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Temblor de placas. -Ignacio Camacho/ABC-

Aciertos del adversario. C´s -en periodismo sí vale la abreviatura por economía de espacio- no sube en las encuestas por lo que hace sino porque, precisamente a base de no hacer nada, es el único que no decepciona al electorado. Son los populares los que se desploman mientras los socialistas se estancan, víctimas en ambos casos de sus bloqueos autoinducidos y de su incapacidad para sacudirse el marasmo.

A diferencia del PP, que dispone de una sólida y homogénea implantación territorial y de la maquinaria organizativa más poderosa de España, Ciudadanos es aún una plataforma electoral más que un partido propiamente dicho. Le falta estructura, presencia, militantes, cohesión, esqueleto político. Le sobran en cambio reflejos, pujanza, dinamismo y frescura, todo eso de lo que carece el marianismo, cuyo desgaste proyecta un aire mustio, apagado, envejecido. Pero aun así, para que los naranjas pasen de la cuarta fuerza a la primera, esta tendría que sufrir un cataclismo que sólo se puede producir si continúa en ese estado de colapso crítico, en ese desmadejamiento abúlico que los españoles empiezan a identificar como un liderazgo marchito.

Es muy difícil que el sorpasso demoscópico cuaje en las urnas si el Gobierno con su galbana, no se aboca al suicidio. Lo que sí puede ocurrir con relativa facilidad es que un millón o más de votantes del centro-derecha cambien de partido, y que en el bloque de izquierdas haya un trasvase -de al menos otro medio millón- del declinante Podemos hacia el socialismo. Así, el PP quedaría por debajo de los siete millones, el PSOE por encima de los seis y C´s cerca de los cinco. Ese movimiento telúrico permitiría a Rivera subastar su apoyo, con posibilidad de provocar un vuelco decisivo e incluso, en caso de que llegase a superar a Sánchez, postularse como presidente a sí mismo. Encarnarse en el Macron que sueña ser, el reformador centrista de un sistema desfallecido.

 

Esa sacudida tectónica, u otra similar, se precipitará si Rajoy continúa indiferente y escéptico, ajeno al temblor de placas que precede a los grandes corrimientos. No es el poder lo que tiene en peligro, al menos de momento: es su proyecto, el de la mayoría liberal moderada española, lo que está en juego mientras el presidente cifra su objetivo en completar la legislatura de cualquier modo y a cualquier precio. Le toca decidir cómo perfila su legado; si no adapta el modelo al compás de este tiempo serán los electores los que den paso a otro nuevo.

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La última vileza del canalla Méndez Vigo. -Roberto Centeno/RamblaLibre-

El ministro más vil y rastrero del Gobierno de lacayos de Rajoy, que más parecen haber salido de una escombrera y que no dudan de cumplir sin rechistar las indignas órdenes del cobarde y traidor de su jefe, es sin duda el responsable de Educación y portavoz del Gobierno Méndez de Vigo, que no hay maldad ni canallada que este siniestro personaje no esté dispuesto a perpetrar. ¿Cómo es posible que después de haber permitido durante años el incumplimiento sistemático de la Constitución y la Ley, el adoctrinamiento masivo en el odio a España y la persecución y el acoso de los catalanes no separatistas sin mover un solo dedo, algo inimaginable en un Estado de Derecho y ahora diga que esto no constituye ningún problema, aparezca este miserable en el Parlamento y afirme que el adoctrinamiento en la mentira y el odio a España y a los españoles, no representa problema alguno? Espero que algún día pague por ello.

Pero dentro de la política del cobarde patológico de Rajoy de ignorar el sentir de millones de españoles que se han manifestado por la unidad y la dignidad de España, y los cientos de miles de banderas que cuelgan en las calles de las ciudades y pueblo de España, de arrastrar por el fango los principios y valores más sagrados de una nación, sacando un artículo 155 irrisorio que mantiene intacto el poder de la organización criminal que pretende destruir España, y  convocando elecciones, en contra de lo que había afirmado, sin que se den la condiciones necesarias para ejercer libremente el voto, ya que este infame ha mantenido intacto todo el poder de propaganda y coacción de la organización criminal que declaró unilateralmente la independencia. Ahora ha dado a sus lacayos la orden de no ofender lo más mínimo a los golpistas, y de darles todo lo que pidan.

Rajoy libra 9.200 millones de euros a los separatistas

Ha presionado hasta lo indecible al Tribunal Supremo para que liberara a los principales responsables de una organización criminal culpable de los más graves delitos que pueden cometerse en un Estado de derecho, y que en cualquier otro país estarían en la cárcel durante décadas, y lo ha conseguido en casi su totalidad con la única excepción de cuatro miserables que se mofaron en su cara del juez instructor de España y de los españoles, lo que hizo imposible que la Sala liberara a estos canallas a pesar de las instrucciones de Rajoy de hacer lo contrario, algo que hubiera destruido hasta el último vestigio de credibilidad del alto Tribunal. Ha dado orden a Montoro de transferir a la chusma separatista 9.200 millones de euros antes de fin de año para atender a los vencimientos de deuda, pagar subvenciones de todo el entramado independentista de propaganda y coacción, las embajadas y las mordidas a medios informativos extranjeros. Jamás en la historia ha sucedido nada igual.

Y así las cosas, cuando parecía imposible mayor grado de vileza y traición a España y a los españoles por parte del Gobierno de lacayos del PP, sale el canalla miserable de Méndez de Vigo y después de que se haya producido sentencia judicial firme, para que el museo de Lérida devuelva 44 bienes históricos que fueron robados del Monasterio de Sijena en Aragón por los nacionalistas, y presenta un recurso en nombre del Gobierno de Rajoy para que se anule la orden de devolución de lo robado colocando los intereses de los golpistas por encima de la Ley. “Deslealtad”, “cobardía” e “indignidad” han sido los términos más suaves empleados por los responsables políticos aragoneses, para calificar esta nueva traición a España del Gobierno del PP, y donde al igual de lo ocurrido con las elecciones que Rajoy afirmó rotundamente que no se convocarían hasta que se dieran las condiciones objetivas para ello, y en 24 horas cambia de opinión y las convoca en la forma más rápida posible, el abyecto lacayo Méndez de Vigo había dicho que no recurriría la decisión y de nuevo ha hecho todo lo contrario.

Son cobardes, corruptos hasta la médula, mentirosos y traidores. No es de extrañar que en la manifestación de Madrid a favor de la unidad de España el grito más repetido fuera “Rajoy traidor, defiende a tu nación”. En palabras del profesor Trevijano, el más grande pensador político en lengua española de todos los tiempos, “jamás en la historia europea ha existido un jefe de Gobierno tan cobarde y traidor a su nación como Mariano Rajoy”. El 21-D  sufrirán una derrota histórica en Cataluña que les hará desparecer prácticamente como fuerza política en esa región , esperemos que unas elecciones generales desparezcan también de España.

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España se rinde. -Enrique Navarro/LD-

No es un eslogan político, ni siquiera una metáfora. Mis queridos conciudadanos de un país grande como pocos, con una cultura, lengua, economía e historia ambicionada por todos los países reales y aspirantes, el gobierno de Mariano Rajoy nos ha rendido, y lo peor no es que haya sido sin luchar, sino que lo ha hecho por convicción. La buena noticia, aunque según como se mire también es mala, es que el separatismo también se ha rendido, ya lo vimos el 10 de octubre, después con la fuga de Puigdemont y ahora con el arrepentimiento espontáneo y sincero de Forcadell, la musa del separatismo.

Ya puede el papá llevarse a los niños del asfalto, no hay necesidad de exponerlos para esta pandilla de caganers, que como ya intuíamos inventaron el proces para mantener y acrecentar patrimonio, y que ante la alternativa de visitar la sierra madrileña por un tiempo, han dicho que todo era una broma. Catalanes que fuisteis al Parlament a apoyar la independencia, ¡que era una broma, que no os habéis enterado! Queridos Mossos empeñados en ser de todo menos policías al servicio de la ley, ¡que os han tomado el pelo y habéis quedado como Cagancho en Almagro!

Pero todo este esperpento no puede ocultar una realidad, que ésta no es espontánea ni súbita, sino manipulada y construida por una izquierda radical que aspira a la destrucción de España y de Cataluña, a sembrar el caos y el desorden permanente, para dejarnos a todos en manos de bolivarianos, anarquistas y terroristas callejeros y llevarnos a un régimen totalitario. La amenaza de España no es el nacionalismo, es el totalitarismo.

Después del asalto de la huelga general a los derechos y a la seguridad, ¿hay alguien que no considere, no que estamos ante un delito de rebelión, sino ante un alzamiento violento contra el estado? No nos engañemos, las instituciones separatistas catalanas han declarado la guerra a España utilizando y violentando las instituciones. ¿Hay acaso un crimen más execrable que utilizar los mecanismos de la autoridad para someter al estado y al pueblo? La huelga general consentida y soportada por una parte de los Mossos y alentada por el gobierno supuestamente intervenido, más allá de las implicaciones electorales que pueda tener, constituye un alzamiento violento contra la democracia, que justificaría más que el artículo 155 el artículo 63 de la Constitución, sino fuera porque todo era una broma, de mal gusto eso sí; pero que nos va a llevar a un conflicto inevitable, porque todo esto no ha hecho más que empezar.

Winston Churchill que entendía mucho de principios y de cómo debían ser defendidos afirmó que:

” Si uno no quiere luchar por el bien cuando puede ganar fácilmente, sin derramamiento de sangre, si no quiere luchar cuando la victoria es casi segura y no supone demasiado esfuerzo, es posible que llegue el momento en el que se vea obligado a luchar cuando se tiene todas las de perder y una posibilidad precaria de supervivencia. Incluso puede pasar una cosa peor: que uno tenga que luchar cuando no tiene ninguna esperanza de ganar.”

Y este es el escenario al que nos encaminamos ante la radicalización que se va a producir en el conflicto, que ya no será un problema de declaraciones parlamentarias ni de independencia, creo que de esto ya han quedado bastante vacunados los catalanes para toda una generación; el conflicto vendrá de la insumisión permanente, de la algarada callejera y de la alianza radical nacionalista que tomará el poder el Cataluña después del 21 de diciembre. El día que deje de aplicarse el 155 echaremos de menos no tener de contraparte a Puigdemont y Forcadell.

Vistos todos los acontecimientos acontecidos en estos últimos meses, hoy podríamos decirle al gobierno de la nación las mismas palabras que Churchill le dirigió a Chamberlain al regreso de Munich.

” Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra, elegiste la deshonra y tendrás la guerra.”

El gobierno de España y no digamos este aborto de gobierno catalán que tiene a parte en el exilio, a otra parte en la sombra y a otra en fuga, han optado por deshonrar a Cataluña y a España. Han preferido una acción de algodón de azúcar para no molestar, con el fin de que nada cambie. El 155 es, como diría el Príncipe De Salina, lo que tiene que cambiar para que nada cambie.

Con la deshonra ha venido la rendición, incondicional; incluso antes de hacer las levas, ya nos hemos rendido. Hemos deshonrado a nuestra nación para intentar calmar las ambiciones totalitarias de una minoría. Cuando el gobierno decidió abdicar de sus funciones para transferirlas a los jueces, no era para que fueran tan duros sino para que, como los del Supremo, no actuarán con tanto rigor. Nos da tanto cague defender España que no queremos hacer ni presos en este conflicto. Pero el gobierno optando por la deshonra para evitar el conflicto, ha sembrado el germen de la destrucción nacional. Forcadell y Puigdemont deshonrando al pueblo catalán que creyó en sus mentiras, han sido tremendamente peores, porque no han actuado para evitar el conflicto, sino para salvar su culo, al menos en eso Rajoy ha tenido más altura de miras.

Pudimos haberlo evitado hace ya años, pero faltó la visión y el liderazgo, y ahora ante la incapacidad de luchar, España se rinde. Ya pueden ir quitando todas sus banderas de los balcones. Nunca tantos españoles pusieron a un gobierno en la oportunidad de terminar con problemas históricos y nunca se recibió tanta ignominia. ¡Cuánto más fuertes somos como nación, más débiles son nuestros gobernantes¡, y ese es el drama histórico de nuestro país.

¿Pero acaso no tenemos razón? ¿Es que nos vamos a creer todas las mentiras del separatismo? ¿Es que no estamos dispuestos a luchar por nuestros derechos y nuestra gran nación? ¿Vamos a tirar por la borda tanto acervo común, porque nos tiemblan las canillas? Un pueblo que olvida sus raíces, que incluso las desprecia; que está dispuesto a fracturarse sin la mayor vergüenza, no puede ser el español. No podemos reconocernos en esta pusilanimidad infinita.

No podemos dejar que una minoría nos amedrente, nos haga sentir ciudadanos de segunda; que nos hunda en la miseria moral simplemente porque recelamos de nuestros valores y no estamos dispuestos a tomar la vanguardia de la defensa de la igualdad entre todos los españoles, de la ley y la historia.

España se rinde, saquen las sabanas a los balcones para que no suframos las represalias del separatismo radical, para que no vengan a amenazarnos a nuestras casas por querer ser lo que somos españoles. Saquen banderas blancas y guarden las banderas nacionales en sus corazones, que ya es el único lugar en el que podemos sentirnos español; casi en la intimidad.

Catalanes, guardad las esteladas, y también sacad banderas blancas, aunque en Cataluña corréis el riesgo de que los que vengan gracias a estas elecciones, os obliguen a poner la estelada con el escudo del POUM y si no os harán el matarile, experiencia traumática que ya conoció Cataluña en los años de la Guerra Civil

Pero el conflicto es inevitable. Las bases que lo sustentan permanecen intactas y el nacionalradicalismo que tomará el poder en el nuevo gobierno catalán será infinitamente peor, porque serán los comités de la defensa de la república anarquista los que salgan a las calles para continuar con la amenaza y la extorsión. Todos los procesos revolucionarios siguen el mismo patrón; los pequeños y medios burgueses quieren un cambio y creen que dominarán en su supuesta supremacía intelectual a las masas enfervorecidas; y éstas en cuanto pueden, asestan un zarpazo mortal y ya no hay marcha atrás. Lo de la Declaración de Independencia va a ser un aspecto menor comparado con el ambiente que se está generando en Cataluña por esta nueva mayoría.

Cada día que pasa Junqueras en la celda, cimenta, como otros tantos revolucionarios totalitarios, la presidencia de la república catalana, y ante este inevitable conflicto, no nos van a servir paños calientes ni ministros blandiblú. Entonces habrá que echar a Chamberlain y llamar a Winston para ganar, porque dentro de generaciones se dirá que ésta era el conflicto que España tenía que ganar o que haber ganado.

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La estructura del golpe sigue intacta. -F.J.Losantos/LD-

Durante una semana, los lacayos de Soraya y de Rajoy, que son los mismos y de lo mismo, han puesto de vuelta y media a los pocos que venimos pidiendo hace años la intervención del Estado, cuya dirección pertenece en buena parte al Gobierno, para frenar el golpe de Estado en Cataluña. Somos los mismos que hace tres años, tras el referéndum del 9 de Noviembre, nos declaramos traicionados por el Gobierno de Rajoy, que se negó a mandar a la cárcel a Artur Mas, usando todos los recursos legales a su alcance y utilizando su mayoría absoluta en el Congreso y Senado.

El manifiesto de Libres e Iguales en 2014

Recordaba Arcadi Espada la movilización de Libres e Iguales bajo el lema “Sí nos importa” en todas las capitales españolas, pidiendo la anulación del referéndum y la defensa de la nación y de la Constitución. Cuando se celebró y el Gobierno, que había asegurado que no se celebraría, dijo que no había habido referéndum porque no tenía valor legal, Libres e Iguales publicó una nota. Me complace tanto como me apena repetirla.

“Después del 9-N

El pasado sábado miles de ciudadanos convocados por Libres e Iguales en las grandes ciudades españolas exigieron del gobierno de España firmeza contra la iniciativa secesionista del gobierno de la Generalidad y la burla de la democracia que ha acabado consumándose ayer en Cataluña.

Por desgracia para la democracia y para el mantenimiento de los más elementales vínculos de confianza entre gobernantes y ciudadanos, el gobierno del presidente Rajoy ha observado pasivamente el desarrollo de los acontecimientos, olvidando culpablemente que su primera obligación es la de cumplir y hacer cumplir la Constitución.

El gobierno de la Generalidad no sólo ha organizado política y logísticamente la jornada sino que ha exhibido su compromiso con la ilegalidad de manera retadora. Se ha negado a acatar la sentencia inequívoca del Tribunal Constitucional y ha exhibido el sometimiento del Estado de Derecho como un triunfo político.

Esta agresión a la democracia no ha recibido la respuesta que merece. El Gobierno del presidente Rajoy no ha impedido el atropello a la legalidad en Cataluña. Su dejación ha debilitado gravemente al Estado y ha colocado a los ciudadanos en la indefensión jurídica y el desamparo político.

El incumplimiento de la ley y este desistimiento abren una crisis política de una envergadura desconocida desde la aprobación de la Constitución y un foso de profunda desafección ciudadana que, a juicio de Libres e Iguales, descalifica al Gobierno del presidente Rajoy para seguir cumpliendo su mandato constitucional.”

Las consecuencias de tres años de inacción

Por supuesto, los lacayos de Soraya y de Mariano, aliados entonces con Podemos a través de La Sexta, nos pusieron verdes. Pues bien, lo que ha pasado en España estos tres años ha desembocado en la farsa de un pacto de quejicas: unos fingen en Madrid que están matando al golpismo y los golpistas en Barcelona fingen que los matan, a través de ese aparato de lloros y gemidos que va del Barça a TV3 y de La Sexta a… Antena 3.

En ésta última, criatura de Rajoy y Soraya, para honra y provecho de Planeta y sus directivos, se ha dado un paso importante en el alineamiento mediático del PP con el golpismo a través de la reforma desconstitucional. En lo que legalmente sigue siendo una concesión gubernamental para un servicio público, que ese es el estatus de la televisión llamada privada, El Follonero aprovechó el prime time de El Hormiguero, cuyo presentador Pablo Motos fue un día compañero de baile de Soraya, para atacar a la juez Lamela y ciscarse en el régimen constitucional español durante una hora. Esos sí que son medios responsables, no los que criticamos a Rajoy.

Viendo el estado de los medios audiovisuales en Cataluña, rendidos al golpe, y el de los del resto de lo que quiere seguir siendo, no sabe cómo, España, entregados a la desconstitución de la nación, cabría pedir a este Gobierno que al final ha convocado las elecciones de la impunidad que pactó con Puigdemont, que no presuma de que defiende la Ley y la Nación. Nos ha traicionado como hace tres años, mantiene íntegra la estructura del golpe y tras dejar en manos del PSOE la convocatoria electoral a cambio de no aplicar el 155, va a dejar en manos de Podemos y el PSC una reforma de la Constitución que sólo puede ser, viniendo de Pablo Iglesias y del partido traidor a España por antonomasia, una puñalada a la soberanía nacional.

Seguimos insistiendo: no bastan las urnas

Sin embargo, las encuestas sobre intención de voto en Cataluña están llenando de perplejidad a los devotos del pensamiento mágico de Rajoy, ese Houdini abúlico que escapa de las situaciones más difíciles metiéndose en otras más complicadas. Excluyo de la cofradía de los perplejos a los agradaores del Poder, en especial a uno que empezó diciendo en el Avui que “hablar español es de pobres” y ahora es opinaet preopinat en ABC y la COPE. En el diario duda si es separatista o no, y me recuerda el número de los tres ratas de Arniches. En la radio aún no ha explicado, al menos en directo, la diferencia de olor vaginal entre jóvenes y maduras, como en Telemadrid, pero igual que entonces le grabaron sin saberlo, un día se abre el micro y habemus ictus masivo en la Aquiescencia Episcopal, que, por cierto, tras doblar vilmente la cerviz ante el Prusés, ahora celebra el 155… poco. Lo siento por los católicos decentes. Desde que redujeron la Cruz a la crucecita de Hacienda, ni Cruz ni crucecita. Así que el opinaet está muy bien allí: del coro al caño, y ojo a las vocales.

Sin embargo, el rebaño opinat debe aclararse al aplaudir a su pastor. Rajoy dijo sobre el 155: “No nos obliguen a hacer lo que no queremos hacer”. Al proclamarse la república que no se iba a proclamar tras el referéndum ilegal que no se iba a celebrar, dijo: aplicaré el 155 hasta que haya condiciones para nuevas elecciones, “al menos seis meses”. Entonces iba a intervenir TV3 y otros medios golpistas y castigar a los centros que educan los niños en el odio a España. De pronto, anunció elecciones en 55 días sin tocar TV3. ¿A qué Rajoy de los tres aplauden? ¿A los tres?

Las urnas sirven para cambiar pacíficamente de Gobierno, no para abortar un golpe de Estado que es parte de un cambio de régimen en toda España. De las urnas, con los mismos partidos y medios audiovisuales, en seis semanas saldrá casi lo mismo que nos ha llevado al Golpe y a un 155 limitado a convocar elecciones. Había y hay que desnazificar, no conservar intacta la dictadura. Hace años que tuvo que aplicarse el 155, pero entonces Rajoy acertaba. Ahora tampoco se aplica, pero acierta. Cuando gane ERC y haya otro Tripartito habremos “vuelto a la normalidad”, y habrá acertado. Los agradaores se romperán las manos –nunca los bolsillos- aplaudiendo.

Ver artículo original:

El artículo 155 y el Código Penal, en suspenso. -Editorial/LD-

Parece ser que ni el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ni el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, se han dado por enterados (o querido darse por enterados) de la declaración de independencia de Cataluña proclamada el martes por Carles Puigdemont en el Parlamento catalán. No se explica, de otro modo, que, en lugar de presentar inmediatamente una querella contra el presidente de la Generalidad por un delito de rebelión (tipificado claramente como tal en el artículo 472.5 del Código Penal), el máximo responsable del Ministerio Público guarde silencio; o que el presidente del Gobierno, en el colmo del surrealismo, se haya visto en la necesidad de pedir una aclaración al cabecilla del golpe de Estado para que “confirme” si ha declarado la independencia de Cataluña.

Lo peor de todo, sin embargo, es la brutal manipulación mediática y política que ha hecho pasar esa surrealista petición de aclaración al todavía impune y ya reincidente delincuente que preside la Generalidad como si se tratase del “requerimiento previo” del que habla el artículo 155 de la Constitución. Ese “requerimiento previo” tiene como finalidad la de exigir al presidente de la comunidad autónoma el inmediato cumplimiento de las obligaciones que las leyes le imponen o el inmediato cese de actuaciones que atenten gravemente contra el interés general de España, incumplimientos e ilegales actuaciones que el legislador da por descontadas y no susceptibles de ser valoradas por el presidente autonómico que las ha perpetrado.

La decisión de Rajoy de incluir al mismo tiempo un segundo requerimiento –este sí– en el que insta a Puigdemont a cesar en dichos “incumplimientos” y “actuaciones” nos aboca a tener que esperar al día 19 de octubre para conocer cuáles son las medidas que Rajoy propone al Senado para forzar el acatamiento del orden constitucional por parte de la Administración autonómica en rebeldía, medidas que podrían significar –o no– su suspensión parcial, total, temporal o indefinida.

No menos grave es la circunstancia de que este esperpéntico compás de espera esté afectando a la acción de la Justicia, como ilustra el inquietante hecho de que la Fiscalía General del Estado no haya instado querella alguna contra los cabecillas del golpe y máximos mandatarios de la Generalidad desde el pasado 7 de septiembre, con ocasión de la convocatoria del 1-O. Pasividad inexplicable si se tiene en cuenta la cantidad de delitos que se han perpetrado desde entonces y el hecho de que sí se ha procedido judicialmente contra los subordinados de Puigdemont, como el mayor de los Mossos d’Esquadra, o los presidentes de Òmnium Cultural y la ANC. ¿Cómo es posible que se haya abierto causa judicial por delito de sedición contra quienes, como Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, sirvieron de correas de transmisión del público y sedicioso llamamiento de Puigdemont del 20 de septiembre pero no se haya incluido en la causa a la autoridad que incitó públicamente dicha sedición? ¿También la implicación de Puigdemont en estos hechos va a quedar a juicio del propio Puigdemont?

Eso, por no olvidar la inolvidable y escandalosa decisión de la Fiscalía, tras la dimisión de Torres Dulce como fiscal general, de retirar de su escrito de acusación contra Artur Mas los delitos que implicaran penas de cárcel (usurpación de funciones y malversación); decisión del Ministerio Público tomada en paralelo a la decisión del Gobierno de Rajoy de impulsar lo que se conoció como operación Diálogo, a cargo de Soraya.

Todo apunta a que esta inexplicable impunidad de Puigdemont y esta igualmente inexplicable resistencia de Rajoy a suspender una Administración que lleva en rebeldía desde 2012 obedecen a ese “diálogo dentro de la legalidad” que este mismo miércoles el presidente del Gobierno ha vuelto a ofrecer a unos golpistas a los que ningún propósito de enmienda les debería evitar soportar todo el peso de la ley. En este mismo repugnante sentido apuntan las esclarecedoras declaraciones de Pedro Sánchez, en las que ha asegurado haber acordado con Rajoy la puesta en marcha de una comisión constitucional para “modernizar” la Carta Magna.

Habida cuenta de las inocultadas ganas de Rajoy –no digamos de Pedro Sánchez– de contentar a los nacionalistas, todo apunta a que la Cataluña nacionalista va a seguir gozando –con o sin reforma constitucional– de una inadmisible independencia de facto si Puigdemont renuncia a que dicha independencia sea declarada y reconocida de iure.

Ver artículo original:

http://www.libertaddigital.com/opinion/editorial/el-articulo-155-y-el-codigo-penal-en-suspenso-83405/

Un gobierno de gallinas presidido por un avestruz. -F.J.Losantos/LD-

Un Gobierno de gallinas, presidido por un avestruz, ha llevado a Barcelona a quince mil policías para, al final, rendirse sin luchar.

Mariano Rajoy Brey se añadirá hoy a la lista de los mayores felones, traidores, cobardes y desertores de nuestra historia. Ha sido tan larga y tan gloriosa la vida de España que por fuerza la lista es grande, pero ninguno como Rajoy combina de forma tan extrema la cobardía en la ejecución, la felonía en la traición y la estupidez en la previsión. El Rey Felón, Fernando VII, traicionó su juramento a la Constitución de 1812 y maniobró con astucia hasta recobrar el poder absoluto tras el Trienio Liberal, que se abre con el golpe de Riego y se cierra con su pública ejecución tras la invasión de España por las tropas francesas de Los Cien Mil Hijos de San Luis. Eran las mismas que sólo una década antes, con Napoleón al frente, fueron derrotadas en la Guerra de la Independencia, tan gloriosa como devastadora. Ahora eran acogidas con indiferencia y hasta con alivio. La nación había sido derrotada por la acción concertada de unos liberales exaltados absolutamente necios y un déspota astutamente traidor a todo lo que no fueran sus regias prerrogativas. Una década de terror y una guerra civil tan atroz pero mucho menos noble que la de 1808 fueron su legado.

Fernando VII sí sabía lo que quería

Sin embargo, El Felón sabía lo que quería. Mintió, halagó, se acuclilló, se escaqueó y, cuando pudo, se irguió como una cobra y clavó sus colmillos en el cuello del estúpido liberalismo radical, muerto para una década. Pero Fernando VII sabía lo que quería y los que lo respaldaban, también. ¿Alguien sabe lo que quiere Rajoy repitiendo su cobarde actuación del 9N, hace dos años? Entonces también dijo que no habría referéndum, y, aunque ilegal y chapucero, lo hubo. Y entonces dijo que no había pasado nada porque no tenía valor legal. No se sabe entonces por qué dijo, si no tenía valor, que iba a impedirlo. En realidad, Rajoy es un mentiroso al que le mintieron los troleros de los que se rodea: los moragas, arriolas y demás. Esa doctrina mamarracha de que lo que no es legal no existe –si roban una joyería, no habría que preocuparse: robar joyerías es ilegal- ha sentado jurisprudencia en el PP. El Portavoz del Gobierno hace chistes con el precio de las entradas de Roures y las urnas chinas, pero no puede ocultar el drama: un Gobierno de gallinas, presidido por un avestruz, ha llevado a Barcelona a quince mil policías para, al final, rendirse sin luchar.

Lo de las gallinas, símbolo secular de la cobardía, no merece mayor explicación. Lo del avestruz, sí. Esta gigantesca ave, de muy mal carácter, cuando intuye el peligro entierra en el suelo la cabeza y fía a sus enormes posaderas la defensa de su integridad física. De la realidad o no del peligro le informará su cloaca, que trae al mundo esos huevos de a kilo capaces de abastecer de tortillas a la innumerable tribu de los Pujol.

Como el avestruz moncloveo sobrevivió al butifarréndum de 2015 sin hacer nada aunque tras prometer hacerlo todo, habrá pensado que de su reedición aumentada también escaparía sin esfuerzo, que para asustar a los Nois del FLA bastaba la Armada Piolín y que el pánico golpista cantaría su victoria. Lástima para Don Mariano que los félidos del desierto y hasta los múridos del subsuelo conozcan bien su cobardía y se le rían en el pico. Trapero, Trampero o Trapacero, ese poli de guardería que asegura la explotación política de los niños catalanes por sus desaprensivos padres, se ha burlado del cordobés Nieto, representante de Zoido ante el Pescaílla del Prusés. Pero es Rajoy el que ha humillado a la nación y vendido al Estado.

El Gobierno gana, el Estado pierde

Porque pase lo que pase hoy, los amigos de Rajoy que se fingen Gobierno de España, sólo habrán ganado un día pero habrán roto el reloj. Han corrido a cantar victoria por la actuación responsable y heroica de un par de juezas y alguna fiscal de verdad, pero a continuación han corrido a ofrecer toda clase de obsequios a los que tratan de romper a España, por el mérito de no haberlo conseguido del todo, al menos por esta vez. Así que la victoria consiste en vencer hoy para ofrecer mañana la revancha a los que dicen que han derrotado. Así querría perder cualquiera. Y así, antes de Rajoy, no hubiera querido triunfar nadie. Si el Gobierno ha ganado un día, el Estado lo ha perdido casi todo: la vergüenza, la victoria y el calendario.

Sucede que el horizonte personal y político de Rajoy está pendiente de la moción de censura que, mezclando la crisis catalana y la corrupción, pueden presentarle en cualquier momento socialistas y podemitas según el pacto de Can Roures. Y la única posibilidad de evitarlo es que la hueste sorayesca, con Cebrián por detrás y Pedro Sánchez por delante, negocie esa reforma federal de la Constitución que nadie sabe en qué consiste pero que, de ser real, supondría la liquidación de la soberanía nacional del pueblo español y el pacto de algún tipo de referéndum que, con condiciones que sean asumibles por los separatistas, permitiera la segregación de Cataluña y de otras comunidades autónomas. De momento, serían siete: Cataluña, Navarra, País Vasco, Canarias, Baleares, Comunidad Valenciana y Galicia.

Rajoy no cree en España, ni en el PP ni en nadie que no sea Rajoy. Lo normal es que se fuera y dejara los trastos de rendirse a Soraya, pero no hay que descartar la hipótesis de un cambio de Gobierno para afrontar esta crisis que no es la de Cataluña, sino la de la integridad nacional y la legalidad constitucional. Y total, pensará él, ¿quién mejor que yo para controlar al PP? Y no le faltará razón. Si se queda Soraya al frente, se la merienda Cospedal en dos bocados. El pequeño, un pionono, se lo dejaría a Zoido.

La reacción espontánea y el papelón de los partidos

El envilecimiento de las Cortes no es sólo estético, gracias a la permisividad de Ana Pastor con los rufianes y la horda podemita, sino ético, tras la deserción de todos los partidos dizque constitucionales y nacionales de las manifestaciones espontáneas de ayer en toda España. Que quince o veinte mil personas, da igual, marcharan bajo la lluvia por la Vía Layetana con banderas españolas, sin el respaldo de PP, Cs y PSC, ni siquiera de Sociedad Civil Catalana, prueba la crisis de representatividad que hasta ahora ha alcanzado a toda Europa y que si Abascal no hubiera jugado a lepenito protagonizaría una sorpresa en las próximas elecciones.

Ya ha sucedido con UPyD, Podemos y Ciudadanos. Puede suceder con cualquier otro nombre y cualesquiera otras siglas, siempre que sea bajo la misma bandera. Podemos reunió a cincuenta mangutas y cien periodistas en Madrid. Juan Español o Joan Espanyol, quince mil en Barcelona, a pesar de los cien mil periodistas del Prusés. Hemos llegado a la incierta jornada de hoy por culpa del Gobierno y de la Oposición, que es como decir del sistema político. ¿Y alguien cree que con España en peligro no peligrará el tinglado de estos representantes que tanto odian a sus representados?

Hoy muere simbólicamente el régimen constitucional de 1978, falto de gobernantes capaces de defenderlo. Podrá durar años o venirse abajo pronto, pero nada será igual después de la humillación de España a manos de sus gobernantes con el aplauso de la Oposición. Nada será igual mañana. Lo trágico es que una ocasión que la torpeza de los golpistas nos brindaba para empezar la Reconquista de la legalidad constitucional se haya convertido en un homenaje a Don Julián y al obispo don Oppas. Sí, también en 711 hubo un obispo traidor a España. Ahora es la propia Roma la que abre la puerta a los enemigos de la nación. Irán de cabeza al Infierno.

PD. In memoriam.

Esta semana ha muerto mi vecina Florentina Miguel, una persona extraordinaria, dueña de ese español magnífico que aún se oye en los Montes Universales y que, como toda la gente valiosa del pueblo llano, estaba muy preocupada por España. La última vez que nos vimos, me dijo, a propósito de Cataluña: “¿Pero es que no se dan cuenta en Madrid de que están matando a la Nación?” Esa pregunta, para la que no tuve ni tengo respuesta, resume una vida cumplida, la suya, que he de recordar siempre.

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¿Quién soltó al tigre? –

¿Quién ignoró la experiencia histórica española y mundial del último siglo y creyó que los nacionalismos pueden ser apaciguados con concesiones?

¿Quién ha demostrado carecer de claridad conceptual al considerar al nacionalismo identitario y excluyente una doctrina política homologable en una democracia?

¿Quién aceptó pasivamente durante décadas la campaña masiva de adoctrinamiento nacionalista dejando que sus tesis deletéreas se impusiesen en la opinión pública sin dar nunca la batalla de las ideas en defensa de la sociedad abierta y sus valores frente al colectivismo liberticida?

¿Quién ha mostrado una falta absoluta de conciencia moral al no advertir que una ideología que sitúa la identidad étnica, lingüística y cultural en la cima de la escala axiológica por encima de la libertad, la igualdad y la justicia es una aberración ética letal?

¿Quién concibió un diseño territorial del Estado ineficiente, disfuncional y ruinoso para satisfacer a los nacionalistas?

¿Quién cometió la ingenuidad de dar por buena la palabra de los nacionalistas en el pacto de la Transición?

¿Quién cerró los ojos ante las repetidas y cada vez más visibles señales de que los nacionalistas tenían un proyecto separatista cuyas sucesivas etapas se iban cumpliendo inexorablemente?

¿Quién fue proporcionando a los nacionalistas instrumentos institucionales, políticos y financieros crecientemente potentes para conseguir sus destructivos fines?

¿Quién acalló las voces que reiteradamente advertían del peligro que se avecinaba y de que todos los medios que se suministrasen a los nacionalistas serían utilizados para liquidar la unidad nacional?

¿Quién al quedarse en minoría mayoritaria en las Cortes prefirió invariablemente cerrar un acuerdo con los nacionalistas dándoles más recursos, más competencias y más capacidad para desarrollar sus planes antes de entenderse con el otro gran partido nacional para evitar el riesgo de que sucediese en el futuro el desastre que contemplamos ahora?

¿Quién marginó, vetó y condenó al ostracismo a los que en el seno de los dos grandes partidos nacionales criticaron y se opusieron a las políticas de alianza con los nacionalistas y a suministrarles las herramientas para desmontar el Estado en sus territorios?

¿Quién aceptó pasivamente la desaparición progresiva de la presencia material y simbólica del Estado en las Comunidades con fuerte presencia nacionalista?

¿Quién toleró sucesivos incumplimientos de las sentencias de los Tribunales por los nacionalistas?

¿Quién desmanteló su partido en Cataluña innecesariamente porque no se dio cuenta de que los nacionalistas estaban obligados a darle su apoyo tanto como él lo requería?

¿Quién retiró a la Guardia Civil de las carreteras de Cataluña en una operación tan pusilánime como estratégica, económica y funcionalmente injustificada?

¿Quién suprimió el servicio militar obligatorio eliminando así un elemento básico de cohesión nacional en una nación bajo la amenaza secesionista de fuerzas hegemónicas en dos Comunidades esenciales para su existencia?

¿Quién frenó el recurso de inconstitucionalidad que el Defensor del Pueblo tenía ya ultimado contra la Ley de Política Lingüística de Cataluña que posibilitó la expulsión de la lengua común y oficial del Estado del espacio público, de la Administración y de las escuelas, y que facilitó la grave vulneración de derechos fundamentales de los catalanes?

¿Quién duplicó la cuantía de los impuestos cedidos a la Generalitat después de haber puesto el grito en el cielo cuando el Gobierno anterior al suyo le transfirió un volumen mucho menor?

¿Quién prometió de manera suicida e irresponsable que aceptaría sin más el nuevo Estatuto de Autonomía que aprobase un Parlamento de Cataluña dominado por los nacionalistas?

¿Quién consintió y miró hacia otro lado mientras los nacionalistas catalanes con Jordi Pujol a la cabeza se dedicaban en Barcelona al saqueo sistemático del dinero público porque estaba demasiado ocupado robando en Madrid?

¿Quién desperdició cada vez que uno de los dos grandes partidos nacionales conseguía la mayoría absoluta en el Congreso la ocasión de hacer las reformas del Título VIII de la Constitución y de la legislación orgánica que hubieran imposibilitado que los nacionalistas preparasen cómodamente el golpe de Estado que estamos padeciendo estos días?

¿Quién, cuando las intenciones de los separatistas eran manifiestas y la preparación del golpe se hacía sin disimulo, continuó suministrándoles un mes tras otro recursos financieros a pesar de que su quiebra provocada por su incompetencia, su corrupción y su despilfarro hubiera justificado plenamente la toma del control de sus ingresos y gastos?

¿Quién, con el golpe de Estado ya en marcha, actúa de forma vacilante, insuficiente y tardía, abriendo la puerta a que la situación se descontrole y los golpistas consigan su objetivo?

¿Quién en momentos en que la nación está a punto de ser liquidada por la insurrección violenta de un grupo de fanáticos totalitarios se mueve por cálculos de interés político personal en vez de cerrar filas sin fisuras con el Gobierno?

¿De quién es la culpa de que el tigre se nos pueda comer, del tigre o de quién le ha alimentado durante treinta y cinco años y le ha abierto la jaula?

Origen: ¿Quién soltó al tigre?