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Gesto bonito a cuenta ajena. -Hermann Tertsch/ABC- #Aquarius –

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La fama del Gobierno y los gritos de auxilio, ¡libertad! -Irene González Fernández/4Press-

Ya sé que acaban de agarrar sus carteras ministeriales, y tengo aun más presente que la exaltación mediática por el nuevo Gobierno “estelar”, autodefinición de Calviño, no ha hecho más que comenzar; pero esta ola vacía y superficial de elogios, típica de la progresía, con el equipo de Sánchez, confieso que empezó a aburrirme a las pocas horas.

A primera vista los nombramientos nos pueden crear la imagen de un Gobierno que va a jugar a poli bueno y poli malo con el principal problema del país, el nacionalismo. Sin embargo, todo es un engaño óptico para que el único proyecto socialista desde hace años, la institucionalización de la desigualdad absoluta entre españoles, inherente a su concepto de federalismo asimétrico, se lleve a cabo. Así que hablemos de lo que importa del Gobierno.

Se ha aplaudido con efusividad hasta la rendición al nuevo Gobierno por la designación de Borrell como Ministro de Exteriores. Es esencial que exista una política de comunicación exterior denunciando las mentiras de los secesionistas y él es gran figura para dicha tarea por su lucha contra el separatismo, aunque nunca la percibí contra el nacionalismo. Pero al único miembro del Gobierno que se ha enfrentado con los separatistas le envían fuera de nuestras fronteras porque no es un interlocutor válido para que los del Ku Klux Cat acepten el Federalismo asimétrico. ¿Acaso pretende Pedro Sánchez fingir oposición mediante encuentros de exteriores bilaterales con el Gobierno de Cataluña?. ¿Recuerdan a Margallo debatiendo con Junqueras? Pues eso.

Los focos, las redes y los platós encumbran a quienes no han ganado las elecciones, y aquí estamos, aguantando esta exaltación, emoción e ilusión aireada a los cuatro vientos de los miembros del nuevo Gobierno, achispados en su propia fama que huele a la caspa de las opiniones oficiales y obedientes sin atisbo de genialidad analítica y política.

Y mientras, los episodios de violencia sobre ciudadanos no separatistas en Cataluña van en aumento, traspasando cada día una barrera diferente. Y mientras, al partido ganador de las elecciones en Cataluña, Ciudadanos, se le prohíbe el uso del espacio público en Vic. Y mientras, se suceden gritos de auxilio de personas pidiendo ¡Libertad!, encerradas en una sala de lo que allí aún llaman Universidad de Barcelona, porque han sido rodeados por una turba violenta que pretende asaltar la sala, dirigidos por una estrella mediática de la cadena protegida de Iceta, Frederich Bentanachs, fundador del grupo terrorista Terra Lliure. Fue pura violencia, y como esto también va de eugenesia lingüística, qué mejor objetivo que un acto en honor al mejor embajador universal de nuestra lengua, Cervantes.

¿Dónde estaban los Mossos? ¿Qué ha dicho el Ministro del Interior, el Juez Grande-Marlaska al respecto? Tendremos que volver a preguntar a Rubalcaba. ¿Qué va a hacer la Fiscalía con los videos del asalto a la UAB, Ministra de Justicia y fiscal Dolores Delgado? ¿O hay que preguntar a Baltasar Garzón?. Y la Vicepresidenta y Ministra de Igualdad, Carmen Calvo, ¿se va a ocupar de que todos los españoles seamos iguales ante la Ley? De los que sufren persecución y opresión del nacionalismo les garantizo que no. Gran cantidad de nombres del pleistoceno socialista que hay en este Gobierno al que imponen el adjetivo de nuevo y moderno, ¿a quién creen que pueden engañar?.

¿De qué sirve haber nombrado a alguien en Economía del favor de Bruselas si Sánchez, es decir, Meritxell, es decir, Iceta, levantan el control, la supervisión de las cuentas públicas a los secesionistas? Por cierto, el control no vino con el 155, fue previo. Grifo abierto para embajadas y CDR´s. Esto no es una irresponsabilidad, es colaboracionismo con el separatismo xenófobo. Gestos, lo llaman en la neolengua progre en la que algunos somos ya bilingües por hartazgo.

Y finalmente, la tarea más importante ha sido encomendada a Meritxell Batet, Ministra de Asuntos Territoriales, que es el nombramiento clave de todo el Gobierno, es decir, Iceta. Que el PSC controle La Moncloa nos lleva al escenario de la “urgente, viable y deseable reforma de la Constitución”. Pero ¿en qué consiste la supuesta solución socialista de nación de naciones?.

El Federalismo asimétrico pretende convertir a las Comunidades Autónomas con presencia nacionalista, los “países catalanes”, País Vasco junto a Navarra y Galicia, en nuevos Estados federados con el resto del país, a lo que no sé si nos dejarían seguir llamando España. Una independencia de hecho y no de derecho que se vería precedida por un referéndum pactado en dichas regiones que será el primer antecedente de la liquidación de la soberanía nacional como ciudadanos.

Esto no va a resolver ni uno solo de los problemas, ya que no es una cuestión territorial, ni es un problema de descentralización. Siempre, desde la E.T.A., ha sido una cuestión de libertades individuales, de derechos civiles, de poder ser quien eres sin que la opresión totalitaria te condene a la muerte civil o real, por pertenecer a la raza o clase estigmatizada y a extinguir. Esto va de existir con dignidad en libertad. La única cuestión es que seamos una nación de ciudadanos libres e iguales, o no. El federalismo asimétrico socialista acaba con todos esos principios fundamentales, ni habrá nación, ni seremos libres en esos territorios, ni seremos iguales en nada. Pero tranquilos, que tenemos Ministra de Igualdad.

Ellos establecen el relato, falso, de la existencia de dos bandos en Cataluña a los cuales equiparan en todo, en legitimidad y en racionalidad, aunque sus gestos siempre vayan dirigidos a los separatistas. En Vic pudimos ver claramente ambos bandos, a un lado de la plaza los proscritos, mis compañeros de Ciudadanos con Inés Arrimadas a la cabeza, lanzando el grito de auxilio ¡Libertad! tras haberles prohibido la celebración de un acto; en el otro lado, los de las esvásticas amarillas les amenazan para que se larguen de sus calles. Con esta ficción de bandos equiparados, el socialismo pretende situarse en un plano de superioridad moral sobre ambos, erigiéndose en árbitro y por tanto como el único que puede ostentar el poder. Resulta moralmente insoportable bajo cualquier norma básica de dignidad y libertad de la persona la equidistancia de los socialistas, ya que con la misma, legitima la barbarie de la xenofobia y el totalitarismo de los nacionalistas.

