. A tal fin se crearon mecanismos de checks and balances, para que ningún aspirante a dictador elegido democráticamente pudiera propasarse. Gracias a ello Donald Trump no está haciendo demasiado daño. Parafraseando a Augusto Monterroso, cada vez que despierta el presidente norteamericano, desespera de que la separación de poderes siga estando allí. Precisamente por no tener ese sistema institucional liberal, Venezuela y Turquía se están despeñando por el abismo de la tiranía de la mayoría bajo la égida carismática de Maduro y Erdogan.

Sin embargo, en Estados Unidos lo que se está propagando es el virus de la tiranía de la minoría, en virtud de la cual determinadas facciones se arrogan el poder de censurar y violentar a cualquiera que no se doblegue ante sus dogmas ideológicos. Una vez más, ha ocurrido en las universidades norteamericanas que un intelectual perteneciente al ala conservadora ha sido boicoteado salvajemente por grupos vinculados al ya habitual frente popular formado por ultraizquierdistas, feministas de género y victimistas raciales.

Heather MacDonald había sido invitada a Claremont College a presentar su último libro, donde rebate la tesis dominante en la izquierda política y cultural de que los policías norteamericanos son un peligro y una amenaza para la comunidad negra. Por el contrario, sostiene MacDonald, son los criminales la más grande amenaza para la mayor parte de los negros norteamericanos, que tienen en los policías a sus mejores aliados contra la anomia que amenaza sus barrios y distritos.

Como cualquier otra, una tesis discutida y discutible. Pero precisamente para eso están los debates públicos, para que se expongan las razones y evidencias disponibles de las diversas conjeturas contrapuestas, de manera que del choque dialéctico de puntos de vista divergentes pueda surgir un consenso informado o una disparidad respetuosa. Sin embargo, los estudiantes protofascistas enfundados en camisetas del Che Guevara impidieron violentamente el acceso al recinto donde se iba a celebrar el acto y MacDonald no tuvo más remedio, bendita tecnología, que exponer sus ideas a través de internet.

El presidente de Claremont defendió el derecho de MacDonald a hablar porque “nuestra misión se funda sobre el descubrimiento de la verdad, el desarrollo colaborativo y la mejora de la sociedad”. Esta frase es el equivalente hoy en día en una universidad norteamericana, y en gran parte de las facultades de Letras españoles, a mostrar unos crucifijos en el castillo de Drácula. Rápidamente los endemoniados (en el sentido de Dostoievski: fanáticos nihilistas al borde de un ataque de bilis) estudiantes tacharon la “búsqueda de la verdad” y la “pretensión de objetividad” como cosas de “supremacistas blancos”, reconociendo implícitamente su visión racista de la sociedad humana y una indigencia intelectual que les lleva a rechazar la verdad y la objetividad porque de otra forma tendrían que trabajar algo para conseguirlas, aunque solo fuera tomando notas de lo que dice el conferenciante de turno para luego tratar de rebatirlo tomando la palabra en lugar de un bate de béisbol o un cóctel molotov.

El recientemente fallecido Giovanni Sartori nos advirtió en La sociedad multiétnica contra los que tratan de destruir la sociedad abierta popperiana y hayekiana aprovechándose de la elasticidad de la tolerancia para imponer sus métodos violentos. La sociedad abierta liberal no se basa, defiende el politólogo italiano, ni en el conflicto, como quisiera un nazi como Carl Schmitt cabalgando la contradicción amigo-enemigo, ni en el consenso, como quisiera un apaciguador al estilo de Rodríguez Zapatero con su alianza de civilizaciones, sino en “la dialéctica del disentir”, consistente en un debatir que incorpora al mismo tiempo el conflicto y el consenso. Pero todo ello de acuerdo a unas reglas-de-la-tolerancia que consisten en proporcionar razones, no dañar al contrario y la reciprocidad (no hacer lo que no te gustaría que te hicieran).

Por el contrario, los estudiantes intolerantes que componen el núcleo del movimiento políticamente correcto (que en circunstancias parecidas en Alemania fueron catalogados por Jürgen Habermas como “fascistas de izquierdas”) deberían haber sido automáticamente expulsados de la universidad (aunque fuese por un mes, como niños traviesos de primaria) y llevados ante la Justicia (para depurar posibles responsabilidades penales. Al fin y al cabo, las universidades no son guarderías). En lugar de ello, la pasividad de las autoridades es otro palmario ejemplo de cómo la doctrina de la sociedad multicultural, basada en la intolerancia política y el puritanismo moral, ha ido poco a poco capturando a la izquierda, debilitándola como hace la hiedra con el árbol al que trepa.

Frente a la sociedad multicolor que reivindica el liberalismo, los estudiantes políticamente correctos promueven grisáceas facciones que únicamente buscan la conquista de puestos desde los que detentar el poder y entronizar el odio (de clase, de género, de raza, de religión), para así aplastar al disidente en nombre de cualquier supuesta superioridad cultural. En este sentido, se ha producido en Twitter una rocambolesca discusión entre feministas negras contra feministas blancas en la que las negras enrostraban a las blancas que ellas eran más víctimas porque al victimismo de género sumaban el racial. Y las blancas callaban avergonzadas por su herencia de privilegiadas. Siempre habrá una minoría más minoritaria, hasta que, de minoría en minoría, se llegue a la minoría definitiva y descubran al individuo de carne y hueso como minoría absoluta. Quizás en ese momento descubran la objetividad, ya sin cursivas, y se hagan liberales: individualistas, tolerantes y más amigos de la esplendorosa verdad que de sus narcisistas ombligos.

