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La indocument… Ada Colau y el almirante Cervera . -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

La Indocument… Ada Colau ha sacado el “Francomodín” para acabar la partida. El comodín de Franco, o facha, es esa carta que sacan los podemitas cuando se quedan sin argumentos para poner fin a cualquier discusión política. Si tú eres facha, ellos ganan. Si el almirante de la Armada española Pascual Cervera y Topete era facha se le puede quitar tranquilamente su nombre a la calle de la Barceloneta donde vivió Pepe Rubianes a quien se le ha otorgado el honor que no merece el almirante facha. Porque a eso han venido la indocumentAda Colau y todos los podemitas, a quitar nombres fachas de las calles y ponérselas a sus amigos, esos que se “cagan en la puta España”, con perdón.

Lo contó Pablo Iglesias en la presentación de un libro a finales de 2016. Dijo que fue criado junto a su madre por “dos mujeres obreras de Vallecas —su abuela y su tía abuela—, hijas de un paleto de Soria que tuvo que emigrar a Madrid para ser panadero”. “Mi tía abuela Ángeles sirvió en muchas casas fregando para otros, y ahora su nieto está en la tribuna del Parlamento cagándose en sus muertos, por decirlo pronto y bien”. No han llegado a las instituciones a hacer política, han venido a esto, a darle voz al resentimiento de una clase social a la que ellos no pertenecen, porque ellos son niñatos malcriados por papás burgueses.

Decir que el almirante Cervera era un facha es algo parecido a atribuir a Newton “la teoría de la relatividad” de Einstein, o asegurar que Ronald Reagan tuvo que dimitir a causa del Watergate, como han hecho Pablo Iglesias e Íñigo Errejón respectivamente. Es de una incultura descomunal. Porque el almirante Cervera falleció en 1909, diez años antes de que empezara el período de entreguerras en el que comenzó a surgir el fascismo. En 1909 Benito Musolini todavía era miembro del Partido Socialista Italiano, luego difícilmente podría ser fascista el almirante Cervera. Pero además de ignorancia también es una muestra de odio a España. Lo que sí fue Pascual Cervera es un héroe de la armada que defendió a España de EEUU en la guerra de Cuba, por lo que hasta Fidel Castro tiene palabras de elogio hacia su memoria.

Almirante de la armada española significa facha, porque lo dice Ada Colau. Y porque eso le viene bien para cambiar la placa de su calle y ponérsela a Pepe Rubianes, que ese sí que no fue facha. Rubianes era un pésimo actor gallego que consiguió ganarse la vida reconvirtiéndose en independentista catalán, un ejemplo para todos esos que llaman revolución de las sonrisas a su discurso de odio y acoso contra los que piensan diferente. En un programa de máxima audiencia en TV3 Pepe Rubianes dijo: “A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás. Y que se metan a España ya en el puto culo, a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando en los campanarios. Que se vayan a cagar a la puta playa con la puta España. Que llevo desde que nací con la puta España.” A éste le han puesto la calle. Los jueces consideraron que esas palabras no eran delito de odio sino libertad de expresión y casi… arte. Yo soy tan respetuosa con la libertad de los demás para insultarme a mí, como espero que sean los demás con mi libertad para opinar sobre todos los malnacidos hijos de Satanás que han votado a esta gentuza que no son más que excrementos de gallina vieja. Iletr… Ada Colau.

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Chaves, Griñán y dinero para asar una vaca. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

Tanto Chaves como Griñán son hijos de franquistas. Manuel Chaves es hijo de un coronel del ejército de Franco y de una dirigente de la Sección Femenina de Falange Española, estudió en colegios católicos privados hasta licenciarse en derecho. Se afilió al PSOE en 1968 y fue diputado en el Congreso desde 1977 hasta 1990, ministro con Felipe González de 1986 a 1990, presidente de la Junta de Andalucía desde 1990 hasta 2009, vicepresidente del Gobierno y ministro con Zapatero de 2009 a 2011, presidente del PSOE de 2000 hasta 2012 y diputado en el Congreso hasta 2015, cuando dimitió tras ser imputado por prevaricación en el caso de los EREs fraudulentos de la administración andaluza, por lo que podría ser condenado a 10 años de inhabilitación.

José Antonio Griñán es hijo de un conocido comandante de la Guardia de Franco destinado en El Pardo, y de una sobrina de un falangista presidente de la Diputación de Madrid. También estudió en colegios privados católicos hasta que se licenció en derecho. Se afilió al PSOE en los primeros años 80 y fue viceconsejero de la Junta de Andalucía de 1982 a 1986, consejero andaluz de 1990 a 1992, ministro con Felipe González de 1992 a 1996, diputado del Congreso de 1993 a 2004, de nuevo consejero de Economía andaluz de 2004 a 2009, presidente de la Junta de Andalucía desde 2009 hasta 2013, presidente del PSOE de 2012 a 2014 y senador de 2013 hasta 2015, cuando también dimitió tras ser imputado por prevaricación y malversación en el caso de los EREs. Podría ser condenado a 6 años de cárcel y 30 de inhabilitación.

Aunque los grandes medios de comunicación pasan de puntillas sobre este caso que ensucia al actual PSOE, el juicio de los EREs llega a uno de sus momentos cumbre con las declaraciones ante la Audiencia de Sevilla de los dos expresidentes de la Junta de Andalucía. Están acusados —junto a otros 20 ex altos cargos, entre los que destacan la exministra Magdalena Álvarez y Gaspar Zarrías— de diseñar un “procedimiento específico” con el que repartieron de forma arbitraria y opaca más de 741 millones de euros en ayudas sociolaborales entre 2001 y 2010, dejando por medio comisiones, desvíos y hasta juergas con cocaína más que suficientes para “asar una vaca”, como presumía la madre de uno de los mediadores entre la Junta, las empresas beneficiarias de las ayudas y la aseguradora. Y de todas estas irregularidades la Intervención General de la Junta avisó hasta en tres ocasiones a unos imputados que ahora quieren hacer creer que ellos no sabían nada.

Chaves y Griñán no están acusados de haberse lucrado personalmente ni se les han descubierto patrimonios ocultos. Tampoco de haber financiado ilegalmente al PSOE. Están acusados por haber manejado los fondos de la Junta de Andalucía como si de su cortijo se tratase, como aquellos señoritos amigos de sus padres que a principios del siglo pasado compraban el voto de los jornaleros a cambio de una golosina. Quizá ninguno de estos dos hijos del franquismo más rancio tenga una cuenta oculta en Suiza, pero el daño que habrían hecho a los andaluces es mucho mayor que si sólo hubieran hecho eso. Porque el dinero “para asar una vaca” que presuntamente malversaron tenía que haberse usado para generar empleo y riqueza en Andalucía, y no para dotar un “fondo de reptiles” con el que comprar votos, agradecer favores, silenciar a los críticos y asegurar lealtades a un régimen clientelar del que los andaluces no son capaces de deshacerse aunque los excrementos les lleguen hasta las cejas.

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Si los golpistas se libran de la cárcel será gracias al PSOE. -Liberal Enfurruñada/OKDiario-

En 1995 el PSOE, IU y los independentistas vascos y catalanes, suprimieron del Código Penal un artículo que castigaba con prisión cualquier declaración de independencia. Era el artículo 214 y decía que “son reos de rebelión los que se alzaren públicamente para… declarar la independencia de una parte del territorio nacional”, sin ninguna mención al uso de violencia. El Código Penal reformado por el PSOE, exige, en su artículo 472, para que exista rebelión, que dicha declaración de independencia debe ser violenta. En su auto de procesamiento el juez Llarena imputa este delito de rebelión a Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Jordi Turull, Raül Romeva, Antonio Comín, Josep Rull, Dolors Bassa, Clara Ponsatí, Joaquim Forn, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Carme Forcadell y Marta Rovira, además de imputar por malversación a los nueve primeros y por desobediencia a otros 12 imputados, entre ellos la fugada Anna Gabriel.

El delito de desobediencia tan sólo está penado con multa e inhabilitación para cargo público y el de malversación con un máximo de ocho años de cárcel. Así pues la clave para que los golpistas puedan ser condenados por rebelión a penas que conllevan condena de hasta 25 años de prisión se encuentra en que el juez demuestre que su alzamiento ha sido violento. Y aquí es donde comienzan las discrepancias entre juristas. Los términos violencia, violenta/o y violentamente aparecen 35 veces en un auto de apenas 70 páginas, lo que nos da una idea de la importancia que el juez otorga a su acreditación. Pero no todos coinciden en que lo haya conseguido porque la jurisprudencia del Tribunal Supremo, para apreciar que alguien ha actuado con violencia, exige que se haya “usado la fuerza física para producir un daño de intensidad suficiente para doblegar la voluntad de aquel contra quien se dirige”. O sea, que no cualquier uso de la violencia significaría un alzamiento violento, sino tan sólo cuando esta violencia fuera tal que sin ella no se conseguirían los objetivos de los alzados, opinan algunos.

Los hechos violentos en los que se centra el magistrado son los que ocurrieron los días 20 de septiembre, cuando convocaron a la población ante la sede de la Consejería de Economía, y 1 de octubre, cuando instigaron a los ciudadanos a obstaculizar que las fuerzas policiales cumplieran su cometido de impedir el referéndum. Y detalla una reunión ocurrida en medio de ambas fechas, el 28 de septiembre, en la que los máximos responsables de los Mozos se reunieron con el presidente de la Generalidad, su vicepresidente y el Consejero de Interior, para informarles de que “la gran cantidad de colectivos movilizados en aquellas fechas… hacían prever… una escalada de la violencia, con brotes importantes de enfrentamiento… Pese a ello, la decisión de los miembros del Gobierno fue que la votación había de celebrarse”.

El magistrado entiende que existe delito de rebelión porque ya hubo violencia el 20 de septiembre, el 28 de septiembre los jefes de los Mozos advirtieron de que el 1 de octubre habría enfrentamientos violentos y pese a todo ello, el Gobierno catalán celebró un referéndum ilegal que no se habría llevado a cabo sin el uso de dicha resistencia violenta, de lo que hace responsables a todos los imputados por rebelión. Ciertamente todos vimos que se produjeron tumultos violentos. La clave está en si, como exige la jurisprudencia del Tribunal Supremo, dicha violencia tuvo una intensidad decisiva o sólo fueron altercados de incontrolados entre una multitud mayoritariamente pacífica, y aquí caben interpretaciones. Lo que está claro es que si finalmente los golpistas se libran de la cárcel deberemos agradecérselo al PSOE.

 

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