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El plan del PP para Cataluña, en 60 puntos. -Cristian Campos/El Mundo-

1. Para comprender cuál era el plan del PP para gestionar —que no solucionar— el conflicto catalán hay que conocer tres datos previos.

2. El primero de esos datos es cuál cree Mariano Rajoy que es el estado ideal de la democracia española.

3. Ese estado utópico mariano es un bipartidismo más o menos equitativo en el que PP y PSOE se alternen en el poder con el apoyo de los partidos nacionalistas vascos y catalanes.

4. Ese es todo el plan político de Mariano Rajoy para España. No hay más.

5. A diferencia del PSOE de Pedro Sánchez —que nada desearía más que la desaparición del PP en el fondo del Océano Atlántico— el presidente del Gobierno considera al PSOE como la otra cara, necesaria e inevitable, de una misma moneda: la del régimen que debería gobernar España durante los próximos cien años.

6. Nadie protegerá más al PSOE de su desaparición que un PP liderado por Mariano Rajoy y nadie hará más por la desaparición del PP que un PSOE liderado por Pedro Sánchez. El problema del PP no es de complejos: es de inconsciencia.

7. Pero el estado utópico mariano se derrumba como un castillo de naipes con la aparición de Ciudadanos en 2006.

8. La existencia de un tercer partido estatal de centro, centro-izquierda y centro-derecha amenaza con desestabilizar ese bipartidismo a cuatro que Mariano Rajoy considera el estado natural, e ideal, de la democracia española tras la Transición.

9. Dado que Ciudadanos amenaza con robar más votos al PP que al PSOE, la aparición de Podemos en 2014 es vista como el contrapeso ideal a ese desequilibrio en la Fuerza.

10. Podemos, creen Rajoy y Soraya, restará en 2015 votos al PSOE sin llegar a convertirse jamás en una alternativa seria de Gobierno.

11. Su radicalismo hará que, de forma natural, el electorado de centro huya del PSOE para refugiarse en el voto útil del PP.

12. Y de ahí se deduce el nada disimulado apoyo que varias cadenas de televisión y grupos de comunicación, con el del empresario multimillonario comunista Jaume Roures a la cabeza, han prestado y siguen prestando a Podemos.

13. Apoyo espoleado por una vicepresidenta a la que Podemos debe todo su éxito. Sin ella, Podemos no sería hoy más que una anécdota.

14. Los fallos de ese plan se hacen obvios en 2015, cuando Podemos está a punto de escapar al control de sus pigmaliones y de formar una coalición de Gobierno junto al PSOE.

15. Pero la ambición desmedida, el sectarismo, la escasa inteligencia política y el ego de su líder, en realidad una marioneta en las manos del PP, frustran ese Gobierno de izquierda y centro-izquierda que Podemos tenía al alcance de la mano.

16. El segundo de esos datos que nos permiten comprender cuál era el plan del PP para gestionar el conflicto catalán es cuál es la respuesta estándar de Mariano Rajoy a cualquier problema.

17. Esa respuesta estándar es “uf, qué lío”.

18. Porque a Mariano Rajoy, del Big Bang para acá, todo le parece un lío.

19. Prueba de ello es la anécdota que suele contar la periodista Isabel San Sebastián sin que nadie hasta ahora haya osado contradecirla. El día de los atentados del 11S, Mariano Rajoy, vicepresidente del Gobierno y en la práctica presidente en funciones por la ausencia de José María Aznar, fue sorprendido viendo la Vuelta Ciclista a España por la tele mientras el resto de Moncloa gestionaba lo que en ese momento parecía el estallido de la III Guerra Mundial.

20. El tercero de los datos es la falta absoluta no ya de ideología, sino de convicciones, de Mariano Rajoy. Que es, en realidad, la falta absoluta de la más mínima brújula moral.

21. Asumida esa carencia de brújula moral se comprende mejor la indiferencia del presidente frente al arrinconamiento de la lengua española en Cataluña, Valencia y Baleares. 

22. O frente al aniquilamiento de los derechos de los ciudadanos constitucionalistas en esas mismas regiones.

23. O frente a la desobediencia y la deslealtad reiterada de las autoridades autonómicas.

24. O frente a la existencia de un cuerpo armado de 17.000 policías de lealtad dudosa a la Constitución en la región históricamente más violenta de España.

25. O frente a la evidente desautorización del Estado de derecho español que supone la reciente decisión de un juez regional alemán respecto a la extradición de Puigdemont.

26. Conocidos esos tres datos, puede deducirse, sin problemas, el plan del PP para gestionar el conflicto catalán.

27. Ese plan era, lisa y llanamente, el mantenimiento del statu quo.

28. Es decir, la cesión sin batalla al nacionalismo del control de una región de la que el Estado empezó a desaparecer en el minuto uno de la Transición. Control tolerado por el Estado a cambio del puñado de votos que permitan mantener vivo el régimen bipartidista.

29. La conclusión es obvia. Al Gobierno, Cataluña y los catalanes no nacionalistas le importan políticamente poco menos que nada.

30. Lo único que parece interesar es que el partido hegemónico nacionalista, idealmente uno de derechas, continúe gobernando Cataluña per saecula saeculorum a cambio de su apoyo al partido que ocupe el Gobierno central en ese momento.

31. Corrupción, desobediencia, deslealtad y violación reiterada de los derechos de los catalanes constitucionalistas son minusvalorados a diario con el único objetivo de no revolucionar el gallinero nacionalista vasco y catalán.

32. A día de hoy, por ejemplo, los nacionalistas vascos siguen presumiendo de que la suya es la única comunidad libre de corrupción.

33. Obviamente, la realidad es otra. En el País Vasco el Estado, como en Cataluña, ha hecho mutis por el foro dejando el campo expedito a los caciques locales.

34. Sabe Dios lo que se esconde en las Vascongadas. Como dicen en Jaén: “Ahí debe de haber hasta perros follando”. Aunque esto es sólo una sospecha educada.

35. Pero volviendo a Cataluña. El Gobierno jamás creyó que los líderes del procés separatista llegaran hasta donde han llegado. En su fantasía, el nacionalismo sólo estaba presionando para lograr un mejor trato fiscal.

36. De ahí las imágenes de Soraya Sáenz de Santamaría en evidente sintonía con Oriol Junqueras. Un hombre que está en la cárcel tras haber sido engañado por Carles Puigdemont —e incluso por algunos de los consejeros de su propio partido— y que en contrapartida sólo ha logrado engañar a una persona en toda su carrera política: a la vicepresidenta del Gobierno.

37. Consumado el golpe de Estado los días 6 y 7 de septiembre, y reiterado dicho golpe el 1 de octubre, el desconcierto es total en el PP. ¡Pero si sólo querían más dinero y más vista gorda del Estado!

38. Su obsesión pasa a ser entonces la de que Carles Puigdemont convoque elecciones autonómicas lo antes posible para que la comunidad retorne al mencionado statu quo: el del control caciquil de la región por parte del nacionalismo a cambio de sus votos en el Congreso de los Diputados.

39. Otra conclusión obvia. Al Gobierno no le importa nada, en realidad, que el separatismo haya dado un golpe de Estado.

40. El Gobierno sólo pretende librarse lo antes posible de la pelota que el nacionalismo ha colocado en su tejado. Y los catalanes no nacionalistas son la evidente moneda de cambio para ello.

41. “Haced lo que queráis con ellos, pero convocad elecciones generales”.

42. El resto es conocido. Los líderes del procés, con Carles Puigdemont a la cabeza, enloquecen tras creerse sus propias fantasías rurales y proclaman la independencia.

43. El retorno al ansiado statu quo parece cada vez más lejano.

44. Pero aún queda una rendija de esperanza. Que el poder judicial haga la estatua frente al golpe de Estado y sus principales líderes sean condenados por una leve desobediencia.

45. Penas de multa o menores, inhabilitaciones selectivas y aquí paz y después gloria.

46. Se dice y se rumorea que la Fiscalía General del Estado recibe presiones para que no solicite prisión provisional para los líderes del golpe de Estado que aún andan en libertad. Esa presión es un secreto a voces en la capital y se habla incluso de discusiones a gritos en los despachos de algunos altos funcionarios pertenecientes al poder judicial.

47. La presión, dicen también, no llega hasta el punto de la ruptura del principio de la separación de poderes. El Gobierno no controla al poder judicial y este actúa autónomamente en todo momento.

48. Para desazón del Gobierno, la Fiscalía se muestra firme y los abogados de Vox hacen su labor. Los líderes del golpe de Estado entran en prisión de forma escalonada. En este punto, el Gobierno sigue con su plan original: el retorno a la calma chicha.

49. Nada haría más feliz al Gobierno ahora que el separatismo hiciera presidente a cualquier diputado nacionalista, cualquiera, siempre y cuando este no estuviera inmerso en un proceso judicial.

50. Que el procés continúe activo o que esa investidura de un nacionalista partidario de la “implementación de la república catalana” suponga el retorno al control del presupuesto público por parte del separatismo y la vuelta a las andadas golpistas le trae sin cuidado a nadie en el Gobierno: el próximo golpe de Estado catalanista se lo comerá muy probablemente Ciudadanos.

51. Pero los líderes separatistas, atenazados por sus propias divisiones internas, no leen bien al Gobierno y le siguen considerando un enemigo cuando es, en realidad, su principal aliado. En consecuencia, no logran investir presidente a nadie.

52. Al Gobierno sólo le queda una esperanza frente a la incompetencia del separatismo para volver a la senda que jueces y líderes del PP les están señalando con focos de muchos miles de vatios de potencia.

53. Esa esperanza es que la papeleta se la solucione otro. En este caso, Europa.

54. Europa es eso que los anglosajones llaman un longshot. Una esperanza lejana a la que se confía toda la suerte del proyecto.

55. Pero salta la sorpresa en Alemania. Un simple juez regional alemán, el equivalente de una audiencia provincial, desestima contra todo pronóstico la acusación de rebelión para Carles Puigdemont y abre la puerta a que el resto de países europeos implicados (Bélgica, Suiza, Escocia/Reino Unido) sigan sus pasos.

56. El Gobierno ha conseguido lo que quería. Deslegitimar políticamente el procesamiento por rebelión de los líderes del golpe de Estado sin mancharse las manos.

57. Esa deslegitimación del proceso judicial contra el separatismo ha tenido un coste inasumible para España. El descrédito de la idea de Europa, para empezar.

58. También la consolidación de España en el imaginario colectivo europeo como una democracia de segundo rango. Democracia de segundo rango que, como dice Arcadi Espada, puede ser chuleada impunemente.

59. Además de una segunda deslegitimación: la del Estado de derecho en Cataluña y el País Vasco. Probablemente también en el resto de España —si no podemos ni siquiera defendernos de un golpe de Estado, ¿en manos de qué déspota regional quedaremos en el futuro?—. O el abandono a su suerte de los catalanes (y los vascos) no nacionalistas.

60. Pero el Gobierno tiene al fin lo que quiere. El retorno de Cataluña al trote cochinero del chantaje permanente al Estado. La vuelta, lenta pero segura, al statu quo. Sin condenas de peso. Sin alboroto. Sin que las molestias sean sufridas por nadie más que los españoles no nacionalistas en Cataluña, el País Vasco, Baleares o Mallorca. Ese fue siempre el plan: que el lío se lo comiera otro.

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El espía que ‘cazó’ al comisario Villarejo. -Ildefonso Olmedo/El Mundo-

-Desvelamos en exclusiva la identidad del ex agente del CNI que hizo la denuncia anónima por la que la Audiencia Nacional envió a la cárcel al comisario.

-La pista clave, un Porsche que conectaba un encargo guineano con una mafia china de blanqueo de capitales a través de un segundo comisario de policía.

-Todo arranca con un envío por Seur remitido por una mujer guineana y dirigido a la sede madrileña de la Fiscalía Anticorrupción…

La historia arranca en una calle de renombre, y muy larga, de Madrid, en una mañana de febrero de este 2017. Acodados en la barra de un restaurante, dos viejos amigos se miran a los ojos mientras beben unas cañas bien tiradas. Uno es comandante de la Guardia Civil. Pese a sólo frisar los 40, es todo un experto en blanqueo de capitales. Frente a él, un ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con poco pelo y unos kilos de más. Un tipo curtido en 12 años de servicios a caballo entre su Galicia natal y África y que en 2014 tuvo la osadía de cerrar su etapa de agente secreto con el libro Diario de un espía.

«No sé si fueron las cañas o las cortezas de cerdo que nos pusieron de aperitivo… El caso es que recogí el guante cuando mi amigo comandante me soltó un sermón sobre el bien y el mal, y de cómo a los corruptos había que meterlos en la cárcel», dice hoy el gallego, David R. Vidal. Ha transcurrido desde entonces el tiempo de un embarazo llevado a término, y de aquella cita amistosa nació una de las noticias bomba más sorprendentes de la actualidad político-social española: la detención el pasado 3 de noviembre, y el envío posterior a prisión, del todopoderoso comisario José Villarejo por delitos de cohecho y blanqueo de capitales.

Un Porsche Panamera, unos números de varias cuentas en bancos de Panamá, una pista guineana con muchos millones y, sobre todo, el trabajo silente y hasta ahora secreto del gallego David terminaron con la impunidad del Goliat Villarejo. «Sí, de alguna manera soy el espía que ha acabado metiendo entre rejas al comisario».

Para comprender del todo la dimensión de las palabras del ex agente del CNI -un tipo con entrada propia en Wikipedia como fundador de «la primera academia privada de inteligencia en España, llamada Globalchase»- hay que leer bien las primeras crónicas periodísticas que dieron cuenta, los pasados 3 y 4 de diciembre, de la caída «del polémico policía» por recibir «dinero y regalos por dar servicios de inteligencia» como una «organización criminal».

Coincidían las crónicas en que el inicio de todo tenía una fecha: 25 de abril, y un hecho notorio: la llegada a la Fiscalía Anticorrupción de «una denuncia anónima sobre las actividades ilegales de los comisarios José Villarejo y Carlos Salamanca». Como Al Capone, que cayó no por mafioso sino por delincuente fiscal, Villarejo, el hombre de las cloacas del Estado investigado en múltiples causas, puede acabar condenado por blanqueo de capitales.

«Claro que conservo el resguardo del envío de la denuncia…». David R. Vidal, que ha elegido Crónica para desvelar su secreto, extiende sobre la mesa un trozo de papel. Es el resguardo (envío con número de seguimiento 154715646515). Fecha de salida: 25 de abril de 2017. Fecha de entrega: 26 de abril.

En el sobre que viajó desde A Coruña al número 4 de la madrileña calle de Manuel Silvela, sede de la Fiscalía Especial Anticorrupción, se recogía el resultado de dos meses de trabajo que siguieron a las cañas con corteza de cerdo de la reunión con el amigo guardia civil: dos folios encabezados por un «Estimado sr. Fiscal» y siete documentos anexos. El último refería la «relación de entidades offshore que utilizan Villarejo y su socio».

Todo había empezado por una información suelta que llega a Vidal. «Aunque parezca raro, soy informático, pero por circunstancias de la vida desde 2000 hasta 2013…». Fue, sí, espía a sueldo del CNI. Y también, hasta diciembre de 2016, colaborador remunerado para el Cuerpo Nacional de Policía en Extranjería. «Ahora me centro únicamente en la informática y esporádicamente hago informes de inteligencia para empresas… A mediados de 2016, por junio, alguien me dio una información: una serie de cuentas que tenía en Panamá el comisario José Villarejo para fines, me decían, ilícitos. Eran las cuentas donde él pedía que le ingresaran el dinero de sus trabajos especiales».

El empresario ‘jubilado’

¿Quién es, y ha sido durante décadas, el poderoso y temido José Manuel Villarejo Pérez, un ciudadano nacido en El Carpio, Córdoba, en 1951? De forma paralela a su carrera policial (autor del informe Veritas para desacreditar al juez Garzón cuando éste intentaba deshacer la madeja de los GAL en los años 90) y sus siempre fronterizos servicios en las cloacas del Estado, José Manuel Villarejo, oficialmente jubilado como comisario a sus 66 años, logró montar un millonario entramado societario y empresarial dirigido desde Cenyt, con sede en la Torre Picasso de Madrid y dedicada a la investigación y gestión de crisis. Poliédrico, su perfil más terrorífico trasciende el ámbito político y conspirativo para situarle en películas de género como Aquí huele a muerto, donde encarnó a Frankenstein compartiendo reparto con el dúo Martes y Trece en 1990.

Desde la última década del siglo XX Villarejo no ha dejado de estar en todas las salsas. Son batallón los casos judiciales y políticos célebres en los que asoma la sombra del cordobés (Pujol, Nicolay, el del ático del ex presidente madrileño Ignacio González, Gürtel y hasta el de la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein…). Y aunque nunca la herida ha sido tan profunda como la de ahora, lo cierto es que está acusado de apuñalar a la médico que denunció a Javier López Madrid, yerno de Villar Mir, el dueño de la constructora OHL, y «compi yogui» de la reina. Además, está imputado por revelación de secretos en el caso que se sigue contra el pequeño Nicolás. Para proteger a Nicolás, habría grabado ilegalmente a otros policías y agentes del CNI y estaría detrás de las filtraciones posteriores a la prensa. Pública es también la guerra abierta que mantiene con el actual director general del CNI, Félix Sanz Roldán, contra quien arremetió en una entrevista con Jordi Évole.

Ante un comisario tan Goliat, las dos primeras embestidas de David pincharon en hueso. «Cuando me llegó la primera información, la de las cuentas en Panamá, conseguí concertar una cita con un comisario general. Quedamos en el bar de la rotonda que hay cerca de la comisaría de Canillas, en Madrid, y le di toda la información. Quedó en llamarme pero nunca lo hizo… ¿Es que no voy a encontrar un policía honrado?, me decía. Entonces un buen amigo, escritor, con contactos con la BOA [Brigada Operativa de Apoyo], brigada especial que está pegada al CNI, hizo unas llamadas…. El tema, fue la respuesta del jefe, “no interesaba”».

Desalentado, el gallego tiró la toalla. Hasta aquellas cañas con cortezas de cerdo. Y aquella arenga de amigo sobre el bien y el mal. «Lo tienes que poner en manos de la Fiscalía Anticorrupción… A los corruptos, a los malos, hay que sacarles el patrimonio y mandarlos a la cárcel».

Aún David no sabe si fueron las cañas o las cortezas. Lo cierto es que tardó dos meses en completar el informe secreto. Entrevistó a unas 10 personas, algunas del entorno más próximo de Villarejo. «De las que le sonríen pero que en realidad le odian». No todas las fuentes, había aprendido Vidal en sus años con el CNI, se mueven por dinero. Hay otras muchas motivaciones, y el odio es de las más poderosas.

Y así fue como apareció ante sus ojos y oídos el encargo guineano. Un alto cargo del Gobierno de aquel país le pidió a Villarejo un informe para desprestigiar a Gabriel, uno de los hijos de Teodoro Obiang. Una facción buscaba sacar los trapos sucios de la otra, y querían un informe de desprestigio. El resto de lo que pudo averiguar el ex espía fue recogido con todo detalle en el escrito de la Fiscalía hecho público tras la detención de Villarejo. En la denuncia anónima se exponía así:

“Estimado Sr. Fiscal:

Por la presente le hago partícipe de una serie de informaciones que han llegado a mi poder y las cuales pongo en su conocimiento por si los hechos a los que aluden fueran constitutivos de algún tipo de delito.

En el año 2012 un alto cargo del Gobierno de Guinea Ecuatorial necesita encargar un informe sobre uno de los hijos del presidente guineano Obiang, concretamente sobre Gabriel Mgaba Obiang Lima. El objetivo del informe no era otro que buscar los “trapos sucios” del citado Gabriel a fin de desprestigiarlo y de esta forma obtener una posición ventajosa en las luchas internas competitivas que acontecen en la familia de Obiang.

Comisario Salamanca:

Los guineanos mantenían una buena relación con el entonces comisario del aeropuerto de Barjas, Carlos Salamanca, el cual al parecer les realizaba favores en numerosas ocasiones tales como ir a recoger a altos cargos a la puerta del avión utilizando coches policiales o bien facilitar la entrada de dichos ciudadanos extranjeros cuando carecían de los requisitos necesarios para superar el control de fronteras (por ejemplo, carencia de visado en vigor).

Es de resaltar que un vehículo de marca Porsche Panamera matrícula 5722GYW, el cual era inicialmente propiedad de los guineanos (ver documento #1 de compra por 116.000), acabó en manos de Carlos Salamanca en el año 2012, si bien, aunque lo conducía, nunca lo registró a su nombre en la DGT, temeroso de que la ostentación del mismo le fuese perjudicial. Finalmente, el sr. Salamanca vendió el vehículo a uno de sus “clientes” con el mantenía una estrecha relación, un ciudadano chino vinculado a GAO PING.

Aunque el vehículo no estuvo registrado a nombre del sr. Salamanca, fue el tomador del seguro por importe de 1,845 durante el periodo que lo tuvo en su poder, según se muestra en el documento #2 que se adjunta.

Comisario Villarejo:

Por tanto, cuando los guineanos le preguntaron al comisario Salamanca sobre la posibilidad de realizar un informe sobre Gabriel, este les remitió al también comisario José VILLAREJO, presidente del Grupo Cenyt con sede en la Torre Picasso de Madrid.

Este último, junto con su socio Rafael REDONDO RODRÍGUEZ, fueron los que formalizaron una propuesta económica para la realización de los trabajos por importe aproximado de 5,3 millones de euros, según se describe en el documento #3.

Básicamente se trataba de un pago inicial global de 1,7 millones euros por la elaboración de un informe, más un seguimiento anual de 3,6 millones de euros.

A título confidencial, la propuesta incluía unos anexos que se adjuntan en el documento #4, bajo el epígrafe de PROYECTO KING, donde se detallan unas fases de realización en las cuales se realizarían seguimientos, interceptación de comunicaciones, obtención de informaciones bancarias y otros elementos de privacidad personal relativas al objetivo Gabriel.

Villarejo y su socio solicitaron que el pago fuera diversificado a diferentes destinatarios y no sólo a Cenyt. Es de destacar, por si tuviera relación con el blanqueo de capitales, que parte de estos pagos se realizaron en unas cuentas corrientes radicadas en el extranjero, principalmente en el país de Panamá, las cuales se relacionan en el documento #5.

Las transferencias bancarias más relevantes son las siguientes:

Fecha Destinatario Importe

26/04/2012 Participaciones Marvila S.A. 330.000

27/04/2012 Financiera Uruplan S.A. 435.000

08/05/2012 Participaciones Marvila S.A. 485.000

Finalmente, Villarejo entregó el informe sobre Gabriel, el cual se adjunta como documento #6, además de comprometerse a realizar una campaña de desprestigio mediante filtraciones interesadas a los medios de comunicación.

De otros encargos similares y en base a las transferencias realizadas, se ha podido averiguar que la relación de entidades ‘offshore’ que utilizan Villarejo y su socio son al menos las relacionadas en el documento #7.”

La suerte, pues, quedó echada para David R. Vidal el 25 de abril. No fue gratis del todo. Coste del envío: 23,70 céntimos. «Sí, cuando tuve todo bien hilvanado lo mandé anónimamente por mensajeros adonde me indicó mi amigo comandante [de la Guardia Civil]: la sede central de la Fiscalía Anticorrupción y Contra el Crimen Organizado [entonces encabezada por Manuel Moix]… Le pedí a una amiga guineana que llevase el sobre a Seur en A Coruña, con remitente falso (AsuncioM. BA), por si la cosa salía mal y llegaba a oídos de los comisarios. Que pareciese que era una opositora cabreada. Ahora que fiscalía y asuntos internos de la propia Policía han hecho su trabajo, ya no importa… Ya lo puedo contar todo».

El mensaje llegó a buen puerto. Un acierto. «Las dos personas principales que menciono son las dos que están en la cárcel, enviadas por la jueza Lamela…».

«Si lee la nota de prensa que hizo pública la Fiscalía Anticorrupción, contrastaron el 100% de los datos del anónimo que les envié y a eso pudieron añadir otros aspectos que fueron apareciendo en la investigación… Me consta que se pidió (Fiscalía), por ejemplo, una comisión rogatoria a Panamá… Yo identifiqué cinco cuentas diferentes en ese paraíso fiscal a nombre de tres empresas diferentes, además de una en Uruguay. Sé que las cuentas panameñas fueron creadas hace unos cinco años por testaferros panameños en un mismo día. Y que todas también fueron disueltas en diciembre de 2016 a la vez, el mismo día».

No todo lo investigado viajó en el paquete secreto con destino Madrid. «Sólo incluí aquello que de alguna manera pudiera ser contrastado. Por ejemplo, en el caso de Salamanca no hice mención de ciertos regalos, como los relojes de lujo -he leído estos días que en los registros de su domicilio han aparecido al menos una docena de esos relojes carísimos-. Me dediqué a cosas rastreables, por ejemplo, el Porsche, y no las informaciones que me llegaban de bodas de una hija, viajes pagados al Reino Unido y otras vacaciones pagadas… Además del Porsche, había otros vehículos de alta gama en la familia y elementos que reflejaban estilos de vida muy por encima de lo que les permitían sus sueldos…».

David, como buen ex agente (o quizás haya que recordar esta frase suya de cuando presentó su libro para entender todo: «Un espía lo es para siempre. Y se pasa miedo»), pretendía, de alguna manera, desencadenar la tormenta. «La idea era prender la mecha, que ya se encargaría el fiscal y la policía de atar más cabos. Yo lo que hice fue prender el fuego, o ponerle al cascabel al gato, que diría un castizo, y a partir de ahí seguro que empezarían a salir más y más cosas… Por ejemplo, me constaba que ellos habían cobrado el trabajo… Seguro que no pagaron a Hacienda, lo cual es un posible delito fiscal u oculta blanqueo de dinero».

Coches y relojes de lujo

¿Y qué pinta un Porsche Panamera en todo esto? Para entenderlo, Vidal relata a Crónica el papel del comisario Carlos Salamanca, hoy compañero de prisión de Villarejo y ya en su día investigado en el sumario de la mafia china de Gao Ping, lo que le costó su puesto de comisario jefe del aeropuerto de Barajas. Ahora su destino era la Comisaría General de Extranjería como jefe de unidad.

«Los guineanos llegan a Villarejo a través de su amigo Salamanca. La verdad es que Salamanca era más escurridizo porque tenía un perfil discreto. No perdí el tiempo con sus relaciones con los chinos porque era un tema antiguo. Lo que me contaron es que proporcionaba una especie de servicios vip a los guineanos; es decir, que cuando viajaba alguien importante y, por ejemplo, no tenía visado o estaba caducado, él se encargaba de ir en un coche patrulla a pie de avión a recibirlos. Y obviamente no pasaban el control de fronteras. Para eso era el jefe del aeropuerto [de Barajas]…».

La verdad es que mientras trabajó para la policía, Vidal admite que también se cruzó con alguna gente así, «pero se trataba de gente que se había jugado la vida por el Estado, no por favores ni dinero».

«Aunque esa parte me era difícil de comprobar, busqué algún elemento indiciario de enriquecimiento irregular, porque yo no creo en favores gratuitos. Es decir, cuentas corrientes, transferencias… Ese era el problema. Si Salamanca recibía regalos y dinero en efectivo no tenía forma de atar cabos. Afortunadamente apareció lo del Porsche».

-¿Un Porsche?

-Sí, verá, era un Porche Panamera de 120.000 euros que compra un guineano y acaba en manos del lugarteniente de Gao Ping. El único nexo de unión entre los guineanos y los chinos es Salamanca. Al parecer, los guineanos le regalaron el vehículo y, como le pareció muy ostentoso, se lo vendió a los chinos. Por supuesto, en ningún momento aparece el vehículo a su nombre.

-¿Entonces no hay ninguna prueba que le vincule al Porsche (adquirido en Madrid por 116.537,7 euros en el Centro Porsche Madrid Norte en septiembre de 2010 por el ciudadano guineano Crispin Edu Tomo Maye)?

-Eso pensaba él. Pero si conduces un coche sueles aparecer en algún lugar del seguro. En este caso, Salamanca era el tomador del seguro y su conductor habitual. Pagar 1.845 euros por un seguro de un coche que no es suyo a mí me parece un tanto sospechoso…

El seguro estuvo vigente entre el 10 de julio de 2012 (el mismo año en que Salamanca y Villarejo recibieron el encargo de realizar un informe de inteligencia sobre el hijo del presidente Obiang) y el mismo día de 2013. En la póliza, además, figuraba el domicilio particular de Salamanca en el municipio madrileño de Colmenarejo. Al poco tiempo, el comisario prefirió deshacerse del llamativo vehículo. Se lo compró un ciudadano chino vinculado al empresario Gao Ping, el de la llamada operación Emperador.

-Habrá quien prefiera pensar que su denuncia anónima en realidad es su último servicio al CNI… O se preguntará por qué no les dio a ellos la información, habiendo sido agente suyo durante más de una década.

-(Se ríe). Le aseguro que no. La única vinculación de todo esto con mi pasado de agente de los Servicios Secretos es el orgullo de lo que aprendí mientras trabajé para ellos, pero no tienen nada que ver. Por otro lado, no tiene ningún sentido darles informaciones de delitos cometidos en España. Para meter la información en un sobre y enviarla a Fiscalía no hace falta el CNI, francamente. Y es fue lo que hice… Ponerle el cascabel al gato Villarejo.

Se busca Pujolet 2.0 -F.J.Losantos/El Mundo-

Siguen lloviendo encuestas y anubarrándose evidencias. En Cataluña podríamos pasar de la República de los delincuentes a la República de los Equidistantes, presidida por Colau y regentada por Iceta, o al revés, pero siempre telepresidida o teledirigida por Junqueras y sus cómplices. Al menos es lo que dice Godopress, agencia que tras enriquecerse con Franco, medrar con UCD, prosperar con el PSC, forrarse con Pujol y saltar la banca con Juntos por el Sí y por la CUP y por la editorial Dignidad de Cataluña, anda ahora a la busca de un Pujolet 2.0. y tiene convencido al Gobierno de que esa es la solución menos mala: que el liberado con cargos Santi Vila encabece la nueva Convergencia y vuelva Durán i Millo a encabezar Unió. De hecho, Millo, que le llevaba la bolsa a Durán y ahora el bolso a Soraya, sería algo así como el rehén del Gobierno en la construcción de un nuevo Pujol, un nuevo Roca, un nuevo Arturo Mas, antes de rebautizarse Artur.

Lo peor de esa canción es que viene siendo un éxito desde 1977. Y a un grupo de personas sin mucho talento y sin ningún escrúpulo, como el Gobierno actual, y no digamos la oposición socialista, igual pero peor, es lo que le gustaría que se hiciera realidad. ¿No podríamos fletar, se dicen los agradaores de Moncloa y de Ferraz, los julianas del parte único editorial, un nuevo Pujol, separatista pero sin que se note mucho, para pactar con él la famosa Reforma Constitucional, o sea, la Desconstitución de España?

«¡Eso, nos hace falta un Pujolet!», dicen Arriola y el joven Arenas. «Mejor un Pujol 2.0.», matiza Andrea Levy, al ritmo de garaje de su rock tirando a transversal. «Dejádmelo en Pujolet Dospuntocero, ¡pero lo quiero para ayer!», ruge Soraya, y le echa un poco de leche en el platillo a Millo.

Sin duda, Santi Vila es el que mejor da el perfil del Pujolet 2.0. Era un separatista desorejado que hace dos meses, megáfono en mano, se decía dispuesto a perder la vida, la libertad, el patrimonio y lo que fuera por la independencia de Catalun-¡ya! Y ahí lo tienes ahora: pagando su fianza tan formal, saludando con una sonrisa a los guardias de la puerta de la cárcel, con la barba recortadita, casado ¡y además gay! Era tan nacionalista como el marido de Inés y le robaría votos del armario al PSC. Sólo falta que se deje Cocomocho; y que el novio se haga del PP.

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‘Censeo Assoraiam…’ -F.J. Losantos/El Mundo-

Tras la Segunda Guerra Púnica (por Hispania, siempre por Hispania), el Senado de Roma dio por derrotada a Cartago y se entregó a sus deportes favoritos: comprar votos y arruinar carreras por acusaciones de corrupción. Pero Catón el Viejo, duro cónsul en la Hispania Citerior -Barcino incluida-, había visto a Aníbal desatar la Primera Guerra Púnica con la excusa de que en Arse (Zakuntum) los saguntinos, aliados de Roma, habían reñido con los turboletas (Teruel, siempre Teruel), sus aliados. También lo vio atravesar los Alpes con sus elefantes y vencer a las legiones del SPQR en Tessino, Trebia, Trasimeno y Cannas; y, tras la derrota, volver 11 años después (por Hispania, siempre por Hispania) con su valeroso hermano Asdrúbal y más elefantes, hasta que Catón y los suyos decapitaron a Asdrúbal en Metauro. Así que el austero Catón no creía que un enemigo estuviera vencido por decir que lo estaba, y terminaba todos sus discursos diciendo: “ceterum, censeo Carthaginem esse delendam”, o sea, “por lo demás, opino que Cartago debe ser destruida”. Y a la tercera, la destruyó.

Evidentemente, el Senado español está más poblado de iletrados y necios que de catones de cualquier edad. Ayer era la primera vez, tal vez la última, para demostrar que sirve para algo, y entre la abulia de Marianum Caesar, la gálica aflicción de Margaria Roures y las insidias de la Procónsula Numidiae et Mauritaniae (Carthagum) Assoraiam Sancta Mariam, va y se le ocurre citar a Cocomochum Barça a aclarar ante él, este jueves o este viernes, a su elección, si está realmente en guerra con Roma, o sea, Hispania. Al populus, que está hasta las napiae, le dijeron el sábado que el Senatus Hispaniarum lo consideraba fuera de la Lex, enemigo del Populus, de la Mater Hispania y de la Beatissima Dea Pangea, y que enviaba a la Legio CLXXXX (155) para someterlo y traerlo a las ergástulas de Filípides VI. Pues nadípides. Otra vez le dan la oportunidad de arruinarnos con nuestros soldi.

Cocomochum Barça no es Aníbal Barca. Tampoco yo soy Catón, pero sé que mientras siga mangoneando Soraya, símbolo de todas las capitulaciones políticas, y que este lunes, con Catalá, Maillóteles y Dastis, humilló al Senado y demolió lo anunciado el sábado por Rajoy, jamás ganaremos. Ceterum, censeo Assoraiam esse delendam. Ad Inferum aut Insersum!

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Si el 1-O un Estado… -Arcadi Espada/El Mundo- 

El fiscal Romero de Tejada ha entregado al jefe de la policía catalana unas instrucciones de una gran claridad acerca del referéndum. A partir de ahora la policía debe impedir su celebración, bien preventivamente, incautando papeletas, urnas y todo tipo de material vinculado, bien en el momento en que el referéndum trate de ejecutarse. La actividad jurídica en torno a la policía está dando lugar a un epatante debate sobre la posibilidad de que haya contradicción entre las órdenes del fiscal y las que dicten las autoridades autonómicas. Naturalmente, tras recibir las instrucciones del fiscal el jefe de la policía ha cumplido la primera, que es la de distribuir las instrucciones entre los miembros del cuerpo. No es descartable que algún policía no las cumpla ni tampoco que alguna autoridad política dé instrucciones de incumplirlas. Tanto las autoridades como los policías saben el riesgo que corren. Y los policías, en concreto, saben también que desde Nüremberg hasta el 23-F la obediencia debida no rige ante actos ilegales. Como dijo el Estatuto del Tribunal Militar Internacional: “El hecho de que el acusado haya obrado según instrucciones de su gobierno o de un superior jerárquico no le eximirá de responsabilidad”. Hay personas que plantean con pío desgarro de vestiduras el escenario en que la policía impide la celebración del referéndum. Es llamativo que nunca se desgarren imaginando el escenario alternativo: esto es que la policía desobedezca a los jueces y al gobierno del Estado y facilite la acción de la turba.

Las especulaciones sobre lo que sucederá el primero de octubre deben reducirse a una. Si esa noche el todavía presidente Puigdemont aparece ante las televisiones y dice: “El referéndum, aun con algunos incidentes y una mengua en la participación causada por la intolerancia del Estado, bla, bla…, ha podido finalmente celebrarse y ha dado el aval a la independencia, que será proclamada en los términos correspondientes a la ley de transitoriedad, bla bla…”, el Estado de Derecho se habrá acabado en España y el principal responsable de aplicarlo habrá de asumir de inmediato sus responsabilidades. El Estado no tiene otra alternativa que la de impedir que la comparecencia nocturna de Puigdemont se produzca en esos términos. Puigdemont debe aparecer en televisión como un vencido. Por lo que prefiera: “La intolerancia, la agresividad, la violencia de un gobierno que avergüenza a las democracias, bla”. Pero vencido.

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Serafín Fanjul: “No existe el deseo de integración entre los musulmanes”

Arabista de sólida formación intelectual y literaria no es un historiador complaciente de los que eluden el conflicto. Obras como ‘Al Ándalus contra España’ o ‘La quimera de Al Ándalus’ están construidas a base de erudición y falta de complejos identitarios para desenmascarar los mitos fundacionales de tolerancia, cooperación y amistad de una idílica España en la que convivían tres religiones, algo que no existió jamás, afirma.

“El problema estriba”, afirma Serafín Fanjul en La quimera de Al Ándalus (Siglo XXI, 2004) al hablar sobre la supuesta tolerancia de la religión islámica, “en que la base del islam, el mismo Corán, exhibe exhortos y mandamientos de claridad meridiana (es la palabra de Dios, increada y eterna) y que ningún buen musulmán se atreverá a contravenir sin arrostrar el desprestigio público: ‘¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Dios no guía al pueblo impío'”.

Afirmaciones como ésta han procurado al historiador madrileño la calificación de islamófobo y, por supuesto, fascista, algo imposible de sostener si se lee su extensa obra académica. O incluso la ensayística y la literaria. O sus frecuentes colaboraciones periodísticas. Conocedor como pocos en nuestro país de la historia, la literatura y la religión islámicas, Fanjul sostiene que negar una realidad insoslayable edulcorando con buenas intenciones programas de integración social que no acometen el problema de raíz es la mejor forma de conducirnos a todos al desastre.

P-¿Existe un conflicto larvado entre las comunidades cristiana y musulmana en España?
Tanto como un conflicto, no, pero sí una separación. En el islam, la sociedad es mucho más hermética, más cerrada y menos dispuesta a admitir la relación distendida y natural con otras comunidades humanas. Que los árabes, con una lengua distinta y una cultura distinta, tiendan a encerrarse, tiene esa explicación primera. Pero luego hay otra que quizá es más determinante y es la propensión de los musulmanes a considerarse siempre un grupo a parte. Esto lamentablemente es así. Por parte de los inmigrantes musulmanes no hay deseo de integrarse. Intentan reproducir aquí sus formas de vida y la forma de organización que traen procedente de sus países. Ser del Madrid o del Barcelona, o pagar impuestos a Montoro, son formas de integración muy superficiales. La manera de integración verdadera, la que salva todas las distancias y rompe ese tipo de barreras es la fusión física, sexual, o sea, los casamientos mixtos de hombres y mujeres de las dos procedencias.

P-Pero de eso estamos aún muy lejos…
Hay que tratar por todos los medios integrar a las mujeres musulmanas, porque los hombres lo tienen más fácil, se pueden ir al fútbol, a la piscina… pero a la mujer la dejan en casa.

P-¿Ayudaría o perjudicaría a esa integración la prohibición del velo en lugares públicos?
Esa es una normativa lógica de seguridad en un país moderno. Hay ciertas cosas que son inadmisibles, porque el color del pelo, el color de las ojos y la forma de las orejas son los signos de identificación en todo carnet o pasaporte. Ni por la calle se puede admitir.

P-¿Y en las aulas?
Yo di clases en El Cairo a finales de los 60 y en aquel tiempo no había en Egipto una sola mujer con el velo, porque se había producido un descrédito de ese reaccionarismo y de esa forma de vestir. En 1923, a la vuelta de un congreso feminista en Roma, las activistas Hoda Shaarawi y Saiza Nabarawi, al llegar a la estación de El Cairo se quitaron el velo y lo tiraron, y a partir de ese momento, que me parece emocionante por lo que representa de búsqueda de libertad y de liberación, el velo empezó a desaparecer en Egipto. Pero luego, tras el asesinato de Sadat, que era un beato musulmán, los Hermanos Musulmanes introdujeron una corriente de islamización en un país que era ya muy islámico. Al principio empezaron regalando ropa a mujeres pobres; luego, crearon una red de asistencia social y médica, daban ayudas económicas, ropa, comida… todo con dinero que venía de Arabia Saudí, y de esa forma el tejido social empezó cada vez a inclinarse más hacia el integrismo. Uno de los gestos fue poner a las mujeres como estaban antes de 1923.

P-¿No es sorprendente que jóvenes que parecen integrados cometan actos como los La Rambla?
No, porque no están integrados. Para que una persona arrolle con un camión a sus semejantes, ponga una bomba o coja un kalashnikov en una discoteca, tiene que haber habido una preparación. No es que un imam le haya comido el coco durante tres semanas, eso es una estupidez, es una infraestructura mental y de formación que reciben desde pequeños. En un momento pueden hacer el gamberro tomando alcohol y tratando de ligar con las barcelonesas porque ven que es divertido, pero de pronto eso se corta y esas personas vuelven al punto de donde salieron, porque el imam les dice que están haciendo mal, que se van a ir al infierno, que están deshonrando a sus padres… Como ocurre con los terroristas españoles o de cualquier lugar, a veces las familias tienen mucho que ver. En Cataluña, precisamente, se les ha dado a los inmigrantes musulmanes todo tipo de facilidades, de ventajas y de tratos de favor respecto a la población autóctona para que se sientan bien y para que se quieran sumar al proyecto separatista. Pero finalmente siempre anteponen la pertenencia religiosa a cualquier otro tipo de lealtad, lo cual puede ser comprensible, pero en una sociedad de otro tiempo. En una sociedad medieval aquí también era así. El fenómeno religioso separa mucho, y si son religiones tan herméticas como es el caso del islam, que es una religión inmune a cualquier influencia exterior, la cosa es todavía más dura. La integración musulmana es un problema muy serio.

P-¿Cree que en España hay ‘islamofobia’?
No. Tradicionalmente los españoles no somos gente xenófoba, al contrario, hay una admiración bastante bobalicona hacia los extranjeros que se supone que son listos y ricos. Hacia los pobres y supuestamente tontos, no, pero por pobres, no por extranjeros. Es más un problema económico y social que de visión islamófoba. En España la gente no sabe lo que es el islam, no sé si eso es bueno o malo.

P-¿De dónde viene el complejo de inferioridad de España hacia la dictadura marroquí?
El problema principal de España es la corrupción. Hay unos intereses económicos españoles muy fuertes que están impidiendo de hecho que la posición de España con respecto a Marruecos sea más dura. La debilidad viene de nosotros, de que el aparato político-económico dirigente en España no se siente seguro porque le pueden sacar cualquier cosa en cualquier momento y no es fuerte para actuar en el exterior. No puedo acusar directamente a nadie, pero hay empresas e inversiones en Marruecos… ¿por qué trajeron a principios de los años 2000 a miles de marroquíes a Cataluña? Eso no fue una casualidad. Si Pujol pudo traérselos para no traer ecuatorianos ni colombianos, que eso es evidente, tuvo que haber un permiso y una autorización del Gobierno central. Ahora se pagan las consecuencias de aquellas alegrías y permisividades. El caso de Marruecos es como el de Gibraltar, es evidente que hay españoles interesados económicamente en que eso siga.

P-¿Por qué el PP ha desaprovechado su mayoría absoluta para hacer más cambios?
Porque participa del consenso de los políticos, eso que llaman la unidad y que no es más que la unidad personal de los distintos grupos y las distintas facciones de los partidos. Les interesa más la unión entre ellos que los intereses generales. Rajoy es un señor que personalmente no me inspira la más mínima simpatía, no tengo inconveniente en decirlo. Es un señor muy soberbio, muy cobarde y muy vago, y la combinación de los tres elementos juntos… Le preocupa más llegar a un acuerdo en una subcomisión con los vascos y los catalanes que poner en su sitio a los separatistas.

P-¿Cómo es posible que haya dejado pudrir la situación en Cataluña de tal forma?
Porque no tomó medidas legislativas hace cuatro años cuando se veía venir la cosa. El otro referéndum dijo que no se iba a hacer y se hizo. Ahora dice lo mismo, ya veremos, de momento se limita a esconderse detrás de los jueces. Tiene que tomar medidas políticas. No sé si hay que aplicar el 155 o si hay que desarmar a los Mossos, pero el TC no va a impedir nada, no tiene fuerza material para hacerlo. Toda esta dejación de funciones es absolutamente gratuita e innecesaria, porque el Estado sigue teniendo elementos coercitivos muchísimo más fuertes de los que puede tener la Generalidad de Cataluña y no sólo legales, también económicos, propagandísticos… pero no utiliza ninguno.

P-¿El problema viene desde la Transición?
Sí, porque se dejaron cabos sueltos creyendo que se iban a integrar los separatistas, que se llamaban nacionalistas y ahora soberanistas. Durante 40 años la estrategia ha sido darles dinero e impunidad para hacer con él lo que les diera la gana. Y lo han hecho. Y ahora salen los casos de corrupción de la familia Pujol. Pero sobre todo, las consecuencias políticas han sido siniestras. Como entregarles la Educación, no sólo a los catalanes, sino a todas las comunidades autónomas, o el orden público. Fue Aznar el que autorizó la policía catalana y ahora pagamos las consecuencias. Aznar fue un buen presidente pero cometió algunos errores.

P-¿Como cuáles?
El principal, suprimir la mili. Si se quita el servicio militar obligatorio se está mandando a la población el mensaje evidente de que la defensa nacional no es asunto suyo, que se va a resolver con mercenarios. Y eso es letal. Si en algún momento España tiene que responder a una amenaza militar exterior, y no está descartado que venga del único sitio de donde puede venir dada nuestra situación geográfica, nadie va a querer hacer nada. Una comunidad humana tiene que defenderse si lo necesita, una comunidad que renuncia a defenderse no merece sobrevivir. Yo soy pacífico, pero no pacifista. Ante una amenaza exterior hay que reaccionar. No digo mandar tropas fuera.

P-¿Ni siquiera para luchar contra el IS?
Interviene militarmente el que puede, no el que quiere. Y si además nosotros no queremos, no sé si tiene mucho sentido plantearlo.

P-¿Se puede considerar una guerra los ataques del terrorismo islámico en Europa?
Sí que lo es. Pero es una guerra en la que no se puede luchar con tropas ni divisiones, hay que luchar de otra forma, con inteligencia, en las dos acepciones, con medios y con dinero. Pero lo más grave es que la idea extendida es que no hay ningún motivo para tener que defenderse. Eso es gravísimo.

P-Ha denunciado en varias ocasiones la condena ciega y en bloque de la colonización americana.
Es culpa nuestra por no haber sabido contrarrestarlo con los medios que tenemos, y los que tenemos desgraciadamente no se dedican a eso. Cuando uno va a América se da cuenta de hasta qué punto fue una acción magnífica, ciclópea, de una grandeza enorme. El establecimiento de ciudades, el trasplante de cultivos, de acá para allá y de allá para acá, de fauna, la fundación de instituciones culturales, de sociedades de amigos del país, de canales comerciales, de arte, de cultura criolla… Y es sintomático que los florecientísimos virreinatos de México y de Perú al día siguiente de la independencia se hundieron. El siglo XIX es el siglo de la caída del PIB de lo que había sido Hispanoamérica. Hasta final del siglo no recuperan el nivel que había tenido antes de la independencia.

P-¿Cómo ve el estado de la Universidad española?
No es justo decir que todos los profesores son unos incompetentes y que ninguna de nuestras universidades figura entre las 200 mejores del mundo, como se repite tanto. Es injusto, porque los criterios con los que se hacen esos baremos los hacen los mismos tipos de Hong Kong y de Harvard, con arreglo a sus criterios y a sus propios intereses. Hay determinados departamentos de algunos centros muy buenos. El problema es que la universidad española se masificó a partir de los años 70 de una manera terrible, y hoy hay tal cantidad de alumnos y tal cantidad de profesores que no es funcional. No es lógico que España, con la mitad de población que Alemania, tenga porcentualmente el doble de universitarios, pero está mal visto decir que hay que poner ‘numerus clausus’ y que hay que reducir el número de estudiantes, el número de profesores y el número de universidades. Yo creo que hay que reducirlo. Por otra parte, el Estado autonómico, entre otras grandezas, nos ha traído que cada autonomía y luego ya cada provincia tienen que tener un aeropuerto, el AVE… y una universidad, como mínimo, y a veces incluso una editorial propia.

P-España es un país poco interesado por la cultura.
El hundimiento del conocimiento es un problema a escala global. En la cuestión cultural, quizá haya que ayudar, la idea de que no se puede subvencionar la cultura es culpa de la derecha liberal. De esa forma te cargas un montón de cosas, por ejemplo, todas las academias, menos la de la Lengua, por el diccionario. Si no ayudas a que se mantengan determinadas cosas, mueren. Y hay un monocultivo de subcultura anglosajona que nos está comiendo por completo.

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Acción, inacción, moción.  -F.J.Losantos/El Mundo-

Hoy ha convocado el presidente golpista de la Generalidad catalana a los tres partidos golpistas (los dos de Godó -Pujolistas y ERC- y la CUP, no se sabe si El Colp sí que es pot) que han liquidado el Parlamento de Cataluña al privarle del poder de votar y vetar cualquier ley del Ejecutivo, y pueden proclamar en 48 horas la República Catalana. Por supuesto, sin la menor legitimidad parlamentaria y sin consulta popular, ya que sólo puede convocar legalmente -lo hace mucho- elecciones autonómicas. Pero eso no le da amparo legal del Estatuto ni de la Constitución, a los que ha abolido.

Añádasele al fervor antiparlamentario un plan -La Ley de Transitoriedad Definitiva (sic)- para imponer una dictadura que expropia juzgados y medios de comunicación hostiles al golpe, y declara fuera de la ley a los catalanes molestos y a todos los ciudadanos españoles, rebelándose contra el Estado de la UE del que forma parte, que es España. Otra cosa se le podrá negar al separatismo, pero no acción. Desde el cine mudo no se ve venir tan aceleradamente un trompazo.

Frente a la acción acelerada del golpismo, Rajoy acelera su inacción. En una vibrante comparecencia ante los héroes del empresariado catalán, cuya defensa de las libertades los hace dignos hijos del que vendió el tambor al Tambor del Bruch, y mientras éste le daba al parche llamando a la fiel defensa de España contra Napoleón, huyo a Perpiñán con la pasta. Se encontraron el hambre y las ganas de comer, digo la dieta y la anorexia. Va Mariano y dice que ya no cabe la equidistancia. Y van los héroes y le dicen que vale, que consulte con Soraya. Y van todos y se van, y adiós.

Curiosamente -coincido con Iván Redondo- la acción de unos y la inacción del otro le dan a la moción podemita -y a Rivera- una oportunidad de oro. En un régimen democrático normal, los golpistas estarían en la cárcel y un Gobierno de Unidad Nacional habría votado una serie de leyes para reforzar las garantías constitucionales contra toda discriminación lingüística, fiscal o legal, privaría de asiento parlamentario al terrorismo separatista y avisaría a los recogenueces. Pero la moción de Podemos no es contra Rajoy sino contra el PSOE y Snchz quiere refundirlo en icetismo oblongo y asimétrico, en 17 PSC’s. Pablenín dirá no es no a Rajoy, sí es sí al referéndum y los hundirá.

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El ‘pucherazo’ del 36. -Javier Redondo/El Mundo-

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Acta manipulada a lápiz para atribuir más votos al FP. Aparece en el libro 1936 Fraude y violencia. Procede del archivo de la Diputación de Jaén.

Actas con raspaduras y dígitos cambiados para añadir más votos que los reales a los candidatos del Frente Popular en Jaén, donde hubo urnas con más votos que votantes; recuento adulterado gravemente en La Coruña; fraude en Cáceres, Valencia -con escrutinios a puerta cerrada sin testigos- o Santa Cruz de Tenerife, donde “la victoria oficiosa del centro-derecha se convirtió en un corto triunfo del FP, que se anotó los cuatro escaños de las mayorías; desvíos de votos en Berlanga, Don Benito y Llerena para perjudicar a la CEDA… Al menos el 10% del total de los escaños repartidos (lo que supone más de 50) no fue fruto de una competencia electoral en libertad, sostienen Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, los autores de ‘1936: Fraude y Violencia‘. El libro supone, según el historiador Stanley G. Payne, “el fin del último de los grandes mitos políticos del siglo XX”. “España se ha vuelto Coruña”, dejó escrito Niceto Alcalá-Zamora para referir cómo se generalizó lo ocurrido en La Coruña, que para el ex presidente de la República ejemplificaba “esas póstumas y vergonzosas rectificaciones” acontecidas con las actas electorales. Si a los 240 asientos conseguidos por el Frente Popular se le restan los que fueron fruto del fraude, las izquierdas solas no habrían llegado al Gobierno.

Tras un meticuloso empeño detectivesco, consultar y desempolvar los archivos y actas, una a una, de cada provincia, además de otras fuentes primarias -memorias y prensa-, los prestigiosos historiadores Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García han reconstruido, casi minuto a minuto, el relato del recuento de las últimas elecciones generales anteriores a la Guerra Civil. Y publican, por primera vez, tras consultar todas las actas, los resultados oficiales de las elecciones del 16 de febrero de 1936, que pasaron a la historia como las de la gran victoria del Frente Popular y situaron a Manuel Azaña al frente del Gobierno de la II República. No sólo confirman que la derecha se impuso por 700.000 votos en el conjunto de España, sino que explican los casos más escandalosos de fraude.

Vuelcos increíbles y recuentos de papeletas interrumpidas. Papeletas que aparecen a última hora, en bloque y a veces en sobres abiertos, para decantar el resultado en una mesa. Otras con tachaduras, borrones y raspaduras… En La Coruña, Orense, Cáceres, Málaga, Jaén, Santa Cruz de Tenerife, Granada o Cuenca ocurrieron cosas muy raras. Todas influidas por una circunstancia sabida pero que ha pasado relativamente desapercibida: en mitad del recuento -que ocupaba varios días- dimitió el Gobierno de Portela -a quien los autores responsabilizan en gran parte del desaguisado-. El nuevo Gobierno, “sólo de Azaña”, como diría el presidente de la República, Alcalá Zamora, para subrayar que lo integraban figuras secundarias de la Izquierda Republicana y Unión Republicana, condicionó las horas decisivas del escrutinio.

Las elecciones de febrero de 1936 fueron limpias; la campaña, muy sucia. Se cerró, precisan los autores, con 41 muertos y 80 heridos de gravedad. La violencia se instaló en las calles y los comicios adquirieron un carácter plebiscitario en un ambiente viciado, radicalizado, polarizado y caníbal. Fueron unos comicios en pie de guerra en los que parecía ventilarse el futuro de la República.

Ahora el libro de los historiadores y expertos en el periodo Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, que recogen en la obra 1936. Fraude y Violencia en las elecciones del Frente Popular (Espasa), descubre la verdad de lo ocurrido. Se trata de una mastodóntica y absolutamente novedosa investigación que, como subraya el hispanista Stanley Payne, pone fin a uno de los “grandes mitos políticos del siglo XX».

Porque los profesores de la Universidad Rey Juan Carlos (Álvarez imparte allí Historia del Pensamiento Político y Villa, Historia Política) desmontan leyendas construidas en torno a la victoria de las izquierdas. Lo que sucedió durante los días posteriores a la votación no fueron manifestaciones de entusiasmo, celebración y alborozo de simpatizantes del Frente Popular, sino prácticas coactivas y de intimidación organizadas e instigadas por las autoridades interinas provinciales, que aprovecharon el cambio repentino de Gobierno el día 19. Se extendieron por todo el país, generaron un clima de inseguridad jurídica en torno al recuento e influyeron en los resultados finalmente admitidos.

Los autores, además de publicar por vez primera los resultados oficiales de aquellas elecciones, identifican los casos de fraude, falseamiento y manipulación. Detallan caso a caso, vuelcos inexplicables y recuentos interrumpidos; papeletas que aparecen a última hora, en bloque, para decantar el resultado en una mesa y otras con tachaduras, borrones y raspaduras. Demuestran que algo más del 10% del total de escaños de esas nuevas Cortes, más de 50, no fue fruto de una libre competencia electoral.

Nunca hubo un acta única con los resultados oficiales. Las Juntas Provinciales informaban del recuento a la Central, que lo trasladaba al Congreso. El cómputo final debía aparecer en los anuarios estadísticos del año siguiente. No fue así. Hasta el momento, los historiadores hacían proyecciones sobre la base de la relación entre las cifras publicadas en prensa y la asignación final de escaños.

El fraude fue directamente promovido o pasivamente respaldado por las autoridades provinciales interinas del Frente Popular, que obraron con total impunidad y pudieron hacerse con la documentación electoral tras el cambio de Ejecutivo, hecho que propició la dimisión de los gobernadores civiles y presidentes de Diputación o simplemente su expulsión o detención -en algunos casos para preservar “su seguridad”-. Por supuesto, la ola de violencia desatada entre los días 16 y 19 precipitó los acontecimientos. En algunos lugares los alborotadores obligaron a las autoridades de un hospital de leprosos a dejar marchar a los enfermos.

Las elecciones se falsearon fundamentalmente en mesas de Málaga y Santa Cruz de Tenerife, donde hubo de repetirse la votación. Aunque sin la fiscalización y presencia de apoderados de centristas y representantes de las derechas. Fueron, según se desprende del nuevo libro, una auténtica farsa.

El día 20 debían abrirse de nuevo 57 colegios de la capital malacitana. Se disputaban nada menos que 29.000 votos. Los resultados del día 16 favorecieron con holgura al FP. Por eso resulta un misterio que la coalición cambiara de candidato (práctica legal), el socialista Luis Dorado, que tenía que sacar 13.000 votos de diferencia respecto del cedista para asegurar su escaño. Militantes del FP ocuparon en la víspera la sede del Gobierno Civil y sustituyeron al gobernador por un concejal afín. Lo mismo hicieron en el Ayuntamiento y la Diputación. El nuevo gobernador clausuró las sedes de la CEDA y Falange y detuvo a varios afiliados. Finalmente, el cedista Emilio Hermida retiró su candidatura (lo que no impedía que fuera votado). Hubo disturbios y tiroteos, pero votó todo el mundo: unos 29.000 censados. Casi 28.000, al socialista Dorado.

En Santa Cruz de Tenerife el triunfo parecía asegurado para el representante de centro-derecha, que llevaba, según el Gobierno Civil y a falta de abrir los últimos colegios, una ventaja de 11.000 votos. El centrista Félix Benítez de Lugo, dándose por vencedor, pidió el voto por las candidaturas republicanas para frenar a socialistas y comunistas (el sistema electoral era de lista y mayoritario en circunscripciones plurinominales).

El día 19 se produjo un giro inesperado: candidatos del FP invitaron al gobernador a dejar su puesto. La razón era sencilla: no tenía sentido que siguiera en él si su Gobierno había dimitido. Ugetistas, cenetistas y miembros del FP exigieron a Azaña en varias ciudades la apertura de cárceles para liberar a los “presos sociales” y la entrega a las izquierdas de los ayuntamientos, esto último para impedir que la derecha alterase los resultados. El día 20 se declaró el estado de guerra en la ciudad. El candidato radical se retiró. Proclamada una huelga general, las elecciones no se celebraron. No obstante, en ocho de nueve colegios aparecieron las papeletas del FP: 3.700 votos fantasma que contribuyeron, junto con otras manipulaciones de las actas, a dar un vuelco al resultado de la provincia.

También tenían que votar el día 20 los electores del pueblo jienense de Alcaudete. Acudieron a las urnas mientras la Junta Provincial procedía al escrutinio. Total, que las izquierdas se impusieron en ese feudo de tradición conservadora por 599 a 0. En Linares aparecieron urnas sin precintar y en cinco de la provincia había más votos que votantes censados. Asimismo, en Valencia, La Coruña o Cáceres se rompieron o interceptaron urnas.

En Valencia las fuerzas estaban igualadas. El cambio de Gobierno precipitó un aparatoso recuento de 21 municipios: las izquierdas ganaron por 400 votos, los suficientes. La Junta Provincial se negó a un recuento oficial, porque “ya se había hecho a puerta cerrada”.

En La Coruña el cómputo se prolongó hasta el día 24: los resultados de 188 actas no se correspondían con las certificaciones de las mesas. “España se ha vuelto Coruña”, escribió Alcalá Zamora. Allí las autoridades interinas exigieron la presentación inmediata de las actas de 56 colegios y amenazaron con una huelga general si no se encontraba una solución “satisfactoria para las izquierdas”. Los candidatos de las derechas fueron arrestados por un día acusados de fraude.

Y en siete municipios de Cáceres la documentación llegó a la Junta Provincial con el lacrado roto y los sobres abiertos. En cinco mesas desapareció el acta de la votación. Los investigadores ilustran con muchos ejemplos de maniobras similares que el cambio de autoridades modificó el reparto final de escaños. Interrumpieron el recuento donde la contienda estaba más ajustada.

El día 20, cuando se reunían las Juntas Provinciales, el procedimiento para introducir confusión fue parecido en muchos sitios: las izquierdas denunciaban a las derechas por manipulación y fraude, impugnaban los resultados e incluso detenían a sus representantes. Hasta ese momento, la mayoría del FP sólo se daba “por supuesta”.

El propio Portela, cuyo escaño por Pontevedra estaba en el aire, rehusó avanzar resultados antes del día 20. Algunas embajadas adelantaban el día 18 un empate, lo cual convertía en decisiva la segunda vuelta, que a la postre fue irrelevante, a pesar de tener que realizarse en un buen número de provincias. Las izquierdas pusieron en marcha su aparato propagandístico: el FP “no se dejaría arrebatar la victoria”; “¿Tienen el mismo valor, políticamente, el medio millón de sufragios logrados en Madrid y Barcelona que los 50.000 arrancados a los campesinos palentinos por el caciquismo?“. Las consignas del PCE iban dirigidas al nuevo Gobierno, cuyo deber era ajustar las Cortes, “desembarazadas de impurezas”, a las preferencias electorales, que nada tenían que ver con las de “un capitán de industria como March”.

Las izquierdas no estaban dispuestas a admitir un escrutinio que no les otorgara la victoria. Según el estado de opinión que se creó, partiendo con la ventaja adquirida, cualquier vuelco durante el escrutinio era fraudulento. El FP se impondría en número de escaños, pero estaba en juego la mayoría parlamentaria suficiente: 240 asientos.

¡Bingo!, obtuvieron más de 50 escaños de manera dudosa. Los números salieron tras el cambio de Gobierno, pues antes de esa fecha y en los dos primeros días de recuento, los datos de Alcalá Zamora, Azaña y el embajador británico coincidían: entre 216 y 217 diputados para el FP. Si a los 240 asientos conseguidos por el Frente Popular se le restan los que fueron fruto del fraude, las izquierdas solas no habrían llegado al Gobierno. En total había 473 escaños en liza.

El Gobierno de Azaña era legal y legítimo, pues correspondía al presidente disolver y nombrar otro, pero su “inteligencia política” no sale bien parada. Este libro precisa todo lo que ocurre en esos cuatro días. El 19 lo cambió todo. Tras la “huida” de Portela, el FP se hizo con el poder local, hecho decisivo para condicionar el recuento y crear una atmósfera intimidatoria. Los desórdenes no se produjeron como reacción a los rumores de golpe sino para asegurar una mayoría parlamentaria al FP. El Estado de Derecho quedó de facto suspendido.

La tarea que han hecho Tardío y Villa es prodigiosa. Para demostrar el fraude han seguido un escrupuloso método de verificación de los aspectos legales y formales de las elecciones. Después han comparado votos escrutados en las mesas y los resultados proclamados por las juntas -aquí está la madre del cordero del falseamiento-. Y por último, han analizado la justificación de las impugnaciones.

Han sido más de cinco años de investigación. No recurren a documentos secretos. Todos son públicos. Había que expurgarlos, ordenarlos y construir el puzle. La mayoría de los papeles no habían sido consultados antes. Los autores han recorrido España y han escudriñados los archivos del Foreign Office, el Quai d’Orsay y el archivo del Vaticano para contar desde distintos ángulos seis meses decisivos en la historia de España, desde diciembre de 1935 hasta la primavera del 36.

Los autores testan la calidad democrática de la República y sostienen que la CEDA resistió electoralmente. Demuestran que había una sólida base sociológica para construir una República inclusiva. Por desgracia, sostienen en conversación con Crónica, “la estrategia del Frente Popular en la discusión de las actas en el Congreso y el hecho de que la izquierda republicana, con Azaña a la cabeza, no se plantara ante el radicalismo socialista, fue lo que una vez más dinamitó los puentes de diálogo con la oposición conservadora. Eso constituyó un duro golpe para la consolidación de la joven democracia republicana“. En todo caso, no dan pábulo a las tesis revisionistas que proyectan determinados acontecimientos sobre el Golpe del 36. Cuentan hechos desnudos, con máximo rigor y sin prejuicios. Muy pocas veces se puede decir de un libro que es definitivo. 1936. Fraude y Violencia lo es.

-“1936. Fraude y violencia” (Espasa), de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, sale a la venta este martes-

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