Creo sinceramente que esto no es el pago a PdCat, ERC y demás separatas que apoyaron a Pedro Sánchez en la Moción de Censura, no iban a votar a favor de su fingido enemigo Rajoy. Creo que el apoyo nacionalista en la Moción de censura no es su hipoteca, es su coartada ante ciertos votantes socialistas para permitir un referéndum pactado que excluya a la soberanía nacional, y tras ello, llevar a cabo la reforma de la Constitución que implante el federalismo asimétrico, la España de las desigualdades en derechos y libertades. Ya no les necesitan para mantenerse en solitario en La Moncloa y en el BOE, lo que hagan será porque comparten muchas líneas en su proyecto. Recuerden esto para cuando vuelva a haber Elecciones Generales.

De lo que no parecen darse cuenta los socialistas, proclives al federalismo asimétrico como alternativa a la independencia, es del punto de no retorno que ya han cruzado los separatistas y al que solo se puede hacer frente con el Estado de Derecho y la movilización de la sociedad, porque jamás nos callarán, jamás nos rendiremos, porque de nuestra Libertad depende nuestra existencia, nuestra dignidad y nuestra convivencia.

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El último servicio al bipartidismo. -Emilio Campmany/LD-

Una vez que Rajoy ha renunciado a seguir en política, no hay explicación a que prefiriera dejar que Sánchez ganara su moción de censura en vez de dimitir e impedir que llegara a La Moncloa con el voto de quienes quieren destruir España. Tan sólo se alcanza a sospechar que considerara que peor sería que hubiera elecciones. Éstas no eran seguras, pero sí probables si Sánchez no conseguía, durante la ronda de consultas que tendría que haber abierto el rey, los apoyos que sí tenía para sacar adelante la moción.

Se trataría, pues, de una actitud encaminada a proteger el bipartidismo. Mientras el Gobierno esté en manos del PSOE, el PP seguirá teniendo una oportunidad de volver a él. En cambio, si cayera en manos de Ciudadanos, el PP podría estar condenado a la extinción. Y quién sabe lo que pasaría con el PSOE.

No dimitir de la Presidencia del Gobierno fue una actitud antipatriota porque permitía la llegada al poder de un irresponsable que se ha dejado respaldar por comunistas, separatistas y filoetarras, pero al menos tenía la explicación egoísta de que, de esa manera, Rajoy conservaba la vaga oportunidad de volver a la Moncloa. Si de todas formas iba a dimitir de la Presidencia del PP unos días más tarde, la decisión de dejar que la moción de censura prosperara deja de ser egoísta, pero sigue siendo igual de antipatriota. Y encima no ha obtenido con ella ningún beneficio.

Al final, se descubre que lo esencial, más allá de las ambiciones personales, es la protección del sistema, lo que incluye no sólo al PP y al PSOE, sino a los nacionalistas y, hasta cierto punto, a los de Podemos, que no dejan de ser los comunistas de siempre, útiles sólo para completar mayorías del PSOE. A ese sistema no pertenece Ciudadanos, no sólo por su marcado carácter antinacionalista, sino sobre todo por su vocación centrista, que le permite aspirar a ser partido mayoritario en perjuicio del PP y del PSOE. El objetivo es impedir que haga con uno de los dos lo que AP hizo con la UCD.

La protección del sistema incluye especialmente la negociación con ETA. No es casualidad que Rajoy, en su despedida, haya querido colgarse la medalla de ser el único presidente que no negoció con la banda. Es verdad, lo suyo es mucho peor. Pues, aunque no negociara, lo que hizo, después de ganar unas elecciones por oponerse a la negociación, fue aceptar el resultado de la misma y asumir los compromisos que se adquirieron en virtud de ella. Al menos Zapatero siempre defendió esa solución al terrorismo. Rajoy se apoyó en la negativa a hincar la rodilla de muchos españoles para llegar a presidente y luego traicionó a sus votantes dando por buenas las cesiones de Zapatero. Eso sí que no lo ha hecho ningún presidente del Gobierno. No puede extrañar que el último servicio de un gobernante así haya sido, no a España, sino a su partido y al PSOE.

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¿Se repite la historia?. -La verdad ofende/La tribuna del País Vasco-

Tras anunciar, organizar, financiar, armar y ejecutar el golpe de Estado de octubre de 1934, el golpista PSOE pretendía tomar el poder en la II República, ganado en buena lid electoral por la derecha de Gil Robles, emulando así el golpe de Estado ejecutado apenas 17 años antes por Lenin contra el Gobierno Menchevique que trataba de configurar una incipiente democracia en Rusia.

Aquel golpe de Estado de los bolcheviques aupó al poder a Lenin. Organizados en “soviets” (círculos), los soviéticos pronto tomaron el control del ejército y eliminaron a dos millones de rusos que consideraban oposición. El llamado “Lenin español” y perdedor de las elecciones, Largo Caballero, (jamás ganó unos comicios), a la sazón secretario general del PSOE, caía preso tras alzarse contra la II República, con otros golpistas como el catalán de ERC Companys, dejando un saldo de miles de crueles asesinatos, asaltos a templos, quema de universidades, bibliotecas, saqueos y destrucción.

El envío de armas que había organizado Prieto (sus guardaespaldas causarán el magnicidio que provocó el inicio de la Guerra Civil), probaba la culpabilidad del PSOE en el golpe de Estado. ¿Por qué les cuento esto? En la campaña electoral de 1936, el eslogan reivindicativo de la izquierda fue “libertad de los presos”, hoy llamados “presos políticos” si son tus políticos los delincuentes. Aquel Frente Popular que asaltó el poder tras subvertir la democracia reventando las elecciones y manipulando las actas electorales, tras tomar el poder, liberaba a los asesinos golpistas sin esperar ni siquiera al decreto que después el gobierno firmó.

Aquel Frente Popular representó y aglutinó entonces a la misma izquierda que hoy ha dado el poder, tras una moción de censura por un caso de corrupción de 245.000 euros, al por dos veces perdedor de las elecciones Pedro Sánchez, a la sazón también secretario general del PSOE, a quien muchos llamamos ya “el Largo Caballero”.

El PNV no solo ha exigido a cambio de sus votos que no se deroguen los presupuestos del Gobierno saliente que le otorgan una jugosa mordida de 700 millones extras y poder manejar las inversiones en infraestructuras de Navarra, el viejo reino, donde ya ondea la bandera del PNV llamada “ikurriña”, que muy pronto anexionarán.
Quieren también, como exigen los etarras que conforman las listas de Bildu, la salida completa de la Guardia Civil del País Vasco, la cesión de las competencias de prisiones y el acercamiento de los asesinos de ETA a cárceles de Vascongadas, asesinos que no se arrepienten, no colaboran ni esclarecen los asesinatos, no han indemnizado, no han pedido perdón y se ufanan de sus crímenes, mientras son recibidos con vítores de heroicos luchadores del tiro en la nuca.

Los catalanes de ERC exigen a Sánchez la libertad del nuevo “Companys” y sus cómplices del 3%, cuya extradición es inminente si la justicia alemana finalmente respeta los acuerdos Schengen y aplica la euro-orden. Podemos, por su parte, además de exigir los ministerios de Defensa, Interior y el de Educación, quiere impunidad para sus agoreros del asesinato, quienes bajo el disfraz de truhanes juglares del siglo XXI o “raperos”, amenazan la vida del presidente de Actua baleares, Jorge Campos Asensi, mientras hacen apología del terrorismo o piden a gritos que se asesine a la Guardia Civil. Es el viejo crimen marxista leninista disfrazado de líricas prosas musicales.

Tras el cobarde asesinato de 2 tiros en la nuca del líder de la oposición D. José Calvo Sotelo, redactor de la primera ley de sufragio femenino bajo el Gobierno de Primo de Rivera, su compañero Gil Robles, a quien esa misma noche los guardaespaldas de Prieto buscaron sin fortuna en su casa para asesinarlo, relataba en Cortes: “Desde el 16 de junio al 13 de julio, inclusive, se han cometido en España los siguientes actos de violencia, habiendo de tener en cuenta los señores que me escuchan que esta estadística no se refiere más que ha hechos plenamente comprobados y no a rumores que, por desgracia, van teniendo en días sucesivos una completa confirmación: Incendios de iglesias, 10; atropellos y expulsiones de párrocos, 9; robos y confiscaciones, 11; derribos de cruces, 5; muertos, 61; heridos de diferente gravedad, 224; atracos consumados, 17; asaltos e invasiones de fincas, 32; incautaciones y robos, 16; Centros asaltados o incendiados, 10; huelgas generales, 129; bombas, 74; petardos, 58; botellas de líquidos inflamables lanzadas contra personas o casas, 7; incendios, no comprendidos los de las iglesias, 19. Esto en veintisiete días”.

Los comunistas de Podemos pedirán la libertad para los apologetas del asesinato; ERC, libertad e impunidad para los golpistas, y el PNV el indisimulado perdón y blanqueamiento de sus hijos políticos de ETA, los asesinos marxistas leninistas llamados falsamente “gudaris”. Quienes en 1931 trajeron la II República bajo el Pacto de San Sebastián, tienen a gala desde el minuto 1 de su existencia ser golpistas. Fue su primera decisión orquestar el pronunciamiento militar del capitán Galán en Jaca, detenido y fusilado, una medida ejemplar que la II República no aplicó al golpista Companys cuando dio su sangriento golpe de Estado, quien sin embargo si la aplicó en julio de 1936 con los alzados, acusados de ser “fascistas”.

Tras la no derogación de la ley de memoria histórica por un cobarde Rajoy, quienes contamos estos datos históricos pronto seremos procesados también por “fascistas” y nuestra culpa será relatar hechos tan indiscutibles como que el pronunciamiento militar de Franco fue la consecuencia del crimen marxista leninista que, desde el pacto de San Sebastián, el pucherazo del 12 de abril de 1931, el golpe de Estado de 1934 y la llegada del asesino y golpista Frente Popular, buscó sin un ápice de duda, como anunció Largo Caballero, la revolución bolchevique.

La violencia física siempre viene precedida de la violencia verbal, y créanme si les auguro que en estos tiempos turbulentos donde una izquierda tan corrupta como el PP, retorciendo las reglas democráticas toma el poder, cuando vea las sentencias judiciales que les condenan por sus crímenes de corrupción, se negarán a dejar el poder. Y a quienes protestemos nos señalarán y llamarán también fascistas por exigir lo que ellos hoy utilizan para tomar el poder.

Pero no olvidemos la causa real de este desastre. La corrupción de todo el Estado, desde las más altas instancias reales (la Corona) hasta lo más humilde, la clase obrera y sindical. Y lo que llevó al exilio a Alfonso XIII, hoy amenaza nuestra joven, imperfecta, corrupta, y aun así próspera monarquía democrática, una realidad con la que nuestro joven rey habrá de lidiar muy pronto.

España, tierra fértil de libertades civiles y hombres trabajadores, ve de nuevo amenazada su paz civil y prosperidad por dogmáticos ombliguismos marxistas de otra época, que rescatan viejos odios guerracivilistas y separatistas que no dudan en usar de modo maniqueo, como los casos de corrupción, para hacer estallar lo que llaman sin pudor el “régimen del 78”. Lo pagaremos.

“Cuando el sable esté enmohecido y el arado reluciente; las prisiones vacías y los graneros llenos; entonces estará la nación bien gobernada”

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La “España mejor” que deja Rajoy: Un Pelelesidente del separatismo, una economía temblando y una Derecha cadáver. -F.J. Losantos/LD- –

Rajoy no se ha ido. Lo echará el partido si quiere sobrevivir, pero él se negó a dimitir para frenar la moción de Sánchez y obligarle a una investidura con menos posibilidades de salir en dos meses que la moción en dos días, por una sola razón: quiere seguir al frente del PP. Si se hubiera despedido realmente del PP, y el PP de Rajoy, no hubiera protagonizado la escena más humillante para la nación española desde que Tejero entró pegando tiros en el parlamento hace 37 años. Pero, como ha recordado Luis Herrero, aquel majadero golpista tropezó entonces con un presidente del Gobierno en su sitio, mientras todos los diputados se tiraban al suelo; esta vez, el único que no estaba en su sitio era el presidente. Se largó a comer y a beber ocho largas horas, dejando su escaño al bolso de Soraya, metáfora de un triple vacío: el suyo, el de Soraya y el de su dignidad.

La noche bochornosa de un político penoso

La Sexta, cadalso de tantos dirigentes del PP, inocentes o no, ejecutados por el Trío Calaveras (Rajoy-Soraya-Montoro) fue avisada, seguramente por los canales de costumbre, para certificar que el presidente del Gobierno, pasadas las diez de la noche y tras humillar con su deserción a su grupo parlamentario, a sus votantes y a todos los españoles de los que aún era presidente, salía con claros síntomas de embriaguez y desorientación del antiguo Club 31, que desde la noche del 31 de mayo bien puede rebautizar la Izquierda golpista Club 1931. Pero la huida de Alfonso XIII y la llegada de la II República tras unas simples elecciones municipales fue por miedo a seguir la suerte del Zar y su familia. Los ‘novillos’ de Rajoy, su huida de manso ‘pregonao’, tenían tanto de cobardía política como de egoísmo personal. Quiso ahorrarse por la tarde el bochorno parlamentario que por la mañana él había infligido a Sánchez, fiado en la superioridad dialéctica del humano ante el adoquín y en que creía contar por dos años con el PNV, el partido más traidor de la Historia de España.

Y esa cobardía política, hija del egoísmo personal, desembocó en una vileza estética inimaginable. Yo no sé qué pensaría Rajoy mientras “Carmen, por favor”, le servía otra copa, si es que estaba en condiciones de pensar viendo al bolso ocupar su escaño como prenda de que iba a volver a sentarse. Lo que sé es que millones de españoles, sobre todo los pasados o presentes votantes del PP, nos sentimos humillados y ofendidos. Si Cifuentes se fue por el vídeo de los tarros de crema robados, cuya ilegal existencia no ha querido investigar el Gobierno, Rajoy debe irse para siempre por robar la dignidad de la Presidencia, del Gobierno, del PP y de la Soberanía Nacional. Que al día siguiente presumiera sin rubor de “dejar una España mejor que la que encontró“, con un ‘Pelelesidente’del separatismo y el comunismo, el golpe catalán más fuerte que antes y la economía al borde del barranco, prueba que su estado mental es como el moral: simplemente cochambroso.

Añadamos que, tras muchos traspiés y trampas en el solitario, deja la economía temblando, como demuestra el artículo de ayer de Manuel Llamas.

Luis del Pino hace la autopsia del legado de Rajoy

Cuando hace dieciocho años fundamos Libertad Digital, confieso que abrigaba un fin doblemente egoísta pero sanísimo: que el poder político, entonces Aznar, no me impidiera decir lo que me diera la gana y que pudiera leer cada día lo que ‘gente suelta’, como yo, escribía sobre lo que pasaba. Ayer, junto al de Manuel Llamas, Luis del Pino publicó aquí un “Permítame que no me levante, Don Mariano“, que me ahorra casi todo el acarreo de razones del mío, aunque, por deber que me impongo, escriba como cada domingo. Recojo lo esencial de su argumentación como homenaje y ayuda-memoria a los que, en una situación que trata de rematar el 11M que nos unió, debemos volver a la resistencia cívica y nacional, más curtidos, pero nunca aburridos y jamás vencidos. Este es el balance político de Los años perdidos de Rajoy:

“Después de seis años y medio en el cargo, cuatro de ellos con mayoría absoluta:

  • Ha perdido casi 3 millones de votos, uno de cada cuatro electores que votaron al PP en 2011. Los sondeos señalan que, de haber elecciones mañana, el resultado sería aún peor.
  • Ha perdido 49 escaños y la mayoría absoluta en el Congreso
  • Ha perdido los gobiernos de Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Valencia
  • Ha perdido la mayoría absoluta en Castilla y León, La Rioja, Madrid y Murcia
  • Ha quedado reducido a 4 diputados en el parlamento catalán, 33 en el andaluz, 9 en el vasco y 2 en el navarro
  • Ha perdido buena parte de las alcaldías de las capitales de provincia y ciudades más importantes
  • Puso su mayoría absoluta al servicio de la continuidad de las políticas de Zapatero, sin derogar ni una sola de las leyes ideológicas aprobadas por aquél, desde la infame ley de la violencia de género que consagra la desigualdad jurídica, a la ley de barra libre del aborto, pasando por la totalitaria y cainita ley de memoria histórica.
  • Mantuvo Vd. la hoja de ruta de negociación con ETA, negándose a publicar las actas de negociación que se había comprometido a publicar.
  • Procedió Vd. a un vergonzoso reparto del CGPJ, incumpliendo de modo frontal el programa electoral y dando presencia a CIU, PNV e IU en el órgano de gobierno de los jueces.
  • Dejó que Bildu/Sortu/Amaiur siguieran en las instituciones estatales, autonómicas y locales, de modo que el brazo político de ETA se legitimó, y los proetarras siguen manejando centenares de millones de euros de dinero público y accediendo a los datos personales de buena parte de los habitantes del País Vasco.
  • Movió Vd. Roma con Santiago para liberar a Bolinaga, el secuestrador de Ortega Lara y asesino múltiple, como “gesto” de cara a la negociación con ETA, mintiendo a la opinión pública sobre su estado médico. El supuesto enfermo terminal estuvo dos años y medio chiquiteando por Mondragón.
  • Procedió Vd. a efectuar una amnistía encubierta a los más sanguinarios etarras, escudándose en una sentencia de Estrasburgo que no teníamos obligación de cumplir de manera automática, y mucho menos de aplicarla con carácter general.
  • Soltó Vd. de paso a violadores en serie y pederastas, muchos de ellos no rehabilitados, con absoluto desprecio de las consecuencias que eso pudiera acarrear. Varias mujeres fueron violadas por esos psicópatas que Vd. liberó. Y todo porque necesitaba Vd. una excusa para liberar a los etarras.
  • Ha permitido Vd. que se celebren de forma cotidiana homenajes a etarras en muchísimos pueblos del País Vasco.
  • Mantuvo Vd. intacto el ruinoso estado de las autonomías y la estructura clientelar de la administración del estado, lo que ha llevado a que nuestra deuda sea actualmente la más alta de la historia democrática.
  • Rescató Vd. a las cajas de ahorros quebradas por los propios políticos mientras a los ciudadanos de a pie nos crujían a impuestos.
  • No hizo Vd. nada para que se pudiera estudiar EN castellano con libertad en toda España.
  • Financió con generosidad el golpe de estado separatista en Cataluña, permitiendo que el dinero de todos los españoles fuera a redes de “embajadas” que actúan contra los intereses de España, televisiones públicas que solo son altavoces del separatismo o asociaciones cuyo objetivo declarado es la destrucción de la Nación y la Constitución…
  • Permitió Vd. la celebración de dos referendos ilegales de secesión en Cataluña, a pesar de haber prometido expresamente que no se celebrarían.
  • Ha consentido que los separatistas arrastren por los suelos nuestra imagen exterior y que Europa se ría de nosotros, negándose a entregar a los responsables de un golpe de estado.
  • Prometió Vd. aplicar el 155 como respuesta al golpe de estado separatista, para a continuación convocar elecciones de inmediato y volver a dejar vendidos a los catalanes no separatistas.
  • Mantuvo Vd. en sus puestos a decenas de altos cargos separatistas, dejando intacta la estructura del golpe dentro de la administración catalana.
  • No solo no ordenó la devolución de los documentos expoliados del Archivo de Salamanca, sino que procedió Vd. a entregar a los separatistas nuevas remesas de documentos.
  • No hizo Vd. nada, desde el gobierno, para aclarar el golpe de estado del 11-M.
  • Y se ha despedido Vd. levantando el 155 en su último día de mandato.Podría seguir durante horas, don Mariano. No ha habido español al que Vd. haya defendido, ni enemigo de España al que Vd. haya dejado de favorecer.”

De nuevo, a la Resistencia Nacional

Como en 2004 tras el 11M y tratando de rematar políticamente la fechoría de entonces, el PSOE y los separatistas, con etarras y recogenueces al frente, y golpistas catalanes en la cola, quieren liquidar España por su base, que es la soberanía nacional. Este venerable concepto significa que todo el edificio legal y material del Estado Español es ‘propiedad’ de todos los españoles y sólo los españoles podemos disponer de él legalmente. Una casta política indecente, servida por un redomado traidor y contando con la ambición desnortada de un ‘pelelesidente’, pretende robarnos lo que es nuestro, fruto del genio y el esfuerzo de tantas generaciones de españoles que han creado uno de los hechos de civilización más formidables de la Historia. Todas las fatuas y despóticas ambiciones regionales juntas no le llegan a la suela del zapato a la común historia de España, a la lengua y al arte comunes.

Las comunidades tribales en que pretenden despiezarnos no deben destruir, aunque pueden hacerlo, el hecho político nacional español. Sólo son garantía de tiranía. Hay que volver, como cuando el infame Zapatero empezó el desmantelamiento del régimen constitucional, a la resistencia pacífica pero masiva, en la calle y en las instituciones, con todos los políticos dispuestos a luchar por la Nación y contra los políticos que la traicionan o la agreden. No tenemos más opción que resistir. Pero si resistimos de verdad, el ‘mansazo’ del bolso y el ‘Pelelesidente’ serán pronto apenas el recuerdo de un mal sueño.

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La moción de censura de unos políticos egoístas. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

Los próximos jueves y viernes el Congreso debatirá la moción de censura que Pedro Sánchez presentó contra Mariano Rajoy y en ese debate nadie defenderá el interés general de España. Todos intentarán exclusivamente alcanzar o mantener el poder. Nadie actuará pensando en nosotros. Ninguno merece nuestro voto ni nuestro respeto y no tendrán el mío nunca más, porque me avergüenzo de todos ellos. Con la que está cayendo, en mitad del golpe de Estado independentista, con la unidad de España puesta en duda y el prestigio de nuestra justicia y nuestra democracia sometido a escrutinio en media Europa, sus señorías se van a entretener con un debate que sólo les interesa a ellos, que sólo les beneficia a ellos. Son sin duda los peores dirigentes de nuestra reciente historia.

En 2016 Sánchez consiguió los peores resultados de la historia del PSOE, empeorando el récord anterior, que también era suyo. Y con 85 diputados pretende ser investido presidente del Gobierno de España, asegurándose así la pensión vitalicia, el chófer, la escolta, la oficina, y todas las prebendas de nuestros expresidentes. Y para ello no dudará en pactar ni siquiera con “el Le Pen de la política española”, como hace diez días llamó a Quim Torra, cuyos votos reclama ahora para derrocar a Rajoy. O con los amigos de los etarras, que han dicho que apoyarán una moción de censura que respete el derecho a decidir y que acabe con los “recortes” del PP. La historia del PSOE demuestra que de ellos siempre hay que esperar lo peor. Albert Rivera, como siempre, mueve a Ciudadanos al ritmo que le marcan las encuestas y como su comportamiento en Cataluña hace que ahora le sean favorables, ya no piensa en otra cosa que en elecciones.

Al día siguiente de aprobar los presupuestos del PP, Ciudadanos exigió elecciones anticipadas. Igual que cuando reclamó más dureza en la aplicación del artículo 155 que ellos se habían negado a aplicar para detener el referéndum ilegal del 1-O. Nacieron socialdemócratas pero se transformaron en liberal progresistas cuando las encuestas se lo recomendaron. Cualquiera sabe cuál será el próximo giro al que las prisas por alcanzar el poder les empujarán. Por su parte Pablo Iglesias, después de que las bases le aprueben el casoplón de más de 700.000 euros, debe estar ya pensando en ver cómo les convence de que se va a sacrificar de nuevo comprándose un Porsche Cayenne para Irena y un Maserati para él. Después de depurar su partido relegando al ostracismo a todos los que han votado contra ellos.

Y Rajoy empeñado en mantenerse cueste lo que cueste. Por el caso Gürtel el PP ha sido el primer partido condenado por corrupción en España. Y a partir de ahora irán cayendo las sentencias de la Púnica, de Bárcenas, de Lezo, etc. Decenas de piezas separadas que dejan como un trapo mugriento al PP de Aznar, del que Rajoy formaba parte. Los casos son tan sucios y desprestigian tanto a su partido que sólo podrían superarlo si dimitiera Rajoy dando paso a nuevas caras que refunden su partido. Pero en vez de eso Mariano se aferra al poder tratando de convencer a sus votantes para que vuelvan a ir a las urnas tapándose la nariz. Aunque las encuestas empiezan a fijarse en Santiago Abascal. Vox representa lo que ha dejado de ser el PP y sus propuestas suponen lo que la mayoría de votantes esperaban de Rajoy, todas sus promesas incumplidas. La posibilidad de creer en lo que se vota, sin conformarse con lo menos malo. Ojalá su voz se escuche pronto en las instituciones.

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Declarar la independencia tiene que volver a ser delito. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

En 1995 el PSOE de Felipe González rectificó el Código Penal para que declarar la independencia sin violencia no fuera delito. En 2005 el PSOE de Zapatero eliminó del Código Penal el delito de convocar referéndums ilegales. El Partido Popular ha tenido mayorías absolutas con Aznar desde el año 2000 hasta el 2004 y con Rajoy del 2011 al 2015. Supongamos que mañana mismo Torrent convoca un pleno urgente del Parlamento catalán cuyo único punto del orden del día sea declarar la independencia de la República de Cataluña, obedeciendo el mandato del referéndum ilegal del 1-O, dejado en suspenso por Puigdemont, decisión que imaginemos que es aprobada por la mayoría independentista. Inmediatamente el presidente títere Torra sale al balcón, quita todas las banderas, coloca sólo la estrellada y declara la independencia. Así, sin gastar ni un euro de fondos públicos y sin el menor atisbo de violencia ni tumulto ninguno.

Torrent y Torra se podrían ir esa noche a dormir tranquilamente a sus casas, después de celebrar su audacia con una buena cena en el mejor restaurante de Barcelona, porque nadie podrá acusarlos por el golpe de Estado que han dado, ni por rebelión, ni por sedición ni por malversación. Tan sólo se les podrá acusar quizá por prevaricación y desobediencia, si el Gobierno de España y los tribunales han estado veloces para impugnar la convocatoria del pleno y sus acuerdos, delitos que sólo conllevan penas de inhabilitación y multa, que en ningún caso serán efectivas hasta la firmeza de la condena. A lo mejor PP, PSOE y Cs conseguirían ponerse de nuevo de acuerdo para aplicar otra vez el artículo 155 de la CE y así destituirlos a los dos mientras se inicia el larguísimo proceso judicial que en ningún caso podría enviarlos a la cárcel.

No es ciencia ficción, es un anuncio de lo que va a pasar en Cataluña si el Gobierno del Partido Popular no está hábil y se pone de inmediato a reformar el Código Penal que se ha demostrado absolutamente inútil para atajar una declaración de independencia no violenta ni tumultuaria. Torra puede acabar en la cárcel si conduce su coche a una velocidad excesiva o con dos copas de más, pero no por dar un golpe de Estado. Ya hemos visto las dificultades que está teniendo el juez Llarena y lo controvertidas que están siendo sus decisiones, por culpa del Código Penal que le han dado nuestros nefastos políticos. Y eso que a Puigdemont y sus secuaces la cosa se les fue de las manos y se produjeron los tumultos violentos que harán que den con sus huesos en prisión. Pero ese error no lo cometerán dos veces, el Gobierno de España tiene que estar preparado.

Y no sirve la excusa de no tener mayoría suficiente. Igual que se consiguió el consenso del PSOE y C´s para la aplicación del artículo 155, Rajoy tiene ahora la responsabilidad de convencerles de que, cuando ocurra lo que sin la menor duda va a pasar, los votantes no vamos a perdonar a quienes sean responsables de que el nuevo golpe de Estado quede impune por haberse negado a realizar las reformas legales necesarias. Eso es ahora lo más urgente, aunque evidentemente no sería suficiente para revertir este proceso. Mientras no tengamos un gobierno valiente y con la mayoría suficiente para retirar las competencias en Educación y cerrar TV3, tan sólo podemos esperar a que el lento pero incesante proceso de empobrecimiento económico al que los golpistas están conduciendo a los catalanes haga que dejen de votar a los independentistas que están arruinando a todos los catalanes.

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Torra es ilegítimo, Rajoy se ha deslegitimado. -F.J. Losantos/LD-

Plácido Fernández-Viagas, letrado del parlamento andaluz e hijo del primer presidente de la Junta de Andalucía, luego senador por el PSOE y miembro del CGPJ, publicó ayer en El Mundo un gran artículo que, a mi juicio, ilumina la gravedad de la situación institucional española tras la proclamación del candidato “limpio” que buscaba Rajoy y que ha resultado ser un racista redomado llamado Torra, cuyo discurso de investidura fue una burla al Estado, un reto a los jueces y una llamada al conflicto civil entre catalanes, que son los separatistas, y los “fascistas españoles que viven en Cataluña”, más de la mitad de los votantes que no aceptan el apartheid antiespañol. Nunca se vio con tal claridad la condición criminal del proyecto separatista y la gravísima responsabilidad de las instituciones españolas si lo aceptan.

La ilegitimidad del nombramiento de Torra

Aunque Rajoy, empeñado en conseguir, para evitar nuevas elecciones, un gobierno de la Generalidad a cualquier precio, salió de inmediato a decir que “no le gustaba” el discurso de Torra, pero que aguardaba a “sus hechos”, la elección de alguien que anuncia que proseguirá el golpe de Estado plantea un problema no sólo ético -¿debe firmar el Rey el nombramiento de alguien que insulta a los españoles y proclama su empeño en la ilegalidad?- sino legal y político: ¿es legítima la elección de Torra con un programa guerracivilista?

Tres son los aplastantes argumentos de Fernández-Viagas. El primero es el del nombramiento de Torra y su elección por el Parlamento regional.

“¿Reúne los requisitos necesarios para superar los límites impuestos por la aplicación del artículo 155 de la CE? Es muy dudoso la verdad, sobre todo si se tiene en cuenta que participar en un proceso de carácter delictivo lo impediría claramente. No se puede incidir en una rebelión y, al mismo tiempo, presidir una de sus comunidades autónomas. Un Estado serio no puede aceptar, por comodidad, miedo, prudencia incluso, una actuación fraudulenta contra su ordenamiento jurídico.”

A partir de ahí, esgrime tres argumentos. El primero, la continuidad de la actividad delictiva de Puigdemont, expresamente exhibida por ambos:

“La candidatura de Quim Torra ha sido impuesta por un señor, Puigdemont, que está encausado por hechos susceptibles de ser tipificados como rebelión, conspiración para la rebelión, o sedición, y que se considera aún presidente legítimo de la Generalitat. Más grave aún, pretende utilizar a Torra como un elemento meramente ejecutor de su proyecto calificado como delictivo. Si es consciente el candidato de todo ello, y no parece muy tonto, debería tener en cuenta que nuestro Código Penal cuando determina la responsabilidad criminal señala, en su artículo 29, que “son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos”, algo en lo que podría incidir claramente Quim Torra. ¿Cómo puede considerarse, entonces, legítima una propuesta dirigida a consolidar una rebelión?”

El segundo argumento, aunque no lo cite el artículo, cabría integrarlo en la instrucción del Juez Llarena en el Supremo y el agravamiento del delito:

“Sería disparatado no tener en cuenta que los efectos de los delitos de que viene acusado el señor Puigdemont no han sido consumados. Sus propios autores recuerdan que su único objetivo es “implementar la República”. Y en ese propósito se enmarcan las actuaciones que vienen realizando a nivel internacional, los distintos hechos de resistencia, activa y pasiva, que se desarrollan en Cataluña y, sobre todo, la enorme campaña que su aparato de propaganda, desde medios oficiales incluso, sigue protagonizando. El proyecto criminal, de existir, se encontraría en una fase decisiva, la de consolidación del enfrentamiento con parálisis de nuestro aparato estatal.”

Y el tercer argumento, escrito -ojo- antes del discurso de investidura de Torra, plantea el problema de fondo: la “vuelta a la normalidad”… golpista:

“Para restablecer la legalidad constitucional no basta con la elección de un “presidente limpio” de imputación penal. Es ridículo siquiera plantearlo, lo que es necesario es que no participe en forma alguna en hechos que, en su día, pudieran merecerla. Y lo cierto es que el señor Torra está siendo utilizado de manera instrumental en hechos muy posiblemente constitutivos de un delito de rebelión, que el Estado no puede tolerar.”

Evidentemente, si los tres argumentos bastaban y sobraban para rechazar la investidura del candidato por lo que había manifestado antes de la sesión de investidura, el discurso de Torra despreciando la Ley, retando al Estado e insultando a los partidos españoles de Cataluña, lo convierten en absolutamente intolerable. Nadie que acepte la investidura de Torra podrá decir que no participa en el Golpe, porque lo hace. A PP y PSOE, que han hecho del borrón y cuenta nueva la política ante el golpismo catalán, les resultará difícil rectificar, pero si Ciudadanos mantiene -debe hacerlo- la ilegitimidad de la investidura de Torra, Rajoy y Sánchez serán socios de sus fechorías, al mismo nivel de Podemos. Pero el partido más afectado es el del Gobierno.

Ni normalidad, ni legalidad: insurrección que pagan los españoles

El “manejo magistral de los tiempos” de Rajoy, que tanto elogiaban sus turiferarios cuando tuvo una mayoría absolutérrima y no la usó para nada, se ha revelado como una pereza pavorosa a cualquier compromiso con la acción de Gobierno, que es para lo que está en la Moncloa. La vergonzosa dejación de funciones ante el separatismo catalán durante casi seis años, los que consigna Llarena en la instrucción del caso contra los golpistas, ha sido fundamental para que la situación haya desembocado en esto: la designación de un racista por un forajido para representar al Estado Español en Cataluña.

Pero Rajoy tiene un problema: al entregarse de pies y manos al separatismo para tirar año y medio en La Moncloa, sin otro plan que el de su particular y exclusiva supervivencia, sus socios debían procurar no delatarle. Urkullu lo ha hecho al elogiar su “sensibilidad” con los asesinos de la ETA, y ahora la famosa estrategia del “candidato limpio” desemboca en este Torra, que empieza re-proclamando la República, despreciando la Constitución e insultando a los españoles de Cataluña, en los que antaño tenía votos el PP.

Torra ha dejado en ridículo a Rajoy y a Pedro Sánchez a las primeras de cambio. Y le ha servido a Rivera el menú completo para hartarse de votos del PP y el PSOE, indignados por su actitud ante el golpismo vasco y catalán. La estrategia “normalizadora”, de la que Rivera supo salirse a tiempo y que Arrimadas enterró ayer con otra gran actuación simbólico-parlamentaria, es un filón electoral sencillamente inagotable para Ciudadanos. Cada fechoría que haga Torra, y las hará a diario, porque es un fanático racista y místico, genuinamente pujolista, como explicaba ayer su examigo Miquel Giménez en Vozpopuli, se cargará en el debe de Rajoy; y en el de Sánchez; y en el de Podemos, porque comunismo y racismo separatista nunca encajan del todo.

El dilema del Rey

Por último, por si faltaba algo, está el dilema del Rey, que apareció en televisión justo cuando, por la deserción bipartidista, ganaba el golpismo y sacó a la calle a la nación española, mostrando la inmensa fuerza que atesora y los partidos desprecian. Afrentado institucionalmente por Torra, que además participó en un escrche contra él, debe firmar (o no firmar) su nombramiento como representante en Cataluña del Estado que quiere violentamente destruir. Porque cuando Arrimadas dijo que Torra no venía a presidir la generalidad sino los CDR dijo exactamente lo que va a hacer: la máxima violencia contra los catalanes no nacionalistas y el máximo desafío al Estado.

¿Y puede el Rey hacerlo como si estuviera respaldando cualquier nombramiento del Gobierno en el ejercicio de su papel constitucional? Dicho de otro modo: ¿es constitucional colaborar con el golpe anticonstitucional? No me extrañaría que, por prudencia y previendo violencias futuras, el Rey retrasara la firma del decreto de nombramiento de Torra como representante del Estado hasta tener un informe del Consejo de Estado sobre la legitimidad de ese nombramiento. Sólo entonces, si fuera positivo, debería firmarlo. En mi opinión, por las razones dadas al principio -o sea, tomadas de Fernández-Viagas- no debería hacerlo. En todo caso, y respetando la difícil decisión que tome, un gesto formal de reprobación sería necesario.

Y si Rajoy y Sánchez se atreven a alegar que eso es salirse de sus funciones, que se preparen. Todos hemos vimos que tuvo que salir en televisión porque ellos no las cumplieron, ni las cumplen, ni piensan hacerlo. España ha entrado en un terreno pantanoso por su personal y política cobardía. Ya veremos cuándo y cómo podemos salir.

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Final de ciclo. -Luis del Pino/LD-

Como casi siempre en política, lo importante no es lo que se ve. De hecho, aquello que nos presentan suele tener como objetivo ocultar lo que realmente es importante.

Lo importante no es que el Parlamento catalán o un juez en Alemania hagan tal o cual cosa. Lo importante son las conversaciones discretas que mantienen desde hace mucho tiempo las supuestas fuerzas constitucionalistas con los partidos golpistas, para tratar de normalizar la situación.

Lo importante no es el máster de Cifuentes, ni siquiera su previsible dimisión, sino las conversaciones discretas para decidir quién debe suceder a Cifuentes y a Gabilondo al frente del PP y el PSOE madrileños.

PP y PSOE se enfrentan al final de un ciclo, final que amenaza con llevárselos por delante. A ambos. Alguien con dos dedos de frente se habría dado cuenta hace mucho de que la situación no da para más, pero nuestros dos grandes partidos no tienen ya entre sus filas a gente especialmente brillante y, además, la inercia es demasiada como para no caer en la tentación de intentar resistir.

Y buscan desesperadamente recomponer el statu quo, volviendo en Cataluña al estado de cosas anterior al 1 de octubre, y cerrando el paso a la emergencia de nuevos partidos. Y no me refiero solo a Ciudadanos.

No se dan cuenta (o aun se resisten a creerlo) que estamos como estamos porque todos los frankenstein que desencadenaron han cobrado vida propia. Y están fuera de control. Soltaron al monstruo separatista con el doble objetivo de distraer la atención de la crisis económica y pavimentar el camino hacia un régimen confederal. Necesitaban la tensión centrífuga para pastorear a los españoles. Pero el monstruo del separatismo se les fue de la manos y mutó en golpe de estado. Y sucedió lo que no habían previsto: el pueblo español reaccionó. Y de repente España se llenó, en sus balcones, de esas banderas que tantas décadas de ingeniería social había costado desterrar al baúl de los recuerdos.

De no ser por esa reacción de españolismo, volver a la situación de antes del 1 de octubre no sería tanto problema. La garantía de impunidad presente y futura bastaría para pactar un nuevo acuerdo con los golpistas. Pero quien no aceptaría eso es el pueblo español. Y no saben cómo hacer que arríe sus banderas.

También soltaron al monstruo del populismo podemita para canalizar la indignación social del 15-M hacia la nada. Y el monstruo les resultó útil para dirigir el voto del miedo hacia Rajoy, por dos veces sucesivas, manteniendo así el equilibrio básico de poderes. La jugada implicaba debilitar a un PSOE ya demasiado desgarrado por luchas intestinas, pero se consideró que en su momento podía desactivarse al monstruo y que los votos volverían a su refugio natural y controlado. Pero no ha sido así: el desinflarse del populismo podemita no ha reforzado a un PSOE que perdió los votos para no recuperarlos jamás.

Y no hay dos sin tres: el tercero de los monstruos, creado para recoger el voto del desencanto de forma que no supusiera un peligro para el sistema, también se ha ido de las manos. Ciudadanos ha crecido mas allá de lo previsto. Y el inicialmente concebido como partido escoba, como cómoda bisagra para el bipartidismo, encabeza de repente las encuestas, hundiendo al PP y al PSOE aún más en el fango. Y de repente se descubre con horror, que los dos otrora grandes partidos de España ni siquiera contarían ya con los escaños suficientes para formar un gobierno de concentración.

A perro flaco, todo son pulgas. Y mientras los tres monstruos deambulan fuera de control, otros nubarrones descargan ya o amenazan con hacerlo. Y algunos jueces se empeñan en hacer justicia. Y algunos monarcas se empecinan en cumplir con su deber constitucional. Y el calendario electoral (¡malditas elecciones europeas!) se confabula para meter a no menos de tres nuevos partidos en la escena política, lo que terminaría de reventar el reparto de papeles pactado en la Transición y, lo que es peor, podría dar cauce al españolismo electoral.

El olor a fin de ciclo es ya insoportable. Y ahora se preguntan, cuando todo se descompone a su alrededor, qué hacer. Y no encuentran la respuesta.

Aun no se han dado cuenta de que ya no pueden hacer nada.

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Chaves, Griñán y dinero para asar una vaca. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

Tanto Chaves como Griñán son hijos de franquistas. Manuel Chaves es hijo de un coronel del ejército de Franco y de una dirigente de la Sección Femenina de Falange Española, estudió en colegios católicos privados hasta licenciarse en derecho. Se afilió al PSOE en 1968 y fue diputado en el Congreso desde 1977 hasta 1990, ministro con Felipe González de 1986 a 1990, presidente de la Junta de Andalucía desde 1990 hasta 2009, vicepresidente del Gobierno y ministro con Zapatero de 2009 a 2011, presidente del PSOE de 2000 hasta 2012 y diputado en el Congreso hasta 2015, cuando dimitió tras ser imputado por prevaricación en el caso de los EREs fraudulentos de la administración andaluza, por lo que podría ser condenado a 10 años de inhabilitación.

José Antonio Griñán es hijo de un conocido comandante de la Guardia de Franco destinado en El Pardo, y de una sobrina de un falangista presidente de la Diputación de Madrid. También estudió en colegios privados católicos hasta que se licenció en derecho. Se afilió al PSOE en los primeros años 80 y fue viceconsejero de la Junta de Andalucía de 1982 a 1986, consejero andaluz de 1990 a 1992, ministro con Felipe González de 1992 a 1996, diputado del Congreso de 1993 a 2004, de nuevo consejero de Economía andaluz de 2004 a 2009, presidente de la Junta de Andalucía desde 2009 hasta 2013, presidente del PSOE de 2012 a 2014 y senador de 2013 hasta 2015, cuando también dimitió tras ser imputado por prevaricación y malversación en el caso de los EREs. Podría ser condenado a 6 años de cárcel y 30 de inhabilitación.

Aunque los grandes medios de comunicación pasan de puntillas sobre este caso que ensucia al actual PSOE, el juicio de los EREs llega a uno de sus momentos cumbre con las declaraciones ante la Audiencia de Sevilla de los dos expresidentes de la Junta de Andalucía. Están acusados —junto a otros 20 ex altos cargos, entre los que destacan la exministra Magdalena Álvarez y Gaspar Zarrías— de diseñar un “procedimiento específico” con el que repartieron de forma arbitraria y opaca más de 741 millones de euros en ayudas sociolaborales entre 2001 y 2010, dejando por medio comisiones, desvíos y hasta juergas con cocaína más que suficientes para “asar una vaca”, como presumía la madre de uno de los mediadores entre la Junta, las empresas beneficiarias de las ayudas y la aseguradora. Y de todas estas irregularidades la Intervención General de la Junta avisó hasta en tres ocasiones a unos imputados que ahora quieren hacer creer que ellos no sabían nada.

Chaves y Griñán no están acusados de haberse lucrado personalmente ni se les han descubierto patrimonios ocultos. Tampoco de haber financiado ilegalmente al PSOE. Están acusados por haber manejado los fondos de la Junta de Andalucía como si de su cortijo se tratase, como aquellos señoritos amigos de sus padres que a principios del siglo pasado compraban el voto de los jornaleros a cambio de una golosina. Quizá ninguno de estos dos hijos del franquismo más rancio tenga una cuenta oculta en Suiza, pero el daño que habrían hecho a los andaluces es mucho mayor que si sólo hubieran hecho eso. Porque el dinero “para asar una vaca” que presuntamente malversaron tenía que haberse usado para generar empleo y riqueza en Andalucía, y no para dotar un “fondo de reptiles” con el que comprar votos, agradecer favores, silenciar a los críticos y asegurar lealtades a un régimen clientelar del que los andaluces no son capaces de deshacerse aunque los excrementos les lleguen hasta las cejas.

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