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La “España mejor” que deja Rajoy: Un Pelelesidente del separatismo, una economía temblando y una Derecha cadáver. -F.J. Losantos/LD- –

Rajoy no se ha ido. Lo echará el partido si quiere sobrevivir, pero él se negó a dimitir para frenar la moción de Sánchez y obligarle a una investidura con menos posibilidades de salir en dos meses que la moción en dos días, por una sola razón: quiere seguir al frente del PP. Si se hubiera despedido realmente del PP, y el PP de Rajoy, no hubiera protagonizado la escena más humillante para la nación española desde que Tejero entró pegando tiros en el parlamento hace 37 años. Pero, como ha recordado Luis Herrero, aquel majadero golpista tropezó entonces con un presidente del Gobierno en su sitio, mientras todos los diputados se tiraban al suelo; esta vez, el único que no estaba en su sitio era el presidente. Se largó a comer y a beber ocho largas horas, dejando su escaño al bolso de Soraya, metáfora de un triple vacío: el suyo, el de Soraya y el de su dignidad.

La noche bochornosa de un político penoso

La Sexta, cadalso de tantos dirigentes del PP, inocentes o no, ejecutados por el Trío Calaveras (Rajoy-Soraya-Montoro) fue avisada, seguramente por los canales de costumbre, para certificar que el presidente del Gobierno, pasadas las diez de la noche y tras humillar con su deserción a su grupo parlamentario, a sus votantes y a todos los españoles de los que aún era presidente, salía con claros síntomas de embriaguez y desorientación del antiguo Club 31, que desde la noche del 31 de mayo bien puede rebautizar la Izquierda golpista Club 1931. Pero la huida de Alfonso XIII y la llegada de la II República tras unas simples elecciones municipales fue por miedo a seguir la suerte del Zar y su familia. Los ‘novillos’ de Rajoy, su huida de manso ‘pregonao’, tenían tanto de cobardía política como de egoísmo personal. Quiso ahorrarse por la tarde el bochorno parlamentario que por la mañana él había infligido a Sánchez, fiado en la superioridad dialéctica del humano ante el adoquín y en que creía contar por dos años con el PNV, el partido más traidor de la Historia de España.

Y esa cobardía política, hija del egoísmo personal, desembocó en una vileza estética inimaginable. Yo no sé qué pensaría Rajoy mientras “Carmen, por favor”, le servía otra copa, si es que estaba en condiciones de pensar viendo al bolso ocupar su escaño como prenda de que iba a volver a sentarse. Lo que sé es que millones de españoles, sobre todo los pasados o presentes votantes del PP, nos sentimos humillados y ofendidos. Si Cifuentes se fue por el vídeo de los tarros de crema robados, cuya ilegal existencia no ha querido investigar el Gobierno, Rajoy debe irse para siempre por robar la dignidad de la Presidencia, del Gobierno, del PP y de la Soberanía Nacional. Que al día siguiente presumiera sin rubor de “dejar una España mejor que la que encontró“, con un ‘Pelelesidente’del separatismo y el comunismo, el golpe catalán más fuerte que antes y la economía al borde del barranco, prueba que su estado mental es como el moral: simplemente cochambroso.

Añadamos que, tras muchos traspiés y trampas en el solitario, deja la economía temblando, como demuestra el artículo de ayer de Manuel Llamas.

Luis del Pino hace la autopsia del legado de Rajoy

Cuando hace dieciocho años fundamos Libertad Digital, confieso que abrigaba un fin doblemente egoísta pero sanísimo: que el poder político, entonces Aznar, no me impidiera decir lo que me diera la gana y que pudiera leer cada día lo que ‘gente suelta’, como yo, escribía sobre lo que pasaba. Ayer, junto al de Manuel Llamas, Luis del Pino publicó aquí un “Permítame que no me levante, Don Mariano“, que me ahorra casi todo el acarreo de razones del mío, aunque, por deber que me impongo, escriba como cada domingo. Recojo lo esencial de su argumentación como homenaje y ayuda-memoria a los que, en una situación que trata de rematar el 11M que nos unió, debemos volver a la resistencia cívica y nacional, más curtidos, pero nunca aburridos y jamás vencidos. Este es el balance político de Los años perdidos de Rajoy:

“Después de seis años y medio en el cargo, cuatro de ellos con mayoría absoluta:

  • Ha perdido casi 3 millones de votos, uno de cada cuatro electores que votaron al PP en 2011. Los sondeos señalan que, de haber elecciones mañana, el resultado sería aún peor.
  • Ha perdido 49 escaños y la mayoría absoluta en el Congreso
  • Ha perdido los gobiernos de Aragón, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura y Valencia
  • Ha perdido la mayoría absoluta en Castilla y León, La Rioja, Madrid y Murcia
  • Ha quedado reducido a 4 diputados en el parlamento catalán, 33 en el andaluz, 9 en el vasco y 2 en el navarro
  • Ha perdido buena parte de las alcaldías de las capitales de provincia y ciudades más importantes
  • Puso su mayoría absoluta al servicio de la continuidad de las políticas de Zapatero, sin derogar ni una sola de las leyes ideológicas aprobadas por aquél, desde la infame ley de la violencia de género que consagra la desigualdad jurídica, a la ley de barra libre del aborto, pasando por la totalitaria y cainita ley de memoria histórica.
  • Mantuvo Vd. la hoja de ruta de negociación con ETA, negándose a publicar las actas de negociación que se había comprometido a publicar.
  • Procedió Vd. a un vergonzoso reparto del CGPJ, incumpliendo de modo frontal el programa electoral y dando presencia a CIU, PNV e IU en el órgano de gobierno de los jueces.
  • Dejó que Bildu/Sortu/Amaiur siguieran en las instituciones estatales, autonómicas y locales, de modo que el brazo político de ETA se legitimó, y los proetarras siguen manejando centenares de millones de euros de dinero público y accediendo a los datos personales de buena parte de los habitantes del País Vasco.
  • Movió Vd. Roma con Santiago para liberar a Bolinaga, el secuestrador de Ortega Lara y asesino múltiple, como “gesto” de cara a la negociación con ETA, mintiendo a la opinión pública sobre su estado médico. El supuesto enfermo terminal estuvo dos años y medio chiquiteando por Mondragón.
  • Procedió Vd. a efectuar una amnistía encubierta a los más sanguinarios etarras, escudándose en una sentencia de Estrasburgo que no teníamos obligación de cumplir de manera automática, y mucho menos de aplicarla con carácter general.
  • Soltó Vd. de paso a violadores en serie y pederastas, muchos de ellos no rehabilitados, con absoluto desprecio de las consecuencias que eso pudiera acarrear. Varias mujeres fueron violadas por esos psicópatas que Vd. liberó. Y todo porque necesitaba Vd. una excusa para liberar a los etarras.
  • Ha permitido Vd. que se celebren de forma cotidiana homenajes a etarras en muchísimos pueblos del País Vasco.
  • Mantuvo Vd. intacto el ruinoso estado de las autonomías y la estructura clientelar de la administración del estado, lo que ha llevado a que nuestra deuda sea actualmente la más alta de la historia democrática.
  • Rescató Vd. a las cajas de ahorros quebradas por los propios políticos mientras a los ciudadanos de a pie nos crujían a impuestos.
  • No hizo Vd. nada para que se pudiera estudiar EN castellano con libertad en toda España.
  • Financió con generosidad el golpe de estado separatista en Cataluña, permitiendo que el dinero de todos los españoles fuera a redes de “embajadas” que actúan contra los intereses de España, televisiones públicas que solo son altavoces del separatismo o asociaciones cuyo objetivo declarado es la destrucción de la Nación y la Constitución…
  • Permitió Vd. la celebración de dos referendos ilegales de secesión en Cataluña, a pesar de haber prometido expresamente que no se celebrarían.
  • Ha consentido que los separatistas arrastren por los suelos nuestra imagen exterior y que Europa se ría de nosotros, negándose a entregar a los responsables de un golpe de estado.
  • Prometió Vd. aplicar el 155 como respuesta al golpe de estado separatista, para a continuación convocar elecciones de inmediato y volver a dejar vendidos a los catalanes no separatistas.
  • Mantuvo Vd. en sus puestos a decenas de altos cargos separatistas, dejando intacta la estructura del golpe dentro de la administración catalana.
  • No solo no ordenó la devolución de los documentos expoliados del Archivo de Salamanca, sino que procedió Vd. a entregar a los separatistas nuevas remesas de documentos.
  • No hizo Vd. nada, desde el gobierno, para aclarar el golpe de estado del 11-M.
  • Y se ha despedido Vd. levantando el 155 en su último día de mandato.Podría seguir durante horas, don Mariano. No ha habido español al que Vd. haya defendido, ni enemigo de España al que Vd. haya dejado de favorecer.”

De nuevo, a la Resistencia Nacional

Como en 2004 tras el 11M y tratando de rematar políticamente la fechoría de entonces, el PSOE y los separatistas, con etarras y recogenueces al frente, y golpistas catalanes en la cola, quieren liquidar España por su base, que es la soberanía nacional. Este venerable concepto significa que todo el edificio legal y material del Estado Español es ‘propiedad’ de todos los españoles y sólo los españoles podemos disponer de él legalmente. Una casta política indecente, servida por un redomado traidor y contando con la ambición desnortada de un ‘pelelesidente’, pretende robarnos lo que es nuestro, fruto del genio y el esfuerzo de tantas generaciones de españoles que han creado uno de los hechos de civilización más formidables de la Historia. Todas las fatuas y despóticas ambiciones regionales juntas no le llegan a la suela del zapato a la común historia de España, a la lengua y al arte comunes.

Las comunidades tribales en que pretenden despiezarnos no deben destruir, aunque pueden hacerlo, el hecho político nacional español. Sólo son garantía de tiranía. Hay que volver, como cuando el infame Zapatero empezó el desmantelamiento del régimen constitucional, a la resistencia pacífica pero masiva, en la calle y en las instituciones, con todos los políticos dispuestos a luchar por la Nación y contra los políticos que la traicionan o la agreden. No tenemos más opción que resistir. Pero si resistimos de verdad, el ‘mansazo’ del bolso y el ‘Pelelesidente’ serán pronto apenas el recuerdo de un mal sueño.

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La moción de censura de unos políticos egoístas. -Liberal Enfurruñada/OK Diario-

Los próximos jueves y viernes el Congreso debatirá la moción de censura que Pedro Sánchez presentó contra Mariano Rajoy y en ese debate nadie defenderá el interés general de España. Todos intentarán exclusivamente alcanzar o mantener el poder. Nadie actuará pensando en nosotros. Ninguno merece nuestro voto ni nuestro respeto y no tendrán el mío nunca más, porque me avergüenzo de todos ellos. Con la que está cayendo, en mitad del golpe de Estado independentista, con la unidad de España puesta en duda y el prestigio de nuestra justicia y nuestra democracia sometido a escrutinio en media Europa, sus señorías se van a entretener con un debate que sólo les interesa a ellos, que sólo les beneficia a ellos. Son sin duda los peores dirigentes de nuestra reciente historia.

En 2016 Sánchez consiguió los peores resultados de la historia del PSOE, empeorando el récord anterior, que también era suyo. Y con 85 diputados pretende ser investido presidente del Gobierno de España, asegurándose así la pensión vitalicia, el chófer, la escolta, la oficina, y todas las prebendas de nuestros expresidentes. Y para ello no dudará en pactar ni siquiera con “el Le Pen de la política española”, como hace diez días llamó a Quim Torra, cuyos votos reclama ahora para derrocar a Rajoy. O con los amigos de los etarras, que han dicho que apoyarán una moción de censura que respete el derecho a decidir y que acabe con los “recortes” del PP. La historia del PSOE demuestra que de ellos siempre hay que esperar lo peor. Albert Rivera, como siempre, mueve a Ciudadanos al ritmo que le marcan las encuestas y como su comportamiento en Cataluña hace que ahora le sean favorables, ya no piensa en otra cosa que en elecciones.

Al día siguiente de aprobar los presupuestos del PP, Ciudadanos exigió elecciones anticipadas. Igual que cuando reclamó más dureza en la aplicación del artículo 155 que ellos se habían negado a aplicar para detener el referéndum ilegal del 1-O. Nacieron socialdemócratas pero se transformaron en liberal progresistas cuando las encuestas se lo recomendaron. Cualquiera sabe cuál será el próximo giro al que las prisas por alcanzar el poder les empujarán. Por su parte Pablo Iglesias, después de que las bases le aprueben el casoplón de más de 700.000 euros, debe estar ya pensando en ver cómo les convence de que se va a sacrificar de nuevo comprándose un Porsche Cayenne para Irena y un Maserati para él. Después de depurar su partido relegando al ostracismo a todos los que han votado contra ellos.

Y Rajoy empeñado en mantenerse cueste lo que cueste. Por el caso Gürtel el PP ha sido el primer partido condenado por corrupción en España. Y a partir de ahora irán cayendo las sentencias de la Púnica, de Bárcenas, de Lezo, etc. Decenas de piezas separadas que dejan como un trapo mugriento al PP de Aznar, del que Rajoy formaba parte. Los casos son tan sucios y desprestigian tanto a su partido que sólo podrían superarlo si dimitiera Rajoy dando paso a nuevas caras que refunden su partido. Pero en vez de eso Mariano se aferra al poder tratando de convencer a sus votantes para que vuelvan a ir a las urnas tapándose la nariz. Aunque las encuestas empiezan a fijarse en Santiago Abascal. Vox representa lo que ha dejado de ser el PP y sus propuestas suponen lo que la mayoría de votantes esperaban de Rajoy, todas sus promesas incumplidas. La posibilidad de creer en lo que se vota, sin conformarse con lo menos malo. Ojalá su voz se escuche pronto en las instituciones.

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A hacer puñetas. -Javier Somalo/LD-

Podemos pensar que la Unión Europea es un engendro de burocracias nacionales regida por una burocracia superior que genera normativas y funcionarios a granel, podemos deducir pues, que las partes y el todo no tienen nada en común y que queda un largo camino para que sea una realidad al servicio del ciudadano. Pues sí. Pero mientras eso se arregla, si es que es posible, lo inadmisible en este negro abril de 2018 es que un estado miembro, España, haya renunciado a sofocar un golpe de Estado interno.

No estaríamos en Alemania ni habríamos pasado por Bélgica o Suiza de haber tenido los arrestos para acabar con el órdago separatista en casa. Pero Pilatos se lavó las manos dejando el destino de España en la bocamanga de los jueces. Pocas veces un gobierno ha estado tan respaldado como el de Rajoy para plantar cara a los golpistas. Habíamos pasado del “hablando se entiende la gente” o el “habrá que intentarlo” de Juan Carlos I a los puños apretados y el discurso firme de Felipe VI; de la mayoría acobardada y silenciosa a la Tabarnia –a Dios gracias– escandalosa. Pues nada. En España, el Ejecutivo está concebido para vivir en La Moncloa, y de la política de Estado que se encarguen los tribunales. El desgaste por la defensa de la democracia y el imperio de la Ley que se lo remitan al juez Llarena y a su familia, que ya sufren el terrorismo de la diana en la frente.

Rajoy sólo habla de Economía y de Europa. La primera, por bien que pueda progresar y por más que sea éxito de todos, no tanto del Gobierno, está ahora en manos del PNV que se deja ofertar. Y de la segunda, estamos viendo los frutos y la anoréxica imagen de nuestro país. Ni con José María Aznar ni con Felipe González habríamos hecho parada y fonda en montañas lejanas. Gracias a Mariano Rajoy, la herencia envenenada de José Luis Rodríguez Zapatero emponzoña nuestras instituciones a un ritmo sobrecogedor.

El gobierno de España está instalado en la política de pudridero y en acatar, por no madrugar, lo que digan los tribunales propios y ajenos. ¿Es esto gobernar? No, pero hay todavía más insultos que inventariar. El pago de la fianza al golpista Puigdemont lleva el sello del Banco de España y ha salido de los Presupuestos del Estado, los mismos que costean cada afrenta en TV3. ¿Alta traición? Sí, pero dónde. ¿Malversación? También, pero de quién. “Ni un euro –dijo Cristóbal Montoro– se va a dedicar al referéndum”. Pues además de que aquello era mentira, ahí están –una vez más– Omnium Cultural y la ANC, o sea, la República de Cataluña declarada y firmada, depositando el sucio dinero español porque Madrid sí paga traidores.

En España se hizo una abdicación histórica sin Ley: se tuvo que pergeñar después del hecho consumado porque nadie se lo había planteado aunque algunos achaquen a Spottorno un papel brillante y crucial en la improvisación. Es todo así, como cuándo los franquistas se preguntaban qué llegaría después de Franco porque no concebían “el hecho biológico inevitable”. No es que legislemos en caliente, como dicen los oportunistas, es que se hace casi siempre tarde y mal, derogando lo útil e hipertrofiando lo obvio, creando instancias especiales allí donde bastaría lo ordinario, si se aplicara, claro. Y ya no somos una democracia joven, como se solía justificar en los casos más sonados de inepcia legislativa. Que van 40 años.

España se ha ido a hacer puñetas en Cataluña usando a los jueces para esconder la cobardía. Se tarda mucho en confeccionar tanto bordado y encaje que adornan las bocamangas de las togas, por eso se hacían en conventos, y hasta en cárceles, en los largos tiempos muertos del retiro. Ahora la solución togada al golpe, por omisión del deber de gobierno, se complica con interpretaciones extranjeras que sólo confirman otra desgracia más: la insistencia de Europa por autodestruirse. Eso sí, a imagen de España.

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La Izquierda despreciable y la Derecha lamentable. -F.J. Losantos/LD-

Tres días para la infamia, para la larga historia de sus infamias, ha acumulado la Izquierda en esta última semana: el primero fue el de la sesión de ultraje en el Congreso a los familiares de las víctimas de asesinos en serie, protagonizada por un politijuez del PSOE llamado del Campo, apellido adecuado si lo limitamos al Rastrojo; el tercero fue el de la toma del barrio de Lavapiés por hordas podemitas encapuchadas y acarreadas en autobús, que tras manipular la muerte por infarto de un mantero senegalés, rompieron escaparates, saquearon comercios, destrozaron cajeros, quemaron sucursales bancarias, destrozaron el mobiliario urbano, incendiaron contenedores, hirieron a dieciséis policías y, al día siguiente, declararon al mantero muerto “víctima del capitalismo“.

Entre ambos días, el de la injuria y el del molotov, hubo otra jornada parlamentaria, en la que Podemos, que aunque de forma menos gorilesca que el bípedo sociata también apoyó al PNV y la ETA para derogar la Prisión Permanente Revisable, presentó el programa más completo para acabar con la propiedad privada que hayan visto nunca los leones de las Cortes, que lo han visto casi todo. Proyecto éste que parte de la anulación del derecho de propiedad de los propietarios de viviendas en favor de okupas y maleantes, calcado del chavista que popularizó el Gorila Rojo con el “¡Exprópiese!”. Lo pasmoso es que sólo el PNV votó en contra. PP y Ciudadanos se abstuvieron.

ZP con Irene Villa, Sánchez con el niño Gabriel

Pero como ha recordado muy acertadamente David Gistau, el público desprecio del PSOE por las víctimas no lo ha inaugurado el antropodiputoide que acusó al PP de utilizar el dolor de las víctimas y luego usó una frase de la madre del niño Gabriel contra los padres de la niña Mari Luz, Diana Quer o Sandra Palo, que, invitados en la tribuna de las Cortes, se vieron insultados por el zafio politijuez que les acusaba de buscar “venganza y no justicia”. Esa actitud se inscribe en el desprecio a las víctimas de ETA que no sólo creó sino que sistematizó e institucionalizó el siniestro Rodríguez Zapatero.

El momento fundacional de ese discurso sociópata del PSOE tuvo lugar cuando ZP recibió a Irene Villa y su madre en la puerta de la Moncloa y les espetó ceñudo: “a mí también me fusilaron a un abuelo”, ¡como si lo hubieran fusilado las pobres víctimas de la ETA, con la que él andaba ya en negociaciones, y no el bando de sus otros tres abuelos, que también era el del cuarto hasta que lo traicionó! Por supuesto, lo que les reprochaba era que le pudieron reprochar pactar con sus verdugos, que era lo que venía haciendo, a escondidas antes de llegar al Poder, y a cara descubierta ya en la Moncloa.

Pero además, como bien recuerda Gistau, el dúo ZP-Rubalcaba puso en marcha una Oficina de Atención a las Víctimas, con Peces Barba al frente, cuya tarea esencial era deslegitimarlas y, sobre todo, desactivar la AVT de Francisco José Alcaraz, que como referente moral de la sociedad española convocó manifestaciones gigantescas, todas respaldadas por el PP, contra su pacto con la ETA y pidiendo la verdad de sobre la masacre del 11M, cuya manipulación por el PSOE y PRISA impidió a Rajoy ganar las elecciones. Lo que ha hecho Rajoy en el poder con la ETA, el 11M y la AVT sólo ha sido continuar la tarea de ZP y Rubalcaba de deslegitimación de las víctimas.

Y cuando ha querido utilizarlas -porque sin duda, aunque con razón, lo mueve un legítimo fin electoral: atacar las vacilaciones de Ciudadanos, se ha encontrado con aquel discurso de Peces Barba y la patulea cebrianita, (artillada, como entonces, por García Ferreras y Pre-Escolar) acusando a las víctimas de buscar venganza y no justicia, como si buscar justicia fuera algo criminal y no la respuesta al crimen. Como si las leyes no estuvieran para castigar al asesino sino para “mirarlo a los ojos y sentir empatía”, como predicaba Carmena en La Tuerka de Pablo Iglesias. O sea, para buscar cómo absolverlo, a costa de la memoria de las víctimas y del dolor de sus familias.

La teoría en el Parlamento, la práctica en Lavapiés

Como explica detenidamente Manuel Llamas en este artículo, lo que plantea Podemos es la liquidación del derecho de propiedad, en base a uno de tantos brindis al sol de la Constitución, el del derecho a una vivienda digna, que sería interpretado como le dé la gana el Poder político según cumpla su “función social”. Dado que la función social básica para el comunismo es la liquidación de la propiedad y la libertad individual indisociable de ella, lo que se busca es legalizar el asalto de las viviendas, cuya función social sería la de albergar gratis a quienes no las han pagado.

Sobre prohibir los desahucios y cualquier otra aplicación de la Ley en defensa de los propietarios, los comunistas de Podemos plantean que el poder público debe suministrar también gratis luz, gas y cualquier clase de energía y servicios a esa viviendaokupada o expropiada. Dado que el 86% de los españoles es propietario de una vivienda y el 16% de dos o más, estaríamos ante el mayor asalto a la propiedad privada en Europa desde 1917, cuando Lenin creó sobre el robo y la masacre el primer Estado comunista del mundo.

Lo asombroso no es que Podemos quiera quitarle todo a todos para quedárselo ellos, sino que PP y Ciudadanos se abstuvieran ante el proyecto. Se da el caso de que Ciudadanos se manifiesta contra el régimen liberticida de Caracas pero se abstiene ante una ley que es la copia de la que sirvió a las hordas chavistas para expropiar casas ajenas y apropiárselas por la fuerza. ¿Acaso es menos grave el “exprópiese” de Iglesias que el del Gorila Rojo?

Lo de Rajoy extraña menos, porque su proceder con Venezuela es, sencillamente criminal. Mientras el poco respetable Santoschenko ha dado el permiso de residencia en Colombia a más de medio millón de venezolanos, de las decenas de miles que lo han pedido en España, pocas docenas lo han obtenido de la burocracia rajoyana, de Dastis ‘el Plastis’ y de los secuaces que Zapatero debe de tener en la administración a cuenta, supongo, del narco-comunismo, que esa es la naturaleza del triángulo FARC-Habana-Caracas. Total, que a unos se les va la fuerza por la boca y a otros por la ventanilla.

Pero el asalto a Lavapiés, organizado desde el principio por la horda podemita y antisistema es sólo un episodio más de la escalada de violencia callejera que pretende deslegitimar el Parlamento y compensar las escasas expectativas de triunfo en las urnas de la izquierda en una situación normal. Y lo hace como en 2002-2004: utilizando cualquier argumento, cualquier protesta, cualquier sector social -pensionistas, mujeres, estudiantes, okupas, lo que sea- para presentar ante los votantes la salida del poder de la Derecha como la única forma de conseguir la paz social. O sea, convencernos de que sólo la Izquierda puede resolver el problema que previamente ella ha creado. Para ello tiene dos plataformas, las Cortes y la Calle, unidas por la televisión, o sea, La Sexta y sus secuaces.

Y mientras se prepara la resurrección del Frente Popular y Separatista, el PP les regala la televisión y Ciudadanos se entrega al opio de las encuestas, como creyendo que, cuando lleguen al poder, los tratarán mejor que al PP. Ante una Izquierda decididamente despreciable, el Centro-Derecha sigue en Babia, cobardeando, lamentable. Ni unos aprenden ni otros escarmientan.

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Temblor de placas. -Ignacio Camacho/ABC-

Aciertos del adversario. C´s -en periodismo sí vale la abreviatura por economía de espacio- no sube en las encuestas por lo que hace sino porque, precisamente a base de no hacer nada, es el único que no decepciona al electorado. Son los populares los que se desploman mientras los socialistas se estancan, víctimas en ambos casos de sus bloqueos autoinducidos y de su incapacidad para sacudirse el marasmo.

A diferencia del PP, que dispone de una sólida y homogénea implantación territorial y de la maquinaria organizativa más poderosa de España, Ciudadanos es aún una plataforma electoral más que un partido propiamente dicho. Le falta estructura, presencia, militantes, cohesión, esqueleto político. Le sobran en cambio reflejos, pujanza, dinamismo y frescura, todo eso de lo que carece el marianismo, cuyo desgaste proyecta un aire mustio, apagado, envejecido. Pero aun así, para que los naranjas pasen de la cuarta fuerza a la primera, esta tendría que sufrir un cataclismo que sólo se puede producir si continúa en ese estado de colapso crítico, en ese desmadejamiento abúlico que los españoles empiezan a identificar como un liderazgo marchito.

Es muy difícil que el sorpasso demoscópico cuaje en las urnas si el Gobierno con su galbana, no se aboca al suicidio. Lo que sí puede ocurrir con relativa facilidad es que un millón o más de votantes del centro-derecha cambien de partido, y que en el bloque de izquierdas haya un trasvase -de al menos otro medio millón- del declinante Podemos hacia el socialismo. Así, el PP quedaría por debajo de los siete millones, el PSOE por encima de los seis y C´s cerca de los cinco. Ese movimiento telúrico permitiría a Rivera subastar su apoyo, con posibilidad de provocar un vuelco decisivo e incluso, en caso de que llegase a superar a Sánchez, postularse como presidente a sí mismo. Encarnarse en el Macron que sueña ser, el reformador centrista de un sistema desfallecido.

 

Esa sacudida tectónica, u otra similar, se precipitará si Rajoy continúa indiferente y escéptico, ajeno al temblor de placas que precede a los grandes corrimientos. No es el poder lo que tiene en peligro, al menos de momento: es su proyecto, el de la mayoría liberal moderada española, lo que está en juego mientras el presidente cifra su objetivo en completar la legislatura de cualquier modo y a cualquier precio. Le toca decidir cómo perfila su legado; si no adapta el modelo al compás de este tiempo serán los electores los que den paso a otro nuevo.

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El día después. -Jesús Laínz/LD-

Quedan sólo dos semanas y los españolitos seguimos sin saber qué sucederá el 1 de octubre. No sabemos si los aguerridos capitanes separatistas mantendrán el ataque o si recularán ante riesgos legales, personales o económicos. No sabemos si el desesperante Rajoy y sus ministros cumplirán su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico. No sabemos si la pomposa declaración constitucional de que España es un Estado de Derecho será efectiva por una vez o si seguirá siendo una burla. No sabemos si las turbas separatistas verterán su odio por las calles o si escaparán corriendo por las alcantarillas como sus antecesores de 1934. No sabemos si los españoles reaccionarán o si seguirán sentados contemplando por televisión cómo su patria se desguaza por la voluntad de una banda de mediocres separatistas ante la bobalicona inoperancia de una banda de mediocres gobernantes.

Evidentemente, si España fuera un Estado de Derecho no cabría incertidumbre alguna de que lo único que puede pasar es el procesamiento de todos los responsables de la sedición. Pero hasta eso sería excesivo, pues si España fuese de verdad un Estado de Derecho no se habría podido llegar hasta esta situación, ya que los procesos se habrían ido celebrando a lo largo de los últimos cuarenta años contra todos los que, desde sus cargos escolares, funcionariales, mediáticos, policiales y políticos, han cometido todo tipo de delitos: prevaricación (art. 404 del Código Penal), desobediencia (art. 410), malversación (art. 432), obstrucción a la justicia (art. 464), rebelión (arts. 472 y siguientes), usurpación de atribuciones (art. 506), incitación al odio (art. 510.1.a), denegación de la prestación de un servicio público (art. 511), ultrajes a España (art. 543), sedición (arts. 544 y siguientes), resistencia y desobediencia a la autoridad (art. 556). Empezando por el honorable Jordi Pujol, jefe de los golfos apandadores.

Pero de lo que sí podemos estar seguros es de lo que sucederá el día siguiente: la claudicación ideológica ante los separatistas, el premio a los desleales, la disposición a darles la razón, la absolución a los totalitarios, el silenciamiento de las voces discordantes que todavía defienden la nación y el imperio de la ley; la rendición, en fin, ante los enemigos de la nación española. Como en 1978. Exactamente igual que en 1978.

Sobra la argumentación. Basta la simple enumeración de síntomas para sacar conclusiones aplastantes: Sánchez ofreciendo más autogobierno a Cataluña, Iceta defendiendo la inevitabilidad de la reforma federal, Rajoy abriendo la puerta a la comisión propuesta por Sánchez para reformar la Constitución. Y mil más.

Y hasta quienes, por su relieve y prestigio, dan un paso al frente contra la sinrazón separatista lo hacen impregnados de ella. Ahí está por ejemplo el libro escrito al alimón por Josep Borrell, Francesc de Carreras, Juan José López Burniol y Josep Piqué. El exministro socialista, tras reiterar que el presunto agravio fiscal es una “mentira permanente”, insiste en “crear un sistema federal con una distribución racional de gastos”. Como si el Estado de las Autonomías no fuese un modelo más descentralizado que cualquier Estado federal y como si, simplemente por llamarlo así, los gastos fuesen a ser distribuidos más racionalmente. Francesc de Carreras declaró que lo más viable es “construir una España descentralizada políticamente a través de la creación de un Estado federal en armonía con las distintas identidades que lo integran”. Como si España no fuese ya un Estado descentralizadísimo, como si los ciudadanos ansiasen mayor descentralización, como si la descentralización hubiese dado excelentes frutos y como si solamente mediante la federalización de España se pudiera armonizar sus “distintas identidades”. Juan José López Burniol, por su parte, considera que sólo hay dos soluciones para evitar enfrentamientos: “La independencia o un Estado federal en el que se reconozca la singularidad de cada comunidad autónoma y en el que rija una Agencia Tributaria compartida”. Como si la singularidad de cada comunidad autónoma no estuviese ya reconocida hasta el hartazgo, como si el problema separatista fuese un asunto de gestión de tributos y como si no se tratase del odio inoculado precisamente por un sistema descentralizado que ha puesto en manos de los separatistas todos los instrumentos para construir un gobierno totalitario dirigido al lavado de cerebro de las masas.

Además, ¿a qué viene tanto amor por un Estado federal, cuando los separatistas han dicho un millón de veces que no les interesa y que su objetivo es la secesión? ¿Acaso no se han enterado, por ejemplo, de esta declaración de Joan Tardà?

En 2003 hicimos los tripartitos para normalizar el independentismo y fue un éxito. El 2004 hicimos la investidura de Zapatero porque decíamos lo siguiente: como los independentistas sólo somos el 12% y, aunque no nos guste, tenemos que sacrificar una generación, y que no sean dos, vamos a hacer con la izquierda española una parte del viaje hasta la estación federal. Cuando lleguemos al estado federal español la izquierda española bajará del tren y nosotros continuaremos hasta la estación final, que es la república de Cataluña.

Por no hablar de Josep Piqué, que ha declarado que “ha sido un error dejar los medios de comunicación en manos de la Generalitat”. ¡Brillante deducción! Que un pirómano como Piqué, íntimo colaborador de un Aznar experto en bajarse los pantalones ante Pujol, venga ahora de bombero es un insulto a la decencia. Y además considera que habrá elecciones anticipadas y que “será necesario realizar muchos esfuerzos políticos”. Es decir, volver a bajarse los pantalones. ¡Marchando una de vaselina!

¿Cómo es posible que, tras mil evidencias del fracaso descentralizador, haya tantos empeñados en agravarlo aumentando la dosis? ¿Por qué la solución ha de ser siempre moverse en la dirección marcada por los separatistas? ¿Por qué no es posible plantear la construcción de un Estado unitario, eficaz, justo, que impida, por poner un solo ejemplo, el disparate denunciado ayer por unos editores obligados a hacer veinte ediciones diferentes de los libros de texto para adecuarlos a las exigencias de cada taifa?

¿No ha sido suficiente contemplar las instituciones autonómicas en rebelión contra el Estado del que forman parte? ¿No ha sido suficiente la utilización partidista de los medios públicos de comunicación? ¿No ha sido suficiente el derroche en bobadas aldeanistas? ¿No ha sido suficiente la inoperatividad y posible rebelión de la policía autonómica? ¿No ha sido suficiente el repugnante adoctrinamiento de los niños? ¿No ha sido suficiente la movilización totalitaria de las masas? ¿Todavía quieren más?

Hagámonos con una buena provisión de vaselina, queridos compatriotas. Gracias a nuestros políticos y opinadores, nos va a hacer mucha falta tras el 2 de octubre.

Democracia en Cataluña, crónica de una muerte anunciada. @conelmazo_dando  – El Diestro

No puede el presidente del gobierno fingir que las acciones de los golpistas en el Parlamento de Cataluña le pillan por sorpresa, son muchos los años que llevan preparándolas, creando tensión entre el gobierno autonómico y el gobierno central, lo vienen anunciando a bombo y platillo, retransmitido diariamente, tanto en los medios nacionales, esos que siempre están prestos a retransmitir cualquier noticia que pueda dañar la imagen de España, cómo los deficitarios y ruinosos medios de comunicación autonómicos, los cuales se han convertido en un abismo sin fondo, donde desaparece el dinero de los catalanes y que además han dejado de ser un servicio público, para pasar a ser parte de la maquinaria propagandística del independentismo.

No puede el presidente del gobierno pretender que creamos, que esto es una maniobra “improvisada” de los independentistas, llevan años decidiendo cual es la formula que más le acercaría al éxito en su intentona de romper España.

No puede hablar de contundencia después de 6 años de gobierno (4 de ellos con amplia mayoría), en los que el gobierno de Rajoy, lejos de tomar medidas para frenar el golpe de estado, se ha dedicado a “dialogar” y llenar los bolsillos con financiación extra dando alas a sus desvaríos soberanistas.

No puede el presidente del gobierno decir algo tan evidente como que los separatistas “menosprecian la fuerza de nuestra democracia”, cuando es él mismo, el que la menosprecia y se niega a utilizarla para defenderla.

En cambio, puede y debe hacer algo para atajar este problema de una vez por todas, es su obligación, es su juramento, es para lo que se presentó a las elecciones, para arreglar los problemas de España, y por lo que cobra de todos los españoles, ya basta de procrastinar el problema del independentismo catalán, basta de lanzar la pelota en el tejado de los magistrados del TC, de los cuales vienencachondeándose sistemáticamente con su desobediencia, ya basta de la inacción que hasta ahora les viene convirtiendo en cómplices, basta de decisiones mediocres, ¿os reís de las decisiones del TC? pues tomad otras cuatro para que no os falte la risa.

El gobierno del PP se da cuenta que su comportamiento sólo crea incertidumbre en los españoles, entre los cuales ya se escucha un murmullo general que dice “veras, veras que al final permite el referéndum y les da la independencia”, NADA, no hace nada y por frenar el golpe de estado de una vez, por eso nadie, NADIE cree ya en los parches continuos que este gobierno usa para evitar tener que gobernar.

Lo de la democracia en Cataluña es unamuerte anunciada, nadie se atrevería a decir lo contrario, además retransmitida por televisión, radio, y redes sociales, y el gobierno de España no hace NADA por impedirla, tanto delito es romper España, cómo negarle el socorro.

Origen: Democracia en Cataluña, crónica de una muerte anunciada, por @conelmazo_dando – EL DIESTRO

Duelo de cobardes -Emilio Campmany/LD-

Tan cobardes son los separatistas, que serían incapaces de llegar hasta donde lo han hecho de no ser porque tienen enfrente a unos tan cobardes como ellos.

España tiene la fortuna de que los dirigentes separatistas de hoy son mucho más cobardes que los de ayer, que ya lo eran bastante. Y tiene la desgracia de que quienes tienen que defenderla de ellos no lo son menos. Llevan los separatistas cinco años esperando a reunir el coraje para hacer lo que se supone que es su máximo anhelo. ¿Qué sentido tiene buscar y rebuscar la forma legal de cometer una grosera ilegalidad? Tarde o temprano habrá que violar una ley, desobedecer a un tribunal. ¿Por qué han tardado tanto en hacerlo? Por cobardía. Si al final se atreven a hacer algo será a base de animarse los unos a los otros, como hacen los matones que, aislados de los demás, agachan la cabeza avergonzados, pero que, en grupo, jaleados los unos por los otros y escondidos tras la responsabilidad grupal, son capaces de las mayores atrocidades.

Tan cobardes son que serían incapaces de llegar hasta donde lo han hecho de no ser porque tienen enfrente a unos tan cobardes como ellos. Han ido probando, dando pequeños pellizcos al Gobierno de España, y al ver que éste no respondía se han atrevido poco a poco a hacer más. Han venido los arañazos y luego, los mordiscos. Y el Gobierno, atenazado por el pánico que le da ejercer de tal, apenas es capaz de responder con fallos, resoluciones y sentencias, como si estuviéramos en un proceso civil y no ante un golpe dirigido al mismo corazón de la nación. Lo único que lo hace parecer inofensivo es la cobardía de los que lo está perpetrando. Y lo único que lo hace ser un peligro es la de los que nos tienen que defender de él.

Dicen todos, el Gobierno y la oposición, que hay que actuar con proporcionalidad para no generar más descontento en Cataluña, que aplicar el artículo 155 de la Constitución es lo que los separatistas quieren para reunir tras de sí más partidarios de los que ahora tienen. No discuto que sea lo que ellos quieren, pero, aunque fuera así, no merece la pena que un territorio siga siendo España si allí no se aplican las leyes españolas. ¿Qué más da que Cataluña siga siendo formalmente España si mi derecho a hablar español no se reconoce y mis hijos, en caso de vivir allí, serían obligados a escolarizarse en una lengua que no es la suya? ¿Qué más da si allí, cuando un nacionalista malversa fondos públicos, no se le aplica el Código Penal que rige para los demás? Lo primero que hay que hacer en Cataluña es imponer el imperio de la ley, ausente desde hace decenios. Si es verdad que hay catalanes a los que, aun sin ser independentistas, les incomoda la aplicación de la ley hasta el punto de convertirles al separatismo, será un problema de ellos, no del resto. No podemos aceptar, como llevamos lustros haciendo, que para que Cataluña siga siendo España allí sólo rijan las leyes que los nacionalistas quieren que rijan. Si para ser un Estado de Derecho tenemos que quedarnos cuatro gatos, que así sea. Pero no sin pelearlo. Basta tener un poco más de coraje que ellos. Y para eso bastaría el de un ratón que saliera medio bravío.

Origen: Emilio Campmany – Duelo de cobardes – Libertad Digital