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La trivialización del proceso. -Emilio Campmany/LD-

Una de las consecuencias que ha tenido la relativamente pacífica aplicación del 155 es que el proceso independentista es contemplado como una peripecia más o menos trivial. Lo más sorprendente es que esta banalización es aceptada tanto por los separatistas como por los constitucionalistas. El caso de estos últimos es más grave porque se supone que son quienes defienden la legalidad. Pues bien, en vez de formar un frente común que ofrezca una posibilidad razonable de hacerse con el Gobierno de Cataluña y desmantelar desde ahí el aparato de propaganda independentista, que es la vitamina de la que se alimenta el separatismo, compiten unos contra otros por el mismo electorado como si éstas fueran unas elecciones normales.

El PP se atribuye el mérito de haber sido más valiente que PSOE y Ciudadanos a la hora de aplicar la ley, como si Rajoy no hubiera puesto como condición para actuar hacerlo de consuno con los otros dos partidos constitucionalistas. Ciudadanos lo ha fiado todo a que se convocaran inmediatas elecciones autonómicas porque tiene una limitada probabilidad de ser el partido más votado, como también la casi absoluta certeza de que no gobernará. Y el PSC trata de distanciarse de ambos presentándose como el buen pastor que volverá a introducir en el redil a los díscolos independentistas. Iceta sueña con prestar este impagable servicio a España desde la presidencia de la Generalidad que espera le ofrezcan en bandeja las descarriadas ovejas una vez hayan vuelto al corral.

Por su parte, los separatistas tampoco se toman muy en serio lo que perpetraron hace un par de meses. Esquerra cree que ha habido errores tácticos y que todo puede solucionarse con un mero cambio de estrategia, consistente básicamente en buscar una alianza con la izquierda española para lograr un referéndum legal de independencia en Cataluña. Puigdemont cree en cambio que el proceso, aunque esté muerto, puede refundarse sobre su cadáver. Una contradicción insalvable que sin embargo atrae al electorado independentista en cuanto apela a los sentimientos y abomina de la razón, que es algo corriente en los movimientos nacionalistas.

En todos ellos hay una especie de voluntad de reemprender el camino, de volver al trabajo, de olvidar lo ocurrido. En el caso de los constitucionalistas, fingiendo, unos más que otros, que aquí no ha pasado casi nada. Y en el caso de los independentistas, dando por hecho que el proceso puede retomarse desde el punto en que descarriló, discrepando entre ellos sólo en cuanto a si lo hizo antes o después. La realidad es que todos ellos no hacen más que reflejar la actitud de la mayoría de los catalanes, independentistas o no. Casi nadie allí quiere aceptar que lo sucedido ha sido muy grave, que nada volverá a ser igual y que las consecuencias, vaya hacia donde vaya Cataluña, serán en todo caso enormes, no sólo en el ámbito judicial. Ignorar la realidad es muy peligroso porque suele ser el preámbulo de los peores desastres.

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‘Censeo Assoraiam…’ -F.J. Losantos/El Mundo-

Tras la Segunda Guerra Púnica (por Hispania, siempre por Hispania), el Senado de Roma dio por derrotada a Cartago y se entregó a sus deportes favoritos: comprar votos y arruinar carreras por acusaciones de corrupción. Pero Catón el Viejo, duro cónsul en la Hispania Citerior -Barcino incluida-, había visto a Aníbal desatar la Primera Guerra Púnica con la excusa de que en Arse (Zakuntum) los saguntinos, aliados de Roma, habían reñido con los turboletas (Teruel, siempre Teruel), sus aliados. También lo vio atravesar los Alpes con sus elefantes y vencer a las legiones del SPQR en Tessino, Trebia, Trasimeno y Cannas; y, tras la derrota, volver 11 años después (por Hispania, siempre por Hispania) con su valeroso hermano Asdrúbal y más elefantes, hasta que Catón y los suyos decapitaron a Asdrúbal en Metauro. Así que el austero Catón no creía que un enemigo estuviera vencido por decir que lo estaba, y terminaba todos sus discursos diciendo: “ceterum, censeo Carthaginem esse delendam”, o sea, “por lo demás, opino que Cartago debe ser destruida”. Y a la tercera, la destruyó.

Evidentemente, el Senado español está más poblado de iletrados y necios que de catones de cualquier edad. Ayer era la primera vez, tal vez la última, para demostrar que sirve para algo, y entre la abulia de Marianum Caesar, la gálica aflicción de Margaria Roures y las insidias de la Procónsula Numidiae et Mauritaniae (Carthagum) Assoraiam Sancta Mariam, va y se le ocurre citar a Cocomochum Barça a aclarar ante él, este jueves o este viernes, a su elección, si está realmente en guerra con Roma, o sea, Hispania. Al populus, que está hasta las napiae, le dijeron el sábado que el Senatus Hispaniarum lo consideraba fuera de la Lex, enemigo del Populus, de la Mater Hispania y de la Beatissima Dea Pangea, y que enviaba a la Legio CLXXXX (155) para someterlo y traerlo a las ergástulas de Filípides VI. Pues nadípides. Otra vez le dan la oportunidad de arruinarnos con nuestros soldi.

Cocomochum Barça no es Aníbal Barca. Tampoco yo soy Catón, pero sé que mientras siga mangoneando Soraya, símbolo de todas las capitulaciones políticas, y que este lunes, con Catalá, Maillóteles y Dastis, humilló al Senado y demolió lo anunciado el sábado por Rajoy, jamás ganaremos. Ceterum, censeo Assoraiam esse delendam. Ad Inferum aut Insersum!

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¿Para quién trabaja el gobierno? -Daniel Ari-

Para los españoles, está claro que no. Es un gobierno que va a rebufo de los independentistas.

Es un gobierno que permite que se chantajee a España, que se rompa España, que se prohiba el uso del español,la lengua de nuestra nación, la lengua de Cervantes, de Rojas y Quevedo, en un tercio del territorio español.Un gobierno que permite que se adoctrine y se use de la forma más zafia a nuestros niños en las escuelas públicas.Un gobierno que donde puede promueve la inmersión lingüística, otra forma de adoctrinamiento.

Un gobierno que se deja chantajear y chulear e insultar por los independentistas. Y lo que es peor: que deja que los independentistas chantajeen, chuleen e insulten al resto de los españoles. Que deja que los separatistas aislen y abusen de los españoles, convertidos en siervos, en los territorios de los que se han enseñoreado.

Un gobierno que riega con dinero de los españoles a separatistas que usan ese dinero para abrir embajadas,mantener decenas de medios que se dedican a difundir odio contra España, financiar cientos de colectivos y asociaciones que hacen otro tanto, contratar a lobbies que difunden por el mundo mentiras gravísimas sobre España,negar a los niños una educación decente en español y adoctrinarles con basura ideológica, hacer vídeos en los que los separatistas aparecen como corderos y víctimas propiciatorias del totalitarismo español.

Lo más grave, lo gravísimo de todo esto, es que nos hemos acostumbrado a que esta basura sea el día a día en España.Nos hemos acostumbrado tanto a toda esta mierda que financiamos que ya hasta nos desayunamos con medios que discuten si tal o cual decisión del gobierno de Rajoy es más o menos adecuada, más o menos inteligente, más o menos oportuna.

¿Pero no os dais cuenta de que estamos secuestrados por la Generalidad? ¿No os dais cuenta de que vivimos a salto de mata, en una tensión permanente porque el gobierno de una gran nación como España,de una grandísima nación como España, con todas las armas para acabar con esto a su disposición, con leyes y fuerzas de seguridad del estado en sus manos, prefiere arrodillarse y felar a unos mindundis de tres al cuarto antes que acabar con el golpe, con la rebelión y con el chantaje permanente?

A este gobierno le hemos aguantado todo. Y cuando digo todo, es TODO. Todos los engaños y todas las traiciones.Todas las cobardías y todos los pasteleos.

El 9-N iba la vencida, ¿os acordáis? Pues no. Había tragaderas para más. Luego el 1-O iba la vencida. Pues no. Más tragaderas.Luego las putas leyes de desconexión. Tampoco. Tragaderas para eso y más. Después el referéndum. No, tampoco. También eso podía hacernos tragar el gobierno. Después parecía que con el DUI (debería llamarse DI) iba la vencida. ¿Bromeas? ¡Qué va!

Si hay algo que nos sobre es tragaderas. Luego la respuesta del zote de la fregona. Allí sí que sí. Pues no. Le damos un plazo para que se piense su respuesta. Y llega la respuesta: “Sr Rajoy, no le voy a dar la excusa para que pueda seguir siendo un pusilánime”. ¡Ay!

Y ahora viene el 155, al tan baboseado y manoseado 155 que Rajoy tendrá que aplicar a regañadientes, con Pedro Sánchez y ministros del PP dejando caer donde pueden que si Cocomocho da marcha atrás, detienen la tramitación del 155. ¡Tragaderas!

¿Creéis que el 155 va a arreglar algo? Tal como lo van a aplicar, con compresas y tiritas y enjuagues, si es que no dan marcha atrás por convocatoria de elecciones que será otro chantaje de la Generalidad, no hará más que agravar las cosas. Pero lo importante es que  Rajoy volverá a ganar tiempo para seguir cobardeando en tablas, para seguir teniéndonos de rehenes. Y, mientras tanto,ni un solo criminal detenido. Ni uno, salvo los dos Jordis, que son perfectamente sustituibles en unas plataformas que, por cierto,siguen recibiendo a espuertas ese dinero que Rajoy nos quita vía impuestos.

No sé vosotros… pero yo ya estoy hasta los huevos de todo este circo grotesco del que los españoles no somos más que moneda de cambio.Ya no estamos en la Edad Media para que los señoritos de la casta del chiringuito autonómico nos mangoneen a su antojo.

Harto de escuchar a los criminales subvencionados hablar de diálogo y democracia en su grotesco español con acento catalán impostado.O nos rebelamos contra esta chusma política o esta inmundicia con cámaras y altavoces se nos lleva por delante. FIN

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En Cataluña no va a pasar NADA. -Luis G. Redondo/burbuja.info-

Abro este hilo porque veo a demasiado forero histérico, asustado o a punto de tirarse por el balcón.

Vamos a ver en Cataluña no va a pasar NADA, porque no puede pasar NADA.

Simplemente sería algo demasiado peligroso e impredecible para que pueda permitirse. Si hace falta ya os digo yo que meterán hasta el ejercito y Europa mirará para otro lado.

