Archivo de la etiqueta: Art 155

Torra es ilegítimo, Rajoy se ha deslegitimado. -F.J. Losantos/LD-

Plácido Fernández-Viagas, letrado del parlamento andaluz e hijo del primer presidente de la Junta de Andalucía, luego senador por el PSOE y miembro del CGPJ, publicó ayer en El Mundo un gran artículo que, a mi juicio, ilumina la gravedad de la situación institucional española tras la proclamación del candidato “limpio” que buscaba Rajoy y que ha resultado ser un racista redomado llamado Torra, cuyo discurso de investidura fue una burla al Estado, un reto a los jueces y una llamada al conflicto civil entre catalanes, que son los separatistas, y los “fascistas españoles que viven en Cataluña”, más de la mitad de los votantes que no aceptan el apartheid antiespañol. Nunca se vio con tal claridad la condición criminal del proyecto separatista y la gravísima responsabilidad de las instituciones españolas si lo aceptan.

La ilegitimidad del nombramiento de Torra

Aunque Rajoy, empeñado en conseguir, para evitar nuevas elecciones, un gobierno de la Generalidad a cualquier precio, salió de inmediato a decir que “no le gustaba” el discurso de Torra, pero que aguardaba a “sus hechos”, la elección de alguien que anuncia que proseguirá el golpe de Estado plantea un problema no sólo ético -¿debe firmar el Rey el nombramiento de alguien que insulta a los españoles y proclama su empeño en la ilegalidad?- sino legal y político: ¿es legítima la elección de Torra con un programa guerracivilista?

Tres son los aplastantes argumentos de Fernández-Viagas. El primero es el del nombramiento de Torra y su elección por el Parlamento regional.

“¿Reúne los requisitos necesarios para superar los límites impuestos por la aplicación del artículo 155 de la CE? Es muy dudoso la verdad, sobre todo si se tiene en cuenta que participar en un proceso de carácter delictivo lo impediría claramente. No se puede incidir en una rebelión y, al mismo tiempo, presidir una de sus comunidades autónomas. Un Estado serio no puede aceptar, por comodidad, miedo, prudencia incluso, una actuación fraudulenta contra su ordenamiento jurídico.”

A partir de ahí, esgrime tres argumentos. El primero, la continuidad de la actividad delictiva de Puigdemont, expresamente exhibida por ambos:

“La candidatura de Quim Torra ha sido impuesta por un señor, Puigdemont, que está encausado por hechos susceptibles de ser tipificados como rebelión, conspiración para la rebelión, o sedición, y que se considera aún presidente legítimo de la Generalitat. Más grave aún, pretende utilizar a Torra como un elemento meramente ejecutor de su proyecto calificado como delictivo. Si es consciente el candidato de todo ello, y no parece muy tonto, debería tener en cuenta que nuestro Código Penal cuando determina la responsabilidad criminal señala, en su artículo 29, que “son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos”, algo en lo que podría incidir claramente Quim Torra. ¿Cómo puede considerarse, entonces, legítima una propuesta dirigida a consolidar una rebelión?”

El segundo argumento, aunque no lo cite el artículo, cabría integrarlo en la instrucción del Juez Llarena en el Supremo y el agravamiento del delito:

“Sería disparatado no tener en cuenta que los efectos de los delitos de que viene acusado el señor Puigdemont no han sido consumados. Sus propios autores recuerdan que su único objetivo es “implementar la República”. Y en ese propósito se enmarcan las actuaciones que vienen realizando a nivel internacional, los distintos hechos de resistencia, activa y pasiva, que se desarrollan en Cataluña y, sobre todo, la enorme campaña que su aparato de propaganda, desde medios oficiales incluso, sigue protagonizando. El proyecto criminal, de existir, se encontraría en una fase decisiva, la de consolidación del enfrentamiento con parálisis de nuestro aparato estatal.”

Y el tercer argumento, escrito -ojo- antes del discurso de investidura de Torra, plantea el problema de fondo: la “vuelta a la normalidad”… golpista:

“Para restablecer la legalidad constitucional no basta con la elección de un “presidente limpio” de imputación penal. Es ridículo siquiera plantearlo, lo que es necesario es que no participe en forma alguna en hechos que, en su día, pudieran merecerla. Y lo cierto es que el señor Torra está siendo utilizado de manera instrumental en hechos muy posiblemente constitutivos de un delito de rebelión, que el Estado no puede tolerar.”

Evidentemente, si los tres argumentos bastaban y sobraban para rechazar la investidura del candidato por lo que había manifestado antes de la sesión de investidura, el discurso de Torra despreciando la Ley, retando al Estado e insultando a los partidos españoles de Cataluña, lo convierten en absolutamente intolerable. Nadie que acepte la investidura de Torra podrá decir que no participa en el Golpe, porque lo hace. A PP y PSOE, que han hecho del borrón y cuenta nueva la política ante el golpismo catalán, les resultará difícil rectificar, pero si Ciudadanos mantiene -debe hacerlo- la ilegitimidad de la investidura de Torra, Rajoy y Sánchez serán socios de sus fechorías, al mismo nivel de Podemos. Pero el partido más afectado es el del Gobierno.

Ni normalidad, ni legalidad: insurrección que pagan los españoles

El “manejo magistral de los tiempos” de Rajoy, que tanto elogiaban sus turiferarios cuando tuvo una mayoría absolutérrima y no la usó para nada, se ha revelado como una pereza pavorosa a cualquier compromiso con la acción de Gobierno, que es para lo que está en la Moncloa. La vergonzosa dejación de funciones ante el separatismo catalán durante casi seis años, los que consigna Llarena en la instrucción del caso contra los golpistas, ha sido fundamental para que la situación haya desembocado en esto: la designación de un racista por un forajido para representar al Estado Español en Cataluña.

Pero Rajoy tiene un problema: al entregarse de pies y manos al separatismo para tirar año y medio en La Moncloa, sin otro plan que el de su particular y exclusiva supervivencia, sus socios debían procurar no delatarle. Urkullu lo ha hecho al elogiar su “sensibilidad” con los asesinos de la ETA, y ahora la famosa estrategia del “candidato limpio” desemboca en este Torra, que empieza re-proclamando la República, despreciando la Constitución e insultando a los españoles de Cataluña, en los que antaño tenía votos el PP.

Torra ha dejado en ridículo a Rajoy y a Pedro Sánchez a las primeras de cambio. Y le ha servido a Rivera el menú completo para hartarse de votos del PP y el PSOE, indignados por su actitud ante el golpismo vasco y catalán. La estrategia “normalizadora”, de la que Rivera supo salirse a tiempo y que Arrimadas enterró ayer con otra gran actuación simbólico-parlamentaria, es un filón electoral sencillamente inagotable para Ciudadanos. Cada fechoría que haga Torra, y las hará a diario, porque es un fanático racista y místico, genuinamente pujolista, como explicaba ayer su examigo Miquel Giménez en Vozpopuli, se cargará en el debe de Rajoy; y en el de Sánchez; y en el de Podemos, porque comunismo y racismo separatista nunca encajan del todo.

El dilema del Rey

Por último, por si faltaba algo, está el dilema del Rey, que apareció en televisión justo cuando, por la deserción bipartidista, ganaba el golpismo y sacó a la calle a la nación española, mostrando la inmensa fuerza que atesora y los partidos desprecian. Afrentado institucionalmente por Torra, que además participó en un escrche contra él, debe firmar (o no firmar) su nombramiento como representante en Cataluña del Estado que quiere violentamente destruir. Porque cuando Arrimadas dijo que Torra no venía a presidir la generalidad sino los CDR dijo exactamente lo que va a hacer: la máxima violencia contra los catalanes no nacionalistas y el máximo desafío al Estado.

¿Y puede el Rey hacerlo como si estuviera respaldando cualquier nombramiento del Gobierno en el ejercicio de su papel constitucional? Dicho de otro modo: ¿es constitucional colaborar con el golpe anticonstitucional? No me extrañaría que, por prudencia y previendo violencias futuras, el Rey retrasara la firma del decreto de nombramiento de Torra como representante del Estado hasta tener un informe del Consejo de Estado sobre la legitimidad de ese nombramiento. Sólo entonces, si fuera positivo, debería firmarlo. En mi opinión, por las razones dadas al principio -o sea, tomadas de Fernández-Viagas- no debería hacerlo. En todo caso, y respetando la difícil decisión que tome, un gesto formal de reprobación sería necesario.

Y si Rajoy y Sánchez se atreven a alegar que eso es salirse de sus funciones, que se preparen. Todos hemos vimos que tuvo que salir en televisión porque ellos no las cumplieron, ni las cumplen, ni piensan hacerlo. España ha entrado en un terreno pantanoso por su personal y política cobardía. Ya veremos cuándo y cómo podemos salir.

Ver artículo original:

Anuncios

87 y 155 -Antonio Burgos/El Recuadro-ABC- #FelizDomingo –

No es que me haya equivocado y puesto aquí los números que llevaban en el lomo los dos toros de una tarde histórica de Antonio Ordóñez en su plaza de Ronda. Es que he echado números y son los que corresponden simbólicamente al momento actual de Cataluña. Pero como no soy de Ciencias, no quiero hacerme un lío con los números. Como soy de Letras, recurriré mejor a dos símbolos de mi tierra, los toros y la canción andaluza, para analizar cómo veo (de feo) el problema de Cataluña. Así que apunten: Cataluña está entre el torero ecijano Pepe Luis Vargas y la cantante chipionera Rocío Jurado.

Cataluña está como el pundonoroso y valiente Pepe Luis Vargas en la tarde del 23 de abril de 1987 en la plaza de Sevilla. Era mucho lo que Vargas se jugaba, y cuando sonó el tararí para que saliera el quinto de la tarde, “Fantasmón”, de la ganadería de Joaquín Barral, cogió el capote y se fue a la puerta de chiqueros para recibirlo a portagayola. Púsose Vargas doblemente genuflexo ante el portón de los sustos, que abrió el torilero a su señal. Y salió “Fantasmón”. Pero en vez de ir hacia el arrodillado Vargas, el toro se frenó antes de tomar el capote, dudó cómo meter la cabeza y cuando lo hizo arrolló al ecijano. Cornalón. Safena y femoral rotas. Joaquín Vidal lo contó así: “La sangre torera saltó escandalosamente sobre el albero de la Maestranza. Igual que de una manguera sin control escapaba en todas direcciones. La expresión del diestro –cara, chaquetilla, todo lo tenía ensangrentado– era de estupor. Nadie –seguramente ni él mismo– se explicaba cómo pudo ocurrir. Pero ocurrió”. Y ya en la enfermería, donde el doctor Ramón Vila habría de salvarle la vida que se le escapaba por aquel borbotón de sangre, pronunció Pepe Luis una frase que no sé cómo no viene en el Diccionario de las Grandes Citas Taurinas, como el “hay gente pá tó” o “más cornás da el hambre”. Dijo el pobre Vargas, que nunca tuvo la soñada Puerta del Príncipe: “Tanto luchá, pá ná”.

Eso es exactamente lo que nos ha pasado con los separatistas catalanes, averígüelo Vargas. Le ha pasado al Gobierno y a los que en su autoridad teníamos puestas nuestras esperanzas; le ha pasado al emergente Ciudadanos y a la valentísima Inés Arrimadas; le ha pasado al Tribunal Supremo y al Constitucional; a la Policía Nacional y a la Guardia Civil; a la aplicación tardía y medrosa del 155: “Tanto luchá, pá ná”. El independentismo catalán sigue en sus trece, y estamos asistiendo al penoso espectáculo de que ya es noticia el cumplimiento de la Constitución en un territorio del Reino de España, y barruntando que acabarán eligiendo presidente de la autonomía catalana al que quiere convertirla en una República Independiente, quien encima es un cobarde, un cagueta, huido en Bruselas, prófugo de la Justicia y reo de sedición y rebeldía.

Lo que nos hace pasar del toreo a la copla. Quiere todo esto decir que la independencia de Cataluña está en Modo Rocío Jurado: hemos vuelto al “Punto de partida”, de Juan Pardo, que cantaba la más grande: “Que la lleno con historias, aventuras y malicias,/ cada noche yo me encuentro/en el punto de partida”. O peor. Habiéndonos gastado 87 millones de euros en llevar refuerzos de las Fuerzas del Orden quebrado por los separatistas, según ha reconocido Zoido. Y habiendo embotado para siempre el filo de esa espada de deshacer nudos gordianos que nos creíamos era el 155. Por cobardía nos gastamos inútilmente 87 millones por no cercar los ilegales colegios electorales antes del 1-O y hemos dejado al 155 “imposible para vos y para mí”, tras aplicarlo de modo “light”, con la TV3 a todo trapo y sin que Soraya haya cruzado el Ebro. Y los del lazo amarillo, encantados: otra vez en el punto de partida para la DUI. Y nosotros, los de la Constitución pisoteada, como Vargas: “Tanto luchá, pá ná”.

Ver artículo original:

Acatar el 155. -Antonio Burgos/El Recuadro-ABC-

Lo de Carmen Forcadell con su promesa de “ni un paso atrás” me ha recordado lo que contaba el novelista Manuel Barrios sobre el agregado cultural de la embajada de un país musulmán al que entrevistaban en RNE en Sevilla. Llegó ya puestecito y durante el programa se puso más ciego todavía de coñac. Tanto, que Barrios se atrevió a preguntarle:

— Perdone, señor agregado, ¿pero el Corán no les prohibe a ustedes el alcohol?

Y el tajarina de nuestra “tradicional amistad con los países árabes” contestó sin inmutarse:

— Eso es sobre el alcohol. Pero sobre el coñac el Corán no dice ni una sola palabra.

Carmen Forcadell, lo mismo. No ha mentido, como el borrachín agregado cultural cumplía con el Corán. Dijo que “ni un paso atrás” con la DUI. Pero de tres o cuatro pasos, o cinco, no dijo absolutamente nada, como acatar el 155 de la Constitución, aclarar que la DUI era “simbólica” e incluso creo que terminó cantando el “Que viva España” de Manolo Escobar. Tenía Forcadell una atenuante que no viene en los códigos, pero que lo justifica todo: el canguelo, la jindama, el miedo a la trena. Todo por la Patria Catalana… y por librarse de la prisión incondicional.

Hasta aquí, perfectamente de acuerdo con que la golpista presidenta del Parlamento autónomo de la comunidad de Cataluña acate el artículo 155 de la Constitución para no acabar como Junqueras. Pero me queda una duda. Ella sí que lo acata, ¿no lo va a acatar, porque si no lo acata le espera la prisión de Los Yordis? La duda me entra con quien no es la Forcadell. Con Rajoy, con Soraya y con Zoido. ¿Acata Rajoy el 155? Si lo acata, ¿por qué permite que TV3 siga haciendo propaganda separatista por tierra, mar y aire y mañana, noche, tarde y madrugada y se note tan poco que lo está aplicando en la manipulación de las escuelas? ¿Acata Soraya el 155? Si lo acata, ¿cómo consiente que se le siga largando dinero a los separatistas catalanes para tratar de ganárselos y callarles la boca de momento? ¿Acata Zoido el 155? Si lo acata, ¿por qué entonces mejoró a Trapero ordenando la pasividad de los Mozos de Escuadra ante los sabotajes de la mal llamada huelga? Ah, ya, todo es por la Prensa internacional, por los telediarios de la BBC y de la CNN, por los gobiernos extranjeros, por la Unión Europea. Con tanta “proporcionalidad”, parece que el PP gobierna y aplica el 155 de la Constitución para el “Financial Times” y para el “New York Times”, para la BBC y la CBS, no para sus votantes. Mi hijo Fernando, que vive en Alemania y que está suscrito a la prensa salmón internacional, me dice:

— No veas lo bien que ponen a Rajoy y al Gobierno en el “Financial Times”.

Y le hago considerar:

— Sí, pero el “Financial Times” no vota en España.

Han preferido que los niñatos de los sabotajes dejaran en tierra a 150.000 pasajeros de la Renfe y que cortaran todas las autopistas que les placieren, antes que en un telediario extranjero saliera un policía nacional, un guardia civil o un mozo de escuadra aplicando sencillamente la ley contra los sediciosos. Ni un solo detenido. ¿Qué están haciendo en Cataluña con el 155 los que tanto alardearon de aplicarlo? ¿Sirve para algo? Que se lo pregunten al viajero del Ave que se quedó en tierra en Sants. Cuando los jornaleros del SAT ocuparon las vías del Ave en Sevilla, a la Policía Nacional les duraron dos minutos, y los trenes salieron a su hora. Claro, no había 155 por medio y no había que ponerse de perfil, como está haciendo el Gobierno en Cataluña, sin cambiar nada. Pues que se acuerden de sus votantes y no se olviden de Lorca y de Antoñito el Camborio. El PP pueden acabar en Cataluña y en España como El Camborio: “Y se murió de perfil”. Ante el cabreo de su electorado, 155 son los votos de sus leales que a este paso le van a quedar para las próximas generales.

Ver artículo original:

 

La estructura del golpe sigue intacta. -F.J.Losantos/LD-

Durante una semana, los lacayos de Soraya y de Rajoy, que son los mismos y de lo mismo, han puesto de vuelta y media a los pocos que venimos pidiendo hace años la intervención del Estado, cuya dirección pertenece en buena parte al Gobierno, para frenar el golpe de Estado en Cataluña. Somos los mismos que hace tres años, tras el referéndum del 9 de Noviembre, nos declaramos traicionados por el Gobierno de Rajoy, que se negó a mandar a la cárcel a Artur Mas, usando todos los recursos legales a su alcance y utilizando su mayoría absoluta en el Congreso y Senado.

El manifiesto de Libres e Iguales en 2014

Recordaba Arcadi Espada la movilización de Libres e Iguales bajo el lema “Sí nos importa” en todas las capitales españolas, pidiendo la anulación del referéndum y la defensa de la nación y de la Constitución. Cuando se celebró y el Gobierno, que había asegurado que no se celebraría, dijo que no había habido referéndum porque no tenía valor legal, Libres e Iguales publicó una nota. Me complace tanto como me apena repetirla.

“Después del 9-N

El pasado sábado miles de ciudadanos convocados por Libres e Iguales en las grandes ciudades españolas exigieron del gobierno de España firmeza contra la iniciativa secesionista del gobierno de la Generalidad y la burla de la democracia que ha acabado consumándose ayer en Cataluña.

Por desgracia para la democracia y para el mantenimiento de los más elementales vínculos de confianza entre gobernantes y ciudadanos, el gobierno del presidente Rajoy ha observado pasivamente el desarrollo de los acontecimientos, olvidando culpablemente que su primera obligación es la de cumplir y hacer cumplir la Constitución.

El gobierno de la Generalidad no sólo ha organizado política y logísticamente la jornada sino que ha exhibido su compromiso con la ilegalidad de manera retadora. Se ha negado a acatar la sentencia inequívoca del Tribunal Constitucional y ha exhibido el sometimiento del Estado de Derecho como un triunfo político.

Esta agresión a la democracia no ha recibido la respuesta que merece. El Gobierno del presidente Rajoy no ha impedido el atropello a la legalidad en Cataluña. Su dejación ha debilitado gravemente al Estado y ha colocado a los ciudadanos en la indefensión jurídica y el desamparo político.

El incumplimiento de la ley y este desistimiento abren una crisis política de una envergadura desconocida desde la aprobación de la Constitución y un foso de profunda desafección ciudadana que, a juicio de Libres e Iguales, descalifica al Gobierno del presidente Rajoy para seguir cumpliendo su mandato constitucional.”

Las consecuencias de tres años de inacción

Por supuesto, los lacayos de Soraya y de Mariano, aliados entonces con Podemos a través de La Sexta, nos pusieron verdes. Pues bien, lo que ha pasado en España estos tres años ha desembocado en la farsa de un pacto de quejicas: unos fingen en Madrid que están matando al golpismo y los golpistas en Barcelona fingen que los matan, a través de ese aparato de lloros y gemidos que va del Barça a TV3 y de La Sexta a… Antena 3.

En ésta última, criatura de Rajoy y Soraya, para honra y provecho de Planeta y sus directivos, se ha dado un paso importante en el alineamiento mediático del PP con el golpismo a través de la reforma desconstitucional. En lo que legalmente sigue siendo una concesión gubernamental para un servicio público, que ese es el estatus de la televisión llamada privada, El Follonero aprovechó el prime time de El Hormiguero, cuyo presentador Pablo Motos fue un día compañero de baile de Soraya, para atacar a la juez Lamela y ciscarse en el régimen constitucional español durante una hora. Esos sí que son medios responsables, no los que criticamos a Rajoy.

Viendo el estado de los medios audiovisuales en Cataluña, rendidos al golpe, y el de los del resto de lo que quiere seguir siendo, no sabe cómo, España, entregados a la desconstitución de la nación, cabría pedir a este Gobierno que al final ha convocado las elecciones de la impunidad que pactó con Puigdemont, que no presuma de que defiende la Ley y la Nación. Nos ha traicionado como hace tres años, mantiene íntegra la estructura del golpe y tras dejar en manos del PSOE la convocatoria electoral a cambio de no aplicar el 155, va a dejar en manos de Podemos y el PSC una reforma de la Constitución que sólo puede ser, viniendo de Pablo Iglesias y del partido traidor a España por antonomasia, una puñalada a la soberanía nacional.

Seguimos insistiendo: no bastan las urnas

Sin embargo, las encuestas sobre intención de voto en Cataluña están llenando de perplejidad a los devotos del pensamiento mágico de Rajoy, ese Houdini abúlico que escapa de las situaciones más difíciles metiéndose en otras más complicadas. Excluyo de la cofradía de los perplejos a los agradaores del Poder, en especial a uno que empezó diciendo en el Avui que “hablar español es de pobres” y ahora es opinaet preopinat en ABC y la COPE. En el diario duda si es separatista o no, y me recuerda el número de los tres ratas de Arniches. En la radio aún no ha explicado, al menos en directo, la diferencia de olor vaginal entre jóvenes y maduras, como en Telemadrid, pero igual que entonces le grabaron sin saberlo, un día se abre el micro y habemus ictus masivo en la Aquiescencia Episcopal, que, por cierto, tras doblar vilmente la cerviz ante el Prusés, ahora celebra el 155… poco. Lo siento por los católicos decentes. Desde que redujeron la Cruz a la crucecita de Hacienda, ni Cruz ni crucecita. Así que el opinaet está muy bien allí: del coro al caño, y ojo a las vocales.

Sin embargo, el rebaño opinat debe aclararse al aplaudir a su pastor. Rajoy dijo sobre el 155: “No nos obliguen a hacer lo que no queremos hacer”. Al proclamarse la república que no se iba a proclamar tras el referéndum ilegal que no se iba a celebrar, dijo: aplicaré el 155 hasta que haya condiciones para nuevas elecciones, “al menos seis meses”. Entonces iba a intervenir TV3 y otros medios golpistas y castigar a los centros que educan los niños en el odio a España. De pronto, anunció elecciones en 55 días sin tocar TV3. ¿A qué Rajoy de los tres aplauden? ¿A los tres?

Las urnas sirven para cambiar pacíficamente de Gobierno, no para abortar un golpe de Estado que es parte de un cambio de régimen en toda España. De las urnas, con los mismos partidos y medios audiovisuales, en seis semanas saldrá casi lo mismo que nos ha llevado al Golpe y a un 155 limitado a convocar elecciones. Había y hay que desnazificar, no conservar intacta la dictadura. Hace años que tuvo que aplicarse el 155, pero entonces Rajoy acertaba. Ahora tampoco se aplica, pero acierta. Cuando gane ERC y haya otro Tripartito habremos “vuelto a la normalidad”, y habrá acertado. Los agradaores se romperán las manos –nunca los bolsillos- aplaudiendo.

Ver artículo original:

El 155 se ahoga en un mar de indecisiones ¿Somos los españoles lo bastante maduros para reaccionar? -Daniel Ari-

¿El anuncio a bombo y platillo de la aplicación del 155 “con todas sus consecuencias”,¿fue una nueva jugarreta de Rajoy para desactivar la ola de patriotismo español que estamos viviendo?¿La endeble imposición de un sector del gobierno (Cospedal y compañía) contra el otro (Soraya y compañía)?¿Un farol para facilitar las cosas a Puigdemont? No lo sabemos. Lo intuímos, nos tememos lo peor, pero no lo sabemos a ciencia cierta.

Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que Mariano jamás ha querido aplicar el 155 (ni ninguna otra medida);que aún a fecha de hoy no quiere aplicar el 155; que Soraya, varios ministros del gobierno y varios altos cargos del PP están rogando de rodillas a Puigdemont que les libre de aplicar el 155, y que los socios del PP (es decir, los principales socios del Chiringuito Autonómico) en esta aventura legal (¡eso es lo que les da miedo!) están por la labor de hacer como si aquí no hubiese pasado nada. Es como si PP + PSOE + C’s se hubiesen metido ellos solos en una ratonera y ahora suplicasen a los golpistas que les saquen de allí. Contemplan el 155 y se sienten ante el abismo.

Decidan lo que decidan, no olvidemos que hasta aquí hemos llegado porque PSOE y C’s se resistían como jabatos a la aplicación del 155, y que Mariano se dejaba querer por ellos.

No olvidemos que ahora mismo, mientras todos los españoles estamos pendientes de qué hace un golpista como Puigdemont, si asiste o no asiste al Senado (después de que el vice presidente del Senado, del PP, haya dicho ayer mismo que “la presencia de Puigdemont honrará al senado”, cágate lorito); mientras la agenda de España entera la marca una banda de sediciosos, una jauría de mindundis a los que los partidos de boquilla “constitucionalistas” y todas las cadenas del Duopolio legitiman las 24 H del día, todos estos delincuentes siguen libres y, lo que es peor, cobrando sus jugosos sueldos y gastándose nuestro dinero en romper España: han creado una división social en Cataluña que necesitará dos o tres generaciones revertir (suponiendo que en el futuro se quiera revertir), están dejando a España a los pies de los caballos ante la prensa internacional (sin la menor oposición del Gobierno) y están jodiendo nuestra económica (la de todos, no solo la de los catalanes). Con el dinero de TODOS. Gracias al PP+PSOE+C’s.

No sabemos qué va a pasar en las próximas horas. Solo sabemos que si se aplica el 155, será contra la voluntad de los que la apliquen, y A PESAR de lo que demandamos los españoles y el Rey.

Si se aplica, será únicamente porque estos partidos han echado cuentas y descubierto que hacer lo contrario no beneficiaría… ni a su cuenta de resultados ni a su expectativa de votos. Para una sociedad madura, lo que estos partidos hagan al final después de pastelear descaradamente con absolutamente todo, empezando por los intereses de los españoles, debería ser irrelevante.

En las próximas horas, harán lo que más les convenga para –creen ellos– no perder votos de la gente a la que han traicionado una y otra vez, hasta la náusea. ¿Somos lo bastante maduros para pasarles la factura por traicionarnos de todas las maneras posibles? Veremos.

Ver twitt original:

Del Camino de Santiago a la cuesta de Rajoy -F.J.Losantos/LD-

Con los separatistas se han alineado todos los enemigos de nuestra Nación y nuestra Libertad, desde la ETA a Podemos, pasando por La Sexta, la mitad del PSC y un pedazo del PSOE.

Yo estaba en el Teatro Campoamor la primera vez que habló en público Felipe de Borbón y Grecia, entonces Príncipe de Asturias, en los premios que llevan su nombre, aunque después deberían haberse llamado Príncipe de Cebrián, tal es el poder de la mafia progre en la elección de los premiados. Pero aunque eran los tiempos de Campechano y Polanco, estaba aún Sabino Fernández Campo y a Oviedo acudíamos gentes de diversas y encontradas tendencias. Por eso, el acto tenía aire de compromiso familiar. Había que ver si el príncipe, entonces todo nuez, lo hacía bien, pero, dada la penosa situación familiar, estábamos más pendientes de la llantina de la madre en el palco que del niño en el estrado. ¡Tenía tanto por lo que llorar!

Aquel día lloró tanto y tan sentidamente la madre, que apenas reparamos en lo bien que habló el muchacho. Recuerdo haber comentado, no sé si en ABC o Antena 3, que, si llegaba a heredar la corona, por fin tendríamos un rey que sabría hablar español. No sé si añadí que, además, debería saber serlo. El viernes por la noche, en su segunda y emocionante actuación pública en dos semanas, recordé aquel príncipe por granar en este Rey ya granado, el mejor que podíamos tener pero no nos atrevíamos a esperar. Y al ver a los jefes de la Unión Europea venir en ordenado tropel en ayuda de la España asediada, tuve la impresión de que, después de tantos años malgastados, la Reconquista podía empezar, con el Rey Leal al frente, por donde labró su triunfo: el Camino de Santiago.

El hijo de un militar y una profesora de latín

Todo en la ceremonia tenía esa elegante sencillez del Campoamor –qué gusto compararlo con los torvos catetos de la CUP y la banda de Godó-, pero todos los discursos estaba en orden de combate contra los enemigos de la libertad, amontonados en un rincón de España que se cree Dinamarca. Y de los tres discursos de las tres instituciones europeas, el que puso en pie a los presentes y a los millones que lo hayan visto después fue el de Tajani. Fue como si Julio César y su sobrino Octavio vinieran de Roma a Zaragoza para ayudarnos a vencer a la tribu de los echemingas. Tajanus dixit:

Soy hijo de un militar. A mediados del siglo pasado, los ejércitos combatían entre sí en Europa. Hoy, nuestros militares participan en misiones de paz y humanitarias en todo el planeta.

Cuando se firmó el Tratado de Roma había aduanas, cada Estado tenía su propia moneda y estudiar fuera de tu país o viajar en avión, era un lujo para muchos. Hoy sabemos que el mercado interior ha permitido un crecimiento económico extraordinario. El Euro es la moneda de la mayoría de los miembros de la Unión. Y la generación Erasmus y los vuelos de bajo coste, son la regla y no la excepción.

Pero quiero subrayar que la Unión Europea no es sólo hablar de bancos o del Euro. Es sobre todo la defensa de nuestros valores: la libertad, la democracia, la igualdad, el respeto al Estado de Derecho y la defensa de los derechos humanos entre otros.

Cuando algunos siembran la discordia ignorando voluntariamente las leyes, creo que es necesario recordar la importancia del respeto al Estado de Derecho. La Unión Europea ha tenido éxito porque es el fruto de una Comunidad de Derecho.

Ahora los europeos no discutimos con armas: lo hacemos en torno a una mesa en la que negociamos según unas reglas aprobadas entre todos. Dialogamos dentro del Derecho.

La Unión Europea no tiene una policía que tenga que ejecutar las decisiones judiciales. No es necesario. Cuando el Tribunal de Justicia dicta una sentencia, se aplica y punto.”

¿Qué hacia allí el emboscado?

Y en ese momento, mientras el teatro se venía arriba educadamente, algunos lagrimeando ante ese hijo del mílite y la profesora de clásicas, que tiene calle en Gijón por salvar del cierre una fábrica y guarda las banderas de España y Asturias en su eurodespacho, se observó que un ser vagamente anélido, sentado en una silla de respeto, se erguía, se enderezaba, y, por momentos, se acercaba a la verticalidad. Era Rajoy. Nunca había ido a los Premios, pero allí estaba, a rebufo del entusiasmo que corona a la Corona. En su mirada de faros sin reglar, temblaba algo parecido a la emoción, y por un momento pensé que podía perder todas las apuestas que he hecho sobre su decidido empeño en no aplicar el 155 contra el golpismo catalán.

Y, efectivamente, aunque sin concretar, al día siguiente, o sea, ayer, Rajoy anunció una aplicación bastante amplia del 155, retrasada al viernes, pero que prevé la destitución de Cocomocho y Lloriqueras, la decapitación de los Mozos de Trapero y, tal vez, incluso la intervención de TVColp3. El 155, cuyo contenido está por definir, fue presentado por Rajoy, a gusto del PSOE, como la defensa de la Autonomía de Cataluña (algo absurdo, porque si bien está derogada de hecho por los golpistas, no deja de ser anulada, y bien anulada, por la aplicación del 155) y también, a gusto de Ciudadanos, como la preparación de las elecciones autonómicas que no sé si todavía puede convocar Cocomocho, que ayer parecía un perro perdido sin collar.

Empieza la cuesta de Rajoy

Hemos pedido, implorado de rodillas al Gobierno de Rajoy que pusiera en marcha, no a través del 155 sino de la aplicación del Código Penal, la intervención del Estado en Cataluña, que supone imponer la Ley con el apoyo de todas, pero todas, las legítimas fuerzas que sirven al orden constitucional. No regatearemos, pues, nuestro concurso a este paso del Gobierno, y no porque nos fiemos de Rajoy, que pedía esta misma semana a Cocomocho que no le obligara a cumplir con su obligación, sino porque el Rey nos lo ha pedido de hecho en Asturias, cuando dijo solemnemente que el golpe separatista catalán iba a ser frenado mediante la aplicación de nuestra Constitución. Yo no confío en una Constitución de la que sobran las Autonomías, pero si niego que sea el momento de su reforma a otros, no voy a aprovechar el golpe para plantear la mía, por buena que me parezca.

Estamos en un momento delicado, en que se impone no una especie de generosidad ciega hacia el Gobierno que resultaría contraproducente, porque este burro no se mueve más que a palos, pero sí una lealtad básica al Rey, que lo merece, y a España, que lo necesita. En esta semana puede empezar de verdad la Reconquista por el Camino de Santiago, que es el de Bruselas, o ahogarnos en el Guadalete de las cuquerías y las precauciones. Creo que Don Prudencio Galbana –”I talk to you, Mariano”, dijo Juncker, y le temblaban los cristales empañados- ha sido arrastrado por el ejemplo del Rey y el respaldo de Europa a cumplir con su deber, que es parar el Golpe de estado contra España que ha empezado, sólo empezado, en Cataluña.

Así que tenemos que apoyarlo. Con los separatistas se han alineado todos los enemigos de nuestra Nación y nuestra Libertad, desde la ETA a Podemos, pasando por La Sexta, la mitad del PSC y un pedazo del PSOE. Pero si Rajoy se atreve a subir la cuesta ante la que ha reculado seis años, podemos ganar. Dice una jota antigua, extraída de Samaniego: “Pa´ las cuesta arriba / quiero mi burro, / que las cuestas abajo, / yo me las subo”.
A ver si el rucio se porta. Aunque sepamos que nos tocará jurar y empujar

Ver artículo original:

Con Rajoy , 155=0 -LibertadDigital-

Resulta muy difícil que la Cataluña nacionalista vuelva a la silenciada y ominosa independencia de facto que ha venido disfrutando en los últimos años mientras un presidente de la Generalidad como Carles Puigdemont siga empecinado en que el Reino de España y la comunidad internacional reconozcan una independencia de iure que se traduzca en la creación de un nuevo Estado soberano en forma de república.

Este delirante empecinamiento de los golpistas, que a día de hoy siguen detentando el poder regional en el Principado, también hace muy difícil el sostenimiento de la impunidad de que gozan, a pesar de la cantidad y la gravedad de los delitos que han perpetrado desde la convocatoria de la consulta secesionista del 1-O hasta la proclamación de independencia del pasado día 10; una declaración que el cabecilla del golpe ha tenido a bien dejar en suspenso con el delirante propósito de que la respalde el presidente del Gobierno de la Nación.

A día de hoy, la Fiscalía General del Estado, ni motu proprio ni a requerimiento del Gobierno –tal y como señala el artículo 8 del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal– se atreve a presentar querella alguna contra los cabecillas del golpe, más allá de la que presentó el 8 de septiembre, con ocasión de la convocatoria del referéndum del 1-O; una querella en la que el único delito penado con cárcel del que se acusaba a los mandatarios regionales de Cataluña era el de malversación; una querella en la que no se pidió como medida cautelar la prisión preventiva para ninguno de ellos y que saben Dios, Rajoy y el ministro de Justicia cuándo será dirimida en los tribunales. La impunidad respecto de un persistente delito de sedición es tanto o más bochornosa aun cuando no la disfruten meros subordinados de los cabecillas como el major y la intendente de los Mossos d’Esquadra o los presidentes de las plataformas separatistas ANC y Òmnium Cultural, estos últimos en prisión preventiva.

Teniendo presente esta persistente impunidad de facto, cabe hacerse una idea de lo poco que se puede esperar de una medida estrictamente política como la aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte de un presidente como Rajoy: no contento con ofrecer a los golpistas la vuelta a una “legalidad” que conlleva impunidad y una tolerada independencia de facto, les ha brindado a través de sus ministros todavía “más dinero y autonomía financiera”, y hasta una reforma constitucional que, como bien ha denunciado José María Aznar, bien pudiera ser un “pago a plazo de lo que no estamos dispuestos a pagar al contado”.

Sin una intervención total de la Administración autonómica en rebeldía y de sus órganos de gobierno por el tiempo que sea necesario para desarticular y clausurar las ilegales estructuras de Estado y las redes clientelares del secesionismo, así como para regenerar el sistema regional de enseñanza, la aplicación del artículo 155 no tendrá otro efecto que no el de alimentar, todo lo injustificadamente que se quiera, el victimismo de los golpistas.

No faltará quien alegue que habrá que esperar al Consejo de Ministros extraordinario del sábado para conocer y valorar las medidas que el Gobierno baraje tomar. Pero esta objeción, siendo una obviedad, no deja de resultar escandalosa: hace tiempo que todos los españoles –empezando por los golpistas– tienen derecho a saber qué cabe esperar si el presidente se dispone, por fin, a aplicar el 155. Aunque sólo fuera por generar efectos disuasorios entre los secesionistas, ya se debería saber qué tienen en mente Mariano Rajoy y Pedro Sánchez para restablecer en Cataluña un ordenamiento constitucional ante cuya quiebra han mantenido tantos años una clamorosa pasividad rayana en la complicidad.

¿Están dispuestos Rajoy y Sánchez a cerrar la radiotelevisión pública catalana, principal propagandista de la causa separatista? ¿Están dispuestos a clausurar unas embajadas catalanas dedicadas a agitar por la independencia y cuyas nóminas ha seguido pagando Montoro tras la esperpéntica intervención de las cuentas bancarias de la Generalidad? ¿Van a acabar con el adoctrinamiento antiespañol en las escuelas, después de haber saboteado los esfuerzos parlamentarios de Ciudadanos en tal sentido? ¿Van a tomar el control de los Mossos d’Esquadra, o, cuando menos, a expulsar de su seno a todos los traperos que los deshonran?

¿De verdad hay que esperar al sábado para hacerse una idea de lo poco que cabe esperar de la aplicación del 155 por parte de un presidente del Gobierno que, por confesión propia, todavía el propio sábado y cualquier otro día venidero estaría dispuesto a no aplicarlo si el golpista Puigdemont consintiera celebrar nuevas elecciones autonómicas? Claro que no. Basta ya de sucumbir a perniciosos autoengaños.

Ver artículo original: