Penes, vulvas e ingeniería social. -Jorge Vílches/Vozpópuli-

Neuronaliberal

La reacción airada e insultante de los medios y de ciertos cargos públicos a un mensaje políticamente incorrecto es una prueba de la dictadura del pensamiento único. El establishment ha saltado de sus poltronas públicas o subvencionadas porque alguien –me da igual quién- ha emitido un mensaje–me da igual qué- distinto a la verdad oficial.

Es triste, pero el consenso socialdemócrata ha creado una sociedad de ciudadanos-niño donde la responsabilidad se ha depositado en el Poder. La verdad y la moral son dictadas a través de la legislación y las instituciones internacionales; esas mismas que controla el establishment. El individuo de Occidente, sometido al terrible Estado Minotauro que se retroalimenta, es un pobre personajillo orwelliano.

El ciudadano-niño se siente liberado de tener que asumir la responsabilidad de construir su propio futuro, tutelado de la cuna a la tumba, resguardado de los riesgos de la vida, y sin tener que…

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Libertad de expresión de derechas o de izquierdas -Gonzalo Heredero/LD-

Si es usted de izquierdas, no tema, porque podrá decir casi cualquier cosa, por salvaje que parezca, que la Justicia española le protegerá. Pero si, por el contrario, tiene usted la desgracia de ser de derechas, o una mentalidad más conservadora, lo mejor que puede hacer es no manifestarse en público, no vaya a ser que le quemen en la hoguera inquisitorial de la progresía.

Esto es lo que está ocurriendo en el caso del autobús de la organización Hazte Oír. Un vehículo en el que se puede leer el siguiente mensaje: “Los niños tienen pene, las niñas vulva, que no te engañen”, y se añade: “Si eres hombre eres hombre y si eres mujer seguirás siéndolo”.

Con esta leyenda, la citada asociación pretende denunciar el adoctrinamiento contenido en la Ley de Identidad de Género. No entro a valorar el mensaje en sí porque cada uno tendrá su particular opinión, pero sí que voy hablar de la tremenda injusticia que se está cometiendo en este caso, por el agravio comparativo con otros mucho más graves. Me refiero, por ejemplo, a los protagonizados por dos miembros del Gobierno de Manuela Carmena.

Guillermo Zapata, concejal-presidente del distrito de Fuencarral-El Pardo, fue exonerado de un delito de ofensa a las víctimas del terrorismo a pesar de haber difundido via Twitter chistes que contenían evidentes mofas a las víctimas y también hacia el Holocausto. Y también está el caso del asalto a la capilla de la Universidad Complutense protagonizado por la portavoz del Ayuntamiento, Rita Maestre. Tras ser condenada en primera instancia por un delito de ofensa a los sentimientos religiosos, fue finalmente absuelta. Y recordemos que, además de irrumpir en un lugar de culto semidesnuda, la señorita Maestre, junto a otras personas, profirió gravísimos insultos y amenazas, como “Vamos a quemar la Conferencia Episcopal” y “Arderéis como en el 36”.

¿Acaso considera alguien que el mensaje del autobús de Hazte Oír es siquiera comparable a los casos de Zapata y Maestre? Pero ninguno de ellos tuvo que soportar la auténtica cacería organizada contra esta asociación. Son de extrema izquierda y eso parece otorgarles una especial bula mediática, social e incluso judicial.

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Las cosas en su sitio. -Epicteto/Vozpópuli-

No cabe la menor duda que es una bienvenida conquista de las sociedades modernas el respeto y la no discriminación hacia las minorías, sean estas de la naturaleza que sean y siempre que no contravengan frontalmente el ordenamiento jurídico vigente. No es razonable, por tanto, legislar sobre el derecho al exhibicionismo frente a una escuela, sobre la protección de la pederastia o sobre la subvenciones a asociaciones dedicadas a la explotación de menores mediante la mendicidad organizada.

En el caso de las conductas sexuales, cualquier persona sensata está de acuerdo que no deben ser ni punibles ni perseguibles (y tampoco producir discriminación social alguna) todas sus variedades imaginables en el ámbito de la libre decisión del ser humano adulto. La única condición que es lógico poner es la que se pone también a las conductas mayoritarias amparadas por la costumbre y la normalidad estadística. Y es muy simple: el respeto a los demás y el libre consentimiento de los implicados, supuesta su condición de adultos capaces. Y esta circunstancia, que reclaman con justeza las minorías, es lógico que se aplique también a éstas.

Es evidente la existencia natural en la especie humana de comportamientos homosexuales así como la disconformidad de ciertas personas con su sexo de nacimiento. En ambos casos, aún siendo conductas y sentimientos minoritarios, la sociedad debe aceptarlos con naturalidad y por supuesto evitar discriminaciones de cualquier naturaleza tanto en el ámbito social como en el personal. En el caso de la transexualidad, la sanidad pública debe atender debidamente los cuidados que exijan las peticiones de trasformación con criterios rigurosamente científicos.

El problema surge cuando se intenta trasladar a una legislación positiva (imprescindible para regular y hacer posible la protección del derecho a la no discriminación activa o pasiva) aspectos que desbordan la realidad de dichas minorías y que pretenden tener fundamento en la ideología mas que en la ciencia y en las reglas generales del derecho.

En este sentido es imprescindible que hablemos de la llamada ideología de genero. La idea de excluir de la condición sexual humana cualquier tipo de factor biológico no es posible sostenerla a la vista de lo que en la actualidad sabemos de la configuración biológica de los seres humanos que incluye también, por supuesto, su funcionamiento cerebral. Es cierto (y no puede ser obviado en ningún caso) que la influencia del ambiente en los primeros años de la vida actúa sobre dicha configuración biológica generando lo que llamamos identidad sexual. Pero es este un proceso dialéctico entre las dos grandes fuerzas que configuran la vida humana: la herencia genética y la influencia del ambiente.

Por tanto y en aras de la brevedad puede decirse con fundamento que el sexo de las personas (y el genero consiguiente que la sociedad les asigna) no tiene un solo origen sino que aparece configurado por tanto la biología como la acción de la sociedad en que se vive. La teoría radical de que el sexo y el genero son meros constructos sociales (lo que se denomina “constructivismo radical”) es claramente una tergiversación.

Aclarado esto nos encontramos con la reciente aprobación por la Comunidad de Madrid de ley 2/2016, de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y no Discriminación de la Comunidad de Madrid –en adelante Ley LGTBI.

Sin entrar en que porcentaje esta ley atiende a lo que hemos llamado “ideología de genero” y si lo hace sin pararse en ninguna (y sin embargo necesaria) consideración critica acerca de la forma y manera en que una posición no demostrada (e incluso claramente errónea) puede y debe plasmarse en la legislación positiva, la Ley LGTBI plantea algunos problemas que se nos aparecen, en un análisis desapasionado, como potencialmente conflictivos. Estos aspectos son la inversión de la carga de la prueba y la inclusión en el sistema educativo publico de teorías respetables pero claramente fuera del ámbito de lo ciertamente demostrado por la ciencia. Es bien sabido que las teorías deben enseñarse pero como tales teorías y no como principios indubitables y que implican valores morales Y esto en el campo de la educación infantil es particularmente grave. (¿Qué diríamos sobre un proyecto que en la escuela publica plantease como único y verdadero el creacionismo radical y prohibiese hablar de la evolución?)

