Archivo de la etiqueta: Federico Jimenez Losantos

Rajoy,camino de los corrales. -F.J.Losantos/LD- 

Cuando un político ayuno de moral, cobarde como sólo puede serlo un político, es incapaz de hacer frente al conflicto que él mismo ha creado,  lo que hace normalmente es huir.

Nos van a obligar a lo que no queremos llegar“, ha dicho Rajoy ante sus empleados del PP de Cataluña. Y en vez de ver la confesión de su cobardía, los medios ‘asorayados’ y también los melancólicamente leales a esta pobre Nación que nadie defiende y a esta Constitución que todos vulneran, lo imaginamos como el indicio de fortaleza de un Gobierno que es sólo la emanación perpleja de la resbalosa condición de su presidente.

En realidad, lo que estaba confesando Mariano es que hasta ahora no ha querido llegar a lo que sólo la tozudez de ‘Cocomocho’ puede obligarle a hacer, que es defender la legalidad en Cataluña. Porque nadie duda de que la reacción del gobierno este viernes tras la humillación pública del jueves en el arranque de campaña de los separatistas, que fue una burla a todas las instituciones, se ajustará a la más estricta legalidad. Pero tampoco ignora nadie que este “golpe de Estado a cámara lenta” lleva cinco años en cartel, y que hace casi dos tuvo lugar otro referéndum tan ilegal e ilegítimo como el de ahora y ante el que el Gobierno de Rajoy, este mismo Gobierno y este mismo Rajoy, no hicieron absolutamente nada: ni prevenirlo, ni castigarlo.

La cosecha de Rajoy: ni miedo ni vergüenza

Si en el parlamento de Cataluña se ciscan en todas las leyes, sean de ámbito europeo, nacional, regional o de la propia cámara, es precisamente por el precedente de estos cinco años de impunidad con Rajoy. Es verdad que la tienen desde Suárez, pero ni siquiera en tiempos del infame Zapatero se habían producido actos tan zafiamente despóticos, tan obscenamente antiespañoles, tan acostumbradamente impunes como los que hemos visto.

Sin la doctrina de que “lo único importante es la economía” sin el dogma de que “lo que hace falta en Cataluña es diálogo”, sin el principio de financiar a los medios podemitas, aliados con los separatistas en el mayor desafío a España en varios siglos, ni los bandarras de la CUP ni los zuavos de Godó, ni la Gabriel ni el Juliana se hubieran atrevido a tanto. Y, de atreverse, habrían sido reprimidos por los mismos motivos que Rajoy, a quince días del referéndum, confiesa que no quiere emplear y que son los que la Ley pone a disposición de cualquier Gobierno y le impone aplicar.

La paradoja aparente es que los golpistas catalanes están siendo tan zafios que pueden empujar a la acción a su cómplice habitual por inacción. Sin embargo, no nos alegremos: lo que Rajoy confiesa es que no quiere de ninguna manera aplicar la Ley, que se niega a defender los derechos de todos los españoles, catalanes incluidos, salvo que le obliguen mucho, y aun así, poquito. En realidad, les está pidiendo, por favor, una coartada para no hacer nada, les implora que no le obliguen a moverse, les suplica que no le empujen a ejercer de presidente del Gobierno. Él ha venido a este mundo para presidirlo absolutamente todo, pero para gobernar absolutamente nada.

El pañuelo verde de la moción de censura

En los toros, cuando un toro es manso de solemnidad, burriciego, reparado de la vista, descordado, derrengado o inválido para la lidia, el presidente saca un pañuelo verde para que lo devuelvan al corral, tarea que los bueyes de la plaza realizan con lento esfuerzo, salvo los de Florito en las Ventas, que han alcanzado tal virtuosismo que apenas han salido al ruedo y ya se están yendo de él como abrazando al toraco, obediente como un ciudadano ante un inspector de Hacienda o un político ante La Sexta. Si los antitaurinos supieran algo de lo que odian, irían a las Ventas en otoño para contemplar el soñado espectáculo de un toro cinqueño, típico de la limpieza de corrales al fin de temporada, que al poco de salir al ruedo, sin recibir una vara, es devuelto a la penumbra del corral para acabar como cualquier ternera en el matadero, de un tiro en la testuz, degollamiento u otra forma de pasaportar el ganado vacuno para la alimentación humana.

Me parece que Mariano no llega a la Feria de Otoño de este año, pero Simón Casas, muy atento a estos detalles, puede remitirle un DVD con cualquier devolución de un toro a los corrales para que sueñe despierto. ¡Qué mayor ventura para un manso que imaginarse en manos de Florito y su punta de bueyes, de vuelta a la rumia del corral y al pienso garbancero! El papel del presidente le toca al Rey, tan desairado y agredido por Rajoy en estos dos años de regobierno, pero siempre atendiendo a la opinión del veterinario y a la del público venteño, que recita el Reglamento en arameo.

Y en este caso, el reglamento de las Cortes, belén en que ven la luz los presidentes de gobierno españoles, es cristalino: si se presenta una moción de censura con cincuenta escaños detrás y un candidato alternativo a la Presidencia, se paraliza la acción de Gobierno hasta que las Cortes voten si echan o dejan seguir al presidente censurado. Vimos hace poco una versión demediada del trámite, la charlotada de Irene y Pablo cuando eran -creo que siguen siendo- Pablo e Irene, sin otro éxito posible que el de salir mucho en las televisiones amigas, que, Soraya mediante, son todas. Esta vez, la cosa es distinta. A partir del 2 de octubre, el PSOE se verá empujado por Podemos y ERC a aceptar la presidencia del Gobierno para pactar los términos de la liquidación de España mediante una reforma de la Constitución limitada a un punto: apuntillar la soberanía nacional y acabar con la igualdad de los ciudadanos ante la Ley. Eso sí, mediante el diálogo. Mucho diálogo, venga diálogo, será por diálogo, diálogo por la izquierda con guiños al centro, diálogo a lo círculo ecuestre y a lo cumbayá, diálogo para reescribir en el papel de la Ley con el agua que acabará con el papel.

Ya es muy difícil, por no decir imposible, que Rajoy pueda vadear en estas dos semanas el Río Rojo, o sea, el Llobregat según la CUP, que se ha llevado aguas abajo, en su tempestuosa crecida, a todo el rebaño nacional. El ganadero Mariano nos aseguró que tenía todo preparado para cuando los golpistas atacaran. Y la opinión pública, más pastueña que los cornilargos, lo creyó. ¿Cómo no creer a un Gobierno que dispone de todos los resortes para impedir un delito cuando dice que está preparado para hacerlo? Pero, a la hora de la verdad, cuando ha empezado la campaña electoral golpista, no tenía preparado absolutamente nada.

El alarde de la Fiscalía llamando a declarar a cientos de alcaldes enardecidos o atemorizados ante el referéndum golpista del 1 de octubre, mientras deja libres a los que los enardecen o atemorizan, de ‘Cocomocho’ a Godó y Roures, de la trama institucional a la mediática, más importante la segunda que la primera y ambas más importantes que la municipal, nos ha demostrado en su precipitación lo que deberíamos haber supuesto. Los que no han hecho nada durante seis años, los que han dejado que se pudra la situación hasta extremos de humillación inimaginables, los que financian desde hace cinco años el proceso golpista que decían combatir, ¿cómo iban a frenarlo en veinte días? No tenían nada previsto porque, sencillamente, se negaban a pensar en un asunto tan desagradable, tan violento, tan contrario a la mansedumbre proverbial de la ganadería de ‘Don Prudencio Galbana’.

El Pacto de Can Roures

Y la moción de censura que ‘Pablotov’ y ‘Junquertropp’ urdieron en la dacha de Roures para hacer presidente a Pedro Sánchez a cambio de que Podemos apoye el referéndum separatista -y ahí está Colau apoyándolo- y ERC le permita permitírselo a un Gobierno del PSOE que acabe con la soberanía del pueblo español y la trocee a gusto de los nuevos señores feudales nacionalistas es el pañuelo verde que le permite al ejemplar de la dehesa ‘El Charrán’, antes ‘La Gaviota’, volver al corral por imperativo legal.

Tengo la impresión, casi certeza, de que aunque los tres mil agentes del CNI le dijeran que faltan dos días para que se presente una moción de censura PSOE-Podemos-ERC-Etc y debe disolver las Cortes y convocar elecciones antes de que lo manden a su casa, Rajoy se hará el sordo y se irá a su casa, tras protagonizar, eso sí, lo que imagina un gran final de su larga carrera política: culpar a los que lo echan del Gobierno que lo hacen para destruir la nación y la Constitución, ¡como si él las hubiera defendido!

Cuando un político ayuno de moral, cobarde como sólo puede serlo un político, es incapaz de hacer frente al conflicto que él mismo ha creado, lo que hace normalmente es huir. Si en vez de irse por su propio pie a Cartagena, como Alonso XIII, o de dimitir como Casares Quiroga y Portela Valladares en 1936, la Oposición le brinda la oportunidad de irse sin tener que hacer otra cosa que someterse a una sesión de despedida, Rajoy se irá.

Creo que incluso aunque protagonizara esta semana el arreón del manso, que embiste y cornea cuando nadie lo espera, la situación está tan deteriorada que dentro de quince días los medios de Soraya pedirán que se una al PSOE o que lo deje gestionar la crisis catalana. Y Mariano dirá que, antes de unirse al PSOE, se va a su casa, porque él no tiene apego al cargo, puede presumir de limpia trayectoria y prometió defender la unidad de España y la Constitución y así lo ha hecho, pero no quiere ser un obstáculo para la paz civil. Que él cree que la Izquierda se equivoca, pero que ni él ni el PP van a impedir que otros intenten lo que a él no le han dejado intentar.

Entonces llegará, casi por consenso, la moción censora, y Rajoy será censurado, o sea despedido. Se sacudirá la arena de las zapatillas al dejar el ruedo parlamentario… Y se irá. El que venga detrás, que arree.

Origen: Libertad Digital

Anuncios

La Diada del Terror: no a la islamofobia, sí a la hispanofobia. -F.J.Losantos/LD-

Mucho miedo, poca vergüenza y ninguna dignidad: ese podría ser el balance de la I Diada del Terror o la Diada del Terrorismo del Año I de la Independencia Catalana, que, por otra parte, ha dejado nítidamente claro que ni Barcelona ni ciudad alguna golpeada por el islamismo terrorista necesita manifestaciones, porque la del Islam contra Occidente es una guerra y las guerras ni se hacen con flores ni se ganan con pancartas.

Otra cosa es que, como ayer, se quisiera negar la guerra que existe y se escenifique algo que no puede existir, que se actúe como si el terrorismo fuera materia opinable y la calle dictaminara si continúan matando o no por votación popular con los pies o concentración de manos blancas. Lo que ayer quedó claro en Barcelona es lo que en España deberíamos saber desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco: las grandes manifestaciones sólo sirven para demostrar el estado de conmoción de la masa, que se agrupa y amontona para demostrar lo que niega: que está muerta de miedo. Y que sus dirigentes, tan asustados como ella, unen democráticamente su pavor al ajeno para diluir en un estado de confusión emocional sus responsabilidades.

Mariano, como si nada

No, no hacía falta ninguna manifestación contra el terrorismo. Y si la hubo fue para darles un alegrón a los terroristas, que pudieron comprobar la debilidad de España, y para que los golpistas del 1 de octubre entrenasen viendo lo mismo que mostraron a los islamistas: que España es el eslabón más débil de Occidente, de Daar al-Islam, de la tierra un día invadida por ellos y que están en camino de tomar otra vez. La operación no ha podido salirles mejor a los terroristas de hace una semana y a los golpistas de dentro de un mes. Enhorabuena a todos y a su road-manager Rajoy.

Porque este Gobierno dimisionario se ha arrastrado desde el día del atentado hasta ayer mismo, ha seguido diciendo que no pasa nada cuando pasa de todo y además ha arrastrado al Rey a una humillación que no es personal, porque personalmente ni el Rey ni el Presidente existen. Son sólo –y no es poco- representantes de todos los españoles, y como tales fueron afrentados por una banda organizada de golpistas que están envalentonados por la cobardía del Gobierno más estúpido del que exista memoria. Fue aún peor que la de hace tres años en el Nou Camp, cuando se pitó e injurió al himno que representa a todos los españoles y nadie se fue del palco.

Miedo, no: pánico al Islam

El miedo exhibido por la sociedad catalana, quizás la más cobarde de Europa junto con la vasca, que sostiene y soporta la dictadura nacionalista, logró convertir lo que, de ser algo, debería haber sido un acto contra el islamismo, que es lo que está detrás del terrorismo contra Occidente desde el 11S, en un acto contra lo que el pensamiento único progre llama islamofobia y también en un alarde de hispanofobia, porque alguien tiene que tener la culpa y hace muchos años que de todo lo que pasa en Cataluña tiene la culpa España. De los muertos de las Ramblas, también.

En vez de reprochar a los 600.000 musulmanes que viven y cobran en Cataluña y que, como en toda Europa, no hacen nada para integrarse salvo aprender lo que el bastión islamófilo El País ha llamado “perfecto catalán de payés” (el de ciudad no será racialmente tan perfecto), la Diada del Terror se convirtió en un acto de cariño a las mamás de los terroristas, agasajadas gráficamente en los medios islamófilos, y a “esos cinco niños que ya no están con nosotros”, como dijo su cuidadora social en el artículo “¿Qué estamos haciendo mal?” Para empezar, ella, cobrar.

En el escenario, para ejemplificar el miedo, el pánico absoluto al Islam en esta miedocracia políticamente correcta, no hubo una sola imagen de los asesinados por los islamistas pero sí una musulmana que, en nombre de la religión de la paz y del amor, dirigió amablemente la palabra a los infieles. Lo que no sé es por qué la eviterna Sardá citó a Lorca. ¿Para achacar al franquismo las muertes de las Ramblas? ¿A la Guardia Mora, quizás?

Estamos maduros para el golpe del 1 de Octubre

A lo único que no tienen ningún miedo los separatistas es a España, o por lo menos a sus instituciones. Rajoy ha demostrado con su reptiliana actuación en la desastrosa actuación de los Mozos de Escuadra que está tan dispuesto como Zapatero a aceptar cualquier cosa que venga de Barcelona el 1 de octubre y que su única, heroica, hercúlea reacción será la de negarle validez legal. La masacre de Las Ramblas ha servido para comprobar que ya hay un ejercitillo separatista, al mando del Mayor Drapaire (trapero, en catalán) dispuesto a poner las urnas del Golpe y que también hay un dizque gobierno de España dispuesto a no quitarlas. Más fácil, imposible.

Por último, y respetando su buena voluntad y aunque la gran mayoría de la opinión pública lo haya respaldado, creo que el Rey se ha equivocado dos veces en esta última semana. Primero, con su comunicado diciendo que los islamistas son “sólo asesinos”. Si lo fueran, si sólo fueran eso, el terrorismo islamista no existiría o no sería el problema militar, político y cultural que es. En segundo lugar, yendo de nuevo a Barcelona.

El Rey debe perder el miedo al qué dirán

Es cierto que la gente, ahora, aplaude su valor por ir a una encerrona, de la que es responsable el Gobierno del diálogo con el separatismo. Pero el Rey no puede estar en un concurso de popularidad permanente porque no se presenta a unas elecciones. No debería aparecer en actos políticos. En la mayoría de los que tienen lugar en España, porque son contra España y por tanto contra la Corona, así que no debería respaldarlos. Y en los que son, por así decirlo, de emotivo consenso popular, porque los reyes ya habían hecho lo que tenían que hacer: consolar a los huérfanos y animar a los heridos. Si el Rey está para salir a la calle, estamos poniendo a la calle al nivel del Rey.

Felipe y Letizia, como todas las fuerzas constitucionales, deberían perder ya el miedo al qué dirán. Hagan lo que hagan, los podemitas y los separatistas dirán pestes; y los rajoyanos musitarán algo y no harán nada. Ya digo que entiendo su buena intención, pero bastante tiene con dedicarse a reinar, sobre todo con este Gobierno de mansos que se niega a gobernar.

Origen: Libertad Digital

Entre Caracas y el CIS: nadie aprende nunca nada. -F.J.Losantos/LD-

Una de las razones para crear medios de comunicación, además de ejercer el sagrado derecho a la libertad de expresión, es la comprobadísima costumbre del ser humano de no aprender nunca nada. Y en esta semana se ha podido comprobar hasta qué punto la experiencia, por trágica y cercana que sea, no sirve de nada cuando tropieza con la comodidad del juicio, abonado a la ley del mínimo esfuerzo.

Los datos del CIS que muestran la posibilidad, apuntada aquí mismo, de que el PSOE de Sánchez, o sea, el pluripsoe del plurisánchez se haya convertido en alternativa parlamentaria -y por tanto de gobierno- a Rajoy iban acompañados de una valoración ciudadana bastante más grave que la intención de voto: menos del 3% de los españoles se muestra preocupado por la situación de Cataluña. O sea, que el 97% sigue sin preocuparse por España, que es como el Titanic a punto de zarpar del puerto de Barcelona.

Rajoy triunfa al predicar la vagancia

La alarma en los medios ‘rajoyanos’ se ha centrado en lo que deberían celebrar, ya que ellos contribuyen cada día a desdramatizar con las más diversas excusas el drama nacional. Siguen el guión de la única estrategia seguida hasta ahora por el Gobierno con respecto al separatismo catalán: no pasa nada que no se arregle con el diálogo, y si no hay diálogo es lo mismo, porque nunca pasará. En realidad, ha pasado, sigue pasando y va a pasar a mayores el 1 de octubre, en realidad el 15 de Septiembre, fecha de arranque de la campaña oficial, pagada con dinero robado a todos los españoles. Sin embargo, el Gobierno ha optado por el cómodo expediente de hacer como que no pasa nada. Y una mayoría aplastante de los españoles se muestra dispuesta a pensar lo mismo, es decir, a dejar de pensar en lo molesto o desagradable. Si algo pasara, parecen decirse, el Gobierno ya habría hecho algo. Y si dice que no pasa nada, será que, en realidad, no pasa gran cosa.

Curiosamente, esa confianza en el Gobierno para negar la gravedad del problema separatista no se da al valorar una situación económica que, por muchos peros que merezca, es infinitamente mejor que la política. La mitad de los españoles piensa que la situación económica es mala o muy mala, cuando el paro ha bajado del 18% y el ritmo de crecimiento general empieza a notarse, como siempre, en la subida del precio de las viviendas. Es cierto que hay grandes lagunas en ese crecimiento, en todo caso, el mayor de la UE, pero me parece evidente que lo que se está produciendo, también en este caso, es el triunfo de un discurso oficial u oficioso sobre los datos de la realidad.

Los medios de comunicación, en manos de Rajoy pero entregados a la extrema izquierda, han instalado en los ciudadanos la idea de que, haga lo que haga, el PP no puede hacerlo bien, ni siquiera en la economía. Pero que, como dicen el PSOE y Podemos, en realidad lo de Cataluña mejoraría sólo con echar del Gobierno a Rajoy. Así que vuelve la intención de voto al PSOE porque, en realidad, en España no pasa nada. Sólo que el PP lleva ya seis años en el Poder y va siendo tiempo de echarlo, a ver si para siempre.

De confiar en Zapatero a la infame palabrería

Lo de Caracas es tan trágico, tan triste, tan grotesco, que, de no mediar la trágica historia de los cien años de comunismo (se cumplen el 7 de noviembre) que es la de una desmemoria, una cobardía, una búsqueda continua de cualquier excusa para no afrontar los hechos desagradables, podría habernos sorprendido. Por desgracia, lo que está pasando es lo que pasó en Cuba hace casi sesenta años cuando la gente decía: “aquí no puede triunfar el comunismo”. Y bendecido por el Papa, santificado por Obama y financiado por Rajoy, que perdonó al castrismo cien mil millones de euros, no sólo sigue imperando despóticamente en La Habana sino que acaba de abrir su primera narcosucursual en Caracas.

España fue la abanderada en la Unión Europea de la política de apoyo a la oposición cubana en tiempos de Aznar. Con Zapatero volvimos a los primeros tiempos de Felipe González, cuando colegueaba con el Monstruo de Birán en Tropicana, con mucha mulatona y sóngoro cosongo. Pasada la época nefasta de Morán -como la de Matutes en Aznar- Felipe se convirtió con Fernández Ordóñez en lo más parecido a un socialdemócrata, flanqueado por Semprún y otros excomunistas de tronío. Naturalmente, un personaje tan infame como ‘Zetapé’ no podía perpetrar más que infamias en Cuba. Pero abrigábamos la esperanza de que, al menos en lo de Cuba, un Gobierno del PP dejaría de abochornarnos como españoles. Ha sucedido al revés. ‘Zapatereando’ siempre, Rajoy ha hecho ‘como que… pero ná de ná’.

Hasta hace un mes, la política oficial del Gobierno con respecto a Venezuela ha sido -según confesión de Dastis– hacer lo que dijera ZP, convertido con su antiguo equipo económico en una especie de mediador comisionista para los empresarios españoles atracados por el chavismo. Esta semana, de pronto, la Moncloa ha dejado de confiar en las virtudes del diálogo que, mediante jugosas comisiones, propicia el infame Zapatero. Pero en la Unión Europea, donde España debería marcar la pauta, la desidia diplomática y el narcotráfico cubano-colombiano-venezolano han logrado evitar hasta las sanciones económicas. El colmo de la indignidad es ver a Dastis, el zapatereado, explicando ahora en sólidos artículos como el de El Mundo la deriva totalitaria del chavismo. ¡Como si fuera novedad!

Lo trágico es temer que, salvo triunfo de Uribe y creación de una guerrilla con base en Colombia, al modo de la Contra nicaragüense en los años 80 del siglo pasado, cuando ser anticomunista era vocación e incluso profesión (y no como ahora, una especie de maldición), lo que va a pasar en Venezuela es lo que Zoe Valdés ha escrito en LD esta misma semana:

“No es por predecir, aunque como cubana la experiencia me asiste, pero siento augurar que Venezuela ya se encuentra en sus últimos estertores. Se avecina el fin de ese gran país, o tal vez ya estemos asistiendo al derrumbe inevitable, lento aunque aplastante. Sí, habrá más muertos, muchos más, al igual que en Cuba, y además no quedará nada, arrasarán con la más mínima fuente de vida y de creación.

Era de esperar. Venezuela cayó en manos del castrismo de manera irreversible en 1998, cuando Hugo Chávez tomó el poder. A partir de ahí, lo que hemos visto ha sido la entrega más humillante, absoluta y totalitaria al poder de los Castro y del castrocomunismo. Y, como sabemos, todo lo que el castrismo toca lo convierte en cenizas.

Nadie hará nada. Sólo paripés. Paripés de la Unión Europea, paripés de la ONU, paripés de las diversas ONG. Paripés del gobierno estadounidense. Es comunismo, señoras y señores, y en contra el comunismo nadie mueve un dedo.

Nadie prohibirá la bandera comunista, ni los himnos comunistas, ni las feas canciones comunistas, ni los saludos comunistas, ni los discursos comunistas, ni las discriminaciones y abusos comunistas, ni los crímenes comunistas. Nadie hará absolutamente nada por condenar el comunismo, y mucho menos el castrismo.

¿Vergüenza? Todo lo contrario. Salvar el comunismo siempre ha dado ventaja y prestigioa los que se dedican a semejante bajeza. Así íbamos y así vamos.”

Por esto creamos medios de comunicación liberales, y siempre serán pocos: porque la historia de estos últimos cien años, que son los que en este 2017 cumple el comunismo, demuestra que nadie ha aprendido nunca nada.

 

Origen: Libertad Digital

La vergonzosa sentencia contra Hermann Tertsch -F.J.Losantos/LD-

Estamos en manos de unos jueces que no aplican la ley sino que labran su futuro mediante sentencias.

Un juzgado de Zamora ha condenado a Hermann Tertsch por publicar datos ciertos, gravísimos y de indudable interés público, sobre la actividad criminal del abuelo de Pablo Iglesias, aspirante a la Presidencia del Gobierno, durante la guerra civil. Lo hace tras aterrizar allí, en lo que diríase un alzamiento de bienes jurídicamente protegibles como el de la libertad de expresión (artículo 20 de la Constitución), una denuncia del padre de Pablo Iglesias, ex-terrorista del FRAP, que siente mancillado su honor, o el de su padre o el de su hijo. Y la condena es a pagar 10.000 euros, a las costas del juicio por despeje a la zamorana de la denuncia –con el codo las mandaba lejos Ricardo Zamora- y, atención, a borrar el artículo de la hemeroteca de ABC. Me parece todo ello, sobre todo lo último, un alarde tan arbitrariamente liberticida, tan opuesto a la letra y al espíritu de la Constitución, que sólo la cobardía de un periodismo de corrala, palmeros y agradaores dejará de ver en ello una agresión brutal. Otra más que agradecer a la Dinastía Iglesias.

Los hechos de que escribe Hermann

Como la famosa Ley de Memoria Histórica busca, sobre todo, borrar los crímenes cometidos por el bando y las bandas del Frente Popular, nada es más urgente que recordar los hechos, como ayer, respaldando a Ramón Pérez Maura y al ABC, que recurrirá la sentencia, hacía en El Mundo Santiago González.

Hermann no inventó nada. Esto se publicó un año antes, citando a lagaceta.es, el 7-2-2015, en Villafranca hoy, de donde era el tristemente célebre papá del papá del que pretende convertir a España en Venezuela:

“El abuelo villafranqués de Pablo Iglesias fue juzgado por hacer sacas en el Madrid republicano”

Y extrae algunos fragmentos de la declaración judicial de una víctima del Terror Rojo:

En la declaración de María Ceballos Zuñiga y Solís, marquesa viuda de San Fernando, natural de la localidad de Villafranca de los Barros igual que Manuel Iglesias, el abuelo de Pablo Iglesias, estaba en la partida de milicianos que el 7 de noviembre de 1936 detuvo a su marido, Joaquín Dorado y Rodríguez de Campomanes, Marqués de San Fernando, y a su hermano, Pedro Ceballos. Ambos fueron entregados a la checa de milicias situada en la calle Serrano 43 y fusilados en la Pradera de San Isidro.

Junto al abuelo de Pablo Iglesias estaban, según refieren varias de las declaraciones de implicados y testigos, Ángel Medel Larrea, Manuel Carreiro “el Chaparro”, Jesús Yuste ‘el Cojo de los Molletes’, Antonio Delgado ‘el Hornachego’ y otros dos milicianos de los que solamente se conoce el apodo ‘el Vinagre’ y ‘el Ojo de Perdiz’.

Al día siguiente de la detención fueron varios los empleados y vecinos de la casa de la calle del Prado número 20 los que fueron a pedir explicaciones a Manuel Iglesias, al que conocían los marqueses por ser de la misma localidad. Los testigos son claros en su declaración y explican que el abuelo del líder de Podemos les dijo que no le molestaran más, que “lo habían fusilado en la Pradera del Santo”.

¿Niega estos hechos la sentencia zamorana? No, se acoge a una excusa técnica de Iglesias II: que Iglesias I, el chequista, fue condenado a 30 años por rebelión militar y no por los crímenes cometidos junto a su cuadrilla, denunciados y respaldados por testigos. ¿Y por qué no denunció Iglesias II a lagaceta.es ni a Villafranca hoy, sino, tiempo después, a Hermann Tertsch y al ABC? Pues porque no se trata de defender el honor, si honor tuviera el delito, sino para meter miedo a los críticos de Iglesias III.

El monstruo de Sorayenstein ya manda en los juzgados

Esta semana hemos asistido a un esperpento judicial que demuestra hasta qué punto el monstruo de Sorayenstein, o sea, los podemitas togados, se han convertido en un monstruo incontrolable, como el de Frankenstein. Rajoy fue obligado a declarar, de forma clarísimamente ilegítima, cuando esa misma sala admite que hasta los etarras declaren por videoconferencia.

Ilegítima fue la llamada, ilegal la colocación del testigo, que si no es togado no puede ocupar un lugar en el estrado, delictivas las declaraciones del testigo, que mintió por toda la barba, y delictuosa cuanto defectuosa la actuación de los abogados del PSOE, que facilitaron a Pedro y Pablo III el rasgado de vestiduras por los extremos a que ha llegado España. ¡Y tanto!

Pero lo peor de lo mucho malo que pasa en España es la corrupción generalizada de la Justicia. No sólo contra el PP, que lo merece por infame y traidor a sus promesas de independencia y pulcritud judicial, sino contra las libertades cívicas de todos los españoles, que estamos en manos de unos jueces que no aplican la ley sino que labran su futuro mediante sentencias.

Que un juez se atreva a decir, tras multarlo por un tecnicismo, que hay que borrar el artículo de un periodista que ha relatado unos hechos de enorme gravedad y que los Iglesias pretenden ocultar a la opinión pública, es el acabose de la Ley de venganza Histórica, es la Orden de Desmemoria para la nación española. Y sin ánimo de molestar a Su Señoría pero sí de defender el sagrado derecho cívico a saber la verdad y decirla, suscribo, de la cruz a la raya, el artículo de Santiago González y éste de Pérez Maura:

No callaremos

Malos tiempos para la libertad. Se derrumba la Venezuela de Pablo Iglesias y los suyos, mas ellos siguen empleando aquí los tribunales para actuar con un rigor inimaginable en los lugares en los que gobiernan aquellos a quienes han aleccionado las gentes de Podemos. El juzgado de Primera Instancia Nº 3 de Zamora ha condenado a mi colega y amigo Hermann Tertsch por la publicación en la Tercera de ABC el 17 de febrero de 2016 del artículo El abuelo de Pablo. Se le impone una indemnización de 12.000 euros al padre del secretario general de Podemos. La razón de ello es que en aquel artículo Tertsch afirmaba, recogiendo lo ya aparecido en otras publicaciones a las que nadie ha demandado, que Manuel Iglesias Ramírez, abuelo de Pablo Iglesias, fue condenado a muerte por la desaparición y el asesinato en noviembre de 1936 del marqués de San Fernando y su cuñado Pedro Ceballos, tras la saca perpetrada en su domicilio.

La sentencia no niega que Iglesias participara en esa saca con el Chaparro, el Hornachego, el Vinagre, el Ojo de Perdiz y el Cojo de los Molletes. Pero sí niega que él asesinara a las dos víctimas pues la investigación sobre la saca fue “archivada provisionalmente” e Iglesias fue condenado a muerte por rebelión militar. Pena, que como explicaba Tertsch en su artículo, le fue conmutada por 30 años de prisión de los que, ya se sabe lo de la dureza del franquismo, sólo cumplió cinco.

Ha sido ésta una causa verdaderamente extraña. Primero porque el padre del secretario general de Podemos presentó su demanda en los juzgados de Madrid, como es lógico por ser esta ciudad la sede de ABC y, sorprendentemente, el tribunal declaró su “incompetencia territorial” y lo despachó a Zamora, residencia del demandante al que no se le debía haber ocurrido acudir directamente al juzgado allí. Después, el día de la vista oral, el 19 de abril de 2017, se decidió celebrar la vista a puerta cerrada. La sentencia no aclara si el motivo de expulsar al público –sin que hubiera habido ningún incidente- fue por proteger el supuestamente ya mellado honor de la familia Iglesias o porque la libertad de información no es un bien protegible cuando se juzga a periodistas.

Al fin la sentencia conocida ahora condena a Tertsch a pagar la indemnización referida y los costes del proceso y “a retirar a su costa de la web y del caché el artículo referido”. No entraré en lo del caché, porque en el diccionario de la Real Academia Española no hay más que dos acepciones de “caché”: la cotización de un artista y la distinción o elegancia de una persona. Y como el pobre Tertsch tenga que hacerse cargo de la distinción y elegancia de la familia Iglesias le aconsejo que opte por pedir conmutar la pena por una de cárcel.

En cuanto a lo de retirar el artículo de la web, aquí ya hemos llegado a la censura más absoluta, una que supera lo que vemos en Venezuela. ABC es un diario publicado en papel. Los diarios en papel tienen una hemeroteca que sólo se censura en regímenes como el de la fenecida Unión Soviética. Esa hemeroteca de ABC, todas las páginas publicadas desde el 1 de enero de 1903, pueden ser vistas por cualquiera en http://hemeroteca.abc.es. Ahora el juzgado de Zamora pretende eliminar de la hemeroteca digital el artículo de Tertsch. Y supongo que después irá a la Biblioteca Nacional y también censurará allí nuestras páginas cortando esa Tercera con una cuchilla. Ni Chávez se atrevería a tanto. Llegaremos a volver a publicar portadas con el titular “Este número está visado por la censura” como la aparecida el 16 de octubre de 1935.

Ellos lo tienen claro. No pararán hasta que nos callen. Pero no callaremos.

Hágase a la idea, Señoría. Y avergüéncese el justiciable Rajoy del monstruo que ha creado y que infama la política española. Es su criatura.

Origen: Libertad Digital

Rajoy se entrega al separatismo vasco y Sánchez se arrastra ante el catalán -F.J.Losantos/LD-

El grado de obscenidad que está alcanzando la entrega del presunto Gobierno del antiguo PP en la todavía llamada España sólo es comparable a la sucesión de disparates perpetrados por Pedro Sánchez en esta última semana. Uno de los frutos del pacto Rajoy-Urkullu está siendo la silenciosa entrega de Navarra al separatismo vasco, símbolo de la cual ha sido la discreta absolución de Uxúe Barcos en un caso de corrupción descarado que debería haber acarreado su condena y dimisión. Pero ella es la fragata que patrulla las aguas de la ribera norte del Ebro, frontera meridional del lebensraum nacionalista, así que, por supuesto, dentro de la indiscutible independencia del Poder Judicial (para inclinarse ante los poderosos, sean de pistola o de BOE) la señora Barcos ha sido absuelta de cobrar a la vez en dos sitios. ¿No es la bilocación una de las características del foralismo?

Gracias, pues, a ese Urkullu que Soraya ha puesto como ejemplo al separatismo catalán, la flota anexionista de Pamplona seguirá surcando las aguas del Ebro y las fuerzas euskaldunizadoras, tan desatadas en Navarra como las catalanizadoras en Baleares y la Comunidad Valenciana, seguirán acercando las tierras, troceando la soberanía y disolviendo la ciudadanía. Al fondo del pacto, para cuando toque, quizás este mismo Otoño, queda la famosa Disposición Transitoria que permite la anexión de una comunidad a otra, y que, como las “nacionalidades y regiones”, forman parte del peaje nacionalista en la redacción de la Constitución de 1978. Si el separatismo catalán se lo permite, el Gobierno de Madrid demostraría que, con un poco, sólo un poco, de buenas maneras, el separatismo puede conseguirlo todo. Y que sólo las malas maneras de Cocomocho impiden al Gobierno rendirse lo que quisiera. Es verdad que del árbol de las malas maneras de la ETA caen las nueces del PNV, pero eso es pasado. El Presente se llama Presupuesto, y ante él se olvida el pasado, se humilla el presente y se hipoteca el futuro.

Rajoy se desdice y Montoro se acuerda del FLA

El problema de Rajoy es que el separatismo catalán está tan fuera de control que, violentando su naturaleza, tiene que hacer como que hace algo. No menos de cinco años lleva diciéndonos que de ninguna manera podrían alterarse los flujos de dinero de todos los españoles hacia una Cataluña que lleva desde 2012 quebrada y secuestrada por los separatistas. Según los medios rajoyistas no se podían cerrar los hospitales, había que tratar a los catalanes como a los demás españoles, un problema de liquidez regional arruinaría la imagen global de la economía española… y los tres latiguillos clásicos: “no va a pasar nada“, “se va a cumplir la Ley“, y “el Gobierno sigue apostando por la moderación y el soborno, glups, o sea, el diálogo.”

¿Qué ha pasado para que ahora anuncie el Ministerio de Hacienda que está dispuesto a cortar los fondos del FLA si la Generalidad destina un solo euro al referéndum del 1-0? ¿Es que ha destinado un solo euro a nada que no sea promover la destrucción del Estado, atacar a la nación española y vulnerar minuciosamente todo el ordenamiento legal? ¿No gastó nada en el referéndum anterior, pese a la prohibición del Constitucional? Cuando algunos –muy pocos- decíamos que el Gobierno debía cortar el FLA, porque incurría deliberadamente en el delito de auxilio a la rebelión, nos ponía verdes el rajoyato mediático, en versión pepera o podemita, porque en eso coincidían Atresmedia, la Sexta, Mediaset, La Cuatro y TVE. ¿Qué está pasando para que, de pronto, cambien de opinión Rajoy y Montoro?

Evidentemente, lo que está pasando es que don Pantuflo y sus Zapatillas han tenido que reconocer que la purga dentro del golpismo catalán para asegurar el referéndum ha demostrado lo que ellos se han negado a ver: que ya no hay soborno que valga, ni el penal a los Pujol ni el civil a los Godó. Y que la nueva generación de mindundis separatistas no tiene demasiado que perder en Andorra. Si acaso, la costumbre de cobrar todos los meses.

Dice Rivera que hace dos años Montoro aseguró que cortaría el FLA si la Generalidad gastaba el dinero en actividades ilegales, tipo referéndum. La prueba de que no lo ha hecho, es que desempolva esa amenaza. ¿Pero va en serio? Tan en serio como Junqueras y Cocomocho, o sea, muy en serio. Cuando echan al jefe de los Mozos de Escuadra y ponen a a un tío que se ha burlado de todos los españoles diciendo que se van porque les damos pena, la cosa va en serio. No tanto como para intervenir la autonomía y procesar al sujeto, que es lo que haría cualquier Gobierno digno de ese nombre, pero sí para constatar que ni la entrega de Navarra puede asegurar la paz de la pantufla en Cataluña, el hacer como que no pasa nada cuando pasa de todo.

Naturalmente, si las zapatillitas del Gobierno no fueran la emanación pantuflesca del inquilino monclovita, la evidencia de que llevan cinco años metiéndonos la mano en el bolsillo para meter la pata en Cataluña, debería suponer la expulsión del Poder de la pandilla de inútiles que urdieron y han jaleado la táctica de Rajoy de no hacer nada y dejar que el enemigo se desgaste solo. Ya se ha desgastado, ¿y qué? Seguirá desgastándose, o sea, haciendo lo que mejor hace, que es desgastar a España. ¿O es que el ilegal referéndum y la ilegal ocupación de espacios públicos aprovechando las vacaciones estudiantiles y la llamada de la selva de JxSí y la CUP, no va a suponer desgaste para España? Una Barcelona en aparente rebelión, para lo que bastan cuatro gatos, como en el 15M, ¿no va a atraer a las televisiones del todo el mundo, empezando por las telesorayas? Por supuesto que sí. ¿Y qué tiene previsto ante esto el Gobierno, que dice que lo tiene previsto todo? Absolutamente nada. Y la prueba es que ahora se acuerda del FLA.

Sánchez puede venir y Rajoy puede dimitir

Como todo lo susceptible de empeorar suele hacerlo, el desastre del PP en el Gobierno es superado por la calamidad del PSOE en la Oposición. Con Podemos abiertamente alineado con los separatistas, su rival Pedro Sánchez ha ofrecido esta semana tres ocurrencias fantásticas: una es la de hacer una quita en la deuda de Cataluña, premiando así la deslealtad; otra, proclamar de rodillas ante Urkullu la existencia de la nación vasca, ante la que ese escombro llamado España deberá abdicar de su soberanía; y la tercera, anunciar ante el florido socialismo balear, apéndice de Junqueras más que de Iceta, que el futuro es el del reconocimiento de las naciones que vienen padeciendo el cerril centralismo español, esa cosa lastimosa del PP. ¡Llegan las rebajas de Verano del PSOE! ¡Naciones para el nene y la nena!

Pero si alguien cree que Rajoy ya no tiene más remedio que actuar, olvida una lección no muy lejana de la Historia de España. Lo más fácil del mundo para el cobarde es huir, y eso en política se llama dimitir. ¿Por qué, si Rajoy no ha hecho nada contra el separatismo catalán para no tener que usar la fuerza contra el golpismo, se vestirá de legionario y no de cabra o carnero? Hay una larga tradición de dimisiones para esquivar responsabilidades. En 1939, al culminar huyendo la guerra civil que habían provocado, dimitieron todos: de Azaña a Negrín, pasando por Martínez Barrio, o sea, del Jefe del Estado al Presidente del Gobierno pasando por el Presidente de las Cortes. Se quedó el pobre Besteiro, en la cárcel. ¿Por qué va Rajoy a sacar fuerzas de flaqueza y no a flaquear, sin más? Más cerca que de Besteiro yo lo veo de Casares Quiroga, aquel gallego Presidente del Gobierno en Julio del 36, al que le dijeron “¡Se ha levantado el ejército en África!” Y contestó: “Pues yo me voy a acostar”.

Y, como dicen de los toros mansos sin fuerza, se acostó.

Origen: Libertad Digital

Ante la radicalización separatista, Rajoy modera su moderación -F.J. Losantos/LD-

 

Lo que pasa con esta Sociedad de amigos de la Siesta es que nos están tranquilizando tanto de mentira que empezamos a intranquilizarnos de verdad.

Pasan tantas cosas en España y pasan tan rápido las malas que ya nos hemos olvidado del aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, que se ha saldado con el éxito rotundo de sus asesinos gracias a la consensuada cobardía de los miedócratas. El acuerdo para sacrificar de nuevo a las víctimas de la ETA en el ara del pacto del Gobierno con el PNV es total e incondicional. Catalá pondrá en libertad, poco a poco o mucho a mucho, a todos los asesinos y, mientras los suelta, los irá acercando a la puerta de casa, para asustar a los que ya asustaban y hacerse a la idea del homenaje merecidísimo que les espera. A las víctimas profesionales, heroínas de la subvención, que trincan hasta del PNV, se les subirá el reconocimiento de su constructivo silencio. Y las que ni cobran ni se callan, se jorobarán. Ha dicho Mariano que Urkullu es un ejemplo para Puigdemont, así que chitón.

La purga de los purgantes cargantes

El agradecimiento de Rajoy es siempre interesado e instantáneo, así que el elogio al jefe del partido racista y separatista fundado por los Arana se debe al mismo impulso que le llevaba a elogiar al nacionalismo catalán, -de profesión, cobrar su moderación-, frente al atroz radicalismo del PNV, de vocación y profesión sus pactos con la ETA, hace muy pocos años. Pero va siempre tan justo de fuerzas Mariano que le basta un relevo en la cabeza del golpismo antiespañol para que agradezca al que se queda detrás que no pase delante. Ve algo o a alguien frenarse y enseguida se identifica con él. El día que descubra al turolense Miguel de Molinos y su doctrina quietista, entrará en éxtasis y, sin prisas, dejando un leve aroma a nada, se evaporará.

Pero la purga de los anteayer purgantes en la Generalidad de la ayer CiU, ha aumentado el afán de Rajoy por premiar, siquiera con adjetivos, a los que, siendo tan antiespañoles como la Esquerra, la CUP y los pedecatos cocomochistas, no se dan tanta prisa en manifestarlo. No se les pide que cambien de costumbre o de dirección, tan sólo que no corran. Y, sobre todo, que no corran juntos. La verdad es que viendo a Podemos y al PSOE corriendo junto a los velocistas del Prusés, ¿qué prisa va a tener el PNV?

Mientras, Rajoy ya ha puesto en marcha su famosa máquina de parar y está claro que no dejará de detenerse si los demás no dejan de acelerar. Así lo ha hecho saber, de forma elocuente y contundente: “Haremos lo contrario que hacen los que quieren romperlo todo. Si violan la ley, nosotros la cumpliremos y la haremos cumplir. Si se deslizan por la peligrosa pendiente de la radicalidad, nosotros responderemos con la razonable fuerza de la ley, la sensatez y la moderación”.

Lo que no sabemos es cómo hará lo que dice hará, porque la última vez que los otros hicieron algo parecido, el referéndum del 9N, él no hizo absolutamente nada. Dijo tres días antes que no iba a pasar absolutamente nada. Pasó. Como si no hubiera pasado. “No tiene ningún valor jurídico”, dijo, y se quedó tan fresco. Luego trabajaron en la sombra fiscales al dente y jueces medio hechos para dejar a los golpistas sin más golpe judicial que algún pequeño coscorrón, cuando además yacían alejados del poder. ¿Para qué ensañarse con Mas, si ya lo habían devorado las fieras de la CUP?

En la guerra psicológica, hay que reconocer que Rajoy no tiene rival: ¿que los golpistas de la Generalidad se proclaman en abierta rebelión contra la Ley y el Estado que representan? Mariano les mantiene el sueldo. ¿Que declaran nulos la Constitución, el Estatuto de Autonomía, el vigía del Ejecutivo, léase Parlamento de Cataluña y la Ley Electoral para hacer otra? Mariano se muestra, “como siempre, abierto al diálogo”. ¿Y la dialoguera Soraya? Algo menos que al abrir despacho en Barcelona, pero también. ¿Y el PP de Cataluña? ¡Bah! Albiol ha vuelto a decir que esto es un golpe de Estado, pero ya se sabe que Albiol pinta poco. Al lado de Millo, casi nada. Lo que importa es lo que diga el Gobierno. ¿Y qué ha dicho su portavoz? Pues que siguen permanentemente abiertos al diálogo, pero siempre desde la moderación, nunca desde la radicalidad. Eso, para otros, Ellos, quietos.

Los “algunos” algo “autoritarios”

Lo que pasa con esta Sociedad de amigos de la Siesta es que nos están tranquilizando tanto de mentira que empezamos a intranquilizarnos de verdad. Sobre todo porque hace un mes, por alguna razón que todavía desconocemos, se mostraron públicamente preocupados, más aún, muuuy preocupados, por la deriva radical y rupturista del nacionalismo catalán, al que incluso empezaron a llamar separatismo. Tremendo. Cinco ministerios, cinco, tocaron a rebato, y Soraya casi se quitó el zapato. Temimos lo peor: que Mariano se despertara. Afortunadamente, fue una falsa alarma. Unas horas después, de la Moncloa salía con toda claridad el “zzzzzz” de los durmientes de los antiguos tebeos, antes de que se despertaran cómics.

Ayer, mientras dormía, Rajoy dijo, sin embargo, algo que podría preocuparnos: “La deriva autoritaria que se está produciendo hoy por parte de algunos en Cataluña es algo que no había ocurrido en España desde hace décadas”.

¿Quiénes son esos “algunos”? ¿Y de cuántas décadas hablamos? ¿Siete, o sea, desde 1937? ¿Tres y tres cuartos, o sea, desde que Pujol llegó al poder en 1980? ¿Y lo que hicieron los que hoy mandan en la Generalidad, los algunos de la CUP, cuando cercaron el Parlamento de Cataluña? ¿No fue un acto levemente “autoritario”? Tampoco es que el referéndum del 9N en contra del Constitucional fuera un acto de respeto a las leyes. Ni la manifestación contra el TC cuando afeitó ligeramente el nuevo Estatuto de Autonomía, precedida del editorial unánime del alguno Juliana. Pero si el Estatuto ya no rige, pelillos a la mar. Como Pujol no está, adiós a Pujol. Y como Mas es menos, dejémoslo en paz.

No nos asustes, Mariano

Lo que no debería hacer Rajoy es darnos estos sustos antes de las vacaciones, si es que puede distinguirlas del resto del año. Empieza uno a darle vueltas a frases como “La ley se va a cumplir, el Estado de derecho va a prevalecer y el referéndum no se va a celebrar” y puede temer que el Gobierno haga algo en defensa de la legalidad vigente. Se rompería así una línea de continuidad ejemplarmente horizontal que nos ha llevado a crear tantos empleos y a una tranquilidad que no viene de tranca sino de Tranquilium, jarabe monclovita para digestiones pesadas.

Es hora de que Rajoy rescate el fabuloso eslogan de 1986 de aquellos democristianos que vivían parasitando a Fraga: “Lo urgente es esperar”. Esperaron en vano que les votaran, sí, pero sembraron el desconcierto. ¿Qué se radicaliza el separatismo? Pues a moderar la moderación y a ver quién se cansa antes: ellos del Golpe o nosotros de que nos golpeen. Lo que no debe hacer Mariano es invocar tan a menudo la Constitución, no sea que la gente crea que tarda en aplicarla y tengamos un disgusto.

Origen: Libertad Digital

Acción, inacción, moción.  -F.J.Losantos/El Mundo-

Hoy ha convocado el presidente golpista de la Generalidad catalana a los tres partidos golpistas (los dos de Godó -Pujolistas y ERC- y la CUP, no se sabe si El Colp sí que es pot) que han liquidado el Parlamento de Cataluña al privarle del poder de votar y vetar cualquier ley del Ejecutivo, y pueden proclamar en 48 horas la República Catalana. Por supuesto, sin la menor legitimidad parlamentaria y sin consulta popular, ya que sólo puede convocar legalmente -lo hace mucho- elecciones autonómicas. Pero eso no le da amparo legal del Estatuto ni de la Constitución, a los que ha abolido.

Añádasele al fervor antiparlamentario un plan -La Ley de Transitoriedad Definitiva (sic)- para imponer una dictadura que expropia juzgados y medios de comunicación hostiles al golpe, y declara fuera de la ley a los catalanes molestos y a todos los ciudadanos españoles, rebelándose contra el Estado de la UE del que forma parte, que es España. Otra cosa se le podrá negar al separatismo, pero no acción. Desde el cine mudo no se ve venir tan aceleradamente un trompazo.

Frente a la acción acelerada del golpismo, Rajoy acelera su inacción. En una vibrante comparecencia ante los héroes del empresariado catalán, cuya defensa de las libertades los hace dignos hijos del que vendió el tambor al Tambor del Bruch, y mientras éste le daba al parche llamando a la fiel defensa de España contra Napoleón, huyo a Perpiñán con la pasta. Se encontraron el hambre y las ganas de comer, digo la dieta y la anorexia. Va Mariano y dice que ya no cabe la equidistancia. Y van los héroes y le dicen que vale, que consulte con Soraya. Y van todos y se van, y adiós.

Curiosamente -coincido con Iván Redondo- la acción de unos y la inacción del otro le dan a la moción podemita -y a Rivera- una oportunidad de oro. En un régimen democrático normal, los golpistas estarían en la cárcel y un Gobierno de Unidad Nacional habría votado una serie de leyes para reforzar las garantías constitucionales contra toda discriminación lingüística, fiscal o legal, privaría de asiento parlamentario al terrorismo separatista y avisaría a los recogenueces. Pero la moción de Podemos no es contra Rajoy sino contra el PSOE y Snchz quiere refundirlo en icetismo oblongo y asimétrico, en 17 PSC’s. Pablenín dirá no es no a Rajoy, sí es sí al referéndum y los hundirá.

Origen: ELMUNDO

El funeral del PP liberal y el triunfo de la Checa del 11M (y II). -F.J.Losantos/LD-

Segunda parte del ensayo El funeral del PP liberal y el triunfo de la Checa del 11M.

Este mismo sábado, J.M. Contreras, uno de los socios fundadores de la Sexta con Roures, Benet y Barroso, esos que Cebrián llamó “visitadores nocturnos de la Moncloa” de ZP, -él lo era diurno con González y ahora con Soraya-, publicó en Infolibre un artículo –Protejamos la pena del telediario– que su Sexta ha aplicado esta semana contra el PP de ayer para tapar al PP de hoy y su propia corrupción empresarial. Es decir, que los que mandan a través del duopolio televisivo en la España actual, por delegación de Moncloa y al servicio de Podemos, defienden abiertamente la muerte del Estado de Derecho y la creación de un régimen asesino y difamador como los de Cuba y Venezuela, que tienen en el linchamiento de los enemigos políticos –inocentes o no, da igual; están condenados antes de llegar a juicio, si llegan- su herramienta esencial de propaganda y terror político.

Vale la pena leerlo entero, y temblar, pero resumiré lo sustancial:

“Esta semana hemos asistido a un capítulo más de nuestra reciente historia política, la esperada detención de Ignacio González, expresidente de la Comunidad de Madrid, que tantas noticias había protagonizado como recurrente sospechoso de haber cometido numerosos actos delictivos, sin que hasta ahora la ley hubiera actuado contra él. Una cámara de la Sexta pudo conseguir las únicas imágenes de su captura por las fuerzas de seguridad”.

Esto es falso. Fue la UCO la que accedió al Sextabús, para proceder a la detención conjunta y tapar con lo de González la llamada a declarar de Rajoy.

“No hay duda de que uno de los momentos televisivos preferidos de muchos espectadores es el de poder ver la llamada ‘pena del telediario’. Son esas imágenes, desgraciadamente repetidas en multitud de ocasiones, en las que algún expoderoso corrupto es introducido en la parte de atrás de un coche policial tras su detención. Siempre me llama la atención su reacción, que de manera casi milimétrica suele reproducirse de forma cotidiana. El personaje en cuestión suele caminar atropelladamente con la cabeza baja, incluso cubierta, y busca meterse en el vehículo que se convierte en una especie de último refugio donde cree poder terminar con su agonía. Dentro del coche, intentan ocultar su rostro con manos y brazos o con alguna prenda de vestir o se esconden detrás del asiento”.

Esto es cierto, pero se ve que Contreras no tiene familia, a la que nadie salvo un marrajo quiere humillar, o se cree impune ante el Sextabús y la UCO. Debe de serlo, porque la absorción de la Sexta por A3 fue delictiva y ahí sigue.

“Es una pena que las fuerzas de seguridad suelan colaborar en ese comportamiento que impide que algún reportero, de forma calmada, pudiera acercarse al detenido y preguntarle sobre las razones de su ocultamiento, aclarándole que, aunque se tape la cara, todos le estamos viendo y, sobre todo, todos sabemos perfectamente quién es y qué ha hecho”.

Esto es falso. Nadie sabe “perfectamente, lo que es y lo que ha hecho”, salvo el que tenga la condena hecha antes del juicio, el fiscal o juez de un Estado totalitario. A la Sexta la llama su Gobierno de su PP. Y en el caso Rato hemos visto a la policía tratarlo con menos celo que a los etarras.

“Es habitual escuchar voces públicas que defienden la eliminación de las penas del telediario. El argumento de base es que esas imágenes suponen una condena social de facto, que ignora el principio de la presunción de inocencia. La cuestión no puede ser más absurda. Las imágenes no reflejan la condena sino la detención, porque hay firmes indicios de que ha cometido algún delito. Si el principio de presunción de inocencia se antepusiera a todo, ni siquiera la detención debería tener lugar puesto que no ha habido aún condena. Un disparate”.

¿Un disparate que todos sean inocentes hasta que se demuestre lo contrario? Quizás Contreras lo piensa sobre etarras e islamistas, no sobre los del PP, a los que tan “perfectamente” conoce. Y la burla al “cretinismo democrático y parlamentario” (Lenin) acaba en este sadismo de chequista:

“Lo que sí reflejan esas voces es el daño moral que parece infligir a los corruptos detenidos esas imágenes difundidas incesantemente en las televisiones. He de reconocer que en mi caso me provocan un efecto hipnótico. Siento un alivio cuando las veo. Por un momento, esa reproducción electrónica de la realidad me hace creer que quizá hay justicia y que, de vez en cuando, el que la hace la paga. Pienso que ese castigo público debería formar parte de cualquier condena por un delito que supone el enriquecimiento ilícito, el haber sacado provecho, quebrantando la ley, de la confianza de los ciudadanos y de transformar el servicio público en vehículo para el robo de bienes ajenos”.

Y ahora llega el regodeo del co-creador de la Sexta gracias a ZP:

“Propongo por tanto regular un protocolo especial para llevar a cabo la detención de los corruptos. Puedo llegar a entender que se impida el contacto directo a reporteros y ciudadanos con los acusados para evitar altercados e incidentes. Se deberían habilitar unas vallas de seguridad que facilitaran la visibilidad del público asistente. Sin embargo, el paseíllo hasta el vehículo policial habría que reglamentarlo. Deberíamos dejar al menos 200 metros de recorrido obligado, para que el detenido, convenientemente esposado, se dirigiera hasta el coche. Propongo que el desplazamiento lo hiciera en solitario y sin elementos que entorpecieran su marcha. Todo ello, eso sí, perfectamente televisado, con posibilidad de utilizar diferentes tomas y repeticiones con cámaras superlentas, al estilo de los encierros de San Fermín. Incluso, propondría la colocación de una mini cámara que portara el detenido en su solapa que nos permitiera tener una toma subjetiva de gran valor emocional. Una buena selección musical difundida con megafonía sería el toque final perfecto. El denostado reggaetón de Luis Fonsi, Despacito, sería una banda sonora perfecta con esa simbólica estrofa final:

Pasito a pasito, suave suavecito
Nos vamos pegando, poquito a poquito
Hasta provocar tus gritos
Y que olvides tu apellido
Despacito”

Lo de “provocar tus gritos” suena a torturador vocacional o rapero podemita. A “la azotaría hasta sangrar” o “soy un marxista devenido psicópata”. Pero Contreras olvida algo demasiado deprisa: el apellido del corrupto no lo ha olvidado despacito ni deprisita el directivo de la Sexta detenido junto a González ni el gran jefe Casals, sino el camarada Ferreras, que lo tapó. ¿Por qué Contreras no comenta este caso de corrupción de la empresa que él fundó, nada menos que un descarado chantaje mediático para que no lo denunciaran? ¿Todavía pertenece a la empresa?

El mal menor no es un bien, es sólo menor

En fin, al leer este alarde tiránico de los que tras participar en el tinglado corrupto del PP de Madrid fingen desarticularlo para ahorrarse ellos la cárcel, vuelvo al dilema insoluble: el destino del liberal es siempre comprometido, porque uno elige los enemigos, no los aliados. Tras reñir con Aznar, lo defendí contra los golpistas del chapapote iraquí. Tras la traición de los liberales del PP, los defendí contra Montoro y el impuesto de Sucesiones. Tras leer a los viejos golpistas del 13 M, del Nunca mais y ahora del Sextabús vuelvo a la doctrina del mal menor para combatir el mayor: la tiranía. La corrupción del PP madrileño y su artera utilización para tapar la de Rajoy me ahorrará votar al PP, porque no se puede ni se debe votar a un muerto. Pero el PP medio liberal merecía un mejor funeral.

Leer la Primera parte:

Ver artículo original:

El funeral del PP liberal y el triunfo de la Checa del 11M (parte I). -F.J.Losantos/LD-

Lo peor no es que personas que creíamos honradas no lo sean, o que, hartas de una política sin horizonte, se pasaran a la política como negocio. Eso es malo pero, por la torcida condición humana, resulta inevitable. Nos dejan en ridículo, pero no debería sorprendernos. Lo que ha convertido la penúltima fechoría de Soraya para proteger a Rajoy en una carnicería de la que, si hubiera justicia, sería víctima su propio tinglado mediático, cadalso de políticos del PP y peana del terror podemita, es que no hay justicia y que lo ajusticiado es el último referente político del liberalismo en España, el otrora poderoso PP de Madrid a cuyo funeral hemos asistido esta semana.

Porque no nos engañemos: lo que une a Ferreras y Soraya, Pablenín y Montoro, Iceta y Susana, el Carnicero de Mondragón y Cocomocho, a la banda impune de los Pujol y al impune ejército de los ERE, es el odio a una idea liberal de España o a una idea de España basada en la libertad. Y eso que durante casi veinte años ha representado el PP de Aguirre –e Ignacio González- es lo que ha muerto por mucho tiempo ante la opinión pública.

Adiós a un gran modelo político

Y con el desprestigio abrumador de buena parte de los dirigentes del PP de Madrid, lo desprestigiado, para alegría de comunistas, socialistas y rajoyistas, es la mejor gestión del dinero público en cualquier autonomía, la visión más libre y próspera de la sociedad, la libertad de elección de escuela y hospital, la calidad de la enseñanza, las escuelas bilingües, el metro y demás infraestructuras concebidas como inversiones básicas para que la iniciativa privada, único motor del desarrollo, cree empleo e innove, y sobre todo, el ejemplo de libertad y prosperidad que a toda España daba la Comunidad madrileña, mientras las pirañas autonómicas devoraban, servidas por el carnicero fiscal Montoro, los higadillos de Madrid.

Con Esperanza Aguirre, la Checa del 11M, el mismo García Ferreras que inventó los terroristas suicidas del 11M, ayer al servicio de Cebrián, hoy de Casals y Soraya, siempre de la tiranía, ha linchado esta semana y va a seguir linchando las que vienen, al PP de Aznar, culminando el proceso que empezó en el Congreso de Bulgaria, capital Valencia, de 2008, cuando Rajoy decidió sacrificar el partido a su supervivencia personal y política. Y el PP, con Camps y Rita Barberá, que en paz descansa una y sin paz el otro, y Arenas como muñidor, lo aceptó.

Aznar y Aguirre pudieron dar entonces la batalla, y luchar por una parte, aunque fuera minoritaria del PP identificada con una idea liberal de España. No lo hicieron, y tras ver cómo caían, aplaudidos por los artífices del 13M y de la Ley de venganza Histórica, María San Gil, Ortega Lara y lo mejor del PP vasco y español, que siempre tuvo en el Madrid de Aguirre su refugio de españoles maltratados, han acabado siendo víctimas de su respeto a las siglas o a esos argumentos personales que cada uno guardará en su almario y por los que nadie se interesará durante los próximos años.

Porque no estamos ante una caída, una enfermedad grave, un cáncer que se puede tratar y curar sino ante el entierro de la criatura política en la que algunos, no muchos, hemos confiado durante dos décadas. Y que deja la escena política sumida en el oprobio y arrastrando, simbólicamente, a los pocos medios que durante estos años hemos defendido lo que seguiremos defendiendo, faltaría más, pero sin nadie que nos represente y sin la menor confianza en que alguien ocupe ese hueco, fosa o abismo, del PP liberal.

Por supuesto, seguiremos diciendo -mientras nos dejen, y aunque no nos dejen- que el impuesto de sucesiones es un crimen de leso pueblo, que la política de Rajoy en Venezuela, arrendada a Zapatero, es un crimen de lesa dignidad, que la política de apaciguamiento con el separatismo catalán es un crimen de lesa patria, que la politización de la Justicia es un crimen de leso Derecho y que la inquisición mediática de las telesorayas es un crimen de lesa libertad. Pero seremos pocos y seremos infamados por la gran triunfadora de esta semana: la checa del 11M, que hoy no es la SER sino el Sextabús conducida con tres capas de calzoncillos por el mismo chófer, cabeza del grupo creado por Soraya y Rajoy (Atresmedia/La Sexta) y cerebro del proyecto de Podemos para liquidar España y nuestra libertad. Por cierto, que según Javier Ayuso el chófer Ferreras se reunió con González, su presunto testaferro Adrián de la Joya, Villarejo y Mauricio Casals. ¿Para hablar de qué? ¿Lo llamará a declarar el juez Velasco?

Pero antes de que los vichinsky del despotismo comunista instalado en el poder mediático por el fantasma de Rajoy la fantasma de Soraya, nos “haga la autocrítica”, debemos hacerla nosotros. Nuestra idea de España es no sólo nacional sino de orden moral. Y por eso cualquiera de los cientos de miles de compatriotas que nos escuchan, ven y leen a diario, de los dos mil accionistas del Grupo de LD, tiene derecho a preguntar: ¿Cómo no vieron ustedes la corrupción del PP de Madrid, que aun siendo mucho menor que la del PSOE, Pujol y Podemos, tanto perjudica la idea liberal?

Más delante (esto es tan largo que parecerá de Pedro Jota) entraré en detalles, pero hay una razón absolutamente vulgar: uno no sabe estas cosas si no está dentro y no suele aceptar los rumores sobre los “suyos” si vienen de los contrarios. Añadiré otra: mi personal relación con el PP histórico, con el que rompí cuando claudicó ante el Poder Fáctico Fácilmente Reconocible (fue en una entrevista conmigo cuando Aznar no se atrevió a nombrar a Polanco) y tras la nefasta boda del Escorial, con algunos de los reclusos del PP como invitados. En mi libro “Con Aznar y contra Aznar”, a cuya presentación el mejor presidente de la democracia prohibió asistir a sus ministros, con Aguirre, Mayor, Acebes, Zaplana y demás acatando la orden con perruna obediencia (sólo Álvarez del Manzano se atrevió a ir), se recogen los ensayos y artículos sobre la cara y cruz de aquella época.

Los fundamentales, publicados en La Ilustración Liberal, son el “Viaje al centro de la nada”, por aquella internacional centrista inventada por Aznar y el del invierno mediático que esperaba la derecha si el PP perdía el Poder. La política aznarista de rendición ante la izquierda llegó al punto de negarse a cumplir la sentencia del Supremo que ordenó devolver al mercado las emisoras de Antena 3 de radio, compradas ilegalmente por Banesto para la SER, a cambio de la protección de PRISA a Mario Conde. Y el libro termina con el largo artículo en LD al día siguiente de la boda del Escorial, que, durante dos años, supuso romper toda relación con Aznar.

¿Qué cambió? Aznar, no mucho. España, del todo. Desde 2002, la Izquierda se echó a la calle y del chapapote demagógico del Nunca mais al 13M de 2004, pasando por la guerra de Irak, tuve que elegir entre el rencor al partido que votaba y pedía votar desde que Aznar llegó al Poder del PP o hacerme perdonar –lo hubiera hecho de mil amores- por la checa mediática de la Izquierda, siempre deseosa de liberales y conservadores arrepentidos. Hice justo lo contrario. En mis libros “De la noche a la mañana” y “El adiós de Aznar” explico el cómo y el porqué de mi defensa de aquel PP.

Lo que atacaban en él no era la corrupción -casi desconocida salvo casos como los de Villalonga o Canyellas, poquita cosa al lado de la del PRISOE y Pujol- sino una idea más liberal que socialista del Gobierno y a la media España que creía y cree en la Nación, la Propiedad y la Libertad. Por eso, el 15M yo abrí mi programa a las seis en la COPE diciendo que desde el 11M y el 14M, previo cerco a las sedes del PP el 13M, había diez millones de huérfanos políticos en España y que la COPE era su casa. Así fue durante cuatro años, en especial los dos primeros: la COPE, El Mundo y Libertad Digital nos quedamos solos denunciando las mentiras del 11M y los apaños de ZP con la ETA y el separatismo catalán. Promovimos once manifestaciones con centenares de miles de personas en la calle, en defensa de las víctimas del terrorismo y del régimen constitucional, entre la AVT de Alcaraz, la COPE (q.e.p.d.), El Mundo, LD… y el PP de Rajoy, Acebes y Zaplana. Nunca tan pocos hicieron frente a tantos ni por más noble causa.

La liquidación del PP por Rajoy

Pero llegaron las elecciones de 2008. Rajoy tuvo un gran resultado pero perdió frente a ZP y decidió, tras un oscuro viaje a México, no dimitir, hacer suyo en el Congreso valenciano del PP el proyecto de Gallardón que era “obviar el 11M” y denunciar ante el tribunal del PRISOE –los que le cercaron el 13M- a los medios que le habíamos apoyado, no por él, claro está, , sino por lo que representaba aquel PP, y liquidar el partido de Aznar, Aguirre y San Gil, mientras esperaba el fallo de Zapatero para sucederle, no para cambiar nada importante ni para enmendar sus infinitas fechorías.

En mi libro “El linchamiento” (es un milagro de la Virgen del Tremedal que sobreviviera para escribirlo) cuento el proceso, padecido en primera persona, del cambio del PP de Aznar al de Rajoy, que era el de Gallardón, Zarzalejos y Cebrián; o sea, el del régimen salido del 11M. El verdadero anuncio del congreso de Bulgaria, capital Valencia, fue el juicio de Gallardón contra mí –cuya condena ha sido anulada de forma aplastante por el Tribunal de Estrasburgo- en realidad un pulso por el Poder dentro del PP. Y allí se produjo lo que la checa mediática del 11M, a cuyo liderazgo prisaico se había uncido La Sexta de Roures y ZP, llamó con regocijo -véase la hemeroteca- “la traición de los liberales a Losantos”.

Los liberales que se negaron a respaldar lo que sabían perfectamente que era cierto -que Gallardón, enfrentado a la línea entonces mayoritaria en el PP, defendía literalmente en ABC y dentro del partido “obviar el 11M”– fueron Acebes, Zaplana, Aguirre e Ignacio González. No entraré en más detalles porque para eso está el libro y porque parecería que hago lo que hicieron ellos: ponerse de perfil ante alguien caído en desgracia. Sí quiero explicar por qué, igual que pasó con Aznar, volví a hablarles y, con Acebes y Zaplana ya defenestrados, he defendido a Aguirre y González en Madrid.

En primer lugar, porque me repugna la injusticia. Y lo que las checas del 11M han perpetrado esta semana es el linchamiento político del PP de ayer con el sólido argumento de hoy: la corrupción. Dos cosas me parecen especialmente repugnantes: cobrar millón y medio de López Madrid, el contratista de Villarejo, y negociar comisiones en la Venezuela chavista, como los de Podemos, algo que jamás imaginé en nadie del PP de Madrid. Pero el Sextabús, panzer del grupo Atresmedia/La Sexta, creado de forma ilegalísima por Rajoy y/o Soraya, era el que peor ha quedado, chantajeando a Cifuentes para proteger a uno de sus directivos. Y eso lo han tapado con ranas de atrezzo. La transcripción de la amenaza de Casals: “que sepa que no es sólo La Razón, sino también Antena 3, Onda Cero y La Sexta”, es, sin duda, lo más grave, porque prueba la existencia de una trama mediática y política, con cabeza en Moncloa, para impedir que la Justicia persiga la corrupción del PP. Y eso lo han ocultado descaradamente Ferreras y todos sus tertulianos, que lo habían leído en “El Español” y escuchado en la SER.

En segundo lugar, porque este descaro digno del Planeta mediático catalán, me permite barruntar que Cifuentes podría hacer lo que hicieron conmigo los liberales del PP en 2008: negar la evidencia, ahora grabada y ayer publicada en la mismísima portada de ABC; que podría negar las coacciones evidentes y por las mismas razones: que el partido le perdone y le deje seguir en política. Eso creerá. Como enemiga de Soraya en la lucha por la herencia de Rajoy, la atropellará el Sextabús como a Aguirre. No es porque haya robado un euro, sino por no hacerlo y además desconocer la omertá rajoyana. “El PP siempre se porta bien”, dijo Rajoy anteayer ante jóvenes militantes andaluces. Denunciar la corrupción es portarse mal. E implicar en ella a un directivo del grupo mediático de Moncloa, fatal.

Y en tercer lugar porque se puede sobrevivir a la pérdida del último referente político del liberalismo en España, pero no a la omnipotencia de la checa nacida entre el humo y la sombra del 11M, que ha comprobado que seguirá ganando muchísimo dinero (Atresmedia ha dado esta semana los mejores resultados de su historia) persiguiendo la corrupción ajena y protegiendo la propia. O sea, alanceando moros muertos del PP mientras se apoya a Podemos y se hunde España, mientras la empresa gane dinero.

¿Hasta qué punto supimos o debimos sospechar?

Ahora, el multimedia implicado en la mal llamada operación Lezo (podían haberle puesto un nombre menos heroico), convierte en sinónimos liberalismo y corrupción. Cuando la corrupción del liberalismo del PP de Madrid la demuestra precisamente su relación con la cadena de Podemos. Pero eso no obsta para preguntarse si sabíamos lo que pasaba, al menos en parte, o no queríamos ni mirar porque lo denunciaba la Izquierda corrupta. Yo creo que lo segundo explica, aunque no lo justifique, lo primero. Han acusado a Aguirre de corrupción tantas veces y tan falsamente en esa meca delictuosa llamada PRISA y al servicio del sospechosón Gallardón, origen, de la trama caribeña ahora descubierta, que como todo lo antiaguirrista, en general, lo de González tuvo el mismo beneficio de la duda, en particular.

Ayer, Luis Herrero, debutaba en ABC contando dos denuncias sobre la trama González-Atresmedia-La Sexta, aunque Luis dice que La Sexta es un medio periodístico o así. Así y asá. Una, que yo no conocía y es una lástima: Villar Mir le habría dicho a Lapuerta que le dio a González un millón y medio de euros. Informado Rajoy, no hizo nada. Con lo que he tenido que aguantar de la cloaca de Villarejo, con el que se reúne Luis sin que el empleado de López Madrid deje de denunciarme para ver si consigue callarme. Me hubiera encantado poderlo contar y comentar, la verdad.

De otra, hace tres años, proveniente de nuestro antiguo editorialista y luego político y alcalde de Leganés Jesús Gómez Ruiz, sí supe algo, pero a la vez que me contaban que Jesús había contratado en Leganés a Gonzalo Boye, condenado a siete años de cárcel por colaborar con la ETA en el secuestro de Revilla y promotor de una querella contra mí a cuenta del separatismo catalán. Supuse que la información sobre la famosa cuenta suiza, sin titular, procedía de ahí, y que, si era verdad, debía denunciarlo el tal Boye. Nunca lo hizo. En LD informaron del caso y nada más. Luego he leído que fue con un notario a registrar su denuncia ante Juan Carlos Vera, el aparatchik de Rajoy para echar a Aguirre y poner a Cifuentes. O sea, que de nuevo lo sabía Rajoy. Y, sin embargo, ahora le piden responsabilidades a Aguirre… los chicos de Rajoy. Me parece una broma pesada, la verdad.

Hay, sin embargo, un argumento más de fondo, que es el de la lucha ideológica contra el abuso fiscal del Gobierno. Cuando Montoro le declaró la guerra a Ignacio González porque se negó a reponer el impuesto de sucesiones y bajó los impuestos del tramo autonómico (“será que le sobra”, dijo), ¿cómo no defender a Ignacio González? Cuando las mareas blancas y verdes –léase rojas y moradas- atacaban a su Gobierno porque defendía la calidad de la enseñanza y la gestión privada de los hospitales en Madrid, ¿cómo no defender que no hicieran fijos a esos maestros interinos que dicen que el Guadalquivir y el Ebro pasan por Madrid? Pues Montoro va a hacerlo. Cuando Aguirre defiende la bajada sistemática de impuestos, igual que Aznar, ¿cómo no defenderlos, que es defendernos de Montoro y del destino de nuestro dinero, que es la financiación del separatismo catalán? Y durante los años de Zapatero y los seis de Rajoy este ha sido el pan nuestro de cada día. ¿Cómo no conceder el beneficio de la duda a quien se negaba a ceder, en favor de la ciudadanía, ante Montoro y Asociados, Villalobos y Arriola, Arenas y Mato, es decir, Rajoy y Soraya, telesocios de Podemos?

La corrupción salvo para las izquierdas en general (“ahora nos toca a nosotros”, dicen en Andalucía desde hace 35 años) y una parte de las derechas es indefendible. Habrá que esperar a una nueva generación de políticos limpios que se dejen votar. Pero sin estos referentes, perdidos por algún tiempo, las ideas liberales sobrevivirán. Lo invivible es un régimen totalitario como el que hemos visto en acción esta semana, con detenciones anunciadas con días de antelación y la televisión de la checa esperando a la Guardia Civil para la detención y humillación de los presuntos, con todos los detalles de los sumarios declarados secretos y, lo más grave de todo, con la defensa, como en tiempos de Lenin, del Terror Rojo o el Teleterror.

La segunda parte de este artículo se publicará mañana lunes.

Ver artículo original:

¿Cuándo la ETA, derrotada policialmente, empezó a ganar políticamente? -F.J.Losantos/LD-

El siniestro espectáculo de los Coros y Danzas de la ETA, que ha humillado a todos los españoles, empezando por sus centenares de víctimas mortales, continuando por las decenas de miles de heridos, amenazados y chantajeados y terminando por los cientos de miles de desterrados del País Vasco, es el fruto de un proceso de dieciséis años, que, si no se frena y, la verdad, no parece que nadie tenga la intención de hacerlo, ni tan siquiera de intentarlo, va a continuar hasta la demolición del Estado nacional español.

La complacencia de la Derecha en el Gobierno y la complicidad de la izquierda en el Poder -gracias al aplastante dominio mediático que le ha entregado el Gobierno del PP- no es de ahora. Pero si los más jóvenes se preguntan cómo hemos caído tan bajo, cómo los medios se vuelcan en la mascarada de los terroristas, cómo el PSOE, el PNV y Podemos aplauden a la ETA por sobrevivir y presumir de no matar, pero sí de seguir humillando a sus víctimas y burlándose de la Policía y la Guardia Civil, que les habían derrotado hace dieciocho años, los que hemos vivido y denunciado en vano todos los pasos que nos han conducido a este precipicio, debemos recordar y recordárselos a los culpables de un delito de lesa patria y de lesa libertad.

Todo empezó con un artículo de Cebrián

En el año 2000, con Aznar instalado en la mayoría absoluta y el PSOE del recién nacido Zapatero en la Oposición, Rubalcaba redactó un Prefacio al “Pacto por las libertades y contra el terrorismo” así de claro:

“El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, decididos a reforzar su unidad para hacer plenamente efectivas las libertades y acabar con el terrorismo, entienden que es su responsabilidad ante la sociedad española adoptar el siguiente Acuerdo:

El retorno de ETA a la violencia terrorista, tras el cese temporal anunciado en Septiembre de 1998, ha puesto dramáticamente en evidencia la situación en el País Vasco. Con ello, ha quedado también de manifiesto el fracaso de la estrategia promovida por el PNV y por EA, que abandonaron el Pacto de Ajuria Enea para, de acuerdo con ETA y EH, poner un precio político al abandono de la violencia. Ese precio consistía en la imposición de la autodeterminación para llegar a la independencia del País Vasco.

La estrategia de ETA no puede ser más evidente: tratan de generalizar el miedo para conseguir que los ciudadanos y las instituciones desistan de sus principios, ideas y derechos y así alcanzar sus objetivos que, por minoritarios, excluyentes y xenófobos, no lograrían abrirse camino jamás con las reglas de la democracia.

El abandono definitivo, mediante ruptura formal, del Pacto de Estella y de los organismos creados por éste, por parte de ambos partidos, PNV y EA, constituye una condición evidente y necesaria para la reincorporación de estas fuerzas políticas al marco de unidad de los partidos democráticos para combatir el terrorismo. La recuperación plena de esa unidad para luchar contra el terrorismo debe llevarse a cabo en torno a la Constitución y el Estatuto de Guernica, espacio de encuentro de la gran mayoría de los ciudadanos vascos.

Asimismo, la ruptura del Pacto de Estella y el abandono de sus organismos constituye, para el Partido Popular y el Partido Socialista, un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político o pacto institucional con el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna.

Desde el acuerdo en el diagnóstico y en las consecuencias políticas que del mismo se derivan, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español queremos hacer explícita, ante el pueblo español, nuestra firme resolución de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los medios que el Estado de Derecho pone a nuestra disposición.

Queremos, también, reforzar nuestra unidad para defender el derecho de los vascos, el de todos los españoles, a vivir en paz y en libertad en cualquier lugar de nuestro país.”

Este texto marca no sólo el máximo punto de alianza de las entonces grandes fuerzas constitucionales sino el abandono por parte del PSOE de su estrategia de sumisión al PNV (EA era sólo la rama de Garaicoechea) que, tras el asesinato de Miguel Angel Blanco y las gigantescas movilizaciones populares se apresuró a acudir en ayuda de la banda asesina firmando el pacto de Estella, respaldado de inmediato por Pujol –aliado de González- y el resto del corrupto nacionalismo catalán en la Declaración de Barcelona.

Junto a la rebelión de la sociedad civil vasca, el pacto PP-PSOE dio alas a la configuración de una alternativa antiterrorista y antinacionalista que en 2001 estuvo cerca de ganar las elecciones. No lo consiguió porque la ETA apoyó al PNV, su aliado de Estella, en feudos electorales clave y vendió la victoria peneuvista frente al PP y el PSOE, que hubieran ganado de compartir lista, como el triunfo de todo el nacionalismo contra España.

Que lo hiciera la ETA era normal. Que lo disfrutara el PNV, más unido a la ETA que nunca, también. Lo sorprendente fue que el día siguiente a las elecciones, Juan Luis Cebrián (con Polanco y González) escribiera el artículo más infecto y tramposo de su larga carrera, El discurso del método, cuya terrible eficacia explica la mascarada de ayer, siempre respaldada por El País, órgano de Soraya y Rajoy… contra el PP.

En este fétido artículo ataca a Savater sin nombrarlo, oculta que fue el PSOE el que pidió firmar el Pacto Antiterrorista, presenta a Aznar como un monstruo nacionalista español que ha pretendido romper la paz felipista del “ir tirando” con el PNV (y CiU) a la que hay que volver de inmediato. Y para agilizarlo, El País liquidó a Redondo Terreros y unció a Zapatero a una estrategia de asalto a la Moncloa desde la calle, aliándose con todos los extremismos comunistas y nacionalistas. Del “Nunca mais” (dirigido por Manuel Rivas, la típica estrella de Prisa que se apaga a los cinco años) a la Guerra de Irak, pasando por las municipales, se desarrolla la estrategia cada vez más violenta de “cordón sanitario” contra un partido con mayoría absoluta en las Cortes y que culmina en el cerco a las sedes del PP en toda España, coordinado por la SER, durante la Jornada de reflexión del 13M.

Zapatero reabre la guerra civil y pacta con la ETA

La manipulación del 11M desde la misma noche de la masacre por el PSOE, con aplastante cobertura mediática, convenció a la base del PP de que ZP estaba pagando el “llegar a la Moncloa en los trenes de Cercanías”. De hecho, los cuatro pasos fundamentales de su Gobierno son:

  1. Romper con los USA y crear con Turquía la Alianza de Civilizaciones, vieja idea iraní. Contando con el respaldo de PRISA.
  2. Ofrecer al separatismo catalán la liquidación del Estado Español y su régimen constitucional mediante un nuevo Estatuto de Autonomía que reconociera la soberanía nacional catalana y liquidara la española. Cuando el Estatuto embarranca, ZP llama a Mas a Moncloa y en una noche de café y nicotina, lo convence para pactar con el PSC que había denunciado el 3%. Tuvo el respaldo de PRISA, cuyos locales les alquilaba un Pujol Ferrusola.
  3. Revivir a la ETA, que estaba policialmente destruida y no había podido matar a nadie durante el último año de Aznar, para ofrecerle, con Eguiguren como interlocutor de Josu Ternera, un pacto que cancelaría la ilegalización por el Supremo de Batasuna y las fachadas electorales de la banda. ZP dijo: “eso lo arregla el Constitucional”, y mediante una sentencia escandalosamente ilegal, eso hizo la mayoría izquierdista y nacionalista. Tuvo siempre, en línea con el artículo de Cebrián, respaldado por Felipe González en el libro El futuro no es lo que era, el apoyo de El País, que desde entonces ha encargado la información del llamado “proceso de paz” a un publicista del diario proetarra Egin. (Para el día a día del proceso, ver mis libros España y libertad y Más España y más libertad).
    Contra las gigantescas movilizaciones que, con el altavoz de la COPE, El Mundo y Libertad Digital se desarrollaron contra el pacto con la ETA en la primera legislatura de ZP, PRISA, secundada por los medios nacionalistas y el ABC vocentino de Zarzalejos, emprendió una campaña de denigración personal contra los que, con el PP desparecido por el trauma del 11M, las impulsamos. Campaña que culminó en el juicio a lo moscovita de Gallardón, las cloacas del 11M, Cebrián y Zarzalejos contra mí, amén de la creación del CAC, amenazas de bomba, y una campaña abyecta de La Vanguardia que determinaron mi salida de la COPE y la milagrosa fundación de esRadio. (El relato completo, en mi libro El Linchamiento).
  4. Liquidar el Espíritu de la Transición reabriendo la Guerra Civil a través de la llamada Ley de Memoria Histórica, firmada por Campechano pese a deslegitimar el régimen Constitucional del 78, reinventar la Leyenda Rosa de la II República y presentar a la derecha política como heredera genética e ideológica del franquismo.

Hay que volver a citar aquí el libro El futuro no es lo que era (y el pasado, mucho menos). Lo firma con Felipe González, trece años en el Gobierno atribuyéndose el mérito de la Transición y el fin de la guerra civil, un tal Cebrián, jefe de informativos de TVE con Arias Navarro, aún en la dictadura. Y cabe recordar el último discurso de Polanco contra el PP acusándole de franquista y guerracivilista, es decir, de ser lo que había sido y de provocar lo que PRISA estaba provocando. A esa tarea dedican lo mejor de su escaso pero populoso talento los empleados de Cebrián, que marcan la pauta de las televisiones podemitas de Soraya, Montoro y Rajoy.

La ETA cabe en Expaña, el PP y España, sobran

El blanqueo de ETA y la humillación de sus víctimas sólo pueden entenderse dentro de la estrategia alumbrada por Cebrián en 2001 y seguida por Zapatero y Podemos hasta hoy. Luego vino la denuncia en 2007 por parte de Rubalcaba, consejero editorial de PRISA, del Pacto Antiterrorista cuyo prefacio había escrito el propio Rubalcaba. Y la infame sentencia del Tribunal Constitucional, arrogándose la función de Tribunal Supremo del Supremo para legalizar la fachada electoral etarra. Pero todo obedece al diseño de Cebrián y González de destruir la España que, con la mayoría absoluta de Aznar en 2000, parecía prósperamente asentada en el “concierto de las naciones”.

Lo están consiguiendo, con la imprescindible ayuda de Rajoy. Para destruir la Transición había que destruir la Nación. Para ello, convenía deshacer el Estado. E imponer por una temporada, el tiempo de un ejercicio de PRISORAYA, esa Expaña en la que cabe la ETA y sobran sus víctimas, para liquidar aquella España que vertebraba el PP, es preciso hacer la Ruptura de la Reforma, de la Democracia pactada por la UCD y el PCE. En ello están los escribas de la secta cebrianita, con la tinta en metálico y el secante televisivo que les facilita el llamado Gobierno de la antiguamente llamada España, presidido por el antaño conocido como Partido Popular. Nunca un personaje tan intelectualmente mediocre como Cebrián logró semejante destrozo.

Pero si queremos buscar remedio, hay que reconocer la triste realidad española. Hoy, todo lo que hay es lo que fue. Y de todo lo que fue, apenas queda nada.

Ver artículo original: