El espía que ‘cazó’ al comisario Villarejo. -Ildefonso Olmedo/El Mundo-

-Desvelamos en exclusiva la identidad del ex agente del CNI que hizo la denuncia anónima por la que la Audiencia Nacional envió a la cárcel al comisario.

-La pista clave, un Porsche que conectaba un encargo guineano con una mafia china de blanqueo de capitales a través de un segundo comisario de policía.

-Todo arranca con un envío por Seur remitido por una mujer guineana y dirigido a la sede madrileña de la Fiscalía Anticorrupción…

La historia arranca en una calle de renombre, y muy larga, de Madrid, en una mañana de febrero de este 2017. Acodados en la barra de un restaurante, dos viejos amigos se miran a los ojos mientras beben unas cañas bien tiradas. Uno es comandante de la Guardia Civil. Pese a sólo frisar los 40, es todo un experto en blanqueo de capitales. Frente a él, un ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con poco pelo y unos kilos de más. Un tipo curtido en 12 años de servicios a caballo entre su Galicia natal y África y que en 2014 tuvo la osadía de cerrar su etapa de agente secreto con el libro Diario de un espía.

«No sé si fueron las cañas o las cortezas de cerdo que nos pusieron de aperitivo… El caso es que recogí el guante cuando mi amigo comandante me soltó un sermón sobre el bien y el mal, y de cómo a los corruptos había que meterlos en la cárcel», dice hoy el gallego, David R. Vidal. Ha transcurrido desde entonces el tiempo de un embarazo llevado a término, y de aquella cita amistosa nació una de las noticias bomba más sorprendentes de la actualidad político-social española: la detención el pasado 3 de noviembre, y el envío posterior a prisión, del todopoderoso comisario José Villarejo por delitos de cohecho y blanqueo de capitales.

Un Porsche Panamera, unos números de varias cuentas en bancos de Panamá, una pista guineana con muchos millones y, sobre todo, el trabajo silente y hasta ahora secreto del gallego David terminaron con la impunidad del Goliat Villarejo. «Sí, de alguna manera soy el espía que ha acabado metiendo entre rejas al comisario».

Para comprender del todo la dimensión de las palabras del ex agente del CNI -un tipo con entrada propia en Wikipedia como fundador de «la primera academia privada de inteligencia en España, llamada Globalchase»- hay que leer bien las primeras crónicas periodísticas que dieron cuenta, los pasados 3 y 4 de diciembre, de la caída «del polémico policía» por recibir «dinero y regalos por dar servicios de inteligencia» como una «organización criminal».

Coincidían las crónicas en que el inicio de todo tenía una fecha: 25 de abril, y un hecho notorio: la llegada a la Fiscalía Anticorrupción de «una denuncia anónima sobre las actividades ilegales de los comisarios José Villarejo y Carlos Salamanca». Como Al Capone, que cayó no por mafioso sino por delincuente fiscal, Villarejo, el hombre de las cloacas del Estado investigado en múltiples causas, puede acabar condenado por blanqueo de capitales.

«Claro que conservo el resguardo del envío de la denuncia…». David R. Vidal, que ha elegido Crónica para desvelar su secreto, extiende sobre la mesa un trozo de papel. Es el resguardo (envío con número de seguimiento 154715646515). Fecha de salida: 25 de abril de 2017. Fecha de entrega: 26 de abril.

En el sobre que viajó desde A Coruña al número 4 de la madrileña calle de Manuel Silvela, sede de la Fiscalía Especial Anticorrupción, se recogía el resultado de dos meses de trabajo que siguieron a las cañas con corteza de cerdo de la reunión con el amigo guardia civil: dos folios encabezados por un «Estimado sr. Fiscal» y siete documentos anexos. El último refería la «relación de entidades offshore que utilizan Villarejo y su socio».

Todo había empezado por una información suelta que llega a Vidal. «Aunque parezca raro, soy informático, pero por circunstancias de la vida desde 2000 hasta 2013…». Fue, sí, espía a sueldo del CNI. Y también, hasta diciembre de 2016, colaborador remunerado para el Cuerpo Nacional de Policía en Extranjería. «Ahora me centro únicamente en la informática y esporádicamente hago informes de inteligencia para empresas… A mediados de 2016, por junio, alguien me dio una información: una serie de cuentas que tenía en Panamá el comisario José Villarejo para fines, me decían, ilícitos. Eran las cuentas donde él pedía que le ingresaran el dinero de sus trabajos especiales».

El empresario ‘jubilado’

¿Quién es, y ha sido durante décadas, el poderoso y temido José Manuel Villarejo Pérez, un ciudadano nacido en El Carpio, Córdoba, en 1951? De forma paralela a su carrera policial (autor del informe Veritas para desacreditar al juez Garzón cuando éste intentaba deshacer la madeja de los GAL en los años 90) y sus siempre fronterizos servicios en las cloacas del Estado, José Manuel Villarejo, oficialmente jubilado como comisario a sus 66 años, logró montar un millonario entramado societario y empresarial dirigido desde Cenyt, con sede en la Torre Picasso de Madrid y dedicada a la investigación y gestión de crisis. Poliédrico, su perfil más terrorífico trasciende el ámbito político y conspirativo para situarle en películas de género como Aquí huele a muerto, donde encarnó a Frankenstein compartiendo reparto con el dúo Martes y Trece en 1990.

Desde la última década del siglo XX Villarejo no ha dejado de estar en todas las salsas. Son batallón los casos judiciales y políticos célebres en los que asoma la sombra del cordobés (Pujol, Nicolay, el del ático del ex presidente madrileño Ignacio González, Gürtel y hasta el de la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein…). Y aunque nunca la herida ha sido tan profunda como la de ahora, lo cierto es que está acusado de apuñalar a la médico que denunció a Javier López Madrid, yerno de Villar Mir, el dueño de la constructora OHL, y «compi yogui» de la reina. Además, está imputado por revelación de secretos en el caso que se sigue contra el pequeño Nicolás. Para proteger a Nicolás, habría grabado ilegalmente a otros policías y agentes del CNI y estaría detrás de las filtraciones posteriores a la prensa. Pública es también la guerra abierta que mantiene con el actual director general del CNI, Félix Sanz Roldán, contra quien arremetió en una entrevista con Jordi Évole.

Ante un comisario tan Goliat, las dos primeras embestidas de David pincharon en hueso. «Cuando me llegó la primera información, la de las cuentas en Panamá, conseguí concertar una cita con un comisario general. Quedamos en el bar de la rotonda que hay cerca de la comisaría de Canillas, en Madrid, y le di toda la información. Quedó en llamarme pero nunca lo hizo… ¿Es que no voy a encontrar un policía honrado?, me decía. Entonces un buen amigo, escritor, con contactos con la BOA [Brigada Operativa de Apoyo], brigada especial que está pegada al CNI, hizo unas llamadas…. El tema, fue la respuesta del jefe, “no interesaba”».

Desalentado, el gallego tiró la toalla. Hasta aquellas cañas con cortezas de cerdo. Y aquella arenga de amigo sobre el bien y el mal. «Lo tienes que poner en manos de la Fiscalía Anticorrupción… A los corruptos, a los malos, hay que sacarles el patrimonio y mandarlos a la cárcel».

Aún David no sabe si fueron las cañas o las cortezas. Lo cierto es que tardó dos meses en completar el informe secreto. Entrevistó a unas 10 personas, algunas del entorno más próximo de Villarejo. «De las que le sonríen pero que en realidad le odian». No todas las fuentes, había aprendido Vidal en sus años con el CNI, se mueven por dinero. Hay otras muchas motivaciones, y el odio es de las más poderosas.

