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Los podemitas son hijos de Zapatero. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

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Operación Respeto: Carmena pinta de verde el Bosque del Recuerdo del 11-M. -F.J.Losantos/LD-

Lo mejor que podía hacer Rajoy es no aparecer por el Retiro ni en plasma. Al final, se agradece una cierta discreción incluso en la cobardía y la alta traición.

Ayer celebró la casta político-mediática, con inevitables aburrimiento y desgana, la absoluta impunidad de la masacre del 11-M. Tres hechos destacaron sobre los demás. El primero es que Rajoy publicó un tuit recordando a las víctimas que olvidó en 2008, cuando se convenció de que asumiendo respetuosamente la versión oficial del 11-M, la del PRISOE de Cebrián y Rubalcaba, se le dejaría heredar el albañal ético de un pobre país dispuesto a vivir según el refrán: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”.

No se sabe qué admirar más en el presidente del Gobierno: el modo en que ha olvidado su humillación como candidato del PP en 2004, cercado en la Jornada de Reflexión por las huestes de la SER, hoy su emisora de referencia, o la sensibilidad demostrada en los 140 caracteres de su tuit. No se le podrá culpar de extenderse demasiado en la retórica funeral. Si acaso, de no intentarla. Pero si lo que se busca es enterrar más hondo cada año lo que ya empezó a enterrar el Gobierno en funciones del PP cuando destruyó ilegalmente los vagones y los efectos personales de las víctimas, lo mejor que podía hacer Rajoy es no aparecer por el Retiro ni en plasma. Al final, se agradece una cierta discreción incluso en la cobardía y la alta traición.

Carmena pinta de verde artificial el Secarral del Recuerdo

Además, el plasma del plasta rajoyano no podría haber competido con el alarde estético del Ayuntamiento de Madrid, que la víspera de ese homenaje que la casta política, mediática y judicial se rinde a sí misma cada 11-M, tuvo que pintar de verde a toda prisa el dizque homenaje a las víctimas de la masacre, a las que hace trece años les pusieron una cosa rara de metal que se oxidó y les sembraron unos árboles que se han secado.

Carmena, que es Doña Chapuzas, sólo se enteró la víspera de que los árboles y setos del tributo vegetal estaban marrones tirando a negros, o sea, tirando a muertos. Nada que una fervorosa partidaria de los huertos urbanos no pudiera arreglar en un pispás. ¿Qué no están verdes los árboles? Pues se pintan de verde. Total, si nadie se chiva, nadie se enterará. Para el caso que les hacemos a los muertos, nadie se va a dar cuenta del maquillaje del seto.

Pero Carmena cometió un error, que es no recordar, porque a la pobre la sacan de la Guerra Civil y no se acuerda de nada, que Podemos está roto, partido por la mitad. Y que los de Errejón van a hacer todo lo que puedan para perjudicar a los de Iglesias, sobre todo ahora que es más que evidente que Pitita no será nunca candidata a la Alcaldía y que lo de hacer a Errejón candidato a la Comunidad era una broma pesada para que Espinar lo machacase en las primarias.

Pero así como están depurando por docenas al aparato de Madrid, que era errejonista, a los concejales no hay quien los depure ni quien sacie su sed de venganza. Así que, casi perdida en la sección de Madrid de El Mundo, aparecía ayer la noticia de que un equipo del Ayuntamiento tuvo que pintar de verde los árboles para que no aparecieran, como triste fondo de la cada vez más escasa presencia institucional, unos árboles color caca, o sea, color calle de Madrid, en todas las cadenas de televisión, que ayer también cumplieron desganadamente con el trámite de informar sobre los paupérrimos actos oficiales. Los periódicos lagrimearon algo, pero poco.

El enorme esfuerzo desinformativo

Su esfuerzo lo reservaron para ocultar cuidadosamente la existencia del reciente documental de Cyrille Martin, un francés que demuestra lo que desde hace trece años venimos denunciando cuatro gatos españoles, pero que nunca hemos dejado de maullar: que las pruebas del 11-M son todas falsas; que el juicio del 11-M fue una farsa repugnante; y que hay un tal Jamal Zougam, un Moro Expósito, condenado a más de 40.000 años de cárcel, que lleva trece años en una celda de aislamiento porque sigue negándose a declararse culpable de algo que ni hizo ni pudo nunca hacer.

Me remito al artículo de ayer de Luis del Pino sobre la invención de Jamal Zougam como terrorista por un deliberado y escandaloso error de la policía, activado oportunamente para detenerlo en la Jornada de Reflexión. Sólo por esa, sólo una de las infinitas falsificaciones policiales, fiscales y judiciales, debería reabrirse el caso del 11-M, como ordena el artículo 954 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Claro que, diría un lego en Derecho, si lo criminal ha sido el enjuiciamiento, ¿cómo se le puede enjuiciar? Se le puede, vaya si se le puede, dirá un jurista, porque la Ley no sólo lo permite sino que lo manda. Otra cosa es que se quiera recordar que existe esa ley.

‘El País’ descubre al verdadero autor intelectual del 11M

Pero si mísero es el tuit de Rajoy y ridículo el pintarrajeo de verde carmenita de los árboles del Bosque del Recuerdo, versión sepia de El bosque petrificado, lo mejor de lo peor de la horrenda jornada de ayer fue la revelación en El País de la identidad del verdadero autor intelectual del 11-M. Sí, lo aseguraba en un artículo el expertísimo Fernando Reinares, tan experto que lleva trece años abroncando a todo el mundo por ignorante y necio en materia de terrorismo, lerdo e incapaz de ver la verdad del 11-M en aquellos datos ocultos que sólo un experto expertísimo es capaz de atisbar.

Debe de estar dolido Reinares, porque Cebrián lo ha utilizado todos estos años como el chico de los recados y coartadas de Dezcallar, culpable que no responsable del CNI en 2004 y único premiado de la administración de Aznar, nada menos que con la suntuosa embajada en el Vaticano por su estruendoso silencio sobre la masacre, sobre el papel de Marruecos -del que era máximo experto ya con González- y de todos los marroquíes, vivos y muertos, confidentes de los servicios españoles, que aparecieron o, ay, desaparecieron para siempre, en el borrador del 11-M.

Y hete aquí que llega el experto favorito del régimen nacido el 11-M y revela urbi et orbi la identidad del autor intelectual de la masacre, esa que no pudo o quiso establecer la Versión Oficial, reducida a Verdad Judicial, y El País, que lleva identificada a una docena, no es para dedicarle a semejante exclusiva mundial un titular, un editorial, un apoyo documental, una foto antigua, una voluta de humo informativo. ¡Nada de nada!

Por lo visto, Reinares, tan experto en naderías politicorrectas, no se ha enterado de que la verdad del 11-M es que no hay que hablar del 11-M. Debe de ser el único.

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El 11-M y la izquierda islamófoba. -Luis Del Pino/LD-

Hoy es el decimotercer aniversario de la masacre del 11 de marzo. Permítanme que rescate un artículo que publiqué en su día sobre las primeras horas de las supuestas investigaciones que dieron nacimiento a la versión oficial.

Veamos CÓMO SE FABRICA UN SOSPECHOSO HABITUAL

La detención

Una de las cosas que más llama la atención en el 11-M es la extraordinaria rapidez con que nuestras fuerzas policiales lograron detener, en menos de 60 horas, a los primeros implicados en los hechos. ¡Eso se llama efectividad!

Cuando la Policía encontró, 18 horas después de la masacre, una mochila-bomba milagrosamente intacta en una comisaría de Vallecas, la máquina de la investigación oficial del 11-M se puso en marcha.

En aquella mochila-bomba había dinamita, medio kilo de metralla y, además, un teléfono y una tarjeta telefónica, utilizados para detonar el artefacto. Y, al indagar dónde se había comercializado aquella tarjeta, se comprobó que quien la había vendido era una tienda de telefonía de Lavapiés, propiedad de ese marroquí llamado Jamal Zougham, el único supuesto autor material del 11-M que está en la cárcel.

A las doce y media de la mañana del 13-M, el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, recibió una llamada en su despacho. Era Mariano Rayón, comisario jefe de la Unidad Central de Información Exterior, para decirle que el vendedor de la tarjeta, Jamal Zougham, ya había sido investigado anteriormente por su presunta relación con radicales islámicos. Horas después, Zougham era detenido en su tienda de Lavapiés, en plena jornada de reflexión para las elecciones de 2004.

Desde entonces, Jamal Zougham está en la cárcel. La Audiencia Nacional, primero, y el Tribunal Supremo, después, le han condenado a más de 40.000 años de prisión, considerándole autor material de los atentados del 11-M. Aunque, curiosamente, al final no fue condenado por la razón por la que fue inicialmente detenido, es decir, por vender ninguna tarjeta telefónica (porque eso no es un delito), sino porque muchas semanas después de su detención aparecieron dos testigos enormemente cuestionables que decían haberle visto en los trenes de la muerte.

Sospechoso habitual

Así pues, la extraordinaria rapidez de esas primeras detenciones del 13-M se debió, según la propia historia oficial, a que el nombre de Zougham ya era “conocido” de la Policía.

¿Y de qué era conocido ese nombre? Así es como el propio comisario Mariano Rayón se lo explicaba al fiscal Javier Zaragoza en el juicio del 11-M:

Para nosotros era una persona importante, porque ya nos había aparecido en el contexto de una comisión rogatoria de las autoridades judiciales francesas, creo que era en relación con un personaje llamado David Courtailler, francés, detenido por temas de terrorismo.

El asunto está, como se ve, bastante claro: si se pudo detener tan rápidamente a Zougham era porque ya estaba, desde unos años antes del 11-M, en la lista de “sospechosos habituales”, a raíz de una comisión rogatoria enviada desde Francia.

Esa es la historia que desde el principio nos han contado, y que justifica esa “puntería” que las fuerzas policiales tuvieron a la hora de efectuar las primeras detenciones en un tiempo récord.

Lo que pasa es que las historias, a veces, no son lo que parecen.

La comisión rogatoria

¿Cómo fue, exactamente, ese episodio de la comisión rogatoria que hizo que Jamal Zougham ingresara en la lista de “sospechosos habituales” de terrorismo islámico?

Efectivamente, el 13 de marzo de 2000 (es decir, al día siguiente de la victoria de Aznar por mayoría absoluta), el comisario de la UCIE, Mariano Rayón, remitió a la Audiencia Nacional la traducción de una comisión rogatoria enviada por el juez Jean Louis Bruguiere desde Francia. En esa comisión rogatoria francesa se afirmaba que en la agenda del presunto terrorista David Courtailler se habían encontrado algunos números telefónicos españoles y, entre ellos, el 913974002, “suscrito a nombre de Aicha ACHAB [la madre de Zougham], domiciliada en la C/ Sequillo de Madrid. Según las declaraciones de COURTAILLER, este número le habría permitido contactar a un tal Djamal, a quien habría conocido en la mezquita de Madrid” (ver Documento 1).

Con esto, parece que está clara la respuesta a nuestra pregunta inicial: Jamal Zougham entró en el circuito de los sospechosos habituales de terrorismo porque en la agenda del terrorista francés David Courtailler apareció en el año 2000 el teléfono de su casa, ¿verdad?

Eso es lo que parece. Pero, como decíamos antes, las apariencias a veces engañan. Fíjense bien en el teléfono que hemos mencionado, 913974002, porque (como vamos a ver) cada uno de los dígitos que lo componen tiene una gran importancia.

Primera mutación del teléfono

Lo que los franceses querían pedir, en relación con Jamal Zougham y su madre, era que se les tomara declaración como testigos, que se obtuviera de la compañía telefónica el listado de llamadas de su teléfono y que se registrara su domicilio.

Sin embargo, al detallar las solicitudes, lo que los franceses pidieron realmente fue que se consiguieran los listados de llamadas del teléfono… 913974802, en lugar del que habían indicado al principio (ver Documento 2). Entre una y otra mención del teléfono, cambiaba un dígito:

913974002 -> 913974802 (cambia un 0 por un 8)

Como vemos, la cosa empieza a complicarse, porque ahora nos surge una duda: ¿cuál era el teléfono que se encontró en la agenda del terrorista francés David Courtailler? ¿El 913974002 o el 913974802? Porque, evidentemente, las consecuencias para Zougham y su madre eran completamente distintas, según que hubiera aparecido un teléfono u otro.

Segunda mutación del teléfono

El 20 de marzo de 2000, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que era a quien le había correspondido el asunto por reparto, envió un oficio a la compañía telefónica para obtener los listados de llamadas del teléfono de la madre de Jamal Zougham.

Pero, en lugar de solicitar los listados del 913974802 (que era exactamente lo que los franceses habían pedido), lo que el juez Moreno solicitó fue que le mandaran el listado de llamadas del teléfono… 613974802 (ver Documento 3):

¡Se habían equivocado al transcribir el número! En el auto judicial, lo que en un principio era un teléfono fijo (ya que empezaba por 9), se había transformado en un móvil (que empezaba por 6):

913974802 -> 613974802 (cambia el 9 por un 6)

Evidentemente, se trataba de un simple error de transcripción, que tenía fácil solución, como a continuación veremos, pero que introdujo un cierto retardo en el proceso.

Tercera mutación del teléfono

El 4 de octubre de 2000 (es decir, más de seis meses después), Telefónica Móviles comunicaba al juez que el número 613974802 no existía (ver Documento 4).

Trece días después, el 13 de octubre, el juez envió un nuevo oficio a la compañía telefónica, esta vez referido al número correcto (ver Documento 5).

613974802 -> 913974802 (se deshace el error de transcripción anterior)

Cuarta mutación del teléfono

En esta ocasión, Telefónica se dio más prisa en responder. El 19 de octubre de 2000 le enviaba la contestación al juez Moreno. Pero, sorprendentemente, lo que había resultado al realizar las correspondientes indagaciones es que el teléfono en cuestión no pertenecía a la madre de Zougham, sino… a la Universidad Autónoma de Madrid (ver Documento 6).

¡Pero entonces, era falso que ese teléfono 913974802 fuera de la madre de Zougham! ¿De dónde se habían sacado los franceses que el teléfono en cuestión le pertenecía a esa mujer?

¿O es que el número verdadero que apareció en la agenda del terrorista Courtailler era el que habían indicado los franceses al principio, el 913974002, y no el 913974802?

Desde el punto de vista jurídico, este episodio hubiera debido dejar sin efecto las solicitudes de los franceses en relación a Zougham y su madre, por lo menos hasta que se aclarara el lío de los teléfonos. Puesto que la solicitud de registrar el domicilio de Zougham y de tomarle declaración a él y a su madre se basaba en que en la agenda de un terrorista había aparecido el teléfono de la madre, ahora que Telefónica había dicho que ese teléfono no era en realidad de la madre, no había ningún motivo para continuar adelante con más indagaciones.

Sin embargo, después de diversas peripecias jurídicas, la Policía procedió, el 11 de junio de 2001, a registrar con autorización judicial el domicilio de Zougham y de su madre en la C/ Sequillo de Madrid.

Y al día siguiente, 12 de junio, en presencia del juez francés Jean Louis Brouguiere, se tomaba declaración como testigos, en la Audiencia Nacional, a Aicha Achab y a su hijo Jamal Zougham.

Y aquí viene lo mejor de todo.

Al tomarle declaración a la madre de Zougham, el juez español le preguntó, en presencia del juez francés, que desde cuándo era propietaria del número de teléfono 913974802.

Y, entonces, la madre de Zougham respondió que ese teléfono no era suyo (lógico, dado que el teléfono pertenecía a la Universidad Autónoma de Madrid) y que su teléfono era… ¡el 913774802!

¡O sea, que el teléfono del domicilio de Zougham no coincidía con ninguno de los que las autoridades francesas y españolas habían estado barajando (ver Documento 7)!

913974802 -> 913774802 (cambia un 9 por un 7)

Así pues, era mentira desde el principio que en la agenda del terrorista Courtailler hubiera aparecido el teléfono del domicilio de Zougham. Lo que había aparecido era un número telefónico que correspondía (como ya hemos visto) a la Universidad Autónoma de Madrid.

Es decir, que a Jamal Zougham se le introduce en el circuito de “sospechosos habituales” de terrorismo islámico porque en la agenda de un terrorista detenido en Francia se encontró un teléfono que simplemente se parecía al del domicilio de Zougham, pero que difería en un dígito de él.

Finalmente, el 14 de septiembre de 2001 (tres días después del atentado de Al Qaeda en Nueva York), se cerraron repentinamente las diligencias abiertas con motivo de la comisión rogatoria contra Zougham enviada desde Francia, sin que en ningún momento se detuviera a Zougham, ni a su madre, y sin que en ningún momento llegara a formularse ningún tipo de acusación contra ellos.

Todo se había debido a un error.

¿Saben ustedes qué es lo más curioso? Pues que el 20 de junio de 2001, ocho días después de su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional y su colega francés, se le concedía a Jamal Zougham el permiso permanente de residencia en España. Lo tenía solicitado desde el 19 de octubre de 1999, pero se le concedió justo después de celebrarse la comparecencia motivada por la comisión rogatoria francesa. Supongo que si hubiera existido la más mínima duda sobre la peligrosidad de Zougham, ese permiso no habría sido concedido.

Errores que nunca se deshacen

Sin embargo, a partir de aquel momento, Zougham (que carecía de antecedentes penales y a quien se había metido en la historia a partir de un teléfono que no era suyo) quedaría ya marcado para siempre como sospechoso habitual de terrorismo islámico, lo que terminaría conduciendo a su detención en plena jornada de reflexión de las elecciones de 2004, como presunto responsable de los atentados del 11-M.

Ni siquiera podría ya librarse nunca de esas acusaciones que le vinculaban (falsamente) a David Courtailler. Hagan ustedes la prueba de buscar en Internet (por ejemplo con Google) los nombres de Zougham y Courtailler. Verán que aparecen cientos de páginas de noticias donde se da por “probada” esa falsa relación entre los dos personajes.

Aunque no es necesario acudir a Internet para verificar el largo recorrido que tienen las mentiras y los errores. Como hemos visto al principio, el propio comisario Mariano Rayón volvió a repetir en el juicio del 11-M la cantinela de la (falsa) relación entre Zougham y Courtailler, a pesar de que él debía conocer, mejor que nadie, que aquel episodio de la comisión rogatoria francesa cumplimentada unos años atrás no había sido sino un auténtico fiasco.

Un error tan providencial

Volvamos a plantearnos la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿cómo pudo la Policía detener en un tiempo récord de 60 horas a los primeros implicados en el 11-M?

Y resulta que la respuesta es: porque la tarjeta de la mochila de Vallecas había sido comercializada por alguien a quien se había metido en la lista de “sospechosos habituales” cuatro años antes del 11-M gracias a un error judicial. Error que no sabemos si responde a la mera casualidad o si deriva de un intento chapucero de “marcar” a Zougham desde el principio.

O sea, que si no hubiera sido por ese error judicial cometido 4 años antes del 11-M, no habríamos podido detener a nadie durante la jornada de reflexión de las elecciones de 2004.

Qué error tan providencial, ¿verdad?

La izquierda islamófoba

Resumamos entonces: tras el 11-M, se produce una masiva destrucción de pruebas, achatarrándose los escenarios de los crímenes y haciendo aparecer, en su lugar, una mochila-bomba en una comisaría de policía, 18 horas después de la masacre.

De esa mochila sabemos que no es como las bombas que detonaron en los trenes (porque la mochila de Vallecas tenía metralla y las bombas de los trenes no). Sin embargo, tirando del hilo de una tarjeta telefónica encontrada en esa prueba falsa, se detiene casi enseguida a un marroquí a quien se introdujo cuatro años antes en el circuito de sospechosos habituales por un extrañísimo error judicial.

Si esto hubiera pasado con cualquier otro caso, la izquierda española estaría denunciando la islamofobia de los jueces y de la policía españoles, porque está claro que a Zougham se le detiene por el único motivo de que hacía falta detener a un moro.

Sin embargo, como estamos hablando del 11-M, la izquierda española calla e incluso intenta desacreditar a quienes denuncian el escándalo de que las investigaciones sobre la mayor masacre terrorista de nuestro país se basen en una prueba manifiestamente falsa y en una detención absolutamente arbitraria.

Así que permitidme que os de una mala noticia, chicos: lo queráis o no, sois islamófobos. Porque quien consiente por razones políticas o de estado la detención arbitraria de un musulmán contribuye, le guste o no le guste, a alimentar la islamofobia.

La próxima vez que os miréis al espejo, deciros: “Si la gente piensa que el Islam es terrorismo es, entre otras razones, porque yo he consentido que a un moro se le enmarrone en el 11-M por el simple hecho de ser moro”.

Hala, salud.

Ver artículo original:

Madrid 11-M: 911 días después. Las huellas del Imperio.




http://antimperialista.blogia.com/

Este documental es una reedición ampliada (44 minutos de duración) del que hice, hace cosa de seis años, para el blog Antimperialista. En este nuevo vídeo aporto más datos y argumentos con el fin de desmontar la versión oficial (autoría islamista) y la pseudo-oficial (autoría de ETA), así como para demostrar la responsabilidad primera del Imperio (OTAN) en los atentados.

“El 11 de marzo de 2004, exactamente 911 días después del 11-S, varias bombas explotaban en cuatro trenes de cercanías de Madrid (España), provocando la muerte de 190 personas y heridas graves a unas 2000. Inmediatamente y sin prueba alguna, los medios de comunicación de masas y los gobiernos de muchos países (en su mayoría, vinculados a la OTAN) responsabilizaron de la masacre a la indefinible y etérea organización islamista al-Qaeda. Sin embargo, multitud de pruebas apuntan en una dirección muy distinta.
El 11-M contribuyó a extender por toda Europa el mito de la amenaza terrorista islamista, creando entre la opinión pública europea las condiciones psicológicas necesarias para que aceptase con mayor facilidad el reforzamiento de la maquinaria militar y policial de sus Estados, así como una mayor implicación de los mismos en la lucrativa guerra mundial contra el terrorismo iniciada por Estados Unidos tras el 11-S.”

Ver artículo original:

El incomprensible caso de Francisco Javier Torronteras,uno de los héroes del 11-M.

Subinspector de los GEO Francisco Javier Torronteras

torronteras

(La Gaceta 11 03 13): “El incomprensible caso de Francisco Javier Torronteras: Un policía con su experiencia no podía haber cometido lo que a todas luces fue un error de novato.”
– Denuncia públicamente uno de los GEO que interviene, que no se cumple ninguna de las reglas del protocolo de actuación.Fue enterrado mucho antes de que se cumplieran las 24 horas de su defunción. No hubo autopsia, aunque ahora aparece “una”,Su tumba fue profanada y el cadáver, mutilado.Uno de los sucesos más extraños de los atentados del 11-M fue la profanación de la tumba del miembro de los GEO de la Policía Francisco Javier Torronteras.

Como se recordará, Torronteras falleció en la explosión que costó la vida a los terroristas refugiados en un piso de Leganés. Su propia muerte llamó la atención porque, en principio, un policía con su experiencia no podía haber cometido lo que a todas luces fue un error de novato. Pero lo más extraño vendría justo después. Torronteras fue enterrado de manera completamente inusual: mucho antes de que se cumplieran las 24 horas de su defunción y, según parece, sin que se le practicara la autopsia. Después, como se sabe, la tumba fue profanada y el cadáver, mutilado, deformado y quemado hasta quedar irreconocible. Incluso se le amputó una mano. La versión oficial de los hechos asegura que a este cadáver quemado y mutilado se le aplicó la prueba del ADN y así se determinó que era Torronteras. Lo que algunos dudan es que el cadáver hallado de tal guisa, tan horriblemente profanado, fuera el mismo que estaba enterrado en el nicho.

¿Quién y por qué?

La pregunta es quién y por qué profanó la tumba. Nadie ha averiguado nada jamás. Se ha hablado de islamistas radicales en busca de venganza, pero sería la primera vez que hacían algo así, y desde luego fue la última. También se habló de simple gamberrismo, pero esta es una acción demasiado aventurada para simples vándalos. El hecho es que quienes profanaron la tumba de aquel valiente policía se tomaron la molestia de dejar el cadáver aún menos reconocible de lo que estaba. Teoría de la conspiración: alguien se llevó el cadáver original y puso en su lugar este otro. Y sin embargo, las pruebas de ADN verificaron que era Torronteras. Bien es cierto que a la opinión pública no trascendió cómo se hizo aquella prueba ni a partir de qué familiares directos.

Lo último que se supo del cadáver de Torronteras fue que se procedió a su incineración. A partir de ahí, este hilo de la densa trama del 11-M quedó literalmente cegado. Lo único que sobrevivió al episodio fue el nombre de un buen policía que murió en acto de servicio. Uno de los héroes del 11-M.

El 19 de abril de 2004, el cadáver del inspector Francisco Javier Torronteras, muerto en la operación de Leganés, fue sacado de su nicho y quemado con gasolina. Todo indica que era una terrible venganza porque las autoridades no entregaban los cadáveres de los terroristas de Leganés, pendientes de análisis y pruebas de ADN. Meses después, en agosto de 2004, un informe de la policía al juez Del Olmo señala a dos sospechosos, dos marroquíes llamados Abdelkader M. y Noureddine Y. La policía escribe que “pueden estar detrás de este hecho. (…) Abdelkader estuvo interesado en la obtención de un recipiente de gasolina días antes de la profanación. Se ausentó del trabajo dos días, 18 y 19 de abril, coincidiendo con la profanación”. Ambos trabajaban en un hotel de la A-2, a la salida de Madrid. “Son muy religiosos, cumplen con el ramadán y no beben alcohol. Se preocupan por saber si alguno de los alimentos que consumen contiene cerdo”. Abdelkader “comentó ante sus compañeros de trabajo y en relación a un atentado suicida en Israel que si era para ir contra los judíos, él era capaz de colocarse un cinturón de explosivos”.

Toda esta línea de investigación quedó frenada cuando el juez Del Olmo decidió que ese delito no era terrorismo y que debía ser otro juzgado –ordinario– y otra unidad policial –con menos medios– la que investigara. Los dos marroquíes ya no trabajan en el hotel y el caso languidece. Mientras, en el País Vasco, los autores de daños en el nicho de Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA, serán acusados de terrorismo.

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Torronteras estaba el día 3 de abril disfrutando su día de fiesta con su esposa, ultimando detalles en la casa que que se estaban construyendo con el escaso sueldo de un policía  en Guadalajara, donde está el cuartel general del GEO. Buena parte de sus compañeros de unidad estaban de vacaciones y otros estaban en plena misión en Andalucía. A media tarde sonó su teléfono móvil. Era el comisario jefe de su unidad pidiéndole que se reincorporase de inmediato a su puesto. En Madrid está ocurriendo un hecho “muy grave”, le dijo.

Torronteras no dudó ni un segundo. Se trasladó en coche de inmediato, junto a su esposa, al acuartelamiento del GEO. La esposa regresó a casa, nada más dejarlo a la puerta de la unidad policial, mientras que Torronteras salía urgentemente para Madrid con otros 14 compañeros. Todavía no sabían que deberían enfrentar un peligroso grupo de terroristas islámicos.

En Leganés tuvieron que esperar al equipo tedax para que les pusiera al corriente sobre posibles riesgos de explosivos en la guarida terrorista. Cuando entraban sabían con claridad que era muy posible no volver a salir. Una banda de asesinos en masa con armas de repetición y casi seguro con la suficiente dinamita como para no dejar a nadie vivo.

Es Torronteras quien sube y mete una carga controlada para abrir la puerta; es él quien baja y avisa a los compañeros que tienen paso libre.

Ante el umbral hay un geo que porta el escudo y por su complexión y equipo está preparado para frenar una explosión hacia sus compañeros. Ese geo, 1º en la fila de asalto, tiene problemas con su casco, no puede cerrarlo bien y los segundos corren… Torronteras se adelanta, coge el escudo y toma su puesto. Les instan a salir con las manos en alto y escuchan gritos desafiantes con algún disparo. Hacen el signo para lanzar los botes de humo, Torronteras se parapeta, los botes explosionan mientras se oyen gritos !Allah ahbar! En ese momento los terroristas, al ver el asalto inminente, decidieron activar parte de los explosivos que almacenaban e inmolarse. Hubo una tremenda explosión… Y luego silencio.

La onda expansiva lanzó a Torronteras hacia atrás golpeándole brutalmente contra la pared y produciéndole diversas heridas de consideración en cuello, muslo y una herida contusa en el occipital. En el Informe de Autopsia que obra en la Pieza de Leganés (realizado el 5 de abril de 2004), consta:

En la región posterior de la cabeza presenta una herida contusa con afectación de plano óseo, probablemente por proyección por onda expansiva contra un plano resistente.

Es decir, el cuerpo de Torronteras salió despedido hacia atrás y golpeó con la cabeza contra una superficie dura (una pared o similar)

En la herida de la parte posterior de la cabeza presentaba una fractura ósea. El hueso del cráneo tiene dos láminas, tábula externa e interna; ignoramos si sólo se afectó la tábula externa o las dos, pero en todo caso no hubo fractura abierta ni pérdida de masa encefálica (figuraría en el informe)

A nivel del triángulo de Scarpa derecho presenta la incrustación de un gran fragmento de ladrillo, que afecta el paquete vásculo-nervioso, donde ha presentado una hemorragia profusa por la arteria y vena femorales.

El triángulo de Scarpa es una región anatómica de la parte anterior y superior del muslo; el peligro de una herida allí es la sección de la vena y sobre todo arteria femorales, que puede causar la muerte en unos ocho minutos si no se recibe asistencia.

El fragmento de ladrillo penetró a través del traje de protección porque la protección abdominal y la del muslo no se continúan en la misma pieza, sino que dejan una separación necesaria para doblar la articulación.

La causa de la muerte fue un traumatismo cráneo-encefálico y una hemorragia con shock hemodinámico por la sección de la arteria femoral en el muslo, a nivel del triángulo de Scarpa.

Murió en acto de servicio, protegiendo a sus compañeros. Desde aquí, una horación por su alma y un recuerdo a su heroísmo.

– (La Gaceta 11 03 13): “El incomprensible caso de Francisco Javier Torronteras: Un policía con su experiencia no podía haber cometido lo que a todas luces fue un error de novato.”
– Denuncia públicamente uno de los GEO que interviene, que no se cumple ninguna de las   reglas de protocolo de actuación.

– Nombramiento, no consensuado como es norma, del nuevo Director del CNI, Alberto Saiz.(19 04 04)
– Teatralización de la (falsa) profanación del cadáver del GEO F. J. Torronteras.

Son muchos los claroscuros que enfangan aún la investigación de los atentados del 11M. Es algo que clama al cielo pero que, por desgracia, perece ser la tónica dominante en éste país. Un buen policia que tuvo el peor de los finales y que no pudo ni tan siquiera descansar después de muerto.

La PROFANACIÓN DE LA TUMBA Y EL CADÁVER, AL QUE POR CIERTO CORTARON LA CABEZA Y SE LA LLEVARON, ¿No TE Parece Que Es PRUEBA MUY CLARA DE “QUE ALGUIEN TEMÍA UNA AUTOPSIA “IMPARCIAL”, QUE QUIZÁ DETERMINARA QUE LA CAUSA DE LA MUERTE FUERA OTRA DISTINTA DE LA “OFICIAL”?

Éste tema se oculto a los medios o mas bien se le prohibió a los medios publicar sobre ello. Igualmente hicieron con el juicio, que seguimos a la espera de saber que paso en realidad.
Como el 23F, Faisán, niños asesinados por ETA y demás corruptelas, se disolverán en el olvido si algunos no nos dedicamos a recordar estas acciones asesinas.Según escuche por las cloacas del estado, el tema ha quedado en “secreto de estado”, que con eso ya podemos pensar lo que queramos, a fin de cuentas todos sospechamos muchas cosas y lo mejor es recordar estos temas para que no queden impunes a perpetuidad.

  1. Al Geo Torronteras lo llevaron al matadero. Incluso el “no cerrarsele el casco a otro agente” es incomprensible en una unidad de élite.
  2. Los enemigos son siempre los de dentro. Los malos se ven venir.
  3. Esa forma de “profanar” es tan cateta como sus autores. Los mismos que montaron la farsa del piso de Leganes, por cierto no musulmanes. Ni los que “inmolaron” (que no se inmolaron) ni los que “profanaron”.
  4. Un musulmán no se inmola si ha conseguido “asesinar al infiel” (el único mandamiento que tiene todo musulmán es asesinar al infiel)
  5. Ni los moritos de Leganes se inmolaron ni los moritos presos tuvieron nada que ver en el asunto.
    La farsa del juicio de Bermudez admitiendo informes falsos, mochilas falsas y sentenciando, en un país democrático sería suficiente para procesarlo. No puede tener su propia sentencia tantas contradicciones.
  6. Cuando un musulman profana un cadáver lo hace siguiendo las aleyas del Corán. Lo arrastra y quema PERO SIEMPRE EN PUBLICO PARA INFAMIA DEL INFIEL. En privado, a oscuras en un cementerio sin público no tiene sentido alguno para el islam. Los autores- catetos- debían previamente haberse informado de cómo actúan los musulmanes.
  7. ¿En el silencio sepulcral del cementerio el guarda jurado (o quien fuera disfrazado a tal fin) no oyo los golpes del destrozo de la tumba? ¿Además de sordo mudo?
  8. Voy a citar la aleya y la azora en que se basan los musulmanes y por qué precisan público en todas las profanaciones de cadáveres de “infieles” (todo no musulmán):
    Azora 8 llamada EL BOTIN(aleya 59)…”Y si los cogeis en tierra, haced un escarmiento con ellos para que los que vengan detrás lo vean y lo recuerden siempre”
    Lo importante para el “escarmiento” de las bestias de Alá (los infieles que son todo aquel que no es musulmán) es que la crudeza y rudeza sea pública.
    Por eso despellejaban vivos a los soldados soviéticos de Afganistan y los dejaban atados a postes en zonas de paso de sus compañeros. Precisamente para que “los vieran sufrir” Los insectos invadiendoles la carne despellejada hacian el resto. Y la muerte es horrible y pública tal como ordena el Corán.
  9. A quienes hicieron la profanación del cuerpo del GEO Torronteras les faltó “tocar las campanas” Además de un asesinato y una infamia, es una chapuza. Propia de los “faisanes”

En resumen:Que le llevaron a morir y le dejaron morir….
Cualquiera que ha asistido a víctimas de un atentado sabe de la sangre y destrozo de miembros ensangrentados. Eso siempre que la víctima estuviera viva antes.
Ni una gota de sangre de “moritos” en el piso de Leganés con tan tremenda explosión.
Los muertos no sangran. captura-de-pantalla-de-2016-09-10-162102

11-M: La extraña profanación

Ver artículo original de LOSROCKEFELLER

La reaparición del 11-M y la desaparición del PP. -F.J.Losantos/LD-

“Vivir es ver volver”, decía Azorín, de cuya muerte se han cumplido 50 años. Dice el admirable Andrés Amorós que a Azorín tampoco se le lee hoy, pese a habérsele leído siempre mucho, porque su caso es el de todos los clásicos españoles, hoy huéspedes del polvo y víctimas de la LOGSE. El olvido de Azorín es menos comprensible que el de un Gabriel Miró, por poner el caso de un barroco archivado en las borraduras de todo lo español y cuya obra El obispo leproso redescubrirá cualquier día un suplemento cultural y le devolverán la calle que le quitarían para hacerle sitio al Che.

El olvido de Azorín no se debe a su dificultad. Puso todo su talento al servicio de una idea: ser leído y comprendido por todo el mundo. Ortega llamó “Primores de lo vulgar” a esa técnica suya de extraer lo sagrado de lo humilde, como las vasijas del pequeño bodegón de Zurbarán en El Prado. Y se dice que su estilo nació de la necesidad que no se cortaran sus frases en las crónicas que mandaba por taquígrafo al ABC. Es falso pero bonito. En mi década como columnista del entonces “Diario de la Calle Serrano”, recuerdo un día en que vino Vargas Llosa y lo vi pasar desde el pupitre de Azorín, que se conservaba en la antigua redacción. Luego, Mario le dedicó, para general sorpresa, su discurso de ingreso en la Academia a Azorín, un intento meritorio de animarnos a leer lo que no queremos ni ver: España.

Si cito a Azorín, además de que es quien mejor ha sabido rescatar del olvido o inventar el recuerdo de lo más humilde y puro de nuestra Nación, del sol de la tarde en el adobe de una venta derruida al clásico de tinta que quiere seguir escribiéndose, es porque el gran problema para los que cada día tratamos de explicar y de explicarnos lo que pasa en España es que nos pasan demasiadas cosas, muchas que dábamos por pasadas y aparecen de pronto por la puerta de la noticia, como seres amputados en la memoria que vuelven a mirarnos con esa atroz melancolía de los vivos desenterrados, sin reproche ni perdón. Y no sabemos qué hacer, ni con ellos ni con nosotros.

Pero si vivir es ver volver, y lo es, volver a lo que no acabamos de vivir es obligación sagrada de la inteligencia y la condición ciudadana. Así que debemos hablar de cómo en esta última semana hemos visto reaparecer el 11-M, deuda impagada de nuestra dignidad, y hemos sabido que el PP está desapareciendo. Tal vez empezó a desaparecer cuando Rajoy, con guión de Cebrián y Gallardón, decidió “obviar el 11-M” para que le dejaran aspirar de nuevo a heredar el Poder los que tan humillantemente lo habían desheredado. Al precio de destruir el PP en el Congreso de Valencia, se lo permitieron. Y gracias a la idiocia de Zapatero, heredó. Pero ¿qué heredó? Las ruinas de un Estado de Derecho que hubo que torcer para tapar el 11-M.

Las cifras de Luis Asúa

Espero poco, en general, de las entrevistas a políticos. Como seres que buscan alcanzar o conservar el Poder, dicen sólo lo que les conviene. Y eso, de entrada, no alimenta la afición periodística. Sin embargo, a veces, en la entrevista a un político que no puede ganar nada aparecen cosas que no esperabas o imaginabas muy distintas. Y eso me sucedió esta semana al entrevistar a Luis Asúa, candidato a la presidencia del PP de Madrid, cuya organización es la más importante del PP nacional desde hace dos décadas.

El dato esencial con que justificó una candidatura que no pretende desbancar a Cifuentes como Presidenta de la Comunidad de Madrid sino recuperar en lo ideológico y organizativo al poderosísimo PP de hace sólo una década, es, sencillamente devastador: el PP tenía unos 94.000 afiliados, ahora tiene 17.000; y de los 3.000 que se han apuntado para votar, 2.400 son empleados públicos. Pero en Chamberí, distrito de Asúa y uno feudo electoral del PP, sus Nuevas Generaciones sólo tienen 9 miembros; y la militancia total del PP es la mitad que la del PSOE. No es que los afiliados del PP se hayan ido a otros partidos: se han ido, sencillamente, a casa, tras los casos de corrupción del PP nacional, (Bárcenas, Gurtel, Púnica) y los de la Comunidad, Ayuntamiento de Madrid y otros ayuntamientos del PP. Al parecer, el momento clave de la desaparición de militantes ha sido el Caso Bárcenas, del que se ha acabado librando Rajoy, pero no el Partido Popular.

En realidad, se está cumpliendo el guión del Congreso de Valencia: a cambio de que Rajoy su grupo fueran legitimados por la Izquierda prisaica como alternativa de Gobierno, ellos desmantelaron el partido desde la raíz. Aquel partido capaz de movilizar casi dos millones de militantes contra la política de ZP y en defensa de las víctimas del terrorismo (ETA y el 11-M) en la mayor movilización cívica de la Historia de España, con Rajoy entre María San Gil y Ortega Lara. Por ese acto fue acusado por Polanco de querer la vuelta del franquismo. ¡Lo decía un tío del Frente de Juventudes y al lado del Cebrián, último Jefe de informativos de TVE en la dictadura con Arias Navarro de presidente! Pero el PP, incluso en tiempos de Aznar, se ha rendido siempre ante el Poder Fáctico Fácilmente Reconocible. Así que Rajoy, llegado el momento, que fue tras la derrota de 2008, lo hizo casi por costumbre aunque con una obscenidad inolvidable, cuando mandó “a los liberales al Partido Liberal y a los conservadores al Partido Conservador” y se arrendó al Protectorado de Prisa, que dura hasta la fecha.

De hecho, ayer publicó Rajoy un artículo en el diario de Soraya que sonrojaba leer, presumiendo de crítico literario –él, que logró terminar La Catedral del Mar en todo un mes de Agosto- y posando de Padre Ángel de los refugiados. Parecía una nota de Prensa de Alfaguara en los tiempos de Juan Cruz, aunque, pensándolo mejor, debía de ser un artículo de Cebrián para Felipe González que, por error, le pasaron a firmar a Rajoy. Era una flatulencia literaria más que la explicación de un Presidente del Gobierno. Pero es normal. Privado el PP de sus dos muletas ideológicas, la liberal y la conservadora, hace tiempo que tropezó y cayó. No lo sabíamos muerto pero hace mucho que no preguntábamos por él. En el 2008 dejó de interesarnos.

Hace un par de años, tras la humillación de no dejar hablar a Aznar en el Comité Ejecutivo, el hombre que creó el partido pero también el que designó a su verdugo, me dijo: “El partido no existe”. Yo creí que se refería a la capacidad de reacción de sus dirigentes, pero ahora entiendo que se refería a algo mucho más grave: la desaparición física de la organización, convertida en mera agencia de colocación dependiente de Rajoy, hoy feliz en el cielo del Gobierno, mañana, sin él, condenado al Infierno y la Nada.

En De la noche a la mañana y El linchamiento he contado cómo tras el mazazo del 11-M, la COPE, El Mundo y Libertad Digital artillaron la defensa de un partido con diez millones de huérfanos. Dos años tardó en recuperarse la dirección del PP, mientras tenían lugar las manifestaciones más gigantescas de la historia democrática. Pero Rajoy no es partidario de que su partido tenga fuerza sino de que nadie tenga fuerza para discutirle su liderazgo. Cuando cambió a Acebes y Zaplana por Soraya y Cospedal, dio por muerto el partido de Aznar y se propuso enterrarlo en Madrid, que era el escaparate del PP de siempre, el que no quería volver a ver nunca. No lo ha conseguido del todo en cuanto a política, aunque casi, pero ha logrado desmoralizar, desorganizar y destruir su organización, clave de la nacional.

Eso es lo que demuestran las cifras de Asúa: si Rajoy pierde el Poder no hay PP para recuperarlo en mucho tiempo. El PP, como otro Mariano, está en el Poder y todavía en muchos cargos, pero apenas existe, ya no es. Si hubiera una movilización callejera de la Izquierda como la del 13M de 2004, el PP sería incapaz de una mínima autodefensa, de resistir aunque quisiera. Si el primer partido de España no existe en Madrid, ya ha muerto.

Un francés habla por España

El 11-M de 2004 empezó esta concienzuda empresa de demolición nacional en la que era fundamental la destrucción del PP. Faltan apenas dos semanas para cumplir los 13 años fatídicos de la masacre, su manipulación política y mediática, su deliberada y siniestra ocultación policial y judicial. Y hete aquí que de pronto aparece un cineasta francés de izquierdas y nos arroja a la cara lo que la casi totalidad de los medios y partidos esconden: que el juicio del 11-M fue una farsa basada en pruebas falsas y que Jamal Zougam está condenado a 42.000 años de cárcel por algo que no hizo.

Martin se refiere elogiosamente a la tarea de Fernando Múgica, que pagó con la vida su esfuerzo, y Luis del Pino, que demostraron más allá de toda duda algo que incluso el súbito informe de las cloacas de Interior han recordado esta semana: la mochila de Vallecas y demás pruebas para meter en la cárcel a un moro y echar del Gobierno a unos dizque cristianos fueron fabricadas por la policía y admitidas a medias por jueces y fiscales, que no fueron capaces de ponerse de acuerdo ni siquiera para prevaricar juntos.

No insistiré en lo que esta película supone de respaldo a la tarea acometida por nuestro grupo, casi en total soledad, y que algunos pagamos muy caro, en juicios y difamaciones, junto a los que entonces dirigían El Mundo, cuyas portadas, como los programas de LDTV, quedan reflejadas en el documental, pero que ayer ni siquiera dio cuenta a los lectores de su existencia. Recomiendo a los que por edad o hastío no sepan o no hayan querido saber nada del 11-M que, simplemente, vean el documental. Luis del Pino ha señalado cosas que faltan, aunque hay otras nuevas. Hace año y pico publiqué “Los años perdidos de Rajoy” y allí explico el 11-M como una novela negra, que oscuro fue el hecho y novela lo que nos contaron. Creo que puede leerse con provecho. Y no añadiré nada más, salvo que, amén de los 300 asesinatos por ETA sin juzgar, sigue sin hacerse justicia a los 192 asesinados y 2000 heridos del 11-M. Y eso ya lo saben hasta en Francia.

La novela negra del 11-M

La escena del crimen

Lo primero que se hizo con la escena del crimen del 11-M fue… destruirla. Los cuatro trenes siniestrados fueron desguazados en las cuarenta y ocho horas siguientes a la masacre, contraviniendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal que, como se ha hecho en casos de accidentes ferroviarios (metro de Valencia, tren de Santiago de Compostela), se han conservado hasta el juicio que debe dictaminar las causas de las muertes y sus responsables.

Pero un vagón escapó a la destrucción ilegal de los trenes. Pertenecía al tren de Santa Eugenia y tenía aun nítidamente dibujado el agujero de la explosión cuando lo encontró Libertad Digital, tapado con unas lonas,en las instalaciones de Tafesa,en el barrio de Villaverde,en febrero de 2012. El entonces Fiscal General del Estado, Eduardo Torres Dulce, colaborador de esRadio desde su fundación en el programa Cowboys de medianoche, dio orden de conservarlo e investigarlo. Pero ni conservó ni investigó nada.

El juez instructor, Juan del Olmo, dio orden o permitió que, además, se quemaran todos los restos personales —prendas y objetos— pertenecientes a las 192 víctimas mortales y los casi dos mil heridos.Todos estos objetos, que formaban parte también de la escena del crimen, fueron destruidos.

¿Y cómo pudo investigarse un crimen si se había destruido la escena del crimen? Pues creando una escena falsa, a partir de la cual se justificó la detención de sospechosos, su encarcelamiento, proceso, juicio y condena.

Los tres elementos que, tras destruir la verdadera, constituyeron la falsa escena del crimen fueron una furgoneta Renault Kangoo, una mochila y un coche Skoda Fabia. En la furgoneta, que había sido ya registrada por agentes e inspeccionada por un perro adiestrado para detectar explosivos, sin encontrar nada, la policía halló de pronto, al llegar a sus instalaciones de Canillas, varios objetos que, según se dijo, pertenecían a los terroristas, entre ellos, un trozo de Goma2 ECO que se consideró oficialmente desde entonces el arma del crimen. Es decir, que primero se encontró la dinamita y luego se dijo que era la que se había usado en la masacre, cuya escena del crimen se había destruido. También hallaron un Corán y una cinta islámica, entre otros objetos que los policías no habían visto en su inspección previa.

Pero una vez reparada la ceguera de la policía, apareció el hallazgo esencial del caso: una mochila-bolsa que apareció en la comisaría de Puente deVallecas dieciocho horas después de la voladura de los trenes y que se dijo que procedía de una de las estaciones, desde la que había sido llevada a la improvisada capilla ardiente de Ifema en un bolsón y, de allí, a la comisaría famosa, donde actuaba un policía afecto al PSOE. La mochila, se dijo, era igual que las que habían estallado en los trenes. Y a partir de ahí se estableció la búsqueda de los teléfonos móviles que las habrían hecho estallar todas, de los que los vendieron y compraron y se practicaron las primeras detenciones, en clave islamista pese a ser los vendedores hindúes.

El problema de esta mochila es que el móvil que llevaba no hubiera podido provocar la explosión por falta de fuerza, si hubiera tenido fuerza, tampoco, porque los dos cables estaban desconectados, como para que se viera que eran cables, y junto al explosivo, que era Goma2 ECO, había una gran cantidad de tornillería que, en teoría, hubiera actuado como metralla. Lo malo para los halladores de la mochila es que no sabían que en ninguno de los trenes había estallado una bomba semejante y la autopsia demostró que ni uno solo de los 192 muertos había sido alcanzado por la metralla. La chapuza era evidente, pero había que detener a alguien, y se detuvo. De la tarjeta del móvil se llegó al móvil y de la Goma 2 ECO a Mina Conchita, belén de tan milagrosas apariciones.

La tercera pieza de la falsa escena del crimen, el Skoda Fabia, fue aún más chapucera y zarrapastrosa que las demás. En el maletero había ropa con el ADN de los sospechosos, que agentes del CNI, indignados por el montaje, atribuyeron al propio CNI, subsección Mortadelo y Filemón. Porque el coche apareció en la estación de Alcalá tres meses después del atentado, el 13 de Junio de 2004, a pocos metros de donde había aparecido la furgoneta Reanult Kangoo. Supuestamente, el coche lo había robado en Alicante un delincuente chileno que se lo había vendido a los islamistas que habían llevado todas las mochilas en el Skoda y la Kangoo para colocarlas en el coche y habían dejado abandona- dos los dos vehículos.

La pena del Skoda es que llegó muy tarde a la cita con la Kangoo. Los policías habían peinado la zona en que apareció la furgoneta y no lo detectaron. Ninguna de las matrículas anotadas por la policía correspondía a ese coche, ni una sola cámara lo había grabado en esos meses. Un portero que lo había denunciado en la calle Bruselas declaró que, tras su denuncia, el coche había desaparecido.Y el chileno ladrón resultó tan desmemoriado que no recordaba ni de qué color era el coche. Así que, sin permiso del juez y pese a estar imputado, fue expulsado de España por la Ley de Extranjería. El tribunal, ante la falta de credibilidad de la prueba debería haberse puesto a investigar quién había puesto el ADN de los presuntos terroristas en ese coche que nunca estuvo allí, pero prefirió descartar el Skoda como prueba. Ningún juez americano lo haría y medio FBI habría ido a la cárcel, pero ¿quién ha dicho que el 11-M sea una película? Ya no se hacen tan malas.

El falso mutis en la falsa escena del crimen

Pero la prueba definitiva de la falsa escena del crimen superó en disparates a todas las anteriores. A los tres meses del 11-M, se avisó de que la policía tenía rodeados en un piso de Leganés, a los responsables de la masacre. Se dijo que previamente habían tenido un tiroteo con ellos en Zarzaquemada, pero luego se negó. No se dijo que el piso en el que decían que se habían refugiado los islamistas era un piso franco de la policía que había sido usado en dos casos de narcotráfico y que, pared con pared, vivía un policía. Vamos, que los islamistas habían ido, huyendo a toda prisa, a caer en lo más parecido a una comisaría. Y empezó la trágica charlotada.

El diario El País y la Cadena SER —la que inventó en la noche del 11-M la existencia de dos terroristas suicidas con tres capas de calzoncillos, índice inequívoco de que eran islamistas suicidas y miembros de Al Qaeda— se apresuraron a comparar el miércoles 18 de noviembre el cerco al piso de Saint Denis, donde murieron dos islamistas del grupo responsable de la masacre de París, con el cerco del piso de Leganés. Luis del Pino, el más concienzudo investigador del 11-M y cuyos libros son de obligada lectura para el que se acerque a investigar el caso sin problemas de sueño, les respondió en Libertad Digital explicando estas doce enormes diferencias:

  1. En Leganés, los supuestos suicidas esperaron disciplinadamente ¡casi siete horas! desde que se establece el cordón policial, a que desalojaran el edificio y los colindantes. Solo después de desalojados los ocho edificios hacen estallar la carga explosiva, coincidiendo con la hora del telediario.
  2. En Leganés nos dicen que hubo un tiroteo con subfusiles durante el cerco policial. Pero no apareció ni un mísero cartucho de subfusil en el registro efectuado tras la explosión.
  3. En Leganés, no hubo detenciones: aparecieron tras la explosión siete cadáveres… a los que no se les practicó la autopsia. El juez Bermúdez tuvo que hacer malabarismos jurídicos para considerar autopsia unos informes antropológicos que incumplían claramente la normativa legal.
  4. En Leganés, no solo no se practicó autopsia a los supuestos suicidas, sino que se intentó impedir a la Policía Científica que tomara muestras de sus cadáveres. Solo pudieron acceder a los supuestos suicidas siete horas después de su llegada al Instituto Anatómico Forense.
  5. En Leganés, uno de los cadáveres de los supuestos suicidas apareció… con los pantalones puestos del revés. ¿No tuvo tiempo ese hombre para vestirse bien a lo largo de las casi siete horas que duró el cerco policial?
  6. En Leganés, uno de los ocupantes del piso (el octavo ocupante) ¡bajó a tirar la basura durante el cerco policial!Y estando el piso rodeado por decenas de policías, coches policiales e incluso helicópteros… nos dicen que se escapó a la carrera. Finalmente, fue localizado en Serbia y detenido… y el Tribunal Supremo concluyó que NO había participado en la colocación de las bombas del 11-M. Por cierto, el Tribunal Supremo también concluyó que NO se podía afirmar que los siete presuntos suicidas de Leganés hubieran participado en la colocación de las bombas del 11-M, motivo por el cual las víctimas del 11-M quedaron jurídicamente imposibilitadas de demandar por vía civil a los herederos de los supuestos suicidas de Leganés.
  7. En Leganés, con decenas de policías rodeando el piso durante siete horas, y con unos supuestos terroristas que nos dicen que se asomaban por la ventana para disparar ráfagas de subfusil… no tenemos ni una maldita imagen del asedio, ni de los propios terroristas, ni de la entrada en el piso.
  8. En Leganés, el sumario del 11-M contiene TRES versiones contradictorias distintas sobre cómo se localizó aquel piso. Ceremonia de la confusión.
  9. En Leganés, resulta que los supuestos suicidas vivían pared con pared… con un policía experto en lucha antiterrorista, escuchas y seguimientos.
  10. En Leganés, nos dijeron que los supuestos suicidas rodeados mandaron sendos faxes al ABC y a Telemadrid amenazando con nuevos atentados. Pero en el desescombro del piso tras la explosión no apareció ningún fax.Y, en realidad, los datos del sumario demuestran que al menos el fax de Telemadrid fue enviado… desde fuera del piso.
  11. En Leganés, apareció una carta de despedida a sus familiares de uno de los supuestos suicidas… con una firma falsa. Siendo un marroquí que escribe (en árabe) una carta de despedida a sus familiares en Marruecos, resulta que aparece una firma… en caracteres latinos.
  12. En Leganés, al hacer el desescombro del piso tras la explosión, aparecieron diversos libros coránicos… milagrosamente intactos. Lo más chusco es que varios de esos libros coránicos son chiíes, cuando todos los ocupantes del piso eran sunitas. Es algo así como si un radical de creencias católicas tuviera como libro de cabecera una biblia luterana. Evidentemente, quien colocó esos libros en el piso no tenía ni repajolera idea de las distintas corrientes que hay en el islam.

Testigos, detenidos y condenados por el 11-M

En total, los detenidos por el 11-M fueron 116, la mayoría de ellos mientras tuvo lugar la Comisión Parlamentaria de investigación del 11-M, suntuosa mascarada que solo sirvió para que varios policías y testigos del caso se contradijeran en el juicio posterior y para que el ministro del Interior, José Antonio Alonso, presumiera cada día de la detención de un brazo más del cefalópodo islamista culpable del 11-M. Terminó la comisión y el pulpo se quedó en calamar, y, finalmente, en tinta negra para despistar. De los 116 solo llegaron al juicio 29, de ellos 9 españoles. 87 quedaron libres sin cargos por no tener relación alguna con el 11-M. Eso prueba el escrupuloso criterio de la policía del Gobierno del PSOE para detener en televisión y soltar a escondidas, sin rueda de prensa del ministro Alonso.

De los 29, solo terminaron el juicio 28. Fiscalía y acusación retiraron de común acuerdo los cargos contra uno de los hermanos Moussaten.

De los 28 fueron absueltos 7 por la Audiencia Nacional.Y 5 de ellos fueron condenados a penas leves que habían cumplido al terminar el juicio. El Tribunal Supremo redujo —en segunda instancia— las 21 condenas a 18.

De los 18 condenados, solo 3 lo fueron por su relación con el 11- M. Los demás lo fueron por delitos menores como falsificación o tráfico de explosivos, sin tener que indemnizar a las víctimas de la masacre, porque no se les condenó autores del atentado.

Y de esos tres,Trashorras, El Gnaui y Zougan, solo a uno, Zhougam, se le consideró culpable de poner una bomba en los trenes. El español era un confidente de la policía y ninguno de los dos marroquíes era islamista. Ese es el balance de tantos años de investigación: un solo culpable. ¿Lo es? ¿Puede decirse, con este balance, que el 11-M -según el Gobierno del PSOE, beneficiario de la masacre, y luego el de Rajoy— es “cosa juzgada”?

Un condenado sin pruebas, sólo con dos testigos

Hace once años que Jamal Zougam está preso en una celda de máximo aislamiento, con solo una hora diaria de patio, porque, a diferencia de los otros dos condenados, sigue negando haber participado en la masacre.

¿Hay, sin embargo, pruebas físicas que lo vinculen con el 11-M? Ninguna:ni huellas dactilares en ningún escenario del crimen,ni rastros de ADN, ni llamadas cruzadas con ninguno de los demás procesados. El Mundo y Libertad Digital demostraron que la noche anterior al atentado, cuando dicen que los terroristas estaban montando las bombas, Zougam estuvo haciendo gimnasia, como era su costumbre, hasta las doce de la noche, en un gimnasio de la Plaza Elíptica de Madrid.

Este dato lo conocía la Policía (puesto que se incautó de los datos informáticos sobre entradas y salidas del gimnasio), pero no se incorporó al sumario del 11-M, ni se le comunicó al juez Del Olmo.Asimismo, después del atentado, Jamal Zougam continuó trabajando tranquilamente en su tienda,sin intentar huir ni esconderse, lo que tampoco cuadra con su supuesta participación en la masacre. En lo único en que se ha basado la condena a más de cuarenta mil años de cárcel de Zougam es en el testimonio de dos amigas rumanas que dicen que le vieron en uno de los trenes atacados.

Pero hay ocho indicios claros de que esos testimonios no son veraces:

1. A Zougam lo reconocieron más de media docena de testigos en los trenes, portando supuestamente una mochila bomba. Ninguno de los testigos declaró haberlo visto «colocar» ninguna bomba. Simplemente «reconocieron» ante la Policía a Zougam como alguien que portaba una mochila en los trenes.

2. Esos testimonio serán contradictorios entre sí e incoherentes, porque si todos los testigos que «reconocieron» a Zougam estuvieran en lo cierto, el marroquí tendría que haber estado en al menos tres trenes simultáneamente, lo cual es imposible. Por ello, el juez instructor y el tribunal terminaron descartando todos los testimonios, salvo dos:los de dos amigas rumanas.

3. En realidad, esos testimonios de las dos amigas rumanas también eran contradictorios e incoherentes entre sí.Y, de hecho, las dos amigas fueron cambiando de versión a lo largo del proceso. Pero se dio por bueno el testimonio.

4. Una de esas dos amigas (testigo C-65) «reconoció» a Zougam tres semanas después de la masacre, cuando ya la foto de Zougam se había publicado en todas partes, y no habló para nada en sus primeras declaraciones (ante la Policía y el juez) de que fuera acompañada por otra amiga.

5. Esa otra amiga (testigo J-70) es una mujer a la que por dos veces le denegaron los técnicos del Ministerio de Interior la condición de víctima, llegando a poner en cuestión, incluso, que viajara en los trenes. Sin embargo, quince días después de la segunda denegación, y cuando ya había pasado más de un año de los atentados, dice que se acuerda de haber visto a Zougam, tras lo cual se le reconoce la condición de víctima, se le otorga la nacionalidad y se le da una indemnización de casi 50.000 euros.

6. El marido de la primera testigo (C-65) también dijo que viajaba en los trenes, pero en un tren diferente que su mujer, y se le reconoció la condición de víctima.

7. El hermano de C-65 también dijo que viajaba en los trenes, junto al marido de C-65, pero a él no se le reconoció la condición de víctima, debido a lo inverosímil de su relato.

8. Otra hermana y un primo de C-65 también intentaron hacerse pasar por víctimas del 11-M, pero en ese caso no solo no se les reconoció que iban en los trenes, sino que el propio juez Juan Del Olmo pidió que se dedujera testimonio contra ellos por simulación de delito. Las amigas rumanas fueron imputadas por falso testimonio, tras la querella que el propio Zougam planteó contra ellas.

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