Todo parece indicar que la Ley LGTBI ha sido redactada bajo la prisa y las presiones de los grupos interesados y acabará siendo un ejemplo lamentable de una legislación con buenas intenciones y peor resultado. Defender la legitimidad y la dignidad de los grupos minoritarios en materia de conducta sexual es una causa respetable. Pero, al socaire de ello, pasar “de matute” ideologías arbitrariamente contrarias a la realidad de la vida humana es menos aceptable. Y si todo ello conduce a establecer privilegios vulnerando la igualdad ante la ley en aras de una pretendida “discriminación positiva”, aparte de un mal camino, es abrir la puerta a arbitrariedades sin cuento sin que eso ayude en absoluto a resolver el problema. Ya tenemos ejemplos claros en la aplicación practica en España de leyes parecidas, llenas de buenas intenciones, inoperantes en su efectividad y creadoras de auténticos disparates jurídicos de los que, no nos olvidemos, son víctimas personas inocentes.

Pero, con ser muy grave, no es esto lo mas alarmante: El empleo de la escuela como medio de adoctrinamiento (que no de fomento de valores de respeto) es algo que debería haber hecho pensar a los legisladores. Los niños (y sus padres) tiene derecho a que se les eduque en la tolerancia y en la no discriminación del diferente, pero una cosa es eso y otra la presentación, mas o menos solapada, de dichas diferencias como “lo normal “ o aun peor, como lo “deseable”. Aquí ha faltado debate sereno y sentido común.

Y que decir de todos aquellos aspectos que trasladan el problema al mundo de los preadolescentes. No entraremos en ellos en este momento por que merecen un análisis mas pormenorizado. Solo decir que espanta la “alegría” con la que el legislador entra en estos temas que ya no son solo educativos.

Un ultimo apunte de algo que debe entenderse como una primera aproximación a los problemas, carencias y desviaciones de la tan traída y llevada Ley LGTBI: la promesa y la posibilidad de que el dinero público sea usado para actividades propias de la propaganda y difusión, no del respeto y de la no discriminación, sino de la extensión y exaltación de ideas y posiciones muy particulares. Nada hay que objetar a que las minorías tengan y actúen a través de asociaciones semejantes, nada a que se manifiestan públicamente cuantas veces crean conveniente sin que lesionen el derecho de los demás a no participar obligatoriamente en sus ritos (y por tanto no invadan el espacio de todos de manera arbitraria) pero algo hay que decir cuando se destina dinero de todos a dichos aspectos, respetabilísimos insistimos, pero sectoriales que además tiene riesgo indudable de convertirse en sectarios.

Por eso desde la sociedad civil creemos merecer algún tipo de explicación sobre la gestión y los compromisos que esta Ley, aprobada por el actual gobierno de la CAM, ha impuesto a todos los ciudadanos que vivimos en ella.

Y seguiremos analizando con detalle sus contenidos al tiempo que observamos, también con detalle, su aplicación y consecuencias.

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Un problema de machismo

el tivipata

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Irene Montero, decir que el cargo que ocupas se debe a tu relación con el líder (amado líder) Pablo Iglesias no es machismo. Y si es machismo, sería como reconocer que tu líder, lejos de toda sospecha de ser un machirulo como esos que sólo están en la derecha, lo es cuando dijo eso mismo de Ana Botella en primetime. No, machismo es, paradójicamente, la cobarde estrategia de usar el machismo como parapeto para repeler o esquivar cualquier crítica que hagan contra ti.

Por supuesto tu líder tiene patente de corso. Como cuando dijo que había que hacer política masculina, mucho antes de que dijera, con buena dosis de cinismo, que había que feminizar Podemos. Como cuando dijo que las mujeres de Podemos debían asumir un rol maternal de cuidadoras y consejeras. Como cuando dijo que le gustaría azotar hasta hacerla sangrar a cierta periodista. Como cuando llegó al…

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En honrosa compañía. -Arturo Pérez-Reverte/ABC-

Nunca en esta democracia en España, como en los últimos años, se ha visto un maltrato semejante del periodismo por parte del poder, o los poderes. Una agresión tan descarada. Aquel objetivo elemental, que era obligar al lector a reflexionar sobre el mundo en el que vivía, proporcionándole datos objetivos con los que conocer éste, y análisis complementarios para mejor desarrollar ese conocimiento, está en peligro. Y más en estos tiempos de intenso tráfico de información, no siempre seria, a través de las fácilmente manipulables redes sociales.

El hecho básico es el mismo: el poder y cuantos aspiran a conservarlo u obtenerlo un día no están dispuestos a pagar el precio de una prensa libre, y cada vez se niegan a ello con más descaro. Saben que el periodismo solvente, lúcido, culto, eficaz, independiente, es garantía de una democracia sana y saludable. Sin ese contrapoder, la libertad, la democracia, la decencia, son imposibles. Por eso me preocupa la docilidad con la que a veces, en los últimos tiempos, el periodismo se pliega a la presión económica del poder. Nunca se ha visto tan frecuente mansedumbre, tanta complicidad. Y en algunos casos extremos ni siquiera se trata ya de hacer reflexionar al lector sobre esto o aquello. Se trata de imponerle una supuesta verdad. No ayudar al ciudadano a pensar con libertad. Sólo convencerlo, adoctrinarlo.

Así, con frecuencia, asuntos importantes se transforman, no en debate razonado, sino en rifirrafe bajuno del que están ausente el rigor y el sentido común. Diálogos de sordos y demagogia. Destaca significativa y terrible, como he escrito más de una vez, la necesidad de encasillar. En España parece imposible que alguien no milite en algo; y, en consecuencia, no desprecie o ataque cuanto queda fuera del territorio delimitado por ese algo. Aquí, reconocer un mérito al adversario -los españoles no reconocemos adversarios, sino enemigos- es tan impensable como aceptar una crítica hacia lo propio. Eso agota al lector, al oyente, al telespectador de buena voluntad. Lo aburre y lo aparta del debate, desinteresándolo de la política, haciéndolo atrincherarse allí donde las palabras reflexión y lucidez desaparecen por completo, o sumiéndolo en la peligrosa frivolidad de los 140 caracteres de Twitter.

Para cualquier lector atento de medios informativos serios, resulta evidente que el periodismo se ha contaminado de ese virus peligroso. Y tampoco la crisis económica contribuye a la libertad ni la independencia. Los ingresos publicitarios se desploman, lo que aumenta la tentación de cobijarse bajo los poderes establecidos; de modo que el periodismo como contrapoder se vuelve un ejercicio casi heroico. Y así, los partidos, las grandes empresas de la banca, las comunicaciones y la energía, entre otras, aprovechan la dependencia de los medios para dar por supuesta, cuando no imponer, la autocensura en las redacciones. La adscripción disimulada o sin complejos de cada diario a quien lo sostiene o le facilita la vida.

Por eso estoy tan satisfecho de escribir cada semana, desde hace casi un cuarto de siglo, en «XL Semanal»: la revista dominical que sale con los diarios del grupo Vocento y algunos otros asociados. Porque se trata de un territorio transversal, diverso, no acotado por banderas ni etiquetas ideológicas concretas o comunes. Aquí el conjunto es amplio y los puntos de vista variados; y como tales, enriquecedores. Porque la libertad real ciudadana, la opinión libre y lúcida que de ella proviene, no la hace en este caso un solo periódico, sino la coexistencia respetuosa de muchos de diversa orientación y variados intereses. Voces distintas, respetables y siempre de calidad -se compartan sus puntos de vista o no-, que permiten al lector razonar, elegir, comparar.