¿Por que sé esto? Porque no leo periódicos apenas, porque no me dejo llevar por corazonadas o impresiones subjetivas de la gente, nativos o foráneos y simplemente trato de analizar los hechos conocidos con frialdad.

¿Hechos conocidos? Que Rajoy es un simple registrador de la propiedad al que el cargo le viene grande. Es pusilánime, timorato, acomplejado y bastante vago. Ya intentó varias veces pactar bajo cuerda con los separatistas y no obtuvo resultados. Llegó a mandar hasta a su chica de los recados, alias Soraya, para intentar dar más seriedad y fiabilidad a su mensaje último.

Los nacionalistas simplemente no han querido porque ya no pueden escapar de su propia inercia. Si paran se ahogan como el tiburón. Están inmersos en una Burbuja delirante de realidad paralela que roza lo patológico, como quedó bien patente en la entrevista que le hicieron el otro día a Puigdemont. Simplemente NO SABEN lo que hacen y no saben hacer otra cosa.

A Rajoy no le han dejado alternativa. Lo último que él querría ahora es dar una imagen de improvisación o de caos en el pais. No es que se juegue solo votos, es que se juega su prestigio personal y el de su gobierno, delante de toda Europa. Que es mucho más peligroso incluso que perder unas elecciones.

Aunque nos parezca raro, en Europa, Rajoy ha conseguido colar el cuento de que España está en proceso de recuperación, que es un gobierno eficaz y dispuesto a recortar o que es un deudor fiable. Merkel confía en él y no puede permitirse el lujo de perder dicha confianza.

A Europa le importan tres pepinos España, sus problemas o sus singularidades territoriales. Si de ellos dependiera Cataluña se largaba mañana mismo. Pero resulta que la situación actual es mucho más compleja.

La secesión de Cataluña sería a corto plazo un terremoto de tal magnitud en la estabilidad financiera y política del pais que pondría en riesgo no ya la propia seguridad de Europa sino todo su sistema financiero.

Si España quiebra, nosotros nos vamos al guano, pero alemanes y franceses van detrás porque si no pagamos ellos tampoco cobran. Nos tenemos agarrados por los huevos mutuamente. Y todo esto se basa en un pacto de mera confianza. Yo te imprimo dinero barato y a cambio tu te comprometes a apretarte el cinturón lo que haga falta y el tiempo que haga falta para irme pagando a costa de tus “plusvalías”.

Si se rompe esa confianza, si piensan que Rajoy no sabe lo que hace, entramos en una dinámica peligrosísima que se puede llevar por delante toda la UE. Y Francia o Alemania con Lepen por un lado o AfD por otro no están para experimentos.

Los políticos catalanes han elegido un momento pésimo para liarse la manta a la cabeza. Justo cuando Europa intenta una huida hacia adelante basandose en una tímida y controvertida mejora de la economía. No están para que les pongan más problemas.

Por eso Rajoy aunque no lo parezca está echando toda la carne en el asador y os garantizo que llegará hasta donde haga falta. Incluso a pactar la paz ahora y una “derrota” nacionalista a cambio de facilitarles una independencia por etapas en 20-30 años.
Pero ahora nada de nada. Si siguen presionando irá a por ellos con todo.

No está trasladando guardia civil y policía desde toda España, algo que no se recuerda en 40 años, para nada. Quiere asegurarse la vitoria cueste lo que cueste.

Va a empurar a todo el mundo, os lo digo desde ya. Y va a utilizar a todos esos procesados posteriormente como moneda de cambio. Si hay algún forero catalán pensando en hacerse el “héroe” le digo desde ya, que si es funcionario de bajo rango, profesor, director de instituto o cualquier otra cosa, se olvide de hacer nada en ese sentido. Te garantizo que van a ir a por ti. No es meter miedo, es la pura lógica de los acontecimientos.

Quizás no lo hagan ahora en caliente, pero en los próximos meses cuando ya nadie se acuerde de esto, cuando el nuevo tema nacional de debate sea por enésima vez una joven desaparecida o la mala llamada violencia de “género” te llegará discretamente una citación judicial a tu domicilio y el rodillo comenzará a trabajar.

Hay penas que sin salir en los periódicos son muchos peores que una condena de cárcel. Igual si te condenan a uno o dos años no pisas el talego, pero si eres funcionario, te inhabilitan, te expedientan o pierdes la interinidad o la plaza igual te han jodido la vida para los restos y no van a abrir ningún telediario con tu caso.

Como digo os van a usar como moneda de cambio para la posterior negociación que la habrá. Aunque en un caso hipotético incluso pudieseis votar el domingo, no pasará NADA, nadie dará validez a los resultados aquí o en el extranjero y estareis como el día antes. Si hay DUI, arresto inmediato de los promotores y aplicación del 155 CON APOYO DEL PSOE Y C’s.

Esto lo sabe todo el mundo. Y de hecho ya están pensando en el día después. Que pasa por elecciones autonómicas e intento de restarles bazas a los nacionalistas de cara a la posterior negociación.

¿Os apostáis algo a que el mismo lunes P. Sanchez comienza a hablar de nación de naciones y de permitir el referendum por la vía legal?

Con conocimiento y permiso de Rajoy van a montar un polo Podemos+PSC vendiendo de cara a unas elecciones autonómicas un referendum legal para Cataluña y un nuevo pacto fiscal.
La idea es concentrar de nuevo en una opción de izquierdas a los nacionalistas desencantados menos virulentos y romper la mayoría en su parlamento. A partir de ahí se intetará colar lo que ya nos llevan vendiendo meses.

Cambios cosméticos en el estatuto para seguir desactivando el separatismo y un nuevo pacto fiscal a base de deuda con el permiso momentaneo de Bruselas para quitar tensión al asunto.

En todo momento os digo que esto no es una estrategia para resolver el problema sino para salir del atolladero y ganar tiempo al más puro estilo Rajoy.

Lo que se haga en un futuro ya se verá, yo creo que los maricomplejines del PP están esperando un proyecto de futuros estados federados de Europa para desactivar los nacionalismos indígenas. Y esperan que sea Europa o Bruselas los que acaben con el concierto vasco o los posibles privilegios de financiación catalanes, son así de cobardes.

Por último dejar constancia que me parece una mala estrategia y un parche para salir del paso. Pero es lo que están pensado y es lo que van a hacer.

Lo siento por los separatistas catalanes pero esta partida la tenéis perdida. Id pensando en que vais a hacer a partir de ahora porque no tenéis otra elección.

Para los demás tranquilidad. El momento de ponerse nerviosos e indignarse no va a ser ahora tampoco, sino cuanto este PP y Rajoy quieran vendernos a todos por cobardía o un simple plato de lentejas. Que lo van a intentar seguro en los próximos meses o años.

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Por qué fracasó el 23-F y está triunfando el 1-O  -F.J.Losantos/LD-

 

Lo primero que el 23 de febrero de 1981 hicieron el Jefe del Estado y el Gobierno de Emergencia presidido por Francisco Laína y acampado en el Palace, fue cortar las comunicaciones entre los golpistas e impedir la toma de TVE y Radio Nacional de España. Aunque Juan Carlos y el PSOE tuvieron mucha responsabilidad moral en el Golpe, que era contra Suárez, no tenían parte en su realización, innecesaria ya tras la dimisión de Suárez “para que –según dijo- la democracia no sea un paréntesis en nuestro país”.

A los hechos, se responde con hechos

Pero quién tuviera mayor o menor responsabilidad en la sugerencia o realización del golpe era irrelevante ante el hecho consumado de la entrada a tiros de Tejero en la sede de la soberanía nacional. Producido el hecho, Tejero podía rechazar, como hizo, o aceptar que Armada se dirigiera a los diputados ofreciendo su Gobierno de Unidad Nacional, presidido por él y formado por todos los partidos políticos, incluidos el PSOE y el PCE, y excluidos los nacionalistas. Lo que no podían hacer Juan Carlos ni Laína -que simbolizaba, a las órdenes del Jefe del Estado y de todos los Ejércitos, la parte del Gobierno legítimo no secuestrada- era esperar a ver qué pasaba. Ante los hechos deliberadamente violentos sólo cabe responder con hechos.

Y esta es la lección del 23-F que Mariano Rajoy, que está elevando la cobardía a la categoría de arte, ha olvidado de aquella experiencia nacional. Ante cualquier Golpe de Estado, sea del tipo que sea y adopte la forma que adopte, sólo hay dos posibilidades: o gana el Golpe o gana el Estado. Y se resuelve siempre por la fuerza, porque un golpe es, figurada y realmente, un hecho de fuerza, no una consulta o un recurso legal. En 1981 el Rey no pidió un dictamen al Consejo de Estado, para ver si era del todo legítimo el Gobierno del Palace o si era mejor dialogar con los golpistas y buscar una solución política al asalto de Tejero y a la tronitonante circulación de los tanques de Miláns del Bosch por las calles de Valencia. Lo que hicieron fue cortar las comunicaciones entre los golpistas y tomar la iniciativa mediática para asegurarse de que el mensaje del Rey llegara a todos los españoles, de uniforme o sin él. Y naturalmente, secuestraron una edición del diario El Alcázar, órgano de los golpistas, cuya portada decía “Triunfó el golpe”. Sin duda fue una agresión a la libertad de prensa, pero fue una manera bastante eficaz de que sobreviviera más de un día a la intentona golpista.

Las claudicaciones de Rajoy

El golpe de Estado de la Generalidad de Cataluña está triunfando porque Rajoy se niega a considerarlo un golpe de Estado. Porque en vez de llamar al Ejército o anunciar que está acuartelado, lo ha reducido a recurso oratorio de Cospedal; porque ha dejado que sea humillado ese popularísimo Ejército de Tierra que es la Guardia Civil, dejando que les roben las armas y les escupan y los cerquen los golpistas; porque ha metido a la policía en tugurios infectos y cruceros familiares con monigotes pintados en el casco; porque ha permitido que unos estibadores que hace meses que deberían haber sido disueltos se burlen de los policías diciendo que son “maricones que van de orgía en barcos de niños”; porque ha permitido que los mozos de escuadra colaboren en la humillación de la guardia civil; porque se ha negado a aplicar la Constitución, no sólo el 155, deteniendo a los golpistas; y sobre todo, porque ha dejado a los golpistas el control absoluto de los medios de comunicación regionales y nacionales, de la radio y la televisión, concesiones de servicio público que pueden ser intervenidas en cualquier momento si promueven el peor de los delitos, que es el golpe de Estado.

Hace dos semanas recordaba Herman Tertsch la experiencia del 23-F y de cualquier otro golpe, instando al Gobierno a liquidar la diáfana trama mediática del Golpe, en dos partes, la catalana y la española, coordinadas por ERC y Podemos con Roures de intermediario y con muchas terminales mediáticas: la radio del golpe, Catalunya Radio, que pagamos todos los españoles y que pedía a los oyentes que avisaran a los golpistas sobre los movimientos de la Guardia Civil; los siete canales de TV3 que predican el odio a España y la legitimidad del golpe; el Grupo Godó, que ha asumido el acoso a los alcaldes leales a la Constitución, y las televisiones estatales de signo podemita que, con La Sexta a la cabeza, están favoreciendo el golpe. Hace unos días recordaba Antonio Robles que cualquier actuación contra el golpe que no parta de cerrar TV3 será inútil. Todos los grandes diarios de papel, con el acorazado cebrianita virando a babor o estribor, según el día, han pedido contundencia al Gobierno contra el Golpe. Pero el Gobierno ha hecho algo peor que no hacer nada: Rajoy salió en televisión diciendo que iba a hacer algo y ha dejado que los hechos lo desmientan el día siguiente.

Ni honra, ni barcos, ni Gobierno ni Oposición

El Gobierno tiene toda la autoridad, pero ha perdido casi toda su credibilidad. Rajoy tiene legitimidad absoluta para parar el golpe, a golpes si es preciso, pero se niega a utilizar la legalidad y prefiere ofrecer a los golpistas sobornos fiscales a cambio de dar marcha atrás (¡cuando están cercando los cuarteles de la Guardia Civil!). Eso ha hecho De Guindos sin encomendarse al Dios del electorado ni al Diablo de la Oposición, que más que diablo cojuelo parece una lombriz de tierra náufraga en una palangana.

En cualquier momento rudo de la historia de España, a un Gobierno que hubiera permitido que se humillase al Rey, a la Nación, a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y a todos los símbolos de España, lo habría echado a patadas un militar de baja graduación, salvo que tan obligada pero poco brillante tarea se decidiera por sorteo o escalafón. Y habría larga cola de civiles aclamando a los militares. En momentos más felices, de primacía del poder civil en una monarquía parlamentaria, como ahora, los partidos políticos de oposición estarían pidiendo a gritos no la dimisión sino el arresto del presidente y su Gobierno por colaboración con los golpistas.

Es de agradecer que los militares de hoy sean tan civiles, pero es de temer que la autoridad civil no entienda la función de las instituciones militares y policiales que están precisamente para salvar el poder civil, cuyo primer y último referente es el pueblo español. Si ante un atentado contra su soberanía, el Almirante Mariano sólo es capaz de enviar a la Armada Piolín, le queda poco a Mariano, menos a la Soberanía Nacional y casi nada al régimen constitucional del 78, que se salvó el 23-F de 1981.

En 1896, vísperas del desastre del 98, precedente del actual, dijo el Almirante Méndez Núñez lo de “más vale honra sin barcos que barcos sin honra”. También el almirante Cervera se batió heroicamente en Cuba, sin carbón para volver, porque unos politicastros cobardes y sin escrúpulos convencieron al pueblo de que los norteamericanos nunca podrían con España. Los macacos cocomochos no son la US Army, pero si la TV3 hace de Hearst, el Almirante Mariano merecerá la frase de Churchill a los que se humillaron ante Hitler: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra… elegisteis el deshonor, y además tendréis la guerra”. De haberlo conocido, le diría: “Por salvar tu barco, has preferido el deshonor, y deshonrarnos a todos. Te has quedado sin honor y, además, pronto te quedarás sin barco”.

Origen: Libertad Digital

¿Quién soltó al tigre? –

¿Quién ignoró la experiencia histórica española y mundial del último siglo y creyó que los nacionalismos pueden ser apaciguados con concesiones?

¿Quién ha demostrado carecer de claridad conceptual al considerar al nacionalismo identitario y excluyente una doctrina política homologable en una democracia?

¿Quién aceptó pasivamente durante décadas la campaña masiva de adoctrinamiento nacionalista dejando que sus tesis deletéreas se impusiesen en la opinión pública sin dar nunca la batalla de las ideas en defensa de la sociedad abierta y sus valores frente al colectivismo liberticida?

¿Quién ha mostrado una falta absoluta de conciencia moral al no advertir que una ideología que sitúa la identidad étnica, lingüística y cultural en la cima de la escala axiológica por encima de la libertad, la igualdad y la justicia es una aberración ética letal?

¿Quién concibió un diseño territorial del Estado ineficiente, disfuncional y ruinoso para satisfacer a los nacionalistas?

¿Quién cometió la ingenuidad de dar por buena la palabra de los nacionalistas en el pacto de la Transición?

¿Quién cerró los ojos ante las repetidas y cada vez más visibles señales de que los nacionalistas tenían un proyecto separatista cuyas sucesivas etapas se iban cumpliendo inexorablemente?

¿Quién fue proporcionando a los nacionalistas instrumentos institucionales, políticos y financieros crecientemente potentes para conseguir sus destructivos fines?

¿Quién acalló las voces que reiteradamente advertían del peligro que se avecinaba y de que todos los medios que se suministrasen a los nacionalistas serían utilizados para liquidar la unidad nacional?

¿Quién al quedarse en minoría mayoritaria en las Cortes prefirió invariablemente cerrar un acuerdo con los nacionalistas dándoles más recursos, más competencias y más capacidad para desarrollar sus planes antes de entenderse con el otro gran partido nacional para evitar el riesgo de que sucediese en el futuro el desastre que contemplamos ahora?

¿Quién marginó, vetó y condenó al ostracismo a los que en el seno de los dos grandes partidos nacionales criticaron y se opusieron a las políticas de alianza con los nacionalistas y a suministrarles las herramientas para desmontar el Estado en sus territorios?

¿Quién aceptó pasivamente la desaparición progresiva de la presencia material y simbólica del Estado en las Comunidades con fuerte presencia nacionalista?

¿Quién toleró sucesivos incumplimientos de las sentencias de los Tribunales por los nacionalistas?

¿Quién desmanteló su partido en Cataluña innecesariamente porque no se dio cuenta de que los nacionalistas estaban obligados a darle su apoyo tanto como él lo requería?

¿Quién retiró a la Guardia Civil de las carreteras de Cataluña en una operación tan pusilánime como estratégica, económica y funcionalmente injustificada?

¿Quién suprimió el servicio militar obligatorio eliminando así un elemento básico de cohesión nacional en una nación bajo la amenaza secesionista de fuerzas hegemónicas en dos Comunidades esenciales para su existencia?

¿Quién frenó el recurso de inconstitucionalidad que el Defensor del Pueblo tenía ya ultimado contra la Ley de Política Lingüística de Cataluña que posibilitó la expulsión de la lengua común y oficial del Estado del espacio público, de la Administración y de las escuelas, y que facilitó la grave vulneración de derechos fundamentales de los catalanes?

¿Quién duplicó la cuantía de los impuestos cedidos a la Generalitat después de haber puesto el grito en el cielo cuando el Gobierno anterior al suyo le transfirió un volumen mucho menor?

¿Quién prometió de manera suicida e irresponsable que aceptaría sin más el nuevo Estatuto de Autonomía que aprobase un Parlamento de Cataluña dominado por los nacionalistas?

¿Quién consintió y miró hacia otro lado mientras los nacionalistas catalanes con Jordi Pujol a la cabeza se dedicaban en Barcelona al saqueo sistemático del dinero público porque estaba demasiado ocupado robando en Madrid?

¿Quién desperdició cada vez que uno de los dos grandes partidos nacionales conseguía la mayoría absoluta en el Congreso la ocasión de hacer las reformas del Título VIII de la Constitución y de la legislación orgánica que hubieran imposibilitado que los nacionalistas preparasen cómodamente el golpe de Estado que estamos padeciendo estos días?

¿Quién, cuando las intenciones de los separatistas eran manifiestas y la preparación del golpe se hacía sin disimulo, continuó suministrándoles un mes tras otro recursos financieros a pesar de que su quiebra provocada por su incompetencia, su corrupción y su despilfarro hubiera justificado plenamente la toma del control de sus ingresos y gastos?

¿Quién, con el golpe de Estado ya en marcha, actúa de forma vacilante, insuficiente y tardía, abriendo la puerta a que la situación se descontrole y los golpistas consigan su objetivo?

¿Quién en momentos en que la nación está a punto de ser liquidada por la insurrección violenta de un grupo de fanáticos totalitarios se mueve por cálculos de interés político personal en vez de cerrar filas sin fisuras con el Gobierno?

¿De quién es la culpa de que el tigre se nos pueda comer, del tigre o de quién le ha alimentado durante treinta y cinco años y le ha abierto la jaula?

Origen: ¿Quién soltó al tigre?

El día después. -Jesús Laínz/LD-

Quedan sólo dos semanas y los españolitos seguimos sin saber qué sucederá el 1 de octubre. No sabemos si los aguerridos capitanes separatistas mantendrán el ataque o si recularán ante riesgos legales, personales o económicos. No sabemos si el desesperante Rajoy y sus ministros cumplirán su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico. No sabemos si la pomposa declaración constitucional de que España es un Estado de Derecho será efectiva por una vez o si seguirá siendo una burla. No sabemos si las turbas separatistas verterán su odio por las calles o si escaparán corriendo por las alcantarillas como sus antecesores de 1934. No sabemos si los españoles reaccionarán o si seguirán sentados contemplando por televisión cómo su patria se desguaza por la voluntad de una banda de mediocres separatistas ante la bobalicona inoperancia de una banda de mediocres gobernantes.

Evidentemente, si España fuera un Estado de Derecho no cabría incertidumbre alguna de que lo único que puede pasar es el procesamiento de todos los responsables de la sedición. Pero hasta eso sería excesivo, pues si España fuese de verdad un Estado de Derecho no se habría podido llegar hasta esta situación, ya que los procesos se habrían ido celebrando a lo largo de los últimos cuarenta años contra todos los que, desde sus cargos escolares, funcionariales, mediáticos, policiales y políticos, han cometido todo tipo de delitos: prevaricación (art. 404 del Código Penal), desobediencia (art. 410), malversación (art. 432), obstrucción a la justicia (art. 464), rebelión (arts. 472 y siguientes), usurpación de atribuciones (art. 506), incitación al odio (art. 510.1.a), denegación de la prestación de un servicio público (art. 511), ultrajes a España (art. 543), sedición (arts. 544 y siguientes), resistencia y desobediencia a la autoridad (art. 556). Empezando por el honorable Jordi Pujol, jefe de los golfos apandadores.

Pero de lo que sí podemos estar seguros es de lo que sucederá el día siguiente: la claudicación ideológica ante los separatistas, el premio a los desleales, la disposición a darles la razón, la absolución a los totalitarios, el silenciamiento de las voces discordantes que todavía defienden la nación y el imperio de la ley; la rendición, en fin, ante los enemigos de la nación española. Como en 1978. Exactamente igual que en 1978.

Sobra la argumentación. Basta la simple enumeración de síntomas para sacar conclusiones aplastantes: Sánchez ofreciendo más autogobierno a Cataluña, Iceta defendiendo la inevitabilidad de la reforma federal, Rajoy abriendo la puerta a la comisión propuesta por Sánchez para reformar la Constitución. Y mil más.

Y hasta quienes, por su relieve y prestigio, dan un paso al frente contra la sinrazón separatista lo hacen impregnados de ella. Ahí está por ejemplo el libro escrito al alimón por Josep Borrell, Francesc de Carreras, Juan José López Burniol y Josep Piqué. El exministro socialista, tras reiterar que el presunto agravio fiscal es una “mentira permanente”, insiste en “crear un sistema federal con una distribución racional de gastos”. Como si el Estado de las Autonomías no fuese un modelo más descentralizado que cualquier Estado federal y como si, simplemente por llamarlo así, los gastos fuesen a ser distribuidos más racionalmente. Francesc de Carreras declaró que lo más viable es “construir una España descentralizada políticamente a través de la creación de un Estado federal en armonía con las distintas identidades que lo integran”. Como si España no fuese ya un Estado descentralizadísimo, como si los ciudadanos ansiasen mayor descentralización, como si la descentralización hubiese dado excelentes frutos y como si solamente mediante la federalización de España se pudiera armonizar sus “distintas identidades”. Juan José López Burniol, por su parte, considera que sólo hay dos soluciones para evitar enfrentamientos: “La independencia o un Estado federal en el que se reconozca la singularidad de cada comunidad autónoma y en el que rija una Agencia Tributaria compartida”. Como si la singularidad de cada comunidad autónoma no estuviese ya reconocida hasta el hartazgo, como si el problema separatista fuese un asunto de gestión de tributos y como si no se tratase del odio inoculado precisamente por un sistema descentralizado que ha puesto en manos de los separatistas todos los instrumentos para construir un gobierno totalitario dirigido al lavado de cerebro de las masas.

Además, ¿a qué viene tanto amor por un Estado federal, cuando los separatistas han dicho un millón de veces que no les interesa y que su objetivo es la secesión? ¿Acaso no se han enterado, por ejemplo, de esta declaración de Joan Tardà?

En 2003 hicimos los tripartitos para normalizar el independentismo y fue un éxito. El 2004 hicimos la investidura de Zapatero porque decíamos lo siguiente: como los independentistas sólo somos el 12% y, aunque no nos guste, tenemos que sacrificar una generación, y que no sean dos, vamos a hacer con la izquierda española una parte del viaje hasta la estación federal. Cuando lleguemos al estado federal español la izquierda española bajará del tren y nosotros continuaremos hasta la estación final, que es la república de Cataluña.

Por no hablar de Josep Piqué, que ha declarado que “ha sido un error dejar los medios de comunicación en manos de la Generalitat”. ¡Brillante deducción! Que un pirómano como Piqué, íntimo colaborador de un Aznar experto en bajarse los pantalones ante Pujol, venga ahora de bombero es un insulto a la decencia. Y además considera que habrá elecciones anticipadas y que “será necesario realizar muchos esfuerzos políticos”. Es decir, volver a bajarse los pantalones. ¡Marchando una de vaselina!

¿Cómo es posible que, tras mil evidencias del fracaso descentralizador, haya tantos empeñados en agravarlo aumentando la dosis? ¿Por qué la solución ha de ser siempre moverse en la dirección marcada por los separatistas? ¿Por qué no es posible plantear la construcción de un Estado unitario, eficaz, justo, que impida, por poner un solo ejemplo, el disparate denunciado ayer por unos editores obligados a hacer veinte ediciones diferentes de los libros de texto para adecuarlos a las exigencias de cada taifa?

¿No ha sido suficiente contemplar las instituciones autonómicas en rebelión contra el Estado del que forman parte? ¿No ha sido suficiente la utilización partidista de los medios públicos de comunicación? ¿No ha sido suficiente el derroche en bobadas aldeanistas? ¿No ha sido suficiente la inoperatividad y posible rebelión de la policía autonómica? ¿No ha sido suficiente el repugnante adoctrinamiento de los niños? ¿No ha sido suficiente la movilización totalitaria de las masas? ¿Todavía quieren más?

Hagámonos con una buena provisión de vaselina, queridos compatriotas. Gracias a nuestros políticos y opinadores, nos va a hacer mucha falta tras el 2 de octubre.

Si el 1-O un Estado… -Arcadi Espada/El Mundo- 

El fiscal Romero de Tejada ha entregado al jefe de la policía catalana unas instrucciones de una gran claridad acerca del referéndum. A partir de ahora la policía debe impedir su celebración, bien preventivamente, incautando papeletas, urnas y todo tipo de material vinculado, bien en el momento en que el referéndum trate de ejecutarse. La actividad jurídica en torno a la policía está dando lugar a un epatante debate sobre la posibilidad de que haya contradicción entre las órdenes del fiscal y las que dicten las autoridades autonómicas. Naturalmente, tras recibir las instrucciones del fiscal el jefe de la policía ha cumplido la primera, que es la de distribuir las instrucciones entre los miembros del cuerpo. No es descartable que algún policía no las cumpla ni tampoco que alguna autoridad política dé instrucciones de incumplirlas. Tanto las autoridades como los policías saben el riesgo que corren. Y los policías, en concreto, saben también que desde Nüremberg hasta el 23-F la obediencia debida no rige ante actos ilegales. Como dijo el Estatuto del Tribunal Militar Internacional: “El hecho de que el acusado haya obrado según instrucciones de su gobierno o de un superior jerárquico no le eximirá de responsabilidad”. Hay personas que plantean con pío desgarro de vestiduras el escenario en que la policía impide la celebración del referéndum. Es llamativo que nunca se desgarren imaginando el escenario alternativo: esto es que la policía desobedezca a los jueces y al gobierno del Estado y facilite la acción de la turba.

Las especulaciones sobre lo que sucederá el primero de octubre deben reducirse a una. Si esa noche el todavía presidente Puigdemont aparece ante las televisiones y dice: “El referéndum, aun con algunos incidentes y una mengua en la participación causada por la intolerancia del Estado, bla, bla…, ha podido finalmente celebrarse y ha dado el aval a la independencia, que será proclamada en los términos correspondientes a la ley de transitoriedad, bla bla…”, el Estado de Derecho se habrá acabado en España y el principal responsable de aplicarlo habrá de asumir de inmediato sus responsabilidades. El Estado no tiene otra alternativa que la de impedir que la comparecencia nocturna de Puigdemont se produzca en esos términos. Puigdemont debe aparecer en televisión como un vencido. Por lo que prefiera: “La intolerancia, la agresividad, la violencia de un gobierno que avergüenza a las democracias, bla”. Pero vencido.

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Duelo de cobardes -Emilio Campmany/LD-

Tan cobardes son los separatistas, que serían incapaces de llegar hasta donde lo han hecho de no ser porque tienen enfrente a unos tan cobardes como ellos.

España tiene la fortuna de que los dirigentes separatistas de hoy son mucho más cobardes que los de ayer, que ya lo eran bastante. Y tiene la desgracia de que quienes tienen que defenderla de ellos no lo son menos. Llevan los separatistas cinco años esperando a reunir el coraje para hacer lo que se supone que es su máximo anhelo. ¿Qué sentido tiene buscar y rebuscar la forma legal de cometer una grosera ilegalidad? Tarde o temprano habrá que violar una ley, desobedecer a un tribunal. ¿Por qué han tardado tanto en hacerlo? Por cobardía. Si al final se atreven a hacer algo será a base de animarse los unos a los otros, como hacen los matones que, aislados de los demás, agachan la cabeza avergonzados, pero que, en grupo, jaleados los unos por los otros y escondidos tras la responsabilidad grupal, son capaces de las mayores atrocidades.

Tan cobardes son que serían incapaces de llegar hasta donde lo han hecho de no ser porque tienen enfrente a unos tan cobardes como ellos. Han ido probando, dando pequeños pellizcos al Gobierno de España, y al ver que éste no respondía se han atrevido poco a poco a hacer más. Han venido los arañazos y luego, los mordiscos. Y el Gobierno, atenazado por el pánico que le da ejercer de tal, apenas es capaz de responder con fallos, resoluciones y sentencias, como si estuviéramos en un proceso civil y no ante un golpe dirigido al mismo corazón de la nación. Lo único que lo hace parecer inofensivo es la cobardía de los que lo está perpetrando. Y lo único que lo hace ser un peligro es la de los que nos tienen que defender de él.

Dicen todos, el Gobierno y la oposición, que hay que actuar con proporcionalidad para no generar más descontento en Cataluña, que aplicar el artículo 155 de la Constitución es lo que los separatistas quieren para reunir tras de sí más partidarios de los que ahora tienen. No discuto que sea lo que ellos quieren, pero, aunque fuera así, no merece la pena que un territorio siga siendo España si allí no se aplican las leyes españolas. ¿Qué más da que Cataluña siga siendo formalmente España si mi derecho a hablar español no se reconoce y mis hijos, en caso de vivir allí, serían obligados a escolarizarse en una lengua que no es la suya? ¿Qué más da si allí, cuando un nacionalista malversa fondos públicos, no se le aplica el Código Penal que rige para los demás? Lo primero que hay que hacer en Cataluña es imponer el imperio de la ley, ausente desde hace decenios. Si es verdad que hay catalanes a los que, aun sin ser independentistas, les incomoda la aplicación de la ley hasta el punto de convertirles al separatismo, será un problema de ellos, no del resto. No podemos aceptar, como llevamos lustros haciendo, que para que Cataluña siga siendo España allí sólo rijan las leyes que los nacionalistas quieren que rijan. Si para ser un Estado de Derecho tenemos que quedarnos cuatro gatos, que así sea. Pero no sin pelearlo. Basta tener un poco más de coraje que ellos. Y para eso bastaría el de un ratón que saliera medio bravío.

Origen: Emilio Campmany – Duelo de cobardes – Libertad Digital