El temerario alcalde de Tubinga. -Hermann Tertsch/ABC-

Alcalde

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Los hilos de Luis del Pino: Antonio Maestre, el tan falso periodista como documentalista podemita, y Venezuela – La Paseata

Ayer, publicaba un tuit que considero interesante comentar. Me refiero a estas palabras que añadió al compartir un vídeo: ¿A esto la prensa patria no le llama atentado terrorista?

Pregunta Antonio Maestre si esa acción contra la policía venezolana no es terrorismo. Yo le respondo: ¡Pues claro que lo es!

Ante las evidencias palmarias de continuas violaciones de los DD.HH. por parte de la dictadura venezolana, el último argumento de sus (cada vez más escasos) defensores consiste en justificar la represión del gobierno recurriendo a una supuesta violencia opositora.

Pregunta  Antonio Maestre si esa acción contra la policía venezolana no es terrorismo. Yo le respondo: ¡Pues claro que lo es! Claro que ha habido policías asesinados durante esta oleada de protestas y la de 2014! Y cada uno de esos asesinatos ES terrorismo. Y el que haya habido MUCHÍSIMOS más manifestantes asesinados que policías no hace que un atentado contra un policía deje de ser terrorismo. Pero la cuestión no es esa, Antonio Maestre, y usted lo sabe. La verdadera cuestión es cuál es la respuesta del ESTADO a esos hechos. En un estado de derecho, si alguien atenta contra un policía, ese alguien (y solo ese alguien) DEBE ser castigado por un juez. Un estado democrático de derecho NO PUEDE usar la violencia contra quienes no son responsables directos de un delito. Un estado democrático de derecho NO PUEDE torturar ni siquiera a los que sean terroristas confesos.

Un estado democrático de derecho NO PUEDE castigar a ningún delincuente (ni siquiera terrorista) sin que un juez determine que es culpable. Por tanto, no existe justificación ninguna, Antonio Maestre, para que la policía venezolana dispare a quemarropa a manifestantes desarmados. Ni para que torture a detenidos. Ni para que les niegue el habeas corpus. Ni para que efectúe detenciones arbitrarias. Ni para que envíe gángsteres armados (los colectivos) a dispersar manifestaciones a tiros. Ni para que mate a balazos a niños de 15 años.

Así que le respondo, Antonio Maestre: sí, lo que usted refleja en ese vídeo ES terrorismo. Pero no hace menos asqueroso al criminal Maduro.

 

Origen: Los hilos de Luis del Pino: Antonio Maestre, el tan falso periodista como documentalista podemita, y Venezuela – La Paseata

Venezuela será la tumba de Podemos. -Santiago Navajas/LD- 

El golpe de Maduro pone de manifiesto los mecanismos autoritarios que subyacen al populismo defendido por el partido de Pablo Iglesias.

Venezuela está en medio de una tormenta perfecta. Y no, no tiene que ver con el cambio climático sino con la combinación de la trampa de los recursos naturales y la estafa del socialismo del siglo XXI. Que es como decir el fraude económico unido a la miseria política. Si un país es rico en petróleo pero es pobre en instituciones democráticas, entonces está abocado a que la clase dominante caiga en una corrupción galopante. Puede ser que este robo institucional se produzca en nombre de un sistema retrógrado, por ejemplo las teocracias islamistas de Irán o Arabia Saudí, o de una ideología reactiva, el socialismo populista de Venezuela. Pero da igual que sean fachas o rojos. Cuando una élite se apropia de la riqueza nacional, impide el desarrollo económico y tecnológico autónomo e impone una dictadura supuestamente legitimada en Alá o en Simón Bolívar, tu país, que diría Vargas Llosa, se jode. Vale la pena recordar el inicio de Conversación en La Catedral del Premio Nobel hispano-peruano en estos tiempos de zozobra venezolana

Desde la puerta de La Crónica Santiago mira la avenida Tacna, sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris. ¿En qué momento se había jodido el Perú? Los canillitas merodean entre los vehículos detenidos por el semáforo de Wilson voceando los diarios de la tarde y él echa a andar, despacio, hacia la Colmena. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, va escoltado por transeúntes que avanzan, también, hacia la Plaza San Martín. Él era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento. Piensa: ¿en cuál? Frente al Hotel Crillón un perro viene a lamerle los pies: no vayas a estar rabioso, fuera de aquí. El Perú jodido, piensa, Carlitos jodido, todos jodidos. Piensa: no hay solución. Ve una larga cola en el paradero de los colectivos a Miraflores, cruza la Plaza y ahí está Norwin, hola hermano, en una mesa del Bar Zela, siéntate Zavalita, manoseando un chilcano y haciéndose lustrar los zapatos, le invitaba un trago. No parece borracho todavía y Santiago se sienta, indica al lustrabotas que también le lustre los zapatos a él. Listo jefe, ahoritita jefe, se los dejaría como espejos, jefe.

Pero Venezuela no estaba destinada a ser el Estado fallido en el que finalmente se ha convertido, devastado por una guerra civil en estado larvario. Del mismo modo que el Brasil del Partido de los Trabajadores de Lula da Silva o la Argentina peronista de los Kirchner, la Venezuela socialista de Chávez-Maduro se ha constituido en un Estado-buitre, basado en la corrupción institucional de unos dirigentes que usan la violencia como herramienta política, la corrupción como forma de conseguir adhesiones y la demonización del adversario para destruir cualquier oposición.

Volvamos a la trampa de los recursos naturales. Dado que el petróleo coloca todo el poder económico en manos de un Gobierno todopoderoso –que actúa sin la capacidad de poner límites de un mercado eficiente, competitivo e inclusivo–, la tendencia hacia la dictadura es casi irresistible. Y quien tiene todo el poder económico aspira a tener todo el poder político. De ahí la pretensión de Nicolás Maduro de dotarse de una Asamblea Constitutiva a su imagen y semejanza (una imagen patética y una semejanza ridícula).

Cien años después de la toma del poder por Lenin dando un golpe de Estado contra la democracia rusa, Nicolás Maduro trata de imitar a los bolcheviques, a los que podría parafrasear con el lema “Todo el poder para los chavistas”. Del mismo modo que los sóviets eran consejos de trabajadores controlados por la facción leninista, el triunfo de “los chavistas” significaría consagrar un régimen de partido único en Venezuela. Porque, al igual que Lenin sabía que jamás ganaría unas elecciones libres, de ahí su toma del poder mediante la violencia, Maduro comprende que en unas elecciones liberales sería barrido por las urnas. Y una vez que no controlase el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, su destino sería el de Lula da Silva, hasta hace poco otro referente del socialismo tercermundista: la condena por corrupción.

Pero Leopoldo López, el líder opositor contra Maduro, no es Kerenski, el débil líder de la incipiente democracia rusa que no tuvo el valor y la fuerza para oponerse al primigenio dictador comunista. Ni la situación internacional implica dejar abandonado a su suerte al pueblo venezolano. Cabe esperar que la firmeza que demostró Obama contra los tiranozuelos bolivarianos se multiplique con Trump, alguien que ya ha demostrado con su apoyo a Taiwán y a Miami que no teme la presión externa de los dictadores de extrema izquierda ni la interna de la doctrina del apaciguamiento.

Se conoce como el efecto Streisand el intento de censura que resulta contraproducente porque finalmente la información que se pretendía ocultar acaba recibiendo mayor publicidad de la que habría tenido si no se hubiese tratado de acallar. Un ejemplo reciente de dicho efecto ha sido la condena a Hermann Tertsch por el artículo que escribió sobre el abuelo de Pablo Iglesias, que finalmente ha conseguido que sea mucho más leído de lo que habría sido en caso de no irrumpir el juez. Nunca una victoria en sede judicial fue más pírrica. El poder de las redes sociales también se manifiesta en que el autogolpe de Estado que está tratando de dar Nicolás Maduro puede terminar siendo la tumba de Podemos, porque pone de manifiesto los mecanismos autoritarios que subyacen al populismo defendido por el partido de Pablo Iglesias, cuyo “compromiso democrático” apoya a sistemas que se autocalifican de “repúblicas populares” al estilo de la misma Venezuela, Armenia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Nicaragua, Corea del Norte, Rusia, Sudán, Siria o Zimbabue.

El golpe de Estado de Lenin corrió como la pólvora entre la élite intelectual y cobró rápidamente forma de mito y dogma, lo que permitió que durante decenas de años los intelectuales ocultasen y favorecieran los crímenes en nombre del comunismo. Pero, cien años después, el poder de los medios está mucho más repartido y es imposible la creación de un intelectual orgánico como pretendía Antonio Gramsci para manipular a las masas. Tenemos un caso paradigmático en el hecho de que la mayor parte de los jóvenes españoles consideran a Amancio Ortega un referente para su futuro profesional, a pesar de las campañas que en su contra han organizado desde la extrema izquierda mediática. Por todo ello, cabe ser ciertamente optimista, aunque de manera moderada, tanto sobre el futuro democrático de Venezuela como sobre las aspiraciones electorales de Podemos. Cuanto mayor el primero, peores las segundas. Pronto, Maduro seguirá los pasos de sus admirados Lenin y Chávez: le espera el embalsamiento político (metafórico) y el juicio severo de la Historia (literal).

Origen: Libertad Digital

Juana Rivas no está en mi casa. -Daniel R. Herrera/LD-

El feminismo moderno es tan descaradamente mentiroso que sus cruzadas deben esconderse bajo la apariencia de defender algo en los que todos estemos de acuerdo.

Tenemos otra campaña feminista en marcha. Naturalmente, no se presenta como tal. El feminismo moderno es tan descaradamente sexista, mentiroso y manipulador que sus cruzadas deben esconderse bajo la apariencia de defender algo en los que todos estemos de acuerdo. Como a una víctima real de malos tratos teniendo que arriesgar su vida y su futuro por el bien de sus hijos. Con un marido italiano ya condenado en 2009, del que tuvo que huir el año pasado por su bien y el de su prole. ¿Cómo no simpatizar con esta compatriota, y no con un extranjero que ni siquiera es presunto? Lo malo es que, por lo que realmente sabemos, igualmente podría tratarse de una aprovechada –por no decir algo más fuerte– que está empleando las injustas leyes españolas para dejar a unos hijos sin padre.

Juana Rivas y Francesco Arcuri llevaban juntos cuatro años y tenían un hijo. En 2009 la granadina sufrió una lesión leve en la mano y lo denunció por ello. Él asegura que fue una pelea y que intentaba evitar que le rompiera sus cosas. Después de aquella condena, sin juicio, por conformidad de un marido aconsejado por un abogado que conocía demasiado bien cómo son las leyes y tribunales de excepción que nos hemos dado, volvieron a vivir juntos y en 2014 tuvieron otro hijo. Ya no vivían en la Granada de ella, sino en la Italia de él. Hasta que en mayo de 2016 se llevó a los niños a pasar unas vacaciones en España que se transformaron en una estancia definitiva. Una vez aquí volvió a denunciarle por maltrato. Él la denunció por secuestro. Ella ha desaparecido con los hijos, protegida por “redes feministas clandestinas”.

Estos datos desnudos pueden encajarse en dos historias completamente distintas. Una, la que se nos ha vendido, es la de una madre coraje que está dispuesta a ir a la cárcel por secuestrar a sus hijos con tal de que no tengan que convivir ni un segundo con un padre violento y maltratador. Otra, la de una mujer que cuando se ha hartado de la convivencia conyugal ha tirado por la calle de en medio, tanto la primera vez, cuando lo denunció para volver con él poco después, como ahora, cuando se ha llevado a sus hijos.

No está en mi mano saber cuál es la historia que mejor refleja lo que ha pasado entre Juana y Francesco durante los últimos doce años. Pero tampoco en la de quienes se han abalanzado sobre el caso para hacer propaganda política, entre ellos el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tan proclive por otra parte a refugiarse en la presunción de inocencia cuando los presuntos delitos caían más cerca de casa. Nadie salvo los implicados sabe cuál es la verdad, y es obvio que ninguno de los dos va a renunciar a sus hijos e ir a la cárcel voluntariamente, así que es posible que nunca la sepamos.

Al final, lo que se persigue con la publicidad que se está dando a este caso es muy evidente. Que un señor al que denuncien por maltrato no pueda volver a ver a sus hijos jamás. “Que no vuelva a ocurrir que un padre condenado en firme por malos tratos pueda tener luego el disfrute de sus hijos en cualquiera de los formatos posibles”, ha dicho Carmen Calvo, exministra y encargada de la cosa feminista en el PSOE. Los adalides de la reinserción han encontrado su kriptonita no en los terroristas o los violadores de niños, sino en un italiano condenado a tres meses que nunca ingresó en prisión. Terminará pasando que cada vez más hombres opten por alejarse del riesgo cada vez mayor que supone tener una familia, como ya está sucediendo en Estados Unidos, y entonces llegará el llanto y el rechinar de dientes. Al menos en la gente normal. El feminismo moderno nunca ha querido otra cosa.

 

Origen: Libertad Digital

La vergonzosa sentencia contra Hermann Tertsch -F.J.Losantos/LD-

Estamos en manos de unos jueces que no aplican la ley sino que labran su futuro mediante sentencias.

Un juzgado de Zamora ha condenado a Hermann Tertsch por publicar datos ciertos, gravísimos y de indudable interés público, sobre la actividad criminal del abuelo de Pablo Iglesias, aspirante a la Presidencia del Gobierno, durante la guerra civil. Lo hace tras aterrizar allí, en lo que diríase un alzamiento de bienes jurídicamente protegibles como el de la libertad de expresión (artículo 20 de la Constitución), una denuncia del padre de Pablo Iglesias, ex-terrorista del FRAP, que siente mancillado su honor, o el de su padre o el de su hijo. Y la condena es a pagar 10.000 euros, a las costas del juicio por despeje a la zamorana de la denuncia –con el codo las mandaba lejos Ricardo Zamora- y, atención, a borrar el artículo de la hemeroteca de ABC. Me parece todo ello, sobre todo lo último, un alarde tan arbitrariamente liberticida, tan opuesto a la letra y al espíritu de la Constitución, que sólo la cobardía de un periodismo de corrala, palmeros y agradaores dejará de ver en ello una agresión brutal. Otra más que agradecer a la Dinastía Iglesias.

Los hechos de que escribe Hermann

Como la famosa Ley de Memoria Histórica busca, sobre todo, borrar los crímenes cometidos por el bando y las bandas del Frente Popular, nada es más urgente que recordar los hechos, como ayer, respaldando a Ramón Pérez Maura y al ABC, que recurrirá la sentencia, hacía en El Mundo Santiago González.

Hermann no inventó nada. Esto se publicó un año antes, citando a lagaceta.es, el 7-2-2015, en Villafranca hoy, de donde era el tristemente célebre papá del papá del que pretende convertir a España en Venezuela:

“El abuelo villafranqués de Pablo Iglesias fue juzgado por hacer sacas en el Madrid republicano”

Y extrae algunos fragmentos de la declaración judicial de una víctima del Terror Rojo:

En la declaración de María Ceballos Zuñiga y Solís, marquesa viuda de San Fernando, natural de la localidad de Villafranca de los Barros igual que Manuel Iglesias, el abuelo de Pablo Iglesias, estaba en la partida de milicianos que el 7 de noviembre de 1936 detuvo a su marido, Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, Marqués de San Fernando, y a su hermano, Pedro Ceballos. Ambos fueron entregados a la checa de milicias situada en la calle Serrano 43 y fusilados en la Pradera de San Isidro.

Junto al abuelo de Pablo Iglesias estaban, según refieren varias de las declaraciones de implicados y testigos, Ángel Medel Larrea, Manuel Carreiro “el Chaparro”, Jesús Yuste ‘el Cojo de los Molletes’, Antonio Delgado ‘el Hornachego’ y otros dos milicianos de los que solamente se conoce el apodo ‘el Vinagre’ y ‘el Ojo de Perdiz’.

Al día siguiente de la detención fueron varios los empleados y vecinos de la casa de la calle del Prado número 20 los que fueron a pedir explicaciones a Manuel Iglesias, al que conocían los marqueses por ser de la misma localidad. Los testigos son claros en su declaración y explican que el abuelo del líder de Podemos les dijo que no le molestaran más, que “lo habían fusilado en la Pradera del Santo”.

¿Niega estos hechos la sentencia zamorana? No, se acoge a una excusa técnica de Iglesias II: que Iglesias I, el chequista, fue condenado a 30 años por rebelión militar y no por los crímenes cometidos junto a su cuadrilla, denunciados y respaldados por testigos. ¿Y por qué no denunció Iglesias II a lagaceta.es ni a Villafranca hoy, sino, tiempo después, a Hermann Tertsch y al ABC? Pues porque no se trata de defender el honor, si honor tuviera el delito, sino para meter miedo a los críticos de Iglesias III.

El monstruo de Sorayenstein ya manda en los juzgados

Esta semana hemos asistido a un esperpento judicial que demuestra hasta qué punto el monstruo de Sorayenstein, o sea, los podemitas togados, se han convertido en un monstruo incontrolable, como el de Frankenstein. Rajoy fue obligado a declarar, de forma clarísimamente ilegítima, cuando esa misma sala admite que hasta los etarras declaren por videoconferencia.

Ilegítima fue la llamada, ilegal la colocación del testigo, que si no es togado no puede ocupar un lugar en el estrado, delictivas las declaraciones del testigo, que mintió por toda la barba, y delictuosa cuanto defectuosa la actuación de los abogados del PSOE, que facilitaron a Pedro y Pablo III el rasgado de vestiduras por los extremos a que ha llegado España. ¡Y tanto!

Pero lo peor de lo mucho malo que pasa en España es la corrupción generalizada de la Justicia. No sólo contra el PP, que lo merece por infame y traidor a sus promesas de independencia y pulcritud judicial, sino contra las libertades cívicas de todos los españoles, que estamos en manos de unos jueces que no aplican la ley sino que labran su futuro mediante sentencias.

Que un juez se atreva a decir, tras multarlo por un tecnicismo, que hay que borrar el artículo de un periodista que ha relatado unos hechos de enorme gravedad y que los Iglesias pretenden ocultar a la opinión pública, es el acabose de la Ley de venganza Histórica, es la Orden de Desmemoria para la nación española. Y sin ánimo de molestar a Su Señoría pero sí de defender el sagrado derecho cívico a saber la verdad y decirla, suscribo, de la cruz a la raya, el artículo de Santiago González y éste de Pérez Maura:

No callaremos

Malos tiempos para la libertad. Se derrumba la Venezuela de Pablo Iglesias y los suyos, mas ellos siguen empleando aquí los tribunales para actuar con un rigor inimaginable en los lugares en los que gobiernan aquellos a quienes han aleccionado las gentes de Podemos. El juzgado de Primera Instancia Nº 3 de Zamora ha condenado a mi colega y amigo Hermann Tertsch por la publicación en la Tercera de ABC el 17 de febrero de 2016 del artículo El abuelo de Pablo. Se le impone una indemnización de 12.000 euros al padre del secretario general de Podemos. La razón de ello es que en aquel artículo Tertsch afirmaba, recogiendo lo ya aparecido en otras publicaciones a las que nadie ha demandado, que Manuel Iglesias Ramírez, abuelo de Pablo Iglesias, fue condenado a muerte por la desaparición y el asesinato en noviembre de 1936 del marqués de San Fernando y su cuñado Pedro Ceballos, tras la saca perpetrada en su domicilio.

La sentencia no niega que Iglesias participara en esa saca con el Chaparro, el Hornachego, el Vinagre, el Ojo de Perdiz y el Cojo de los Molletes. Pero sí niega que él asesinara a las dos víctimas pues la investigación sobre la saca fue “archivada provisionalmente” e Iglesias fue condenado a muerte por rebelión militar. Pena, que como explicaba Tertsch en su artículo, le fue conmutada por 30 años de prisión de los que, ya se sabe lo de la dureza del franquismo, sólo cumplió cinco.

Ha sido ésta una causa verdaderamente extraña. Primero porque el padre del secretario general de Podemos presentó su demanda en los juzgados de Madrid, como es lógico por ser esta ciudad la sede de ABC y, sorprendentemente, el tribunal declaró su “incompetencia territorial” y lo despachó a Zamora, residencia del demandante al que no se le debía haber ocurrido acudir directamente al juzgado allí. Después, el día de la vista oral, el 19 de abril de 2017, se decidió celebrar la vista a puerta cerrada. La sentencia no aclara si el motivo de expulsar al público –sin que hubiera habido ningún incidente- fue por proteger el supuestamente ya mellado honor de la familia Iglesias o porque la libertad de información no es un bien protegible cuando se juzga a periodistas.

Al fin la sentencia conocida ahora condena a Tertsch a pagar la indemnización referida y los costes del proceso y “a retirar a su costa de la web y del caché el artículo referido”. No entraré en lo del caché, porque en el diccionario de la Real Academia Española no hay más que dos acepciones de “caché”: la cotización de un artista y la distinción o elegancia de una persona. Y como el pobre Tertsch tenga que hacerse cargo de la distinción y elegancia de la familia Iglesias le aconsejo que opte por pedir conmutar la pena por una de cárcel.

En cuanto a lo de retirar el artículo de la web, aquí ya hemos llegado a la censura más absoluta, una que supera lo que vemos en Venezuela. ABC es un diario publicado en papel. Los diarios en papel tienen una hemeroteca que sólo se censura en regímenes como el de la fenecida Unión Soviética. Esa hemeroteca de ABC, todas las páginas publicadas desde el 1 de enero de 1903, pueden ser vistas por cualquiera en http://hemeroteca.abc.es. Ahora el juzgado de Zamora pretende eliminar de la hemeroteca digital el artículo de Tertsch. Y supongo que después irá a la Biblioteca Nacional y también censurará allí nuestras páginas cortando esa Tercera con una cuchilla. Ni Chávez se atrevería a tanto. Llegaremos a volver a publicar portadas con el titular “Este número está visado por la censura” como la aparecida el 16 de octubre de 1935.

Ellos lo tienen claro. No pararán hasta que nos callen. Pero no callaremos.

Hágase a la idea, Señoría. Y avergüéncese el justiciable Rajoy del monstruo que ha creado y que infama la política española. Es su criatura.

Origen: Libertad Digital

La democracia solo es el instrumento perfecto para que funcione bien el negocio de los partidos políticos – Alerta Digital

 

Por José L. Román.- A nadie debe sorprender, cuando se cumplen cuarenta años de las primeras elecciones de esta democracia, que estamos regidos por una dictadura democrática liberal que no es otra cosa que el instrumento perfecto para que funcione el negocio de los partidos políticos subvencionados por el Estado, que constituyen el cauce a través del cual puede llegar a la presidencia del gobierno cualquier iletrado e incapaz, o a obtener acta de diputado hasta un terrorista convicto.

Los partidos son máquinas electorales fabricadas para la conquista del voto a cualquier precio. Si los votos consiguen el poder y los votos se consiguen con dinero, cualquier tipo de financiación vale: la que se obtiene de los presupuestos del Estado, sin respeto a la conciencia y al bolsillo del contribuyente; la que se recibe del exterior; y la que se obtiene por vía deshonesta como hemos podido comprobar con los múltiples casos de corrupción para la financiación de los mismos.

Los dirigentes de Podemos han hecho de la política un lucrativo medio de vida.

Los partidos se transforman, pasan de ser núcleos ideológicos a centros de interés. De Pablo Iglesias (1850-1925) a Felipe González media un abismo. De José María Gil Robles (1898-1980) a José María Aznar tres cuartos de lo mismo. Pablo Iglesias no habría afirmado nunca que el capitalismo es el menos malo de los sistemas económicos, y José María Gil Robles no habría jamás afirmado que mantendría vigente la “ley del aborto”.

El PSOE de Andalucía ha creado una de las principales redes clientelares de Europa. En la imagen, Griñán y Chávez, dos de sus exlíderes

Los partidos que no obtienen mayorías absolutas acuden al pacto sistemático, y para ello, abdican de lo que sea preciso. El socialismo español, por ejemplo, ha pactado repetidamente con la derecha conservadora separatista, y viceversa, con el resultado final que todos conocemos.