Pero el auténtico peligro no reside en los terroristas universitarios sino en nosotros mismos. He visto cómo unos pocos violentos eran capaces de reventar actos donde nadie se atrevía a plantar cara. Donde el recurso a la fuerza en defensa propia era descartado por una prudencia que encubría realmente una cobardía. Si malo es que unos grupos de intolerantes se hagan con el control de los campus, peor resulta que las autoridades de los mismos sean incapaces de garantizar el orden y la libertad de expresión de los censurados.

Lo que está en juego es la continuidad de la tradición ilustrada en Occidente. La Ilustración fue ese movimiento que situaba el foco de la acción y la esencia humana en la racionalidad. Para ello se opuso tanto a los tradicionalistas del absolutismo teocrático como a los románticos que vinieron a continuación. Para los ilustrados, hay teorías que se pueden rebatir mediante hechos. Sin embargo, para los tradicionalistas lo que hay son dogmas inasequibles al razonamiento. Por otro lado, para las tribus románticas, del comunitarismo al feminismo de género pasando por los victimistas raciales, hay sentimientos e instintos grupales impugnables mediante pruebas. Desde el dogma y desde el sentimiento cabe censurar a todos aquellos que se opongan a ellos. Si durante mucho tiempo ambos enemigos de la verdad y la objetividad, de la libertad y de la tolerancia, estuvieron a la par en su asalto a la razón, hoy es la extrema izquierda académica –a través de todas las derivadas del posmodernimo estructuralista– la que está convirtiendo la universidad en una cheka, la ciencia en ideología y los debates en sermones adoctrinadores.

Origen: Club de Libertad Digital

Una jura ¡de bandera! -Antonio Burgos/El Recuadro-ABC-

Si corren malos tiempos para la lírica nacional de España, para la épica militar de sus Fuerzas Armadas ni te cuento. Por eso tuvo mucho más mérito y significado, (“hondo calado y largo recorrido”, que se dice en Tertulianés), la multitudinaria jura de bandera de más de 2.000 civiles en la Plaza de España de Sevilla, sede del Cuartel General de la Fuerza Terrestre, que se escribe así pero se sigue pronunciando “Capitanía General”.

¿Usted no ha escuchado decir que hay toros de bandera? Yo he visto muchos. Salen de los chiqueros y son aplaudidos porque tienen “mucha plaza”, como dicen sus abnegados ganaderos criadores, que les cuesta su dinero conservar miles hectáreas de dehesa en toda su grandeza ecológica, como un inmenso Doñana sin gastar un duro de los contribuyentes, sino que las mantienen ellos de su bolsillo, con su afición. Esos son los toros de bandera. Pero es que también hay señoras de bandera. Y si no señalo a ninguna es porque no quiero levantar la envidia ni la susceptibilidad de muchas señoras que me leen, todas las cuales para mí, por ese solo generoso hecho, son absolutamente todas mujeres de bandera.

Pues como toros y señoras de bandera, ayer hubo en Sevilla una jura de bandera…¡de bandera! Excelente en su clase. Única. Emocionante. Una más que necesaria y conveniente “Convidá a Patria” en los tiempos que corren. En esta España donde tantos agravios y ofensas recibe la enseña nacional que a todos nos representa, empezando por la legalidad constitucional y la grandeza de la Patria, más de 2.000 civiles juraron bandera en Sevilla, incluida la Centuria de los Armaos de la Macarena. Lo que me aseguran que marca un récord de participación de paisanos que respondieran a la pregunta de vellos de punta: “¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?”.

Ya sé: dirán que todo esto es facha. Pues mire usted, esa jura de bandera… ¡de bandera! se hizo Sevilla precisamente porque a más de 2.000 españoles les dio la gana jurar fidelidad a su Patria, España, y a nuestra Historia en común. ¿Passssa algo? Y no eran fachas, sino que querían demostrar, sin la vergüenza y cobardía al uso que tanta rentabilidad da a tantos, el orgullo de amar a su Patria y a los valores que representa su Bandera. ¿Passssa algo? Y todos se pusieron sus mejores galas para besar la sagrada bandera, que nada menos que eran nueve: del Tercio Duque de Alba, Segundo de la Legión; del Tercio Don Juan de Austria, Tercero de la Legión; del Tercio Alejandro Farnesio, Cuarto de la Legión; de la Brigada Paracaidista; del Regimiento de Infantería La Reina; del Regimiento de Infantería Córdoba; del Grupo de Regulares de Ceuta; del Regimiento de Guerra Electrónica 32 y de la Agrupación de Apoyo Logístico 21, ¿será por banderas que jurar?

Estos más de 2.000 españoles sienten nuestras tradiciones, costumbres y lengua; y como propio lo que han hecho antes otros españoles por nosotros y nuestra heroica Historia. Y no se avergüenza de ello. ¿Passssa algo? Juraron el compromiso de servir a España desde “cualquier estamento de la sociedad y cualquier trabajo”. Dieron el beso, máxima expresión de amor para con los semejantes, con el resto de los ciudadanos de “toda” España, y subrayo “toda”. Y se lo dieron a las Banderas herederas de la gloria que otros ganaron para España. Aunque corren malos tiempos para la lírica nacional de España, ayer corrieron vientos de emoción y grandeza para la épica militar de nuestra Patria. (Si servidor no lo hizo es porque, viejo guripa que ya lo hizo orgullosamente en la Topográfica, me dijeron que allí no daban quince días de permiso de jura de bandera.)

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