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Hermann Tertsch: “Hay una mafia izquierdista dentro de Twitter” -Javier Benegas/Disidentia.com-

Twitter ha suspendido la cuenta del conocido periodista y analista político Hermann Tertsch. Una decisión que ha sido la gota que colma el vaso de una cadena de suspensiones y cierres de cuentas con una característica común: sus usuarios comparten en su mayoría una posición ideológica que no se sitúa en la izquierda.

Se suele explicar estas cadenas de bloqueos por la existencia de algoritmos bastante deficientes. Y por la posibilidad de que los usuarios se denuncien mutuamente, sin que exista un verdadero mecanismo de control que garantice la ecuanimidad y la transparencia de estos procesos.

Sin embargo, muchos usuarios de esta red social empiezan a sospechar que no es sólo el fallo de los algoritmos, ni los muy deficientes procesos de denuncia e indagación, lo que está detrás de los cada vez más recurrentes cierres de cuentas. La razón de esta sospecha está, precisamente, en que, como en una manipulada versión Ley de Murphy, la tostada siempre cae del lado de los usuarios que no son de izquierdas. Y lo cierto es que los indicios parecen corroborar esta percepción.

¿Es Twitter una red neutral? ¿O en realidad tiene un sesgo cada vez más acusado hacia la izquierda? ¿En España, es una herramienta que está favoreciendo determinadas posiciones políticas, incluso la ofensiva contra la unidad de España? Estas y muchas otras cuestiones salen a colación en esta entrevista. Y uno de los damnificados por la arbitrariedad de Twitter, Hermann Tertsch, responde a todas ellas. Y también a otras muy inquietantes. Léala porque no tiene desperdicio.

[Disidentia] ¿Qué es lo que ha pasado con tu cuenta en Twitter?

[Hermann Tertsch] Pues simplemente que la han cerrado. Es la segunda vez que la cierran. Esta vez es por una semana, la vez anterior creo que fue por un día, creo recordar. Y bueno, parece que son más o menos los procedimientos habituales para cerrar las cuentas definitivamente.

Yo creo que es, bueno, una operación de limpieza, que hay una, hay una mafia… Hay una mafia izquierdista dentro de Twitter, compuesta por el personal de la propia compañía y con la aprobación de la dirección. Y en otras redes sociales también. Esas mafias exteriores que aquí en España son, sobre todo, gente del entorno podemita. Los de Podemos están intentando impedir que haya una versión real y que se diga la verdad frente a todo el rodillo de mentiras y de agitación política que ellos consideran favorable. Es una situación de golpe de Estado efectivo en la que estamos en España, en el cual ellos jugaron un papel muy importante.

[Disidentia]¿Podemos decir que Twitter España es en cierta manera cómplice de la conspiración, por decirlo así, que están llevando a cabo la izquierda y los separatistas?

[Hermann Tertsch] Hay una vocación de Twitter claramente a la izquierda que ve con simpatía todos estos los movimientos… y sin ningún distanciamiento y ninguna crítica. Y se inclina a proteger y a alimentar los procesos de esa especie de lo que no debemos llamar conspiración sino lo que es. Estamos viendo como los enemigos del Estado, los que empezaron un golpe de estado están siendo ayudados, apoyados y coordinados también desde España; o sea, desde el Gobierno de España… desde la capital de España y desde el Gobierno.

En un año, con  la ayuda de todos estos energúmenos y sinvergüenzas, fanáticos y ladrones, mezclados todos, el separatismo catalán ha logrado dar un golpe de estado. Gracias también a la miseria moral y política de los anteriores gobernantes, y me refiero concretamente a Mariano Rajoy y a Soraya Sáenz de Santamaría, han logrado con todos los medios a su disposición hacerse con el poder del gobierno y con el poder de las instituciones y, por supuesto, no tienen intención de abandonarlas.

[Disidentia] Entonces, si las redes sociales expulsan a las voces disidentes que tienen una cierta repercusión, como es tu caso; si los partidos políticos e, incluso, la mayoría de los medios convencionales están en esta deriva, digamos, de totalitaria, ¿qué es lo que puede hacer el ciudadano común?

[Hermann Tertsch] Defenderse como pueda, esperando realmente la reacción, que la está habiendo. Y que es por lo que ellos están también apurando, están insistiendo, tienen prisa, porque saben que hay una reacción en marcha. No solo en España, pero también en España hay una reacción nacional que puede dar al traste con sus planes, y por eso están nerviosos.

En la época de Aznar hubo un momento en que se pensó que se iba a dar la batalla cultural. Al final la batalla cultural no se dio

Por primera vez tienen una contestación real, porque la contestación que han tenido en los pasados treinta y cinco años ha sido una contestación dentro de los parámetros o de los escenarios creados por la propia izquierda, incluso en la época de Aznar, donde también se pusieron nerviosos, porque hubo un momento en que se pensó que se iba a dar la batalla cultural. Al final la batalla cultural no se dio y después llegaron las bombas de Atocha que hicieron que descarrilara todo.

Yo creo que lo que hay que hacer primero es resistir, después estar, llamar al coraje. En esta situación dramática nos estamos jugando la libertad y el bienestar de nuestros hijos, de nuestros nietos y probablemente de un par de generaciones. Como les pasó a los venezolanos en su día, como les pasó a los cubanos, que llevan ya tres, o cuatro generaciones como están.

Nos estamos jugando mucho más que una legislatura, mucho más que dos legislaturas y mucho más que subidas de impuestos. Nos estamos jugando realmente la libertad y el bienestar para mucho, mucho tiempo. Y yo creo que la gente debiera ser consciente de eso, la gente debiera alarmarse lo suficiente como para saber que, si no asumen ahora algunos costos, puede que tengan que asumir unos inmensos costos más adelante.

A mí muchas veces me dicen que no me vale la pena el asumir este tipo sacrificios o, digamos, de pagos. Yo hubiera estado muchísimo más cómodo sin significarme, como dicen las madres a los niños españoles, ¿no?: “No te signifiques hijo que si no te vas a meter en líos”.  Pero el siglo veinte nos ha dado muchas, muchas lecciones de que si no hay quienes resistan en un primer momento para evitar que cuaje la tiranía, la tiranía después tiene unos precios inmensos.

Y aquí por desgracia ya está muy avanzado todo, tenemos partes, regiones de España donde ya los españoles no tienen derechos, ni tienen derecho a protestar contra la falta de derechos. Como hemos visto en Cataluña, donde salen españoles a pedir su educación en español y se les echa encima la canalla de los comandos de la CDR. Y si (esos españoles) son más que los CDR pues llegan los mozos a ayudar a los CDR para evitar la protesta de la gente decente que defiende sus derechos.

Podemos tener muertos y podemos tener muertos pronto, podemos llegar a las manos muy pronto

Hemos avanzado, como digo, en una especie de golpe de estado desigual. Territorialmente desigual porque depende de dónde se cede más, dónde se ha cedido más y dónde hay más armas por parte de los enemigos de España. La nación es la única garante de la libertad. Y dónde más débil es la nación, menos libertad hay. Y cada vez hay menos libertad ahí dónde la nación es especialmente débil, por eso el rearme de la nación es absolutamente fundamental para que España recupere su libertad y para que tengamos una mínima garantía de volver a un estado con “checks and ballances”, con equilibrio de poderes.

¿Qué esta situación es peligrosa? Desde luego, es muy peligrosa. Podemos tener muertos y podemos tener muertos pronto, podemos llegar a las manos muy pronto. Pero eso no es lo peor, lo peor sería que todos se entregaran realmente sin resistencia. En ese sentido, cuando dicen “la crispación, la crispación…” La crispación es resistir ante el atropello. Eso es lo que llaman crispación algunos.

Es decir, crispación es resistir y manifestarse a favor de la nación, de la democracia, de la igualdad entre todos los españoles en Barcelona. Llaman crispación a manifestarse por España y por la unidad de España en Alsasua. Yo no lo llamo crispación, si se crispan será porque no están acostumbrados a que haya manifestaciones en favor de la unidad de España y de la libertad de todos los españoles en Alsasua. Probablemente tengamos que acostumbrar a toda España a que los españoles se pueden manifestar a favor de los derechos de todos los españoles, entre otros el de hablar, estudiar y vivir en español en todos los rincones de España ¿Eso crispa? Lo siento muchísimo. Si eso crispa es que los crispados tienen un problema.

[Disidentia] ¿Cómo ves, por ejemplo, a los partidos políticos que quedan y los que han surgido? ¿Crees que van a defender lo dices que es necesario defender, la vindicación de la nación? ¿Cómo ves, por ejemplo, a Ciudadanos? ¿Cómo ves, por ejemplo, al Partido Popular de Pablo Casado? ¿Cómo ves el partido Vox de Santiago Abascal?

[Hermann Tertsch] Hay que ver también a los culpables de lo que está pasando. Culpables son fundamentalmente el Partido Popular y el Partido Socialista, los dos partidos que eran los pilares del sistema, del proyecto Constitucional.

Después de la dictadura teníamos el deber de aprender la lección de la tragedia de la guerra, para que no volviera a pasar

El partido Socialista con Zapatero traicionó el proyecto constitucional que está basado en la reconciliación nacional, en que la guerra es culpa de todos, en que fue una tragedia nacional, no otra cosa. Y que después de la dictadura teníamos el deber de aprender la lección de aquella tragedia, para que no volviera a pasar dentro de una democracia en la que se respetara la verdad. Las causas de aquella tragedia están en la república, están en la historia general de España, también en la historia previa, en el siglo diecinueve, pero fundamentalmente, están en la radicalización de una serie de fuerzas, están en una semana trágica, a principios de siglo, están en la huelga general revolucionaria del diecisiete, están en el treinta y cuatro, y están después en el treinta y seis, y en el treinta y nueve, por supuesto cuando concluye la guerra.

Pero como ese pacto constitucional, ese pacto de la reconciliación, ese pacto para todos los españoles se rompió y lo rompieron… Lo rompió Zapatero. Y lo rompió Zapatero con un proyecto de Frente Popular que se empieza gestar ya a espaldas del gobierno de la Nación, del gobierno de Aznar. Empieza con las negociaciones secretas con ETA, y el tripartito en Cataluña.

Hubo una crisis (la Gran recesión) que lo interrumpió. Y Zapatero perdió unas elecciones. Llegó Rajoy y consiguió una mayoría suficiente como para abortar todo aquello y hacer una reconducción general de la política española. Era el mandato que tenía y no lo hizo ¿Por qué no lo hizo? Pues, no lo hizo por incapaz, por cobarde, por desidia, por inanidad moral… Vete a saber. Busca la causa que quieras…

Yo no pienso que Rajoy sea una persona especialmente mala, pero sí pienso que es una persona especialmente egoísta, que desprecia todo lo que no es su interés, su interés inmediato, y que realmente ha despreciado a los españoles. Y al final Rajoy ha quedado prácticamente a la altura de Zapatero en cuanto al daño que ha hecho a España. Porque nos ha dejado a los pies de los caballos cuando podía haberlo evitado. Lo pudo evitar durante siete años y sin embargo al final el peor de todos los finales posibles que había tenido ese tándem de oportunistas cobardes que eran Mariano y Soraya.

Y hablando de los otros partidos, el Partido Socialista es históricamente el partido que tiene la culpa de prácticamente todas las desgracias violentas de España. Las tiene en el diecisiete en la huelga revolucionaria; las tiene en el treinta y cuatro; y las tiene en el dos mil cuatro, después de la bomba con los acosos a las sedes… Ahí es cuando realmente quiebra lo que es la normalidad democrática que duramente habíamos establecido a partir del año setenta y ocho.

De Podemos… es un hijo de Zapatero. Es la radicalización socialista que va a esa especie de juventudes socialistas unificadas, “versión 2.0”, que desemboca en un partido comunista dirigido por comunistas y que cuenta con un Partido Socialista postrado, que le da la razón. que doblega a la abogacía del estado, que desprecia a la Cámara, que desprecia tanto al público como a la prensa y a la sociedad. Con sus “explicaciones” desde la estafa de la tesis doctoral [de Pedro Sánchez] a la infamia de la declaración de propiedades de la portavoz que ha engañado vilmente, que tiene diez veces más propiedades de las que declaró. Con la ministra de justicia que tiene una especie de banda con Baltazar Garzón, en las cloacas del estado, que se regodea de la prostitución utilizada para sacar información a los empresarios mediante chantajes. ¡La actual Ministra de Justicia! ¿Eh? Y resulta que no hay un feminismo, no hay nadie en la izquierda que le parezca mal. Todos están justificando cuestiones absolutamente injustificables, también como lo de Pedro Duque. Todos saben que sí fueran del Partido Popular toda esa gente no estaría en su cargo porque no habrían aguantado la presión social que ellos habrían montado a través de unos medios de comunicación que están en sus manos. Y sin embargo ellos resisten con una procacidad, con una absoluta falta de vergüenza que está simbolizada en el macarrismo del jefe. El jefe que es un auténtico macarra de portería, de discoteca. Eso es Sánchez.

[Disidentia] Ahora hay polémica porque, según parece, los empresarios han declarado que los aliados del gobierno de Pedro Sánchez no son los más indicados para la garantizar la estabilidad política y económica. Y tengo dos cuestiones que me gustaría comentar contigo, o que me comentaras. La primera es que, en los países democráticos y serios, que los empresarios tengan opiniones políticas y las manifiesten es algo bastante normal, y no pasa absolutamente nada, porque son otros agentes más, como pueden serlo el resto. Y segundo, al hilo de esta apreciación, llama la atención el silencio del poder económico en los momentos críticos en los que se ha gestado todo este despropósito en el que nos encontramos ahora; es decir, ¿el dinero ha sido muy miedoso, demasiado?

[Hermann Tertsch] Vamos por partes. En este país llevan treinta y cinco años educando en el odio al empresario, es decir en el descrédito al empresario, el desprestigio. “Al empresario y patronal goma dos”, escribe una serie de gente. Hay una subcultura de violencia contra el empresario tremenda que se ve en los colegios; es decir, el que ensucia los ríos es el empresario no son los demás, No son los políticos de la izquierda bi los políticos de la derecha, ni los políticos. Es el empresario el que destruye el medio ambiente, etcétera. Son los odios que en España se han cultivado y se cultivan con tanto fervor.

Muchos intelectuales de las élites de ahora, como Bernard-Henri Lévy, desprecian a la nación porque piensan que los ciudadanos corrientes son unos bárbaros

Otra cosa es la profunda cobardía de las élites españolas. Las élites españolas llevan traicionando a España desde el siglo dieciocho, desde luego, quizás nos podíamos ir incluso un poquito antes. Pero, desde luego, desde el dieciocho cometen traición tras traición, pero de una forma increíble. La nación aquí siempre la ha defendido el pueblo, Y todas las élites han estado siempre en la duda, en contra de la Nación. Muchos intelectuales de las élites de ahora desprecian a la nación porque piensan que los ciudadanos corrientes son unos bárbaros. Como Bernard-Henri Lévy, un mega snob, rico de siempre, que está muy preocupado. Él, uno de los causantes de alguna de las catástrofes serias por el seguimiento que hizo Sarkozy de él por, ejemplo, en Libia. Pero más allá de ese tipo de cosas, en las que te puedes equivocar, está esa actitud frente al pueblo, Esa idea que la democracia es una cosa para gente fina. Aquí en España lo estamos viendo, con una serie de personas que lo que quieren es una democracia regulada, una democracia controlada. No que nos vaya a a salir un Trump. Tenemos que tener formas de trampear para que no salga Trump. No vaya a querer la gente de repente un Trump español Que ordinariez… Que ordinariez…

Bueno, pues la democracia es precisamente que pueda haber un Trump y que la gente quiera un Trump para corregir otro tipo de cosas. Porque en la democracia de los Estados Unidos si hay división de poderes. Aquí no. En Europa, en ningún sitio. Pero en Estados Unidos la hay. Si hay división de poderes, la democracia tiene esa maravillosa virtud que, en Europa, con tantos vasallos de los reinos absolutistas que siguen siéndolo después de ciento cincuenta, doscientos o cuarenta años de democracia, pues no se entiende. Y esa la grandeza de la que realmente la gente que no ha leído.

La nación no se suicida normalmente por los necios. No se suicida por los trabajadores y por las naciones en sí, sino por los listos. Por los que van de listos o por los que se consideran los más educados y los únicos que pueden decidir. Son esas aristocracias de antes, por eso tienen esa mezcla de despotismo ilustrado y neo marxismo en que se convirtió la democracia en Europa, esa socialdemocracia cada vez más alejada de los intereses reales de la gente y sobre todo cada vez más alejada de la verdad. Se ha ido abriendo un abismo inmenso entre lo que es la realidad que vive la gente en la calle y el discurso que escuchan a los gobernantes, a los listos de los periodistas, a los académicos, a los sabios de los lugares, etcétera, etcétera.

La democracia es la gente de verdad, no los grupos marxistas o los grupos comunistas, que andan por ahí, pagados desde el exterior, agitando aquí dentro con unos programas y con unos proyectos totalitarios criminales

(La democracia) Es la gente de verdad, no los grupos marxistas o los grupos comunistas, que andan por ahí, pagados desde el exterior, agitando aquí dentro con unos programas y con unos proyectos totalitarios criminales. [A estos grupos] Los tenemos en el gobierno en este momento, de una forma indirecta, pero en el gobierno y mandando mucho. Y la gente de verdad, el pueblo, lo que es la nación está reaccionando ahora, y está reaccionando contra esa mentira, contra toda esa verdad única, ese rodillo socialdemócrata, esa corrección política que te dice que es maravilloso que vengan todos los negros posibles del África, que los vamos a tratar a todos estupendamente porque eso va a enriquecer esta sociedad. Y eso te lo dice gente que tiene La Navata. Como Pablo Iglesias, que tiene un muro de trescientos metros que rodea su casa, con tres metros de altura, con cámaras. Y ahora con un retén de la guardia civil veinticuatro horas al día. Ese te dice a ti, que estás viviendo aterrado porque tu madre no puede salir de casa en La Línea o en cualquier sitio de Europa, en Malmö, en pueblos alemanes, etcétera, etcétera. Te lo están diciendo gente como Iglesias, o gente como la Koplowitz, o gente como Patricia Botín, que te dice que todos somos hermanos y que todos nos tenemos que juntar porque no favorece, a todos. Porque la gente la padece la multicuturalidad en los barrios sabe que la multiculturalidad no existe, ¿verdad?

La gente corriente sabe que no hay convivencia en la multiculturalidad, porque si no se aceptan las leyes y si no se integran quienes vienen y si no hay voluntad de integrarse y no se les anima a integrarse, si no a lo contrario, se les convence de que tienen un plus precisamente por ser ajenos a la sociedad que les acoge. Sí, eso se hace como se está haciendo aquí en España y se está haciendo en tantos sitios, se destruyen las comunidades, se genera la violencia y se crean unos compartimentos que nos llevan al brote del choque civil. Y eso es lo que ha pasado en Italia, y por eso en Italia han dicho basta, han puesto pie en pared, y han ganado quienes han ganado las elecciones… y van ganando quienes van ganando las elecciones una tras otra en otros sitios, en Alemania, en Holanda, en Suecia. Van ganando quienes están en la calle… Quienes dicen la verdad frente a la mentira del mensaje social demócrata.

[Disidentia] ¿No crees que está ocurriendo, incluso, que no ya los partidos que califican de ultraconservadores o extrema derecha, sino los propios partidos que hasta ayer defendían lo que calificas como de multiculturalidad, están tomando medidas políticas contrarias a ese principio que antes defendían?

 [Hermann Tertsch] Hombre… Hombre es que están cambiando porque están viendo que se les está yendo la gente a mares. Al Partido Social Demócrata Alemán se le ha ido la gente y no se le ha ido a la izquierda, se le ha ido a la derecha, a lo que llaman extrema derecha. Por supuesto, los partidos tienen todos que modificarse. Ahora la gran cuestión, el gran fenómeno es Alemania. En Alemania en diciembre hay un congreso de la CDU, y en la CDU hay dos candidatos. Hay una candidata que es la continuidad de Merkel, pero hay otros dos candidatos. Uno de ellos tiene un mensaje muy parecido a la AfD, el renacimiento nacional, apoyar la cohesión nacional. Y una actitud opuesta a todo el rodillo Marxista, frente a la ideología de género, frente a todo lo que es la destrucción de la igualdad, porque es de lo que estamos hablando. La destrucción de la igualdad de derechos, la proliferación de leyes especiales para diferente gente.

En España ahora nos van a poner leyes especiales para cada persona que sea enemiga del gobierno: Una ley para Billy el Niño, una ley para Franco, otra ley para no sé quién… Cuando no existen leyes que puedan aplicar contra gente que quieren quitar de la circulación, hacen una nueva ley a la medida. Eso es la arbitrariedad, eso es la tiranía. Y ese es el proceso que está en marcha. Pero dicho eso, en la CDU no va a ganar el, digamos, el que tiene unos preceptos más conservadores, pero tampoco va a ganar la sucesora de Merkel. Probablemente ganará Friedrich Merz, el favorito, que es una derecha como la de Sebastian Curts, que llegó con veintiocho añitos y dijo: “Esto se ha acabado”, y propuso a su partido ir con un proyecto propio. Ganó las elecciones he hizo una alianza con la derecha, con la ultraderecha, con la extrema derecha. Y todos se pusieron a gritar. Bueno, pues sí, con esos… pero no son ni ultraderecha ni extrema derecha, son gente que respeta la Constitución Austríaca, no como aquí que todos los aliados del Partido Socialista son partidos que quieren destruir la Constitución Española.

Aquí se está llamando ultraderecha y extremistas a todos los que respetan las constituciones de sus países

Aquí se está llamando ultraderecha y extremistas a todos los que respetan las constituciones de sus países. Y aquí resulta que tenemos en el Parlamento un gobierno de ochenta y cuatro diputados cuyos apoyos, todos, son de gente enemiga de la constitución, enemiga del Estado, enemiga de las instituciones. Es un disparate, pero por eso digo, hay una reacción. Y esa reacción la temen, por eso tienen prisa. Tienen prisa porque en Europa va a haber muchas conmociones. Los proyectos en Europa van a divergir mucho, y podemos ir a la ruptura. En España, si gana un frente popular, podemos ir rápidamente a un régimen de deterioro general de las libertades, pero a una velocidad tremenda. Por supuesto, países que vayan en otra dirección, no van a aguantar eso, porque no van a estar pagando lo que van a romper aquí las izquierdas.

[Disidentia] Y, para terminar, como ya no puedes lanzar mensajes en Twitter, pero aún puedes usar la palabra,¿qué dirías a los cientos de miles de seguidores que tienes en Twitter, y que están ahora mismo pasmados con lo que ha sucedido con tu cuenta, contigo mismo?¿Qué consejos les puedes dar, o qué mensaje quieres darles?

[Hermann Tertsch] Que todos tienen que estar muy atentos. Que todos tienen que hacer algo para evitar que España siga en la deriva en la que está. Que nos jugamos mucho… Mucho para mucho tiempo. Y no crean que estas cosas sólo afectan a unos cuantos, y que mejor no meterse en líos porque la vida seguirá igual. Eso lo pueden creer las élites. Que les va a afectar a ellos y que en gran parte, se lo merecerán, porque todos esos accionistas de esas televisiones que están atacando a España las veinticuatro horas del día, atacando a las instituciones, despreciando a España, despreciando su historia, ridiculizando cualquier tipo de intento de recuperación de dignidad, de cohesión, etcétera… digo, que esos accionistas espero que algún día paguen por esos directivos que tienen sin escrúpulos, que consienten a esa gentuza de periodistas que ganan dinero con la destrucción de lo que es la convivencia española, Y con ese matonismo que tienen en La Sexta y en todas las demás que han ido creando.

Que nadie piense que no le va a afectar lo que está pesando. Lo hemos visto a lo largo de la historia, lo hemos visto en Europa, lo vemos en América ahora y lo vemos en muchos sitios, en América del Sur. Venezuela es un país mucho más rico que España, donde amplias capas sociales pensaban que era muy bueno que llegara el señor Chávez para hacer un poquito de limpieza, que había mucho corrupto por ahí y que allá lo apañarían. Eso es exactamente lo que pasó en los años treinta en Alemania, que allá lo arreglarían. Bueno, pues no se arregló. Lo que hay es matanzas y miseria, miseria y crimen. Y que nadie piense que eso no nos puede pasar. Tanto los muy ricos como como los españoles de a pie deberían pensarlo.

Se nos viene encima un rodillo de prepotencia y arrogancia y, sobre todo, de aplastamiento, de vocación totalitaria. Se ve en el Frente Popular que están montando y en el cual, de momento, Pedro Sánchez es una figura ridícula, pero muy, muy útil por esa falta total de pudor y de relación con la verdad, y de escrúpulos que tiene. Es una figura perfecta para los fines de un proyecto de este tipo. Un proyecto para liquidar, destruir la Monarquía, destruir la Constitución, destruir la Democracia e implantar un modelo que cuadra con los ideales de Pablo Iglesias y de Monedero, que son en realidad dos empleados de la peor dictadura que existe en este momento en Latinoamérica, que es la cubana, por supuesto. Un inmenso campo de hambrientos, donde lo único que genera dinero para sus dirigentes es el narco tráfico.

Todo el mundo debiera estar avisado. Si no paramos esto y volvemos a recuperar el pulso de una España de individuos libres, de una nación libre, vamos hacia una situación muy dura, tremenda.

De todas formas, como nota final de optimismo, creo que va a haber una reacción y creo que al final en España, pese a toda la miseria moral de las élites, pese a toda la dejadez de todos, la desidia, la falta de implicación, el individualismo llevado a los extremos de la indolencia máxima, pese a todo eso creo que al final volverán a ganar los buenos.

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El Feminismo Corporativo: una verdadera lacra social. -Javier Benegas/Disidentia-

 

En apenas unos años, hemos pasado de disfrutar de una cierta libertad a tener que medir cada una de nuestras palabras, expresiones y actos. Las coacciones que atentan contra nuestra libertad de expresión y de acción, se han multiplicado. Y son las que emanan del bullicioso Feminismo Corporativo (en adelante FC) las que se han vuelto más expeditivas y peligrosas. De hecho, no resulta exagerado afirmar que este nuevo feminismo se ha convertido en la peor y más corrosiva de todas manifestaciones de la Corrección Política.

Censura, censura y más censura

El FC censura por definición cualquier alusión al aspecto físico de la mujer, muy especialmente si ésta se produce en un medio de comunicación. Referirse a la belleza o la fealdad de una fémina —no así de un hombre—, o simplemente aludir a su forma de vestir en un reportaje o noticia, es un acto castigado con el escarnio del profesional que firme la nota, aunque se trate de una sátira o una simple crónica rosa.

Si el protagonista del reportaje es una mujer relevante, estos es, según el lenguaje FC, un “referente”, entonces directamente se califica de atentado. Y el autor (muchas veces autora) es arrojado a la hoguera por hereje.

En Francia piropear o sencillamente silbar a una mujer por la calle supone una multa de 750 euros

El FC también ha elevado el vulgar piropo a la categoría de agresión sexual. Así, en Francia piropear o sencillamente silbar a una mujer por la calle supone una multa de 750 euros. Y si esto sucede en el transporte público el importe de la sanción se duplica; es decir, 1.500 euros. Una medida que pronto podría ser imitada por otros países europeos.

Por si esto no fuera bastante se pretende que este tipo de sanciones se apliquen, además de en la calle, en otros ámbitos, como la prensa. Y que se tipifique como delito en un medio de información cualquier referencia remotamente sexual sobre una mujer.

La falsa cultura de la violación

A pesar de que las violaciones son delitos cometidos por una diminuta minoría de varones, en comparación con la población total, el FC pretende imponer la idea de que en nuestras sociedades existe una “cultura de la violación“. Y para que ninguna interacción entre hombres y mujeres escape a su control, toda acción debe ser fiscalizada y calificada como algún tipo de agresión sexual, desde una simple palabra, pasando por una insinuación, hasta la franca proposición sexual.

El FC pretende además que el supuesto delito sexual deje de depender de los hechos objetivos y pase a estar sujeto a la apreciación subjetiva de una de las partes, es decir, de la mujer. Y que ni siquiera se necesaria una mínima coherencia temporal. Así, la mujer tendrá derecho a arrepentirse al día siguiente de la relación sexual que mantuvo voluntariamente la noche anterior. Y su cambio de parecer podrá ser base suficiente para procesar al varón.

Universidades y tribunales paralelos

En numerosas universidades norteamericanas el FC ha logrado que se pueda denunciar a un estudiante por el hecho de “mirar raro”, algo por otra parte que es imposible de demostrar salvo que la palabra de la mujer se convierta en ley. Así, en los campus norteamericanos proliferan los comités que actúan como tribunales paralelos, suplantando las competencias de los tribunales ordinarios.

En numerosas universidades norteamericanas el Feminismo Corporativo ha logrado que se pueda denunciar a un estudiante por el hecho de “mirar raro”

Cualquier joven puede ver su reputación arruinada irremediablemente por obra y gracia de un malentendido, un despecho o una desavenencia con una compañera. Los comités que le juzgarán, además de estar presionados por la corriente feminista, carecen de la preparación y los medios necesarios para realizar pesquisas mínimamente garantistas. Para colmo de males, están saturados, puesto que todo es susceptible de ser considerado agresión sexual.

Como es lógico, los dictámenes de estos comités suelen acabar en los tribunales ordinarios, donde verdaderos jueces terminan finalmente exonerando al estudiante… pero cuando el daño reputacional es ya irreparable. En la era de Internet, las viejas noticias permanecen en la Red durante largo tiempo y, en muchos casos, también las fotografías de los “ajusticiados”. A estos contenidos se puede acceder desde cualquier parte del planeta. Por lo que la víctima no tiene siquiera la posibilidad de rehacer su vida en otra parte.

Feminismo Corporativo e intereses

El FC ha convertido el Día Internacional de la Mujer en un acto de desagravio en el que se denuncia, entre otras cosas, la falsa “cultura de la violación”. Así, lo que hasta hace tan solo unos años era una jornada de celebración y de estímulo, ha derivado en un ajuste de cuentas generalizado, una interesada guerra de sexos con la que se presiona a los legisladores para que redacten leyes particulares. Y la ley deje de ser igual para todos y se convierta en privilegio.

Como ejemplo inquietante de cómo el FC ha penetrado en unas instituciones que se supone neutrales, basta pasear por delante del Ministerio de Igualdad y contemplar la enorme pancarta con un lazo morado que pende de su fachada. Una imagen que tiene ciertas reminiscencias de la Alemania nazi, en cuyos edificios oficiales pendían grandes estandartes con la esvástica.

Lamentablemente, cuanto más ceden los políticos a la presión, más lobbies feministas florecen en aquellos sectores más prometedores. Para las activistas, todo sector relevante, con posibilidades de promoción, se convierte en un objetivo estratégico. Una característica que revela la existencia de intereses que no son ni mucho menos extensibles a todas las mujeres.

No existe ningún movimiento feminista relevante en los oficios más sufridos, donde la posibilidad de ascender y obtener privilegios es prácticamente inexistente

En efecto, resulta bastante sospechoso que se ponga el foco en determinados sectores profesionales, casualmente aquellos que resultan más cercanos y atractivos a las activistas y, en especial, a sus núcleos duros. Raro es ver movilizaciones similares en actividades que resultan de escaso interés para las activistas. No existe, por ejemplo, ningún movimiento feminista relevante en los oficios más sufridos, donde la posibilidad de ascender y obtener privilegios es prácticamente inexistente.

En cambio, en el mundo de la dirección de empresas, las finanzas, las ciencias sociales, la política o el periodismo la guerra es total. La razón es sencilla, el FC es por definición un movimiento elitista, integrado por mujeres de clase media que aspiran a mejorar su posición por encima de sus méritos. Son personas que buscan en el activismo su ascensor social.

No es feminismo, es elitismo

El FC se asemeja bastante a los nacionalismos supremacistas. Al igual que estos, crea un enemigo exterior: el hombre o, en su defecto, el patriarcado; construye una causa general con la que promete grandes beneficios a todos los que la apoyen, pero luego las ventajas y prebendas recaen en una minoría; establece barreras de entrada similares a la imposición lingüística, en su caso se trata de una serie de preceptos, reglas, códigos de conducta y dogmas cuya definición y certificación queda a discreción de una selecta cúpula; no significa más y mejores oportunidades, sino selección adversa, un proceso donde no ascienden las más capaces sino las más dogmáticas; y, por último, es intrínsecamente elitista: no hay nada que desagrade más a las nuevas feministas que las mujeres esforzadas, esas que, motu proprio, trabajan duro y velan por las personas a las que quieren, en vez de sumarse a su causa.

En definitiva, el Feminismo Corporativo se ha convertido en un grave problema para la convivencia y la sociedad abierta. No representa a todas las mujeres, sino a una clase muy concreta de mujeres que busca la manera de situarse por encima de todos los demás.

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El oscuro secreto del secesionismo. -Javier Benegas/Vozpópuli-

“Hay que cambiar no ya cuarenta años, sino quinientos años de la Historia de España”. La frase, pronunciada por Jordi Pujol en 1979, desvela el oscuro secreto de un nacionalismo que, al contrario que el viejo catalanismo, no tenía como fin preservar los particularismos culturales, sino destruir la identidad española.

El pasado jueves 27 de julio, en la tercera del diario ABC firmaba Antonio Garrigues Walker la pieza titulada “Una solución digna y civilizada“. Con un equívoco tono moderado, el autor apelaba al entendimiento y el diálogo entre los catalanes y el resto de españoles. En realidad, el ruego iba dirigido al gobierno del Estado español y, a lo que parece, en nombre de la Generalitat.

La pieza generó gran indignación, ya que no sólo abundaba en la supremacía catalana, sino que, en base a este argumento, exigía al Estado español una compensación. Así, la pieza nos regalaba párrafos de la siguiente factura

“Cataluña tiene que sentir la profunda admiración del resto de España por todo lo que ha hecho –más sin duda que ninguna otra comunidad– en el proceso de desarrollo, modernización y enriquecimiento de nuestra vida democrática, económica y cultural. Sin Cataluña hubiera sido absolutamente imposible alcanzar el grado de progreso actual. Cataluña tiene que sentir además que respetamos sin reservas –e incluso con cierta envidia– la pasión por su identidad, por su lengua, por su cultura, por su historia y también sus deseos de alcanzar las máximas cotas posibles de autogobierno.

Los nacionalistas catalanes deberían respetar la pasión que los españoles tienen por su identidad, por su lengua, por su cultura y por su historia

Podríamos, como muchos articulistas han hecho, indignarnos o recurrir a invertir los términos y afirmar, con mucho más fundamento, que el concepto de España debería ser respetado y valorado por todos. Que Cataluña jamás habría sido la región próspera y pujante que en su día llegó a ser si no hubiera sido por la nación española. Y que los nacionalistas catalanes deberían respetar la pasión que los españoles tienen por su identidad, por su lengua, por su cultura y por su historia. Pero esto sería abundar en un debate trillado. Es hora de ir más allá y desvelar el oscuro secreto del nacionalismo.

España como tabú

Lo primero que conviene aclararle aGarrigues Walker, y a otros muchos que se prestan a ejercer de dragomán, es que, durante la Transición, la idea de España como nación se convirtió en tabú, incluso la mera denominación quedó proscrita. De hecho, para evitar pronunciar la palabra prohibida, empezaron a utilizarse diferentes acepciones, como “este país”, “el Estado español” o “el gobierno de Madrid”. España fue degradada a la categoría de mera Administración que, claro está, se troceó convenientemente, estableciéndose de manera formal una jerarquía administrativa que, sin embargo, podía ser renegociada informalmente una y otra vez. Por eso, cuando Pedro Sánchez afirma que España es una nación de naciones lo que nos dice en realidad es que es España es, a lo sumo, una administración de administraciones.

Esta conversión de la nación en un concepto puramente administrativo y enajenado de la comunidad fue utilizada por la oligarquía catalana para, de manera progresiva, convertir su demarcación territorial en administración independiente. Y aquí es oportuno citar la última frase del párrafo de Garrigues Walker, donde propone como solución “alcanzar las máximas cotas posibles de autogobierno”. Porque ¿qué otra cosa puede significar “las máximas cotas de autogobierno” sino la independencia?

El nacionalismo es contracultura

“Hay que cambiar no ya cuarenta años, sino quinientos años de la Historia de España”. Esta frase, pronunciada por Jordi Pujol el 10 de junio de 1979, desvela el oscuro secreto de un nacionalismo que, al contrario que el viejo catalanismo, no tenía como fin preservar los particularismos culturales, sino destruir una identidad española que en esencia era también la catalana.

El nacionalismo es un movimiento intrínsecamente contracultural. Tan contracultural como lo fue la “New Left”

El nacionalismo es, por tanto, un movimiento intrínsecamente contracultural. Tan contracultural como lo fue la “New Left”. O como hoy lo siguen siendo unas mutaciones de las que el propio Theodor Adorno abjuró en la década de los 60.

En efecto, el nacionalismo catalán ha progresado bajo las reglas de la Corrección Política que dividen a los individuos en víctimas y verdugos, grupos fuertes y grupos débiles, y con las que numerosos grupos de interés someten a la sociedad. El recurrente y falso victimismo de los nacionalistas lo certifica.

¿Es Jordi Pujol un marxista? Sí, pero de Groucho Marx

La corrección política es considerada como una suerte de marxismo cultural. Se vincula su origen a la Escuela de Fráncfort y su Teoría Crítica. Sin embargo, hablar de marxismo cultural es un reduccionismo que no se corresponde con la realidad. Cierto es que cuando el desarrollo tecnológico y la evolución social dejaron inservible la teoría de la confrontación entre proletarios y capitalistas, la izquierda tuvo que idear nuevos grupos de explotadores y explotados, opresores y oprimidos, verdugos y víctimas. Sin embargo, la Corrección Política ha terminado propagándose por todo el espectro político.

Tanta discriminación por resolver, tanta víctima por resarcir justifica la intervención arbitraria de los políticos

Tiene su lógica. Tanta discriminación por resolver, tanta víctima por resarcir justifica la intervención arbitraria de los políticos y, también, abre la puerta a un ejército de expertos, académicos y burócratas que, por sí sólo, impulsa una industria siempre ávida de recursos que, de otra forma, no se podría justificar. Una máquina de ingeniería social que se sirve a sí misma y que crea infinitas oportunidades de negocio a costa de una sociedad cada vez más polarizada, alienada e infantil.

En este nuevo contexto, la opresión, la división entre víctimas y verdugos ha adoptado formas cada vez más nebulosas, difíciles de apreciar de manera inequívoca, incluso de demostrar, que la clásica explotación del trabajador. Esta confusión es lo que ha permitido la entrada de nuevos jugadores. Primero, en efecto, fueron las mutaciones de la vieja izquierda. Pero más tarde otros grupos, como los nacionalistas, que vieron en la dinámica de la Corrección Política la forma de alcanzar sus objetivos. De ahí la proliferación de retorcidas y destructivas teorías sociológicas que la gente acaba asumiendo tras abrumadoras campañas de propaganda. Incluso disparates como la “plurinacionalidad” que demuestran cómo, en esta industria emergente, no existen límites a la imaginación.

Se ha liquidado el principio de la igualdad ante la ley, cualquier marco de entendimiento común y, en consecuencia, la comunidad que da lugar a la nación

Así, el nuevo feminismo no busca como antaño la igualdad, sino la identificación de la mujer como grupo víctima al que hay que proporcionar un orden legal diferenciado y, en consecuencia, una dotación presupuestaria siempre creciente. O la defensa de un multiculturalismo que no pretende la integración del forastero, sino su derecho a la segregación cultural al albur de políticas sociales con una sed insaciable de recursos. Todo esto, además de convertir el feminismo, el multiculturalismo y el nacionalismo en negocios políticos, ha liquidado el principio de la igualdad ante la ley, cualquier marco de entendimiento común y, en consecuencia, la comunidad que da lugar a la nación.

Hoy es más acertado hablar de contracultura que de marxismo cultural, puesto que de la Corrección Política se sirven grupos de interés que no es que carezcan de raíces marxistas, es que son incompatibles entre sí. Su único denominador común es, precisamente, la Corrección Política. El nacionalismo catalán es uno de estos grupos. De hecho, cuando Jordi Pujol pronunció aquella frase en 1979, el movimiento nacionalista catalán era bastante menos que marginal, y la sociedad catalana, aun con sus particularismos, era profundamente española. Lo lógico es que, con el tiempo, el nacionalismo hubiera desaparecido por completo. Hoy, sin embargo, el secesionismo se ha convertido en una amenaza tan disparatada como real.

Era cuestión de tiempo que la apuesta de la oligarquía catalana por depurar su identidad española la dejara a merced de una izquierda loca

Pero los viejos nacionalistas en el pecado llevan ya la penitencia. Al fin y al cabo, además de aflorar su corrupción, era cuestión de tiempo que la apuesta de la oligarquía catalana por depurar su identidad española la dejara a merced de una izquierda loca que, además de ser pura y dura contracultura, ha probado las mieles del presupuesto.

Lamentablemente, mientras la integridad territorial de España se ve seriamente amenazada, todos los partidos políticos han considerado prioritario dedicar sus esfuerzos a suscribir un Pacto de Estado contra la Violencia de Género… en uno de los países del mundo donde este tipo de lacra es más residual. Es decir, mientras los turcos asaltan la ciudad, el emperador Constantino discute con los teólogos sobre el sexo de los ángeles.

Origen: El oscuro secreto del secesionismo

La batalla ideológica que está prohibido librar. -Javier Benegas/Vozpópuli-

Una de las ideas con las que estoy más de acuerdo con mis buenos amigos Almudena Negro y Jorge Vilches es que desde hace tiempo el debate ideológico quedó reducido a una confrontación economicista, donde todo parece estar al albur de la constatación de si ésta o aquella política nos proporcionará más o menos bienestar económico. Todo se supedita a los datos, al sobrevalorado empirismo; en definitiva, a la demostración científica de que, en efecto, una idea es mejor que su contraria según sus resultados económicos.

Sin embargo, convertir la ciencia en árbitro de la política y del comportamiento humano sólo sirve para confundir las cosas. Los datos en sí no nos dicen cuál camino debemos tomar. Los esfuerzos estadísticos pueden suministrar información sobre cómo funciona el mundo, pero no nos dicen lo que debemos hacer. Para eso es necesario un marco interpretativo. Y ahí es donde empiezan los problemas, porque siempre se pueden defender correlaciones distintas. Y a cada estudio le corresponderá al menos dos interpretaciones, dos verdades contrapuestas, dependiendo de los prejuicios.

Por eso, antes de imponer “empíricamente” la forma de prosperar, de proporcionar más y mejores oportunidades, más bienestar, deben prevalecer determinados principios, aunque, en ocasiones, puedan parecer un freno al tan cacareado progreso.

La historia está llena de sucesos tremendos que se desencadenaron precisamente por un empirismo cuyo marco interpretativo resultó interesado y catastrófico. Los momentos más tremendos del siglo XX comparten un denominador común: el fin justificó los medios. Y la imposición de determinadas ideas por encima de los principios, degeneró en todo tipo de salvajadas.

Hoy, quienes siguen justificando el uso de cualquier medio si el fin resulta loable, creen haber aprendido la lección. Y piensan que, ahora sí, podrán imponer su visión del mundo sin desencadenar nuevos desastres. Actúan de forma sutilmente distinta, modulando su discurso, presentándose como gente sensata, reflexiva; expertos dotados de una gran sabiduría, y mejores deseos, que anhelan el bien común. Y cuando deciden que algo es perjudicial, imponen sus conclusiones mediante el subterfugio de los datos. Sin embargo, cometen el mismo error que cometieron otros en el pasado: utilizar marcos de interpretación interesados, puramente ideológicos.

La intelligentsia actual es fiel reflejo de este problema. Como explicaba el pasado sábado Fernando Díaz Villanueva en esta misma sección, no hay polarización más allá de las meras apariencias. En un estrechísimo terreno de juego coinciden la derecha, la izquierda y, también, un liberalismo de pacotilla que hace tiempo enterró el que de verdad importaba: el de los principios.

Muchos liberales no dicen esta boca es mía porque es el porquero de Agamenón, y no Agamenón mismo, quien denuncia el atropello. Les preocupa ser confundidos con el enemigo y que la broma les cueste la pérdida de notoriedad o algún privilegio. Se tolera el liberalismo economicista, el de los datos y los números, pero no el que es de verdad subversivo. No comprenden –o no quieren comprender– que si ellos no toman la colina sobre la que llueven las balas, tarde o temprano la tomarán otros con sus ideas.

Al ciudadano corriente le puede parecer que aún hay ideologías contrapuestas gracias a los debates en políticas finalistas que los medios difunden, por ejemplo, respecto a las pensiones, los servicios públicos, la mayor o menor regulación de los mercados, el mayor o menor gasto del Estado, la corrupción… pero es un espejismo. Lo que se impone es un ‘mainstream’, una coalición de intereses que se ha arrogado la facultad de decidir lo que está bien y lo que está mal, lo que es correcto y lo que es incorrecto, lo que es moral o inmoral… en función de datos y marcos de interpretación tan interesados como cambiantes. Para colmo de males, una parte de la sociedad se ha infantilizado hasta extremos inauditos. Y lo que media desde ese infantilismo, que tiene la piel muy fina y solo ve agravios, hasta el totalitarismo no es ni medio paso.

No es de extrañar, por tanto, que valores que antaño nos eran tan caros, como la responsabilidad individual, un hombre, un voto, o la elemental libertad de expresión, languidezcan en favor de una justicia cósmica que los polítólogos con sus estadísticas agregadas construyen cada día. O que defender algo tan básico como la igualdad ante la ley se convierta en un ejercicio propio de gente peligrosa a la que hay que cerrar la boca.

A George Orwell le atribuyen haber dicho que en una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario. Sea o no suyo el aserto, urge ponerlo al día, porque en estos tiempos, no ya decir la verdad, sino simplemente imaginarla es un acto revolucionario.

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