Estoy a gusto así, y por eso sigo aquí semana tras semana con mi Patente de Corso, confiando en que todos esos periódicos amigos, cuya compañía dominical me honra, sean capaces de afrontar los nuevos retos y sobrevivir en este mundo cada vez más difícil e incluso hostil. En este territorio donde nunca nadie, en dos décadas y media de artículos no siempre cómodos para quien los alberga, me ha pretendido orientar, influir o censurar jamás. Ni una sola vez. Nunca.

La transición del papel a lo digital, los productos de pago en la red, la eventualidad de que nuevos filántropos, capital riesgo y empresarios particulares unan sus esfuerzos para mantener un periodismo solvente y de calidad, son posibilidades ilusionantes; esperanza para quienes creemos que sólo un periodismo que pide cuentas al poder, en cualquier forma de soporte inventada o por inventar, tiene futuro. Ésa es, y será siempre, la verdadera fuerza del periodismo y de quienes lo practican: pelear por la verdad, la independencia y la libertad de información. La garantía es una prensa plural e independiente que mantenga a raya a los demagogos, a los oportunistas y a los canallas, y sostenga el futuro de los hombres libres. Confío en que los diarios del grupo Vocento sigan siendo, en la medida de sus posibilidades, esa honrosa garantía.

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El arte de la mentira política .- by Alfonso M. Becker

WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE

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Del exabrupto totalitario a la mentira democrática…

Las mentiras y promesas que hacen los poderosos del establishment se reconocen por la sonrisa, el abrazo, la mano en el pecho, el achuchón y la reverencia… mienten más que mean…”John Arbuthnot

alfonso-m-becker-miamidiario-comQuizás la más esclarecedora cualidad que conserva el antiquísimo arte de la mentira política sea su pertinencia… Dejando a un lado los aberrantes ocho años de la presidencia de Barack Obama, con su pertinente teatro de las falsedades, podemos atrevernos a “pontificar” que el infame subtítulo de la cabecera del rotativo papelero-digital The Washington Post, más se parece a un folleto promocional y propagandístico del Democratic Party que a una prensa libre de una república liberal como la estadounidense: “Democracy dies in darkness”… Curioso opúsculo orquestado, adrede, para que un corrupto y mafioso aparato de poder, absolutamente autoritario y antidemocrático, resurja de sus cenizas pero no como el ave…

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La masonería y el globalismo. -Lola Gonzalez/La Gaceta-

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Entrevista a Álberto Bárcena.

El autor del libro “Iglesia y masonería: Las dos ciudades” desgrana cuáles son las características y objetivos de la masonería, y cómo la victoria de Donald Trump ha supuesto un duro revés a su estrategia globalista.

“Estamos promoviendo la honorabilidad de la masonería a nivel de todas las instituciones”. Con estas palabras, un miembro de la Gran Logia de España explicaba hace apenas unos días al diario El Confidencial  la decisión de invitar a Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Cataluña, a la cena de gala de la masonería española. En los últimos meses, instituciones como el Parlamento de las Islas Baleares o el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria han contribuido a este objetivo de la masonería con la aprobación de declaraciones institucionales en favor de su “honorabilidad” de la masonería.

Ante este apoyo institucional que está recibiendo la masonería en España, Alberto Bárcenaautor del libro “Iglesia y masonería: Las dos ciudades” y uno de los grandes expertos sobre masonería habla en una entrevista con InfoVaticana de esta organización, de sus objetivos y ritos, de su relación con el proceso de ingeniería social y con el proyecto globalista.

¿En qué situación se encuentra la masonería en España y cuáles son ahora sus aspiraciones?

Están en un proceso de normalización, de “salir del armario” como ellos mismos dicen. Aspiran a blindar a la masonería, blindar la honorabilidad de la masonería. Han acuñado ya la palabra “masófobo”. Cuidado, que cuando acuñan la palabra tipifican la conducta. “Masófobo” es el que denuncia las políticas de la masonería. Y “masófobo” es el equivalente al “homófobo”, que esa palabra hace poco no existía siquiera y ahora, no solo existe, sino que puedes llevarlo a la ley, se tipifica como una conducta punible.

¿De qué manera ha influido la masonería en el pensamiento occidental de los últimos siglos y en el proceso de ingeniería social?

A la vez que el relativismo han impuesto un proyecto de ingeniería social anticristiano, no sólo anticatólico. Yo ido rastreando la ingeniería social desde el siglo XVIII hasta ahora, que tiene como línea fuerte de actuación lo que llaman reforma de la familia. En el XIX pedían el divorcio, desacralizar el vínculo, y a medida que ha avanzado el proceso hemos llegado a las leyes del aborto, las leyes contra la vida en las que han tenido un protagonismo grande. No han ido solos en todo este proceso, pero si se busca a los que impulsaban el proyecto de esta ingeniería, son masones.

¿Dentro de esa reforma de la familia se incluye la ideología de género?

Por supuesto que sí. Eso es el punto final. El concepto de familia basado en un núcleo formado por padre, madre, hijos, eso había que dinamitarlo cuanto antes. Y ahora se le llama familia a casi cualquier asociación de personas, del mismo o de distinto sexo. La ideología de género la han impulsado, el aborto lo han impulsado.

¿Por qué ese empeño en dinamitar la familia?

Porque para crear un hombre nuevo, con creencias y valores distintos, es necesario dinamitar la familia. Mientras la familia resista, es muy difícil, porque es ahí donde se transmiten creencias y valores, lo que recibe el individuo en ese núcleo es difícil arrebatárselo. La familia es el pilar fundamental de cualquier sociedad. Si controlas la enseñanza y deshaces la familia, todo lo demás está hecho. Y esa batalla la llevan dando con tenacidad durante siglos. Ahora parece que tocan el final del proyecto, pero esto no es nuevo y quieren imponer una religión nueva.

¿Ha ayudado el globalismo a los objetivos de la masonería?

Ha ido en paralelo, porque además el globalismo es otro objetivo masónico. Es una concentración de poder como no se había conocido, eso del gobierno mundial único o el mínimo de gobiernos en el mundo, a poder ser uno solo, que podría ser Naciones Unidas como gobierno mundial. Eso está en el proyecto masónico desde muy antiguo. Quieren un gobierno mundial controlado por ellos, porque será la manera de imponer sus creencias, la gnosis, al mundo entero, y de paso beneficiarse de un poder sin límites.

¿Qué relación existe entre el proyecto mundialista y la ingeniería social?

El proyecto de ingeniería social sirve al proyecto mundialista porque una sociedad desestructurada, sin firmes creencias, con valores relativizados, es mucho más fácil de manipular, es mucho más fácil que no se resista a perder la soberanía de su país, es mucho más fácil que no defienda la patria, que no defienda la familia. Has creado un individuo indefenso, has creado sociedades indefensas que se convierten en verdaderos rebaños que pueden pastorear desde el poder sin la menor dificultad. Si a eso le sumas el asentamiento del dogma relativista, el “todo vale” y que la ley natural no existe, tienes un poder sin límites.

El establishment está totalmente metido en estas políticas mundialistas, en esta ingeniería social. Es muy curioso lo que ha pasado con la derrota de la Sra. Clinton. Trump, con todos sus fallos, errores y políticas descabelladas en ocasiones, ha hecho algo que hay que subrayar: cuando anuncia que elimina las subvenciones a las organizaciones que practican abortos.

