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La vida de los otros. -Hermann Tertsch/ABC-

Muchos se sorprenden en España y Europa continental ante ese soberbio espectáculo de ministros del Reino Unido que dimiten uno tras otro porque las decisiones de su jefa de gobierno no son compatibles con su opinión, con su conciencia o con el voto de su circunscripción electoral que viene a ser lo mismo. En Westminster los diputados defenderán con la palabra y todos los colmillos retóricos la opinión y el interés de sus electores. Y es que eso solo pasa en esas islas y allende el Atlántico, allá donde gobierna el malísimo Donald Trump. El del imperdonable delito de decir todas esas verdades inconvenientes que la hipocresía socialdemócrata no tolera. Como que no se puede sacrificar la vida de los otros en aras de disquisiciones ideológicas. Ni destruir el trabajo ni el precario bienestar de los más pobres en aplicación de los experimentos sociales con seres humanos. Esos experimentos que tanto gustan a políticos de izquierdas, académicos, intelectuales, periodistas y otros privilegiados que pueden protegerse contra los efectos de la política que, con frivolidad, egoísmo y arrogancia, propugnan.

Si el Reino Unido es hoy la patria de la libertad y la responsabilidad, España lo es de la arbitrariedad y el desprecio, en una deriva hacia el desastre cada vez más similar a la previa a la Guerra Civil. ¿Y la UE, dónde está? La Comisión, tan dispuesta siempre a meterse en todo en la vida de las naciones y sus ciudadanos, guarda silencio ante tropelías y abusos de un gobierno que desmantela sin parar las defensas constitucionales y los derechos de los ciudadanos españoles. Callan los siempre dispuestos a difamar, acosar y demandar a gobiernos como los de Hungría o Polonia, que cumplen con la voluntad de sus programas refrendados por amplísimas mayorías absolutas. Nadie se queja de que las hordas de socios del Gobierno asalten la vivienda del juez del Tribunal Supremo que instruye el caso más importante de la historia de la democracia española contra el peor golpe de Estado sufrido desde la guerra civil. El juez acosado desde hace meses carece de protección mientras la Policía protege a responsables de estas acciones propias de camisas pardas nazis y bandas de sicarios comunistas.

Nadie protesta porque socios comunistas de Sánchez acosen a un partido legal como Vox y exijan la muerte y mutilación de los asistentes a un mitin. Y amenacen con una repetición de las matanzas de Paracuellos, con sus miles de muertos inocentes a manos de verdugos de aquel Frente Popular del que el Gobierno se siente heredero. Aplastan la libertad de movimiento de millones en el centro de Madrid por pura arbitrariedad y pisotean los intereses y derechos de todos sus habitantes, agreden a la industria del automóvil y sus cientos de miles de empleados, hunden los patrimonios familiares con su agresión al coche, amenazan a las gasolineras con destruirlas a multas si no se pliegan a un plan ridículo inviable, cierran las nucleares a diez años vista sin plan alternativo. Todo es ideología totalitaria y experimentación social y todo es desprecio a la vida de los otros.

La obscena ocupación de todos los resortes del poder va acompañada del total desprecio al control de la oposición y de los pocos medios no adictos, con casi todos los ministros inhabilitados por criterios aplicados a todo gobierno anterior. Con una brutal descomposición de las instituciones, del orden, la seguridad jurídica y la propia seguridad personal de los españoles. El Gobierno de Sánchez es una amenaza masiva e inminente para la democracia en España y la seguridad económica y física de los españoles. A ver si nos damos cuenta.

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Magnicidio de cine cubano. -Hermann Tertsch/ABC-

Muchos chistes se hicieron ayer tras anunciarse los peculiares detalles de los supuestos preparativos de un atentado contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Desde el bigote de Maduro en la cara avinagrada de Sánchez al viejo Franco con escopeta de caza posando como francotirador, eran ayer cientos las imágenes y los chascarrillos, y muchos, buenos e imaginativos. Ante las rocambolescas y oscuras informaciones, muchos han evocado los atentados falsos que «sufrieron» Hugo Chávez y Nicolás Maduro, el último el de los drones, atentados que siempre sirvieron para atacar aún más a la oposición, para perseguir y encarcelar a discrepantes y para crear leyes especiales que recortaran aún más las libertades bajo la criminal dictadura venezolana, siempre según la escuela dictada por los agentes cubanos. Se acumulan esas coincidencias con el perfecto manual de agitación y desinformación comunista que socios privilegiados de Sánchez como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón y tantos otros comunistas de Podemos conocen tan bien por sus lucrativas estancias en Caracas.

La cosa no tiene gracia. No porque tuviera posibilidad de hacer daño al doctor Sánchez este señor mayor más o menos desequilibrado, según su entorno, del que los Mozos dicen que es experto tirador y la gente del campo de tiro tachan de perfecto inútil. Las televisiones, todas frentepopulistas, presentan este caso como un «magnicidio» abortado in extremis. Resulta, como todo lo de este Gobierno, ridículo y a la vez amenazante y peligroso. Ridículo porque parece que Sánchez no quiere parecerse a John F. Kennedy solo por poses de fantoche dentro o fuera del Falcon. Amenazante porque se adivinan las intenciones de esta gran operación de intoxicación, muy acorde con la general deriva del Gobierno del PSOE en su vocación de criminalizar a la oposición de acuerdo con sus aliados chavistas. Ayer, Monedero ya pedía cárcel para periodistas y cualquiera que se resistiera al rodillo comunista. Los medios sumisos al Frente Popular, gran mayoría gracias a los gobiernos del PP, trabajan en la invención de un «terrorismo de ultraderecha». Que sirva para trivializar el terrorismo real de ETA, ya aliado objetivo del Gobierno, como para combatir con nuevas medidas a la «amenaza franquista», en la que incluirán a todo el que no se una o pliegue ante su discurso.

Para saber lo realmente importante sobre este caso tan tóxico y tramposo, lo importante no es saber cómo empezó la ridícula peripecia del «francotirador que es hijo del último alcalde franquista de Rubí», sino las conclusiones que quieren sacar aquellos que lo pretenden convertir en la prueba de una conspiración masiva contra «el líder del progresismo». La primera información -cuando lleva un mes en prisión el acusado- la publica «Público», panfleto digital filogolpista, propiedad de Jaume Roures. Él es uno de los cerebros de la operación -con Iglesias y Junqueras- que transforma el golpe de Estado separatista en una amplia ofensiva contra la monarquía, la democracia y la unidad de España. Su gran éxito es el Frente Popular. En la película, muy del estilo de los servicios secretos cubanos ella, del francotirador ya han metido a Franco, aunque ni en el auto del TSJ de Cataluña ni en declaraciones del acusado se habla de Franco. Con el éxito añadido de tener mencionado al partido VOX. Termina «Público» su artículo novelado y tóxico: «Queda claro que a partir de ahora los servicios de inteligencia policiales deberán estar atentos a un nuevo y amenazador perfil: el de los franquistas frustrados, sin filiación ni historial violento, que de pronto están dispuestos a tomar las armas contra la Memoria Histórica». Ahí caben todos los constitucionalistas. Sigan los líderes de los partidos constitucionalistas peleándose, que cualquier día se despiertan, ven un miliciano junto a la cama y creerán estar en el peor Caribe.

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Sin vuelta atrás. -Hermann Tertsch/ABC-

El domingo supimos que no hay vuelta atrás. Que no va a haber un retorno a la constitucionalidad del PSOE. Que ya ha cruzado con Pedro Sánchez la línea roja, nunca mejor dicho, de llevar el sectarismo del Frente Popular al enfrentamiento total con las fuerzas leales a la Constitución. Lo ha hecho de forma tan brutal que muchos ayer aún no daban crédito a lo visto y oído. Porque el domingo, el Gobierno y el PSOE, que días antes había tomado abiertamente partido por los golpistas presos frente a los jueces en Cataluña, tomaba partido por los separatistas y asesinos frente a las víctimas en Navarra y País Vasco. Si gana este Frente Popular una permanencia en el poder, tratará a todos los constitucionalistas como los trataba la masa filoetarra en Alsasua o como los tratan los CDR en Cataluña. Sánchez ha llevado al Gobierno español a alinearse con Arnaldo Otegui, el Carnicero de Mondragón y otros etarras asesinos contra José Antonio Ortega Lara, Fernando Savater y otras víctimas. Con los golpistas y terroristas contra los constitucionalistas y víctimas. La imagen es tan demoledora como real.

No mintió Pablo Iglesias ayer. No se precipiten. Acotemos la afirmación. No mintió cuando en su ya habitual gran comparecencia diaria en ronda permanente por su cortijo mediático, esta vez en RNE, dijo a sus entregados periodistas que «no nos estamos jugando sólo la aprobación de los Presupuestos, sino la dirección histórica de España». Así es. En cuanto dice una verdad, estamos de acuerdo. Es una verdad poderosa. Nos jugamos la dirección que marcará el destino de al menos varias generaciones del futuro de España. Y nos la jugamos de una forma radical y trascendente, como nunca desde años antes de la Guerra Civil. Si en la guerra luchaban dos opciones dictatoriales enfrentadas y al morir Franco todos querían democracia, ahora España se debate entre la defensa de unas libertades conocidas en un sistema tan defectuoso como mejorable y la enésima oferta de paraíso colectivista de un Frente Popular cuyos visos autoritarios y vocación totalitaria son evidentes.

Parcialmente destruidos ya por el revanchismo los cimientos de la Transición, se ha consumado esa ruptura del PSOE con la Constitución. Como antaño. Ni los peores exabruptos revanchistas de Iglesias, ni la grosera retórica miliciana de Sánchez y sus ninfas contra «las derechas» dejan tan clara esa ruptura como el mensaje en Twitter del portavoz socialista en el Senado, Ander Gil, que entrará en los anales de la infamia. «Y fueron a agitar el odio a Alsasua los que nunca tuvieron que mirar por la mañana debajo del coche, los que nunca despidieron a un compañero en un funeral…». Este mensaje no iba dirigido a las hordas filoetarras que intentaban agredir a la concentración y a los seguidores de Ciudadanos y Vox. Sino a los agredidos, a Ortega Lara -532 días cautivo de ETA-, a Fernando Savater y las víctimas. El Gobierno del PSOE tacha de provocación un acto en homenaje y defensa de la Guardia Civil porque no quiere que los españoles vayan a defender a otros españoles a esas regiones españolas que pretende entregar definitivamente al golpismo y al separatismo a cambio del poder en Madrid. El homenaje en Alsasua ha sido un éxito para la Fundación España Ciudadana y para todos los que participaron. Porque ha abierto los ojos a toda España sobre qué es hoy el PSOE y dónde está. Y ha expuesto la absoluta necesidad de unidad de acción constitucional para impedir un Frente Popular que acabe no solo con 40 años de democracia más o menos imperfecta, sino con la Constitución, la Monarquía, la unidad de la Nación y largos ochenta años de paz.

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Hermann Tertsch: “Hay una mafia izquierdista dentro de Twitter” -Javier Benegas/Disidentia.com-

Twitter ha suspendido la cuenta del conocido periodista y analista político Hermann Tertsch. Una decisión que ha sido la gota que colma el vaso de una cadena de suspensiones y cierres de cuentas con una característica común: sus usuarios comparten en su mayoría una posición ideológica que no se sitúa en la izquierda.

Se suele explicar estas cadenas de bloqueos por la existencia de algoritmos bastante deficientes. Y por la posibilidad de que los usuarios se denuncien mutuamente, sin que exista un verdadero mecanismo de control que garantice la ecuanimidad y la transparencia de estos procesos.

Sin embargo, muchos usuarios de esta red social empiezan a sospechar que no es sólo el fallo de los algoritmos, ni los muy deficientes procesos de denuncia e indagación, lo que está detrás de los cada vez más recurrentes cierres de cuentas. La razón de esta sospecha está, precisamente, en que, como en una manipulada versión Ley de Murphy, la tostada siempre cae del lado de los usuarios que no son de izquierdas. Y lo cierto es que los indicios parecen corroborar esta percepción.

¿Es Twitter una red neutral? ¿O en realidad tiene un sesgo cada vez más acusado hacia la izquierda? ¿En España, es una herramienta que está favoreciendo determinadas posiciones políticas, incluso la ofensiva contra la unidad de España? Estas y muchas otras cuestiones salen a colación en esta entrevista. Y uno de los damnificados por la arbitrariedad de Twitter, Hermann Tertsch, responde a todas ellas. Y también a otras muy inquietantes. Léala porque no tiene desperdicio.

[Disidentia] ¿Qué es lo que ha pasado con tu cuenta en Twitter?

[Hermann Tertsch] Pues simplemente que la han cerrado. Es la segunda vez que la cierran. Esta vez es por una semana, la vez anterior creo que fue por un día, creo recordar. Y bueno, parece que son más o menos los procedimientos habituales para cerrar las cuentas definitivamente.

Yo creo que es, bueno, una operación de limpieza, que hay una, hay una mafia… Hay una mafia izquierdista dentro de Twitter, compuesta por el personal de la propia compañía y con la aprobación de la dirección. Y en otras redes sociales también. Esas mafias exteriores que aquí en España son, sobre todo, gente del entorno podemita. Los de Podemos están intentando impedir que haya una versión real y que se diga la verdad frente a todo el rodillo de mentiras y de agitación política que ellos consideran favorable. Es una situación de golpe de Estado efectivo en la que estamos en España, en el cual ellos jugaron un papel muy importante.

[Disidentia]¿Podemos decir que Twitter España es en cierta manera cómplice de la conspiración, por decirlo así, que están llevando a cabo la izquierda y los separatistas?

[Hermann Tertsch] Hay una vocación de Twitter claramente a la izquierda que ve con simpatía todos estos los movimientos… y sin ningún distanciamiento y ninguna crítica. Y se inclina a proteger y a alimentar los procesos de esa especie de lo que no debemos llamar conspiración sino lo que es. Estamos viendo como los enemigos del Estado, los que empezaron un golpe de estado están siendo ayudados, apoyados y coordinados también desde España; o sea, desde el Gobierno de España… desde la capital de España y desde el Gobierno.

En un año, con  la ayuda de todos estos energúmenos y sinvergüenzas, fanáticos y ladrones, mezclados todos, el separatismo catalán ha logrado dar un golpe de estado. Gracias también a la miseria moral y política de los anteriores gobernantes, y me refiero concretamente a Mariano Rajoy y a Soraya Sáenz de Santamaría, han logrado con todos los medios a su disposición hacerse con el poder del gobierno y con el poder de las instituciones y, por supuesto, no tienen intención de abandonarlas.

[Disidentia] Entonces, si las redes sociales expulsan a las voces disidentes que tienen una cierta repercusión, como es tu caso; si los partidos políticos e, incluso, la mayoría de los medios convencionales están en esta deriva, digamos, de totalitaria, ¿qué es lo que puede hacer el ciudadano común?

[Hermann Tertsch] Defenderse como pueda, esperando realmente la reacción, que la está habiendo. Y que es por lo que ellos están también apurando, están insistiendo, tienen prisa, porque saben que hay una reacción en marcha. No solo en España, pero también en España hay una reacción nacional que puede dar al traste con sus planes, y por eso están nerviosos.

En la época de Aznar hubo un momento en que se pensó que se iba a dar la batalla cultural. Al final la batalla cultural no se dio

Por primera vez tienen una contestación real, porque la contestación que han tenido en los pasados treinta y cinco años ha sido una contestación dentro de los parámetros o de los escenarios creados por la propia izquierda, incluso en la época de Aznar, donde también se pusieron nerviosos, porque hubo un momento en que se pensó que se iba a dar la batalla cultural. Al final la batalla cultural no se dio y después llegaron las bombas de Atocha que hicieron que descarrilara todo.

Yo creo que lo que hay que hacer primero es resistir, después estar, llamar al coraje. En esta situación dramática nos estamos jugando la libertad y el bienestar de nuestros hijos, de nuestros nietos y probablemente de un par de generaciones. Como les pasó a los venezolanos en su día, como les pasó a los cubanos, que llevan ya tres, o cuatro generaciones como están.

Nos estamos jugando mucho más que una legislatura, mucho más que dos legislaturas y mucho más que subidas de impuestos. Nos estamos jugando realmente la libertad y el bienestar para mucho, mucho tiempo. Y yo creo que la gente debiera ser consciente de eso, la gente debiera alarmarse lo suficiente como para saber que, si no asumen ahora algunos costos, puede que tengan que asumir unos inmensos costos más adelante.

A mí muchas veces me dicen que no me vale la pena el asumir este tipo sacrificios o, digamos, de pagos. Yo hubiera estado muchísimo más cómodo sin significarme, como dicen las madres a los niños españoles, ¿no?: “No te signifiques hijo que si no te vas a meter en líos”.  Pero el siglo veinte nos ha dado muchas, muchas lecciones de que si no hay quienes resistan en un primer momento para evitar que cuaje la tiranía, la tiranía después tiene unos precios inmensos.

Y aquí por desgracia ya está muy avanzado todo, tenemos partes, regiones de España donde ya los españoles no tienen derechos, ni tienen derecho a protestar contra la falta de derechos. Como hemos visto en Cataluña, donde salen españoles a pedir su educación en español y se les echa encima la canalla de los comandos de la CDR. Y si (esos españoles) son más que los CDR pues llegan los mozos a ayudar a los CDR para evitar la protesta de la gente decente que defiende sus derechos.

Podemos tener muertos y podemos tener muertos pronto, podemos llegar a las manos muy pronto

Hemos avanzado, como digo, en una especie de golpe de estado desigual. Territorialmente desigual porque depende de dónde se cede más, dónde se ha cedido más y dónde hay más armas por parte de los enemigos de España. La nación es la única garante de la libertad. Y dónde más débil es la nación, menos libertad hay. Y cada vez hay menos libertad ahí dónde la nación es especialmente débil, por eso el rearme de la nación es absolutamente fundamental para que España recupere su libertad y para que tengamos una mínima garantía de volver a un estado con “checks and ballances”, con equilibrio de poderes.

¿Qué esta situación es peligrosa? Desde luego, es muy peligrosa. Podemos tener muertos y podemos tener muertos pronto, podemos llegar a las manos muy pronto. Pero eso no es lo peor, lo peor sería que todos se entregaran realmente sin resistencia. En ese sentido, cuando dicen “la crispación, la crispación…” La crispación es resistir ante el atropello. Eso es lo que llaman crispación algunos.

Es decir, crispación es resistir y manifestarse a favor de la nación, de la democracia, de la igualdad entre todos los españoles en Barcelona. Llaman crispación a manifestarse por España y por la unidad de España en Alsasua. Yo no lo llamo crispación, si se crispan será porque no están acostumbrados a que haya manifestaciones en favor de la unidad de España y de la libertad de todos los españoles en Alsasua. Probablemente tengamos que acostumbrar a toda España a que los españoles se pueden manifestar a favor de los derechos de todos los españoles, entre otros el de hablar, estudiar y vivir en español en todos los rincones de España ¿Eso crispa? Lo siento muchísimo. Si eso crispa es que los crispados tienen un problema.

[Disidentia] ¿Cómo ves, por ejemplo, a los partidos políticos que quedan y los que han surgido? ¿Crees que van a defender lo dices que es necesario defender, la vindicación de la nación? ¿Cómo ves, por ejemplo, a Ciudadanos? ¿Cómo ves, por ejemplo, al Partido Popular de Pablo Casado? ¿Cómo ves el partido Vox de Santiago Abascal?

[Hermann Tertsch] Hay que ver también a los culpables de lo que está pasando. Culpables son fundamentalmente el Partido Popular y el Partido Socialista, los dos partidos que eran los pilares del sistema, del proyecto Constitucional.

Después de la dictadura teníamos el deber de aprender la lección de la tragedia de la guerra, para que no volviera a pasar

El partido Socialista con Zapatero traicionó el proyecto constitucional que está basado en la reconciliación nacional, en que la guerra es culpa de todos, en que fue una tragedia nacional, no otra cosa. Y que después de la dictadura teníamos el deber de aprender la lección de aquella tragedia, para que no volviera a pasar dentro de una democracia en la que se respetara la verdad. Las causas de aquella tragedia están en la república, están en la historia general de España, también en la historia previa, en el siglo diecinueve, pero fundamentalmente, están en la radicalización de una serie de fuerzas, están en una semana trágica, a principios de siglo, están en la huelga general revolucionaria del diecisiete, están en el treinta y cuatro, y están después en el treinta y seis, y en el treinta y nueve, por supuesto cuando concluye la guerra.

Pero como ese pacto constitucional, ese pacto de la reconciliación, ese pacto para todos los españoles se rompió y lo rompieron… Lo rompió Zapatero. Y lo rompió Zapatero con un proyecto de Frente Popular que se empieza gestar ya a espaldas del gobierno de la Nación, del gobierno de Aznar. Empieza con las negociaciones secretas con ETA, y el tripartito en Cataluña.

Hubo una crisis (la Gran recesión) que lo interrumpió. Y Zapatero perdió unas elecciones. Llegó Rajoy y consiguió una mayoría suficiente como para abortar todo aquello y hacer una reconducción general de la política española. Era el mandato que tenía y no lo hizo ¿Por qué no lo hizo? Pues, no lo hizo por incapaz, por cobarde, por desidia, por inanidad moral… Vete a saber. Busca la causa que quieras…

Yo no pienso que Rajoy sea una persona especialmente mala, pero sí pienso que es una persona especialmente egoísta, que desprecia todo lo que no es su interés, su interés inmediato, y que realmente ha despreciado a los españoles. Y al final Rajoy ha quedado prácticamente a la altura de Zapatero en cuanto al daño que ha hecho a España. Porque nos ha dejado a los pies de los caballos cuando podía haberlo evitado. Lo pudo evitar durante siete años y sin embargo al final el peor de todos los finales posibles que había tenido ese tándem de oportunistas cobardes que eran Mariano y Soraya.

Y hablando de los otros partidos, el Partido Socialista es históricamente el partido que tiene la culpa de prácticamente todas las desgracias violentas de España. Las tiene en el diecisiete en la huelga revolucionaria; las tiene en el treinta y cuatro; y las tiene en el dos mil cuatro, después de la bomba con los acosos a las sedes… Ahí es cuando realmente quiebra lo que es la normalidad democrática que duramente habíamos establecido a partir del año setenta y ocho.

De Podemos… es un hijo de Zapatero. Es la radicalización socialista que va a esa especie de juventudes socialistas unificadas, “versión 2.0”, que desemboca en un partido comunista dirigido por comunistas y que cuenta con un Partido Socialista postrado, que le da la razón. que doblega a la abogacía del estado, que desprecia a la Cámara, que desprecia tanto al público como a la prensa y a la sociedad. Con sus “explicaciones” desde la estafa de la tesis doctoral [de Pedro Sánchez] a la infamia de la declaración de propiedades de la portavoz que ha engañado vilmente, que tiene diez veces más propiedades de las que declaró. Con la ministra de justicia que tiene una especie de banda con Baltazar Garzón, en las cloacas del estado, que se regodea de la prostitución utilizada para sacar información a los empresarios mediante chantajes. ¡La actual Ministra de Justicia! ¿Eh? Y resulta que no hay un feminismo, no hay nadie en la izquierda que le parezca mal. Todos están justificando cuestiones absolutamente injustificables, también como lo de Pedro Duque. Todos saben que sí fueran del Partido Popular toda esa gente no estaría en su cargo porque no habrían aguantado la presión social que ellos habrían montado a través de unos medios de comunicación que están en sus manos. Y sin embargo ellos resisten con una procacidad, con una absoluta falta de vergüenza que está simbolizada en el macarrismo del jefe. El jefe que es un auténtico macarra de portería, de discoteca. Eso es Sánchez.

[Disidentia] Ahora hay polémica porque, según parece, los empresarios han declarado que los aliados del gobierno de Pedro Sánchez no son los más indicados para la garantizar la estabilidad política y económica. Y tengo dos cuestiones que me gustaría comentar contigo, o que me comentaras. La primera es que, en los países democráticos y serios, que los empresarios tengan opiniones políticas y las manifiesten es algo bastante normal, y no pasa absolutamente nada, porque son otros agentes más, como pueden serlo el resto. Y segundo, al hilo de esta apreciación, llama la atención el silencio del poder económico en los momentos críticos en los que se ha gestado todo este despropósito en el que nos encontramos ahora; es decir, ¿el dinero ha sido muy miedoso, demasiado?

[Hermann Tertsch] Vamos por partes. En este país llevan treinta y cinco años educando en el odio al empresario, es decir en el descrédito al empresario, el desprestigio. “Al empresario y patronal goma dos”, escribe una serie de gente. Hay una subcultura de violencia contra el empresario tremenda que se ve en los colegios; es decir, el que ensucia los ríos es el empresario no son los demás, No son los políticos de la izquierda bi los políticos de la derecha, ni los políticos. Es el empresario el que destruye el medio ambiente, etcétera. Son los odios que en España se han cultivado y se cultivan con tanto fervor.

Muchos intelectuales de las élites de ahora, como Bernard-Henri Lévy, desprecian a la nación porque piensan que los ciudadanos corrientes son unos bárbaros

Otra cosa es la profunda cobardía de las élites españolas. Las élites españolas llevan traicionando a España desde el siglo dieciocho, desde luego, quizás nos podíamos ir incluso un poquito antes. Pero, desde luego, desde el dieciocho cometen traición tras traición, pero de una forma increíble. La nación aquí siempre la ha defendido el pueblo, Y todas las élites han estado siempre en la duda, en contra de la Nación. Muchos intelectuales de las élites de ahora desprecian a la nación porque piensan que los ciudadanos corrientes son unos bárbaros. Como Bernard-Henri Lévy, un mega snob, rico de siempre, que está muy preocupado. Él, uno de los causantes de alguna de las catástrofes serias por el seguimiento que hizo Sarkozy de él por, ejemplo, en Libia. Pero más allá de ese tipo de cosas, en las que te puedes equivocar, está esa actitud frente al pueblo, Esa idea que la democracia es una cosa para gente fina. Aquí en España lo estamos viendo, con una serie de personas que lo que quieren es una democracia regulada, una democracia controlada. No que nos vaya a a salir un Trump. Tenemos que tener formas de trampear para que no salga Trump. No vaya a querer la gente de repente un Trump español Que ordinariez… Que ordinariez…

Bueno, pues la democracia es precisamente que pueda haber un Trump y que la gente quiera un Trump para corregir otro tipo de cosas. Porque en la democracia de los Estados Unidos si hay división de poderes. Aquí no. En Europa, en ningún sitio. Pero en Estados Unidos la hay. Si hay división de poderes, la democracia tiene esa maravillosa virtud que, en Europa, con tantos vasallos de los reinos absolutistas que siguen siéndolo después de ciento cincuenta, doscientos o cuarenta años de democracia, pues no se entiende. Y esa la grandeza de la que realmente la gente que no ha leído.

La nación no se suicida normalmente por los necios. No se suicida por los trabajadores y por las naciones en sí, sino por los listos. Por los que van de listos o por los que se consideran los más educados y los únicos que pueden decidir. Son esas aristocracias de antes, por eso tienen esa mezcla de despotismo ilustrado y neo marxismo en que se convirtió la democracia en Europa, esa socialdemocracia cada vez más alejada de los intereses reales de la gente y sobre todo cada vez más alejada de la verdad. Se ha ido abriendo un abismo inmenso entre lo que es la realidad que vive la gente en la calle y el discurso que escuchan a los gobernantes, a los listos de los periodistas, a los académicos, a los sabios de los lugares, etcétera, etcétera.

La democracia es la gente de verdad, no los grupos marxistas o los grupos comunistas, que andan por ahí, pagados desde el exterior, agitando aquí dentro con unos programas y con unos proyectos totalitarios criminales

(La democracia) Es la gente de verdad, no los grupos marxistas o los grupos comunistas, que andan por ahí, pagados desde el exterior, agitando aquí dentro con unos programas y con unos proyectos totalitarios criminales. [A estos grupos] Los tenemos en el gobierno en este momento, de una forma indirecta, pero en el gobierno y mandando mucho. Y la gente de verdad, el pueblo, lo que es la nación está reaccionando ahora, y está reaccionando contra esa mentira, contra toda esa verdad única, ese rodillo socialdemócrata, esa corrección política que te dice que es maravilloso que vengan todos los negros posibles del África, que los vamos a tratar a todos estupendamente porque eso va a enriquecer esta sociedad. Y eso te lo dice gente que tiene La Navata. Como Pablo Iglesias, que tiene un muro de trescientos metros que rodea su casa, con tres metros de altura, con cámaras. Y ahora con un retén de la guardia civil veinticuatro horas al día. Ese te dice a ti, que estás viviendo aterrado porque tu madre no puede salir de casa en La Línea o en cualquier sitio de Europa, en Malmö, en pueblos alemanes, etcétera, etcétera. Te lo están diciendo gente como Iglesias, o gente como la Koplowitz, o gente como Patricia Botín, que te dice que todos somos hermanos y que todos nos tenemos que juntar porque no favorece, a todos. Porque la gente la padece la multicuturalidad en los barrios sabe que la multiculturalidad no existe, ¿verdad?

La gente corriente sabe que no hay convivencia en la multiculturalidad, porque si no se aceptan las leyes y si no se integran quienes vienen y si no hay voluntad de integrarse y no se les anima a integrarse, si no a lo contrario, se les convence de que tienen un plus precisamente por ser ajenos a la sociedad que les acoge. Sí, eso se hace como se está haciendo aquí en España y se está haciendo en tantos sitios, se destruyen las comunidades, se genera la violencia y se crean unos compartimentos que nos llevan al brote del choque civil. Y eso es lo que ha pasado en Italia, y por eso en Italia han dicho basta, han puesto pie en pared, y han ganado quienes han ganado las elecciones… y van ganando quienes van ganando las elecciones una tras otra en otros sitios, en Alemania, en Holanda, en Suecia. Van ganando quienes están en la calle… Quienes dicen la verdad frente a la mentira del mensaje social demócrata.

[Disidentia] ¿No crees que está ocurriendo, incluso, que no ya los partidos que califican de ultraconservadores o extrema derecha, sino los propios partidos que hasta ayer defendían lo que calificas como de multiculturalidad, están tomando medidas políticas contrarias a ese principio que antes defendían?

 [Hermann Tertsch] Hombre… Hombre es que están cambiando porque están viendo que se les está yendo la gente a mares. Al Partido Social Demócrata Alemán se le ha ido la gente y no se le ha ido a la izquierda, se le ha ido a la derecha, a lo que llaman extrema derecha. Por supuesto, los partidos tienen todos que modificarse. Ahora la gran cuestión, el gran fenómeno es Alemania. En Alemania en diciembre hay un congreso de la CDU, y en la CDU hay dos candidatos. Hay una candidata que es la continuidad de Merkel, pero hay otros dos candidatos. Uno de ellos tiene un mensaje muy parecido a la AfD, el renacimiento nacional, apoyar la cohesión nacional. Y una actitud opuesta a todo el rodillo Marxista, frente a la ideología de género, frente a todo lo que es la destrucción de la igualdad, porque es de lo que estamos hablando. La destrucción de la igualdad de derechos, la proliferación de leyes especiales para diferente gente.

En España ahora nos van a poner leyes especiales para cada persona que sea enemiga del gobierno: Una ley para Billy el Niño, una ley para Franco, otra ley para no sé quién… Cuando no existen leyes que puedan aplicar contra gente que quieren quitar de la circulación, hacen una nueva ley a la medida. Eso es la arbitrariedad, eso es la tiranía. Y ese es el proceso que está en marcha. Pero dicho eso, en la CDU no va a ganar el, digamos, el que tiene unos preceptos más conservadores, pero tampoco va a ganar la sucesora de Merkel. Probablemente ganará Friedrich Merz, el favorito, que es una derecha como la de Sebastian Curts, que llegó con veintiocho añitos y dijo: “Esto se ha acabado”, y propuso a su partido ir con un proyecto propio. Ganó las elecciones he hizo una alianza con la derecha, con la ultraderecha, con la extrema derecha. Y todos se pusieron a gritar. Bueno, pues sí, con esos… pero no son ni ultraderecha ni extrema derecha, son gente que respeta la Constitución Austríaca, no como aquí que todos los aliados del Partido Socialista son partidos que quieren destruir la Constitución Española.

Aquí se está llamando ultraderecha y extremistas a todos los que respetan las constituciones de sus países

Aquí se está llamando ultraderecha y extremistas a todos los que respetan las constituciones de sus países. Y aquí resulta que tenemos en el Parlamento un gobierno de ochenta y cuatro diputados cuyos apoyos, todos, son de gente enemiga de la constitución, enemiga del Estado, enemiga de las instituciones. Es un disparate, pero por eso digo, hay una reacción. Y esa reacción la temen, por eso tienen prisa. Tienen prisa porque en Europa va a haber muchas conmociones. Los proyectos en Europa van a divergir mucho, y podemos ir a la ruptura. En España, si gana un frente popular, podemos ir rápidamente a un régimen de deterioro general de las libertades, pero a una velocidad tremenda. Por supuesto, países que vayan en otra dirección, no van a aguantar eso, porque no van a estar pagando lo que van a romper aquí las izquierdas.

[Disidentia] Y, para terminar, como ya no puedes lanzar mensajes en Twitter, pero aún puedes usar la palabra,¿qué dirías a los cientos de miles de seguidores que tienes en Twitter, y que están ahora mismo pasmados con lo que ha sucedido con tu cuenta, contigo mismo?¿Qué consejos les puedes dar, o qué mensaje quieres darles?

[Hermann Tertsch] Que todos tienen que estar muy atentos. Que todos tienen que hacer algo para evitar que España siga en la deriva en la que está. Que nos jugamos mucho… Mucho para mucho tiempo. Y no crean que estas cosas sólo afectan a unos cuantos, y que mejor no meterse en líos porque la vida seguirá igual. Eso lo pueden creer las élites. Que les va a afectar a ellos y que en gran parte, se lo merecerán, porque todos esos accionistas de esas televisiones que están atacando a España las veinticuatro horas del día, atacando a las instituciones, despreciando a España, despreciando su historia, ridiculizando cualquier tipo de intento de recuperación de dignidad, de cohesión, etcétera… digo, que esos accionistas espero que algún día paguen por esos directivos que tienen sin escrúpulos, que consienten a esa gentuza de periodistas que ganan dinero con la destrucción de lo que es la convivencia española, Y con ese matonismo que tienen en La Sexta y en todas las demás que han ido creando.

Que nadie piense que no le va a afectar lo que está pesando. Lo hemos visto a lo largo de la historia, lo hemos visto en Europa, lo vemos en América ahora y lo vemos en muchos sitios, en América del Sur. Venezuela es un país mucho más rico que España, donde amplias capas sociales pensaban que era muy bueno que llegara el señor Chávez para hacer un poquito de limpieza, que había mucho corrupto por ahí y que allá lo apañarían. Eso es exactamente lo que pasó en los años treinta en Alemania, que allá lo arreglarían. Bueno, pues no se arregló. Lo que hay es matanzas y miseria, miseria y crimen. Y que nadie piense que eso no nos puede pasar. Tanto los muy ricos como como los españoles de a pie deberían pensarlo.

Se nos viene encima un rodillo de prepotencia y arrogancia y, sobre todo, de aplastamiento, de vocación totalitaria. Se ve en el Frente Popular que están montando y en el cual, de momento, Pedro Sánchez es una figura ridícula, pero muy, muy útil por esa falta total de pudor y de relación con la verdad, y de escrúpulos que tiene. Es una figura perfecta para los fines de un proyecto de este tipo. Un proyecto para liquidar, destruir la Monarquía, destruir la Constitución, destruir la Democracia e implantar un modelo que cuadra con los ideales de Pablo Iglesias y de Monedero, que son en realidad dos empleados de la peor dictadura que existe en este momento en Latinoamérica, que es la cubana, por supuesto. Un inmenso campo de hambrientos, donde lo único que genera dinero para sus dirigentes es el narco tráfico.

Todo el mundo debiera estar avisado. Si no paramos esto y volvemos a recuperar el pulso de una España de individuos libres, de una nación libre, vamos hacia una situación muy dura, tremenda.

De todas formas, como nota final de optimismo, creo que va a haber una reacción y creo que al final en España, pese a toda la miseria moral de las élites, pese a toda la dejadez de todos, la desidia, la falta de implicación, el individualismo llevado a los extremos de la indolencia máxima, pese a todo eso creo que al final volverán a ganar los buenos.

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Twitter y la arbitrariedad. -Hermann Tertsch/ABC-

Está claro que si acaban de bombardear Pearl Harbor no te preocupan los baches al garaje en Hawai, si entran las tropas alemanas en tu granja polaca no te irrita la fiebre de la vaca favorita y si te sorprende el 18 de julio de 1936 frente al Cuartel de la Montaña se te olvida la multa más reciente. Salvando las distancias, por la misma razón, inmersos en un golpe de Estado en España, no solo de los separatistas, con la complicidad de fuerzas con poder directo o indirecto en el Gobierno nacional, que te suspendan una cuenta de Twitter es lo de menos.

Y sin embargo, la ofensiva de cierres de cuentas en Twitter, sus sanciones arbitrarias, intimidaciones y mecanismos de censura son tan preocupantes como las amenazas de querella de Sánchez a ABC y otros medios. Querella que se cuidó de no presentar contra información fehaciente sobre la estafa de tesis doctoral de Sánchez. Preocupan las amenazas como los desprecios del matonismo ya habitual en los ministros, contagiado por el jefe y que es propio de los comunistas de Podemos en España y sus patronos en Cuba y Venezuela. Y alarman las leyes especiales que este Gobierno se quiere sacar de la manga para todo lo que le contraríe a él o a sus aliados comunistas y separatistas.

Aunque Sánchez no tenga palabra hay que tomarse muy en serio sus amenazas a los pocos medios que no defienden la operación que ha llevado a los enemigos del Estado a tener un poder decisivo sobre el Gobierno de la Nación. Van en serio, se consideran capaces y han demostrado que tienen el mismo respeto a las leyes y al Estado de Derecho que sus socios Torra o Junqueras, Otegui, Rufián o Iglesias: ninguno. Por eso hay que hacerles frente. Allá donde se pueda. Nos jugamos no una legislatura ni unos impuestos. Nos jugamos la libertad de los españoles para varias generaciones.

Es cierto que Twitter es muchas veces un nauseabundo lodazal. Los peores se sienten iguales a los mejores y pretenden vomitar más alto que ninguno. Twitter no tiene además el éxito de Facebook con sus 23 millones de usuarios en España. Instagram tiene 13 y Twitter que no llega a 5 millones. Pero es la red más política y como tal, las fuerzas de la extrema izquierda despliegan una presencia masiva y control por medio de la tecnología y su voluntad acosadora. Grupos de comunistas de Podemos concentran ataques contra quienes se significan como defensores de España y de la legalidad. Y la compañía forma parte de ese entramado globalista siempre amable a los comunistas. Por eso hay que estar. Porque España ha entrado en una decisiva batalla política y cultural. La Nación reacciona por primera vez en siete lustros ante una larga agresión totalitaria que cree poder acabar ahora con España y las libertades. Pero por primera vez esto puede acabar de muy diferente forma. Con el restablecimiento de las libertades, el fin del acoso a la verdad y la liquidación definitiva de la hegemonía mediática izquierdista que ha traído a la sociedad española a este estado de postración.

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Farsa llorada, tragedia ignorada. -Hermann Tertsch/Gentiuno-

Los españoles que, en número menguante, aún ven las noticias en los informativos de alguna televisión, todos cada vez más parecidos entre sí bajo la inspiración inequívoca del frentepopulismo carpetovetónico, tienen un grado muy desigual de conocimiento de las diferentes cosas que pasan en el mundo. Es por el implacable el filtro del «progresismo» que ya no ejercen solo los comisarios políticos. Los traen incorporados en la cabecita la mayoría de los profesionales. Todos tienen buena conciencia. Los benefactores de la humanidad tal como informan en contra de Trump, del fascismo, de Israel, de la ultraderecha, de la derecha, de los curas, de la banca, del franquismo, de los ricos que no sean izquierdistas, de los toreros, los cazadores, los judíos y los criadoras de visones. Y no solo las televisiones sucumben a la permanente perversión del lenguaje, a la tendenciosidad bienintencionada, al sentimentalismo tramposo, al grotesco sectarismo y a la superioridad moral de la abismal ignorancia generalizada.

Sánchez e Iglesias control totalVeamos las cuestiones tratadas por esas televisiones, por ejemplo sobre Iberoamérica. Todos los telespectadores sabrán bien que unos miles de hondureños caminan hacia la frontera norteamericana porque han decidido que ellos tienen derecho a vivir en EE.UU. Les han dicho que un fascista como Donald Trump no puede impedirles cruzar la frontera y que pueden ignorar y violar toda ley que se les antoje y trabajar donde les venga en gana. «Trump escucha, tenemos derecho, somos trabajadores internacionales», repetía un pobre hombre la cantinela delirante que le han embaulado. Víctimas de la violencia que causa en su país la ausencia total de ley y orden, grupos izquierdistas les han convencido de que lo mejor es irse a otro país a incumplir allí todas las leyes, la primera la de entrada. Si lo lograran todos, el país que los acogiera acabaría igual que aquel del que huyen. Pretenden los organizadores de esta operación política que la columna asalte la frontera para poner en aprietos al presidente norteamericano. Intentarán montar este nuevo espectáculo antes de las elecciones a Congreso y Senado del 6 de noviembre. También para desestabilizar fronteras, soberanía y seguridad de la región. Los mueve idéntico interés y los mismos que alimentan y explotan la inmigración ilegal en Europa.

Podemos y el PSOE dueños de los medios
Todas las televisiones en España informan con profusión sobre la caravana hondureña. Pero nada hablan de los cerca de tres millones de venezolanos en inmensas, permanentes e ignoradas «caravanas de migrantes». Son masas de hombres, mujeres y niños que huyen del infierno chavista, de un régimen socialista que ha logrado que muera por falta de alimentos y medicinas la población del país más rico del continente. No se habla de ello en las televisiones de España porque todas obedecen a socios, camaradas y simpatizantes de la canalla culpable de esa inmensa tragedia. Que poco tiene que ver con la manipulada y teatralizada caravana anti-Trump. Y es que nadie puede ocultar que las masas venezolanas que huyen lo hacen del mismo socialismo que en España estamos a punto de inaugurar. Por decreto de gobernantes nunca elegidos por los españoles, amigos unos y agentes otros de aquella dictadura criminal. Por eso se habla tanto de una caravana falsaria y nada de las otras que son la mayor catástrofe humanitaria habida en América. Causada por un régimen socialista y chavista que dirige en Caracas una cuadrilla de asesinos y narcotraficantes. Cuadrilla que cuenta con la protección del Gobierno español y la asesoría directa del expresidente Zapatero, que ya ha unido su suerte a un Nicolás Maduro al que media Europa quiere juzgar ya en La Haya. Esperemos que los españoles sepan trastocar los planes de los amigos de Maduro. Para evitar caravanas migrantes propias.

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@hermanntertsch

Periodista español. Columnista del ABC de España. Comentarista de Televisión

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Prohibido lo malo. -Hermann Tertsch/ABC-

Estén atentos los españoles, porque si este Gobierno no cae pronto, sea por inepto, por tramposo, por mentiroso, por plagiario, por traidor, por cómplice de mafias, por colaborador de golpistas y enemigos de España, puede que se quede. Puede que transforme tanto los métodos de trabajo en nuestro sistema que no podamos, no nos dejen hablar sobre su relevo hasta que las condiciones de miseria, violencia y caos ocupen organismos internacionales. En España asistimos ya a muchos pasos consecuentes que dicta el guión de una toma de las riendas del poder, no solo del Gobierno, sino del sistema, para poder casi excluir la alternancia. De ahí que sean tan alarmantes las palabras de la vicepresidenta Carmen Calvo que anuncian la intención del Gobierno de imponer límites a la libertad de expresión e información. Siempre en defensa de la verdad, faltaría más.

Tras los baratos eufemismos de Calvo, queda claro que el Gobierno considera que jueces y tribunales no son suficientes como hasta ahora para perseguir los delitos en opinión e información. Porque hay informaciones u opiniones que este Gobierno quiere perseguir y que aún no puede. «Necesitamos seguridad». Se regulará -dice que con otros países- lo no regulado hasta ahora en el ámbito de la libertad de expresión y del derecho a la información. Las amenazas a los medios de este Gobierno no tienen precedentes en España desde 1978. No quieren que se hable mal de ellos. Y decretan que todo lo malo sobre ellos es mentira. Ya lo advirtió Pedro Sánchez, menos solemne que macarra, que quien le critique a él o al Gobierno critica al Estado. Al principio nos hizo gracia. ¿Qué rayos se habría creído ese galán de grandes superficies? La risita se nos ha borrado. Con su carácter práctico, no serán ni el principio de contradicción, ni la honradez, ni la vergüenza ni el sentido del honor lo que frene la incontrolada ambición de Pedro Sánchez. No tiene dudas ni muestra escrúpulos. No hay elecciones. Los golpistas son buenos. Los constitucionalistas, malos. Monto cuando quiero en avión. Mi mujer trabaja donde me dé la gana. Quien me ataca ataca a España. Punto.

Atentos españoles, el Gobierno quiere armas para combatir «la mentira» de los periodistas. Eso que les gusta llamar «fake news» porque hacen mucho daño, «a veces», dramatizaba ayer Calvo, «daños irreparables». En un ambiente tan comprensivo de la leal soldadesca izquierdista del periodismo patrio nadie le haría reparar ayer que los daños que sufre actualmente el Gobierno no los generan unas mentiras sino unas verdades. Estas nuevas medidas para limitar la libertad de expresión y de información encajan con las disposiciones de la nueva ley de memoria histórica que tiene en la recámara el PSOE y que impone penas de prisión, graves multas e inhabilitación a quienes cuestionen la interpretación de la guerra civil española y del franquismo que hacen quienes se consideran herederos de los perdedores. Dará con sus huesos en la cárcel quien crea como yo que la tragedia española no comenzó el 18 de julio de 1936, sino con la criminal quema de iglesias y conventos de 11 de mayo de 1931 y que, por supuesto, fue una inmensa suerte para España que la guerra la ganara Franco y no Stalin.

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