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Casi el 50 % de las viviendas con okupas de España se encuentra en Cataluña — HispaniaMagna

Un informe de Europa Ciudadana ofrece propuestas para aumentar la oferta de vivienda y reforzar la propiedad privada. La propiedad privada está bajo ataque en España… 1.096 palabras más

Casi el 50 % de las viviendas con okupas de España se encuentra en Cataluña — HispaniaMagna

Del Pacto del Tinell al Pacto del Máster. -F.J. Losantos/LD-

Estado del Golpe de Estado de otoño de 2017 en el verano de 2018 (I).

Esta semana hará un año de la masacre islamista de Barcelona y Cambrills, cuya abyecta manipulación por el separatismo catalán, con la sonámbula aquiescencia del Gobierno de Rajoy y la todopoderosa Soraya, que se echó a llorar y se escabulló heroicamente cuando los separatistas rodearon e insultaron al Rey culpándole del atentado “por vender armas a Arabia Saudí”, como si fuera cosa suya y no del Gobierno, fue el primer capítulo de la movilización que perpetró el Golpe de Estado, culminado el 1 de octubre con la proclamación de la República Catalana, aunque, en rigor, todas las garantías legales a la Oposición y a la ciudadanía ya habían sido abolidas en dos jornadas de septiembre por el Parlamento regional.

Lo que Domingo Gascón ha llamado El golpe post-moderno (Ed. Debate, 1918), aunque por algunos de sus rasgos de pronunciamiento entre miliciano y policial (mozos de Escuadra golpistas del Mayor Trapero) cabe también llamar decimonónico o pre-moderno, tuvo lugar en los medios y no en las instituciones representativas, en la calle y no en un Parlamento que ya se había puesto él mismo fuera de la Ley, en la televisión antes que en la realidad mostrenca. Pero como un año después ni aquel Gobierno ni el actual, hijo ilegítimo de la desidia del anterior y de las fuerzas políticas que lo perpetraron, han dejado claros los términos de la respuesta del régimen constitucional al golpismo que busca liquidarlo, es previsible que en unos días veamos la reposición del espectáculo, con la misma cadencia:

  1. Algarada antiespañola con el Rey como pararrayos.
  2. Desaparición de los órganos coactivos del Estado: en Rajoy por cobardía, en Sánchez por neta complicidad “dialogante”, a lo Soraya, con el Golpe.
  3. Reafirmación de los golpistas de 2017 en la Diada del 11 de septiembre, apoyados en su verdadero partido político: los medios de comunicación con TV3 a la cabeza millonariamente subvencionados por la Generalidad de Torra con el dinero de todos los españoles, como Mas y Puigdemont ya hicieron gracias a los fondos generosa y delictuosamente entregados por el Ministerio de Hacienda, ayer de Montoro y hoy de Calviño, como prueba de la permanente “voluntad de diálogo” que nos ha conducido hasta aquí; y…
  4. Tensa espera del juicio instruido a los golpistas en el Tribunal Supremo.

Estas circunstancias, junto a otras también recurrentes, no deberían hacernos olvidar, sin embargo, la raíz de este golpe de Estado que no ha triunfado ni fracasado del todo, y que, por tanto, sigue vivo. Y es lo que ha recordado Mayor Oreja en una Tercera de ABC: ‘Un acuerdo marco letal’. Aunque, como democristiano, Mayor Oreja suscite la lógica desconfianza en el ciudadano común, tiene acreditado no sólo un emotivo patriotismo sino una rara capacidad de adivinación de los peligros nacionales. Desde lo que en el primer Gobierno Aznar llamó “tregua trampa” de ETA, nunca ha fallado en sus pronósticos. Por desgracia, sólo en aquel Gobierno, del que, aunque bastante aislado, formaba parte, el presidente le ha dado la razón. Tal vez por eso hemos llegado a esta situación, dramática cuanto ridícula.

El implacable análisis de Mayor Oreja

El artículo de Mayor es, sencillamente, magistral. Y por su sencilla claridad, resulta espeluznante. He aquí los puntos básicos de su reflexión:

“Todo, absolutamente todo lo que está sucediendo en términos políticos en España no puede sorprendernos, porque nada de lo que sucede es fruto de la casualidad y del azar. Hace más de una década, a partir del año 2004, el Gobierno presidido por Rodríguez Zapatero y ETA suscribieron un compromiso que para comprender su significado podríamos caracterizar e identificar como un “acuerdo marco”. Ambos protagonistas acordaron un proceso una vez que no fueron capaces de alcanzar un acuerdo concreto sobre la única y gran reivindicación del movimiento nacionalista: la autodeterminación, el derecho a decidir, el derecho unilateral de secesión, escojan ustedes la denominación más adecuada.”

“El proceso pactado, que se formuló en términos de proyecto “estándar” de resolución de conflictos, consistía básicamente en lo siguiente: ETA dejaba de matar y Rodríguez Zapatero se comprometía a una transformación radical de España en términos morales, territoriales y de carácter social” (…)

“El proyecto político de Rodríguez Zapatero significaba la marginación y el aislamiento del Partido Popular, versus pacto catalán del Tinell, y simultáneamente, la incorporación progresiva de ETA y de su proyecto a la democracia española. En consecuencia, ello significaba impulsar un inequívoco “vista la izquierda”, utilizando un símil militar, en todos los ámbitos, singularmente en el orden cultural y moral. El proceso arrancó, fue dando sus frutos y paulatinamente, hizo que tanto el Partido Popular como el Partido Socialista perdieran su razón de ser y de existir en Cataluña y en el País Vasco.”

“No se puede olvidar que antes de este acuerdo marco, tanto los nacionalistas vascos y catalanes habían pactado con ETA su proyecto de ruptura, en Estella en septiembre de 1998 y posteriormente en Perpiñán en enero de 2004. Por todo ello, tras el efímero Plan Ibarretxe, el proceso impulsa que el nacionalismo catalán sustituya a ETA en la vanguardia de la ruptura del movimiento nacionalista, y de esta manera llega el procés. Mal que les pese a muchos nacionalistas catalanes, el procés es un corolario del proceso en el que, recordemos, inicialmente no estaban ni el PNV ni la antigua Convergència y Unió”.

“El tercer hito que destacaría es el frente popular populista-nacionalista que se constituye en España el pasado mes de junio, tras una moción de censura contra el presidente Rajoy. La moción de censura tras la publicación de la sentencia del caso Gürtel fue un pretexto, una mera excusa. El frente popular populista-nacionalista es simplemente otra consecuencia de aquel acuerdo marco, de aquella dirección emprendida. El presidente Sánchez continúa simplemente la estela del proyecto Zapatero, de una alianza potencial con ETA, y lo intenta en el arranque de la legislatura, pero la impaciencia desmesurada de Podemos y el lógico temor y miedo de una buena parte del PSOE lo impidió. Pero antes que después, en la primera ocasión y pretexto, una vez que Pedro Sánchez recupera el poder en su partido, lo iba a volver a intentar y así lo hizo.”

“El acuerdo marco, hablo ya del presente y del futuro inmediato, tiene que actualizarse y traducirse en términos políticos más allá del procés, de la metamorfosis de ETA y del recién llegado frente popular. Aquel proceso que se puso en marcha tendrá que cristalizar en algo más que en una fotografía. Tiene que concluir en un nuevo proceso, un proceso llamémoslo “pseudo constituyente”, que arranque con la reforma del Estatuto de Cataluña y culmine con la reforma de la Constitución española, como ya han dejado caer tanto el presidente Sánchez como su ministra de Política Territorial y Función Pública.”

Estos tres puntos están claros. El cuarto, no desarrollado aún, parte o debería partir de la llegada de Casado a la Presidencia del PP:

“Cuando estoy terminando de redactar este artículo, Pablo Casado se ha convertido en el nuevo presidente del Partido Popular, y se constituye en una esperanza para este difícil reto que se deduce del diagnóstico descrito. Habrá refundación, regeneración, renovación de nuestro espacio político en la medida en que primero se comprenda y se asuma la existencia de este proceso, fruto de aquel acuerdo marco que acabo de describir, para de este modo entender la envergadura del reto en el ámbito cultural, moral y social que tenemos por delante.” (…)

“El proceso, aunque en ocasiones chirría, está más vivo que nunca, tiene más poder que nunca y por ello, cualquier refundación del centro-derecha español exige una envergadura moral singular, ya que el debate, más que nunca, se ha situado en el ámbito cultural, en el seno y corazón de nuestra sociedad.”

¿Qué es el Pacto del Máster?

De aquí parte nuestra reflexión. Me parece evidente que el Pacto del Tinell se ha actualizado como Pacto del Máster con el mismo fin que en 2004: liquidar al PP, pero no aislando a un partido satanizado sino asesinando civilmente a su nuevo líder, enemigo declarado del Proceso, para anular a la Derecha como obstáculo político esencial.

Hay un precedente, hijo también del PSOE y de la manipulación de los medios, que la izquierda dominaba casi tanto como ahora: al poco de llegar Aznar a la Presidencia del PP, el Gobierno, la policía y un juez de su cuerda hicieron estallar el caso Naseiro, un episodio de financiación ilegal de la antigua AP con el que se pretendía salpicar al nuevo líder de la derecha y anular su discurso contra la corrupción. Es decir, cortar el efecto moral del impulso antes de que echara a volar.

La diferencia es que, entonces, Aznar, que se enterró tres días en Canarias preocupadísimo, antes de plantar cara, tuvo a su lado a una parte respetable -o al menos, respetada- de los medios, y entre todos, junto a las irregularidades en la instrucción del caso, éste zozobró. En el caso del Máster de Casado, se ha comprobado que no hay una sola cadena de televisión, apenas una de radio, sólo dos diarios de papel y dos o tres de internet que hayan salido en defensa del líder del PP. Y ello aunque la instrucción del caso ha ido más allá de la prevaricación notoria, pero difícilmente demostrable, de las ambiciones de una juez.

Si no nos hubiéramos acostumbrado al derecho de los medios de extrema izquierda ayuntados con jueces extremadamente ambiciosos de liquidar a cualquier político del PP, mecanismo que el PP de Rajoy y Soraya ha convertido en norma para eliminar a gente molesta de su partido, la kafkiana, tendenciosa y disparatada instrucción del caso por la juez Rodríguez-Medel, con el objeto no sólo implícito sino descaradamente explícito -y por ende, prevarigalupador- de destruir por completo la imagen pública del nuevo presidente del PP, habría levantado un clamor de indignación en medios supuestamente afectos al orden constitucional. Porque, insisto, el ataque a Casado por parte de la Izquierda y de la derecha sorayina y arenosa, que increíblemente la hay, se debe al obstáculo que supone para el Frente Popular su liderazgo en el PP. De ganar el Congreso del PP, no le hubiera pasado a Soraya algo parecido, porque ya ha demostrado cumplidamente que su política es la misma del PSOE: templar gaitas, ‘dialoguear’ y, en última instancia, rendirse, o sea, aceptar lo que temía Mayor en su artículo y el catanazi Torra ha ofrecido: alguna paz a cambio de un referéndum.

Para irregular, la instrucción del caso

Lo peor para el crédito personal y profesional de la instructora del “caso Master” -el crédito político en la Izquierda es ya ilimitado- es que Ignacio Escolar, denunciante del máster de Cifuentes aunque él no haya terminado siquiera Periodismo, que así es este pájaro-flauta, anunciara en su blog que era él el que había instruido a la jueza sobre los posibles casos de irregularidades en el “máster” de Álvarez-Conde que en realidad no era máster sino habilitación para futuros estudios de doctorado que Casado no realizó y, por tanto, nunca aprovechó. Y si malo es que un periodista conocido por su sectarismo totalitario y odio al PP, amén de nula ética profesional, presuma de que fue él quien indicó a la jueza cómo debía ir contra Casado (sin denuncia, ni caso como tal, cabe entrever, si no asegurar, que la animadversión política y la persecución personal son las bases reales de la instrucción del caso) más grave es que la jueza, en la exposición de motivos para que sea el Supremo el que ejecute o indulte al que ella ha condenado, exhiba una prosa de periodista panfletario, no de juez instructor.

Hablar del “regalo” del máster a quien ha pagado las tasas y cumplido todos los trámites legales que la Universidad impone es digno de Escolar. Y de Pre-Escolar, asegurar, con un par o dos, que Álvarez-Conde le hizo ese “regalo” por su “relevancia política”, ¡hace diez años!, cuando era un joven diputado autonómico. ¡Ni Rappel!

Pero lo que en cualquier país no acostumbrado a linchamientos mediático-judiciales daría lugar a una denuncia por prevaricación y a la apertura de un expediente disciplinario por falta más que grave, son los dos presuntos delitos con los que la jueza busca enterrar a Casado: “prevaricación administrativa” y “cohecho impropio”. ¿Cómo va a prevaricar el alumno si ha cumplido con la ley, en el caso de que el profesor actúe irregularmente? Hay precedentes legales que la jueza, ciega en su persecución, se ha negado siquiera a considerar. En cuanto al “cohecho”, ni propio ni impropio: ¿Cómo pudo cobrar el que pagó? ¿Qué pruebas tiene la jueza? Ninguna. Sugiere que hay que buscarlas.

Y es que, como ha significado el abogado De Pablo, la propia jueza (que privó a Casado de la declaración voluntaria en aplicación del Artículo 118 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal) enjuicia criminalmente y condena moralmente a Casado, presidente del PP, al sugerirle al Supremo que falsificó unos trabajos que no tenía por qué conservar y que, sin embargo, presentó en rueda de Prensa. Y que el Alto Tribunal debe pedirle ordenador, trabajos, autentificación, etc. Vamos, que como no puede instruir o insultar más, el Supremo debe seguir instruyendo un caso que, si no lo es, parece de total corrupción judicial. ¿O es que esta sucesión de irregularidades, teñida de arbitrariedades, puede pasar por la instrucción de un caso? ¿Y es éste tan grave como para destruir personal y políticamente al jefe de la Oposición, en un momento de peligro para la supervivencia del régimen constitucional?

Por supuesto que no. Todos los que hemos sido alumnos y profesores sabemos que no. Puede que la misma jueza lo sospechara, si su ascensión a los altares caníbales de la Izquierda se lo permitiera. Pero si existe el Caso Master (y no el caso Begoña Gómez de Sánchez, que será “cohecho propio”) sea consciente o semiconsciente la jueza que lo ha co-instruido con el zurupeto Escolar, es sólo porque la Izquierda quiere lograr lo que casi logró el Pacto del Tinell: echar al PP de la política española para poder dinamitar definitivamente el régimen democrático nacido en la Transición, que es lo que quiere la ETA, busca el separatismo catalán, impulsa el PSOE y hubiera aceptado, con algún mohincito, un PP presidido por Soraya Sáenz de Lomismo.

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La indocument… Ada Colau y el almirante Cervera . -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

La Indocument… Ada Colau ha sacado el “Francomodín” para acabar la partida. El comodín de Franco, o facha, es esa carta que sacan los podemitas cuando se quedan sin argumentos para poner fin a cualquier discusión política. Si tú eres facha, ellos ganan. Si el almirante de la Armada española Pascual Cervera y Topete era facha se le puede quitar tranquilamente su nombre a la calle de la Barceloneta donde vivió Pepe Rubianes a quien se le ha otorgado el honor que no merece el almirante facha. Porque a eso han venido la indocumentAda Colau y todos los podemitas, a quitar nombres fachas de las calles y ponérselas a sus amigos, esos que se “cagan en la puta España”, con perdón.

Lo contó Pablo Iglesias en la presentación de un libro a finales de 2016. Dijo que fue criado junto a su madre por “dos mujeres obreras de Vallecas —su abuela y su tía abuela—, hijas de un paleto de Soria que tuvo que emigrar a Madrid para ser panadero”. “Mi tía abuela Ángeles sirvió en muchas casas fregando para otros, y ahora su nieto está en la tribuna del Parlamento cagándose en sus muertos, por decirlo pronto y bien”. No han llegado a las instituciones a hacer política, han venido a esto, a darle voz al resentimiento de una clase social a la que ellos no pertenecen, porque ellos son niñatos malcriados por papás burgueses.

Decir que el almirante Cervera era un facha es algo parecido a atribuir a Newton “la teoría de la relatividad” de Einstein, o asegurar que Ronald Reagan tuvo que dimitir a causa del Watergate, como han hecho Pablo Iglesias e Íñigo Errejón respectivamente. Es de una incultura descomunal. Porque el almirante Cervera falleció en 1909, diez años antes de que empezara el período de entreguerras en el que comenzó a surgir el fascismo. En 1909 Benito Musolini todavía era miembro del Partido Socialista Italiano, luego difícilmente podría ser fascista el almirante Cervera. Pero además de ignorancia también es una muestra de odio a España. Lo que sí fue Pascual Cervera es un héroe de la armada que defendió a España de EEUU en la guerra de Cuba, por lo que hasta Fidel Castro tiene palabras de elogio hacia su memoria.

Almirante de la armada española significa facha, porque lo dice Ada Colau. Y porque eso le viene bien para cambiar la placa de su calle y ponérsela a Pepe Rubianes, que ese sí que no fue facha. Rubianes era un pésimo actor gallego que consiguió ganarse la vida reconvirtiéndose en independentista catalán, un ejemplo para todos esos que llaman revolución de las sonrisas a su discurso de odio y acoso contra los que piensan diferente. En un programa de máxima audiencia en TV3 Pepe Rubianes dijo: “A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás. Y que se metan a España ya en el puto culo, a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando en los campanarios. Que se vayan a cagar a la puta playa con la puta España. Que llevo desde que nací con la puta España.” A éste le han puesto la calle. Los jueces consideraron que esas palabras no eran delito de odio sino libertad de expresión y casi… arte. Yo soy tan respetuosa con la libertad de los demás para insultarme a mí, como espero que sean los demás con mi libertad para opinar sobre todos los malnacidos hijos de Satanás que han votado a esta gentuza que no son más que excrementos de gallina vieja. Iletr… Ada Colau.

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Un tío de puta madre. -Martín Domingo/Granada hoy-

Mi columna de hoy quiere ser una carta de agradecimiento dirigida a quienes, durante los días posteriores a los atentados de Cataluña, me han abierto los ojos y liberado de peligrosos prejuicios.

Quiero dar las gracias, en primer lugar, a Raquel Rull, educadora social de Ripoll, que escribió un texto, publicado en muchos diarios, que me ha permitido conocer mejor -conocer es entender- a Moussa, el chiquillo que acudía a sus talleres con ocho años, de la mano de Driss, su hermano mayor, un hombrecito amable, tranquilo y buen estudiante. Un amor. Comprendo que a Raquel le duela tanto no poder volver a abrazarlos: ¡eran tan jóvenes, tan llenos de vida, tenían tantos sueños por cumplir…!

Gracias también a Ramón Colom, director general de TVE en la última etapa de Felipe, por acordarse en su cuenta de Facebook de “la madre de ese muchacho de veintidós años al que han matado los Mossos, el segundo hijo que le matan en pocos días. Pobre mujer”. Una internauta poco receptiva dejó caer que a lo mejor la madre falló en algo, pero otro usuario la corrigió de inmediato: “Atribuir la responsabilidad a la madre es injusto. Habría que reflexionar sobre qué ha fallado en el sistema y en el marco de convivencia geopolítica”. Claro que sí.

Nos esconden, y hacen bien, las caras ensangrentadas y los cuerpos mutilados de las víctimas. ¿Para qué queréis ver a ese niño de siete años tirado en mitad de la Rambla? ¿Para dar tralla en las redes a quienes le pasaron por encima con un furgón? Criminales, les llamaréis, que aquí lo que falta es empatía y sobra terroristofobia. Sí, ya sé que la imagen de Aylan, el pobre niño sirio muerto en la arena de una playa turca, la viralizaron los mismos que ahora niegan visibilidad al pequeño Julian, pero hay que ser muy retorcido para insinuar que hay personas a las que sólo les importan los niños muertos que les permiten arremeter contra nuestros gobiernos y nuestras leyes.

A nadie le interesa lo que puedan decir los familiares de las víctimas del atentado; lo verdaderamente enriquecedor es el testimonio de los amigos y allegados de los asesinos. Así lo han entendido los periódicos y las televisiones. Por ejemplo, Silvia Jato, que en La Mañana de la 1 confraternizaba con el primo de uno de los yihadistas y se partía la caja cuando éste le desvelaba que su pariente -el asesino en serie, dirán los de siempre-, no tenía novia formal, sino rolletes. ¡Qué golfillo! También vimos el rostro decentemente cubierto de la hermana y de la madre, que nos informaron de que era un muchacho sin tacha, que las quería infinito. La Jato, tan guapa y tan señora, se mostró además como una mujer comprometida y cálida, equiparando el dolor de la madre del niño muerto en Las Ramblas y el de la madre de su verdugo. Es una miss con alma de trabajadora social.

El País, siempre del lado de los débiles, se acercó a preguntar a los amigos de Younes, el conductor de la furgoneta, que mató a catorce personas y dejó malheridas a más de cien: “Mira, te lo voy a resumir: era un tío de puta madre”, contestó uno de ellos con desparpajo. No tengo ninguna duda. Mucho mejor que esos turistas de mierda a los que despanzurró contra el suelo. Tienen razón los de la CUP: ellos, los turistas, son los terroristas.

Origen: Un tío de puta madre

La Diada del Terror: no a la islamofobia, sí a la hispanofobia. -F.J.Losantos/LD-

Mucho miedo, poca vergüenza y ninguna dignidad: ese podría ser el balance de la I Diada del Terror o la Diada del Terrorismo del Año I de la Independencia Catalana, que, por otra parte, ha dejado nítidamente claro que ni Barcelona ni ciudad alguna golpeada por el islamismo terrorista necesita manifestaciones, porque la del Islam contra Occidente es una guerra y las guerras ni se hacen con flores ni se ganan con pancartas.

Otra cosa es que, como ayer, se quisiera negar la guerra que existe y se escenifique algo que no puede existir, que se actúe como si el terrorismo fuera materia opinable y la calle dictaminara si continúan matando o no por votación popular con los pies o concentración de manos blancas. Lo que ayer quedó claro en Barcelona es lo que en España deberíamos saber desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco: las grandes manifestaciones sólo sirven para demostrar el estado de conmoción de la masa, que se agrupa y amontona para demostrar lo que niega: que está muerta de miedo. Y que sus dirigentes, tan asustados como ella, unen democráticamente su pavor al ajeno para diluir en un estado de confusión emocional sus responsabilidades.

Mariano, como si nada

No, no hacía falta ninguna manifestación contra el terrorismo. Y si la hubo fue para darles un alegrón a los terroristas, que pudieron comprobar la debilidad de España, y para que los golpistas del 1 de octubre entrenasen viendo lo mismo que mostraron a los islamistas: que España es el eslabón más débil de Occidente, de Daar al-Islam, de la tierra un día invadida por ellos y que están en camino de tomar otra vez. La operación no ha podido salirles mejor a los terroristas de hace una semana y a los golpistas de dentro de un mes. Enhorabuena a todos y a su road-manager Rajoy.

Porque este Gobierno dimisionario se ha arrastrado desde el día del atentado hasta ayer mismo, ha seguido diciendo que no pasa nada cuando pasa de todo y además ha arrastrado al Rey a una humillación que no es personal, porque personalmente ni el Rey ni el Presidente existen. Son sólo –y no es poco- representantes de todos los españoles, y como tales fueron afrentados por una banda organizada de golpistas que están envalentonados por la cobardía del Gobierno más estúpido del que exista memoria. Fue aún peor que la de hace tres años en el Nou Camp, cuando se pitó e injurió al himno que representa a todos los españoles y nadie se fue del palco.

Miedo, no: pánico al Islam

El miedo exhibido por la sociedad catalana, quizás la más cobarde de Europa junto con la vasca, que sostiene y soporta la dictadura nacionalista, logró convertir lo que, de ser algo, debería haber sido un acto contra el islamismo, que es lo que está detrás del terrorismo contra Occidente desde el 11S, en un acto contra lo que el pensamiento único progre llama islamofobia y también en un alarde de hispanofobia, porque alguien tiene que tener la culpa y hace muchos años que de todo lo que pasa en Cataluña tiene la culpa España. De los muertos de las Ramblas, también.

En vez de reprochar a los 600.000 musulmanes que viven y cobran en Cataluña y que, como en toda Europa, no hacen nada para integrarse salvo aprender lo que el bastión islamófilo El País ha llamado “perfecto catalán de payés” (el de ciudad no será racialmente tan perfecto), la Diada del Terror se convirtió en un acto de cariño a las mamás de los terroristas, agasajadas gráficamente en los medios islamófilos, y a “esos cinco niños que ya no están con nosotros”, como dijo su cuidadora social en el artículo “¿Qué estamos haciendo mal?” Para empezar, ella, cobrar.

En el escenario, para ejemplificar el miedo, el pánico absoluto al Islam en esta miedocracia políticamente correcta, no hubo una sola imagen de los asesinados por los islamistas pero sí una musulmana que, en nombre de la religión de la paz y del amor, dirigió amablemente la palabra a los infieles. Lo que no sé es por qué la eviterna Sardá citó a Lorca. ¿Para achacar al franquismo las muertes de las Ramblas? ¿A la Guardia Mora, quizás?

Estamos maduros para el golpe del 1 de Octubre

A lo único que no tienen ningún miedo los separatistas es a España, o por lo menos a sus instituciones. Rajoy ha demostrado con su reptiliana actuación en la desastrosa actuación de los Mozos de Escuadra que está tan dispuesto como Zapatero a aceptar cualquier cosa que venga de Barcelona el 1 de octubre y que su única, heroica, hercúlea reacción será la de negarle validez legal. La masacre de Las Ramblas ha servido para comprobar que ya hay un ejercitillo separatista, al mando del Mayor Drapaire (trapero, en catalán) dispuesto a poner las urnas del Golpe y que también hay un dizque gobierno de España dispuesto a no quitarlas. Más fácil, imposible.

Por último, y respetando su buena voluntad y aunque la gran mayoría de la opinión pública lo haya respaldado, creo que el Rey se ha equivocado dos veces en esta última semana. Primero, con su comunicado diciendo que los islamistas son “sólo asesinos”. Si lo fueran, si sólo fueran eso, el terrorismo islamista no existiría o no sería el problema militar, político y cultural que es. En segundo lugar, yendo de nuevo a Barcelona.

El Rey debe perder el miedo al qué dirán

Es cierto que la gente, ahora, aplaude su valor por ir a una encerrona, de la que es responsable el Gobierno del diálogo con el separatismo. Pero el Rey no puede estar en un concurso de popularidad permanente porque no se presenta a unas elecciones. No debería aparecer en actos políticos. En la mayoría de los que tienen lugar en España, porque son contra España y por tanto contra la Corona, así que no debería respaldarlos. Y en los que son, por así decirlo, de emotivo consenso popular, porque los reyes ya habían hecho lo que tenían que hacer: consolar a los huérfanos y animar a los heridos. Si el Rey está para salir a la calle, estamos poniendo a la calle al nivel del Rey.

Felipe y Letizia, como todas las fuerzas constitucionales, deberían perder ya el miedo al qué dirán. Hagan lo que hagan, los podemitas y los separatistas dirán pestes; y los rajoyanos musitarán algo y no harán nada. Ya digo que entiendo su buena intención, pero bastante tiene con dedicarse a reinar, sobre todo con este Gobierno de mansos que se niega a gobernar.

Origen: Libertad Digital