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Gesto bonito a cuenta ajena. -Hermann Tertsch/ABC- #Aquarius –

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Los dedócratas. -Antonio Burgos/El recuadro-ABC-

Un sedicioso rebelde que proclamó la República Independiente de la Señorita Pepis, perdón, de Cataluña y que aún anda de prófugo, en movimientos de salto de caballo de ajedrez sobre el mapa de Europa, esperando el santo advenimiento de la extradición y tratando de evitarla, va y el tío cara nombra a su sucesor, como si eso de los honorables que dejar suelen de serlo fuese una dinastía. Y me parece que lo es. La Dinastía Catalana del Dedo. Porque Pujol, el que recibe ahora homenajes y grandes ovaciones (será por lo bien que se montó lo del Tres por Ciento) nombró sucesor a Mas. Y Mas nombró sucesor a este sedicioso Puigdemont. Quien, a su vez, ha nombrado sucesor a un señor que nadie conocía, insultador profesional de España y de los españoles, un tal Quim Torra. Nombre que pronunciado todo junto, del tirón, “quintorra” suena a señora que decide hacer del servicio a las armas su profesión y acaba de sentar plaza. Y nombre que en sus dos primeras sílabas, “quim-to” suena o bien a dictador de Corea del Norte o a letra cuartelera puesta al toque de diana: “Quim-to levanta/tira de la manta”. Pero aquí nadie tira de la manta. La manta, en todo caso, sale volando del suspiro de alivio que va a pegar Rajoy el día que no tenga que aplicar el artículo 155 en Cataluña. Se le ve a chorros que quiere largar el mochuelo y soltar cuanto antes esa patata caliente. Para cabreo de sus mosqueados votantes por cierto, encantados con lo que ha dicho Ciudadanos: que la aplicación del 155 por el Gobierno en Cataluña les suena a aquella rumba, catalana por cierto, del difunto Peret, el “Canta y sé feliz”: “No sirve de ná”. Métanlo por rumbita catalana, que verán qué bien llega y pega, y con qué compás, lo que ha dicho Ciudadanos: “El 155 en Cataluña, no sirve de ná… Como no han intervenido esa fábrica de separatismo que es TV3, no sirve de ná…”

¿Dónde está la democracia interna de los partidos, de la que tanto presumen cuando convocan primarias tras tenerlo todo “atado y bien atado”? Porque no sólo el fugado Puigdemont ha puesto con el dedo a Quim Torra, sino que eso ocurre en las mejores familias. Sin más consulta a las bases ni más tonterías, Rajoy ha puesto con el dedo a Ángel Garrido como presidente de la Comunidad de Madrid cuando a Cristina Cifuentes la cogieron no sólo con el carrito del helado, sino del helado, del máster y de las cremas de belleza distraídamente caídas en su bolso. Y no contento Rajoy con el dedazo de Garrido para presidir la Comunidad, de la misma tacado señaló a Pío García Escudero como presidente del partido en Madrid, en sustitución de la Masteresa.

Pero es que en Podemos, que iban contra estas malas prácticas de la casta (y de la Susana), Iglesias pone y quita portavoces a su antojo, sin la menor consulta a los “círculos”, como ellos llaman a las bases, a las células de esta metástasis de sinrazón a la venezolana que se extiende por España. Y manda poco menos que a su casa a la lactante Bescansa, porque no entra por el aro ni se presta a aceptar caudillismos. Y en el PSOE, tres cuartos de lo propio: funciona mucho más el dedo del líder salvador que la democracia interna, cada vez más insólita en los partidos.

Dicen que vivimos en la era digital. Totalmente de acuerdo. Digital de dedo. Está más que visto y demostrado que aquí el dedo sigue funcionando en los partidos como cuando la dictadura. Sólo que se ahorran el motorista del cese antes de pegar directamente el dedazo. Busco y no encuentro la democracia interna de los partidos. Pero en cambio hallo el estribillo de un coro de Cádiz en los albores de la Transición, de 1997, que marcó época y se llamaba “Los Dedócratas”. Ese estribillo tiene que escucharse mucho ahora en el PP de Madrid y en el Parlamento Autonómico de Cataluña: “Aquí no pasa ná,/esto es un cachondeo,/porque todos los cargos/y nombramientos/han sido a deo…”

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No nos hagamos trampas al solitario. -Ramón Pérez-Maura/ABC-

Hacerse trampas al solitario es de idiotas. Donald Trump ha podido romper el acuerdo nuclear con Irán porque era un acuerdo de Barack Obama con terceras partes. No era un acuerdo de Estados Unidos. En Estados Unidos, los tratados con terceras partes lo son cuando los ratifica el Senado. Y Obama nunca sometió este acuerdo a esa Cámara porque sabía que no se lo hubieran aprobado. Por eso Trump hizo campaña con él y anunciando su derogación cuando ganara. Pero claro, en Europa seguimos pasmados de que haya un político que cumple lo que promete en campaña electoral. Verdaderamente asombroso.

El mejor ejemplo de auténtico desarme nuclear lo dio a principios de la década de 1990 el régimen racista sudafricano de Frederik de Klerk: dio la orden de destruir toda materia cuestionable y autorizó a los inspectores de Naciones Unidas a ir donde quisieran y cuando quisieran. Por más que la Alta Representante europea, Federica Mogherini, esté encantada con la marcha de las inspecciones en Irán, parece legítimo preguntarse por qué no se autoriza a los agentes de la Agencia Internacional de la Energía Atómica a visitar algunas bases militares sospechosas. Y por más que a Mogherini le dé igual, a mí me parecen extremadamente relevantes las pruebas presentadas por Israel de las pasadas mentiras de Irán a los inspectores de Naciones Unidas. Aunque hay que reconocer que esas mentiras de Teherán le han llevado a conseguir una de las mayores hazañas de la historia de la diplomacia de Oriente Medio: la actual alianza (tácita) entre Israel y Arabia Saudí. Dos enemigos irreconciliables hace una década, van hoy de la mano en muchos aspectos.

No se presten a engaño: las sanciones a Irán perjudican a todos, empezando por las empresas norteamericanas que tienen contratos en vigor. Y, como es lógico, Estados Unidos no va a permitir que además de que sus empresas se vean dañadas, otras empresas se aprovechen de ello. Como es lógico, se sancionará a quien no respete el embargo que promueve Washington. E igual que Irán fue, comercialmente, el país más beneficiado con el acuerdo de 2015, también Irán va a ser el más perjudicado con el abandono norteamericano del mismo.

Vivimos rodeados de mucha gente deseosa de manifestar su favor por este régimen iraní que es un notable violador de los Derechos Humanos. Un régimen en el que, cuando se quema una bandera de otro país en la tribuna del Parlamento, el presidente no llama al orden: sólo mira arrobado y pide que procuren no quemar la Cámara entera. Quienes así piensan, harían bien en recordar que lo que pretende el presidente de los Estados Unidos es un acuerdo que garantice la no proliferación nuclear de este régimen. Él pretende renegociar el acuerdo, no una escalada militar. Y, como dijo Trump al «pueblo largamente sufriente de Irán» al anunciar la retirada del acuerdo, «el pueblo de los Estados Unidos está con vosotros». No hay mejor camino hacia la paz en el mundo que ver finiquitado el régimen de los ayatolás. Manifiéstese quien esté en contra de ese objetivo.

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