Esos partidos que dicen representar al pueblo, y de un modo especial sus cuadros dirigentes, cuando tienen en sus manos los resortes del poder, olvidan a ese pueblo y se ponen al servicio de las fuerzas internacionales o de los grupos de presión, como ocurrió por ejemplo con la entrada sin cautelas en el Mercado Común Europeo primero, y en la Unión Europea y la moneda única, para lo que hubo que sacrificar nuestra industria pesada, naval, textil, del curtido y del juguete, asumir sanciones por la producción de leche, permanecer con las manos atadas para negociar los tratados de pesca, y hasta la obligación de arrancar vides y olivos, piezas claves de nuestra riqueza nacional.

Los partidos son entes artificiales, y en ocasiones “contra natura”; su desprestigio lo ponen de relieve, no solo la abstención abrumadora en los comicios, sino la oleada de indignación que provocan cuando en periodos de crisis, sus representantes sentados en las instituciones han sido los únicos intocables a la hora de los recortes. No es de extrañar por tanto, que una parte mayoritaria del pueblo, sobre todo la que no lastra favores de ningún partido ni vive de la política, y que se mantiene únicamente de su trabajo diario, sea la que ha visto en los partidos el fraude de la libertad por autoerigirse como medios de lucha a los que se debe idolatrar.

Albert Rivera, o cómo pasar de ser un “don nadie” a participar en las reuniones de Bilderberg.

Si la libertad se concibe únicamente como un fin, como un absoluto, que ha de girar como una veleta que mueven los vendavales de la pasión o del capricho, entonces, el hombre enloquece y la sociedad se torna anárquica. La libertad, en ese caso, deja de serlo, tal y como ocurre en las democracias liberales, y acaban convertidas en democracias liberticidas.

Hecha la reflexión, sobre la prostitución de la democracia, el régimen de partidos o fraude de la libertad, y los grupos de presión como el Nuevo Orden Mundial (NOM), llegamos a la conclusión de que como españoles debemos pensar en nuestras responsabilidades y en nuestros propósitos. Las advertencias de muchos de nuestros mayores, por lo que tienen de proféticas, han de ser repasadas y escuchadas con atención y respeto, para dotarnos de fortaleza y prepararnos para lo que se avecina.

Es necesario que actuemos dentro de la sociedad, no como masa amorfa sin personalidad, frágil e irresponsable dirigida por los partidos y sus medios informativos, sino como fuerza de unas instituciones naturales básicas como la familia, el municipio y los grupos profesionales, que canalicen la representación popular y se constituyan en colaboradoras esenciales e imprescindibles del quehacer político. Ahí está, la clave de la restauración nacional y del orden nuevo para España, tan distinto del Nuevo Orden Mundial del que somos testigos y víctimas a un tiempo.

No caigamos nuevamente en la trampa tendida por los cobardes y traidores del Partido Popular, y de los que siguen viviendo de ese instrumento político más que amortizado llamado “antifranquismo” ¡Basta ya! Ellos saben que antes de instalarse con el negocio de los partidos, la democracia y las autonomías políticas, las heridas de la guerra estaban prácticamente cicatrizadas, la reconciliación nacional lograda, se industrializó el país, se remozó la agricultura, se terminó con el paro y el analfabetismo, surgió una clase media ejemplar, y adquirimos ante el mundo el prestigio que obligó a los embajadores a regresar a España, después de un bloqueo político y económico injusto.

Francisco Correa (2º izda) junto a ‘El Bigotes’ en la boda de la hija de Aznar.

Recuperar los principios, los valores y las constantes históricas que han configurado a España y que la identifican como nación, ha de ser el magno propósito de los buenos españoles. Si los tecnócratas enfriaron la política, si el socialismo ha enfriado la economía, si el secularismo ha enfriado la conciencia, y estamos a punto de morir colectivamente por congelación, no hay otro remedio que caldear los corazones y poner en las almas un fuego contagioso que sacuda el cansancio o la dispersión de los buenos, que despierte a los adormilados, que ilumine a los ciegos del mal menor y el voto útil, que margine, en fin, a aquellos “asesinos de España”, que nos han condenado al exterminio.

Ha llegado el momento de comprometerse a sacar la nación del abismo, a hacer del “¡Arriba España!” no sólo un grito volátil y efímero, sino una consigna que debe cumplirse.

 

Origen: La democracia solo es el instrumento perfecto para que funcione bien el negocio de los partidos políticos – Alerta Digital

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