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La maraña de las subvenciones ‘feministas’: 9.102 partidas y 93 millones de euros. -D.S.C.-LM-

La polvareda que levantó la manifestación y huelga feminista del 8 de marzo tendrá continuación a nivel presupuestario. Las organizaciones convocantes de la protesta defienden abiertamente la apertura de nuevas dotaciones de dinero público orientadas a promover ‘políticas de mujer’, ‘planes de igualdad’ y medidas similares.

Pero sería un error pensar que eso no está ocurriendo ya. La semana pasada, Libre Mercado hablaba de los 254 millones de euros que ha comprometido la Comunidad de Madrid en una Estrategia de Igualdad que se desarrollará entre los años 2018 y 2021. Un ejemplo de que, pase lo que pase a nivel nacional, las autonomías ya están en esto desde hace tiempo.

En este sentido, cobra especial interés el hilo de tuits publicado recientemente por Absolutexe, un analista que, en virtud de su buen manejo de los datos, se ha especializado en explorar las subvenciones que conceden nuestras Administraciones Públicas. Su último trabajo documenta más de 93 millones de euros concedidos en 9.102 subvenciones aprobadas desde el año 2014.

Para ser exactos, las ayudas localizadas están valoradas en 93.696.770 euros y responden a las distintas partidas presupuestarias que llevaban en su título dos palabras clave: “mujer” y “convocatoria”. Esta metodología supone apenas una aproximación, ya que muchas subvenciones tienen otro concepto. Un buen ejemplo aportado por Absolutexe para entender este punto era el de la Fundación Mujeres. Si buscamos subvenciones asignadas a dicha entidad, detectamos 521.088 euros, pero si colocamos su CIF en la base de datos, encontramos un total de 4,9 millones en transferencias.

En cualquier caso, la búsqueda de los términos “mujer” y “convocatoria” ayuda a entender el creciente peso que tienen estas ayudas. Así, sin dejar a la Fundación Mujeres, nos topamos con 97.808 euros concedidos en junio de 2015 para subsidiar un programa de “desarrollo para inmigrantes”, mientras que también aparecen 102.762 euros asignados en diciembre de 2015 para “proyectos de cooperación para el desarrollo en el exterior”.

Esta entidad recibe ayudas de distintas instancias: entre las transferencias detectadas está la Dirección General de Servicios de Familia, el Instituto de la Mujer, la Dirección General de Migraciones… A esto hay que sumarle otras capas administrativas: el Ayuntamiento de Gijón, la Vicepresidencia de la Xunta de Galicia, el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, la Presidencia del Principado de Asturias, la Agencia Extremeña de Cooperación, la Diputación Provincial de Córdoba, el Ayuntamiento de Madrid, la Secretaría General de Servicios Sociales de Andalucía…

Más de 9.000 partidas

Pero sería injusto centrar solamente el tiro en la Fundación Mujeres porque, en realidad, las ayudas detectadas abarcan más de 9.000 partidas. Tenemos a la Asociación Mujeres para la Salud recibiendo 995.969 euros, al Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo obteniendo 485.190 euros, a la Fundación Mujeres Jóvenes haciéndose con 408.480 euros, a la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas con ayudas por 3.580.198 euros, al Fórum de Política Feminista captando 57.302 euros, a la Asociación de Mujeres Juristas Themis recibiendo 2.230.099 euros a través de diez partidas distintas, a la Federación de Asociaciones de Madres Solteras beneficiándose de 910.234 euros a través de once transferencias…

Otro caso llamativo es el de la Federación de Mujeres Progresistas. Según los datos recopilados, las cuentas públicas acreditan 5.364.141 euros en subvenciones concedidas a dicha organización. De esa cifra, la Comunidad de Madrid aportó recientemente 655.001 euros, con nueve subvenciones de diferentes importes anunciadas en diciembre de 2017.

La lista, en cualquier caso, es muy larga. Como decíamos al comienzo, la base de datos que ha sacado a la luz el citado analista anónimo incluye más de 93 millones de euros repartidos en la friolera de 9.102 partidas presupuestarias. Una auténtica maraña de subvenciones que confirma el importante peso que tiene el Estado a la hora de sostener a este tipo de entidades.

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Los dos ‘palos’ que esperan a los pensionistas del futuro (y de los que nadie les avisa) – Libre Mercado

¿Están dispuestos los políticos a decir la verdad? No parece. La reforma, si se hace, será silenciosa y poco honesta con los trabajadores actuales.

Los pensionistas del futuro saben (o al menos intuyen) que no tendrán tanta suerte como sus padres. Hay tantas noticias y declaraciones sobre las reformas de las pensiones, la sostenibilidad del sistema, los recortes o los nuevos métodos de cálculo que, quien más quien menos, casi todo el mundo ha interiorizado que en 2040-45 las prestaciones por jubilación estarán muy lejos de las de 2017.

De hecho, el desconocimiento es tal que incluso hay quien es más pesimista de lo que debería. Según las encuestas, muchos jóvenes españoles creen que no cobrarán ningún tipo de pensión o que será mucho más baja que la de sus padres. Y no tendría por qué ser así. Lo primero casi seguro que no ocurrirá. La Seguridad Social no va a desaparecer. Ningún político se atrevería. Y además no tendría mucha lógica. Si el Estado es capaz de seguir cobrando un 30% del coste de cada trabajador cada mes en forma de cotizaciones sociales, podrá seguir abonando también una pensión razonable a sus jubilados.

¿Cómo de razonable? Pues eso depende de muchas cosas: del número de inmigrantes que seamos capaces de atraer; del incremento de los salarios y la productividad, de la tasa de paro a medio plazo, de la edad de jubilación real… Si todo sale bien, incluso puede intuirse un escenario en el que las pensiones mantengan su poder adquisitivo.

El problema es que, como hemos explicado muchas veces en Libre Mercado, no es esto lo que los trabajadores tienen en la cabeza cuando piensan en su jubilación. Lo que uno piensa cuando hace cálculos sobre su pensión es: “Mi padre se ha jubilado con una prestación que es equivalente al 85-90% de su último sueldo y que no es mucho más baja que el salario medio de la economía española. Además, lleva jubilado 10-15 años y más o menos el poder adquisitivo de su pensión se ha mantenido (incluso, ha subido un poco con la crisis)”.

Y lo cierto es que es un reflejo bastante realista de la situación actual. La tasa de sustitución (también se llama tasa de reemplazo) en España sigue por encima del 80% y Fátima Báñez explicaba hace unos meses en el Congreso que las prestaciones medias de los jubilados de 2016 del régimen general equivalían al 93% del salario medio. A partir de ahí, se da el siguiente paso: “Yo también me jubilaré con un 85-90% de mi último sueldo y con una prestación que estará cerca del sueldo medio de 2040. Y también mi pensión se mantendrá más o menos estable durante mi jubilación”. Pues no. Ni una cosa ni la otra.

Aquí es importante saber descifrar qué se esconde tras las palabras de nuestros políticos. Porque cuando dicen “las pensiones no bajarán” hablan de pensiones medias en términos absolutos. Es decir, su objetivo es que un jubilado de 2040, cobre lo mismo que uno de 2017. Si ahora la pensión media es de 1.600 euros, el mejor escenario es que en 2040 cobre el equivalente a esos 1.600 euros. Pero si los salarios reales suben (y subirán) de 2.000 a 4.000 euros (siempre hablamos en euros constantes, eliminando el efecto inflación), los 1.600 euros pasarán de suponer el 80% del salario medio al 40%. Y no sólo eso sino que, además, las nuevas reglas de cálculo podrían provocar que la pensión vaya poco a poco erosionándose durante la jubilación.

Los tres gráficos

Quizás todo esto se entienda mejor con los siguientes tres gráficos.

En el primero, página 93 del informe The Ageing Report de la Comisión Europea, aparecen los cálculos que han hecho los expertos del organismo sobre las tasas de sustitución en los diferentes países de la UE. En el caso de España (resaltado en amarillo), dos datos destacan sobre todos los demás. El primero es que el sistema público puro es el más generoso de la UE con una tasa de sustitución que en la actualidad roza el 82%.

Es cierto que en otras estadísticas hay otros países que también tienen tasas de reemplazo muy elevadas, por ejemplo, Dinamarca u Holanda. Pero esto es así porque en estos casos se suman el pilar público de reparto con el pilar de ahorro privado. Aquí no hablamos de planes de pensiones como los que conocemos en España: los sistemas 100% voluntarios de ahorro no se cuentan en estas estadísticas. Lo que se incluye en la comparación son los sistemas impulsados por el Estado pero que se basan en el ahorro individual (planes de empresa, planes sectoriales, inversión a través del empleador, fondos semi-publicos…). Y ahí sí, si añadimos este pilar de ahorro hay muchos otros países con una tasa de sustitución similar o superior a la española. Y además con unas perspectivas a medio plazo mucho más sostenibles.

En España no hay nada de esto ni se prevé que lo haya. Por eso los jubilados confían su suerte al 100% al sistema de reparto tal y como está concebido en la actualidad. Hasta ahora, no les ha ido mal, con ese 81,9% que se muestra en el cuadro. Pero cuidado, porque justo a su derecha hay otras dos cifras: 49,7% y -32,2. ¿Qué quieren decir? Pues que la tasa de sustitución pasará a estar por debajo del 50%, tras perder más de 32 puntos respecto a la actual. En ningún otro país hay previsto un recorte de esta magnitud en la tasa de sustitución.

El segundo gráfico también es importante. Proviene del mismo informe de la Comisión Europea (página 87) y explica cuál es el gasto en pensiones en estos momentos en los diferentes países miembro y cómo evolucionará de aquí a 2060. Como vemos en la parte de arriba de la tabla, hay muchos factores que influirán en esta partida presupuestaria. Subirá por cuestiones demográficas (Dependency Ratio) y caerá por la rebaja de la generosidad del sistema y la menor contribución del mercado laboral (porque habrá un porcentaje menor de la población en edad de trabajar).

Al final, los cálculos de la Comisión apuntan a que pasaremos de gastar el 11,8% del PIB en pensiones al 11% en 2060. Es decir, que tras las últimas reformas el sistema es sostenible. Es más o menos el mismo mensaje que lanzó Fátima Báñez hace unos meses en su primera comparecencia de esta legislatura ante la Comisión del Pacto de Toledo. De hecho, ese 11% nos deja algo de margen (no mucho, eso es cierto) para ser optimistas: si un Gobierno futuro decide subir un poco el gasto en pensiones sobre el PIB (por ejemplo, al 12,3% de la Eurozona–EA) podría hacer que las prestaciones fueran algo más generosas que ese 49% de tasa de sustitución que veíamos antes. Lo haría a costa de subir cotizaciones a los trabajadores del futuro (aquí no hay nada gratis) pero digamos que hay un espacio (reducido, de ¿2-3 puntos del PIB?) para decisiones políticas.

Pero más allá de si es el 11 o el 12% del PIB, la realidad se impone. Si dedicamos más o menos el mismo porcentaje de la riqueza nacional a las pensiones y tenemos un porcentaje de jubilados mucho más elevado que en la actualidad, las cuentas son claras: a cada uno de esos jubilados le tocará menos de forma individual. Por eso destacábamos antes la importantísima diferencia que hay cuando hablamos de mantener la pensión y mantener la tasa de sustitución. Si conseguimos ser mucho más ricos en 2040-45, podríamos hacer que las pensiones no bajaran en términos reales; pero incluso así, la diferencia entre salarios y pensiones es inevitable que se ensanche. Y mucho. Es decir, los pensionistas serán más pobres en términos relativos respecto al resto de la economía.

Por eso hemos explicado en otras ocasiones que la reducción futura de la tasa de sustitución no es un capricho político, sino una exigencia financiera. Si las previsiones demográficas se cumplen, vamos a pasar de un 18% de la población con más de 65 años en 2013 a un 33% en 2050. Para los mayores de 80 años las cifras son 8,3% y 23,8%. Repetimos: si el gasto en términos de PIB se mantiene, a cada uno de esos nuevos jubilados le toca menos.

Pero además, hay otra advertencia muy importante que hacer. Porque hasta ahora hemos hablado del tajo a la pensión inicial. Eso es lo que mide la tasa de sustitución. Pero es muy importante saber también cómo evolucionará la prestación una vez estemos jubilados. Y tampoco hay buenas noticias. Como puede verse en el tercer gráfico (cálculos de los expertos de BBVA), tras los últimos cambios en los índices de revalorización, lo normal es que vayamos perdiendo poco a poco poder adquisitivo a lo largo de la jubilación. ¿Cuánto? Es imposible saberlo, depende de muchas cosas: inflación, cómo se calculen los índices, decisiones políticas… Pero podemos estar hablando de 10 puntos a los 10 años de dejar de trabajar. Aquí no estamos en el primer lugar de la lista, como nos pasaba con la tasa de sustitución y su más que previsible recorte; pero sí claramente por encima de la media de la UE.

Tres claves

Llegados a este punto, parece que no hay mucha más leña que la que arde. La demografía es la que es y no parece sencillo cambiarla. Por eso puede haber quien se pregunte si hay alguna solución a este panorama. Y aunque los fundamentos del sistema son los que son, sí hay algún matiz que hacer. En concreto, tres muy importantes:

– Como explicaba hace unos meses, José Luis Escrivá, presidente de la Airef en el Congreso, con un incremento sustancial de la población trabajadora sí se podrían mantener (más o menos) las pensiones y la tasa de sustitución no sufriría tanto. Eso sí, hablamos de 10 millones de nuevos inmigrantes de aquí a 2050 y una subida de la tasa de ocupación en el mercado laboral de 10 puntos. ¿Estamos haciendo algo (reformas) para conseguir esas cifras? Y con otro condicionante: esto solucionaría el problema a corto plazo pero lo desplazaría unas décadas más allá, porque esos nuevos trabajadores irían acumulando derechos que luego habría que pagar. También es cierto que es un escenario que daría mucho margen para que las reformas fueran desarrollándose de forma mucho más progresiva.

– Como hemos dicho, si hay aumentos de productividad y salarios, se podrían mantener las pensiones en su nivel actual. Eso no parecerá suficiente a los jubilados si están rodeados de asalariados mucho más ricos. Pero algo es algo. Eso sí, conseguir ese aumento de la productividad no es algo que caiga del cielo. Como en el punto anterior, debemos preguntarnos, ¿estamos haciendo algo para lograrlo?

– La mejor tabla de salvación de los sistemas de pensiones de los países ricos han sido las reformas, que en muchos de ellos han incorporado modelos de capitalización-ahorro a los de reparto. En la UE, los casos de Suecia u Holanda son los más conocidos, pero hay otros. Y la clave siempre ha sido la información. Que el pensionista del futuro sepa cuánto cobrará más o menos, para que pueda prepararse con tiempo. Sí, puede que desde un punto de vista financiero no haya mucho margen, pero sí hay tiempo para contarle todo esto a los trabajadores y que puedan tomar medidas. ¿Están dispuestos los políticos españoles a hacerlo? No parece. La reforma, si se hace, será silenciosa y, por eso mismo, poco honesta con los futuros jubilados.

Origen: Los dos ‘palos’ que esperan a los pensionistas del futuro (y de los que nadie les avisa) – Libre Mercado

Los héroes de Podemos. -Manuel LLamas/Libremercado-

El circo que se montó en el Congreso a cuenta de la visita oficial a España del presidente argentino, Mauricio Macri, pone de manifiesto, una vez más, la siniestra y terrible naturaleza ideológica de Podemos, un partido que, como toda la extrema izquierda, ampara y justifica la violencia, la opresión, la ruina y la dictadura siempre y cuando sus artífices militen en sus filas o, como mínimo, compartan su odio visceral hacia el capitalismo, la propiedad privada, la democracia representativa, el Estado de Derecho y la libertad individual, en un sentido amplio.

Sólo así se entiende que la nueva portavoz del partido morado en el Parlamento, Irene Montero, pareja sentimental de Pablo Iglesias –todo queda en casa–, aprovechara la presencia del mandatario argentino para exigir a su Gobierno la liberación de la activista kirchnerista Milagro Sala, condenada a tres años de prisión por liderar un escrache contra un senador en 2009 que causó graves daños materiales. Algunos, quizá, justifiquen semejantes actos de vandalismo y coacción, pero, partiendo de la premisa de que todo uso de la fuerza es condenable si no se ejerce en defensa propia, el hecho de que se intente agredir a una persona que, además, es un representante legítimo del pueblo argentino debería ser merecedor de una condena firme y unánime por todos aquellos que se consideren demócratas. No en vano, ¿cómo se reaccionaría si, llegado el caso, un grupo de neonazis asaltara a un diputado podemita en la calle? La respuesta, sin duda, sería muy diferente al show que protagonizó Montero el pasado miércoles.

Milagro Sala, líder de una banda que se hace llamar Tupac Amaru, se enfrenta, además, a otros procesos judiciales similares, acusada de “fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión”, entre otros delitos. En 2007 encabezó un asalto a la Casa de Gobierno de la provincia de Jujuy reclamando su derecho a “quemar gomas, tirar piedras y garrote”, mientras que en 2015 intentó tomar, directamente, la Legislatura local. Hay que tener muy poca vergüenza y aún menos escrúpulos para defender a semejante elemento, y, sin embargo, ahí está Podemos pidiendo desde la vieja Europa su excarcelación.

¿Cómo es posible? La explicación es sencilla. Basta con prestar atención al vocabulario podemita y, sobre todo, a la particular tergiversación que hacen sus acólitos del significado original de los términos. Así, puesto que, para la extrema izquierda, los criminales son “activistas por la paz y la defensa de los derechos sociales” y las dictaduras “democracias”, la violencia está perfectamente justificada. Es por ello que, bajo este particular prisma, el opositor venezolano Leopoldo López deja de ser un preso político para convertirse en un “golpista” y Lenin es visto como un “libertador” en lugar de como un genocida. ¿Acaso es casual que las exrepúblicas soviéticas se calificasen como “democráticas”, o que el infierno en la Tierra que es hoy Corea del Norte se denomine “República Popular Democrática”? No.

Partiendo de esta base, es normal, por tanto, que algunos de los grandes héroes y referentes políticos del comunismo patrio constituyan una combinación de delincuentes, criminales, terroristas, asesinos, sátrapas, dictadores y corruptos, además de nefastos gestores en el mejor de los casos…

Andrés Bódalo fue condenado a tres años y medio de cárcel por agredir brutalmente en 2012 al concejal socialista de Jódar Juan Ibarra durante una protesta de jornaleros. En 2002 participó en un piquete violento en una heladería de Úbeda por abrir un día de huelga –la dueña estaba embarazada de seis meses–. Tres años después, asaltó la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía para exigir la cesión de una finca; meses más tarde ocupó la iglesia de un colegio de Úbeda; en agosto de 2012 asaltó con el alcalde de Marinaleda un Mercadona en Écija…

Alfon, condenado a cuatro años de prisión por portar explosivos durante la huelga general en 2012. En el fallo, los magistrados del Supremo recordaban que la citada bomba era “especialmente peligrosa” por ser mixta –material explosivo e incendiario– e incorporar “gases extremadamente inflamables”, así como tornillos a modo de metralla “susceptibles de causar daños a las personas”; también participó en diversos altercados y peleas entre grupos ultras de fútbol junto a los Bukaneros del Rayo Vallecano.

Arnaldo Otegi, condenado a diez años de prisión en 2011 por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna bajo órdenes de ETA. Los jueces le atribuyeron el delito de pertenencia a organización terrorista. El Tribunal Supremo rebajó la pena a seis años y medio al descartar su condición de dirigente de ETA, pero mantuvo la condena por integración en organización terrorista.

– Ernesto Che Guevara, asesino, criminal y convencido genocida. Entre sus frases más célebres destacan las siguientes: “Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre”; “Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos”; “La solución de los problemas del mundo está detrás de la llamada Cortina de Hierro [Telón de Acero]”; “Sí, hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario”; “Los cubanos tienen que irse acostumbrando a vivir en un régimen de colectivismo y de ninguna manera pueden ir a la huelga”; “No se puede hacer una revolución con libertad de prensa…”.

 – Fidel Castro, dictador cubano durante medio siglo. Entre las conquistas sociales de su régimen destacan las siguientes: más de 7.000 muertos y 1,5 millones de exiliados; en 1955, Cuba era una de las economías más ricas de América Latina, hoy es de las más pobres; el sueldo medio de los cubanos apenas asciende a 22 dólares mensuales.

– Lenin y la Revolución Bolchevique, cuyo éxito se tradujo, entre otras muchas barbaries, en la muerte de 20 millones de personas, otros tantos millones de deportados, encarcelados y reprimidos por la dictadura soviética, y una economía que, tras décadas de planificación central, se mantuvo en un nivel de subsistencia.

– Hugo Chávez, el líder bolivariano cuyo legado, hoy en manos de Nicolás Maduro, ha convertido Venezuela en una dictadura de facto, con opositores políticos encarcelados y la Asamblea desposeída de funciones legislativas, además de ser uno de los países más corruptos del mundo –tan sólo superado por Somalia, Afganistán, Corea del Norte, Yemen y Siria– y conducir su economía a la más absoluta ruina: el 82% de los hogares venezolanos vive en la pobreza, el 52% está en situación de pobreza extrema, el 32,5% come dos o menos veces al día, el 75% de la población admite haber perdido una media de 10 kilos de peso en el último año…

Cristina Fernández de Kirchner, millonaria e investigada junto a algunos de sus exministros y altos cargos por diversas causas, como enriquecimiento ilícito y administración fraudulenta, entre otros delitos.

Rafael Correa, cuya Ley Mordaza permitió abrir más de 600 procesos contra medios de comunicación privados y cuya gestión ha sumido a Ecuador en una grave crisis económica.

Evo Morales, que, en lugar de acabar con la pobreza y el trabajo infantil en Bolivia lo ha acabo institucionalizando, mientras estrena un obsceno museo dedicado a su propia vida y obra, cuyo coste superó los 7 millones de dólares.

– Alexis Tsipras, cuyo Gobierno casi saca a Grecia del euro y ha provocado un corralito financiero y un agónico estancamiento económico, sin que el país tenga visos de salir del programa de rescate que propiciaron las autoridades europeas, a diferencia de lo sucedido con Irlanda o Chipre, cuya salida de la crisis es ya un hecho…

El apoyo de Podemos a Milagro Sala es, en definitiva, el penúltimo capítulo del sinsentido y la inerradicable contradicción de la extrema izquierda… Demócratas que defienden dictaduras, activistas por los derechos humanos que ejercen la violencia y aplauden regímenes totalitarios y, en última instancia, precursores de los derechos sociales cuyas políticas arruinan países y empobrecen a la población hasta niveles inéditos… Sus héroes son, en realidad, los villanos de la civilización, el progreso y la libertad.

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