¿Cómo valora la victoria de Donald Trump en Estados Unidos? 

Trump, no sé cómo evolucionará o qué significará su mandato, pero de momento ha chocado contra ese establishment, le están cargando encima cosas que ya habían hecho los anteriores sin que nadie protestara, como es el famoso muro. Millones de personas fueron expulsadas de Estados Unidos con Obama, pero como él era un mundialista preclaro, que imponía todas estas políticas de ingeniería social, era intocable.

¿La victoria de Hillary Clinton habría supuesto un triunfo para la masonería?

Absolutamente. Primero, porque son una familia, tanto ella como su marido, que le deben muchísimo a la masonería. Bill Clinton ha estado en la trama masónica más fuerte desde antes de ser presidente, y se ha mantenido en ella. Las políticas que él impulsó son las propias de sus logias, las políticas de su mujer son las mismas. Se ha lamentado la derrota de Hillary Clinton como algo personal por parte de todos los medios. La prensa internacional y europea se ha rasgado las vestiduras por la victoria de Trump unánimemente, cuando la victoria de Hillary Clinton suponía ya casi el final de un proceso de descomposición de la sociedad occidental a corto-medio plazo y no decían nada de ella. Eso es masonería.

¿Por qué es incompatible ser católico y masón?

Los masones han trabajado contra la Iglesia e incluso la han infiltrado al comprobar que desde fuera era más complicado atacarla que desde dentro. Son incompatibles con cualquier iglesia cristiana, no solo por los rituales, sino también por su relativismo absoluto, relativismo que se ha impuesto en Occidente, y con cuya imposición ellos han tenido mucho que ver. Luego hay rituales en los que expresamente hay consagración al demonio. ¿Cómo va a pertenecer a la Iglesia católica una persona que en algunos grados tiene que pisar un crucifijo y consagrarse a una encarnación luciferina llamada Baphomet? Y eso se sigue haciendo. Por ejemplo, en el rito escocés, uno de los ritos mayoritarios que hay en el mundo, en España también.

¿Existe, por tanto, una vinculación entre masonería y satanismo?

En algunos rituales la masonería es claramente satánica. Nunca hablan de Satanás, le llaman Lucifer, que es otra criatura, le consideran “el portador de la luz”. Hay rituales en los que expresamente hay consagración al demonio. Aunque algunos no son conscientes, porque le llaman Baphomet, que es una figura que tiene cuernos y alas, al que se le presta sumisión y se arrodillan ante él después de haber pisado un crucifijo y piden que la luz de Baphomet brille.

(Información proporcionada por InfoVaticana)

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La reaparición del 11-M y la desaparición del PP. -F.J.Losantos/LD-

“Vivir es ver volver”, decía Azorín, de cuya muerte se han cumplido 50 años. Dice el admirable Andrés Amorós que a Azorín tampoco se le lee hoy, pese a habérsele leído siempre mucho, porque su caso es el de todos los clásicos españoles, hoy huéspedes del polvo y víctimas de la LOGSE. El olvido de Azorín es menos comprensible que el de un Gabriel Miró, por poner el caso de un barroco archivado en las borraduras de todo lo español y cuya obra El obispo leproso redescubrirá cualquier día un suplemento cultural y le devolverán la calle que le quitarían para hacerle sitio al Che.

El olvido de Azorín no se debe a su dificultad. Puso todo su talento al servicio de una idea: ser leído y comprendido por todo el mundo. Ortega llamó “Primores de lo vulgar” a esa técnica suya de extraer lo sagrado de lo humilde, como las vasijas del pequeño bodegón de Zurbarán en El Prado. Y se dice que su estilo nació de la necesidad que no se cortaran sus frases en las crónicas que mandaba por taquígrafo al ABC. Es falso pero bonito. En mi década como columnista del entonces “Diario de la Calle Serrano”, recuerdo un día en que vino Vargas Llosa y lo vi pasar desde el pupitre de Azorín, que se conservaba en la antigua redacción. Luego, Mario le dedicó, para general sorpresa, su discurso de ingreso en la Academia a Azorín, un intento meritorio de animarnos a leer lo que no queremos ni ver: España.

Si cito a Azorín, además de que es quien mejor ha sabido rescatar del olvido o inventar el recuerdo de lo más humilde y puro de nuestra Nación, del sol de la tarde en el adobe de una venta derruida al clásico de tinta que quiere seguir escribiéndose, es porque el gran problema para los que cada día tratamos de explicar y de explicarnos lo que pasa en España es que nos pasan demasiadas cosas, muchas que dábamos por pasadas y aparecen de pronto por la puerta de la noticia, como seres amputados en la memoria que vuelven a mirarnos con esa atroz melancolía de los vivos desenterrados, sin reproche ni perdón. Y no sabemos qué hacer, ni con ellos ni con nosotros.

Pero si vivir es ver volver, y lo es, volver a lo que no acabamos de vivir es obligación sagrada de la inteligencia y la condición ciudadana. Así que debemos hablar de cómo en esta última semana hemos visto reaparecer el 11-M, deuda impagada de nuestra dignidad, y hemos sabido que el PP está desapareciendo. Tal vez empezó a desaparecer cuando Rajoy, con guión de Cebrián y Gallardón, decidió “obviar el 11-M” para que le dejaran aspirar de nuevo a heredar el Poder los que tan humillantemente lo habían desheredado. Al precio de destruir el PP en el Congreso de Valencia, se lo permitieron. Y gracias a la idiocia de Zapatero, heredó. Pero ¿qué heredó? Las ruinas de un Estado de Derecho que hubo que torcer para tapar el 11-M.

Las cifras de Luis Asúa

Espero poco, en general, de las entrevistas a políticos. Como seres que buscan alcanzar o conservar el Poder, dicen sólo lo que les conviene. Y eso, de entrada, no alimenta la afición periodística. Sin embargo, a veces, en la entrevista a un político que no puede ganar nada aparecen cosas que no esperabas o imaginabas muy distintas. Y eso me sucedió esta semana al entrevistar a Luis Asúa, candidato a la presidencia del PP de Madrid, cuya organización es la más importante del PP nacional desde hace dos décadas.

El dato esencial con que justificó una candidatura que no pretende desbancar a Cifuentes como Presidenta de la Comunidad de Madrid sino recuperar en lo ideológico y organizativo al poderosísimo PP de hace sólo una década, es, sencillamente devastador: el PP tenía unos 94.000 afiliados, ahora tiene 17.000; y de los 3.000 que se han apuntado para votar, 2.400 son empleados públicos. Pero en Chamberí, distrito de Asúa y uno feudo electoral del PP, sus Nuevas Generaciones sólo tienen 9 miembros; y la militancia total del PP es la mitad que la del PSOE. No es que los afiliados del PP se hayan ido a otros partidos: se han ido, sencillamente, a casa, tras los casos de corrupción del PP nacional, (Bárcenas, Gurtel, Púnica) y los de la Comunidad, Ayuntamiento de Madrid y otros ayuntamientos del PP. Al parecer, el momento clave de la desaparición de militantes ha sido el Caso Bárcenas, del que se ha acabado librando Rajoy, pero no el Partido Popular.

En realidad, se está cumpliendo el guión del Congreso de Valencia: a cambio de que Rajoy su grupo fueran legitimados por la Izquierda prisaica como alternativa de Gobierno, ellos desmantelaron el partido desde la raíz. Aquel partido capaz de movilizar casi dos millones de militantes contra la política de ZP y en defensa de las víctimas del terrorismo (ETA y el 11-M) en la mayor movilización cívica de la Historia de España, con Rajoy entre María San Gil y Ortega Lara. Por ese acto fue acusado por Polanco de querer la vuelta del franquismo. ¡Lo decía un tío del Frente de Juventudes y al lado del Cebrián, último Jefe de informativos de TVE en la dictadura con Arias Navarro de presidente! Pero el PP, incluso en tiempos de Aznar, se ha rendido siempre ante el Poder Fáctico Fácilmente Reconocible. Así que Rajoy, llegado el momento, que fue tras la derrota de 2008, lo hizo casi por costumbre aunque con una obscenidad inolvidable, cuando mandó “a los liberales al Partido Liberal y a los conservadores al Partido Conservador” y se arrendó al Protectorado de Prisa, que dura hasta la fecha.

De hecho, ayer publicó Rajoy un artículo en el diario de Soraya que sonrojaba leer, presumiendo de crítico literario –él, que logró terminar La Catedral del Mar en todo un mes de Agosto- y posando de Padre Ángel de los refugiados. Parecía una nota de Prensa de Alfaguara en los tiempos de Juan Cruz, aunque, pensándolo mejor, debía de ser un artículo de Cebrián para Felipe González que, por error, le pasaron a firmar a Rajoy. Era una flatulencia literaria más que la explicación de un Presidente del Gobierno. Pero es normal. Privado el PP de sus dos muletas ideológicas, la liberal y la conservadora, hace tiempo que tropezó y cayó. No lo sabíamos muerto pero hace mucho que no preguntábamos por él. En el 2008 dejó de interesarnos.

Hace un par de años, tras la humillación de no dejar hablar a Aznar en el Comité Ejecutivo, el hombre que creó el partido pero también el que designó a su verdugo, me dijo: “El partido no existe”. Yo creí que se refería a la capacidad de reacción de sus dirigentes, pero ahora entiendo que se refería a algo mucho más grave: la desaparición física de la organización, convertida en mera agencia de colocación dependiente de Rajoy, hoy feliz en el cielo del Gobierno, mañana, sin él, condenado al Infierno y la Nada.

En De la noche a la mañana y El linchamiento he contado cómo tras el mazazo del 11-M, la COPE, El Mundo y Libertad Digital artillaron la defensa de un partido con diez millones de huérfanos. Dos años tardó en recuperarse la dirección del PP, mientras tenían lugar las manifestaciones más gigantescas de la historia democrática. Pero Rajoy no es partidario de que su partido tenga fuerza sino de que nadie tenga fuerza para discutirle su liderazgo. Cuando cambió a Acebes y Zaplana por Soraya y Cospedal, dio por muerto el partido de Aznar y se propuso enterrarlo en Madrid, que era el escaparate del PP de siempre, el que no quería volver a ver nunca. No lo ha conseguido del todo en cuanto a política, aunque casi, pero ha logrado desmoralizar, desorganizar y destruir su organización, clave de la nacional.

Eso es lo que demuestran las cifras de Asúa: si Rajoy pierde el Poder no hay PP para recuperarlo en mucho tiempo. El PP, como otro Mariano, está en el Poder y todavía en muchos cargos, pero apenas existe, ya no es. Si hubiera una movilización callejera de la Izquierda como la del 13M de 2004, el PP sería incapaz de una mínima autodefensa, de resistir aunque quisiera. Si el primer partido de España no existe en Madrid, ya ha muerto.

Un francés habla por España

El 11-M de 2004 empezó esta concienzuda empresa de demolición nacional en la que era fundamental la destrucción del PP. Faltan apenas dos semanas para cumplir los 13 años fatídicos de la masacre, su manipulación política y mediática, su deliberada y siniestra ocultación policial y judicial. Y hete aquí que de pronto aparece un cineasta francés de izquierdas y nos arroja a la cara lo que la casi totalidad de los medios y partidos esconden: que el juicio del 11-M fue una farsa basada en pruebas falsas y que Jamal Zougam está condenado a 42.000 años de cárcel por algo que no hizo.

Martin se refiere elogiosamente a la tarea de Fernando Múgica, que pagó con la vida su esfuerzo, y Luis del Pino, que demostraron más allá de toda duda algo que incluso el súbito informe de las cloacas de Interior han recordado esta semana: la mochila de Vallecas y demás pruebas para meter en la cárcel a un moro y echar del Gobierno a unos dizque cristianos fueron fabricadas por la policía y admitidas a medias por jueces y fiscales, que no fueron capaces de ponerse de acuerdo ni siquiera para prevaricar juntos.

No insistiré en lo que esta película supone de respaldo a la tarea acometida por nuestro grupo, casi en total soledad, y que algunos pagamos muy caro, en juicios y difamaciones, junto a los que entonces dirigían El Mundo, cuyas portadas, como los programas de LDTV, quedan reflejadas en el documental, pero que ayer ni siquiera dio cuenta a los lectores de su existencia. Recomiendo a los que por edad o hastío no sepan o no hayan querido saber nada del 11-M que, simplemente, vean el documental. Luis del Pino ha señalado cosas que faltan, aunque hay otras nuevas. Hace año y pico publiqué “Los años perdidos de Rajoy” y allí explico el 11-M como una novela negra, que oscuro fue el hecho y novela lo que nos contaron. Creo que puede leerse con provecho. Y no añadiré nada más, salvo que, amén de los 300 asesinatos por ETA sin juzgar, sigue sin hacerse justicia a los 192 asesinados y 2000 heridos del 11-M. Y eso ya lo saben hasta en Francia.

La novela negra del 11-M

La escena del crimen

Lo primero que se hizo con la escena del crimen del 11-M fue… destruirla. Los cuatro trenes siniestrados fueron desguazados en las cuarenta y ocho horas siguientes a la masacre, contraviniendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal que, como se ha hecho en casos de accidentes ferroviarios (metro de Valencia, tren de Santiago de Compostela), se han conservado hasta el juicio que debe dictaminar las causas de las muertes y sus responsables.

Pero un vagón escapó a la destrucción ilegal de los trenes. Pertenecía al tren de Santa Eugenia y tenía aun nítidamente dibujado el agujero de la explosión cuando lo encontró Libertad Digital, tapado con unas lonas,en las instalaciones de Tafesa,en el barrio de Villaverde,en febrero de 2012. El entonces Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, colaborador de esRadio desde su fundación en el programa Cowboys de medianoche, dio orden de conservarlo e investigarlo. Pero ni conservó ni investigó nada.

El juez instructor, Juan del Olmo, dio orden o permitió que, además, se quemaran todos los restos personales —prendas y objetos— pertenecientes a las 192 víctimas mortales y los casi dos mil heridos.Todos estos objetos, que formaban parte también de la escena del crimen, fueron destruidos.

¿Y cómo pudo investigarse un crimen si se había destruido la escena del crimen? Pues creando una escena falsa, a partir de la cual se justificó la detención de sospechosos, su encarcelamiento, proceso, juicio y condena.

Los tres elementos que, tras destruir la verdadera, constituyeron la falsa escena del crimen fueron una furgoneta Renault Kangoo, una mochila y un coche Skoda Fabia. En la furgoneta, que había sido ya registrada por agentes e inspeccionada por un perro adiestrado para detectar explosivos, sin encontrar nada, la policía halló de pronto, al llegar a sus instalaciones de Canillas, varios objetos que, según se dijo, pertenecían a los terroristas, entre ellos, un trozo de Goma2 ECO que se consideró oficialmente desde entonces el arma del crimen. Es decir, que primero se encontró la dinamita y luego se dijo que era la que se había usado en la masacre, cuya escena del crimen se había destruido. También hallaron un Corán y una cinta islámica, entre otros objetos que los policías no habían visto en su inspección previa.

Pero una vez reparada la ceguera de la policía, apareció el hallazgo esencial del caso: una mochila-bolsa que apareció en la comisaría de Puente deVallecas dieciocho horas después de la voladura de los trenes y que se dijo que procedía de una de las estaciones, desde la que había sido llevada a la improvisada capilla ardiente de Ifema en un bolsón y, de allí, a la comisaría famosa, donde actuaba un policía afecto al PSOE. La mochila, se dijo, era igual que las que habían estallado en los trenes. Y a partir de ahí se estableció la búsqueda de los teléfonos móviles que las habrían hecho estallar todas, de los que los vendieron y compraron y se practicaron las primeras detenciones, en clave islamista pese a ser los vendedores hindúes.

El problema de esta mochila es que el móvil que llevaba no hubiera podido provocar la explosión por falta de fuerza, si hubiera tenido fuerza, tampoco, porque los dos cables estaban desconectados, como para que se viera que eran cables, y junto al explosivo, que era Goma2 ECO, había una gran cantidad de tornillería que, en teoría, hubiera actuado como metralla. Lo malo para los halladores de la mochila es que no sabían que en ninguno de los trenes había estallado una bomba semejante y la autopsia demostró que ni uno solo de los 192 muertos había sido alcanzado por la metralla. La chapuza era evidente, pero había que detener a alguien, y se detuvo. De la tarjeta del móvil se llegó al móvil y de la Goma 2 ECO a Mina Conchita, belén de tan milagrosas apariciones.

La tercera pieza de la falsa escena del crimen, el Skoda Fabia, fue aún más chapucera y zarrapastrosa que las demás. En el maletero había ropa con el ADN de los sospechosos, que agentes del CNI, indignados por el montaje, atribuyeron al propio CNI, subsección Mortadelo y Filemón. Porque el coche apareció en la estación de Alcalá tres meses después del atentado, el 13 de Junio de 2004, a pocos metros de donde había aparecido la furgoneta Reanult Kangoo. Supuestamente, el coche lo había robado en Alicante un delincuente chileno que se lo había vendido a los islamistas que habían llevado todas las mochilas en el Skoda y la Kangoo para colocarlas en el coche y habían dejado abandona- dos los dos vehículos.

La pena del Skoda es que llegó muy tarde a la cita con la Kangoo. Los policías habían peinado la zona en que apareció la furgoneta y no lo detectaron. Ninguna de las matrículas anotadas por la policía correspondía a ese coche, ni una sola cámara lo había grabado en esos meses. Un portero que lo había denunciado en la calle Bruselas declaró que, tras su denuncia, el coche había desaparecido.Y el chileno ladrón resultó tan desmemoriado que no recordaba ni de qué color era el coche. Así que, sin permiso del juez y pese a estar imputado, fue expulsado de España por la Ley de Extranjería. El tribunal, ante la falta de credibilidad de la prueba debería haberse puesto a investigar quién había puesto el ADN de los presuntos terroristas en ese coche que nunca estuvo allí, pero prefirió descartar el Skoda como prueba. Ningún juez americano lo haría y medio FBI habría ido a la cárcel, pero ¿quién ha dicho que el 11-M sea una película? Ya no se hacen tan malas.

El falso mutis en la falsa escena del crimen

Pero la prueba definitiva de la falsa escena del crimen superó en disparates a todas las anteriores. A los tres meses del 11-M, se avisó de que la policía tenía rodeados en un piso de Leganés, a los responsables de la masacre. Se dijo que previamente habían tenido un tiroteo con ellos en Zarzaquemada, pero luego se negó. No se dijo que el piso en el que decían que se habían refugiado los islamistas era un piso franco de la policía que había sido usado en dos casos de narcotráfico y que, pared con pared, vivía un policía. Vamos, que los islamistas habían ido, huyendo a toda prisa, a caer en lo más parecido a una comisaría. Y empezó la trágica charlotada.

El diario El País y la Cadena SER —la que inventó en la noche del 11-M la existencia de dos terroristas suicidas con tres capas de calzoncillos, índice inequívoco de que eran islamistas suicidas y miembros de Al Qaeda— se apresuraron a comparar el miércoles 18 de noviembre el cerco al piso de Saint Denis, donde murieron dos islamistas del grupo responsable de la masacre de París, con el cerco del piso de Leganés. Luis del Pino, el más concienzudo investigador del 11-M y cuyos libros son de obligada lectura para el que se acerque a investigar el caso sin problemas de sueño, les respondió en Libertad Digital explicando estas doce enormes diferencias:

  1. En Leganés, los supuestos suicidas esperaron disciplinadamente ¡casi siete horas! desde que se establece el cordón policial, a que desalojaran el edificio y los colindantes. Solo después de desalojados los ocho edificios hacen estallar la carga explosiva, coincidiendo con la hora del telediario.
  2. En Leganés nos dicen que hubo un tiroteo con subfusiles durante el cerco policial. Pero no apareció ni un mísero cartucho de subfusil en el registro efectuado tras la explosión.
  3. En Leganés, no hubo detenciones: aparecieron tras la explosión siete cadáveres… a los que no se les practicó la autopsia. El juez Bermúdez tuvo que hacer malabarismos jurídicos para considerar autopsia unos informes antropológicos que incumplían claramente la normativa legal.
  4. En Leganés, no solo no se practicó autopsia a los supuestos suicidas, sino que se intentó impedir a la Policía Científica que tomara muestras de sus cadáveres. Solo pudieron acceder a los supuestos suicidas siete horas después de su llegada al Instituto Anatómico Forense.
  5. En Leganés, uno de los cadáveres de los supuestos suicidas apareció… con los pantalones puestos del revés. ¿No tuvo tiempo ese hombre para vestirse bien a lo largo de las casi siete horas que duró el cerco policial?
  6. En Leganés, uno de los ocupantes del piso (el octavo ocupante) ¡bajó a tirar la basura durante el cerco policial!Y estando el piso rodeado por decenas de policías, coches policiales e incluso helicópteros… nos dicen que se escapó a la carrera. Finalmente, fue localizado en Serbia y detenido… y el Tribunal Supremo concluyó que NO había participado en la colocación de las bombas del 11-M. Por cierto, el Tribunal Supremo también concluyó que NO se podía afirmar que los siete presuntos suicidas de Leganés hubieran participado en la colocación de las bombas del 11-M, motivo por el cual las víctimas del 11-M quedaron jurídicamente imposibilitadas de demandar por vía civil a los herederos de los supuestos suicidas de Leganés.
  7. En Leganés, con decenas de policías rodeando el piso durante siete horas, y con unos supuestos terroristas que nos dicen que se asomaban por la ventana para disparar ráfagas de subfusil… no tenemos ni una maldita imagen del asedio, ni de los propios terroristas, ni de la entrada en el piso.
  8. En Leganés, el sumario del 11-M contiene TRES versiones contradictorias distintas sobre cómo se localizó aquel piso. Ceremonia de la confusión.
  9. En Leganés, resulta que los supuestos suicidas vivían pared con pared… con un policía experto en lucha antiterrorista, escuchas y seguimientos.
  10. En Leganés, nos dijeron que los supuestos suicidas rodeados mandaron sendos faxes al ABC y a Telemadrid amenazando con nuevos atentados. Pero en el desescombro del piso tras la explosión no apareció ningún fax.Y, en realidad, los datos del sumario demuestran que al menos el fax de Telemadrid fue enviado… desde fuera del piso.
  11. En Leganés, apareció una carta de despedida a sus familiares de uno de los supuestos suicidas… con una firma falsa. Siendo un marroquí que escribe (en árabe) una carta de despedida a sus familiares en Marruecos, resulta que aparece una firma… en caracteres latinos.
  12. En Leganés, al hacer el desescombro del piso tras la explosión, aparecieron diversos libros coránicos… milagrosamente intactos. Lo más chusco es que varios de esos libros coránicos son chiíes, cuando todos los ocupantes del piso eran sunitas. Es algo así como si un radical de creencias católicas tuviera como libro de cabecera una biblia luterana. Evidentemente, quien colocó esos libros en el piso no tenía ni repajolera idea de las distintas corrientes que hay en el islam.

Testigos, detenidos y condenados por el 11-M

En total, los detenidos por el 11-M fueron 116, la mayoría de ellos mientras tuvo lugar la Comisión Parlamentaria de investigación del 11-M, suntuosa mascarada que solo sirvió para que varios policías y testigos del caso se contradijeran en el juicio posterior y para que el ministro del Interior, José Antonio Alonso, presumiera cada día de la detención de un brazo más del cefalópodo islamista culpable del 11-M. Terminó la comisión y el pulpo se quedó en calamar, y, finalmente, en tinta negra para despistar. De los 116 solo llegaron al juicio 29, de ellos 9 españoles. 87 quedaron libres sin cargos por no tener relación alguna con el 11-M. Eso prueba el escrupuloso criterio de la policía del Gobierno del PSOE para detener en televisión y soltar a escondidas, sin rueda de prensa del ministro Alonso.

De los 29, solo terminaron el juicio 28. Fiscalía y acusación retiraron de común acuerdo los cargos contra uno de los hermanos Moussaten.

De los 28 fueron absueltos 7 por la Audiencia Nacional.Y 5 de ellos fueron condenados a penas leves que habían cumplido al terminar el juicio. El Tribunal Supremo redujo —en segunda instancia— las 21 condenas a 18.

De los 18 condenados, solo 3 lo fueron por su relación con el 11- M. Los demás lo fueron por delitos menores como falsificación o tráfico de explosivos, sin tener que indemnizar a las víctimas de la masacre, porque no se les condenó autores del atentado.

Y de esos tres,Trashorras, El Gnaui y Zougan, solo a uno, Zhougam, se le consideró culpable de poner una bomba en los trenes. El español era un confidente de la policía y ninguno de los dos marroquíes era islamista. Ese es el balance de tantos años de investigación: un solo culpable. ¿Lo es? ¿Puede decirse, con este balance, que el 11-M -según el Gobierno del PSOE, beneficiario de la masacre, y luego el de Rajoy— es “cosa juzgada”?

Un condenado sin pruebas, sólo con dos testigos

Hace once años que Jamal Zougam está preso en una celda de máximo aislamiento, con solo una hora diaria de patio, porque, a diferencia de los otros dos condenados, sigue negando haber participado en la masacre.

¿Hay, sin embargo, pruebas físicas que lo vinculen con el 11-M? Ninguna:ni huellas dactilares en ningún escenario del crimen,ni rastros de ADN, ni llamadas cruzadas con ninguno de los demás procesados. El Mundo y Libertad Digital demostraron que la noche anterior al atentado, cuando dicen que los terroristas estaban montando las bombas, Zougam estuvo haciendo gimnasia, como era su costumbre, hasta las doce de la noche, en un gimnasio de la Plaza Elíptica de Madrid.

Este dato lo conocía la Policía (puesto que se incautó de los datos informáticos sobre entradas y salidas del gimnasio), pero no se incorporó al sumario del 11-M, ni se le comunicó al juez Del Olmo.Asimismo, después del atentado, Jamal Zougam continuó trabajando tranquilamente en su tienda,sin intentar huir ni esconderse, lo que tampoco cuadra con su supuesta participación en la masacre. En lo único en que se ha basado la condena a más de cuarenta mil años de cárcel de Zougam es en el testimonio de dos amigas rumanas que dicen que le vieron en uno de los trenes atacados.

Pero hay ocho indicios claros de que esos testimonios no son veraces:

1. A Zougam lo reconocieron más de media docena de testigos en los trenes, portando supuestamente una mochila bomba. Ninguno de los testigos declaró haberlo visto «colocar» ninguna bomba. Simplemente «reconocieron» ante la Policía a Zougam como alguien que portaba una mochila en los trenes.

2. Esos testimonio serán contradictorios entre sí e incoherentes, porque si todos los testigos que «reconocieron» a Zougam estuvieran en lo cierto, el marroquí tendría que haber estado en al menos tres trenes simultáneamente, lo cual es imposible. Por ello, el juez instructor y el tribunal terminaron descartando todos los testimonios, salvo dos:los de dos amigas rumanas.

3. En realidad, esos testimonios de las dos amigas rumanas también eran contradictorios e incoherentes entre sí.Y, de hecho, las dos amigas fueron cambiando de versión a lo largo del proceso. Pero se dio por bueno el testimonio.

4. Una de esas dos amigas (testigo C-65) «reconoció» a Zougam tres semanas después de la masacre, cuando ya la foto de Zougam se había publicado en todas partes, y no habló para nada en sus primeras declaraciones (ante la Policía y el juez) de que fuera acompañada por otra amiga.

5. Esa otra amiga (testigo J-70) es una mujer a la que por dos veces le denegaron los técnicos del Ministerio de Interior la condición de víctima, llegando a poner en cuestión, incluso, que viajara en los trenes. Sin embargo, quince días después de la segunda denegación, y cuando ya había pasado más de un año de los atentados, dice que se acuerda de haber visto a Zougam, tras lo cual se le reconoce la condición de víctima, se le otorga la nacionalidad y se le da una indemnización de casi 50.000 euros.

6. El marido de la primera testigo (C-65) también dijo que viajaba en los trenes, pero en un tren diferente que su mujer, y se le reconoció la condición de víctima.

7. El hermano de C-65 también dijo que viajaba en los trenes, junto al marido de C-65, pero a él no se le reconoció la condición de víctima, debido a lo inverosímil de su relato.

8. Otra hermana y un primo de C-65 también intentaron hacerse pasar por víctimas del 11-M, pero en ese caso no solo no se les reconoció que iban en los trenes, sino que el propio juez Juan Del Olmo pidió que se dedujera testimonio contra ellos por simulación de delito. Las amigas rumanas fueron imputadas por falso testimonio, tras la querella que el propio Zougam planteó contra ellas.

Ver artículo original:

Los héroes de Podemos. -Manuel LLamas/Libremercado-

El circo que se montó en el Congreso a cuenta de la visita oficial a España del presidente argentino, Mauricio Macri, pone de manifiesto, una vez más, la siniestra y terrible naturaleza ideológica de Podemos, un partido que, como toda la extrema izquierda, ampara y justifica la violencia, la opresión, la ruina y la dictadura siempre y cuando sus artífices militen en sus filas o, como mínimo, compartan su odio visceral hacia el capitalismo, la propiedad privada, la democracia representativa, el Estado de Derecho y la libertad individual, en un sentido amplio.

Sólo así se entiende que la nueva portavoz del partido morado en el Parlamento, Irene Montero, pareja sentimental de Pablo Iglesias –todo queda en casa–, aprovechara la presencia del mandatario argentino para exigir a su Gobierno la liberación de la activista kirchnerista Milagro Sala, condenada a tres años de prisión por liderar un escrache contra un senador en 2009 que causó graves daños materiales. Algunos, quizá, justifiquen semejantes actos de vandalismo y coacción, pero, partiendo de la premisa de que todo uso de la fuerza es condenable si no se ejerce en defensa propia, el hecho de que se intente agredir a una persona que, además, es un representante legítimo del pueblo argentino debería ser merecedor de una condena firme y unánime por todos aquellos que se consideren demócratas. No en vano, ¿cómo se reaccionaría si, llegado el caso, un grupo de neonazis asaltara a un diputado podemita en la calle? La respuesta, sin duda, sería muy diferente al show que protagonizó Montero el pasado miércoles.

Milagro Sala, líder de una banda que se hace llamar Tupac Amaru, se enfrenta, además, a otros procesos judiciales similares, acusada de “fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión”, entre otros delitos. En 2007 encabezó un asalto a la Casa de Gobierno de la provincia de Jujuy reclamando su derecho a “quemar gomas, tirar piedras y garrote”, mientras que en 2015 intentó tomar, directamente, la Legislatura local. Hay que tener muy poca vergüenza y aún menos escrúpulos para defender a semejante elemento, y, sin embargo, ahí está Podemos pidiendo desde la vieja Europa su excarcelación.

¿Cómo es posible? La explicación es sencilla. Basta con prestar atención al vocabulario podemita y, sobre todo, a la particular tergiversación que hacen sus acólitos del significado original de los términos. Así, puesto que, para la extrema izquierda, los criminales son “activistas por la paz y la defensa de los derechos sociales” y las dictaduras “democracias”, la violencia está perfectamente justificada. Es por ello que, bajo este particular prisma, el opositor venezolano Leopoldo López deja de ser un preso político para convertirse en un “golpista” y Lenin es visto como un “libertador” en lugar de como un genocida. ¿Acaso es casual que las exrepúblicas soviéticas se calificasen como “democráticas”, o que el infierno en la Tierra que es hoy Corea del Norte se denomine “República Popular Democrática”? No.

Partiendo de esta base, es normal, por tanto, que algunos de los grandes héroes y referentes políticos del comunismo patrio constituyan una combinación de delincuentes, criminales, terroristas, asesinos, sátrapas, dictadores y corruptos, además de nefastos gestores en el mejor de los casos…

Andrés Bódalo fue condenado a tres años y medio de cárcel por agredir brutalmente en 2012 al concejal socialista de Jódar Juan Ibarra durante una protesta de jornaleros. En 2002 participó en un piquete violento en una heladería de Úbeda por abrir un día de huelga –la dueña estaba embarazada de seis meses–. Tres años después, asaltó la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía para exigir la cesión de una finca; meses más tarde ocupó la iglesia de un colegio de Úbeda; en agosto de 2012 asaltó con el alcalde de Marinaleda un Mercadona en Écija…

Alfon, condenado a cuatro años de prisión por portar explosivos durante la huelga general en 2012. En el fallo, los magistrados del Supremo recordaban que la citada bomba era “especialmente peligrosa” por ser mixta –material explosivo e incendiario– e incorporar “gases extremadamente inflamables”, así como tornillos a modo de metralla “susceptibles de causar daños a las personas”; también participó en diversos altercados y peleas entre grupos ultras de fútbol junto a los Bukaneros del Rayo Vallecano.

Arnaldo Otegi, condenado a diez años de prisión en 2011 por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna bajo órdenes de ETA. Los jueces le atribuyeron el delito de pertenencia a organización terrorista. El Tribunal Supremo rebajó la pena a seis años y medio al descartar su condición de dirigente de ETA, pero mantuvo la condena por integración en organización terrorista.

– Ernesto Che Guevara, asesino, criminal y convencido genocida. Entre sus frases más célebres destacan las siguientes: “Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre”; “Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos”; “La solución de los problemas del mundo está detrás de la llamada Cortina de Hierro [Telón de Acero]”; “Sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario”; “Los cubanos tienen que irse acostumbrando a vivir en un régimen de colectivismo y de ninguna manera pueden ir a la huelga”; “No se puede hacer una revolución con libertad de prensa…”.

 – Fidel Castro, dictador cubano durante medio siglo. Entre las conquistas sociales de su régimen destacan las siguientes: más de 7.000 muertos y 1,5 millones de exiliados; en 1955, Cuba era una de las economías más ricas de América Latina, hoy es de las más pobres; el sueldo medio de los cubanos apenas asciende a 22 dólares mensuales.

– Lenin y la Revolución Bolchevique, cuyo éxito se tradujo, entre otras muchas barbaries, en la muerte de 20 millones de personas, otros tantos millones de deportados, encarcelados y reprimidos por la dictadura soviética, y una economía que, tras décadas de planificación central, se mantuvo en un nivel de subsistencia.

– Hugo Chávez, el líder bolivariano cuyo legado, hoy en manos de Nicolás Maduro, ha convertido Venezuela en una dictadura de facto, con opositores políticos encarcelados y la Asamblea desposeída de funciones legislativas, además de ser uno de los países más corruptos del mundo –tan sólo superado por Somalia, Afganistán, Corea del Norte, Yemen y Siria– y conducir su economía a la más absoluta ruina: el 82% de los hogares venezolanos vive en la pobreza, el 52% está en situación de pobreza extrema, el 32,5% come dos o menos veces al día, el 75% de la población admite haber perdido una media de 10 kilos de peso en el último año…

Cristina Fernández de Kirchner, millonaria e investigada junto a algunos de sus exministros y altos cargos por diversas causas, como enriquecimiento ilícito y administración fraudulenta, entre otros delitos.

Rafael Correa, cuya Ley Mordaza permitió abrir más de 600 procesos contra medios de comunicación privados y cuya gestión ha sumido a Ecuador en una grave crisis económica.

Evo Morales, que, en lugar de acabar con la pobreza y el trabajo infantil en Bolivia lo ha acabo institucionalizando, mientras estrena un obsceno museo dedicado a su propia vida y obra, cuyo coste superó los 7 millones de dólares.

– Alexis Tsipras, cuyo Gobierno casi saca a Grecia del euro y ha provocado un corralito financiero y un agónico estancamiento económico, sin que el país tenga visos de salir del programa de rescate que propiciaron las autoridades europeas, a diferencia de lo sucedido con Irlanda o Chipre, cuya salida de la crisis es ya un hecho…

El apoyo de Podemos a Milagro Sala es, en definitiva, el penúltimo capítulo del sinsentido y la inerradicable contradicción de la extrema izquierda… Demócratas que defienden dictaduras, activistas por los derechos humanos que ejercen la violencia y aplauden regímenes totalitarios y, en última instancia, precursores de los derechos sociales cuyas políticas arruinan países y empobrecen a la población hasta niveles inéditos… Sus héroes son, en realidad, los villanos de la civilización, el progreso y la libertad.

Ver artículo original:

La verdad no mancha los labios de quien la dice,sino la conciencia de quien la oculta.

Experimento Asch Occidental

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