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El 155 se ahoga en un mar de indecisiones ¿Somos los españoles lo bastante maduros para reaccionar? -Daniel Ari-

¿El anuncio a bombo y platillo de la aplicación del 155 “con todas sus consecuencias”,¿fue una nueva jugarreta de Rajoy para desactivar la ola de patriotismo español que estamos viviendo?¿La endeble imposición de un sector del gobierno (Cospedal y compañía) contra el otro (Soraya y compañía)?¿Un farol para facilitar las cosas a Puigdemont? No lo sabemos. Lo intuímos, nos tememos lo peor, pero no lo sabemos a ciencia cierta.

Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que Mariano jamás ha querido aplicar el 155 (ni ninguna otra medida);que aún a fecha de hoy no quiere aplicar el 155; que Soraya, varios ministros del gobierno y varios altos cargos del PP están rogando de rodillas a Puigdemont que les libre de aplicar el 155, y que los socios del PP (es decir, los principales socios del Chiringuito Autonómico) en esta aventura legal (¡eso es lo que les da miedo!) están por la labor de hacer como si aquí no hubiese pasado nada. Es como si PP + PSOE + C’s se hubiesen metido ellos solos en una ratonera y ahora suplicasen a los golpistas que les saquen de allí. Contemplan el 155 y se sienten ante el abismo.

Decidan lo que decidan, no olvidemos que hasta aquí hemos llegado porque PSOE y C’s se resistían como jabatos a la aplicación del 155, y que Mariano se dejaba querer por ellos.

No olvidemos que ahora mismo, mientras todos los españoles estamos pendientes de qué hace un golpista como Puigdemont, si asiste o no asiste al Senado (después de que el vice presidente del Senado, del PP, haya dicho ayer mismo que “la presencia de Puigdemont honrará al senado”, cágate lorito); mientras la agenda de España entera la marca una banda de sediciosos, una jauría de mindundis a los que los partidos de boquilla “constitucionalistas” y todas las cadenas del Duopolio legitiman las 24 H del día, todos estos delincuentes siguen libres y, lo que es peor, cobrando sus jugosos sueldos y gastándose nuestro dinero en romper España: han creado una división social en Cataluña que necesitará dos o tres generaciones revertir (suponiendo que en el futuro se quiera revertir), están dejando a España a los pies de los caballos ante la prensa internacional (sin la menor oposición del Gobierno) y están jodiendo nuestra económica (la de todos, no solo la de los catalanes). Con el dinero de TODOS. Gracias al PP+PSOE+C’s.

No sabemos qué va a pasar en las próximas horas. Solo sabemos que si se aplica el 155, será contra la voluntad de los que la apliquen, y A PESAR de lo que demandamos los españoles y el Rey.

Si se aplica, será únicamente porque estos partidos han echado cuentas y descubierto que hacer lo contrario no beneficiaría… ni a su cuenta de resultados ni a su expectativa de votos. Para una sociedad madura, lo que estos partidos hagan al final después de pastelear descaradamente con absolutamente todo, empezando por los intereses de los españoles, debería ser irrelevante.

En las próximas horas, harán lo que más les convenga para –creen ellos– no perder votos de la gente a la que han traicionado una y otra vez, hasta la náusea. ¿Somos lo bastante maduros para pasarles la factura por traicionarnos de todas las maneras posibles? Veremos.

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¿Para quién trabaja el gobierno? -Daniel Ari-

Para los españoles, está claro que no. Es un gobierno que va a rebufo de los independentistas.

Es un gobierno que permite que se chantajee a España, que se rompa España, que se prohiba el uso del español,la lengua de nuestra nación, la lengua de Cervantes, de Rojas y Quevedo, en un tercio del territorio español.Un gobierno que permite que se adoctrine y se use de la forma más zafia a nuestros niños en las escuelas públicas.Un gobierno que donde puede promueve la inmersión lingüística, otra forma de adoctrinamiento.

Un gobierno que se deja chantajear y chulear e insultar por los independentistas. Y lo que es peor: que deja que los independentistas chantajeen, chuleen e insulten al resto de los españoles. Que deja que los separatistas aislen y abusen de los españoles, convertidos en siervos, en los territorios de los que se han enseñoreado.

Un gobierno que riega con dinero de los españoles a separatistas que usan ese dinero para abrir embajadas,mantener decenas de medios que se dedican a difundir odio contra España, financiar cientos de colectivos y asociaciones que hacen otro tanto, contratar a lobbies que difunden por el mundo mentiras gravísimas sobre España,negar a los niños una educación decente en español y adoctrinarles con basura ideológica, hacer vídeos en los que los separatistas aparecen como corderos y víctimas propiciatorias del totalitarismo español.

Lo más grave, lo gravísimo de todo esto, es que nos hemos acostumbrado a que esta basura sea el día a día en España.Nos hemos acostumbrado tanto a toda esta mierda que financiamos que ya hasta nos desayunamos con medios que discuten si tal o cual decisión del gobierno de Rajoy es más o menos adecuada, más o menos inteligente, más o menos oportuna.

¿Pero no os dais cuenta de que estamos secuestrados por la Generalidad? ¿No os dais cuenta de que vivimos a salto de mata, en una tensión permanente porque el gobierno de una gran nación como España,de una grandísima nación como España, con todas las armas para acabar con esto a su disposición, con leyes y fuerzas de seguridad del estado en sus manos, prefiere arrodillarse y felar a unos mindundis de tres al cuarto antes que acabar con el golpe, con la rebelión y con el chantaje permanente?

A este gobierno le hemos aguantado todo. Y cuando digo todo, es TODO. Todos los engaños y todas las traiciones.Todas las cobardías y todos los pasteleos.

El 9-N iba la vencida, ¿os acordáis? Pues no. Había tragaderas para más. Luego el 1-O iba la vencida. Pues no. Más tragaderas.Luego las putas leyes de desconexión. Tampoco. Tragaderas para eso y más. Después el referéndum. No, tampoco. También eso podía hacernos tragar el gobierno. Después parecía que con el DUI (debería llamarse DI) iba la vencida. ¿Bromeas? ¡Qué va!

Si hay algo que nos sobre es tragaderas. Luego la respuesta del zote de la fregona. Allí sí que sí. Pues no. Le damos un plazo para que se piense su respuesta. Y llega la respuesta: “Sr Rajoy, no le voy a dar la excusa para que pueda seguir siendo un pusilánime”. ¡Ay!

Y ahora viene el 155, al tan baboseado y manoseado 155 que Rajoy tendrá que aplicar a regañadientes, con Pedro Sánchez y ministros del PP dejando caer donde pueden que si Cocomocho da marcha atrás, detienen la tramitación del 155. ¡Tragaderas!

¿Creéis que el 155 va a arreglar algo? Tal como lo van a aplicar, con compresas y tiritas y enjuagues, si es que no dan marcha atrás por convocatoria de elecciones que será otro chantaje de la Generalidad, no hará más que agravar las cosas. Pero lo importante es que  Rajoy volverá a ganar tiempo para seguir cobardeando en tablas, para seguir teniéndonos de rehenes. Y, mientras tanto,ni un solo criminal detenido. Ni uno, salvo los dos Jordis, que son perfectamente sustituibles en unas plataformas que, por cierto,siguen recibiendo a espuertas ese dinero que Rajoy nos quita vía impuestos.

No sé vosotros… pero yo ya estoy hasta los huevos de todo este circo grotesco del que los españoles no somos más que moneda de cambio.Ya no estamos en la Edad Media para que los señoritos de la casta del chiringuito autonómico nos mangoneen a su antojo.

Harto de escuchar a los criminales subvencionados hablar de diálogo y democracia en su grotesco español con acento catalán impostado.O nos rebelamos contra esta chusma política o esta inmundicia con cámaras y altavoces se nos lleva por delante. FIN

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¿Referendum o no referendum? Esa no es la cuestión. -Daniel Ari-

El referendum catalán se va a celebrar. No tendrá las más mínimas garantías (lo dice hasta el propio Urkullu) y, por tanto, no tendrá validez legal, pero se celebrará. Se celebrará en algunos pueblos perdidos, en algunos locales de las grandes ciudades (en sedes de partidos separatistas, en recintos feriales, en puticlubs de carretera o donde se pueda, y con papeletas de verdad, hechas en casa o en notas post-it compradas a último minuto), pero se celebrará.

Y Mariano saldrá por segunda vez a decirnos que no hubo referendum. En sí mismo, el hecho de que se celebre esta performance con olor a sobaco y perfume de “voluntad popular” no reviste ninguna importancia. Pero es gravísimo en su contexto. Porque tanto el referendum como las leyes de sedición aprobadas de forma torticera en el Parlamento Catalán son actos testimoniales. Son los building blocks de los que se dotan los separatistas para legitimar su discurso de fait accompli, de hecho consumado.

Todo esto está ocurriendo en una región de España de la que el Estado se ha ausentado voluntariamente durante décadas, en la que el gobierno español ha dejado que los separatistas se enseñoreen e impongan sus políticas de exclusión social, de persecusión de los castellanohablantes, de adoctrinamiento en el odio a España a través de medios y escuelas pagados con los impuestos de todos los españoles. No nos están quitando Cataluña los separatistas catalanes;nos la llevan quitando durante décadas gobiernos corruptos dispuestos a dejar que se fragmente España con tal de aferrarse al poder.

Y, por desgracia, no se trata únicamente del País Vasco y Cataluña. El cáncer se extiende por toda España a velocidad de vértigo.Se extiende el cáncer con la ayuda del Estado, con la acción decidida de las taifas (da igual si están en manos del PSOE que del PP o algún partido nacionalista y comunista), a las que el Estado ha ido fortaleciendo porque forman parte del mismo negocio,y con la participaciópn activa o la cobardía de una población que prefiere mirar para otro lado o adherirse activamente a la religion del perroflautismo, predominante en España. Entre todos la hemos matado y ella sola se ha muerto.

No, la performance del referéndum del 1-O no es lo más grave. Lo más grave es cómo se van a rifar los jirones de la nación a partir del 2-O. No os quepe la menor duda de que se la comerán a dentelladas entre todos los actores de esta enorme farsa.

Es el epílogo inevitable de un proceso de demolición de lo que hace mucho que ya no es España, sino el Estado de las Autonomías. FIN

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Islamofobia. -Daniel Ari/LD-

¿Tiene usted un miedo irracional al islam o a lo que el islam representa? ¿Ha manifestado en alguna ocasión alguna crítica que podría ser ofensiva para los musulmanes? Para responder a esta pregunta, remontémonos un poco en el tiempo.

En mayo de 2007, un grupo de investigadores descubrió, enterrado en los sótanos de la Biblioteca del Congreso de EEUU, un importante documento fechado el 5 de septiembre de 1942. El documento contenía un llamamiento al presidente de los Estados Unidos y al primer Ministro de Gran Bretaña redactado por 789 periodistas y decenas de catedráticos de todo el mundo adscritos al movimiento Paz y Concordia:

Excelentísimos Presidente de los EEUU y Primer Ministro de Gran Bretaña:

Los abajo firmantes, periodistas, catedráticos y destacados pacifistas de varias profesiones, les instamos a usar su poder e influencia para poner fin a la plaga que está destruyendo el tejido moral de nuestras sociedades y debilitando nuestro compromiso con la paz. Nos referimos a la forma de intolerancia conocida como nazifobia. Durante demasiado tiempo, los ciudadanos estadounidenses y británicos hemos permanecido pasivos mientras ciertos medios de comunicación vilipendiaban e insultaban a los alemanes, se burlaban de sus sagrados símbolos y creencias y menospreciaban a sus líderes ideológicos y al Gobierno nazi, democráticamente elegido por ellos.

Estas manifestaciones de intolerancia han avivado las llamas del actual conflicto internacional y han llevado a una prolongación innecesaria de las hostilidades. Los imprudentes periódicos de habla inglesa han llegado incluso a referirse a los alemanes en términos ofensivos, con un lenguaje que aliena a los pueblos de estos países y ofende sus sensibilidades.

Exigimos una acción inmediata para acabar con la nazifobia y fomentar un ambiente de reconciliación. Exigimos que las escuelas americanas y británicasexpongan a sus hijos a los principios de la ideología nazi para poner fin a su demonización y para permitirles comprender al Otro. Exigimos el fin de las críticas xenófobas a los nazis en los medios de comunicación. También insistimos en que se retiren las leyes discriminatorias contra los alemanes y que se eliminen las cuotas que impiden la inmigración de ciudadanos del Tercer Reich y del Imperio Japonés a nuestros países.

Es hora de entender al Otro, no de demonizarlo. Demostremos nuestra dignidad moral prohibiendo la publicación de propaganda intolerante. Criminalicemos la quema pública del Mein Kampf y los retratos del Führer. Castiguemos a los que, difundiendo odio, no hacen más que perpetuar un conflicto que está minando las bases de nuestra civilización.

Antes de que se escandalice –con razón–, debo prevenirle de que este documento no existe sino como fantasía de Steven Plaut, economista y profesor en la Universidad de Haifa. Non è vero, ma è ben trovato, porque, hasta la Operación Barbarroja, partidos socialistas y comunistas de todo el mundose opusieron a que Francia y Gran Bretaña declararan la guerra a la Alemania nazi como respuesta al expansionismo de Hitler.

Bien, dejemos atrás el ejercicio de ciencia ficción histórica de Plaut y demos un salto a nuestros días, en que el Gobierno multicultural del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, contempla la posibilidad de penalizar la islamofobia; en que decenas de observatorios americanos y europeos financiados con dinero público controlan y denuncian la menor forma de transgresión de esta doctrina; en que los medios de comunicación se niegan a llamar “atentado terrorista islamista” a un atentado terrorista islamistapor temor a ofender a los musulmanes y en que, de hecho, hasta los propios individuos se censuran al hablar de este tema en sus círculos sociales.

Objetivamente, el islam no puede imponerse a Occidente: ni los países que lo exportan son grandes potencias militares, económicas –sin petróleo, no son más que Tercer Mundo– o culturales, ni la doctrina aguanta un escrutinio medianamente serio, por no hablar de que no resulta especialmente atractiva ni particularmente compatible con los valores que atesora nuestra civilización.

Así las cosas, teniendo en cuenta que una guerra abierta entre ambos bloques terminaría casi antes de empezar, solo queda un modo de socavar las cimientos de Occidente: un virus que debilite su sistema inmunológico, haciendo que no reconozca al enemigo como tal por más evidente que se muestre y, por supuesto, que no lo ataque y le permita hacerse fuerte dentro de nuestros muros.

Y es aquí donde la progresía acude en su ayuda con la panoplia de fobias que ha introducido en nuestro idioma para que nos avergoncemos de nuestro elemental y reflejo instinto de supervivencia. Un insulto no hubiera funcionado, pero fobia sugiere una condición médica, una forma benigna pero real de trastorno psicológico, como era dudar en la Rusia soviética de las bondades del Partido.

Así, el tipo que ve lo que todos tenemos delante de nuestros ojos y reacciona activando los naturales mecanismos de defensa –crítica, rechazo, prevención– se siente enseguida avergonzado de ellos, convencido de que lo que le parece obvio es producto, en realidad, de su fobia.

El islam no es una imagen, una idea, una entelequia. Mucho menos lo que los infieles deseemos que sea. El islam tiene un libro sagrado que cualquiera puede consultar y, aún más importante, una historia (a la que, por cierto, España no es ajena).

Los peores insultos contra el islam, los que nos valdrían la fama de peligrosos islamófobos y harían que hasta nuestros íntimos nos retirasen el saludo, no son los que inventa la islamofobia, sino las mismas cosas que predican orgullosamente los imanes. No nos atreveríamos a difamar al fundador del islam inventando que se casó en la cincuentena con una niña de seis, y que la desvirgó con nueve. No nos hemos inventado que al apóstata hay que matarle, ni que el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre, ni que la hembra debe recibir la mitad de herencia que el varón. No nos hemos inventado que Mahoma, personalmente, cortó en una ocasión las cabezas de unos prisioneros judíos hasta que se le agotó el brazo.Ni nos inventamos las lapidaciones de adúlteras, el ahorcamiento de homosexuales o la pedofilia, tan extendida en la cultura musulmana a imagen y semejanza de la vida del Profeta, que para el islam es el hombre ejemplar.

Incluso el islam más benigno, el que no pone bombas ni degüella infieles, defiende la no diferenciación de política y religión, la inferioridad de la mujer, la poligamia, la mutilación como castigo, la muerte para el apóstata, la penalización de la homosexualidad y otras tantas doctrinas que no solo nos horrorizan legítimamente, sino que deberían ser especialmente odiosas para quienes más alto claman contra la intolerancia.

Tachar a alguien de islamófobo por criticar estas cosas es como llamar abismófobo a quien se niega a saltar de una séptima planta o venenófobo a quien se resiste a ingerir cicuta. No hace falta señalar que la acusación de islamofobia es una coartada perfecta para cometer crímenes sin tener que pagar por ellos. Ningún colectivo en Occidente goza de semejante grado de indulgencia. Lo admitamos o no, islamofobia no es más que un nombre moderno para un antiguo instinto: el de supervivencia.

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