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Lo negro de la roja. -Antonio Burgos/ABC-

Aceptemos corrupción como animal de compañía y aceptemos La Roja como apodo de nuestra Selección Nacional de Fútbol en boca de aquellos a quienes la palabra “España” les produce una comezón extraña y a algunos, unos deseos irreprimibles de irse, naturalmente que exigiendo antes que Madrid y el resto de sus connacionales les paguemos el billete de ida. Aceptado lo de La Roja, pues, recuerdo los tiempos de Porta. ¿Se acuerdan? Bueno, pues aquella perra de cada noche radiofónica de José María García con “Pablo, Pablito, Pablete” era un juego de niños al lado de cuanto se está descubriendo en la FEF con el caso Villar. A Pablo, Pablito, Pablete nunca lo metieron en la cárcel ni se le probó nada raro ni sucio, y ahora, ya ven, lo de La Roja era bastante negro todo, según muestran los autos de inculpación y prisión.

Y, como siempre ocurre en España en los casos de esta naturaleza, resulta que esto de los tejemanejes y mangoletas de Villar en la Federación lo sabía todo el mundo. Ha pasado como con el famoso Tres por Ciento de comisión en la Generalidad de Cataluña: que no sólo todo el mundo lo sabía, que ponían la mano para las comisiones casi oficialmente establecidas y tarifadas, sino que el asunto incluso llegó al Parlamento, y nadie lo tomó en cuenta. O no lo quiso tomar. ¿Tanto reparten en estas cosas al parecer tan españolas que interesa más callar, mirar hacia otro lado y poner también la mano que actuar como al cabo de los años y casi al humo de las velas empiezan a descubrir entre la UCO, la UDEF y los jueces, poniendo “negro sobre blanco”, que se dice, cuanto andaba de boca en boca no en las lenguas de doble filo, sino en las personas bien informadas y de recto criterio y moral intachable?

Llueve sobre mojado. Lo de la familia Pujol era conocido en Cataluña entera, e incluso más abajo del Ebro, y nadie decía nada, ni le metía mano a nada. ¿Y se acuerdan de lo que ya nadie recuerda, del Caso Juan Guerra, que fue el chupinazo de esta Calle de la Estafeta de la corrupción en España? En Sevilla todo el mundo sabía que Mienmano se dedicaba a lo que se dedicaba en el despacho que le habían puesto en dependencias oficiales. Y no sólo lo sabían, sino que se lucraban muchos de los cafelitos que se servían en aquel tristemente famoso despacho, que hasta merecería una lápida de recuerdo: “En este despacho empezó oficialmente algo tan típico, tan racial y tan nuestro como la Corrupción en España”. ¿Cómo es posible que, presidente del Gobierno tras presidente del Gobierno, el Caso Villar siguiera siempre su curso, inasequible al desaliento, con los votos de las Federaciones Regionales comprados y todo el entramado bien urdido, a costa nada menos que del nombre de nuestra nación en futbolística materia? Y según he leído hasta ahora por lo investigado, lo más chocante del caso es que cuanto más gloriosos y triunfales eran los días de la Selección de Fútbol, más apaños y negocietes se tramaban en aquel despacho del incombustible y reelegidísimo señor Villar, contra el que no tengo nada hasta que la Justicia lo condene, pero que me duele el daño que le ha hecho a la llamada Marca España. Sí, la Selección, la Roja, el Mundial, Sudáfrica, eran hitos de esa Marca España que resulta que llevaba por debajo toda una trama de traficantes de influencias y de algo más que influencias. Toda España orgullosa de su Selección de Fútbol, y algunos haciendo los grandes negocios fraudulentos a costa del propio nombre de la nación, que era el que llevaban a jugar amistosos, de aquella manera que dijimos, a Corea del Sur, a Colombia, a México, para exprimir al máximo en personal provecho el prestigio de la Marca España. Me niego a pensar que la Marca España sea la corrupción. Pero me extraña que siempre tarden tantos años en llegar a los tribunales las mangoletas que son clamorosa vox populi.

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Los chollodiputados  -Antonio Burgos/ABC-

Quiero ser diputado. Pero diputado autonómico, por Andalucía, no diputado nacional en el Congreso de los leones de las Cortes, que está muy lejos y que, aunque te lo pagan, hay que coger el Ave, y hacer noche en Madrid y esas cosas. No. Yo quiero ser diputado del que siempre llamé, desde su creación, el Parlamento de la Señorita Pepis. Del absolutamente prescindible Parlamento de Andalucía. El que está en la antigua iglesia del Hospital de las Cinco Llagas, y muy adecuadamente, porque son las cinco por las que chorrea sangre tanto derroche inútil de dinero; tanto paniaguado colocado después que perdiera en las elecciones de la alcaldía de su pueblo; tanto cesante en cargo público, socialista o popular, a quien el partido le busca un acomodo, porque no tiene otro oficio ni profesión que la política. ¿Que para qué sirve el Parlamento Andaluz? Ah, no sé: eso no va a examen. Y, además, aunque fuera, da lo mismo: como ahora te aprueban aunque te cateen todas, y lo que interesa es aliviar las cifras del fracaso escolar, y hacer creer que nuestra enseñanza es la mejor del mundo… Yo, la verdad, como la mayoría de los andaluces, no sé para qué nos sirve el Parlamento regional. Ni tampoco qué ocurriría si lo suprimiéramos. Probablemente, nada. Al revés, dinero que nos ahorrábamos del famoso “techo de gasto” y a lo mejor hasta podríamos suprimir así el confiscatorio Impuesto de Sucesiones.

La mejor prueba de la inutilidad del Parlamento es que no conozco a nadie que sepa quién es su presidente. Ni quién el portavoz de la oposición del PP o de Ciudadanos. Y creo que hasta regalan un fin de semana de los del taco, de pulserita, en un “resort” tela de elegante de la Costa del Sol al que sepa al menos cinco nombres de diputados andaluces. De chollodiputados. Lo que no me explico es cómo la gente, en estos tiempos igualitarios que corren, no pide los mismos chollos que dan para el veraneo a los diputados andaluces. En agosto el Parlamento está cerrado. Da lo mismo. Cuando está abierto tampoco se nota. Pero aunque esté cerrado y los diputados no tengan que aportar por allí ni para pedir un cortado en la cafetería, les sueltan 2.500 euros del ala de dietas y complementos. ¿Dietas por que? ¿Serán dietas por irse de veraneo y dejar tranquilo al BOJA, al Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, donde se promulgan esas leyes que nadie conoce, aunque llegado el momento te dan con una de ellas en toda la cara, sobre todo si va contra tus intereses? Y hay más chollos. Los chollodiputados andaluces reciben también en agosto, cerrado por vacaciones, las retribuciones especiales por ir a las Comisiones, que tampoco se reúnen.

Vamos, esto de los diputados es como si a usted, por irse a veranear a Matalascañas, su empresa le paga 2.500 euros en dietas y complementos. Por eso uno de los mejores negocios es ser chollodiputado andaluz. Por eso quiero ser diputado andaluz, aunque me coja ya un poco talludito. Usted, señora, no lo dude. Diga a su niño de usted que deje de estudiar ese rebujito de Económicas y Derecho que tanto se lleva ahora y que produce, una vez graduados, los mismos parados que otras titulaciones universitarias. Usted diga a su niño, señora, que se deje de estudios, que cuelgue los libros, y que se haga de las juventudes de su partido, ora del Socialista, ora del Popular. Y que entre en la rueda (de la fortuna) de los políticos sin más oficio que el partido. Que verá cómo pronto lo eligen presidente de las Juventudes; y luego lo ponen de concejal en puesto de salir; y más tarde le buscan un apaño en una Consejería de viceconsejero de algo; y que si el consejero se va, lo ponen de chollodiputado. Pero dígale a su niño de usted que no acepte que lo pongan de diputado por Madrid, que está muy lejos, que lo chachi piruli es ser chollodiputado andaluz, los que menos la doblan y más cobran. Yo creo que en vacaciones hasta les pagan kilometraje por ir a un Parlamento cerrado. Y luego allí, en las sesiones, lo mismo. A dedicarse a hacer el sudoku y el crucigrama del BOJA. Sí, no es broma. Todo el BOJA es un inmenso sudoku del que viven tan ricamente los chollodiputados de un Parlamento, como tantas cosas de la autonomía que no acabó con nuestro subdesarrollo, absolutamente prescindible.

Origen: Los chollodiputados

Una jura ¡de bandera! -Antonio Burgos/El Recuadro-ABC-

Si corren malos tiempos para la lírica nacional de España, para la épica militar de sus Fuerzas Armadas ni te cuento. Por eso tuvo mucho más mérito y significado, (“hondo calado y largo recorrido”, que se dice en Tertulianés), la multitudinaria jura de bandera de más de 2.000 civiles en la Plaza de España de Sevilla, sede del Cuartel General de la Fuerza Terrestre, que se escribe así pero se sigue pronunciando “Capitanía General”.

¿Usted no ha escuchado decir que hay toros de bandera? Yo he visto muchos. Salen de los chiqueros y son aplaudidos porque tienen “mucha plaza”, como dicen sus abnegados ganaderos criadores, que les cuesta su dinero conservar miles hectáreas de dehesa en toda su grandeza ecológica, como un inmenso Doñana sin gastar un duro de los contribuyentes, sino que las mantienen ellos de su bolsillo, con su afición. Esos son los toros de bandera. Pero es que también hay señoras de bandera. Y si no señalo a ninguna es porque no quiero levantar la envidia ni la susceptibilidad de muchas señoras que me leen, todas las cuales para mí, por ese solo generoso hecho, son absolutamente todas mujeres de bandera.

Pues como toros y señoras de bandera, ayer hubo en Sevilla una jura de bandera…¡de bandera! Excelente en su clase. Única. Emocionante. Una más que necesaria y conveniente “Convidá a Patria” en los tiempos que corren. En esta España donde tantos agravios y ofensas recibe la enseña nacional que a todos nos representa, empezando por la legalidad constitucional y la grandeza de la Patria, más de 2.000 civiles juraron bandera en Sevilla, incluida la Centuria de los Armaos de la Macarena. Lo que me aseguran que marca un récord de participación de paisanos que respondieran a la pregunta de vellos de punta: “¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?”.

Ya sé: dirán que todo esto es facha. Pues mire usted, esa jura de bandera… ¡de bandera! se hizo Sevilla precisamente porque a más de 2.000 españoles les dio la gana jurar fidelidad a su Patria, España, y a nuestra Historia en común. ¿Passssa algo? Y no eran fachas, sino que querían demostrar, sin la vergüenza y cobardía al uso que tanta rentabilidad da a tantos, el orgullo de amar a su Patria y a los valores que representa su Bandera. ¿Passssa algo? Y todos se pusieron sus mejores galas para besar la sagrada bandera, que nada menos que eran nueve: del Tercio Duque de Alba, Segundo de la Legión; del Tercio Don Juan de Austria, Tercero de la Legión; del Tercio Alejandro Farnesio, Cuarto de la Legión; de la Brigada Paracaidista; del Regimiento de Infantería La Reina; del Regimiento de Infantería Córdoba; del Grupo de Regulares de Ceuta; del Regimiento de Guerra Electrónica 32 y de la Agrupación de Apoyo Logístico 21, ¿será por banderas que jurar?

Estos más de 2.000 españoles sienten nuestras tradiciones, costumbres y lengua; y como propio lo que han hecho antes otros españoles por nosotros y nuestra heroica Historia. Y no se avergüenza de ello. ¿Passssa algo? Juraron el compromiso de servir a España desde “cualquier estamento de la sociedad y cualquier trabajo”. Dieron el beso, máxima expresión de amor para con los semejantes, con el resto de los ciudadanos de “toda” España, y subrayo “toda”. Y se lo dieron a las Banderas herederas de la gloria que otros ganaron para España. Aunque corren malos tiempos para la lírica nacional de España, ayer corrieron vientos de emoción y grandeza para la épica militar de nuestra Patria. (Si servidor no lo hizo es porque, viejo guripa que ya lo hizo orgullosamente en la Topográfica, me dijeron que allí no daban quince días de permiso de jura de bandera.)

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El numero de la cabra. -Antonio Burgos/ABC-

Por falta de uno, dos circos, dos, hay en la Feria de Sevilla. El Gran Circo Mundial, cuyo promotor, si mal no recuerdo, mereció una justa Medalla de las Bellas Artes, y el Gran Circo Alaska, con Fofito, es decir, con la memoria de los payasos de la tele de media España. Grandes atracciones anuncian esos circos, desde el hipopótamo gigante a un animal que trae el Circo Mundial y que más representativo de muchas cosas de nuestra nación no puede ser: el “ligre”, mitad león, mitad tigre, como aquello de “mitad monje, mitad soldado”, pero puesto al día; pues lo que ahora es políticamente correcto es mitad pene y mitad vulva, por ejemplo; o mitad liberal y mitad gilipollas, como resultan muchos del Gobierno; o mitad comunista y mitad disfrutón de una vidorra de marqués, dueño de veinte pisos.

Me extraña, empero, que ninguno de los dos circos de la Feria de Sevilla traigan la atracción más de moda: el número de la cabra que a cada momento montan los artistas de Podemos: ¡artistas, que sois unos artistas! El número de la cabra lo hacen cotidianamente los de Podemos tanto en el Congreso de los Diputados como en sus pasillos; lo mismo en los plenos de los ayuntamientos que en los parlamentos de la Señorita Pepis de las autonomías. Que se sepa, nunca han propuesto ni mucho menos se ha aprobado, una sola medida para atajar lo que quita al sueño a los españoles, como el paro, la falta de perspectiva laboral para los chavales que salen de la Universidad, la delincuencia mayor o menor que va en aumento, los impuestos que a partir de junio o julio hacen a los que trabajan esclavos económicos del Estado, que se lleva su sueldo: por llevarse, hasta se lleva Montoro un buen pellizco de cada premio medio gordo de la Lotería.

Podemos ha hecho memorables números de la cabra, como cuando Iglesias se preconizó vicepresidente del Gobierno, que es como si yo me pido ser arzobispo de Oviedo o rector de la Complutense, ¿será por pedir? Otro número de la cabra importante fue la sesión circense que ellos mismos llamaron “Vista Alegre Dos”, que tiene nombre de cárcel grande y capaz de alojar a familias enteras, por numerosas que sean, como los Pujol. Bajo la carpa del “Vista Alegre Dos” montó Podemos el número de la cabra de apartar del poder al Niño de la Beca y castigarlo en el Congreso, mandándolo a las bancas de atrás, como los malos alumnos que no se saben la lección: la rentable lección del “sí, buana”. Ha habido otros números de la cabra muy divertidos en la capital de España, como el referéndum para peatonalizar la Gran Vía o querer convertir el Arco de la Victoria de la entrada a la Universitaria en no sé qué de esto que se lleva ahora tanto de la mal llamada Memoria Histórica. Que es, a su vez, otro número de la cabra, según el cual la guerra que ganaron los nacionales resulta que la perdieron y que el Día de la Victoria lo siguen celebrando los rojos: el Día de la Victoria Kent, naturalmente.

Pero entre todos los números de la cabra que lleva montados Podemos, como querer quitar las azafatas vistosonas en el Gran Premio de Jerez y en la Vuelta Ciclista a España y cosas así de inútiles y prescindibles, el mejor de todos es el de la Moción de Censura a Rajoy. Un amigo dice que es tal numero de la cabra, que la Moción de Censura a Rajoy es la Ficción de Censura o la Micción de Censura, y fuera de tiesto. “Echar al PP” fue el numero de la cabra que montaron tras las municipales y el PSOE tragó, apoyando a alcaldes podemitas con tal de que no gobernaran los más votados, que eran del PP. Entre ellos, Cádiz. Por eso hay tanto levante en Cádiz. La leyenda dice que cuando llega el circo a Cádiz, viene también el levante. Desde que llegó Kichi a Cádiz con su circo y sus números de la cabra, ya ven qué levantera este verano y hasta ahora en primavera.

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Mis autobuses. -Antonio Burgos/ABC-

Nada, nada, aquí no eres nadie si no fletas un autobús, lo pintas con tus lemas como si fuera el autocar de ruta turística para enseñar la ciudad con auriculares que te hablan hasta en japonés o como el de dos pisos de un club de fútbol que viene de ganar la Copa de lo que sea, en cuya terraza superior los jugadores (“el vestuario” que le dicen) se dedican a hacer el gamberro del modo más lamentable. Primero vino el autobús naranja de Hazte Oír, que dijo algo tan políticamente incorrecto como que los niños con los niños y las niñas con las niñas, y que si mi abuela tuviera dos ruedas, un manillar, unos pedales y un sillín, no sería mi abuela, sino una bicicleta. Según he podido comprobar tras las generalizadas y casi dictatoriales consignas lanzadas por la Progresía Rampante y Trincante al paso alegre del autobús de Hazte Oír, está muy mal visto negar que las abuelas tengan dos ruedas y un manillar. Pues nada, por mí que no quede, señores del Mester de Progresía que viven ustedes como marqueses del presupuesto, con sus carguetes y mamandurrias varias: por mí, como si hay que admitir que las abuelas tienen 500 centímetros cúbicos y corren en el Circuito de Jerez. ¿Será por estar a la moda de lo políticamente correcto? ¿Será por la cobardía ambiente de no plantar cara a nada de cuanto represente la pérdida de nuestro sistema de valores?

— ¿Sistema de valores dice usted? Y eso, ¿qué es?

Pues una cosa que había antes en España: vergüenza. Pero íbamos por el autobús anaranjado de los niños con los niños y las niñas con las niñas, cuando nos llega otro autobús más, ¿será por autobuses? Hijo, al paso que vamos la política española va a parecer la estación madrileña de autobuses de Méndez Álvaro, por no decir la sevillana del Prado de Sebastián, que me cae más cerca. Ahora los de Podemos también ponen a circular su autobús, ya apodado del Odio. Contra la Casta. No quiero ni pensar que es contra ellos mismos; porque casta, casta, lo que se dice casta, la que han creado estos señores que se están poniendo como su mismo color indica, morados, en cuantito han llegado a los cargos públicos, en muchos casos municipales gracias a los votos del PSOE, para dar por saco al PP, que a lo mejor fue el partido más votado, caso de Cádiz. Donde ganó Teófila Martínez, pero con tal de echarla de la alcaldía, el PSOE puso al Kichi, un componente de la comparsa de Jesús Bienvenido, aquella del estribillo a lo Drácula de “Bocaditos, bocaditos”. ¡Menudos bocaditos le está metiendo a Cádiz el alcalde, que ahora está todo el año disfrazado de Fermín Salvoechea!

Las dos Españas, pues, son ahora los dos autobuses. El autobús contra la dictadura de la igualdad de género (y de más cosas) de Hazte Oír y el Autobús del Odio de Podemos, que lleva pintadas las caras de los presuntamente corruptos cual la fachada del estadio Sánchez Pizjuán luce los rostros históricos que conocemos hasta los béticos, como Arza o Campanal. Pero hacen falta más autobues. Yo estoy por fletar el autobús del “Stop Impuesto de Sucesiones”, porque es anticonstitucional y no hay derecho a que tus herederos paguen según en qué autonomía la palmes. Si la cascas en Madrid, tus descendientes pagan cero patatero de derechos reales; pero si la espichas en Andalucía tus deudos nunca serán mejor llamados que deudos: de la deuda de caballo que le van a tener que pagar a Susana si no quieres que el Estado se quede con tus cuatro perras. Hace falta un autobús contra la Cristianofobia que nos cerca; y otro contra la Dictadura de lo Políticamente Correcto; y otro en Defensa de la Constitución que “Cataluña entera/ se salta a la torera”; y otro en defensa de la Fiesta Nacional, y… ¿Será por autobuses? La flota de Alsa se iba a quedar en una parada de taxis si aquí sacáramos un autobús por cada problema verdadero y sangrante que tiene España.

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