Y así fue como apareció ante sus ojos y oídos el encargo guineano. Un alto cargo del Gobierno de aquel país le pidió a Villarejo un informe para desprestigiar a Gabriel, uno de los hijos de Teodoro Obiang. Una facción buscaba sacar los trapos sucios de la otra, y querían un informe de desprestigio. El resto de lo que pudo averiguar el ex espía fue recogido con todo detalle en el escrito de la Fiscalía hecho público tras la detención de Villarejo. En la denuncia anónima se exponía así:

“Estimado Sr. Fiscal:

Por la presente le hago partícipe de una serie de informaciones que han llegado a mi poder y las cuales pongo en su conocimiento por si los hechos a los que aluden fueran constitutivos de algún tipo de delito.

En el año 2012 un alto cargo del Gobierno de Guinea Ecuatorial necesita encargar un informe sobre uno de los hijos del presidente guineano Obiang, concretamente sobre Gabriel Mgaba Obiang Lima. El objetivo del informe no era otro que buscar los “trapos sucios” del citado Gabriel a fin de desprestigiarlo y de esta forma obtener una posición ventajosa en las luchas internas competitivas que acontecen en la familia de Obiang.

Comisario Salamanca:

Los guineanos mantenían una buena relación con el entonces comisario del aeropuerto de Barjas, Carlos Salamanca, el cual al parecer les realizaba favores en numerosas ocasiones tales como ir a recoger a altos cargos a la puerta del avión utilizando coches policiales o bien facilitar la entrada de dichos ciudadanos extranjeros cuando carecían de los requisitos necesarios para superar el control de fronteras (por ejemplo, carencia de visado en vigor).

Es de resaltar que un vehículo de marca Porsche Panamera matrícula 5722GYW, el cual era inicialmente propiedad de los guineanos (ver documento #1 de compra por 116.000), acabó en manos de Carlos Salamanca en el año 2012, si bien, aunque lo conducía, nunca lo registró a su nombre en la DGT, temeroso de que la ostentación del mismo le fuese perjudicial. Finalmente, el sr. Salamanca vendió el vehículo a uno de sus “clientes” con el mantenía una estrecha relación, un ciudadano chino vinculado a GAO PING.

Aunque el vehículo no estuvo registrado a nombre del sr. Salamanca, fue el tomador del seguro por importe de 1,845 durante el periodo que lo tuvo en su poder, según se muestra en el documento #2 que se adjunta.

Comisario Villarejo:

Por tanto, cuando los guineanos le preguntaron al comisario Salamanca sobre la posibilidad de realizar un informe sobre Gabriel, este les remitió al también comisario José VILLAREJO, presidente del Grupo Cenyt con sede en la Torre Picasso de Madrid.

Este último, junto con su socio Rafael REDONDO RODRÍGUEZ, fueron los que formalizaron una propuesta económica para la realización de los trabajos por importe aproximado de 5,3 millones de euros, según se describe en el documento #3.

Básicamente se trataba de un pago inicial global de 1,7 millones euros por la elaboración de un informe, más un seguimiento anual de 3,6 millones de euros.

A título confidencial, la propuesta incluía unos anexos que se adjuntan en el documento #4, bajo el epígrafe de PROYECTO KING, donde se detallan unas fases de realización en las cuales se realizarían seguimientos, interceptación de comunicaciones, obtención de informaciones bancarias y otros elementos de privacidad personal relativas al objetivo Gabriel.

Villarejo y su socio solicitaron que el pago fuera diversificado a diferentes destinatarios y no sólo a Cenyt. Es de destacar, por si tuviera relación con el blanqueo de capitales, que parte de estos pagos se realizaron en unas cuentas corrientes radicadas en el extranjero, principalmente en el país de Panamá, las cuales se relacionan en el documento #5.

Las transferencias bancarias más relevantes son las siguientes:

Fecha Destinatario Importe

26/04/2012 Participaciones Marvila S.A. 330.000

27/04/2012 Financiera Uruplan S.A. 435.000

08/05/2012 Participaciones Marvila S.A. 485.000

Finalmente, Villarejo entregó el informe sobre Gabriel, el cual se adjunta como documento #6, además de comprometerse a realizar una campaña de desprestigio mediante filtraciones interesadas a los medios de comunicación.

De otros encargos similares y en base a las transferencias realizadas, se ha podido averiguar que la relación de entidades ‘offshore’ que utilizan Villarejo y su socio son al menos las relacionadas en el documento #7.”

La suerte, pues, quedó echada para David R. Vidal el 25 de abril. No fue gratis del todo. Coste del envío: 23,70 céntimos. «Sí, cuando tuve todo bien hilvanado lo mandé anónimamente por mensajeros adonde me indicó mi amigo comandante [de la Guardia Civil]: la sede central de la Fiscalía Anticorrupción y Contra el Crimen Organizado [entonces encabezada por Manuel Moix]… Le pedí a una amiga guineana que llevase el sobre a Seur en A Coruña, con remitente falso (AsuncioM. BA), por si la cosa salía mal y llegaba a oídos de los comisarios. Que pareciese que era una opositora cabreada. Ahora que fiscalía y asuntos internos de la propia Policía han hecho su trabajo, ya no importa… Ya lo puedo contar todo».

El mensaje llegó a buen puerto. Un acierto. «Las dos personas principales que menciono son las dos que están en la cárcel, enviadas por la jueza Lamela…».

«Si lee la nota de prensa que hizo pública la Fiscalía Anticorrupción, contrastaron el 100% de los datos del anónimo que les envié y a eso pudieron añadir otros aspectos que fueron apareciendo en la investigación… Me consta que se pidió (Fiscalía), por ejemplo, una comisión rogatoria a Panamá… Yo identifiqué cinco cuentas diferentes en ese paraíso fiscal a nombre de tres empresas diferentes, además de una en Uruguay. Sé que las cuentas panameñas fueron creadas hace unos cinco años por testaferros panameños en un mismo día. Y que todas también fueron disueltas en diciembre de 2016 a la vez, el mismo día».

No todo lo investigado viajó en el paquete secreto con destino Madrid. «Sólo incluí aquello que de alguna manera pudiera ser contrastado. Por ejemplo, en el caso de Salamanca no hice mención de ciertos regalos, como los relojes de lujo -he leído estos días que en los registros de su domicilio han aparecido al menos una docena de esos relojes carísimos-. Me dediqué a cosas rastreables, por ejemplo, el Porsche, y no las informaciones que me llegaban de bodas de una hija, viajes pagados al Reino Unido y otras vacaciones pagadas… Además del Porsche, había otros vehículos de alta gama en la familia y elementos que reflejaban estilos de vida muy por encima de lo que les permitían sus sueldos…».

David, como buen ex agente (o quizás haya que recordar esta frase suya de cuando presentó su libro para entender todo: «Un espía lo es para siempre. Y se pasa miedo»), pretendía, de alguna manera, desencadenar la tormenta. «La idea era prender la mecha, que ya se encargaría el fiscal y la policía de atar más cabos. Yo lo que hice fue prender el fuego, o ponerle al cascabel al gato, que diría un castizo, y a partir de ahí seguro que empezarían a salir más y más cosas… Por ejemplo, me constaba que ellos habían cobrado el trabajo… Seguro que no pagaron a Hacienda, lo cual es un posible delito fiscal u oculta blanqueo de dinero».

Coches y relojes de lujo

¿Y qué pinta un Porsche Panamera en todo esto? Para entenderlo, Vidal relata a Crónica el papel del comisario Carlos Salamanca, hoy compañero de prisión de Villarejo y ya en su día investigado en el sumario de la mafia china de Gao Ping, lo que le costó su puesto de comisario jefe del aeropuerto de Barajas. Ahora su destino era la Comisaría General de Extranjería como jefe de unidad.

«Los guineanos llegan a Villarejo a través de su amigo Salamanca. La verdad es que Salamanca era más escurridizo porque tenía un perfil discreto. No perdí el tiempo con sus relaciones con los chinos porque era un tema antiguo. Lo que me contaron es que proporcionaba una especie de servicios vip a los guineanos; es decir, que cuando viajaba alguien importante y, por ejemplo, no tenía visado o estaba caducado, él se encargaba de ir en un coche patrulla a pie de avión a recibirlos. Y obviamente no pasaban el control de fronteras. Para eso era el jefe del aeropuerto [de Barajas]…».

La verdad es que mientras trabajó para la policía, Vidal admite que también se cruzó con alguna gente así, «pero se trataba de gente que se había jugado la vida por el Estado, no por favores ni dinero».

«Aunque esa parte me era difícil de comprobar, busqué algún elemento indiciario de enriquecimiento irregular, porque yo no creo en favores gratuitos. Es decir, cuentas corrientes, transferencias… Ese era el problema. Si Salamanca recibía regalos y dinero en efectivo no tenía forma de atar cabos. Afortunadamente apareció lo del Porsche».

-¿Un Porsche?

-Sí, verá, era un Porche Panamera de 120.000 euros que compra un guineano y acaba en manos del lugarteniente de Gao Ping. El único nexo de unión entre los guineanos y los chinos es Salamanca. Al parecer, los guineanos le regalaron el vehículo y, como le pareció muy ostentoso, se lo vendió a los chinos. Por supuesto, en ningún momento aparece el vehículo a su nombre.

-¿Entonces no hay ninguna prueba que le vincule al Porsche (adquirido en Madrid por 116.537,7 euros en el Centro Porsche Madrid Norte en septiembre de 2010 por el ciudadano guineano Crispin Edu Tomo Maye)?

-Eso pensaba él. Pero si conduces un coche sueles aparecer en algún lugar del seguro. En este caso, Salamanca era el tomador del seguro y su conductor habitual. Pagar 1.845 euros por un seguro de un coche que no es suyo a mí me parece un tanto sospechoso…

El seguro estuvo vigente entre el 10 de julio de 2012 (el mismo año en que Salamanca y Villarejo recibieron el encargo de realizar un informe de inteligencia sobre el hijo del presidente Obiang) y el mismo día de 2013. En la póliza, además, figuraba el domicilio particular de Salamanca en el municipio madrileño de Colmenarejo. Al poco tiempo, el comisario prefirió deshacerse del llamativo vehículo. Se lo compró un ciudadano chino vinculado al empresario Gao Ping, el de la llamada operación Emperador.

-Habrá quien prefiera pensar que su denuncia anónima en realidad es su último servicio al CNI… O se preguntará por qué no les dio a ellos la información, habiendo sido agente suyo durante más de una década.

-(Se ríe). Le aseguro que no. La única vinculación de todo esto con mi pasado de agente de los Servicios Secretos es el orgullo de lo que aprendí mientras trabajé para ellos, pero no tienen nada que ver. Por otro lado, no tiene ningún sentido darles informaciones de delitos cometidos en España. Para meter la información en un sobre y enviarla a Fiscalía no hace falta el CNI, francamente. Y es fue lo que hice… Ponerle el cascabel al gato Villarejo.

Anuncios

España se rinde. -Enrique Navarro/LD-

No es un eslogan político, ni siquiera una metáfora. Mis queridos conciudadanos de un país grande como pocos, con una cultura, lengua, economía e historia ambicionada por todos los países reales y aspirantes, el gobierno de Mariano Rajoy nos ha rendido, y lo peor no es que haya sido sin luchar, sino que lo ha hecho por convicción. La buena noticia, aunque según como se mire también es mala, es que el separatismo también se ha rendido, ya lo vimos el 10 de octubre, después con la fuga de Puigdemont y ahora con el arrepentimiento espontáneo y sincero de Forcadell, la musa del separatismo.

Ya puede el papá llevarse a los niños del asfalto, no hay necesidad de exponerlos para esta pandilla de caganers, que como ya intuíamos inventaron el proces para mantener y acrecentar patrimonio, y que ante la alternativa de visitar la sierra madrileña por un tiempo, han dicho que todo era una broma. Catalanes que fuisteis al Parlament a apoyar la independencia, ¡que era una broma, que no os habéis enterado! Queridos Mossos empeñados en ser de todo menos policías al servicio de la ley, ¡que os han tomado el pelo y habéis quedado como Cagancho en Almagro!

Pero todo este esperpento no puede ocultar una realidad, que ésta no es espontánea ni súbita, sino manipulada y construida por una izquierda radical que aspira a la destrucción de España y de Cataluña, a sembrar el caos y el desorden permanente, para dejarnos a todos en manos de bolivarianos, anarquistas y terroristas callejeros y llevarnos a un régimen totalitario. La amenaza de España no es el nacionalismo, es el totalitarismo.

Después del asalto de la huelga general a los derechos y a la seguridad, ¿hay alguien que no considere, no que estamos ante un delito de rebelión, sino ante un alzamiento violento contra el estado? No nos engañemos, las instituciones separatistas catalanas han declarado la guerra a España utilizando y violentando las instituciones. ¿Hay acaso un crimen más execrable que utilizar los mecanismos de la autoridad para someter al estado y al pueblo? La huelga general consentida y soportada por una parte de los Mossos y alentada por el gobierno supuestamente intervenido, más allá de las implicaciones electorales que pueda tener, constituye un alzamiento violento contra la democracia, que justificaría más que el artículo 155 el artículo 63 de la Constitución, sino fuera porque todo era una broma, de mal gusto eso sí; pero que nos va a llevar a un conflicto inevitable, porque todo esto no ha hecho más que empezar.

Winston Churchill que entendía mucho de principios y de cómo debían ser defendidos afirmó que:

” Si uno no quiere luchar por el bien cuando puede ganar fácilmente, sin derramamiento de sangre, si no quiere luchar cuando la victoria es casi segura y no supone demasiado esfuerzo, es posible que llegue el momento en el que se vea obligado a luchar cuando se tiene todas las de perder y una posibilidad precaria de supervivencia. Incluso puede pasar una cosa peor: que uno tenga que luchar cuando no tiene ninguna esperanza de ganar.”

Y este es el escenario al que nos encaminamos ante la radicalización que se va a producir en el conflicto, que ya no será un problema de declaraciones parlamentarias ni de independencia, creo que de esto ya han quedado bastante vacunados los catalanes para toda una generación; el conflicto vendrá de la insumisión permanente, de la algarada callejera y de la alianza radical nacionalista que tomará el poder el Cataluña después del 21 de diciembre. El día que deje de aplicarse el 155 echaremos de menos no tener de contraparte a Puigdemont y Forcadell.

Vistos todos los acontecimientos acontecidos en estos últimos meses, hoy podríamos decirle al gobierno de la nación las mismas palabras que Churchill le dirigió a Chamberlain al regreso de Munich.

” Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra, elegiste la deshonra y tendrás la guerra.”

El gobierno de España y no digamos este aborto de gobierno catalán que tiene a parte en el exilio, a otra parte en la sombra y a otra en fuga, han optado por deshonrar a Cataluña y a España. Han preferido una acción de algodón de azúcar para no molestar, con el fin de que nada cambie. El 155 es, como diría el Príncipe De Salina, lo que tiene que cambiar para que nada cambie.

Con la deshonra ha venido la rendición, incondicional; incluso antes de hacer las levas, ya nos hemos rendido. Hemos deshonrado a nuestra nación para intentar calmar las ambiciones totalitarias de una minoría. Cuando el gobierno decidió abdicar de sus funciones para transferirlas a los jueces, no era para que fueran tan duros sino para que, como los del Supremo, no actuarán con tanto rigor. Nos da tanto cague defender España que no queremos hacer ni presos en este conflicto. Pero el gobierno optando por la deshonra para evitar el conflicto, ha sembrado el germen de la destrucción nacional. Forcadell y Puigdemont deshonrando al pueblo catalán que creyó en sus mentiras, han sido tremendamente peores, porque no han actuado para evitar el conflicto, sino para salvar su culo, al menos en eso Rajoy ha tenido más altura de miras.

Pudimos haberlo evitado hace ya años, pero faltó la visión y el liderazgo, y ahora ante la incapacidad de luchar, España se rinde. Ya pueden ir quitando todas sus banderas de los balcones. Nunca tantos españoles pusieron a un gobierno en la oportunidad de terminar con problemas históricos y nunca se recibió tanta ignominia. ¡Cuánto más fuertes somos como nación, más débiles son nuestros gobernantes¡, y ese es el drama histórico de nuestro país.

¿Pero acaso no tenemos razón? ¿Es que nos vamos a creer todas las mentiras del separatismo? ¿Es que no estamos dispuestos a luchar por nuestros derechos y nuestra gran nación? ¿Vamos a tirar por la borda tanto acervo común, porque nos tiemblan las canillas? Un pueblo que olvida sus raíces, que incluso las desprecia; que está dispuesto a fracturarse sin la mayor vergüenza, no puede ser el español. No podemos reconocernos en esta pusilanimidad infinita.

No podemos dejar que una minoría nos amedrente, nos haga sentir ciudadanos de segunda; que nos hunda en la miseria moral simplemente porque recelamos de nuestros valores y no estamos dispuestos a tomar la vanguardia de la defensa de la igualdad entre todos los españoles, de la ley y la historia.

España se rinde, saquen las sabanas a los balcones para que no suframos las represalias del separatismo radical, para que no vengan a amenazarnos a nuestras casas por querer ser lo que somos españoles. Saquen banderas blancas y guarden las banderas nacionales en sus corazones, que ya es el único lugar en el que podemos sentirnos español; casi en la intimidad.

Catalanes, guardad las esteladas, y también sacad banderas blancas, aunque en Cataluña corréis el riesgo de que los que vengan gracias a estas elecciones, os obliguen a poner la estelada con el escudo del POUM y si no os harán el matarile, experiencia traumática que ya conoció Cataluña en los años de la Guerra Civil

Pero el conflicto es inevitable. Las bases que lo sustentan permanecen intactas y el nacionalradicalismo que tomará el poder en el nuevo gobierno catalán será infinitamente peor, porque serán los comités de la defensa de la república anarquista los que salgan a las calles para continuar con la amenaza y la extorsión. Todos los procesos revolucionarios siguen el mismo patrón; los pequeños y medios burgueses quieren un cambio y creen que dominarán en su supuesta supremacía intelectual a las masas enfervorecidas; y éstas en cuanto pueden, asestan un zarpazo mortal y ya no hay marcha atrás. Lo de la Declaración de Independencia va a ser un aspecto menor comparado con el ambiente que se está generando en Cataluña por esta nueva mayoría.

Cada día que pasa Junqueras en la celda, cimenta, como otros tantos revolucionarios totalitarios, la presidencia de la república catalana, y ante este inevitable conflicto, no nos van a servir paños calientes ni ministros blandiblú. Entonces habrá que echar a Chamberlain y llamar a Winston para ganar, porque dentro de generaciones se dirá que ésta era el conflicto que España tenía que ganar o que haber ganado.

Ver artículo original:

Las 40 mentiras del independentismo catalán. -Cristian Campos/El Español-

Han mentido a sus votantes, tergiversado el recto significado de las palabras y camuflado sus autoengaños bajo una espesa capa de propaganda populista y un nacionalismo identitario propio de otras épocas. Estas son sus 40 mentiras más obvias.

1. Lo han llamado la revolución de las sonrisas. Pero han empujado a los catalanes al borde del enfrentamiento civil.

2. Se creen pacíficos. Pero durante cuarenta años han acallado al 50% de los ciudadanos de la comunidad.

3. Dicen ser demócratas. Pero el partido con mayor intención de voto entre los suyos ostenta en su currículum dos golpes de Estado (1934 y 2017), miles de asesinados, torturados y represaliados por Lluís Companys y una guerra civil.

4. Les prometieron a sus votantes una potencia económica mundial. Pero sólo han logrado expulsar a las empresas, a los turistas, a los inversores, a los ahorradores y, ahora, a los trabajadores.

5. Dicen defender la verdadera separación de poderes. Pero exigen que el poder político anule las decisiones del judicial y que el judicial no aplique las leyes promulgadas por el legislativo. Incluidas las que fueron votadas por ellos.

6. Creen ser buena gente. Pero opinan que las masas están por encima de la ley y que el procés es un rodillo que aplastará a aquellos que rechacen significarse como amigos o como enemigos.

7. Alardean de europeístas. Pero cuando Europa les dio la espalda la acusaron de corrupta, totalitaria y represora de los derechos de los pueblos.

8. Dicen luchar por la dignidad de Cataluña. Pero su procés ha derivado en un grotesco esperpento rematado con la fuga del que dice ser el legítimo presidente de la recién nacida república catalana. Hasta las autoridades belgas le han recordado a Puigdemont que los líderes que declaran independencias unilaterales deben permanecer junto a su pueblo en vez de huir al extranjero.

9. Planearon el hundimiento de la economía española y el alza de la prima de riesgo. Pero acabaron sacando 160 € del cajero y pagando una comisión de 2 € por hacerlo.

10. Fantasearon con la quiebra del consenso en torno a la Constitución del 78. Pero sólo han logrado la división y el hundimiento electoral de Podemos.

11. Hablan de respeto a la legalidad catalana. Pero han votado una declaración de independencia ilegal por mayoría simple y con la mitad de su Parlamento vacío.

12. Pontifican sobre la corrupción del Estado. Pero Cataluña es la comunidad española con un mayor número de corruptos encausados por los tribunales de justicia.

13. Presumen de la vitalidad de su sociedad civil. Pero todas las organizaciones civiles nacionalistas catalanas han sido generosamente regadas con presupuesto público.

14. Presumen de la ecuanimidad de su prensa regional. Pero una inmensa mayoría de los medios de prensa catalanes recibe subvenciones directas del Gobierno de la Generalidad.

15. Apelan al corazón de los demócratas. Pero sus exdiputados siguen fantaseando con una violencia que vaya más allá de “las manifestaciones y las caceroladas”.

16. Hablan de justicia social. Pero están siendo investigados por el presunto desvío de fondos de la Consejería de Asuntos Sociales hacia las empresas tecnológicas que debían gestionar la construcción de las llamadas “estructuras de Estado”.

17. Presumen de una cultura democrática superior a la española. Pero invitan a Otegi y se fotografían con él.

18. Dicen ser demócratas de raza. Pero creen que los delitos se convierten en legales cuando son incluidos en un programa electoral y votados por una minoría de los ciudadanos.

19. Se atribuyen la representación de todos los catalanes. Pero sólo representan a una minoría de ellos.

20. Dicen ser encarcelados por sus ideas. Pero miles de catalanes, incluidos varios diputados del Congreso, tienen esas mismas ideas y nadie ha pedido su ingreso en prisión ni ha intentado acallarles jamás.

21. Presumen de una ética del trabajo alemana. Pero han sido incapaces de construir una sola estructura de Estado durante los dos últimos años o de planear siquiera las 24 horas posteriores a la declaración de independencia.

22. Presumen de unidad de acción. Pero no sabían nada de la huida de Carles Puigdemont a Bélgica y ya califican a Santi Vila de botifler (traidor).

23. Dicen que la república catalana ya está en marcha. Pero se presentan a unas elecciones autonómicas convocadas por Mariano Rajoy al amparo del artículo 155 de la Constitución española y con el antiguo Gobierno de la Generalidad en prisión.

24. Dicen hablarle con sinceridad a los catalanes. Pero hablan de presos políticos, de un Gobierno republicano legítimo y del pueblo de Cataluña.

25. Hablan de represión. Pero fue Joaquim Forn, el jefe de los mossos, el que amenazó el pasado 11 de octubre con lanzar a la policía autonómica contra la nacional con la frase “si hay buena voluntad y se acepta la nueva realidad política [en referencia a una independencia de facto] no habrá ninguna colisión entre policías”.

26. Aluden a un fantasmal Gobierno democrático legítimo. Pero se refieren al mismo Gobierno que aplastó los derechos de la oposición los días 6 y 7 de septiembre violando su propio Estatuto de Autonomía.

27. Hablan de una supuesta legitimidad preexistente superior a la legalidad del ordenamiento jurídico actual. Pero cuál es esa legitimidad y cuáles sus consecuencias en la práctica lo deciden ellos en función de sus intereses políticos coyunturales.

28. Su talante democrático dice ser exquisitamente británico. Pero Núria de Gispert, expresidenta del Parlamento, llamó el jueves pasado “canalla de extrema derecha” a la juez Carmen Lamela. No fue la única.

29. Han presumido de contarle la verdad a los catalanes. Pero mintieron respecto a la viabilidad económica de una hipotética Cataluña independiente y cuando ninguna de sus otras fantasías se hizo realidad recurrieron a vídeos melodramáticos, escenificaciones hiperventiladas frente a las cámaras de televisión y un desacomplejado uso de la cursilería.

30. Especularon con un cataclismo político en España que condujera al país a una segunda Transición. Pero han logrado la unidad de una amplia mayoría de los españoles en torno a la Constitución del 78 y la recuperación de la bandera española como símbolo de democracia, respeto a la ley y europeísmo.

31. Defienden indignados la imparcialidad de TV3. Pero el jueves pasado el programa humorístico Polònia fue suspendido porque sus responsables “no tenían ganas de reír ni de bromear con gente que está en la cárcel”.

32. Dicen que su causa es internacional y defiende derechos universales. Pero no han recibido el apoyo de un solo gobierno, de un solo organismo internacional o de una sola personalidad relevante a lo largo de los últimos años. Y eso a pesar de las cantidades ingentes de dinero público invertido en ello.

33. Presumen del uso de las más avanzadas técnicas de comunicación política. Pero usan los términos habituales del más rancio populismo fascista. “Pueblo”, “humillación”, “lucha”, “destino”, “dignidad”.

34. Son un movimiento transversal e inclusivo. Pero han clasificado como franquistas a Serrat, Sabina, Frutos, Llamazares, la UE, Borrell, los catalanes no nacionalistas, el PP, el PSOE, Ciudadanos e incluso Ada Colau (en días alternos y dependiendo de a quién quiera complacer ese día la alcaldesa de Barcelona).

35. Se rieron de Aznar cuando dijo que antes se rompería Cataluña que España. Pero Aznar acertó y ellos se equivocaron.

36. Lo fiaron todo a una hipotética masa de cientos de miles de ciudadanos catalanes desobedeciendo masivamente. Pero sus concentraciones, incluso las que se convocan en días señalados, cada vez cuentan con menos asistentes y la vida en Cataluña sigue inalterada salvo por las ya rutinarias molestias provocadas por unos cuantos cientos de universitarios con pocas ganas de estudiar.

37. Dicen rebelarse contra el poder. Pero todas sus manifestaciones, huelgas y concentraciones han sido diseñadas, organizadas y financiadas por el régimen que ha gobernado en Cataluña durante cuarenta años ininterrumpidos.

38. Presumen de inteligencia política. Pero cuando Puigdemont decidió el pasado 26 de octubre convocar elecciones para evitar la aplicación del 155, el extremismo independentista le calificó en las redes sociales de traidor y le obligó a retractarse. Si Puigdemont, ese Napoleón de mercería gerundense, no hubiera hecho caso de esas pocas docenas de fanáticos tuiteros, hoy ningún exmiembro del Gobierno catalán dormiría en la cárcel.

39. Presumen de haber cambiado la historia de este país. Y sólo han repetido la del catalanismo político de los últimos cien años. Huida por las alcantarillas incluida en su versión 2.0.

40. Están convencidos de que España les odia. Y ni siquiera eso (convertir esa disonancia cognitiva en una profecía autocumplida) han logrado.

Ver artículo original:

Se busca Pujolet 2.0 -F.J.Losantos/El Mundo-

Siguen lloviendo encuestas y anubarrándose evidencias. En Cataluña podríamos pasar de la República de los delincuentes a la República de los Equidistantes, presidida por Colau y regentada por Iceta, o al revés, pero siempre telepresidida o teledirigida por Junqueras y sus cómplices. Al menos es lo que dice Godopress, agencia que tras enriquecerse con Franco, medrar con UCD, prosperar con el PSC, forrarse con Pujol y saltar la banca con Juntos por el Sí y por la CUP y por la editorial Dignidad de Cataluña, anda ahora a la busca de un Pujolet 2.0. y tiene convencido al Gobierno de que esa es la solución menos mala: que el liberado con cargos Santi Vila encabece la nueva Convergencia y vuelva Durán i Millo a encabezar Unió. De hecho, Millo, que le llevaba la bolsa a Durán y ahora el bolso a Soraya, sería algo así como el rehén del Gobierno en la construcción de un nuevo Pujol, un nuevo Roca, un nuevo Arturo Mas, antes de rebautizarse Artur.

Lo peor de esa canción es que viene siendo un éxito desde 1977. Y a un grupo de personas sin mucho talento y sin ningún escrúpulo, como el Gobierno actual, y no digamos la oposición socialista, igual pero peor, es lo que le gustaría que se hiciera realidad. ¿No podríamos fletar, se dicen los agradaores de Moncloa y de Ferraz, los julianas del parte único editorial, un nuevo Pujol, separatista pero sin que se note mucho, para pactar con él la famosa Reforma Constitucional, o sea, la Desconstitución de España?

«¡Eso, nos hace falta un Pujolet!», dicen Arriola y el joven Arenas. «Mejor un Pujol 2.0.», matiza Andrea Levy, al ritmo de garaje de su rock tirando a transversal. «Dejádmelo en Pujolet Dospuntocero, ¡pero lo quiero para ayer!», ruge Soraya, y le echa un poco de leche en el platillo a Millo.

Sin duda, Santi Vila es el que mejor da el perfil del Pujolet 2.0. Era un separatista desorejado que hace dos meses, megáfono en mano, se decía dispuesto a perder la vida, la libertad, el patrimonio y lo que fuera por la independencia de Catalun-¡ya! Y ahí lo tienes ahora: pagando su fianza tan formal, saludando con una sonrisa a los guardias de la puerta de la cárcel, con la barba recortadita, casado ¡y además gay! Era tan nacionalista como el marido de Inés y le robaría votos del armario al PSC. Sólo falta que se deje Cocomocho; y que el novio se haga del PP.

Ver artículo original:

Las talegas de Méndez de Vigo (o como remunerar a los golpistas). -Pedro J. Ramirez/El Español-

Al día siguiente de que Puigdemont, Junqueras y los suyos consumaran su golpe de Estado proclamando la República Catalana, el ministro portavoz Iñigo Méndez de Vigo realzó ante la BBC la singular respuesta del Gobierno de Rajoy: aplicar el artículo 155 en Cataluña –destituyendo naturalmente a los golpistas- pero a los solos efectos de convocar y celebrar elecciones autonómicas el 21 de diciembre. O sea en el plazo mínimo permitido por la ley.

Y la forma de sacar pecho de Méndez de Vigo fue subrayar la consecuencia más llamativa de esa solución. El Gobierno “recibiría con agrado” que Puigdemont se presentara a esas elecciones. O sea que intentara recuperar a través de las urnas, en cuestión de cincuenta y cinco días, el puesto del que acababa de ser cesado por el BOE, en castigo de su perfidia.

“Si Puigdemont quiere continuar en política está en su derecho”, aseguró, omitiendo toda referencia a sus flagrantes delitos de sedición y/o rebelión que implican largas penas de cárcel e inhabilitación. Como el presidente del autodenominado “gobierno legítimo de Cataluña” aun no se había fugado, Méndez de Vigo perdió la oportunidad de precisar que nuestro sistema es tan garantista que hasta podría ser candidato estando en prisión preventiva, como ocurre ya con Junqueras, siete de sus consellers y los Jordis.

Pero Méndez de Vigo iba más de cheerleader que de jurista, añadiendo el típico “creo que debería prepararse para las próximas elecciones” con que se jalea a un púgil el día que se señala la fecha de un combate decisivo. Y cual torero que remata la faena con una revolera, concluyó con un “sería bueno, porque es una manera de que los catalanes juzguen sobre sus políticas”. Fue, de hecho, el único “juicio” al que se refirió: al de las urnas.

Todos entendimos lo que pretendía transmitirnos: fíjense, propios y extraños, qué inteligente y audaz ha sido Rajoy al vincular el acto de autoridad que supone fulminar a estos señores de sus cargos, con una convocatoria electoral que les coge a ellos con el pie cambiado, vacía su discurso victimista y restablece la legalidad, recurriendo a un cauce inobjetable para cualquier demócrata. ¡Oh, proteico y grande Rajoy! ¡Qué listo has resultado una vez más, al ofrecer a tus adversarios esa golosina, envenenada por el sometimiento al orden constitucional, que no van a poder rechazar!

Ciudadanos y el PSC ya estaban aplaudiendo la fórmula pues no en vano era la modalidad de 155 que venían reclamando, desde la tranquilidad de no corresponderles a ellos ni la responsabilidad intransferible de aplicarlo, ni el mérito o culpa de lo que pueda suceder. Hasta Pablo Iglesias se bajó diez minutos del estribo del convoy insurreccional para aceptar, “por una vez”, la solución elegida.

Todos parecían de acuerdo en aparcar las vicisitudes propias del ámbito penal, en el bien entendido de que el tiempo y la maña política podrían diluirlas en función de la salida que propicien las urnas.

O sea que las elecciones se convocaban como si no existiera el Código Penal, como si no funcionara la Fiscalía, como si no hubiera jueces dispuestos a cumplir con su obligación, como si no fuera poco menos que inevitable que la plana mayor delseparatismo tuviera que presentarse y hacer campaña desde la cárcel. Por eso a nadie parecía inquietarle la tesis que, tal y como estaba cantado, ha hecho suya Puigdemont, desde el exilio belga: el 21-D será un “plebiscito”, destinado a legitimar políticamente y blanquear penalmente, ante el mundo entero, la proclamación de la República Catalana.

***

A mí, en cambio, en cuanto escuché a Méndez de Vigo esbozar lo que en realidad no es a la vez sino una vía de salida y una segunda oportunidad, en circunstancias bastante propicias, para los golpistas, me vino a la memoria el desenlace de otro Consejo de Ministros extraordinario. Se celebró el sábado 13 de agosto de 1836 y catapultó a una nada lucida notoriedad histórica a un antepasado del actual ministro portavoz.

El gabinete, que se reunía con carácter de urgencia, estaba presidido por Istúriz e incluía a próceres del liberalismo moderado, de los que ya me ocupé sobradamente en mi libro sobre el Trienio, como Alcalá Galiano o el Duque de Rivas. Tenían que responder a las dramáticas noticias llegadas de madrugada desde el Real Sitio de la Granja de San Ildefonso.

Un grupo de sargentos había sublevado a las unidades de la Guardia Real que prestaban allí servicio y tenía como rehenes a la propia Reina Gobernadora María Cristina de Nápoles y a sus hijas, las princesas Isabel y Luisa Fernanda. Exigían, entre otras medidas, la derogación del Estatuto Real que, a modo de carta otorgada, servía de marco legal tras la muerte de Fernando VII, y el restablecimiento de la Constitución de 1812.

¿Qué hacer? El impulsivo Quesada, capitán general de Madrid, se ofreció a marchar al frente de la mitad de los cuatro mil hombres de su guarnición e imponer la fuerza de las armas. Pero la mayoría del Gobierno estaba “aterrada” y oscilaba, según la certera percepción de Andrés Borrego, fundador y director de El Español, entre la “prudencia” y la “pusilanimidad”. Invocando la seguridad de las Reales Personas, pero temiendo en realidad más por la propia, pues Madrid también había entrado en convulsión y les asustaba dividir el contingente adicto, los ministros optaron por una alternativa más creativa.

Alcalá Galiano relató en sus memorias lo acordado: “Apelóse, al fin, al triste recurso de que pasase a San Ildefonso el ministro de la Guerra, portador de una razonable suma de dinero, para que con las armas de la persuasión, ayudadas con dádivas, pusiese en la obediencia a los que seducidos y cohechados habían cometido un delito sin mira política alguna”.

Aquel ministro de la Guerra era Santiago Méndez de Vigo y su “razonable suma de dinero”, tres sacas o talegas repletas de monedas de oro. Apenas llegó a La Granja combinó la prosaica exhibición de su contenido con las más nobles exhortaciones. Las consecuencias fueron tan dispares en sus inicios como confluyentes en sus culminaciones. Hubo quienes cogieron el dinero -siempre se ha dicho que el célebre sargento Gómez se quedó con ocho onzas- y quienes lo rechazaron, pero todos convirtieron aquel intento de soborno en cauce y estímulo para mantener y extremar sus exigencias.

El resultado fue que, al cabo de un cierto tira y afloja, Méndez de Vigo volvió a Madrid con María Cristina y sus hijas, pero también con los sargentos y una serie de decretos que incluían el restablecimiento de la Pepa. Según la crónica de El Español, María Cristina vestía un “sencillo traje verde”, el color de los constitucionales desde las Cortes de Cádiz. Según Miñano, “fue conducida a Madrid como un trofeo conseguido por los exaltados”.

***

Las “talegas de Méndez de Vigo” han quedado desde entonces como un símbolo de lo perniciosa que puede resultar la suma de la cobardía y la incompetencia ministerial. Como ha escrito Jesús Sanz Fernández en su documentada monografía sobre los sucesos de La Granja, “resulta que es el Gobierno quien soborna y, para colmo, sin ningún resultado práctico, porque la insurrección continuó”.

Ese va a ser, en mi opinión -está siendo ya de hecho-, el efecto de la improvisada convocatoria electoral del 21 de diciembre, con la que se pretende seducir y sobornar, para reintegrarlos en el juego constitucional, a unos sediciosos que, habiendo declarado ya la independencia, deberían haber quedado exclusivamente o, al menos, antes que nada, a expensas de los tribunales.

El circo con tres pistas -Cataluña, Bruselas, las cárceles madrileñas- que está poniéndose en marcha era perfectamente previsible. Nada hay tan esperpéntico como solapar los tiempos de la Justicia con los de las urnas, de modo que los alegatos de las defensas se hagan en los mítines, las estrategias de campaña en las comparecencias judiciales y puedan llegar a confundirse las votaciones con los recursos de apelación y el escrutinio con la sentencia firme.

Lo lógico habría sido castigar penalmente la sedición y/o rebelión con la máxima urgencia, dando pie a las correspondientes inhabilitaciones. Y una vez cribadas así las listas electorales y serenadas las conciencias tras la destrucción del principio de impunidad, convocar las elecciones, dentro de seis meses o un año, manteniendo entre tanto la administración catalana bajo la interinidad del artículo 155.

Este parecía ser, de hecho, el plan de Rajoy y por eso rechazó la condición del PSOE, filtrada por Carmen Calvo, de que hubiera elecciones en tres meses. ¿Qué le llevó a cambiar de caballo cuando estaba atravesando el río? Pues lo mismo que impulsó al gobierno de Istúriz a enviar a La Granja a un general con talegas en lugar de a un general con soldados. Su extrema debilidad. El vértigo ante el deber. La súbita conciencia de no ser capaz de hacer lo conveniente para la Nación.

No era sólo un problema de lasitud moral -que también-, sino sobre todo de incompetencia política. De la misma manera que, entre junio y septiembre, quedó claro que el Gobierno carecía de plan alguno para impedir la convocatoria y celebración del referéndum ilegal; y de la misma manera que el 1 de octubre quedó claro que el Gobierno había sido incapaz de evitar la votación y enmascaró a porrazos su frustración, ahora lo que ha aflorado es que tampoco se atreve a nombrar -o peor aún, no sabe cómo hacerlo- a un ejecutivo catalán que aplique el 155 desde Cataluña durante tanto tiempo como sea necesario para restablecer la lealtad institucional, al margen de mayorías y minorías electorales.

Ese planteamiento -aplicado durante la Segunda República- hubiera permitido que alguien como Santi Vila se hubiera erigido en líder del nacionalismo moderado, que Pablo Iglesias hubiera seguido notando el desgaste por su raudo alineamiento contodo aquel que trate de hacer daño a la España constitucional, e incluso que alguno de los líderes golpistas hubiera pedido perdón, en pos de un indulto que le permitiera seguir en la política.

Pero en lugar de con la firmeza de una actuación consistente, sostenida en el tiempo, se ha respondido a la proclamación de la República Catalana, ofreciendo a sus artífices las talegas de una segunda vuelta en las urnas, a modo de Jordán en el que lavar sus pecados. Y al igual que hicieron los sargentos insurrectos de La Granja, los golpistas ya han anunciado que cogerán las talegas, o sea las bien remuneradas actas, sin escrúpulo alguno, pero a modo de cauce, instrumento y estímulo para seguir adelante con la destrucción de España.

Al disparate se le añade la recurrente chapuza. ¿Cómo es posible que aquel Méndez de Vigo fuera tan torpe como para no darse cuenta de lo que ocurriría en La Granja en cuanto empezara a exhibir sus talegas? ¿Cómo es posible que este Méndez de Vigo y sus compañeros hayan sido tan torpes como para no haber previsto e impedido la fuga de Puigdemont y no haber calibrado el efecto interno y externo de celebrar unas elecciones con el favorito a ganarlas entre rejas? ¿Qué hemos hecho para merecer a estos?

***

La Sargentada de La Granja sólo tuvo un efecto beneficioso: la caída del gobierno de Istúriz y su sustitución por uno encabezado por mi admirado Calatrava que, a modo de postrera salida de don Quijote, rindió su último gran servicio a España promoviendo una reforma constitucional por consenso. De esa manera tanto las utopías de la Pepa, como la cortedad de miras del Estatuto Real, quedaron superadas por la Constitución de 1837 -auténtico antecedente de la de 1978-; y, abierto de nuevo el “segundo sobre”, el reloj de la Nación reanudó su marcha. Eso es lo que ocurrirá, antes o después, cuando lleguemos a la conclusión de que cuanto sucede en Cataluña no es sino el síntoma más agudo de la falta de un proyecto regenerador para España.

Ver artículo original:

La profecía fallida del separatismo. -Cristina Losada/LD-

Desde la fuga de Puigdemont no paro de pensar en uno de los experimentos sociológicos más sensacionales que conozco. Lo hizo el psicólogo social Leon Festinger y lo describió –junto a otros– en el libro When Prophecy Fails (“Cuando falla la profecía”), de 1956. Interesados por un pequeño culto ufólogo que había en Chicago, Festinger y sus colaboradores infiltraron a varias personas en él. El grupo, que estaba dirigido por una mujer, creía que el fin del mundo iba a tener lugar el 21 de diciembre de 1954; pero lo más importante, al menos para ellos, es que estaban convencidos de que horas antes del apocalipsis una nave extraterrestre iría a recogerlos para salvarlos y conducirlos al planeta Clarion.

Sí, era una marcianada total. El experimento permitió observar cómo los creyentes en una marcianada reaccionan al fallo de la profecía.

La noche antes del fin del mundo, el grupo de elegidos estuvo horas reunido esperando a los extraterrestres, sin que los de Clarion se dignaran aparecer. Por fin, después de un silencio sepulcral y del llanto desconsolado de la profeta, la divinidad tuvo a bien comunicarse con ella. Le dijo que gracias a la intensa vigilia del grupo había decidido darle más tiempo al mundo antes de destruirlo. Los creyentes no sólo se fueron contentos a casa. Además, redoblaron sus esfuerzos para tratar de extender su mensaje y convencer a más gente de la veracidad de aquello que se acababa de demostrar falso.

Esta reacción era la que habían previsto los investigadores. La hipótesis confirmada era que, al producirse un fallo evidente de la profecía, los creyentes iban a hacer lo posible por aferrarse a ella. Sobre todo cuanto mayor fuera su inversión en la creencia, cuantas más cosas hubieran hecho que fueran difíciles de revertir, como lo eran, en aquel caso, dejar trabajo, estudios y familia, o entregar dinero y posesiones. Para esas personas, la manera de lidiar con el trauma de la profecía fallida era conseguir alistar a más gente. Cuanto más apoyo social tuviera la marcianada después de muerta, más podían convencerse de que a pesar de todo era verdad.

Quítenle a esto el fin del mundo, los extraterrestres y el bonito planeta Clarion. Pongan en su lugar la creencia en que la independencia se haría realidad desde el instante de su proclamación, en que el reconocimiento y los apoyos exteriores iban a llegar enseguida para salvarla y en que la flamante república catalana sería el paraíso terrenal. Ahora pongámonos en el lugar del creyente cuando lo esencial de todo eso se viene abajo. ¿Va a dejar de creer ya mismo?

No. Lo que hará primero será tratar de integrar lo sucedido en su sistema de creencias. Para facilitarlo, ya circulan marcianadas como que las elecciones del 21-D han sido impuestas por Europa a modo de un (nuevo) plebiscito. Si lo ganan, dice el bulo, Europa obligará a España a hacer un referéndum legal o a reconocer la independencia sin más. Es el equivalente al mensaje divino transmitido por la visionaria: la profecía no se incumple, se posterga.

Por más que hayan quedado al descubierto las mentiras separatistas, no hay que esperar caídas del caballo en masa entre los fieles. Digerir lo sucedido les va a llevar un rato largo. No aceptarán la realidad ni reconocerán que han creído en mentiras de la noche a la mañana. Esto no es una buena noticia de cara a las elecciones autonómicas. Pero se puede compensar. Porque no todo el voto separatista es cien por cien creyente y junto a los que han hecho una inversión emocional en el procés están los que han hecho un cálculo: algo se sacará de este lío, y en cualquier caso no tendrá costes.

Ahora, los costes económicos y sociales han quedado tan claros como la inviabilidad de imponer la ruptura por encima de la ley y la democracia, y en contra de la mitad de la población catalana. Al tiempo, los costes para los dirigentes del delirio empiezan a estar a la vista. Esto es particularmente importante por una razón: fue una revolución impulsada de arriba abajo, no de abajo arriba. Si los que han llevado la batuta han de responder ante la justicia, si no hay tratos de favor –ni amnistías como la que ya proponen los comunes, cada vez más abrazados al partido de los Pujol–, serán menos temerarios.

Por volver al culto ufólogo de Chicago: éste no se hundió por el fracaso de la profecía, pero sí por la fuga de la profeta ante la posibilidad de ser detenida e internada en una institución psiquiátrica. No estoy dando ideas. Pero, sí, también huyó.

Ver artículo original:

La estructura del golpe sigue intacta. -F.J.Losantos/LD-

Durante una semana, los lacayos de Soraya y de Rajoy, que son los mismos y de lo mismo, han puesto de vuelta y media a los pocos que venimos pidiendo hace años la intervención del Estado, cuya dirección pertenece en buena parte al Gobierno, para frenar el golpe de Estado en Cataluña. Somos los mismos que hace tres años, tras el referéndum del 9 de Noviembre, nos declaramos traicionados por el Gobierno de Rajoy, que se negó a mandar a la cárcel a Artur Mas, usando todos los recursos legales a su alcance y utilizando su mayoría absoluta en el Congreso y Senado.

El manifiesto de Libres e Iguales en 2014

Recordaba Arcadi Espada la movilización de Libres e Iguales bajo el lema “Sí nos importa” en todas las capitales españolas, pidiendo la anulación del referéndum y la defensa de la nación y de la Constitución. Cuando se celebró y el Gobierno, que había asegurado que no se celebraría, dijo que no había habido referéndum porque no tenía valor legal, Libres e Iguales publicó una nota. Me complace tanto como me apena repetirla.

“Después del 9-N

El pasado sábado miles de ciudadanos convocados por Libres e Iguales en las grandes ciudades españolas exigieron del gobierno de España firmeza contra la iniciativa secesionista del gobierno de la Generalidad y la burla de la democracia que ha acabado consumándose ayer en Cataluña.

Por desgracia para la democracia y para el mantenimiento de los más elementales vínculos de confianza entre gobernantes y ciudadanos, el gobierno del presidente Rajoy ha observado pasivamente el desarrollo de los acontecimientos, olvidando culpablemente que su primera obligación es la de cumplir y hacer cumplir la Constitución.

El gobierno de la Generalidad no sólo ha organizado política y logísticamente la jornada sino que ha exhibido su compromiso con la ilegalidad de manera retadora. Se ha negado a acatar la sentencia inequívoca del Tribunal Constitucional y ha exhibido el sometimiento del Estado de Derecho como un triunfo político.

Esta agresión a la democracia no ha recibido la respuesta que merece. El Gobierno del presidente Rajoy no ha impedido el atropello a la legalidad en Cataluña. Su dejación ha debilitado gravemente al Estado y ha colocado a los ciudadanos en la indefensión jurídica y el desamparo político.

El incumplimiento de la ley y este desistimiento abren una crisis política de una envergadura desconocida desde la aprobación de la Constitución y un foso de profunda desafección ciudadana que, a juicio de Libres e Iguales, descalifica al Gobierno del presidente Rajoy para seguir cumpliendo su mandato constitucional.”

Las consecuencias de tres años de inacción

Por supuesto, los lacayos de Soraya y de Mariano, aliados entonces con Podemos a través de La Sexta, nos pusieron verdes. Pues bien, lo que ha pasado en España estos tres años ha desembocado en la farsa de un pacto de quejicas: unos fingen en Madrid que están matando al golpismo y los golpistas en Barcelona fingen que los matan, a través de ese aparato de lloros y gemidos que va del Barça a TV3 y de La Sexta a… Antena 3.

En ésta última, criatura de Rajoy y Soraya, para honra y provecho de Planeta y sus directivos, se ha dado un paso importante en el alineamiento mediático del PP con el golpismo a través de la reforma desconstitucional. En lo que legalmente sigue siendo una concesión gubernamental para un servicio público, que ese es el estatus de la televisión llamada privada, El Follonero aprovechó el prime time de El Hormiguero, cuyo presentador Pablo Motos fue un día compañero de baile de Soraya, para atacar a la juez Lamela y ciscarse en el régimen constitucional español durante una hora. Esos sí que son medios responsables, no los que criticamos a Rajoy.

Viendo el estado de los medios audiovisuales en Cataluña, rendidos al golpe, y el de los del resto de lo que quiere seguir siendo, no sabe cómo, España, entregados a la desconstitución de la nación, cabría pedir a este Gobierno que al final ha convocado las elecciones de la impunidad que pactó con Puigdemont, que no presuma de que defiende la Ley y la Nación. Nos ha traicionado como hace tres años, mantiene íntegra la estructura del golpe y tras dejar en manos del PSOE la convocatoria electoral a cambio de no aplicar el 155, va a dejar en manos de Podemos y el PSC una reforma de la Constitución que sólo puede ser, viniendo de Pablo Iglesias y del partido traidor a España por antonomasia, una puñalada a la soberanía nacional.

Seguimos insistiendo: no bastan las urnas

Sin embargo, las encuestas sobre intención de voto en Cataluña están llenando de perplejidad a los devotos del pensamiento mágico de Rajoy, ese Houdini abúlico que escapa de las situaciones más difíciles metiéndose en otras más complicadas. Excluyo de la cofradía de los perplejos a los agradaores del Poder, en especial a uno que empezó diciendo en el Avui que “hablar español es de pobres” y ahora es opinaet preopinat en ABC y la COPE. En el diario duda si es separatista o no, y me recuerda el número de los tres ratas de Arniches. En la radio aún no ha explicado, al menos en directo, la diferencia de olor vaginal entre jóvenes y maduras, como en Telemadrid, pero igual que entonces le grabaron sin saberlo, un día se abre el micro y habemus ictus masivo en la Aquiescencia Episcopal, que, por cierto, tras doblar vilmente la cerviz ante el Prusés, ahora celebra el 155… poco. Lo siento por los católicos decentes. Desde que redujeron la Cruz a la crucecita de Hacienda, ni Cruz ni crucecita. Así que el opinaet está muy bien allí: del coro al caño, y ojo a las vocales.

Sin embargo, el rebaño opinat debe aclararse al aplaudir a su pastor. Rajoy dijo sobre el 155: “No nos obliguen a hacer lo que no queremos hacer”. Al proclamarse la república que no se iba a proclamar tras el referéndum ilegal que no se iba a celebrar, dijo: aplicaré el 155 hasta que haya condiciones para nuevas elecciones, “al menos seis meses”. Entonces iba a intervenir TV3 y otros medios golpistas y castigar a los centros que educan los niños en el odio a España. De pronto, anunció elecciones en 55 días sin tocar TV3. ¿A qué Rajoy de los tres aplauden? ¿A los tres?

Las urnas sirven para cambiar pacíficamente de Gobierno, no para abortar un golpe de Estado que es parte de un cambio de régimen en toda España. De las urnas, con los mismos partidos y medios audiovisuales, en seis semanas saldrá casi lo mismo que nos ha llevado al Golpe y a un 155 limitado a convocar elecciones. Había y hay que desnazificar, no conservar intacta la dictadura. Hace años que tuvo que aplicarse el 155, pero entonces Rajoy acertaba. Ahora tampoco se aplica, pero acierta. Cuando gane ERC y haya otro Tripartito habremos “vuelto a la normalidad”, y habrá acertado. Los agradaores se romperán las manos –nunca los bolsillos- aplaudiendo.

Ver artículo original:

La verdad no mancha los labios de quien la dice,sino la conciencia de quien la oculta.

Experimento Asch Occidental

Este es un blog de análisis sociopolítico y de actualidad

Una chica trotamundos

CONSEJOS E HISTORIAS DE UNA CHICA VIAJERA

elamorquenuncafue

MI HiSTORIA EN BLOGS🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋

En la orilla de Misly

Amo, luego vivo.

My Blog-El arte de cocinar.

Cocina internacional.

Reflexiones de un nacido en 1934

Jesús Álvarez Carreiras.

A %d blogueros les gusta esto: