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Palestinos: no hay lugar para los gais. – Jaled Abu Toameh/LD-

Se estima que el pasado día 8 unas 250.000 personas asistieron al desfile del Orgullo Gay en Tel Aviv. Turistas de todo el mundo acudieron a Israel a participar en el acontecimiento. El lema de este año era La comunidad hace historia, en referencia a la comunidad LGBT en Israel.

Mientras los israelíes celebraban la tolerancia en las calles de Tel Aviv, sus vecinos palestinos estaban ocupados haciendo precisamente lo contrario: exigiendo que se despidiera a gente por producir una telecomedia sobre los gais en la Franja de Gaza.

El polémico programa, titulado Fuera de foco, ha recibido duras condenas de los palestinos, que están pidiendo que se castigue a los responsables por “afrentar los valores árabes e islámicos”.

En la sociedad árabe-palestina, la homosexualidad es denunciada y estigmatizada. La homosexualidad es ilegal bajo el régimen de Hamás en Gaza, y decenas de gais palestinos han huido a Israel por miedo a la persecución y el hostigamiento. En la Margen Occidental, las leyes de la Autoridad Palestina (AP) tampoco protegen los derechos de los palestinos gais.

En las últimas décadas, varios palestinos gais han sido asesinados en la Margen y la Franja.

En 2016 Hamás ejecutó a uno de sus altos mandos militares, Mahmud Ishtiwi, de 34 años, tras haber sido declarado culpable de “comportamiento inmoral”, referencia apenas velada a la homosexualidad. Ishtiwi, al que se ejecutó con tres disparos en el pecho, habría tenido una vida segura si hubiese sido ciudadano israelí. Si hubiese vivido en Israel, incluso podría haber participado en el desfile del Orgullo Gay en Tel Aviv sin tener que ocultar su identidad. Pero vivía en Gaza, entre personas que consideran que la homosexualidad es un pecado castigable con la muerte y obraron en consecuencia.

El caso de Ishtiwi revela una importante diferencia entre las sociedades y culturas israelí y palestina. Israel ha ido avanzando hacia la tolerancia y la aceptación de los derechos de la comunidad gay, mientras que los palestinos siguen siendo tan intolerantes como siempre hacia quienes se atreven a actuar y hablar de manera distinta.

El clamor por el programa sobre los gais en Gaza es otro ejemplo de cómo la sociedad palestina está aún lejos de reconocer y respetar los derechos de la comunidad gay. Fuera de foco, que se rodó recientemente en la Franja, incluye una escena cómica del tipo cámara oculta en la que un actor se insinúa a los jóvenes. Es decir, que las insinuaciones no son reales, su propósito era cómico; aquellos a quienes se acercaban ni siquiera sabían que les estaban grabando. Pero en el mundo palestino éste no es un tema para bromas.

Musa Shurrab, humorista gazatí y creador del programa ofensivo, está en graves apuros. Fue obligado a disculparse con un mensaje de Facebook. “Pedimos disculpas a todos nuestros espectadores”, escribió. “El programa fue eliminado tras publicarse. Cometimos un error y lo lamentamos”. La disculpa, sin embargo, no ha logrado calmar a sus críticos, que en las redes sociales han expresado su repulsión por el show y por el comportamiento de Shurrab. “¿Qué tipo de disculpa es esta, después de haber ofendido todos los valores religiosos y culturales sólo por la fama?”, comentó Tagrid Alemure. Otros usuarios de Facebook acusaron al humorista de promover la “anormalidad sexual” y emplearon expresiones denigrantes y palabras malsonantes para acusarlo y amenazarlo. “Eliminar el vídeo no te exonera de este crimen moral”, dijo Mohamed al Aila.

Algunos palestinos pidieron a Hamás que tomara medidas contra Shurrab y los productores del programa. Su petición no cayó en saco roto. El Ministerio del Interior llamó rápidamente a uno de ellos, Emad Eid, para interrogarlo. Aunque le dejaron marchar horas después, Hamás dice que seguirá investigando.

La agencia de noticias Maan, de Belén, que ha sido acusada de producir el show, está haciendo ahora todo lo posible para marcar distancias. Por medio de un comunicado, afirmó que nunca había autorizado que el programa se emitiera y que alguien lo había filtrado. “Uno de los actores publicó el programa en las redes sociales con nuestro logo. Nos reservamos el derecho a emprender medidas legales contra los responsables de este acto ilegal”, comunicó. Asimismo, pidió disculpas “por herir a nuestro pueblo y nuestros valores”.

Por su parte, la AP ha puesto en marcha su propia investigación sobre el programa, que considera “perjudicial para nuestro pueblo y sus valores”. El Ministerio de Información anunció que tenía previsto emprender medidas legales contra los responsables.

¿Qué puede uno aprender de esta polémica? Básicamente, que es más seguro ser miembro de Hamás que gay. Los líderes palestinos preferirían que los jóvenes trataran de matar israelíes en vez de hablar sobre los gais. En el mundo de Hamás y la AP, no hay lugar para la comedia o la sátira.

¿Cómo puede haberlo, sin espacio para los gais o para cualquiera que se atreva a tocar cuestiones que son tabú? Es un secreto a voces que en la sociedad palestina hay gais, pero sus vidas son muy distintas a las de sus semejantes a sólo unos pocos kilómetros, en Israel.

Casual y elocuentemente, la polémica sobre los gais palestinos se produjo el mismo día en que decenas de miles de israelíes festejaban el Orgullo en Tel Aviv.

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Podemos: lenguaje de combate. -El Club de los Viernes/LD-

Desde la aparición del fenómeno del 15M y la irrupción de Podemos en el panorama político español, son muchos los artículos y ensayos destinados a su estudio y análisis. Muchas de esas obras son ciertamente meritorias y aportan luces sobre la naturaleza, orígenes y estrategias del engendro hispano-chavista; pero, sin embargo, dichos trabajos no se suelen centrar en articular o proponer métodos prácticos para combatir a Podemos. Destinamos demasiado tiempo a criticar a Podemos y muy poco a crear un “discurso popular” alternativo. Aquí exponemos cuatro técnicas a nuestro criterio útiles para derrotar a la progresía no mediante la crítica, sino a través de la utilización práctica de sus mismas armas:

1. Jamás emplee la terminología progre, ni tan siquiera para ridiculizarla: la batalla de la semántica es clave y es un campo en el que jamás ha existido oposición. Muchos de nosotros, pretendiendo ridiculizar las expresiones y la neolengua podemita, no hacemos más que ayudar a que dicha terminología acabe por calar en la sociedad. Cada vez que empleamos una expresión salida de la fábrica de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense, estamos colaborando al arraigo de la misma. Muchos periodistas se ríen y tratan de poner en evidencia a los podemitas cuando feminizan masculinos genéricos, sin ser conscientes de que cada vez que se pronuncian esos palabros se está colaborando con el enemigo, haciendo que los miles de radioyentes o lectores interioricen involuntariamente dicho vocabulario y lo repitan en sus conversaciones habituales, ayudando a propagar su uso y la carga de profundidad ideológica que acarrean. Por lo tanto, lo primero que hay que hacer es negarse a emplear el vocabulario podemita, ni tan siquiera para ridiculizarlos.

2. Cree un diccionario alternativo, una terminología propia para referirse a determinados fenómenos. Céntrese en una serie de expresiones y empléelas de forma reiterada y sin complejos. Ejemplos de lo anterior podrían ser endeudicidio, palabra que asocia la deuda pública con un homicidio social; ensañamiento fiscal para referirse a la presión fiscal; violencia pasional para referirse a los crímenes que se producen dentro de las relaciones de pareja, término más atinado y despojado de la dialéctica de lucha de sexos de la expresión habitualmente empleada (que en aplicación de lo expuesto en el primer punto de este artículo no vamos ni a nombrar). Las palabras, como bien sabe la izquierda, ayudan a transmitir una visión positiva o negativa –según el caso– del concepto al que queramos referirnos.

3.- Aprópiese de palabras fetiche: una técnica muy habitual por parte de la izquierda, es vaciar de contenido las palabras y dotarlas de otro totalmente diferente, para que ya no signifiquen lo que deberían, sino conceptos ideológica y deliberadamente alterados. Por este procedimiento, palabras asociadas a conceptos positivos son utilizadas para definir realidades totalmente distintas a su significado primigenio. Luchemos por apropiarnos de palabras fetiche y darles otro significado. Un caso paradigmático es la palabra democracia, que en boca de un podemita llega a amparar la dictadura del proletariado. Pues bien, no permitamos que en la palabra democracia quepa el concepto de dictadura neocomunista y que sea monopolizada por la izquierda. Empleemos la palabra democracia para definir conceptos liberales. Por ejemplo, en vez de hablar de privatizar servicios públicos, hablemos de democratizar la sanidad y la educación, es decir, de conferir a las personas el derecho a elegir el modelo y el proveedor sanitario o educativo que cada cual quiera.

4. Combinación interesada de palabras. La elección del adjetivo que acompaña al sustantivo es en muchos casos esencial, pues al adjetivarla, se dota a la palabra de una valoración interesada. Utilizar sistemáticamente una combinación de palabras que altere el significado inicial de las mismas, dota de una sibilina carga ideológica al mensaje en el que están incluidas. Un ejemplo muy claro es la palabra “público”, que asociada a los servicios prestados por el Estado les confiere una percepción positiva en la sociedad. Bajo esta misma regla, se pueden asociar dichos servicios a una palabra o concepto que no goce de buena reputación social. Una posible alternativa sería la de referirse a dichos servicios como “servicios gubernamentales”, dado que el gobierno no suele gozar de unos altos niveles de aprecio social. De esta manera, se contagia a los servicios prestados por la administración de la carga negativa asociada al gobierno.

En resumen, tengamos en cuenta que las ideas se transmiten a través de las palabras, de las cuales no se pueden disociar. Por ello es fundamental dar la batalla semántica: evitando el uso de la terminología progre, creando un “diccionario” alternativo, apropiándonos de palabras fetiche en nuestro provecho y adjetivando de manera inteligente las palabras. Porque como decía un conocido héroe cinematográfico estadounidense: “para sobrevivir a la guerra hay que convertirse en guerra”.

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La izquierda contra Occidente. -Jesús Laínz/LD-

Richard Dawkins es un eminente científico inglés especializado en biología evolutiva y conocido mundialmente por su incansable actividad como defensor del racionalismo ateo frente a todo tipo de religión. Suele encuadrársele en el grupo denominado Los Cuatro Jinetes, formado por él y sus compañeros de lucha antirreligiosa Sam Harris, Daniel Dennet y el ya fallecido Christopher Hitchens.

Educado en la fe anglicana, que abandonó en su adolescencia, Dawkins se define a sí mismo como izquierdista. Efectivamente, ha sido alabado durante décadas por la izquierda, especialmente en los países anglosajones, campo principal de su actividad como escritor y conferenciante, por su defensa del ateísmo y su crítica a las religiones. Ha dirigido su artillería principalmente contra la religión cristiana por ser la dominante en el Occidente en el que nació y vive, y, más concretamente, contra la católica, a la que ha considerado la más perniciosa de todas a lo largo de la historia.

Pero resulta que últimamente le ha dado por subrayar la peligrosidad del islam para la paz mundial, mucho mayor en nuestros días que la de la religión de Cristo, que anda muy de capa caída. Y se ha llevado la sorpresa de que su querida izquierda le está dando la espalda. Por ejemplo, el pasado verano se canceló una conferencia que iba a pronunciar en Berkeley, California, ante las presiones de quienes le acusaron de islamófobo. ¡Berkeley, la cuna del Free Speech Movement en los 60! ¡Berkeley, el origen de la agitación universitaria de aquella revolucionaria década! ¡Berkeley, el primer éxito de aquella New Left que comenzaba a sustituir la estrategia marxista clásica de la lucha de clases por el antirracismo, el feminismo, los derechos de los homosexuales, el aborto, la ideología de género y la despenalización de las drogas!

Es decir, cuando la izquierda quiso derribar el orden ideológico tradicional de Occidente, que había sobrevivido a duras penas hasta los primeros años de la Guerra Fría, clamó por la libertad de expresión. Pero una vez que el orden ideológico occidental ya es aplastantemente izquierdista, se acabó la libertad de expresión.

Dawkins se sorprende de que, tras décadas criticando el cristianismo en numerosos países de tradición cristiana sin haber tenido nunca el menor problema de censura, la que él llama “izquierda regresiva” le impida ahora criticar la religión islámica. Y confiesa que esta doble vara de medir de la izquierda es un gran misterio para él.

Pero no es ningún misterio. Se trata simplemente de que el núcleo del izquierdismo, en cualquiera de sus variantes –y en estos asuntos, como en tantos otros, la izquierda comienza bastante a la derecha–, no es otra cosa que el odio a la civilización occidental y a los elementos religiosos, étnicos, culturales, políticos y económicos que la constituyeron en el pasado y que, aunque cada día más débilmente, la siguen constituyendo hoy.

Si desde el punto de vista económico, Occidente se caracteriza por el sistema capitalista que le ha convertido en el sector indudablemente más próspero del planeta, a años luz del autodestruido sistema socialista, a la izquierda le toca rechazar el capitalismo.

Si desde el punto de vista militar y político, el sostén de Occidente desde el final de la Segunda Guerra Mundial ha sido la OTAN capitaneada por los Estados Unidos, la izquierda tiene que odiar a la OTAN y, especialmente, a los Estados Unidos. Éste es el motivo, por cierto, de la antipatía de casi toda la izquierda hacia Israel y la subsiguiente simpatía por el mundo árabe. No hay nada de antisemitismo en ello, sino rechazo al aliado de los Estados Unidos en Oriente Medio. El amigo de mi enemigo es mi enemigo. Aunque ello implique apoyar unos regímenes teocráticos alejadísimos de la ideología izquierdista.

Si desde el punto de vista cultural, eso que llamamos Occidente ha sido construido desde tiempos de Homero mayoritariamente por aquellos a los que la progresía norteamericana bautizó como Dead white males (Hombre blancos muertos), la izquierda ha de empeñarse en barrer de los libros y las aulas ese canon cultural milenario para sustituirlo por mujeres y no-europeos, a ser posible contemporáneos, mediante un sistema de cuotas igualitarias que sitúa en segundo plano la calidad e importancia de la aportación de cada cual.

Y si desde el punto de vista religioso, Occidente está basado en la tradición teológica, moral, artística y jurídica construida durante dos milenios de cristianismo, la izquierda ha de luchar encarnizadamente por su extirpación.

Esto es lo que a Dawkins le parece misterioso: si el motivo de la oposición al cristianismo por parte de la izquierda fuese su pensamiento materialista, lo cual sería lógico, tendría que oponerse por igual a cualquier otra religión, y muy especialmente a la islámica por el violento fanatismo que caracteriza a buena parte de sus fieles en el siglo XXI. Pero el motivo no es su materialismo, sino su odio patológico a Occidente. Y como la religión cristiana es la que ha construido y sigue siendo la mayoritaria en Occidente, está destinada a recibir el odio eterno de la izquierda. Y las demás religiones, especialmente aquellas contra las que haya chocado la cristiandad durante siglos y que hoy en día sigan siendo una amenaza para el modo de vida occidental, cuentan con la ignorante, sectaria y suicida simpatía de la izquierda.

 

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El último servicio al bipartidismo. -Emilio Campmany/LD-

Una vez que Rajoy ha renunciado a seguir en política, no hay explicación a que prefiriera dejar que Sánchez ganara su moción de censura en vez de dimitir e impedir que llegara a La Moncloa con el voto de quienes quieren destruir España. Tan sólo se alcanza a sospechar que considerara que peor sería que hubiera elecciones. Éstas no eran seguras, pero sí probables si Sánchez no conseguía, durante la ronda de consultas que tendría que haber abierto el rey, los apoyos que sí tenía para sacar adelante la moción.

Se trataría, pues, de una actitud encaminada a proteger el bipartidismo. Mientras el Gobierno esté en manos del PSOE, el PP seguirá teniendo una oportunidad de volver a él. En cambio, si cayera en manos de Ciudadanos, el PP podría estar condenado a la extinción. Y quién sabe lo que pasaría con el PSOE.

No dimitir de la Presidencia del Gobierno fue una actitud antipatriota porque permitía la llegada al poder de un irresponsable que se ha dejado respaldar por comunistas, separatistas y filoetarras, pero al menos tenía la explicación egoísta de que, de esa manera, Rajoy conservaba la vaga oportunidad de volver a la Moncloa. Si de todas formas iba a dimitir de la Presidencia del PP unos días más tarde, la decisión de dejar que la moción de censura prosperara deja de ser egoísta, pero sigue siendo igual de antipatriota. Y encima no ha obtenido con ella ningún beneficio.

Al final, se descubre que lo esencial, más allá de las ambiciones personales, es la protección del sistema, lo que incluye no sólo al PP y al PSOE, sino a los nacionalistas y, hasta cierto punto, a los de Podemos, que no dejan de ser los comunistas de siempre, útiles sólo para completar mayorías del PSOE. A ese sistema no pertenece Ciudadanos, no sólo por su marcado carácter antinacionalista, sino sobre todo por su vocación centrista, que le permite aspirar a ser partido mayoritario en perjuicio del PP y del PSOE. El objetivo es impedir que haga con uno de los dos lo que AP hizo con la UCD.

La protección del sistema incluye especialmente la negociación con ETA. No es casualidad que Rajoy, en su despedida, haya querido colgarse la medalla de ser el único presidente que no negoció con la banda. Es verdad, lo suyo es mucho peor. Pues, aunque no negociara, lo que hizo, después de ganar unas elecciones por oponerse a la negociación, fue aceptar el resultado de la misma y asumir los compromisos que se adquirieron en virtud de ella. Al menos Zapatero siempre defendió esa solución al terrorismo. Rajoy se apoyó en la negativa a hincar la rodilla de muchos españoles para llegar a presidente y luego traicionó a sus votantes dando por buenas las cesiones de Zapatero. Eso sí que no lo ha hecho ningún presidente del Gobierno. No puede extrañar que el último servicio de un gobernante así haya sido, no a España, sino a su partido y al PSOE.

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El caso Robinson: a prisión por islamófobo. -Daniel R. Herrera/LD-

No hay ningún riesgo de que ninguno de los grandes popes de la libertad de expresión en nuestro país, esos mismos que se han indignado por que la Guardia Civil haya notificado una denuncia a Evaristo La Polla Records Páramos, diga una palabra más alta que otra por el encarcelamiento de Stephen Lennon, más conocido como Tommy Robinson. El activista había sido ya sentenciado el año pasado a tres meses de cárcel –más otros dieciocho en suspenso– por llamar a una banda de pedófilos musulmanes “banda de pedófilos musulmanes” antes de que hubiera sentencia. Fueron declarados culpables.

Ha sido detenido de nuevo, el pasado viernes, mientras grababa delante de otro tribunal en Leeds donde se juzgaba el caso de violaciones masivas de bandas de musulmanes de este mes: 29 acusados (todos ellos con nombres como Mohammed, Zahid, Abdul… ya saben) por violar a 18 mujeres de entre 11 y 17 años en un caso similar a los de Rotherham o Telford, o el de Alicante en España. Esta vez tuvo cuidado en hablar de “presuntos”. Pero dio igual. Los policías que detuvieron a Robinson lo justificaron con que “alteraba la paz”. Lo malo es que está todo grabado y, salvo preguntar a algunos de los acusados a la entrada del juzgado cómo se sentían ante el posible veredicto, no hizo nada más que grabarse a sí mismo hablando. Sin acceso a su abogado, el defensor de oficio le recomendó que se declarara culpable de desacato y ha sido condenado a trece meses de cárcel por el juez Geoffrey Marson, quien ordenó además a los medios británicos que no publicaran la noticia. Varios ya lo habían hecho, y tuvieron que eliminar sus noticias o tacharlas para no incumplir la orden, que lleva acarreada una pena de hasta dos años de cárcel.

Mientras, en casos de violaciones masivas de bandas de musulmanes de otros meses, a familiares y amigos de los acusados se les ha permitido manifestarse a la puerta e insultar y acosar a las denunciantes sin castigo ninguno. Uno podría pensar que las feministas británicas se indignarían con estas cosas, si no fuera porque sabemos que son como las nuestras: lo importante es denunciar el despatarre en el metro, no proteger a las denunciantes de bandas de violadores. Al fin y al cabo, suelen ser chicas de clase baja procedentes de familias desestructuradas. Que les den.

Tommy Robinson ya ha pasado tiempo en prisión. Fue condenado a dieciocho meses por no decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad en los papeles de su hipoteca y apalizado en la cárcel por presos de, digamos, religión y procedencia étnica distintas a la suya. “Asiáticos”, que es como se les llama oficialmente en el Reino Unido y que solivianta a muchos hindúes, porque los mete en el mismo saco. Robinson no es un angelito. Ha pasado por fases muy extremistas y también ha colaborado con grupos musulmanes moderados. Pero la cuestión no es esa. El periodista Rod Liddle ha dicho:

No soy fan de Robinson ni de lejos. Pero no me gusta la idea de que te puedan detener simplemente por ser Robinson.

Y es que parece claro que Robinson ha sido declarado no-persona porque está en contra de los mantras de la diversidad y el multiculturalismo y porque denuncia. Etiquetarlo en la extrema derecha ayuda a que nada de lo que se le haga produzca indignación entre los biempensantes. Pero nos equivocaríamos si lo dejáramos pasar. Robinson, en sí, da igual. Lo que no da igual es que, en un país que tantas y tan buenas aportaciones ha hecho a la libertad, un juez te pueda condenar a trece meses de prisión por hablar delante de un juzgado y además prohibir que se informe sobre ello, a pocos metros del lugar donde la presunta banda de violadores musulmanes de este mes recibe un juicio justo y con todas las garantías.

Cada día que pasa, y aun siendo consciente de los muchos abusos que se pueden cometer en su nombre, soy más firme admirador de la Primera Enmienda norteamericana. En los países donde no la tenemos, deberíamos trabajar para que las restricciones a la libertad de expresión fueran cada vez menos, y no más. Donde se pudiera hornear a un cristo y también pasear un autobús que diga que los niños tienen pene y las niñas vagina. Y donde se pueda decir que si estamos todos los meses condenando a bandas de musulmanes violadores, igual es que tenemos un problema con los miembros de la comunidad “asiática” y todo. Aunque no estemos de acuerdo.

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Arrestado por pensar distinto:

Cientos de personas se concentran en Down Street en apoyo de Tommy Robinson:

Permita que no me levante, don Mariano. -Luis Del Pino/LD-

Permítame que no me levante mientras Vd. recoge sus cosas y se marcha, don Mariano. No creo que haga falta aclararle que no me cae Vd. bien: lo he dicho en antena muchas veces. Y no me cae bien porque juzgo a las personas por sus hechos, y resulta difícil encontrar a alguien que haya hecho tanto daño como Vd. a España y a los españoles.

Desde que recibiera Vd. en 2011 el mandato de casi 11 millones de españoles para deshacer el nefasto legado de Zapatero, no ha habido responsabilidad que no haya eludido ni buena causa a la que no haya Vd. traicionado.

Después de seis años y medio en el cargo, cuatro de ellos con mayoría absoluta:

  • Ha perdido casi 3 millones de votos, uno de cada cuatro electores que votaron al PP en 2011. Los sondeos señalan que, de haber elecciones mañana, el resultado sería aun peor.
  • Ha perdido 49 escaños y la mayoría absoluta en el Congreso
  • Ha perdido los gobiernos de Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Valencia
  • Ha perdido la mayoría absoluta en Castilla y León, La Rioja, Madrid y Murcia
  • Ha quedado reducido a 4 diputados en el parlamento catalán, 33 en el andaluz, 9 en el vasco y 2 en el navarro
  • Ha perdido buena parte de las alcaldías de las capitales de provincia y ciudades más importantes
  • Puso su mayoría absoluta al servicio de la continuidad de las políticas de Zapatero, sin derogar ni una sola de las leyes ideológicas aprobadas por aquél, desde la infame ley de la violencia de género que consagra la desigualdad jurídica, a la ley de barra libre del aborto, pasando por la totalitaria y cainita ley de memoria histórica.
  • Mantuvo Vd. la hoja de ruta de negociación con ETA, negándose a publicar las actas de negociación que se había comprometido a publicar.
  • Procedió Vd. a un vergonzoso reparto del CGPJ, incumpliendo de modo frontal el programa electoral y dando presencia a CIU, PNV e IU en el órgano de gobierno de los jueces.
  • Dejó que Bildu/Sortu/Amaiur siguieran en las instituciones estatales, autonómicas y locales, de modo que el brazo político de ETA se legitimó, y los proetarras siguen manejando centenares de millones de euros de dinero público y accediendo a los datos personales de buena parte de los habitantes del País Vasco.
  • Movió Vd. Roma con Santiago para liberar a Bolinaga, el secuestrador de Ortega Lara y asesino múltiple, como “gesto” de cara a la negociación con ETA, mintiendo a la opinión pública sobre su estado médico. El supuesto enfermo terminal estuvo dos años y medio chiquiteando por Mondragón.
  • Procedió Vd. a efectuar una amnistía encubierta a los más sanguinarios etarras, escudándose en una sentencia de Estrasburgo que no teníamos obligación de cumplir de manera automática, y mucho menos de aplicarla con carácter general.
  • Soltó Vd. de paso a violadores en serie y pederastas, muchos de ellos no rehabilitados, con absoluto desprecio de las consecuencias que eso pudiera acarrear. Varias mujeres fueron violadas por esos psicópatas que Vd. liberó. Y todo porque necesitaba Vd. una excusa para liberar a los etarras.
  • Ha permitido Vd. que se celebren de forma cotidiana homenajes a etarras en muchísimos pueblos del País Vasco.
  • Mantuvo Vd. intacto el ruinoso estado de las autonomías y la estructura clientelar de la administración del estado, lo que ha llevado a que nuestra deuda sea actualmente la más alta de la historia democrática.
  • Rescató Vd. a las cajas de ahorros quebradas por los propios políticos mientras a los ciudadanos de a pie nos crujían a impuestos.
  • No hizo Vd. nada para que se pudiera estudiar EN castellano con libertad en toda España.
  • Financió con generosidad el golpe de estado separatista en Cataluña, permitiendo que el dinero de todos los españoles fuera a redes de “embajadas” que actúan contra los intereses de España, televisiones públicas que solo son altavoces del separatismo o asociaciones cuyo objetivo declarado es la destrucción de la Nación y la Constitución…
  • Permitió Vd. la celebración de dos referendos ilegales de secesión en Cataluña, a pesar de haber prometido expresamente que no se celebrarían.
  • Ha consentido que los separatistas arrastren por los suelos nuestra imagen exterior y que Europa se ría de nosotros, negándose a entregar a los responsables de un golpe de estado.
  • Prometió Vd. aplicar el 155 como respuesta al golpe de estado separatista, para a continuación convocar elecciones de inmediato y volver a dejar vendidos a los catalanes no separatistas.
  • Mantuvo Vd. en sus puestos a decenas de altos cargos separatistas, dejando intacta la estructura del golpe dentro de la administración catalana.
  • No solo no ordenó la devolución de los documentos expoliados del Archivo de Salamanca, sino que procedió Vd. a entregar a los separatistas nuevas remesas de documentos.
  • No hizo Vd. nada, desde el gobierno, para aclarar el golpe de estado del 11-M.
  • Y se ha despedido Vd. levantando el 155 en su último día de mandato.

Podría seguir durante horas, don Mariano. No ha habido español al que Vd. haya defendido, ni enemigo de España al que Vd. haya dejado de favorecer.

No, no me cae Vd. bien. Pero puedo decir en mi descargo que creo que mi animadversión está justificada. No es Vd. una buena persona. No puede serlo quien traiciona a los suyos. Y no ha dejado Vd. escapar ninguna oportunidad de traicionarnos.

Ha dejado Vd. España, la derecha y su partido como un solar. España resistirá, mal que a Vd. le pese. Y la derecha se recompondrá, probablemente en torno a otras siglas. Lo que casi seguramente no pueda ya recuperarse es el PP. Parafraseando a Zorrilla, “imposible lo hais dejado para vos y para mi”.

Ahora, España queda en manos de aquellos para los que Vd. ha estado gobernando. Después de hacerles el trabajo sucio, le han dado a Vd. la patada, echándole de Moncloa de forma ignominiosa y haciendo que quede Vd. para la Historia como un presidente expulsado por corrupto. Deje que me alegre por ello. Merecería Vd. un mayor castigo, pero no es la crueldad uno de mis defectos.

Lo dicho, don Mariano, permítame que no me levante mientras Vd. se marcha con deshonor de su puesto. No merece Vd. mi respeto.

Que le vaya bien y hasta nunca.

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La “España mejor” que deja Rajoy: Un Pelelesidente del separatismo, una economía temblando y una Derecha cadáver. -F.J. Losantos/LD- –

Rajoy no se ha ido. Lo echará el partido si quiere sobrevivir, pero él se negó a dimitir para frenar la moción de Sánchez y obligarle a una investidura con menos posibilidades de salir en dos meses que la moción en dos días, por una sola razón: quiere seguir al frente del PP. Si se hubiera despedido realmente del PP, y el PP de Rajoy, no hubiera protagonizado la escena más humillante para la nación española desde que Tejero entró pegando tiros en el parlamento hace 37 años. Pero, como ha recordado Luis Herrero, aquel majadero golpista tropezó entonces con un presidente del Gobierno en su sitio, mientras todos los diputados se tiraban al suelo; esta vez, el único que no estaba en su sitio era el presidente. Se largó a comer y a beber ocho largas horas, dejando su escaño al bolso de Soraya, metáfora de un triple vacío: el suyo, el de Soraya y el de su dignidad.

La noche bochornosa de un político penoso

La Sexta, cadalso de tantos dirigentes del PP, inocentes o no, ejecutados por el Trío Calaveras (Rajoy-Soraya-Montoro) fue avisada, seguramente por los canales de costumbre, para certificar que el presidente del Gobierno, pasadas las diez de la noche y tras humillar con su deserción a su grupo parlamentario, a sus votantes y a todos los españoles de los que aún era presidente, salía con claros síntomas de embriaguez y desorientación del antiguo Club 31, que desde la noche del 31 de mayo bien puede rebautizar la Izquierda golpista Club 1931. Pero la huida de Alfonso XIII y la llegada de la II República tras unas simples elecciones municipales fue por miedo a seguir la suerte del Zar y su familia. Los ‘novillos’ de Rajoy, su huida de manso ‘pregonao’, tenían tanto de cobardía política como de egoísmo personal. Quiso ahorrarse por la tarde el bochorno parlamentario que por la mañana él había infligido a Sánchez, fiado en la superioridad dialéctica del humano ante el adoquín y en que creía contar por dos años con el PNV, el partido más traidor de la Historia de España.

Y esa cobardía política, hija del egoísmo personal, desembocó en una vileza estética inimaginable. Yo no sé qué pensaría Rajoy mientras “Carmen, por favor”, le servía otra copa, si es que estaba en condiciones de pensar viendo al bolso ocupar su escaño como prenda de que iba a volver a sentarse. Lo que sé es que millones de españoles, sobre todo los pasados o presentes votantes del PP, nos sentimos humillados y ofendidos. Si Cifuentes se fue por el vídeo de los tarros de crema robados, cuya ilegal existencia no ha querido investigar el Gobierno, Rajoy debe irse para siempre por robar la dignidad de la Presidencia, del Gobierno, del PP y de la Soberanía Nacional. Que al día siguiente presumiera sin rubor de “dejar una España mejor que la que encontró“, con un ‘Pelelesidente’del separatismo y el comunismo, el golpe catalán más fuerte que antes y la economía al borde del barranco, prueba que su estado mental es como el moral: simplemente cochambroso.

Añadamos que, tras muchos traspiés y trampas en el solitario, deja la economía temblando, como demuestra el artículo de ayer de Manuel Llamas.

Luis del Pino hace la autopsia del legado de Rajoy

Cuando hace dieciocho años fundamos Libertad Digital, confieso que abrigaba un fin doblemente egoísta pero sanísimo: que el poder político, entonces Aznar, no me impidiera decir lo que me diera la gana y que pudiera leer cada día lo que ‘gente suelta’, como yo, escribía sobre lo que pasaba. Ayer, junto al de Manuel Llamas, Luis del Pino publicó aquí un “Permítame que no me levante, Don Mariano“, que me ahorra casi todo el acarreo de razones del mío, aunque, por deber que me impongo, escriba como cada domingo. Recojo lo esencial de su argumentación como homenaje y ayuda-memoria a los que, en una situación que trata de rematar el 11M que nos unió, debemos volver a la resistencia cívica y nacional, más curtidos, pero nunca aburridos y jamás vencidos. Este es el balance político de Los años perdidos de Rajoy:

“Después de seis años y medio en el cargo, cuatro de ellos con mayoría absoluta:

  • Ha perdido casi 3 millones de votos, uno de cada cuatro electores que votaron al PP en 2011. Los sondeos señalan que, de haber elecciones mañana, el resultado sería aún peor.
  • Ha perdido 49 escaños y la mayoría absoluta en el Congreso
  • Ha perdido los gobiernos de Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Valencia
  • Ha perdido la mayoría absoluta en Castilla y León, La Rioja, Madrid y Murcia
  • Ha quedado reducido a 4 diputados en el parlamento catalán, 33 en el andaluz, 9 en el vasco y 2 en el navarro
  • Ha perdido buena parte de las alcaldías de las capitales de provincia y ciudades más importantes
  • Puso su mayoría absoluta al servicio de la continuidad de las políticas de Zapatero, sin derogar ni una sola de las leyes ideológicas aprobadas por aquél, desde la infame ley de la violencia de género que consagra la desigualdad jurídica, a la ley de barra libre del aborto, pasando por la totalitaria y cainita ley de memoria histórica.
  • Mantuvo Vd. la hoja de ruta de negociación con ETA, negándose a publicar las actas de negociación que se había comprometido a publicar.
  • Procedió Vd. a un vergonzoso reparto del CGPJ, incumpliendo de modo frontal el programa electoral y dando presencia a CIU, PNV e IU en el órgano de gobierno de los jueces.
  • Dejó que Bildu/Sortu/Amaiur siguieran en las instituciones estatales, autonómicas y locales, de modo que el brazo político de ETA se legitimó, y los proetarras siguen manejando centenares de millones de euros de dinero público y accediendo a los datos personales de buena parte de los habitantes del País Vasco.
  • Movió Vd. Roma con Santiago para liberar a Bolinaga, el secuestrador de Ortega Lara y asesino múltiple, como “gesto” de cara a la negociación con ETA, mintiendo a la opinión pública sobre su estado médico. El supuesto enfermo terminal estuvo dos años y medio chiquiteando por Mondragón.
  • Procedió Vd. a efectuar una amnistía encubierta a los más sanguinarios etarras, escudándose en una sentencia de Estrasburgo que no teníamos obligación de cumplir de manera automática, y mucho menos de aplicarla con carácter general.
  • Soltó Vd. de paso a violadores en serie y pederastas, muchos de ellos no rehabilitados, con absoluto desprecio de las consecuencias que eso pudiera acarrear. Varias mujeres fueron violadas por esos psicópatas que Vd. liberó. Y todo porque necesitaba Vd. una excusa para liberar a los etarras.
  • Ha permitido Vd. que se celebren de forma cotidiana homenajes a etarras en muchísimos pueblos del País Vasco.
  • Mantuvo Vd. intacto el ruinoso estado de las autonomías y la estructura clientelar de la administración del estado, lo que ha llevado a que nuestra deuda sea actualmente la más alta de la historia democrática.
  • Rescató Vd. a las cajas de ahorros quebradas por los propios políticos mientras a los ciudadanos de a pie nos crujían a impuestos.
  • No hizo Vd. nada para que se pudiera estudiar EN castellano con libertad en toda España.
  • Financió con generosidad el golpe de estado separatista en Cataluña, permitiendo que el dinero de todos los españoles fuera a redes de “embajadas” que actúan contra los intereses de España, televisiones públicas que solo son altavoces del separatismo o asociaciones cuyo objetivo declarado es la destrucción de la Nación y la Constitución…
  • Permitió Vd. la celebración de dos referendos ilegales de secesión en Cataluña, a pesar de haber prometido expresamente que no se celebrarían.
  • Ha consentido que los separatistas arrastren por los suelos nuestra imagen exterior y que Europa se ría de nosotros, negándose a entregar a los responsables de un golpe de estado.
  • Prometió Vd. aplicar el 155 como respuesta al golpe de estado separatista, para a continuación convocar elecciones de inmediato y volver a dejar vendidos a los catalanes no separatistas.
  • Mantuvo Vd. en sus puestos a decenas de altos cargos separatistas, dejando intacta la estructura del golpe dentro de la administración catalana.
  • No solo no ordenó la devolución de los documentos expoliados del Archivo de Salamanca, sino que procedió Vd. a entregar a los separatistas nuevas remesas de documentos.
  • No hizo Vd. nada, desde el gobierno, para aclarar el golpe de estado del 11-M.
  • Y se ha despedido Vd. levantando el 155 en su último día de mandato.Podría seguir durante horas, don Mariano. No ha habido español al que Vd. haya defendido, ni enemigo de España al que Vd. haya dejado de favorecer.”

De nuevo, a la Resistencia Nacional

Como en 2004 tras el 11M y tratando de rematar políticamente la fechoría de entonces, el PSOE y los separatistas, con etarras y recogenueces al frente, y golpistas catalanes en la cola, quieren liquidar España por su base, que es la soberanía nacional. Este venerable concepto significa que todo el edificio legal y material del Estado Español es ‘propiedad’ de todos los españoles y sólo los españoles podemos disponer de él legalmente. Una casta política indecente, servida por un redomado traidor y contando con la ambición desnortada de un ‘pelelesidente’, pretende robarnos lo que es nuestro, fruto del genio y el esfuerzo de tantas generaciones de españoles que han creado uno de los hechos de civilización más formidables de la Historia. Todas las fatuas y despóticas ambiciones regionales juntas no le llegan a la suela del zapato a la común historia de España, a la lengua y al arte comunes.

Las comunidades tribales en que pretenden despiezarnos no deben destruir, aunque pueden hacerlo, el hecho político nacional español. Sólo son garantía de tiranía. Hay que volver, como cuando el infame Zapatero empezó el desmantelamiento del régimen constitucional, a la resistencia pacífica pero masiva, en la calle y en las instituciones, con todos los políticos dispuestos a luchar por la Nación y contra los políticos que la traicionan o la agreden. No tenemos más opción que resistir. Pero si resistimos de verdad, el ‘mansazo’ del bolso y el ‘Pelelesidente’ serán pronto apenas el recuerdo de un mal sueño.

Ver artículo original:

Mucho cuidado con las alucinaciones colectivas. -Jesús Laínz/LD-

A partir de 1918, Carl Jung observó que los sueños de muchos de sus pacientes alemanes, a diferencia de los de otras nacionalidades, se caracterizaban por elementos comunes inexistentes antes de la guerra. Aquellos sueños manifestaban primitivismo, violencia y crueldad, perturbaciones que, en su opinión, no eran atribuibles a la psicología individual de sus pacientes, sino a agitaciones en el inconsciente colectivo del pueblo alemán. Jung lo atribuyó a la derrota en la Gran Guerra, que había provocado una inmensa frustración, el deseo de venganza y el reforzamiento del instinto gregario de una Alemania “víctima de un movimiento de masas desatado al soliviantarse las fuerzas que dormían en lo inconsciente, dispuestas a romper todas las barreras morales”.

El principal problema se encontraba precisamente en el carácter masivo del fenómeno, pues ante este tipo de circunstancias los individuos se unen como atraídos por una fuerza magnética, dando lugar a una masa. Y, según Jung,

cuanto mayor sea el número de individuos que se juntan, tanto más se disuelven los factores individuales, y en consecuencia también la moralidad basada en la libertad del individuo.

Como ya había señalado Gustave Le Bon un par de décadas antes en su clásico La psychologie des foules, el hombre disuelto en la masa desciende a un nivel intelectual y moral inferior, en el que la razón estorba y las barreras desaparecen. Por eso Jung advirtió sobre el cambio de carácter de las personas cuando irrumpen las fuerzas colectivas: una persona apacible y razonable puede llegar a transformarse en un maniaco furioso o en un animal salvaje. Además, el hombre-masa se escuda en la cantidad para justificar cualquier cosa: si lo creen muchos, será verdad; si lo quieren muchos, es digno de ser conseguido; si lo desean muchos, hay que obligar a los demás a aceptarlo por las buenas o por las malas.

Un caso más cercano, y todavía más evidente por no haber necesitado de las fuerzas del subconsciente para manifestarse, es el del nacionalismo vasco, doctrina política que ha conseguido inocular en varias generaciones de vascos la alucinación de que forman parte de una nación invadida por España. Algunos establecen el origen del “conflicto” –ese conflicto que es el único culpable de los crímenes de unos etarras obligados a asesinar en contra de su voluntad– en tiempos tan alejados como los visigóticos o incluso los romanos. Por ejemplo, esto fue lo que Kándido Azpiazu declaró a El País en 2001 para justificar el haber asesinado al concejal de UCD Ramón Baglietto dieciocho años después de que éste le salvara la vida al arrebatarle de los brazos de su madre instantes antes de que fuese atropellada por un camión:

Yo no soy un asesino. Yo he matado por necesidad histórica, por responsabilidad ante el pueblo vasco, que es magnífico, que tiene una magnífica cultura, que habla una de las lenguas más antiguas de Europa, que nunca fue vencido por los romanos, ni por los visigodos, ni por los árabes.

La cosa se había acercado un poco más en el tiempo cuando Sabino Arana fijó en el siglo IX, en la inexistente batalla de Arrigorriaga, el momento en el que los vascos rechazaron la primera invasión española, finalmente triunfante a lomos del caballo de Espartero mil años más tarde. Y tras aquella invasión de 1839 llegaría la reinvasión de 1876 y la definitiva de 1937. Porque, por algún motivo todavía inexplicado, la entrada de las tropas franquistas –en gran medida vasconavarras, para mayor ironía– en las Provincias Vascongadas significó una invasión por parte de un país extranjero. En ninguna otra región de España sucedió algo semejante. Solamente allí. Y de ahí viene lo de las “fuerzas de ocupación” que justifican el nacimiento de la ETApara expulsarlas. Es decir, cientos de miles de vascos han vivido durante décadas –y siguen viviendo hoy– convencidos de que 1937 fue para ellos lo que 1808 para todos los españoles: el momento en el que el ejército de un país extranjero les invadió y en el que nació la obligación de los patriotas de levantarse en armas contra el enemigo. Así de sencillo. Y que nadie se ría de esta alucinación colectiva, pues cerca de mil personas han muerto asesinadas a manos de los desquiciados que se la han creído. ¿Se necesitan pruebas de que siguen creyéndosela? Véase cómo ahora, en el momento de escenificar su autodisolución, siguen exculpándose con el argumento del “conflicto”. La culpa de sus crímenes la tienen los demás. Es decir, España.

Lo mismo sucede ahora en Cataluña. El primer paso, heredado del catalanismo clásico de hace un siglo, fue el meticuloso diseño totalitario de Pujol. Pues, a través de la escuela y los medios de comunicación, logró convencer a millones de catalanes de la alucinante patraña de que España invadió Cataluña en 1714. Por supuesto, partes esenciales de la agresión española, como en el caso vasco, son la Guerra Civil y el régimen franquista, perpetuamente agitados para envenenar cada día un poco más a los contagiados. Otro paso esencial ha sido el “España nos roba”, tan eficaz para agitar a las masas en la recta final hacia el referendo ilegal. Y la delictiva parálisis de los sucesivos Gobiernos españoles desde Suárez hasta hoy, culpables de que España no sea un Estado de Derecho aunque lo proclame el papel mojado constitucional, ha acostumbrado a gobernantes y ciudadanos catalanes a creerse por encima de la ley. Por eso ha sido tan fácil provocar ahora en millones de personas una nueva, definitiva y letal alucinación: los presos políticos.

En la emponzoñada Cataluña de hoy no sirve de nada explicar que Junqueras y compañía no son presos políticos, sino políticos presos. Porque serían presos políticos si estuvieran entre rejas por sostener ideas políticas prohibidas. Pero no están presos por eso, sino por haber quebrantado algunos artículos del Código Penal. El hecho de que ejerzan de políticos es irrelevante, pues lo mismo habría sucedido si hubiesen sido cirujanos, taxistas o agricultores. En Cataluña hay millones de personas, presas de la alucinación colectiva inoculada por la propaganda separatista y contagiada inconscientemente por la fuerza del número, incapaces de comprender tan sencillo razonamiento. Si sólo lo demostraran adornando clónicamente sus solapas con el lacito amarillo, el problema no sería grave. Pero su indignación contra España, su desprecio hacia los demás españoles, su sorpresa con los catalanes que no comparten su alucinación, su fanatismo, su irracionalidad, su agresividad, su odio y su violencia crecen cada día.

Veremos en qué acaba todo esto. Pero muy probablemente no acabe nada bien.

Torra es ilegítimo, Rajoy se ha deslegitimado. -F.J. Losantos/LD-

Plácido Fernández-Viagas, letrado del parlamento andaluz e hijo del primer presidente de la Junta de Andalucía, luego senador por el PSOE y miembro del CGPJ, publicó ayer en El Mundo un gran artículo que, a mi juicio, ilumina la gravedad de la situación institucional española tras la proclamación del candidato “limpio” que buscaba Rajoy y que ha resultado ser un racista redomado llamado Torra, cuyo discurso de investidura fue una burla al Estado, un reto a los jueces y una llamada al conflicto civil entre catalanes, que son los separatistas, y los “fascistas españoles que viven en Cataluña”, más de la mitad de los votantes que no aceptan el apartheid antiespañol. Nunca se vio con tal claridad la condición criminal del proyecto separatista y la gravísima responsabilidad de las instituciones españolas si lo aceptan.

La ilegitimidad del nombramiento de Torra

Aunque Rajoy, empeñado en conseguir, para evitar nuevas elecciones, un gobierno de la Generalidad a cualquier precio, salió de inmediato a decir que “no le gustaba” el discurso de Torra, pero que aguardaba a “sus hechos”, la elección de alguien que anuncia que proseguirá el golpe de Estado plantea un problema no sólo ético -¿debe firmar el Rey el nombramiento de alguien que insulta a los españoles y proclama su empeño en la ilegalidad?- sino legal y político: ¿es legítima la elección de Torra con un programa guerracivilista?

Tres son los aplastantes argumentos de Fernández-Viagas. El primero es el del nombramiento de Torra y su elección por el Parlamento regional.

“¿Reúne los requisitos necesarios para superar los límites impuestos por la aplicación del artículo 155 de la CE? Es muy dudoso la verdad, sobre todo si se tiene en cuenta que participar en un proceso de carácter delictivo lo impediría claramente. No se puede incidir en una rebelión y, al mismo tiempo, presidir una de sus comunidades autónomas. Un Estado serio no puede aceptar, por comodidad, miedo, prudencia incluso, una actuación fraudulenta contra su ordenamiento jurídico.”

A partir de ahí, esgrime tres argumentos. El primero, la continuidad de la actividad delictiva de Puigdemont, expresamente exhibida por ambos:

“La candidatura de Quim Torra ha sido impuesta por un señor, Puigdemont, que está encausado por hechos susceptibles de ser tipificados como rebelión, conspiración para la rebelión, o sedición, y que se considera aún presidente legítimo de la Generalitat. Más grave aún, pretende utilizar a Torra como un elemento meramente ejecutor de su proyecto calificado como delictivo. Si es consciente el candidato de todo ello, y no parece muy tonto, debería tener en cuenta que nuestro Código Penal cuando determina la responsabilidad criminal señala, en su artículo 29, que “son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos”, algo en lo que podría incidir claramente Quim Torra. ¿Cómo puede considerarse, entonces, legítima una propuesta dirigida a consolidar una rebelión?”

El segundo argumento, aunque no lo cite el artículo, cabría integrarlo en la instrucción del Juez Llarena en el Supremo y el agravamiento del delito:

“Sería disparatado no tener en cuenta que los efectos de los delitos de que viene acusado el señor Puigdemont no han sido consumados. Sus propios autores recuerdan que su único objetivo es “implementar la República”. Y en ese propósito se enmarcan las actuaciones que vienen realizando a nivel internacional, los distintos hechos de resistencia, activa y pasiva, que se desarrollan en Cataluña y, sobre todo, la enorme campaña que su aparato de propaganda, desde medios oficiales incluso, sigue protagonizando. El proyecto criminal, de existir, se encontraría en una fase decisiva, la de consolidación del enfrentamiento con parálisis de nuestro aparato estatal.”

Y el tercer argumento, escrito -ojo- antes del discurso de investidura de Torra, plantea el problema de fondo: la “vuelta a la normalidad”… golpista:

“Para restablecer la legalidad constitucional no basta con la elección de un “presidente limpio” de imputación penal. Es ridículo siquiera plantearlo, lo que es necesario es que no participe en forma alguna en hechos que, en su día, pudieran merecerla. Y lo cierto es que el señor Torra está siendo utilizado de manera instrumental en hechos muy posiblemente constitutivos de un delito de rebelión, que el Estado no puede tolerar.”

Evidentemente, si los tres argumentos bastaban y sobraban para rechazar la investidura del candidato por lo que había manifestado antes de la sesión de investidura, el discurso de Torra despreciando la Ley, retando al Estado e insultando a los partidos españoles de Cataluña, lo convierten en absolutamente intolerable. Nadie que acepte la investidura de Torra podrá decir que no participa en el Golpe, porque lo hace. A PP y PSOE, que han hecho del borrón y cuenta nueva la política ante el golpismo catalán, les resultará difícil rectificar, pero si Ciudadanos mantiene -debe hacerlo- la ilegitimidad de la investidura de Torra, Rajoy y Sánchez serán socios de sus fechorías, al mismo nivel de Podemos. Pero el partido más afectado es el del Gobierno.

Ni normalidad, ni legalidad: insurrección que pagan los españoles

El “manejo magistral de los tiempos” de Rajoy, que tanto elogiaban sus turiferarios cuando tuvo una mayoría absolutérrima y no la usó para nada, se ha revelado como una pereza pavorosa a cualquier compromiso con la acción de Gobierno, que es para lo que está en la Moncloa. La vergonzosa dejación de funciones ante el separatismo catalán durante casi seis años, los que consigna Llarena en la instrucción del caso contra los golpistas, ha sido fundamental para que la situación haya desembocado en esto: la designación de un racista por un forajido para representar al Estado Español en Cataluña.

Pero Rajoy tiene un problema: al entregarse de pies y manos al separatismo para tirar año y medio en La Moncloa, sin otro plan que el de su particular y exclusiva supervivencia, sus socios debían procurar no delatarle. Urkullu lo ha hecho al elogiar su “sensibilidad” con los asesinos de la ETA, y ahora la famosa estrategia del “candidato limpio” desemboca en este Torra, que empieza re-proclamando la República, despreciando la Constitución e insultando a los españoles de Cataluña, en los que antaño tenía votos el PP.

Torra ha dejado en ridículo a Rajoy y a Pedro Sánchez a las primeras de cambio. Y le ha servido a Rivera el menú completo para hartarse de votos del PP y el PSOE, indignados por su actitud ante el golpismo vasco y catalán. La estrategia “normalizadora”, de la que Rivera supo salirse a tiempo y que Arrimadas enterró ayer con otra gran actuación simbólico-parlamentaria, es un filón electoral sencillamente inagotable para Ciudadanos. Cada fechoría que haga Torra, y las hará a diario, porque es un fanático racista y místico, genuinamente pujolista, como explicaba ayer su examigo Miquel Giménez en Vozpopuli, se cargará en el debe de Rajoy; y en el de Sánchez; y en el de Podemos, porque comunismo y racismo separatista nunca encajan del todo.

El dilema del Rey

Por último, por si faltaba algo, está el dilema del Rey, que apareció en televisión justo cuando, por la deserción bipartidista, ganaba el golpismo y sacó a la calle a la nación española, mostrando la inmensa fuerza que atesora y los partidos desprecian. Afrentado institucionalmente por Torra, que además participó en un escrche contra él, debe firmar (o no firmar) su nombramiento como representante en Cataluña del Estado que quiere violentamente destruir. Porque cuando Arrimadas dijo que Torra no venía a presidir la generalidad sino los CDR dijo exactamente lo que va a hacer: la máxima violencia contra los catalanes no nacionalistas y el máximo desafío al Estado.

¿Y puede el Rey hacerlo como si estuviera respaldando cualquier nombramiento del Gobierno en el ejercicio de su papel constitucional? Dicho de otro modo: ¿es constitucional colaborar con el golpe anticonstitucional? No me extrañaría que, por prudencia y previendo violencias futuras, el Rey retrasara la firma del decreto de nombramiento de Torra como representante del Estado hasta tener un informe del Consejo de Estado sobre la legitimidad de ese nombramiento. Sólo entonces, si fuera positivo, debería firmarlo. En mi opinión, por las razones dadas al principio -o sea, tomadas de Fernández-Viagas- no debería hacerlo. En todo caso, y respetando la difícil decisión que tome, un gesto formal de reprobación sería necesario.

Y si Rajoy y Sánchez se atreven a alegar que eso es salirse de sus funciones, que se preparen. Todos hemos vimos que tuvo que salir en televisión porque ellos no las cumplieron, ni las cumplen, ni piensan hacerlo. España ha entrado en un terreno pantanoso por su personal y política cobardía. Ya veremos cuándo y cómo podemos salir.

Ver artículo original:

El traidorzuelo impune. -Emilio Campmany/LD-

Entremetido en el publirreportaje que los medios de comunicación han hecho a la ETA con ocasión de su performance, se ha sabido que Mariano Rajoy estuvo cumplidamente informado de la negociación con ETA que Zapatero protagonizó. No sólo, sino que, aunque respaldó en privado el regateo, advirtió de que no lo apoyaría públicamente por temor a la reacción de su electorado. Además, con desvergonzada desfachatez y para mayor oprobio de su memoria, se opuso públicamente a la negociación. Ahora se nos cuenta la milonga de que Rajoy simplemente se dejó informar. No es cierto. Si de verdad se hubiera opuesto a lo que no fue otra cosa que una bajada de pantalones del Estado ante una banda terrorista, habría denunciado lo que le fuera contando el Gobierno para sabotear la negociación. Al contrario, lo que hizo fue colocarse en una posición de la que pudiera beneficiarse pasara lo que pasara. Si la negociación salía bien, él no sería responsable de las concesiones hechas. Y si fracasaba podría decir que desde el principio se opuso a ella. Lo peor de esa actitud no es lo despreciable que es. Lo peor es que obligó a Zapatero, otro que de principios no anda sobrado, a triunfar, esto es, a conceder tanto cuanto fuera necesario.

Por su parte, Rajoy lleva en el pecado la penitencia y ahora no tiene otro remedio que hacer patente su traición y cumplir los compromisos de Zapatero por no arrostrar las consecuencias de un retorno de la violencia. Cobardón como es, nunca se arriesgaría a tal cosa, por indigna que fuera la actitud a adoptar.

Es sencillamente inaudito que semejante traición, que incluye no confesar las cesiones hechas a ETA, no sea debidamente recriminada en los medios de comunicación. Al contrario, la mayoría de ellos colaboran con aparentar la imposible ficción de que ETA, tras una negociación, deja de matar y se disuelve sin ninguna contrapartida. Mientras, Josu Ternera, libre como los pájaros, se asoma a nuestras televisiones, los presos de ETA van saliendo de la cárcel según diversos expedientes, los crímenes de la banda no se investigan y apenas hay detenciones, si es que hay alguna. Encima, Navarra se desliza suavemente hacia la euskaldunización a vista, ciencia y paciencia de PP y PSOE y entre la indiferencia del resto de los españoles –incluido Ciudadanos–, poco dispuestos a batirse el cobre por una región que, gracias al convenio económico, disfruta de unos privilegios fiscales que la sitúan a la cabeza de la renta per cápita española.

Nuestro empeño en dar crédito a los medios de comunicación y en no enterarnos de la traición de la que hemos sido víctimas tiene por objeto evitarnos asumir la indignidad que nos han traído Zapatero y Rajoy. No nos damos cuenta de que tal comportamiento nos hace igualmente indignos. Me da vergüenza tener a este presidente. Pero más me la da el que casi nadie lo denuncie y que los españoles no queramos escuchar a los pocos que lo hacen.

Vera artículo original: